Que bien sienta una ducha después del trabajo



Que bien sienta una ducha después del trabajo


Cuando llegó Mark del trabajo, como siempre fue directo a la ducha. Yo ya me había duchado y puesto mi camiseta color pistacho favorita, tan desgastada que marca mis formas y sin ropa interior.

Cuando escuche correr el agua, entre en el baño y me senté en la repisa del lavabo, cruzando las piernas, al mismo tiempo hablaba con él, observando su cuerpo a través de la mampara de transparente. Miraba cómo se enjabonaba el cuerpo y se dedicaba meticulosamente lavándose la polla, echaba hacia atrás la piel que cubre su miembro y se frotaba con delicadeza.
Yo notaba calor en mi interior y como mi vagina empezaba a estar mojada, de pronto abrió la mampara y me acerqué a él, agachándome y metiéndome su polla mi mi boca. Rápidamente su polla se puso erecta dentro de mi boca, sabía a jabón.

Seguí un rato lamiendo su polla y testiculos y después me levanté y me apoyé en la repisa del lavabo, dándole la espalda y pidiéndole que metiera su polla en mi vagina, estaba deseosa de sentirla dentro de mí. Con la humedad de su polla y mis fluidos, entró hasta el fondo de un solo embiste, estaba fresquita y totalmente dura.

Mark empujaba, metiendo y sacando la polla de mi vagina chorreante, yo le seguía con mis movimientos de cadera, me miraba en el espejo y veía su cara, como clavaba sus ojos en mi culo, viendo cómo su polla se perdía en mi interior.

Al rato me di la vuelta y me senté sobre la repisa, abrí mis piernas y me apoyé con las manos en ella, entonces Mark, me agarró las piernas y volvió a meter su polla en mi interior. Uff, me rozaba el clítoris con sus embistes, me ponía muy cachonda el ver como entraba su polla en mi vagina, empecé a gemir y le avisé de que me iba a correr. En ese momento, se agachó y me comió el coño. Fue tremendo, el calor de su aliento y la dulzura con que pasaba su lengua por todo mi coño, me hizo explotar a los pocos segundos.

Después bajé y me comí su polla de nuevo, él empezó a moverse, follandome la boca y cuando estaba a punto de correrse, me senté de nuevo en la repisa, embistió unas cuantas veces mi coño hasta que se corrió dentro de mi.
Después nos duchamos juntos, nos enjabonamos uno al otro.


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