Un juego diferente

Un polvo diferente

Lo que ahora escribo, sucedió una noche que salí de juerga con mis amigos, tras ir a varios bares decidimos ir a una discoteca, a terminar la noche.

Una vez dentro, pedimos, y nos pusimos alrededor de la pista a ver a la gente de la pista. Allí estaba una chica que me cautivó, bailaba en medio de la pista de manera sensual, contorneando su cuerpo al ritmo de la música, daba igual cual, la bailaba de forma muy deleitable.

Tenía puesto un vestido color crema que destacaba sus curvas, insinuaba sus senos, marcaba los pezones y dejaba entrever su redondo trasero, era una hermosa hembra morena, de cabello rizado azabache. Una sonrisa salía siempre que me miraba, eso me hacia tener ilusiones, y todo se confirmó cuando al terminar una canción, ella se sentó en unos bancos al lado mío.

Al tenerla tan cerca, no pude evitar mirarla, a lo que ella respondió preguntándome por lo que miraba, yo le respondí que la miraba a ella, sonrió y me dijo que si me gustaría hacer algo más además de mirar, yo me reí, y le pregunté el nombre, me dijo que se llamaba María, yo le dije mi nombre, y le respondí que sí estaría bien hacer algo más que mirar.

Tras decirme eso, se levantó y empezó a caminar, yo no me moví, y ella se volvió y me dijo que a que esperaba, me levanté y la seguí. Nos montamos en su turismo rojo, y me dijo que ella vivía sola a las afueras de la ciudad, arrancó el coche, me pareció eterno el tiempo que tardamos en llegar.

Entramos a su casa, abrió la puerta y me pegué a su espalda, ella se giró, y me puso contra la puerta, con una mano me desabrochó el pantalón y con la otra acariciaba mis nalgas, me besaba apasionadamente.

Agarró mi erecta polla y la acariciaba con la palma de su mano, me aferraba los testículos y los apretaba suavemente. Tomé sus nalgas y las estrujé, y la puse contra la puerta, le quité el vestido y le empecé a besar su cuello mientras que con mi mano derecha le acariciaba sus tetas, ella por esos entonces ya me había quitado toda la ropa.

Estaba de pie contra la puerta, me agaché y empecé a jugar con mi lengua en su monte de venus, para después bajar más abajo y chuparle su rajita, lamerla con gusto, sorbía la humedad de su coñito con mi lengua, recorría de arriba abajo su raja, con la yema de los dedos, acariciaba en círculos su clítoris, su cueva olía a excitación.

Seguidamente, subí hasta el vientre, el cual besé, después acaricié su ombligo con mi lengua y bajé nuevamente hacia su monte de venus trazando una línea con la saliva de mi lengua. A continuación, la volteé, y agarré con mis manos las nalgas, las juntaba y las separaba, introduciendo mi dedo índice entre ellas para recorrerla, le daba suaves mordiscos, arrastrando mis dientes por las nalgas, después colé mi lengua entre sus cachas, para terminar nuevamente en su coñito, bajo y subo varias veces más.

La giro nuevamente y empiezo a besar y lamer sus muslos, sorbiendo su piel dándole pequeños mordiscos que la hacen gemir, después desciendo de sus sabrosos muslos hacia sus pies donde le dedico tiempo a cada uno de sus dedos que chupo y beso alternativamente.

Tras esto, subo nuevamente, María separa sus labios mayores y yo empiezo a jugar con su sobresaliente clítoris, arquea su cuerpo, y mientras le chupo, introduzco dos dedos en su ya mojada vagina, los muevo a su ritmo, ella me presiona con sus manos, para que no pare, mi lengua hurgaba la entrada de su concha.

Pasado unos minutos, ella no aguanta más y se produjo el estallido de sus jugos en mi boca, yo seguí lamiendo, sin parar, María tenía cara de satisfacción, la beso en su vientre, en sus pechos y finalmente en los pezones. Tras un implas, ella agarró con fuerza mi pene, yo estaba boca arriba sobre la cama, me besó y lamió el pecho, jugando con mis tetillas, después, ella llevó mis testículos a su boca y empezó a jugar con ellos con su lengua, ella sonreía maliciosamente, hasta que con su mano dirigió mi pene hacia su cavidad bucal, se lo metió un poco, moviendo su boca arriba y abajo del glande, hasta que se dejó caer por completó, y se metió toda la extensión, María empezó a moverse con fuerza, haciendo llegar mi polla a la garganta, me incorporé un poco, y clavé mis manos en sus nalgas, parecía poseída por el placer, estaba gozando y haciendo gozar.

Tras un tiempo así, la cogí y la puse boca arriba en la cama, ahora era yo el que estaba encima, agarré mi polla, y se la introduje en la boca, y empecé a follarme esa cavidad, ella solo tragaba y tragaba, con sus manos apretaba mi culo sobre ella, como queriendo más, aceleré, follándome bestialmente su boca, hasta que estallé en su boca, llenándola de semen, aunque mi polla sigue gozándola unos instantes más, quedamos un rato reposando en la cama.

Minutos más tarde, ella empezó de nuevo a jugar con mi polla, chupaba, lamía, mamaba con dedicación, jugaba con mis testículos, mi pene estaba duro nuevamente, tras esto, María me dijo que me quería nuevamente dentro de ella, se bajó de la cama, se arrodilló y se puso a cuatro patas alzando su culo.

Tomé mi polla, y penetré su cueva, cabalgando sobre ella, ella con su mano se lubricaba su culo, se veía genial, hasta que para sorpresa mía, cuando llevábamos pocos minutos, me dijo que parase, que la quería en su culo, me sorprendí, pero rápidamente, se la saqué, me agaché y con mi polla  empecé a acariciarle su ano, se lo moje y después con mi dedo índice le empecé a acariciar su entrada, hasta que le introduje un dedo, que entró fácilmente, posteriormente también le metí otro, ella se retorcía de placer, y me suplicaba que la penetrase, hasta que cedí, saqué los dedos, me puse un preservativo y le introduje un par de veces más mi polla en su vagina para lubricarla, y después acerqué la punta de mi pene a la entrada de su ano y lentamente se lo empecé a introducir, María decía que quería más, deseaba todo mi pene dentro de ella, yo se lo metía hasta el fondo, María gritaba y me decía que no parase, yo aceleré aun más el ritmo, mi pene ardía por el calor de la fricción con su culo, no aguantaba más, ella lo sabía, y me dijo que quería toda mi leche dentro, que deseaba sentirla estallar en su culo, esto no me hace aguantar más, y estallé, llené su cavidad, hasta que al rato le saqué la polla, y mi leche empezó a caer entre sus nalgas.

Después, al rato me vestí, y me fui a mi casa, dejándola allí reposando después de la sesión de sexo.

