Mis compañeras de clase

Mis compañeras de clase

Cuando me desperté atado a una silla, miré alrededor y reconocí el lugar. Era el cuarto de Clara, a donde había acudido para hacer un trabajo de clase en grupo con ella y con Yéssica..
Abrí perezosamente los ojos, me encontraba aturdido, y con un intenso dolor en la cabeza. Emití un leve chasquido con la lengua en el cielo de la boca, tenía un cierto sabor entre a sangre y a hierro. Las muñecas y tobillos me dolían fuerte, como si estuvieran siendo aprisionados, y pronto me di cuenta de que esa sensación correspondía a la realidad: me encontraba atado de pies y manos a una silla, traté de soltarme, forcejeando para librarme de mis ataduras, pero era imposible, estaba asido fuertemente.

Miré alrededor, reconocía el sitio, estaba en el cuarto de Clara, a donde había acudido esa misma tarde. ¿Qué había pasado? Traté de hacer memoria.
En el instituto nos habían mandado a hacer un trabajo en grupo para la clase de filosofía. Cuando el profesor, Andrés, planteó organizar así la tarea, mi expresión fue de fastidio, ya estaba demasiado acostumbrado a esos trabajos en grupo donde una o dos personas aportan y el resto no hace absolutamente nada, llevándose luego, a la hora de evaluar, el mérito de quienes hicieron todo el trabajo. Al menos nos dejarán organizar a nosotros mismos los grupos, digo yo, pensé para mis adentros ese día. Pues no, enseguida al profe, Andrés El Tapir (así lo llamábamos los alumnos por su nariz) no se le ocurre otra cosa que repartirnos en grupos a su propio antojo y sabrá Kant con qué criterio. La cosa es que en determinado momento dice:

– Clara, Yéssica y Bartolomé, a vosotros os toca hacer juntos el trabajo, os pasaré una guía con las pautas.
Me quedo petrificado. ¿Con Clara y Yéssica? Lo peor que podía pasar, tocarme con dos poligoneras repetidoras que aún no se sabía que hacían estudiando Bachillerato si pasaban tres kilos y medio de las clases, y la mitad del tiempo se lo pasaban en el patio fumando porros. Ya era bastante casualidad que estuvieran ese día en clase, para que me tocase a mí con ellas.
Clara, pese a su nombre, era más o menos morenita de piel, y tendría el pelo negro si no fuera porque se lo había teñido de rubio. Solía mascar chicle en clase y traer las pestañas pintadas de grotesco azul. Sus pechos eran bastante voluminosos, y muchas veces acudía a clase con un notorio escote que hacía que, de vez en cuando, se fueran hacia él las miradas de profesores y alumnos, entre estos últimos yo incluido, para qué negarlo, que me cayera profundamente mal no quería decir que mis pupilas tomasen su propio rumbo.
Yéssica si era rubia natural, pero se teñía las uñas de negro porque pensaba que eso era darle un toque «gótico» a su estilo. Ni de coña era gótica. Era más flaquita, con los pechos más pequeños que su íntima amiga Clara, pero en cambio se gastaba un voluminoso culo. En cuanto a su carácter, solía tratar con desprecio a los demás, sobre todo si no formaban parte de su selecto club de amigos, que solía coincidir con lo peor de cada bloque de viviendas.

Yo no fui el único que sintió fastidio por esa manera tan particular de distribuir los grupos y por tener que compartir trabajo con compañeras tan peculiares, enseguida escuché a Clara decir:

– ¿Con el rarito? ¡Joder! Se nos pondrá a darnos la brasa con sus rollos.
– Ya te digo, tía. Pues yo no pienso hacer nada. Si tan listo se cree, que haga él el trabajo – añade Yéssica con voz estridente.
– Maravilloso – suspiro para mis adentros.
– ¡De eso nada! Tendréis que quedar alguna tarde y organizar vuestra tarea, la semana que viene tendréis todos los grupos que entregarme un esquema diciendo qué persona se encarga de cada parte, así nadie se podrá escabullir – suelta enseguida el Tapir.
Prosiguió la clase, yo continué con ese malestar en el estómago por la tarea que tengo que asumir, más que por el trabajo, por tener que lidiar con esa gente. Al salir de la clase, noté un fuerte empujón.

– ¡Eh, matao! ¡Que nos han metido la faena de vernos contigo, mosquita muerta! No tengo ni putas ganas de hacer el trabajo con un friki de mierda como tú, pero algo habrá que disimular – era Yéssica, con su sutil modo de expresar cariño. Su amiga Clara no se quedaba atrás:

– ¿Con el gilipollas este? ¡Ni de coña! Pero algo habrá que hacer.

