Encajábamos muy bien

Woman Penelope

Encajábamos muy bien

Siempre quise aprender e investigar, saber más sobre sexo. Descubro el sexo pleno con una pareja con la que mantuve relación durante un tiempo. Éramos uno, encajábamos a la perfección. Con él hubiera llegado a probar todo tipo de cosas que me hubiera propuesto, follabamos en todas partes…. en el coche, hoteles, baño, cocina, sillas, mesas, practicábamos posturas…. de pie, sentados, en el suelo, 69…..

Recuerdo la primera vez que me hizo correrme dos veces…..

follabamos a diario y esa noche no iba a ser menos, como siempre me puse una camiseta corta, sin ropa interior, después de darme una ducha, el estaba con un slip sentado en el sofá. Mientras terminaba de preparar la cena en la cocina, se acercó por detrás y empezó a rozarme con su polla por detrás, ufff como me ponía notar su polla dura en mi culo. Se quito el slip y me la metió entre medio de las piernas, mientras mordía mi nuca, yo me apoye en la encimera de la cocina y el metió su polla en mi vagina.

Apague el fuego y me empecé a mover como una loca, él me agarraba los pechos y los estrujaba mientras embestía mi coño por detrás, después me di la vuelta y me senté en la encimera y siguió envistiendo mi coño, besándonos, jugando con nuestras lenguas. Con sus embistes me iba rozando el clítoris y sin poder controlarlo me corri. Él al oír mis gemidos exploto metiendo su polla de una embestida hasta el fondo de mi vagina.

Después fuimos a lavarnos y cenamos. Estábamos cansados y al rato nos fuimos a la cama, no se que hora sería, pero de pronto noté mi coño mojado, notaba un calor especial, cuando logré reaccionar me di cuenta que estaba con las piernas abiertas y él tenía su cabeza metida entre mis muslos y me estaba chupando el coño. Como en un sueño me dejé llevar, la suavidad de su lengua recorriendo mi coño, hizo que explotara en minutos.

Fue tremendo lo que sentí. Él siguió chupando y poco a poco, fue subiendo, lamiendo cada centímetro de mi cuerpo, recreándose en los pechos y pezones, dándome pequeños mordiscos en ellos. Poco a poco fue subiendo mi excitación de nuevo, yo le rodeaba con los brazos su cuerpo, hasta que le agarré el culo y le metí las uñas.

Entonces él muy despacio metió su polla en mi coño, me hacía vibrar con sus suaves movimientos, yo le atraía hacia mi, a la vez que movía mis caderas, como no queriendo que saliera su polla de mi interior ni un momento. Empecé a gemir y él aceleró los movimientos, mi coño goteaba mojando las sábanas y sin poder remediarlo volví a estallar sin aliento. Él llegó al climax un momento después, noté como su semen caliente recorría mi interior.

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