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Regalo de Aniversario

Antes de comenzar me presentaré, me llamo Nicolás y tengo 28 años, los mismos que mi novia Andrea. Llevamos saliendo seis años y nuestra relación va viento en popa. En lo sexual somos una pareja bastante activa y practicamos infinidad de cosas, desde el “aquí te pillo aquí te mato” hasta fines de semana planeados para que nuestra principal preocupación sea el satisfacer sexualmente a nuestra pareja. El juego que más practicamos y que más nos va es que la ate con cuerdas y pañuelos de seda. Al principio todo comenzó como una típica fantasía de vendarle los ojos y atarla a la cama pero con el tiempo y a base de práctica los juegos son ahora de bondage total, utilizando metros de cuerda sobre su cuerpo. Es impresionante es ver como ella cuanto más atada e indefensa está más libre se siente y sus orgasmos son mucho más poderosos.

Hace tres semanas cumplíamos los seis años de relación y lo decidimos celebrar pasando el puente de Todos Los Santos en una casita de turismo rural en los Pirineos. Tras preparar mi maleta con todo lo necesario para que ese fuera un viaje inolvidable me fui a hacer unas cuantas compras a un centro comercial. Tenía una lista de compra con la comida y otras cosas que debía comprar, como nata, chocolate líquido, vino, cava, velas, incienso y pilas (para su vibrador). Como a Andrea le encanta la lencería decidí comprarle algo como regalo de aniversario. Buscaba algo sexi y me decidí por un conjunto de sujetador, liguero y tanga. Todo negro de encaje que insinuaba más que tapaba. Para llevarle el conjunto completo le compré también unas medias negras que tenían un tacto increíble.

La fui a buscar a la salida de su trabajo y tras unas dos horas de viaje llegamos a nuestro destino. Al llegar abrimos una botella de vino y le di mi regalo a Andrea y ella se quedó algo chafada porque no me había comprado nada a mí, ni yo esperaba nada dado que nunca nos habíamos hecho regalos en los aniversarios pasados. Se tomó de un trago su copa de vino y abrió la bolsa donde llevamos las cuerdas y demás complementos sexuales. Sacó una cuerda, me quitó la camisa y me ató las manos en la espalda. Yo me sorprendí bastante porque siempre soy yo el que la ato a ella pero le dejé hacer. No me había atado nunca antes pero sabía lo que hacía porque mis muñecas quedaron tensas pero cómodas. Al terminar con mis muñecas cogió otra cuerda y me ató los codos, lo cual ya no era tan cómodo.

Me dijo que estaba realmente excitada viéndome a su merced y que ahora me tocaba a mí el saber lo que era estar indefenso. Yo le contesté que también estaba muy excitado y ella me quitó los pantalones y calzoncillos para comprobarlo. Sacó una cinta adhesiva de embalar y comenzó a pegármela por una mano. Cuando ya estaba toda mi mano envuelta en cinta comenzó a hacerme lo mismo con la otra mano. “Ya no puedes utilizar tus dedos para soltarte cariño y esto sólo es el principio”, me dijo al odio mientras comenzaba a enrollar cinta adhesiva alrededor de mis ya envueltas manos. Con la cinta enrollo desde la punta de mis dedos hasta encima de la cuerda que ataba mis muñecas. Me llevó a una silla, me sentó en ella y con otra cuerda me ató a la silla por la cintura y los hombros. Los tobillos me los ató a las patas traseras de la silla. Andrea cogió su regalo y su bolsa y sin decir nada se metió en el baño.

Pasados unos cinco minutos salió. Se había puesto en conjunto que le había regalado y unos zapatos negros de tacón. Estaba realmente espectacular, mucho más sexi de lo que yo me había imaginado. Andrea tiene un cuerpo perfecto, moldeado a base de horas de aeróbic y la lencería le queda mortal. Solo el verla así vestida hizo que me empalmara. Se sentó sobre mí y me dijo que me iba a follar hasta que me muera. Me dio un beso, se agachó y comenzó a lamerme la polla lentamente. Mientras me la chupaba ella comenzó a meterse mano. Al rato se detuvo al ver mi estado de excitación y yo le pedí que terminara, no podía parar. Ella empezó a reírse y me dijo que yo no estaba en situación de pedir nada. Se volvió a sentar sobre mí y continuó metiéndose mano dejándome de simple observador. Cuando tuvo su primer orgasmo se detuvo y me dijo que me iba a convertir en su consolador, que sólo le interesaba mi polla. Sacó un pañuelo y me vendó los ojos. Para asegurarse de que no me lo iba a poder quitar puso un par de trozos de cinta adhesiva sobre el pañuelo pegándolos a mi cara. Sacó unos tapones de los de los oídos y me los colocó. Sobre las orejas otros dos trozos de cinta adhesiva para que no se me cayeran de ninguna forma. Me introdujo un trozo de tela en la boca y puso un pañuelo con un gran nudo en el centro para que lo mordiera mientras lo ataba con un par de nudos en mi nuca. Con la cinta adhesiva dio cuatro o cinco vueltas alrededor de mi cabeza para evitar que pudiera quitarme la mordaza.

Ahora si que estaba realmente indefenso, no podía moverme, ni ver, ni oír, ni hablar y lo que era peor, no tenía ninguna opción de poder soltarme. El trozo de tela de mi boca tenía un sabor extraño, que reconocí como el de sus bragas después de haberse estado masturbando anteriormente. Se volvió a sentar sobre mí y me folló brutalmente.

Al terminar me soltó de la silla y me llevó a la cama. Allí me ató las piernas juntas por los tobillos y las rodillas. Con otra cuerda me ató las muñecas, que aún estaban atadas y envueltas con la cinta adhesiva, a la cintura para que mis brazos quedaran atados a mi cuerpo. Los tobillos también me los ató a las muñecas dejándome ahora totalmente inmóvil. Me colocó de medio lado y me llevó al borde de la cama. Ató fuertemente un pañuelo alrededor de la base de mi pene para que éste estuviera erecto durante todo el tiempo y comenzó a realizarme una mamada. Mientras su lengua recorría todo mi sexo una mano lo aprisionaba fuertemente por la base y otra mano frotaba la zona entre mi ano y ni pene. Al principio todos sus movimientos eran suaves y pausados pero poco a poco fue subiendo el ritmo hasta que me corrí. Andrea seguía chupándomela y mi semen estaba todo dentro de su boca. En vez de detenerse se puso a meneármela con una mano y con la otra iba introduciendo un dedo por mi culo. Yo gemía con fuerza pero de mi boca apenas salía nada audible debido a la gran mordaza que llevaba. Pasados unos minutos me volví a correr y ella se detuvo, dejándome sobre la cama sin desatarme.

Me dejó y estuve más de una hora sobre la cama, sin poder ver ni oír nada. Yo intentaba gritar para llamar su atención pero no obtenía ninguna respuesta. Cuando a Andrea le pareció bien me soltó los tobillos y las rodillas para volver a atármelos. Esta vez la posición era otra. Me ató un tobillo la pierna de forma que el talón quedaba pegado a mi culo. Repitió la operación con la otra pierna y me dejo de rodillas sobre la cama. Ella se arrodilló delante de mí e introdujo mi polla en su culo. Se quedó inmóvil. Yo intentaba moverme para follarla pero me era imposible. Cada vez mi angustia y excitación era mayor pero si ella no se movía me iba a dejar con las ganas. Pero no fue así, porque Andrea se empezó a mover y me volvió a follar a su placer.

