Violacion

Una empresa inglesa aprobó un proyecto muy atractivo para nuestra oficina.

Para celebrarlo nos invitaron a una cena en un restaurante de la capital, continuo la fiesta en el bar del hotel donde nos hospedábamos.

Entre copa y copa de champán, una y otra botella, estábamos felices alargándose la fiesta.

Yo hablaba con uno de los ejecutivos de la empresa inglesa y cuando mire a mi alrededor, vi que mis compañeros habían desaparecido. Mire la hora, eran cerca de las dos de la madrugada.

Rápidamente me despedí y me dispuse a coger el ascensor que me llevaría a la planta donde estaba mi habitación.

Mi sorpresa fue cuando llegué a la puerta estaba esperándome el ejecutivo al que acababa de dejar en el bar del hotel.

Me pregunté … “cómo ha llegado hasta aquí antes que yo?”, mi cabeza no estaba para pensar.

Abrí la puerta y no se como el ejecutivo estaba dentro de la habitación desnudándome a la vez que me besaba por todo el cuerpo.

Mi cabeza aturdida, aún no sé que pasó pero el caso es que debí cerrar los ojos y me deje llevar.

Cuando reaccione abrí los ojos y vi que el estaba desnudo, yo tumbada en la cama y el queriendo meter la polla en la boca.

Le aparte diciéndole que no, y él seguía insistiendo.

Intenté levantarme y me daba vueltas la cabeza. 

Por unos momentos fui consciente y me fijé en él, estaba desnudó junto a mi, su polla era gorda y no muy larga, pero quería metérmela .

Yo continuaba negándome y apartándole.

De pronto bajo su cabeza hasta mi coño, metiendose entre mis muslos y empezó a chuparme con fuerza, me empezó a gustar y me rendí ante su lengua, abrí piernas y siguió comiéndome, se movía con rapidez, metía y sacaba la lengua de mi vagina a una rapidez que no podía negarme.

Empecé a gotear y ya me entregue.

Le cogí y le tumbe sobre la cama, me puse encima y metí su polla entera de una vez. Me movía como una loca, cabalgando al galope. Me gustaba y después de 5 meses de abstinencia no podía parar. 

En un momento dado él se movió y sacó la polla y me note tan mojada como no recordaba. Entonces me dio la vuelta, me agarro de las caderas y levantó mi culo para meter su polla, yo me negué y empezó a darme golpes en las nalgas con su mano.

Nunca antes me habían dado cachetes en el culo y me gusto, me gusto y mucho, quería que pegara más, y explote, me corri de forma brutal sin poder controlarlo.

El no paro y según estaba agachada con el culo hacia arriba, me metió la polla por la vagina moviéndose sin parar.

No se que me pasaba pero no quería que acabara y le pedía más. La metía con fuerza, muy fuerte y me empujaba de tal forma que movía todo mi cuerpo, mis pechos iban de un lado a otro y notaba como volvía a estar húmeda y crecía mi deseo. 

Me levanto y me sentó encima de el tocador, coloco mis piernas sobre sus hombros y volvió a meter aquella polla gruesa. Me temblaba todo. El seguía moviéndose con fuerza y notaba sus huevos como me golpeaban las nalgas, y volví a explotar, al oír mis gritos se corrió él también. 

Saco la polla y me hizo chupar todo su semen. Me obligo y no me dejaba, sujetaba mi cabeza con fuerza sin poder hacer nada, teniendo que tragarme todo su líquido hasta la última gota y entonces me soltó.

Fui al baño para darme una ducha, me sentía sucia. Me vestí y mire reloj, solo había pasado 20 minutos desde que había subido a la habitación, me parecía habían pasado horas entonces fue cuando tuve algo de lucidez.

Al salir del baño le di una bofetada todo lo fuerte que pude y le grite que saliera de mi habitación .

Me tumbé en la cama y estuve recordando todo. Había cosas que recordaba que me gustaron y otras que me enfadaban.

A la mañana siguiente me desperté vestida, me había quedado dormida sin darme cuenta.

Baje a desayunar al restaurante del hotel donde estaban mis colegas, teníamos que darnos prisa o llegaríamos tarde al aeropuerto.

Nunca mas volví a ver aquel hombre.

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Preparando el fin de semana

Cosas que haces cuando crees que esta noche acabarás follando

De repente te das cuenta de que tu piso está tremendamente sucio y entras en un bucle eterno de limpieza, solo por follar.