Traté de decir algo, pero vi como empezaron a cuchichear entre ellas y a decirse cosas al oído. Se dibujó una sonrisa maliciosa en la cara de Yéssica. Yo me quedé parado, esperando a ver qué me iban a decir. Es Clara quien se acercó decidida.

– Mira, te digo, mañana a la tarde te vienes a mi casa, y allí veremos cómo salir al paso. Pero nada de rollos raros te advierto – y se marcharon por el pasillo.
Me extrañó bastante que fuésemos a hacer el trabajo a su casa, cuando lo normal hubiese sido quedar en la biblioteca, pero la verdad, tampoco es que la biblioteca fuese un lugar donde parase mucho esa gente. Al día siguiente me dió con cierta desgana una nota con la dirección, sabía más o menos la zona donde vivía, pero nunca había estado en su casa. A la tarde del día siguiente me acerqué a la dirección convenida, y toqué el timbre del portero automático; por primera vez sentí alegría al escuchar la voz de Clara, pues sabiendo cómo era ya me estaba temiendo que me hubiese dado una dirección falsa.

– Soy yo, Bartolo – me anuncié.

– ¡El que toca la flauta con un agujero solo! – me suelta y escucho la voz de Clara y de Yéssica riéndose grotescamente. Después de tantos años ya estaba casi acostumbrado a la bromita con mi nombre, pero hay gente que durante toda su vida seguirá riéndose con este tipo de chascarrillos tan manidos, como «¡Dijo cinco! ¡Por el culo te la hinco!». Humor inteligente, lo llaman.
Me abrieron la puerta desde el portero y subí las estrechas escaleras. Toqué el timbre, y Clara me abrió enseguida.

– ¡Pasa, pringao! – me dice. Llevaba esta vez no sólo un escote, sino que asomaba el ombligo por debajo de su camisa, mostrando su piercing. Igualmente, lucía un piercing en el ombligo Yéssica.
– ¿Ya llegó el niñatillo? – suelta Yéssica y me enseña la lengua.
Avancé hacia el salón de la casa con paso tímido, miro alrededor, un tanto temeroso.
– ¿No están tus padres, Clara? – pregunté inquieto.
– ¡Será mi madre y su ligue! No, no están, se habrán ido a follar a alguna parte en la otra punta de la ciudad. – me suelta. Ya estaba acostumbrado a ese modo de hablar.

– ¿Dónde… dónde vemos lo del trabajo? – pregunté.

– Ven, iremos a mi cuarto, allí estaremos más cómodos.

Nos dirigimos por un estrecho pasillo y Clara abrió la puerta de su habitación, invitándome a entrar. Eché una vista alrededor, nada fuera de lo normal, un dormitorio normal y corriente, aunque me llamó la atención su sobriedad. Un póster de un futbolista que no logré reconocer enseñando tableta de chocolate era el único ornamento, y sobre la cama reposaba un oso de peluche de evidentemente muchos años atrás. Un escritorio con productos de cosmética encima, el armario, una mesa de noche y un par de sillas. Descolgué ligeramente de mis hombros la mochila y me disponía ya a abrirla.

– Puedes dejarla en el suelo, no la vas a necesitar – escuché la voz de Clara.

– ¿Eh? ¿Qué…? – levanté ligeramente la cabeza y, de repente, sentí un fuerte golpe en la misma. Debí perder el conocimiento inmediatamente, pues la siguiente imagen que recuerdo era de estar ya maniatado a la silla.
………………………………………………………………………………..
Traté de zafarme de mi aprisionamiento, pero era inútil, no lo lograba.

– ¡Clara! ¡Yéssica! – un temor invadió mi mente – ¿Estáis bien?
Vi abrirse la puerta ante mí, y entraron Clara y Yéssica con toda la tranquilidad del mundo.
– ¡Pues claro que estamos bien, gilipollas! ¡Si fuimos nosotras quienes te atamos! – me soltó Yéssica, riendo ambas.
– Pero… pero – traté de decir algo, y se me acercó Clara, que empezó a acariciarme suavemente la cara con los nudillos.
– Tu solo disfruta – me dice y, acto seguido, me dio un tortazo que me dejó la cara enrojecida.
Me quedé pasmado y observé como Clara y Yéssica se situaban delante de mí, frente a frente, echándome una leve mirada, volviendo a mirarse mutuamente a la cara, acercando sus rostros y, de repente empezaron a morrearse apasionadamente.
Abrí la boca asombrado mientras veía como mis dos captoras se besaban, yendo las manos de Clara al voluminoso culo de Yéssica, apretándolo con las manos bien extendidas, mientras Yéssica acariciaba la espalda de Clara. De vez en cuando separaban sus bocas, dejándome ver sus lenguas entre las que escurría un hilo de saliva.
Volvieron a mirarme, y prosiguieron con su beso apasionado, hasta que echan otra miradita.
– ¡Uy! ¡El niñato se está poniendo cachondo! – dijo Yéssica modulando la voz como si hablase a un niño pequeño.
Pero tenía toda la razón, verlas a ellas dos besándose de ese modo hizo que la sangre fluyera hacia mi pene, provocándome una erección que ya abultaba en mi pantalón.
– Pues más se pondrá con lo que viene ahora – dijo Clara, que empezó a desvestirse, poco a poco a Yéssica, correspondiéndole su compañera de igual modo.

