Traicion

Habían pasado once mese de mi separación, yo había empezado una nueva con un chico que me tenía muy enamorad, alguien diferente a todo lo que había conocido hasta mis cuarenta y ocho años.

La relación con mi nueva pareja era envidiable por la comunicación, atención y preocupación pero él estaba siempre de viaje por trabajo y apenas nos veíamos unos días al mes con suerte. Era una relación telefónica, cada vez que sonaba el teléfono me daba un vuelco el corazón, sus palabras cariñosas y atención me daban energía para enfrentarme al día a día.

Claro que no era todo bonito pues nuestras pocas experiencias sexuales no eran las esperadas, no era lo que yo estaba acostumbrada. Mis experiencias hasta ese momento habían sido muy básicas (misionero y poco más) .

Mi actual pareja me pedía más y yo no entendía lo que quería decir, me contaba sus experiencias y de oírlas me avergonzaba y sentía celos de mujeres del pasado. Cuando llegaba el momento de practicar el sexo, me encerraba en mi misma ya que me sentía intimidada. Que podría hacer yo que fuera diferente a lo que él conocía.

Cuando follabamos no expresaba lo que sentía, era incapaz de hasta de jadear por vergüenza a expresar lo que sentía, tenía miedo a que pensara era una fresca o algo peor.

El caso es que no se cansaba de venir a verme pero yo me sentía insegura pues no le daba nada de especial. Siempre tenía en mi cabeza que un día se olvidaría de mí y dejaría de llamar y visitarme.

No recuerdo exactamente el día de enero. Estaba haciendo caja en la cafetería que trabajaba, a había cerrado y solo tenía luz en la barra y alguien entró. Cuando levanté la mirada, era mi ex marido que entraba. Me quede muy sorprendida pues no sabía cual iba a ser su reacción. Hacía más de un año que no nos habíamos visto, ya que él vivía en Francia.

Me acerqué para darle dos besos en la mejilla y se apartó, me retiré y dijo si le invitaba a tomar algo. Le dije que había cerrado y que era lo que quería.

Entonces se acerco y me dio un abrazo, me aparte pues note sentimiento. Teníamos un hijo en común y una casa, quería y debía llevarme bien por todo.

Le ofrecí algo de beber mientras terminaba de hacer caja, mientras hablaba de cómo le habían ido las cosas y que su intención era quedarse en España.

Le dije que podía quedarse en la casa con el niño, que yo tenía un apartamento alquilado…..

Termine de hacer caja y él quería continuar hablando, le dije que no, que estaba cansada y quería marcharme a casa. Ahí quedó la cosa, no quería pero acepto.

Me dio impresión de haber entendido mi decisión de dejar la relación y lo había asumido.

Nos despedimos y se quedó mirándome mientras entraba en el portal, ya que vivía en un apartamento frente al local.

A los dos o tres días me llamo por teléfono invitándome a cenar en nuestra casa. Le puse todo tipo de excusas pero él insistía diciendo que no iba a pasar nada, que nuestro hijo estaría en casa y quería nos lleváramos bien. El caso es que me convenció y después del trabajo fui para casa.

Estaba la chimenea encendida, todo limpio y ordenado, mi hijo tenía una sonrisa de oreja a oreja. Feliz de verme, le di un beso y su padre fue a la cocina y saco una botella de Moet Chandon, sabía mis gustos. Me invitó a sentarme y me dio un regalo, le dije que a que era debido y dijo que en navidad no me había regalado nada y era mi regalo de reyes.

Cuando lo abrí era mi perfume preferido Rush de Gucci, se había estirado pues era muy tacaño para los demás. Sinceramente me alago y lo acepte por todo lo que se había aprovechado en el pasado, también seguía con la intención de llevarme bien y no quería decir nada que pudiera enfadarle delante del niño.

Brindamos por el año nuevo y el niño se marchó a dormir, hablábamos de la ruptura y me atosigaba preguntándome por mi nueva relación. Nos habíamos bebido la botella de cava y dije me marchaba, me dijo que esperara un poco y se hizo un porro. Yo estaba ya nerviosa y me quería marchar, se lo dije pero me ofreció una calada de su porro y fumé dos. Lo hice para tranquilizarme, ya me levanté y dije que era tarde que trabajaba al día siguiente .

Él me ofreció quedarme a dormir que no debía conducir con lo que había tomado, que no me preocupara que él dormiría en el sofá del salón. Le mire a los ojos y creí lo que decía. Sin más le deseé buenas noches y subí al dormitorio, me desnudé y puse un camisón rojo que estaba en mi armario y me acosté. Me estaba quedando dormida y se abrió la puerta, era el pidiéndome le dejara dormir en la cama, le dije que no pero insistía de nuevo que no pasaría nada, que se quedaría en una esquina y no me iba a enterar que estaba ahí.