Vale, se acerca el día. Te has pasado la semana siendo un ciudadano productor de bienes o servicios y ahora llega el fin de semana y tienes que convertirte en un ciudadano productor de sexo. Así son las cosas, no me lo he inventado yo, los seres humanos llevan décadas soñando con el sexo de fin de semana, esto es, de hecho, lo único que les mantiene con vida, esa esperanza constante del coito, lo que les aleja de saltar por la ventana o pegarse un tiro por culpa de la mediocridad y futilidad de su propia existencia.

Contradictoriamente, normalmente tenemos totalmente asumido que no lograremos follar pese a que este sea el único motivo real por el que vamos a conciertos, quedamos con gente o vamos a tomar algunas copillas. Es un juego de autoengaño, un mecanismo de sociabilización que sirve para que no nos quedamos en casa comiendo Patatas fritas tumbados en la cama durante 48 horas, que es lo que todo ser humano desea en el fondo. 

Pero luego hay esos otros días en los que sentimos que quizás sí, que esa noche puede ser real, que puede suceder, que “hoy creo que follo”. Puede ser una sensación heredada de cuando los seres humanos vivían en cuevas, comías piedras y tenían poderes, como una especie de sexto sentido, algo que nos hace sentir que esta noche tendremos un billete directo a ese pueblo llamado Coito. Pero también puede que SEPAMOS que este fin de semana las probabilidades de follar han incrementado considerablemente porque ha habido un, digamos, trabajo previo (esas conversaciones de Whatsapp entre semana hasta las dos de la madrugada por fin dan resultados cuantificables) o porque la naturaleza del evento social así te lo hace intuir (viene tu ex a esa fiesta y sabes que siempre terminas follando con tu ex).

Hoy es probable que “pase algo” y por eso antes de abandonar nuestra morada haremos ciertas cosas que normalmente no hacemos

El tema es que hoy es probable que “pase algo” y por eso antes de abandonar nuestra morada haremos ciertas cosas que normalmente no hacemos, cosas que hace la gente cuando cree que follará.

Por primera vez en meses, decides ducharte antes de salir de fiesta. La relación entre tu cuerpo y el agua siempre se ha limita a las mañanas y a las noches, pero esta vez va a caer una tercera ducha por la tarde, inaudito. Esta ducha albergará todas tus esperanzas, es la plasmación física de la fe en ti mismo. Limpias tu cuerpo porque quieres que esa otra persona lo encuentre brillante y cómodo, reseteas tu higiene y te conviertes en un bebé inocente, puro, el material con el que se construyen las decepciones. Si por lo que sea no tienes tiempo de ducharte, siempre puedes limitarte a lavarte los genitales en el lavabo o rociártelos con algún tipo de perfume, como cuando fuiste a la boda de tu hermano.

Y tú mujer, también falseas tu apariencia con peinados mágicos, maquillaje, depilaciones y todo tipo de artimañas. Lo que sea para ocultar tu verdadero rostro. Luego te pones esa ropa interior que no está destruida, la de follar. De hecho te has ido a comprar un pack nuevo (por primera vez en tu vida) porque hasta ahora siempre has utilizado los que te compraron tus padres cuando vivías con ellos.

A medida que te vas acicalando, empezarás a darte cuenta de que tu casa está un poco desatendida. Antes de la posibilidad de follar ni te habías fijado en todo esa suciedad y ese polvo que recorre la encimera de la cocina. Empiezas a fijarte y el baño también está repleto de polvo y, joder, la ducha está llena de pelos por todas partes. Empiezas a rallarte porque no quieres que venga una persona a tu casa a follar y se encuentre con este vertedero y piense que eres un desastre de persona. Coges papel de váter y empiezas a limpiar rápido el polvo y poco a poco vas descubriendo más suciedad y te lías y sin darte cuenta ya llevas un par de horas limpiando casi todo el puto piso solo por poder hacer realidad una cópula. Joder, llevabas como mínimo dos meses sin limpiar tu morada. El miedo a perder un potencial polvo es lo único que ha podido remediar el hecho de que vivieras entre escombros.

Antes de la posibilidad de follar ni te habías fijado en todo esa suciedad y ese polvo que recorre la encimera de la cocina

Luego te acuerdas de la cama. Esas sábanas llevan meses ahí, son ahora mismo una especie de tapiz lijado hecho con sudor, sangre y Dios sabe qué más. No puedes largarte de casa sin cambiar la ropa de la cama, el sitio en el que, precisamente, se hace el amor. “Follar”, antes estabas preocupado por si rendirías en el potencial acto sexual de esta noche —ya que llevas meses sin follar— pero ahora mismo solo te preocupa que tu hogar parezca un lugar habitable por un mamífero. De la misma forma, tienes que deshacerte de esa montaña de ropa que está en el suelo, escóndela de alguna forma o tíralo todo a la cesta de la ropa sucia, una cesta que nunca había estado tan llena como hoy. Lava los platos, joder, y quita del marco esa foto en la que sales dándole la mano a Rajoy, que es una foto “irónica” pero quizás no se entienda del todo y lo último que quieres es perder una follada por culpa del PP. Te tiemblan las manos mientras lo ordenas todo, has estado TAN cerca de cagarla que tienes taquicardia. Has estado a punto de traerte a alguien a una casa que parecía la obra de arte de un astronauta perturbado por un viaje espacial que “salió mal”.