Se abrazan las dos, en sujetador, y me miran.
– Creo que el matao este no ha visto nunca una tetas de verdad – dijo Yéssica.
– Pero se matará a pajas con el porno – contestó Clara.
Se desabrocharon mutuamente los sujetadores, cayendo al suelo a la vez y mostrándome, era cierto, por primera vez, unos pechos desnudos. Pese a ser de quienes eran, deseé realmente esos pechos, tocarlos, estrujarlos, babearlos, pero enseguida me advirtieron:
– Ni lo sueñes, jamás los tocarás.
Yéssica empezó a besar el cuello de Clara y descender hacia sus voluminosos pechos, besando su busto lentamente, y ascendiendo el espiral por uno de los pechos hasta llegar a su aureola y sus pezones.

Emití un leve bufido de la excitación por el espectáculo al que estaba asistiendo. Yéssica se giró y se acercó a mí.

– ¿Qué miras, gilipollas? – y me lanzó un tortazo aún más fuerte que el que me había propinado Clara poco antes.
Ahora era Clara quien lamía y besaba los pechos de Yéssica, a lo que esta respondía acariciándole el pelo mientras emitía breves suspiros de placer.
– A nuestro niñato le gusta ¿eh? – dijo Yéssica mientras sus pechos recibían las lamidas de su compañera. Los llena de tanta saliva que quedaron brillando.
– ¿Por qué no le correspondemos un poco? – añadió Clara mientras acercaba a mí – A ver, abre la boca.
Hice caso, sin disimular mi alegría, mientras Clara se situaba con la cabeza arriba de la mía… y, mientras yo esperaba un beso, lo que hizo ella fue escupirme en la boca.
Se echaron las dos a reír a carcajadas.
– ¡Quiero que Yéssica me haga lo mismo! – grité inconscientemente.
– Vaya, al niñatillo le gusta – sonrió Yéssica y se acercó también, situándose de pie al lado mío, y dejando escurrir saliva de su boca hacia la mía. La probé, saboreé y atiné a decir:
– La de Yéssica sabe más rica.

– Vaya, jaja, el niñito es un «gemólogo», pero de saliva – se rió enseñando los dientes.

– ¡Se dice enólogo! – corregí.
– ¡Cállate sabelotodo! – me dió un tortazo aún más fuerte.
– A ver qué tenemos por aquí – Clara se agachó y me desabrochó los pantalones. Con dificultad, empezó a bajármelos, junto con mis calzoncillos, pues seguía sentado y bien asido a la silla – ¡Levanta el culo para quitarte los calzoncillos! – me dijo, hasta que me logró llevarme los pantalones hasta los tobillos.

– Vaya ¿qué te parece? – dijo Clara mirando mi polla erecta.
– No es muy grande, pero tampoco era la pollita minúscula que me esperaba – le contestó Yéssica.
– ¡Esto merece ser inmortalizado! – Clara sacó el móvil no recuerdo de dónde, y me hizo una foto en ese estado, pese a que mi reacción fuese gritar «¡No!».
Empezaron ellas también a quitarse los pantalones, quedando completamente desnudas frente a mí. Yéssica estaba completamente depilada en el pubis, pero Clara se había dejado una pequeña tira de pelos que le daba un toque más que curioso. Yo respiraba ansioso al verlas. Yéssica se agachó y empezó a pasar su lengua por encima de la rajita de Clara, que permanecía de pie, suspirando al sentirla.
– Espera, espera… – dijo Clara, y se acercó de nuevo a mí. Se situó enfrente mío y se colocó sobre mí, pero sin entrar en contacto, con los pies en el suelo y el culo levantado, con su coño a pocos centímetros de mi polla, con sus manos sobre mis hombros. Yo me sentía ansioso ¡Me va a follar! pensé.