Me levanté de la cama y empezó a rogarme que no me fuera, ya cansada y preocupada porque nuestro hijo no se despertará ya que dormía en la habitación de al lado. De nuevo acepte, pensé que no era la primera vez que dormíamos juntos uno y otro en la esquina de la cama sin tocarnos.

Nos acostamos y así fue. Estaba casi dormida de espaldas a él, cuando me di cuenta estaba pegado a mi, desnudó rozando su torso con mi espalda rodeándome con los brazos, le aparte y los volvía a poner. Me venció y le dejé, al ratito me puso su polla entre los muslos por detrás y empezó a rozarme el coño. Ya tenía la mano izquierda tocandome los pechos, note que estaba húmeda y me rendí dejándome hacer. Me conocía mucho después de dieciocho años de convivencia, cuando quería algo sabía que tenía que hacer.

De espaldas a él como estaba, me bajo el tanga metió su polla entra las nalgas rozándome el coño, notaba el cosquilleo que me gustaba y puse el culo en pompas acercándome mas a él, me rozaba con la punta la entrada a la vagina, su polla con el líquido de mi excitacion me encantaba y aumentaba mi deseo.

La metió un poco moviéndose y al minuto me dio la vuelta, por un momento olvidé todo como si siguiéramos juntos, me beso y bajo hasta mis pechos mordiéndolos mientras me metía sus largos dedos en la vagina. Estaba muy excitada y pensé en satisfacerme, así que le deje se recreará con las caricias, cuando quiso meterme la polla le dije que no, que me tocaba a mi.

Le dije… túmbate y lo hizo, me puse sobre él sentada sobre su polla y me empecé a mover con rapidez, empujaba hacia delante y cuando la sacaba rozando su polla contra mi clitoris.

Estaba tan excitada que seguí y seguí moviéndome hasta que empezaron a fallarme las fuerzas, la sangre corría por mis venas a la velocidad de mis movimientos y pronto me embargó un delicioso climax .

Me tumbé junto a él sin aliento y entonces se puso sobre mi metiendo sus piernas entre las mias, metió su polla en mi vagina hasta dentro, empujaba con fuerza pero con movimientos lentos, yo estaba exhausta hasta que note su excitacion y empezó a bombear mi coño con rapidez, temblaba con cada movimiento, hasta que explotó, su corrida fue larga y quedó rendido sobre mi.

Le aparte a un lado para ir al baño a lavarme, cuando regrese ya estaba durmiendo. Me acosté en una esquina y me dormí.

A la mañana siguiente me fui a darme una ducha y cuando estaba enjabonándome entro preguntando si podía ver cómo me arreglaba. Ya lo dejé por imposible, me quedaban pocos minutos para salir y no iba a discutir.

Se sentó en el suelo mirando como terminaba de ducharme, me puse el albornoz, me seque y después vestí. Me seque el pelo y después me maquille y salí corriendo sin tomar café.

Por el camino iba pensando en lo sucedido y me enfadé conmigo misma por imbecil. Siempre me engañaba y conseguía lo que quería de mi, después los remordimientos me persiguieron por haber traicionado a mi pareja, como podría mirarle a la cara. No tenía fuerzas para contárselo pues tenía miedo a perderlo para siempre.

penelope.estudios@hotmail.com

Womanpenelope.wordpress.com

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Publicado por

womanpenelope

Soy Penelope Una mujer que ya pasé de los 40 y me encuentro en un momento de Paz y tranquilidad. 2 veces separada, con relaciones “traumáticas” y sin identidad. Pero llega un momento, que alguién aparece en tu camino y te enseña a que te conozcas a ti misma y aceptas ser tú. Ahora tengo tiempo para dedicarme a mí, y he pensado en un espacio donde contar mis experiencias y seguro, que algunas de vosotras podréis sentiros identificadas. Un espacio, donde podamos hablar de nuestras cosas, debatirlas. Hablar del día a día. Me gustaría, os implicarais y contarais vuestras experiencias de todo tipo… trabajo, moda, truquis de belleza, etc… así como cosas más difíciles, acoso por alguna persona, de cualquier tipo, abuso de poder, en fin, cosas que están en la calle y entre todas podernos ayudar. También colaborara en este espacio, un profesional que podrá asesorarnos y escuchar, los problemas cotidianos y los no, para que con sus consejos y estudio, nos ayude a superarnos entre nosotras.

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