Aparte de los temas de higiene que puedan llegar a generar una falsa imagen de que tienes problemas en la cabeza, también tendrías que instalar ciertos trucos que te dieran un pedigrí especial. No solo tienes que corregir los problemas de tu hogar para parecer una persona decente, sino que también tienes que falsear una versión superior de ti mismo. ¿Cómo? Bien, deja libros en la mesilla de noche. Sobre todo que no sean novelas, que sean ensayos, que suman más puntos, y si son de temas actuales (feminismos, diversidad, apropiación cultural) mucho mejor. Ponle dentro un punto de libro en una página al azar y ya está. Deja también en la cocina un bote con quinoa o cualquiera de estos productos alimenticios sanos, que parezca que eres una persona que se preocupa por la salud y todo eso. Oculta un poco los Cheetos, Pandilla y el salami en barra ese barato del Mercadona que te gusta tanto y que a veces al comerlo te genera esa extraña sensación como si se te parara el corazón.

Hablando de ocultar, (esto va solo para los chicos) acordaros también de esconder muy bien esos pañuelos de tela que tenéis al lado de la cama y que utilizáis para depositar el esperma que generáis con la “paja de antes de dormir”. Llevan meses ahí y parecen cartones. Estáis tan acostumbrados a ellos que incluso les habéis puesto un nombre: Manolin, Matadero, Nachito, “El Capitán”. Son el único ser que ha conocido vuestro esperma en los últimos meses.

Pero, realmente, no os preocupéis tanto. Pese a “sentir” que hoy es el día en el que follaréis, al final no pasará nada. Llegaréis a casa solos, guardaréis de nuevo esos preservativos en la cajita de donde salieron, comeréis despechados un poco de ese salami y os tumbaréis en la cama. Solos. Siempre os pasa lo mismo pero la esperanza siempre seguirá ahí, dentro vuestro, latiendo sutilmente y con esa débil luz que desprende. “Al menos”, piensas, “el piso ya no parece una madriguera”. Claro que sí. Hala una pajilla y a dormir, solo pensar el próximo finde..

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A solas

Relato erotico

Los sábados me solía levantar tarde y desayunaba acompañada de mi madre, era cuando mi madre aprovechaba para investigar en mi vida.

Después ordenaba mi habitación y me vestía informal con vaqueros, camiseta y calzado cómodo y salía a tomar el aperitivo con mis amigas, hacíamos planes para salir por la noche. Después llegaba a casa comía en familia y hacía una siesta o miraba una película en su compañía.

Sobre las 8 de la tarde, más o menos, me preparaba para darme un baño, me encantaba. Al disponer de un solo baño en la parte de arriba de la casa, avisaba a todos para que una vez me encerrara en él, no me molestaran. Llenaba la bañera, me llevaba el tabaco, ponía música y alguna vez hasta algo para beber. Me podía pasar en el baño dos horas perfectamente.

Llenaba la bañera con espuma y me sumergía en el agua caliente. 

Uno de esos días, me había pasado con el agua caliente, pero como me gusta, aguante el calor relajándome con la música y fumando un cigarro.

 

Se me iba ablandando la piel y mi coño empezaba a despertar, al principio no le hice caso, intentaba olvidarme de ello, apagué el cigarro y seguí tumbada con la cabeza apoyada en el borde de la bañera con los ojos cerrados, al minuto abrí lo ojos y  me di cuenta que mis pezones asomaban erizados entre la espuma, me empecé a acariciar todo el cuerpo que estaba suave por la espuma relajante. 

Me tocaba los pechos y pellizcaba los pezones, mi coño empezó a palpitar como diciendo que él también quería caricias, le hice caso y baje una mano explorando los labios y rozando el clítoris, abrí las piernas y el agua tan caliente entro en mi vagina , esto me puso más cachonda y metí un dedo con movimientos de arriba abajo, después metí otro dedo y seguí con el masaje, me estaba poniendo muy cachonda y pensé cómo sería poner la ducha a presión dirigido al coño. 