Tras corrernos me soltó y nos fundimos en un gran abrazo. Me preguntó si me había gustado y yo le dije que había sido la cosa más excitante que me había hecho.

Me dijo que lo de la boca eran sus bragas húmedas después de haberse masturbado y que cuando me dejó atado sobre la cama estuve dos horas y media mientras ella jugaba con su vibrador viéndome a mi atado y totalmente indefenso. Se corrió y puso todo en mi boca para tragar. 

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No pude dejarlo

Aunque me había acostumbrado al sexo satisfactorio, estuve 9 meses sin otra cosa que no fuese mi propio dedo hasta que una amiga que había conocido a través de Jose Manuel me invito a un fin de semana en una finca en Ciudad Real.

Me recogieron dos amigos de Lourdes en su coche. La verdad es que los chicos era majísimos y estaban como para mojar pan. El viaje duró dos horas y media y me bajé del coche enamorada de ambos.

En la finca estábamos seis personas, tres chicos y tres chicas. Llegamos a la hora de comer y después de un ligero tentempié salimos los seis a pasear por el campo.

Volvimos sobre las ocho y preparamos una barbacoa entre todos. La verdad es que empezamos con el vino y acabamos con copas sin habernos levantado de la mesa. A los postres estaba seriamente perjudicada.

Después de charlar de mil cosas Juan, el chico con el que no había viajado, propuso jugar a las prendas. Cuando intenté protestar, todos dijeron que si a la limón. El juego era sencillo. Preguntas del trivial y si de seis no acertabas 4, perdías una prenda.

No fui la primera que quedó en pelotas, de hecho, aun conservaba las bragas cuando Lourdes ya llevaba dos deseos pagados, Tomas una, Juan otra y Carolina otra. Yo aunque me reía rezaba por que aquello acabase. Hasta ese momento los deseos había sido bastante light para mi.

– apártale la braga a Irene y comelé el coño – oí como le decían a Juan. Todos se descojonaron.

Juan se levantó, dio un trago a su copa, se limpió la boca con una servilleta, movio mi silla, se puso de rodillas frente a mi y después de apartar mis bragas de monja y apartar el pelo de mi descuidado chichi me empezó a comer el coño. No me pude controlar, me dio igual que hubiera publico. Me corrí en menos de 30 segundos clavando mis uñas en la cabeza de Juan.

Aquello fue un antes y un después de mi vida. Juan me comió el coño y yo me corrí como loca. Cuando Juan separó su boca de mi raja y con una sonrisa y la barba chorreando mis jugos me colocó las bragas en su sitio, solo esperaba volver a perder.

La siguiente en pedir deseo fui yo, obligaba a Tomas a comerle el coño a Lourdes la cual se relamía mientras el guapo chico le comía la almeja. Jamás había ha visto a nadie tener sexo, salvo a mi en un espejo, y me encantó. Lourdes me la guardó y ya estando desnuda oí las palabra mágicas, – juan vuelve a comerle el coño a Irene.

Yo misma me aparté la braga y abrí mis piernas mientras de nuevo Juan le daba un sorbo a su vino y se arrodilló delante de mi y empezó a lamer.

Fue algo natural, tenia los ojos cerrados y respiraba agitadamente, algo me dio en la cara, miré y vi a Tomas con su polla en la mano, yo instintivamente abrí mi boca y empecé a lamer. Salvo la polla de José Manuel era mi primera polla, viendo la cara de Tomas no lo debía hacer mal. Me sorprendió ver a Carolina y Lourdes comiéndole la polla a la limón al bueno de Andrés. Jamás había visto nada igual.

Aquello no podía durar mucho, enseguida Juan, sacó su boca de mi coño me dio la vuelta y me tumbó en la mesa abriendo mis piernas y metiendo su larga y dura polla en mi coño chorreante. Tomas no se inmutó y de rodillas en la mesa, me metió la polla en la boca.

Creo que me quedé paralizada cuando Tomas sacó su polla y fue Carolina quien se sentó en mi cara, no móvil lengua hasta que Carolina me lo rogó – cómeme el coño joder – y empecé a lamer. Juan bombeaba mi coño mientras Carolina gemía tirándose de sus pezones.

Carolina se tiró sobre mi pecho y ante mi sorpresa Tomas le metió su polla en su coño después de meter sus dedos un par de veces. Ante mis ojos, a menos de 5 centímetros una polla penetraba un ano mientras yo lamia ese exagerado clítoris. Carolina gritaba de placer, Tomas bufaba, Juan me daba duro y yo encadenaba orgasmos tras orgasmo. En el sofá Lourdes era follada a lo misionero por Andrés.

Esa noche probé las tres pollas tanto en mi coño como en mi boca. Le comí el coño a Lourdes y Carolina, ósea que me pasé por la piedra a mis compañeros de viaje. Dormí con Juan, no por nada, simplemente me tocó dormir con él. Le comí la polla antes de apagar la luz y me folló al amanecer.

Cuando salí de la cama me vestí para ir a mi cuarto a coger mi ropa, me crucé a Carolina desnuca y después a Tomas de la misma manera. Me di cuenta que al menos por la casa estaríamos desnudos todos. Me enteré esa tarde que los cinco pertenecían a un grupo de amigos que realizaban orgias.

Me duché y cuando salí del baño estaban todos tomando el sol en la piscina. Carolina había sacado vino, cervezas y algo de picar. La verdad es que después de la ración de sexo del día anterior tendría que estar desihibida por estar desnuda con ellos, pero me cortaba mucho el que me viesen el coño tal y como se les veía al resto.

Al principio todo estuvo tranquilo hasta que Tomas y Carolina en una esquina de la piscina empezaron primero a besarse y después a joder. Para cuando me di cuenta Lourdes me comía el coño mientras Juan la penetraba desde detrás. Follamos a la luz del sol durante horas.

Aquella noche antes de dormir, Tomas se coló en mi cuarto, en realidad más que colado, le tocó dormir conmigo. Tomas inauguró mi culito. Me dolió un montón, pero finalmente me corrí como una cría. Fue algo increíble sentir como milímetro a milímetro aquel pedazo de carne entraba en mis entrañas y empezaba a moverse primero matándome de dolor y finalmente haciéndome llegar a la gloria. Fue fascinante durante la noche como una catarata de lefa iba cayendo desde mi esfínter hacía fuera.

Follamos en grupo todo el domingo hasta escasos 30 minutos antes de coger el coche de vuelta a casa.

El lunes en la tarima escribiendo en el encerado me dolía el culo y el coño y no podía olvidar las escenas donde dos machos me penetraban por mis dos esfínteres ni siquiera 24 horas antes.

No supe nada de ellos hasta dos semanas después en la que me invitaron a una fiesta en un chalet en la sierra. No encontré transporte hasta allí por lo que tuve que usar mi coche. Cuando llegué más de 30 personas tomaban copas o bailaban, ante mi sorpresa una pareja follaba en una tumbona y en la parte que no cubría de la piscina dos hombre se follaban a una chica gritona. Aquello prometía.

Yo me acerqué a la barra y me puse una copa y algo de comer. Empecé a hablar con gente mientras a nuestro alrededor la gente empezaba a fornicar. Fue algo natural que Erik un amigo holandés del anfitrión con sutileza me presionó en el hopmbro para hacerme agachar y meterme su duro rabo en la boca.

Para cuando Erik se corría en mi boca mi viejo amigo Tomas petaba mi culo, que a pesar del dolor inicial entró sin problemas. Esa noche pasé por la polla de al menos cinco chicos y les comí el coño a dos chicas, una Lourdes y otra a la que no he vuelto a ver desde entonces.

Volví a casa ya de día sin bragas y con una descomunal resaca. Esa tarde me había metido en el grupo de whatsapp donde organizaban las quedadas para las orgias. A partir de ese momento no debía esperar una invitación, solo acercarme (aunque es cierto que en ocasiones me llamasen para insistirme)

No tuve que esperar mucho para la siguiente quedada, el miércoles me llamaron para invitarme a una fiesta en un local, como ellos denominaron. Aquello era un local de intercambio lleno de artefactos sado. Esa tarde probé por primera vez un potro donde me ataron pies y mano y donde me taparon los ojos para ser el lugar de penetración de cuanto estuvo allí. Ni se las pollas que mamé ni se las pollas que profanaron mi coño y mi culo.

Fueron dos años de autentica lujuria. Ese grupo de amigos me llevaron hasta lo más depravado de la gloria. Disfruté de la vida y disfruté del sexo de manera salvaje. Nadie sospechaba en mi mundo mojigato de mi vida fuera de las cuatro paredes de mi aula.

Alberto llegó a mi vida en una convivencia del colegio. Alberto era un profesor recién llegado con el que tuve mucho contacto en aquel viaje y en los meses posteriores. A pesar de su insistencia en salir a cenar yo lo rechazaba, me caía bien pero prefería ser reventada a pollazos los fines de semana.

No me había confesado en estos dos años y no se si por Alberto o por un ataque de fe, decidí hacerlo. Al cura le iban cambiado los ojos cuando le iba contando mis últimos años y mis aficiones sexuales. No me acuerdo de la penitencia que me impuso, pero si que su reprimenda me hizo pensar sobre el tema.

Acepté salir a cenar con Alberto. Como ya sabía era una persona encantadora y muy atenta, pero muy poco animada. Esa noche me besó.

Compaginé la vida liberal con una relación inicial con Alberto. Por la tarde tomábamos un café en una cafetería con encanto y por la noche era penetrada a la limón por dos chulos que me mataban a orgasmos.

Alberto me pidió matrimonio una tarde de mayo. No le dije que si, inmediatamente, le pedí un tiempo y fue mientras un negro me sodomizaba el culo y mi buen amigo Paco me la tenía clavada en las amígdalas cuando me di cuenta que aquello no era vida. Follé sabiendo la vida a la que iba a cambiar y en la copa post orgia le comenté a mis amigos que esa era mi ultima orgía. Hubo voces de protesta, algún chiste pero nadie me intentó hacer cambiar de idea.

Puse la boda a seis meses vista. Primero por darme un tiempo para adaptarme a mi nueva vida y segundo por que no hay quien encuentre un sitio decente antes de ese tiempo.

Alberto me follaba con la luz apagada, torpemente y tocándome las tetas como mayor locura. No había manera de alcanzar un orgasmo pero esperaba darle tiempo.

Para mi era frustrante salir a cenar, ir a su casa, tomarnos una copa y acabar con el encima dándome como un conejo. Lo peor de la noche era llegar a casa y leer los mensajes del grupo de whatsapp comentando las jugadas de la orgia de esa noche. Me masturbaba leyendo aquello. No sé que me jodía más, o leer los preparativos, el resumen del a jugada o incluso en medio de la orgia como alguno hacia un comentario. Yo me tenía que conformar con ser montada con un eyaculador precoz sin ninguna imaginación.

Pasé seis meses siendo montada por Alberto mientras mis amigos se lo pasaban en grande. Me jodía pensar como se correrían Lourdes o Juan mientras yo veía como mi prometido roncaba a mi lado.

Estaba a una semana de mi vida y fui con una prima mía a la última prueba del vestido de novia, me costó aparcar y para mi sorpresa deje el coche a 100 metros de Orgas-mos, el club de intercambio donde principalmente montábamos las orgias.

Suspiré y pasé delante de la puerta, a esas horas aún cerradas. Me acerqué a la tienda y a pesar de tener hora, me tuvieron esperando casi dos horas, una niñata antes de mi que no se decidía por el traje con el que se casaría. Para cuando salí de la prueba ya era de noche. Sin darme cuenta pasé por la puerta de Orgas-mos donde Rodrigo el portero me saludó e instintivamente me hizo pararme. Hablamos cuatro cosas cuando Rosi, la relaciones publicas salió por la puerta. Nos dimos dos besos y empezamos a charlar. Me invitó a pasar y a pesar de mis recelos entré.

El local seguía igual, mil imágenes se agolparon en mi cabeza, pollas entrando en mi coño, pollas entrando en mi culo, pollas entrando en mi boca, yo agitando pollas, yo pasando mi lengua por abiertos coños, bocas succionando mis pezones, gemidos, sudores, espasmos, ojos en blanco, place. Hablamos un buen rato, me invitó a una copa y después a otra. La gente entraba en el club a mi espalda. No se que pasó.

Aún no había demasiada gente y me entró la curiosidad, por lo visto habían cambiado cosas nuevas y me propuse a Rosi entrar.

– no hay mucha gente, la verdad me podías dejar entrar un segundo y ver como esta.

– ¿sin pagar entrada?

– No seas boba,

– Es una broma, te acompaño, pero tenemos pasar por el vestuario primero.

– ¿Desnudarnos?

– Me desnudo hasta yo y estoy trabajando, lo tuyo en innegociable.

– Vale, pero hagámoslo rápido, no quiero que me vea nadie que conozca.

– Reina, aquí te conoce aunque sea de vista la gran mayoría de la gente.

– ¿de vista?, y bíblicamente me temo.

La sala principal estaba completamente remodelada. Había nuevos aparatos y los que ya estaban cambiados de sitio.

Me llamó la atención uno nuevo el que con unos amarres y unos engranajes dejaban al usuario a disposición de sus amantes.

– ¿Como funciona esto?

– Pues básicamente la chica se tumba, se le amarra sus brazos y se le da al botón y abré los brazos. Las piernas se ajustan a estas correas y al abrirse dejan a la chica espuesta tanto por delante como por detrás.

– ¿Qué fuerte, no?

– Pues la verdad es que si, tienes que ver las que se monta aquí, es una pena solo tener una por que la que coge sitió se pasa horas aquí recibiendo

– ¿Y la cabeza como queda?