Así que me levanté y puse en marcha el chorro de la ducha, dirigiéndolo al clítoris, dándome unas cosquillas que no podía controlar (era electricidad pura), le di más presión y aquello se descontrolo, tenía la piel erizada, los pezones empitonados, estaba a punto de correrme, dirigí la manguera hacia abajo y después hacia arriba, hasta dejarla fija en mi clítoris con toda la presión, unos segundos más, un clímax brutal me invadió.

Apague el grifo del teléfono de la ducha y lo dejé en su sitio, después me tumbé en la bañera con la espuma apoyando mi cabeza en el borde de la bañera, y cerrando los ojos, me toque los pechos para que se relajaran, seguían duros y cuando toque mi coño, también seguía vivo, desprendía un líquido gelatinoso muy espeso.

Me estuve tocando, hasta que se desvaneció el líquido con la espuma y me quedé tranquila un rato más en la bañera escuchando mi música.

Ya descansada y relajada el agua empezaba a enfriarse y decidí salir del agua dándome una ducha. Había estado tanto tiempo en el agua que se estaba quedando fría, mis manos estaban arrugadas como si fueran garbanzos. 

Me seque con una toalla y con el secador hice lo mismo con mi pelo, me maquille tranquilamente mientras observaba mis mejillas sonrojadas, cuando estaba lista fui a mi dormitorio para vestirme y salir a buscar a mis amigas.

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La luna como testigo

Llegó el día de embarcar. Mark y yo habíamos programado un crucero por la costa de Italia.

Preparamos las maletas y fuimos en coche hasta el puerto de Barcelona. Íbamos muy contentos para iniciar nuestras vacaciones. Diez días que serían inolvidables.

Dejamos las llaves al chofer del parking que nos guardaría el coche hasta nuestro regreso.

Subimos por la pasarela hacia el barco en la que nos esperaba toda la tripulación, nos saludaron amablemente y nos desearon una feliz estancia.

Un mozo cogió nuestras maletas indicándonos que le siguiéramos hasta nuestro camarote.

Abrió la puerta y la sensación de paz se hacía palpar, estaba decorado en tonos azules y blanco. Una cama de dos por dos semi redonda, tocador, televisor, armarios con puertas mallorquinas, suelo de madera. Un cuarto de baño espacioso con jacuzzi y de frente una terraza donde el paisaje era un inmenso mar.

Mark le dio una propina al mozo y cerró la puerta, guardamos nuestras cosas y nos dimos una ducha. Nos vestimos con ropa deportiva para salir a investigar todas las instalaciones del barco, que eran muchas… gimnasio, sauna, piscina, bar casino, restaurantes, tiendas, peluquería, sala de fiesta… en fin una infinidad de zonas para relajarse y olvidarse del estrés del día a día.

Tomamos un aperitivo en el bar de la piscina y comimos un tenté en pie, ya de regreso a nuestro camarote, una azafata de atención al cliente nos dio un sobre en el que contenía una invitación del capitán para la cena de gala que se organizaría en la sala de fiesta donde abría música en vivo amenizada por una gran orquesta.

Nos retiramos a descansar, dormimos cerca de dos horas. Cogimos un par de cervezas del frigorífico del camarote y nos sentamos en la terraza disfrutando de La Paz que se respiraba.

Cuando nos dimos cuenta debíamos prepararnos para la cena de gala. Nos esperaban a las 21:00h.

Llenamos el jacuzzi y nos bañamos juntos mientras charlábamos tranquilamente, no alargamos mucho el relax pues debíamos prepararnos.

Mark se puso un traje gris claro y camisa rosa, yo con un vestido negro, largo con una pequeña cola detrás, ajustado y escotado en forma de pico por delante y por detrás el escote llegaba por debajo de la cintura.

Llegamos al salón pasados diez minutos de la hora prevista. La metre nos acompañó a una mesa donde habían tres parejas y el capitán. Nos presentaron y nos sentamos. Sirvieron un cóctel de champán y comenzaron a servir la cena, vino blanco, tinto, refrescos… de todo.

La cena fue amena, todos estaban relajados y felices. La música sonaba y el capitán era muy atento con todos los invitados. Al finalizar la cena, la música sonaba más alegre y salimos a la pista a bailar, después tomamos unos Cuba libres. Eran pasadas las doce de la noche cuando decidimos despedirnos y retirarnos a descansar.

Al entrar en el camarote había sobre la mesa de la terraza dos copas de ron con Coca Cola y unas gominolas. Mark me acompañó a la mesa regalándome los oídos y alabando mi gusto en la eleccion de mi vestido, me decía lo cachondo que había estado durante la cena. Se quitó la chaqueta y me di cuenta lo cierto de sus palabras, lo abultado que estaba su pantalón, la cremallera se le abría.