– Dependiendo del usuario, bueno de su amante, o queda elevada o cae para poder ser follada por la boca.

– Joder que suertuda, quien lo probara.

– Pues túmbate y pruébalo.

– ¿Estas loca?, me caso y yo he salido de esto.

– Túmbate. Simplemente siente que se siente ahí atada.

No lo pensé mucho, la verdad es que si lo pienso no lo hago, bueno, si. La verdad es que el potro era comodísimo y me dio mucho morbo ser atada y abierta.

– ¿qué te parece?

– Una pasada

– ¿y no te gustaría probar un ratito? – me dijo Rosi al oído.

– No seas mala, desátame – le dije a Rosi con un suspiro.

– A ver te propongo, te pongo un antifaz para que no veas nada y hago que alguien te coma el coño y luego vemos que pasa – me dijo mientras pasaba un dedo por mis pechos haciéndome estremecer.

– Que me caso en nada Rosi.

– ¿Y si te lo chupan y te corres? – susurró mientras me ponía un antifaz que cegaba mi visión.

Creo que fue ella, no pude verlo, pero un segundo después una lengua recorría desde mi ojete hasta mi clítoris. Me corrí en nada, solo dos chupadas ya estaba gozando, ante mi sorpresa una polla entro en mi boca, pude negarme pero solo el olor a nabo aguó mi coño. No era una polla de gran tamaño, pero era una polla y llevaba meses sin comerme una. Solo dejé de chuparla cuando la lengua de mi coño me hizo correrme. Volvía chupar después de reclamarla de vuelta abriendo la boca hasta que inundó mi boca de semen. El dueño del ariete se retiró y como esperaba otra polla fresca volvió a entrar en mis fauces. La lengua de mi coño se retiró y una polla entró en el empezando a bombear. Me dio durante un rato haciéndome llegar al orgasmo, otra polla la sustituyó y me dejó de piedra cuando sentí como una nueva polla me penetraba analmente.

Me follaron durante tres horas y media donde me corrí innumerable veces.

Cuando me desataron y me quité el antifaz vi que la mayoría de los chicos que me habían follado y alguna de las que me había comido el coño o se lo había comido yo eran de mi pandilla y que llevaba meses leyendo. Les conté la alegría de verdad que sentí al verlos.

Estuve tomando unas copas con ellos y finalmente me fui con José María a su casa. José María me folló con dulcera como había hecho mil veces después de maratonianas jornadas de orgias. Si toda aquella gente eran mis folláamigos, José María era mi verdadero follaamigo con el que solía dormir después de las orgias.

Me había subido sobre su polla y empezaba a cabalgar cuando recordé algo, me incliné, cogí el teléfono que había dejado en la mesilla de noche, busqué el nombre de Alberto en la agenda y le mandé una sms

“tenemos que hablar”

penelope.estudios@hotmail.com

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En busca de nuevas experiencias

Un día sentí la necesidad de hacer algo que se que no está bien, pero que necesitaba hacer porque sentia una rutina en mi vida que me estába afectando y haciendo sentir que se pasa la vida y estaba perdiendo muchas cosas que deseaba hacer y en ese momento no hacia. Por eso decidí dejarme querer, era por puro deseo de tener una aventura como las que tuve hace unos años y que aún recuerdo con mucho placer, aunque por aquellos años no tenia pareja…… o al menos tener complicidad con alguien que te genere la ilusion y el deseo que se ha ido perdiendo en la relaciones vividas…

Esto fue lo que pasó hace unos 16 años…

Por aquel entonces estaba como siempre, sin ningún compromiso, y alguna vez ya había quedado con alguna chica de otras oficinas en el mismo edificio. He de decir que no recuerdo ni una sola experiencia que no me gustara, aunque en alguna ocasión no surgiera ese feeling para tener sexo.

En esta ocasión creí que sucedería asi, ya que conocí a Mia (así me dijo que se llamaba, aunque no se si era su nombre real).  Recuerdo que era un poco rollo esa oficina, porque había tantos chicos y tan pocas chicas que era complicadísimo encontrar a alguien que te hiciera caso, y mas de esta manera tan loca. Tuve la oportunidad de hablar con esta chica tomando un Café, y me sorprendío cuando me dijo que no buscaba nada serio, tan solo experiencias, y cuando pregunto cual era mi preferencia, le dije que me volvía loco el Morbo. Y me propuso un juego, 

Me dijo que le  mandara una foto por correo. Le dije que sí, pero solo de mi cuerpo sin mi cara (no confío en estos medios y menos en mostrarme así enseñando mi cara), que ella decidiera como y yo me la haría para ella tal y como ella me pidiera. Me dijo que quería verme sin ropa, que no hacia falta que enseñara todo, pero que ella pudiese ver si podía desear mi cuerpo. Asi lo hice… se lo mandé a su correo y ella me respondió enseguida y con fotos de ella también similares.

He de decir que no me atrayó casi nada, (no era mi tipo de chica) pero seguimos mandándonos mensajes en el que nos contábamos deseos y cosas que nos gustaría hacer, hasta que no pude resistirme a pedirle que quedaramos para vernos y ver si surgia la química para hacer algunas de las cosas de las que habíamos hablado. Ella era bajita y quizás algo rellenita, aunque no gorda. Piel morena y rasgos algo asiáticos. Me dijo que sus padres eran de indonesia.

Quedamos en mi casa. Un apartamento ático frente a Central Park por lo que tenia la privacidad de entrar, salir y hacer lo que quiera sin que nadie sepa nada de mi vida y sin que nadie me escuche, ya que hay veces que el sexo se hace algo mas sonoro. 

La fui a recoger, entramos al garaje y ya desde allí fuimos deseando llegar cuanto antes arriba para desnudarnos y disfrutar, y vaya si lo hicimos… sin tabues, sin ninguna verguenza, surgia todo natural… pero nada comparado con lo que pasaría otro día, que era el que os voy a contar…

Despues de ese dia, quedamos algunos días mas y después estuvimos un tiempo sin vernos, hasta que un día, casualmente nos vimos en el metro. Ella llevaba unas gafas y estaba leyendo un libro (nunca la había visto con gafas y me resultó sexy). Levantó la mirada y al verme sonrió. Yo no me acerqué antes porque ella estaba casada y temí que pudiera ponerla en un compromiso. Se levantó y me dijo que echaba de menos esos encuentros casuales que teníamos y que había estado pensando en algo que quería contarme. Llegó su parada y nos bajamos los dos para seguir hablando de ello. Me dijo… confía en mi y déjate llevar. Te pido que desde ahora hasta que entremos por la puerta de tu casa hagas todo lo que yo te pida, y una vez entremos por la puerta de tu casa prometo someterme a ti para que hagas todo lo que desees conmigo.

Era como un sueño hecho realidad…

Nos separamos y esperé su correo. No nos llamábamos para respetar su intimidad, ya que como he dicho estaba casada.