Rápidamente me di cuenta que mi coño empezaba a mojarse, le pedí pusiera algo de música en su iPhone. Me deje llevar por la música moviendo mis caderas al compás con movimientos insinuantes mientras él me miraba y daba un sorbo a su copa, continue bailando para el, de fondo La Luz de la luna alumbraba mi figura.

Baje uno de mis tirantes por el que asomo un pecho, la suave brisa rozaba mi piel, poniendo mis pezones de punta. Contoneando mis caderas, baje el otro tirante del vestido, sujetándolo por la cintura ante la mirada atenta de Mark, que se restregaba la polla con una sonrisa pícara.

Con movimientos suaves, al ritmo de la música me di la vuelta, dándole la espalda, dejando caer el vestido al mismo tiempo que me agachaba para recogerlo.

De pronto tenía a Mark rozando su polla contra mi culo, se había bajado la cremallera del pantalón y sacado su polla. Me empujo para llevarme a la barandilla de la terraza y allí mismo, apartó mi tanga y me penetro por detrás. Uff me estremecí, estaba tan cachondo que podía levantarme con su polla. Me abrí de piernas y me curvé mirando la luna.

Empujaba con fuerza, mi coño goteante no quería que parara y él empujaba con más fuerza cada embite, cogiéndome de las caderas para llevarme a su ritmo. Necesito más le susurré.

Saco su polla y me llevo a la cama para tumbarme, levantarme las piernas y meter su cabeza entre mis muslos.

Su lengua rápida recorría mis labios hincados, la sacaba y metía en la vagina con rapidez para recrearse en el clitoris. Yo gemía sin descanso, tan dulce su lengua que estaba muy cachonda, no quería que parara. Sigue sigue le decía pero deseaba que no acabara.

La suavidad de su lengua me estremecía en cada lengüetazo, mi cuerpo temblaba sin control… un grito desgarrador salió de mi boca junto con una explosión que recorrió todo mi ser.

Cogí aliento, me incorporé entre mareos y le tumbé en la cama, me arrodillé y me tragué su polla. Chupe y chupe sin parar quería que él disfrutara como yo. Le agarre los huevos y los masajee mientras seguía comiendo su polla con rapidez. Después me senté sobre su polla de espaldas a él. Me levantaba con fuerza y sentaba sin dejarle un segundo.

Su polla dura me estremecía de nuevo, él decía “si continúas me correre” y yo continué pero él me agarró de la cadera y me levantó para ponerme inclinada apoyando las manos en la cama. Metió su polla en la vagina sujetando mis caderas, metiéndola y sacándola con fuerza. Unos minutos y la saco para echarme su semen sobre mis nalgas.

Después cogió una toalla húmeda y me limpio y desnudos salimos a la terraza a terminar las copas.

Un recuerdo que nunca olvidare, follar frente a la luna como testigo

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Una tarde de verano

Había estado podando las plantas del jardín toda la mañana con biquini para aprovechar y tomar el sol

Era verano y estaba de vacaciones en el trabajo, después de comer tomamos café en el sofá mientras mirábamos una película en la televisión, no se si es que era aburrida o que el cansancio, el sol y el calor me invadió el sueño

 

Los niños se habían marchado a la piscina de la urbanización con sus amigos, así que me subí al dormitorio para hacer un rato la siesta y recuperar fuerzas. 

 

Me desnudé y me tumbé en la cama boca arriba abierta de piernas, tenía el coño hinchado y caliente. Debía de ser del sol de la mañana, la sangre me ardía.

 

Al momento Mark abrió la puerta para acostarse también. Se desnudó mientras me miraba, (yo cerré los ojos pues no esperaba nada), tumbándose junto a mi. 

 

De pronto empezó a tocarme el coño con una mano, lo tenía muy sensible y rápidamente se empapó. Me recorrió como una corriente por todo el cuerpo, que erizo mi piel y mis pezones despertaron

 

Metió dos dedos en mi coño, los metía y sacaba con suavidad. Me abrí de piernas para facilitarles la entrada y salida, sin abrir los ojos, dejándome hacer.

Estuvo un rato con ese juego mientras me sentía observada. Mi deseo iba en aumento, la sangre ardiendo recorría mi cuerpo. Mi coño por momentos era como un rio, notaba como los flujos rozaban mis muslos.

 

Al rato me pidió me levantara y agachara, me curvé apoyando las manos en la cama, en la posición del perrito. él se coloque tras de mi y con su polla me rozaba el coño, dando golpecitos que me hacían estremecer, con el roce deseaba me la metiera,  pero se lo tomó con calma jugando con la punta de su polla y mi coño abierto.

Apoye la cabeza sobre el colchón, así mi coño estaba aún más abierto. Le pedí me la metiera, no podía esperar más pero el continuo con su juego poniéndome más cachonda.

 

Al cabo de un rato se cogió la polla con la mano y me pidió abriera más las piernas, note su polla caliente como iba penetrandome despacio, me estremecí. Su polla estaba húmeda y muy dura, enloquecí

 

 

Empujaba con lentitud y yo movía las caderas para excitarle más.

 

Se inclinó sobre mi espalda y apoyó una de sus manos en la cama mientras con la otra me tocaba los pechos y pellizcaba los pezones, bajo su mano hasta el coño rozándome el  clítoris. 

 

No lo había hecho nunca, me sorprendió su juego, no dejaba de mover su  polla, metiéndola y sacándola. Al mismo tiempo me estimulaba el clítoris con rapidez, sus dedos iban de arriba hacia abajo y en círculo.

 

Uff mi coño estaba al rojo vivo, mi piel erizada. Él seguía sin parar de moverse, me temblaban las piernas, no podía aguantar más, las palpitaciones en mi coño fueron a más y no me pude contener, en ese momento llegó el clímax. Me invadió una gran satisfacción, me dejé caer y el sobre mi con su polla entre mis muslos.

No me dio respiro

 

Me cogió de las caderas y se recreó en mi coño, empujaba su polla con fuerza y la sacaba con suavidad.

 

Estaba agotada, iba a desfallecer, pero él estaba incansable y siguió con la embestida hasta unos minutos después que dio un último empuje y estalló, tumbando su pecho contra mi espalda unos segundos sin sacar la polla, el semen iba recorriendo mis muslos.

 

Cuando por fin reaccionó fue al baño a darse una ducha  y después fui yo. En la ducha mientras me lavaba, me di cuenta que mis pezones seguían duros y mi coño estaba muy blandito como si fuera de gelatina.

Me levanté para ir al baño y me lavé bien enjuagándome con un poco de agua fría.

 

Cuando regresé ya se había dormido, me tumbé de lado junto a él  y me dormí rápidamente agotada y con el coño muy relajado.

penelope.estudios@hotmail.com

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Un juego de dos

Un día de tantos estando sola en mi Apartamento mientras Mark iba hacer la compra para la comida aproveché para darme un baño, me había levantado un poco tonta y necesitaba relajarme. 


Llene la bañera con agua caliente y espuma. 

Me sumergí en el agua y cerré los ojos, note como me iba poniendo cachonda con el calorcito del agua caliente, instintivamente me estaba tocando, haciéndome una paja y decidí gravarlo en vídeo.


Me tocaba los pechos para después pasar a meterme los dedos en la vagina divisaba la polla de Mark mientras seguía acariciando, un subidón me recorrió, abrí las piernas todo lo que pude y entro agua en la vagina uff y estallé, debió ser el calor. Fue muy rápido pero intenso. El caso es que decidí después de ver el vídeo mandárselo a Mark.


La respuesta no se hizo esperar, hizo la compra en un plis y estaba de regreso al poco tiempo.


Me puse una camiseta y seque mi pelo a lo loco


Llegó muy excitado, tenía los ojos brillantes y preguntaba todo. Como se me había ocurrido, que pensaba, que había sentido….


Le propuse un juego, quería ponerle aun más cachondo. El juego consistía en que me vendara los ojos y que hiciera todo lo que quisiera que no iba a decir nada y tampoco iba hacer.

Por momentos su polla creció al máximo, no le cabía dentro del pantalón.

Me puso un pañuelo en los ojos y me quito la camiseta, me quedé quieta y empezó a tocarme por todas partes. Mi piel se empezó a erizar pero seguí sin moverme.


Paro un momento y escuche como se quitaba los pantalones. Empezó a rozarme con su polla erecta por todo cuerpo.


Hizo me inclinara hacia adelante pasándome la polla por el culo y a continuación me tumbó de espaldas sobre la mesa del salón y me la metió de una vez, después me cogió las piernas y me las levantó hacia arriba y siguió dándome. Me la metía y la sacaba, yo notaba su excitacion y me ponía los pelos de punta, no podía decir nada pero deseaba que siguiera y no parara.


En un momento dado, me bajo de la mesa y me puso de rodillas en el suelo y el sentado en una silla metió su polla en mi boca cogiéndome de la cabeza despacio para que la chupara bien , mi excitacion iba en aumento, mi coño estaba goteando.


Después me levanto y tumbó de nuevo en la mesa y me llevo la mano al coño para que me tocara y me ordenó meterme los dedos mientras agarro su polla y me la metió en la boca, crei desfallecer, empecé a mover mis dedos cada vez más deprisa, estaba tan excitada imaginando la escena que no aguante y me corri gimiendo con su polla en mi boca, el al oírme en unos segundos se corrió echándome su semen por encima.