En el correo me dijo… “estas son tus primeras instrucciones…”…

Quiero que vengas a recogerme el martes a las 6 de la tarde a la dirección… Ven con algo en la ventanilla del conductor y del acompañante de manera que no se vea mucho lo que puede pasar dentro. Tambien quiero que vengas desnudo de cintura para abajo. Asi lo hice…puse unas cosas que eran transparentes pero que quitaban algo el sol y la vision en esas ventanillas y fui a recogerla. La verdad es que fue bastante inquietante pensar que me pudiera parar la policía y verme de esa guisa…  pero es lo que me ordenó y quise hacerlo para cumplir con mi parte del trato.

Al recogerla me sonrió con aceptación viendo que había cumplido mi parte y me dijo… quiero cumplir un deseo (lo que no sabia era que yo desearía todo lo que iba a pasar mas que ella…). Primero quiero que nos apostemos algo a que antes de que lleguemos a tu casa consigo que te corras sin tocar en ningun momento tu pene con mis manos, pero tienes que prometerme que pararas si ves que no puedes mantener la atención bien en la carretera y que irás despacio. 

Apostamos y sinceramente creí que sería fácil poder llegar a casa y ganar esa apuesta, pero en cuanto arranqué y empezó a chuparme mi polla, ya no estuve tan seguro. Llego un momento en que tuve que parar en el arcén porque empezaba a sentir que aquello empezaba a írse de las manos, que sentia espasmos y no podia contenerme. Pare en el arcen y reclino un poco mi asiento. Siguió chupándo mi pene hasta que le dije, cuidado, que no voy a poder aguantar mucho mas y voy a llenar de semen todo el asiento, coje algún pañuelo… a lo que ella me dijo… no hace falta…

Se mojo el dedo y empezó a acariciarme el ano mientras seguía chupando mi pene. Me daban espasmos que no podia controlar pero evitaba correrme para poder prolongar aquello lo mas posible. Empezo a introducir su dedo en mi culo y ya no pude aguantar mas. Mientras me corría ella seguía chupándomelo y metiendo su dedo. Sentia hasta mareos del placer, gritaba, jadeaba… cuando lo pienso aun me mojo un poco solo de pensar en ello. Es indescriptible hasta que punto perdí el control de mi cuerpo… Cuando paró me dijo… Me gusta tu semen. Uff que placer…

Tuve que estar allí un buen rato hasta que pude recuperarme para conducir y pensaba en que podría hacer para compensarla cuando llegaramos a casa. Como hacerla disfrutar tanto como me había hecho disfrutar a mi. Y tenia ideas, ya que las otras veces que quedamos me sugirió algunas cosas que a mi también me ponían a cien.

Llegamos a mi casa y entramos por el aparcamiento con la intimidad que da tener tu propia entrada a la casa. Primero nos tomamos algo, charlamos y nos duchamos juntos donde empezaron los primeros juegos. La enjabone y le di un masaje muy despacito. Primero sin tocar ninguna zona intima y despues tocandolas mu suavemente. No queria hacerlo alli porque tenía otros planes. Fuimos a la planta de arriba donde tengia un pequeño gimnasio y donde había pensado que pasará todo.

Ella estaba completamente sumisa, tal y como prometió y yo la estaba deseando mas que nunca después de lo que habíamos vivido antes.

Me dispuse a darle ordenes y a tratarla como una verdadera esclava para el sexo.

Mia desnúdate!

Asi lo hizo.

Como no es muy alta puse una especie de altillo debajo de una barra que tenia para hacer flexiones de hombro, le ordené que se subiera ahí y la até con unas gomas por las muñecas a la barra y por los tobillos a unos ganchos que tenia en el gimnasio en el suelo. Estaba abierta de piernas y brazos con todo expuesto para que pudiese darle placer. Cuando abrió las piernas para que le atara los tobillos vi que su coño estaba muy húmedo por lo que no pude resistirme a chupar y comerle todo su coño.

Una vez atada acordamos una palabra para que si algo le molestaba o no quería seguir, me la dijera y pararíamos inmediatamente. Le vendé los ojos para que pudiera sentir mas todo lo que le hacia.

Me quedé mirándola y me dije… no hay prisa, solo tu y ella, disfrutando. Era como querer que aquello durara toda la vida.

Yo tambien estaba completamente desnudo y completamente empalmado.  Empece a acariciarle por detrás desde los tobillos a los gluteos evitando el coño y partes que reservaba para que ella fuese deseándolo tanto que estuviese como loca de deseo. No podía evitar de vez en cuando chupar lo que iba humedeciéndose en su coño. Me encanta tocar los flujos de una mujer.

Me detenia en sus pechos para acariciarlos y lamer sus pezones, se los pellizcaba y ella gemia muy fuerte. Cuando ya estaba muy excitada empecé a comerle el coño, a meterle el los dedos rítmicamente y a disfrutar de verla como estallaba y expulsaba un montón de liquido y se corria mientras gritaba de placer. Me empapó completamente la cara.

La desaté y le quite la venda. Empecé a jugar con su culo usando el lubricante que aún tenia en su coño. Mi dedo entraba fácilmente en su culo con tanto lubricante por lo que se agacho y empecé a meterle mi pene en su coño a la vez que jugaba con su culo, primero con un dedo y después con dos. Se volvió a correr y con sus contracciones casi hace que yo también volviera a correrme, pero consegui evitarlo aunque algo si que salió. Deseaba disfrutar de usar su culo aunque no sabia si ella estaría dispuesta. Saque mi polla de su coño, puse un preservativo y empecé a meterla en su culo, muy poco a poco, ya que no entraba tan fácilmente. Ella estaba apoyada en un aparato de hacer gimnasia, abierta de piernas y reclinada hacia delante. Yo metiendo mi polla en su culo ritmicamente pero despacio y con mi mano acariciando su clitoris.

 Ella me pedia que por favor no parara y lo metiera todo fuerte, pero yo iba con cautela al principio para evitar hacerle daño. Una vez que estaba todo dentro era ella la que se golpeaba contra mi y gritaba de placer. Yo me corrí dentro de su culo sin poder aguantar mas, pero ella siguió exprimiéndome y machacando mi pene que ahora resbalaba aun mas dentro de su culo por todo el semen que estaba expulsando porque se escapaba del preservativo. Lo hacia mas y mas fuerte mientras yo usaba mis manos para alcanzar su coño mientras tanto hasta que volvió a correrse. Me senti a ratos indefenso, como si me estuviera violando y yo tuviera que darle todo lo que ella me requería. Me daba muho placer y a la vez sensación de estar indefenso.

Estabamos los dos exhaustos y es algo que no creo que pueda olvidar nunca. Nos metimos en una bañera Jacuzzi que tengo en el baño para relajarnos y cenar.

Despues la llevé a casa.

Quedamos algunas veces mas y la verdad es que era maravilloso el sexo con ella. Despues lo dejamos un tiempo porque yo no quería una relación mas seria en aquel momento y ella quería volver a intentar estar bien con su marido y supongo que lo estuvo, ya que un día le escribí por si le apetecía que volvieramos a vernos y estaba esperando un pequeñin.