Fue una experiencia brutal, diferente, nos corrimos de forma que antes no habíamos experimentado. Nos gusto mucho y decidimos repetir en otra ocasión.

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Doctora sometida por paciente

Mi nombre es Nadia, tengo 29 años, vivo en la ciudad de México.

Soy una mujer común y corriente, de complexión delgada, cabello castaño claro hasta los hombros y ligeramente ondulado, ojos café miel, con busto mediano pero un muy buen par de nalgas, me siento muy orgullosa de mi trasero, siempre ha sido bien visto y no he recibido queja alguna al momento.

Mi profesión es dentista, trabajo en mi consultorio particular y ocasionalmente salgo a hacer trabajo comunitario con un grupo de amigas. Tuve una educación bastante tradicional como la usual aquí en México.

Ya sabe, colegio de monjas hasta la preparatoria, primer novio oficial hasta la Uni y sexo solo hasta el matrimonio, la verdad es que nací en provincia en el seno de una familia bastante cerrada y tradicional en cuanto a valores religiosos.

Mi vida matrimonial pues ha sido tranquila, mi esposo también es dentista pero el trabaja en dos instituciones, no tenemos niños, solo un par de gatitos.

La vida sexual con mi marido, pues nada fuera de lo común, sexo ocasional, por 5 minutos si me va bien y en posición de misionero y después a dormir.

Mi vida transcurría tranquila y rutinariamente simple, haciendo ejercicio por la mañana, preparando los alimentos, atendiendo la casa, corriendo al consultorio y disfrutando de los pequeños placeres de la vida de forma ocasional. Me gusta beber vino de vez en cuando, ir al cine, pasear y viajar.

Ese día, como cualquier otro tenía la agenda parcialmente llena de pacientes ya conocidos a los que les llevo el tratamiento, pero para la tarde y última consulta tenia agendado un paciente nuevo, nada extraño ni fuera de lo común, todo pasaba con normalidad.

Yo atendiendo a mis pacientes y terminando a buena hora, mi asistente me informó que el último paciente había llamado y que estaba un poco atrasado, pero que le urgía que lo atendiera y que si lo podía esperar 15 minutos más, normalmente cerramos a las 7 pm por las cuestiones de seguridad y eso.

Dudé un poco pero bueno, no se puede uno negar a atender a alguien que tuvo la gentileza de llamar y avisar que llegaría con atraso.

Le dije a mi asistente que no había problema, que lo atendería, ella me recordó que me había pedido permiso para salir un poquito más temprano, ni modo, me tocaría atender al paciente y cerrar yo sola el negocio, le dije a Sandy que no había problema.

Doctora Nadia, me retiro ya son las 7, se le ofrece algo más?

– No Sandy, todo bien, puedes retirarte, nos vemos mañana, te acompaño para cerrar.

Ibamos caminando ya para cerrar y que yo esperara al paciente cuando tocaron la puerta y al abrir estaba allí, un hombre de esos que se te antoja que te desnuden y te tomen en sus brazos de solo verlo. Era de tamaño mediano, edad de unos 48 años, complexión fuerte, al tipo se veía que le gustaba darle duro al gym, pelón, sin barba y unos discretos tatuajes en brazos, bien vestido, de clase media alta.

A Sandy se le caía la baba de verle y me guiñó el ojo de forma complice al retirarse.

(Disculpe la tardanza doctora pero había demasiado tráfico y no encontraba donde estacionar.

No se preocupe, si gusta pase mientras termino de cerrar y le atiendo. Bye Sandy.

Bye doctora, que se divierta (guiño nuevamente y sonrisa pícara)

Pase por favor y tome asiento, puede dejar su portafolio aquí en esta silla y dígame en que le puedo servir.

Pues nada que he tenido dolor desde ayer en una de mis muelas y deseo que la revise, creo que incluso tuve un poco de fiebre y no me hacen los analgesicos.

Ok, abra su boca por favor.

Mientras lo revisaba podía verle los ojos entre suaves y con mirada fuerte, de esas que te desnudan, pero sobre todo lo que me derretía era su olor a macho, fuerte, dominador, seguro de sí.

Aproveche para acercarme lo mas posible y rozaba de vez en cuando mi busto en su frente, él con sus manos apoyadas en la silla, rozaba discretamente mis muslos, y empece a sentir esa deliciosa humedad en mi vagina, calor y sensaciones pulsatiles.

Creo que fui muy obvia porque enseguida me empezó a coquetear. Se me quedaba mirando y empezaba con el roce de arriba abajo con sus dedos en mi pierna.

Tragué un poco de saliva y:

Pues nada, que una caries y un poco de inflamación pero nada grave, señor Jaime.

No me digas señor, me haces sentir un anciano. Me sonrojé…

Ok, Jaime. Nada grave, no te preocupes, que esto queda rápido y con algunos medicamentos que…

Me había volteado un segundo para preparar mi material para el procedimiento cuando sentí la mano de Jaime en mi trasero y se me cortó la respiración.

Que rico culito tienes aquí doctora, no sabes como me excita estas batitas de doctora y el cubre bocas y todo el atuendo… me pones muy cachondo Nadia.

Me quedé paralizada, digo yo había coqueteado un poco pero no había dado pie a ese manoseo.

Seeeeññorrr Jaime, suélteme por favor y le voy a pedir que se retire de aquí o…

O qué Nadia… que vas a hacer? yo… yo yo, soy una mujer casada.

Se quien eres zorrita. Yo soy LORD del chat de Dominación y Masoquismo, tu seudónimo es Gatita_Nadia_26…

Pequeño detalle que no había contado, siempre había sido curiosa en ese aspecto y si efectivamente ese era mi alias en los grupos que solía visitar.

Por favor, yo solo, …curioseaba por allí y…

Aprovechó ese justo momento que me volteé a enfrentarlo y bajé mi cubrebocas, me metió un dedo a la boca y con el otro me agarró el trasero, fuertemente…

Yo me quedé pasmada, no respondía, lo único que pude hacer fue gemir un poco y comenzar a lamer el dedo que me había

introducido en la boca, su otra mano hurgó por debajo de mi falda hacia mi vagina y sintió la humedad que emanaba de ella, sonrío. (Jaime) Mira nada más, pero si ya estas toda mojada mi reina, que te parece si me dejas probar un poco más de ti.

Yo estaba hipnotizada y sometida a él completamente… .se quitó el mandil y me recostó de espaldas al escritorio, me subió la falda y me bajó las panties, y con su lengua empezó a hacer maravillas en mi ano y mi vagina, alternando sus movimientos en círculos y con intento de entrar ,

Yo no podía más en mi y me deje llevar por el placer y las oleadas cálidas que sentía en mi sexo y en mi culo, arqueaba la espalda, gemía ya sin pudor. Jaime me estaba haciendo suya y yo no oponía ni un ápice de resistencia.

Te gusta doctorcita… no te escucho muy bien.

Ay Jaime… aggggg… yoo… yo soy una mujer…. casadda…

Repetía yo entre gemidos y suspiros y con movimientos circulares de mi cadera.

No puedo más… hazme tuya…

Me dio vuelta y me arrancó las panties, me dejó solo las medias y los tacones, me puso recostada sobre el escritorio y frente a él, escuché como se bajó el cierre y empezó a colocar lentamente y suavemente en la entrada de mis dos orificios, los alternaba uno y otro sin meterlo por completo, solo la puntita.

Yo solo me tocaba el cabello, me lo jalaba y gemía sin control, suplicándole ya que terminara el martirio y me clavara bien profundo… bajé de repente mi mano para sentir su miembro erecto, terso, potente, grueso y todo para mí…

Lo quieres?

Aja

Cuanto lo quieres? Todito Jaime

Y tu esposo?

Cogeme yaaaa por favor y no pares…

Jaime me dedicó una cínica sonrisa al saberme completamente entregada a él y me lo metió todo por mi vagina…

ayyyyyyy, que rico… soy tuya, solo tuya Jaime.

Empezó a bombearme con locura y a gemir, nuestros gritos se fundieron en uno solo, nos besamos, nuestras lenguas estaban saboreando una a la otra, con pequeñas mordidas suaves y cachondas, le tomé por las nalgas y arremetía contra mi misma… estaba embriagada de placer…

Me vine varias veces, me usó en esa posición y me volteó contra el escritorio para probar mi culo, me lo introdujo de un solo golpe y sin avisarme, sentí que me desgarraba, pero podía más mi placer ya que otra cosa…

Comenzó un bombeo mas rápido y rítmico cuando se vino dentro de mi culo…

Nos quedamos en esa posición, todavía con las contracciones, yo aparentando su miembro con mi esfinter y el diciéndome cosas al oido de, que buena puta eres Nadia, serás mi puta personal, sabes que he grabado todo lo que hemos hecho ahorita?

Allí me quede fría, solo podría significar una cosa…, pero eso es otra historia…

Y si, autorizo a que pueda publicarlo en los medios que crea conveniente si es para ayuda de alguna mujer. La semana que viene la veré y espero que pueda explicar esta situación a mi marido. El no entiende esta infidelidad que para ni lo es, tan solo es culpa de el paciente.

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