Y aqui acabo esta aventura. Y a partir de ese momento, deje de buscar amigas en las otras oficinas del edificio donde trabajaba.

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No fue lo que esperaba

Un fin semana Carlos me propuso ir a una cabaña en el campo que tenía, donde pasaríamos dos días felices y nos daría tiempo para hablar de todo, nuestra relación era muy monótona y Carlos pedía innovar en el sexo, cosas nuevas, diferentes.

Acepté y por el camino cuando estábamos a punto de llegar, dijo que había invitado a una amiga para que pudiéramos estar los tres y tener sexo, le dije que no me gustaba la idea, que debía haberme consultado. El dijo que no me preocupara que sería algo distinto y me gustaría.

Al llegar a la cabaña, ya estaba la chica, me sorprendió que tuviera las llaves, él me dijo que le había dado una copia y que iba allí cuando estaba nerviosa y necesitaba desconectar.

Esta chica, tenía unos treinta años, estatura media, pechos normales 85 o 90, labios gordos, una sonrisa que derretiría a cualquier hombre, llevaba un pantalón vaquero metido en el coño, tragándose la tela, se veía claramente el bulto de sus labios y la raja.

 

Al entrar nos saludamos, se llamaba Monica, tomamos un vino tinto para brindar por el fin de semana. Todo era como si fuéramos amigos de siempre. Carlos saco la comida preparada que habíamos comprado para comer, puso la mesa y comimos mientras reíamos de tonterías.

Después de comer, nos sentamos en los sofás del salón donde tomamos café y salió el tema de sexo. Carlos conocía de sobra a esta chica porque había mucha complicidad entre ellos, la chica contaba sus vivencias de sexo de todos los colores, sin ningún reparo y así transcurrieron más de tres horas, cuando nos dimos cuenta, había oscurecido, la chimenea ardía con fuerza, las llamas eran altas y el calor era casi insoportable.

A Monica se le notaban por la raja de su coño como tenía mojados los pantalones, estaba sudando, y entonces propuso ir a cambiarnos de ropa y ponernos cómodos, ya era noche cerrada. 

Bajé las cortinas del salón, cerré las contraventanas y dejé la cabaña completamente cerrada y hermética, el calor se notaba todavía más . Así no pasaríamos frío . Me subí al dormitorio y entré al baño para darme una ducha, después me puse una camisón largo con un fular por encima, cubriéndome el cuello y parte de la espalda y pecho.

Fui la primera en regresar al salón, encendí un cigarro y me puse una copa de vino mientras observaba las llamas del fuego sin pensar en nada, a los minutos llegaron los dos, Carlos se había puesto el pijama y Monica únicamente una camiseta corta, dejando ver todo.

Se sentaron y tomaron unas copas de vino, hablamos y de nuevo volvió aparecer el tema del sexo, no conseguía cambiar de tema, pero poco a poco el ambiente entre ellos fue penetrando y la polla de Carlos iba creciendo y así lo hacia saber, se la tocaba por encima del pantalón y Monica reía a carcajadas, y seguía y seguía con esa tontería.

En un momento dado, Carlos reto a Monica a que no era capaz de sacar la polla del pantalón sin las manos y ella se puso de rodillas frente a él y él se recostó en el sofá. Monica con los dientes poco a poco le bajó el pantalón del pijama y con la boca saco la polla y se puso a chuparla como una loca, con desesperación.

Estaba de rodillas de espaldas a mí, así que tenía de frente su coño abierto y goteante. Yo me quedé quieta, no sabía que hacer y ellos seguían a lo suyo con jadeos, y palabras que no entendía. De repente Carlos la aparto y la dijo que si seguía así se iba a correr, la dio la vuelta y le metió la polla, entonces Monica tenía su boca frente a mí.

Bajo la cabeza para chupar mi coño, la aparté de un manotazo y ella levanto la cabeza y me pegó una bofetada con fuerza, que me tiró para atrás en el sofá, y volvió a bajar la cabeza y empezó a chuparme el coño sin quitarme el tanga.

Me abrió las piernas casi haciéndome daño, estiró un brazo y lo cierto es que no se como lo hizo, sin darme cuenta metió un vibrador grande en mi coño moviéndolo con soltura, y me ganó, me dejé llevar, de pronto estaba caliente, me gustaba como movía aquella polla de silicona en mi coño.

Carlos vio mi cara de felicidad y empezó a querer meterme la polla por el culo, le dije que no, entonces los dos empezaron a insultarme a la vez que me abofeteaban, como dándome toques de atención, pero noté como la cara se me ponía roja, no me gustaba lo que estaba pasando y entonces vi a Monica como tenía los ojos que me entraron escalofríos, era una mirada como amenazante, lo cierto es que me asusté mucho.

Pero conseguí que no me metiera su polla por el culo, pero si lo hizo por delante, mientras ella pasaba el juguete por mi culo. Después ordenó a Carlos a ponerse de rodillas y le chupo el culo y vi como le metía el juguete en el culo, poco a poco hasta meterlo entero, el gritaba y con fuerza cogió mi mano y la llevó a su polla para que la tocara deprisa, yo alucinaba con la escena y no aceptaba a meterme en la historia.

Entonces me dio otra bofetada para que reaccionara, me insultaba y ordenaba que moviera la polla de Carlos de prisa y ella empezó a mover con más fuerza el vibrador y yo la mano. Carlos empezó a gritar, a gemir, dio un último grito salpicando todo con su semen, manchando el sofá.

Esa noche durmieron los dos juntos y al día siguiente follaron delante de mí, obligándome a que les mirara.

Ya no volvió a pasar más, la relación entre Carlos y yo terminó el me llamo queriendo hablar e intentar convencerme de que volviera con él pero le dije que nunca volvería con él.

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Todo empezó por casualidad

Hace años, conocí en una reunión a una Mujer, muy normal, con apariencia de Monja buena y muy callada, que se limitaba a apuntar puntos que pasaban desapercibidos o aclaraciones sobre determinadas cuestiones fiscales de la reunión.

Pertenecía a una Empresa que había subcontratado para esta reunión, y que vivía en otra isla en la cual solo podía desplazarse en Avion. Estaba en apariencia felizmente Casada, y pertenecía a una familia muy conocida en las Islas, muy del Opus y de derechas de toda la vida, así que su cultura y educación habían ido de la mano desde su niñez.  Fueron 5 días muy intensos de reuniones y hubo bastantes momentos que los acuerdos se iban al carajo, pero de nuevo, se volvían a reconducir y al final, se cerro definitivamente.

 

Fue tal la intensidad de la negociación, que acostumbrado como estaba a este trabajo, estaba agotado y en reserva de control de mi cabeza, así que al salir, ya tarde, no tenía vuelo de regreso a su residencia, proponiéndola que reservaba una habitación para ella y que todo lo que necesitara debía pedirlo para subsanar este inconveniente.

Hizo varias llamadas y al final regreso diciendo que no había problema y que incluso mejor, porque así podríamos estudiar unos flecos que habían quedado pendientes para el día siguiente. Fuimos al Hotel y solicité una habitación para ella. Por supuesto, todos los gastos corrían por mi cuenta.

Acordamos que subiríamos a la habitación y que nos asearíamos un poco para bajar a cenar al Restaurante de el Hotel. Al dirigirnos a los Ascensores, había unas tiendas de ropa, bisutería, perfumes y puntos de venta pequeños pero exclusivos. Y viendo que estaba con la misma ropa todo el día y al siguiente lo mismo, la convencí para que comprara algo y tuviera una imagen diferente en la reunión.

Entre y hablé con la dependienta para que todo el cargo de las compras, las pusiera en mi habitación y ella no pagara nada. La deje en la tienda y fui a mi habitación para tomar una ducha y cambiarme de ropa.

 

Baje a recepción y no la vi, había sido muy rápido y ella entre mirar ropa, probársela y elegir habría perdido tiempo. Hable con el Maitre del Restaurante y reserve mesa, y mientras esperaba, entre en la cafetería y pedí una cerveza, concretamente una VollDamm que siendo difícil poder encontrar, allí si tenían.

Deguste con paciencia su sabor, y me enfrasque en mis pensamientos haciendo un autoanálisis de el día, la reunión y todos los pormenores que habían ido surgiendo y su final. Y estaba tan ensimismado, que no me di cuenta de la presencia de esta Mujer. Mire y vi que llevaba un vestido por encima de la rodilla, muy estampado y que la sentaba como un guante, y unas sandalias bajas con mucho color.

Estaba radiante después de haber visto casi toda una semana con falda y chaqueta azul marino y gris oscuro y blusas blancas. Parecía un uniforme, y ahora la veía tan floreada, que hasta me parecía diferente.

 

No quiso tomar nada y pasamos directamente al Restaurante, fuimos a nuestra mesa y picoteamos diversos platos, no mucha cantidad, pero para que pudiera entrar algo a nuestros estómagos. Tomamos 2 copas de vino y al finalizar la cena, propuse pasear alrededor de el Hotel, respirar el salitre del mar y estirar un poco las piernas después de estos días tan intensos.

Y aceptó, porque ella estaba acostumbrada con su marido, a pasear todas las noches. Propuse no hablar de trabajo, así que, empezó a hablar de su familia, de su marido y de su vida cotidiana. Yo pensaba que llevaba una vida de mierda, todos los días iguales, y sin poder hacer nada por ella misma, pero calle y asentía en todo momento.

 

Pasamos por un local, donde tenían un escaparate lleno de tartas, todas hechas por ellos mismos, y parándose y diciendo que el dulce la perdía, nos sentamos y pidió 2 raciones de tarta, que se comió rápidamente, el dueño aconsejo que con ese tipo de tartas que había escogido, maridaba un tipo de bebida, en este caso un vino semi dulce y que era también producción de ellos, y yo opte por un vino normal, no había mucho donde elegir así que me decidí por un Marques de Murrieta reserva de no recuerdo el año.

Me lleno mi copa y a ella, la dejo una botella de su vino de medio litro. Entre hablar, risas de anécdotas que contaba ella sin darse cuenta, se bebió toda la botella de vino. Y después de un rato sentados y hablando, decidimos irnos a descansar. Y nos dirigimos al Hotel.

 

Una vez en el Hotel, subimos en el Ascensor, planta 9 habitaciones 931 y 933. Salimos del Ascensor y fuimos andando por el pasillo hasta nuestras habitaciones, y reíamos mucho, ella mucho mas, algo que me sorprendió, porque con esa imagen que había visto antes, no concordaba con lo que esta viendo ahora. Llegamos a su habitación primero, la 933 y espere a que entrara, una vez cerró la puerta, fui a la mía.

Me Quite la ropa y fui derecho a darme una ducha, estaba secándome, cuando escuche golpes en la puerta, al abrir, estaba allí riendo, diciendo que no tenía pasta dental, había comprado cepillo, y olvido la pasta, si podía darla un poco, reí y la dije que trajera el cepillo de dientes y cogiera lo que necesitara. Fue y regreso rápidamente, me sorprendió, porque entro en la habitación, fue al baño y con su cepillo de dientes, echo crema y empezó a lavarse los dientes allí, mientras tanto, aproveche para ponerme un pantalón de pijama y una camiseta, no quería que pensara otras cosas que no eran reales.

Al salir, reía y decía que estaba mareada. Me ofrecí a acompañarla a la puerta de su habitación, pero decía que no tenia sueño, que quería hablar, así que, fuimos a unos silloncitos que había en la habitación y sentados hablaba sin parar, apenas escuchaba, pero asentía de vez en cuando.

Empezaba a sudar y decía si conectaba el aire acondicionado, pero decía que iba mal para su salud, así que pidió si podía ducharse y asentí. Entro al baño, y me puse a leer mientras tanto unos documentos, pensaba que había bebido y era su primera vez, que estaba mareada y la había dado por reír y hablar. Todo era divertido, era una mujer que tenía momentos de niña pequeña. 

 

Al rato, que ya ni me acordaba que estaba, apareció enrollada en una toalla y con cara de haber vomitado todo. Comento que estaba muy mareada y tenía sueño, cogió y se acostó en mi cama y sin apenas pasar 30 segundos, ya estaba dormida. Le quité la toalla húmeda de su cuerpo, abrí la cama, y la tapé con la sabana y una colcha.

Reí y volví a decirme lo de siempre, era una mala influencia para las mujeres, al final todas cogían los vicios que yo tenia. A las 2 horas aproximadamente, me acosté en mi lado y dormí. Al día siguiente, desperté antes, vi que estaba completamente dormida, y llamé al Restaurante para que subieran 2 desayunos.

Fui a la ducha y me preparé a falta de vestirme para salir. Llamaron a la puerta y allí estaba un delicioso desayuno. Recogí la mesa camilla y cerré la puerta. Llamé poco a poco a esta mujer, que por cierto se llamaba Sandra, que también, poco a poco, iba abriendo los ojos y luchaba por despertarse. Cuando al final lo logró, no recordaba mucho de la noche anterior.

 

Se levantó y fue directa al baño, al salir degusto completamente el desayuno, una vez terminado dijo que necesitaba sexo. Yo estaba asombrado y perplejo. Pero me deje llevar, dije que era de ella que cogiera lo que necesitara, y sin pensar, se tiró a la polla. La cogió y se la metió en la boca sin decir nada. A partir de ese instante empecé a dominar. Se la metí por todos los lados, Chupe su jugoso coño y sin saber como, se corrió. Cogí su cabeza y la lleve a mi polla y chupo hasta que me corri, le sujeté la cabeza y tragó todo mi líquido. 

A partir de ese momento, entramos en un juego de morbo que duró casi 3 años. Fue algo increíble que nos enganchó a ambos. Cada relación era morbo, sexo y fue maravilloso. 

Han pasado años, y aún recuerdo los momentos vividos y las satisfacciones vividas. Pero es otra historia. Que ya contaré. 

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