Mi gozo en un pozo, después de unos largos segundos así sin hacer nada, se reincorporó y volvió a alejarse.

Atrás la esperaba Yéssica echada en la cama, Clara se colocó encima de ella, con el coño a la altura de su cabeza y su cabeza a la altura de su coño, y empezaron a lamerse en un tremendo 69, primero suavemente, luego con más ansias y acompañándose de sus dedos, con los que se penetraban mutuamente.
Yo trataba de zafarme de mis amarras, quería unirme a su fiesta, pero no lo lograba. Me movía inquieto en la silla, mientras ellas seguían a lo suyo, cada vez gimiendo más fuerte y más cachondas. Desde mi perspectiva podía ver bien cómo los dedos entraban y salían de sus coños mojados, mezcla de sus propios flujos y de sus salivas. A mi nariz llegaba el olor a sexo, cada vez estaban más mojadas, y yo con deseo de follar con ellas.
– ¡Espera! ¡Vamos a desatarlo! – dijo Yéssica, y yo hubiese saltado de la alegría si no fuese porque estaba atado. Se levantan de la cama y me desatan los tobillos de la silla, lo que aprovecharon para sacar del todo mis pantalones y calzoncillos. Mientras yo esperaba a que siguieran desatándome, ellas cogieron en sus manos mi ropa y la lanzaron por la ventana hacia la calle.

Yo completamente asustado les grité «¿Qué hacen? ¡Están locas!», y ellas riéndose a carcajadas.

Traté de levantarme atado a la silla, pero ya con los tobillos liberados, llevando la silla conmigo a rastras, pero al tratar de hacerlo me di de bruces contra el suelo, causándome gran dolor el golpe.
Ellas volvieron a reírse de un modo más cruel si cabe. Hasta que tras largo tiempo allí en suelo, dolorido, atendieron a mis súplicas de que me desataran, haciéndolo más lentamente de lo que hubiera deseado. Al quedar completamente liberado, ellas comenzaron a empujarme fuertemente, abriendo la puerta del cuarto y echándome fuera, de nada sirvieron mis intentos de resistir a algo que no lograba siquiera entender. Una vez me echaron completamente al pasillo, ellas se metieron de nuevo en el cuarto y cerraron con un fuerte portazo, y enseguida oí como corrían la llave, cerrándolo completamente.

Golpeé la puerta.

– ¡Clara! ¡Yéssica! ¡Abrid!
– ¿Qué te crees tú que vamos a hacer eso? ¡Ya sabes donde tienes la puerta. ¡Vete! – me gritó Clara.

Yo seguía desnudo de cintura para abajo, pero mi ropa no estaba siquiera en su cuarto. Toqué de nuevo su puerta, traté de abrir con la manecilla, pero estaba cerrado con llave, y dentro escuchaba.
– ¡Oh, sí! ¡Por fin podremos comernos el coño nosotras solas, cuando ese niñato de mierda se vaya! – era Yéssica.
– ¡Sí! ¡El muy imbécil se creía que tenía posibilidad de follarnos. ¡A mí sólo me folla Carlos! … – era Clara, quien al rato añadió – ¡Y Felipe! ¡Y Toni! … ¡Y papá! – se ríe a carcajas.

– ¡Jo! ¡Tía, no hagas chistes con eso! – le recriminó Yéssica.
– ¿Por qué no? ¡Seguro que a Bartolo el de la flauta con un agujero solo le pone cachondo el pensar eso! Jajajaja ¡Sí, Bartolo! ¡Mi papá me folla y tú no! – grita con un tono realmente molesto.
– ¡Tía, no hagas esas bromas! – el tono de Yéssica era de sentir realmente molestia por eso. Curioso partiendo de quien había participado en tirarme la ropa por la ventana. – ¡Mira, Bartolomé! – se dirigió a mí desde dentro del cuarto – Tu ropa sigue ahí en la calle, ya nada haces aquí dentro, lo mejor es que te marches y la recojas antes de que alguien se la lleve.

Al principio dudé, pero ya me decidí a salir de aquella casa donde estaba recibiendo tanta humillación. Abrí la puerta de la casa y tras comprobar que no había nadie en las escaleras, salí, las bajé rápidamente (hay que recordar que estaba desnudo de cintura para abajo) y, con las manos en mi entrepierna, tras ver que aparentemente no había nadie pasando por la calle, salí rápidamente hasta la calle, sin fijarme si había o no gente mirando, no quería ni darme cuenta de ello. Vi la ropa bajo la ventana, sólo estaban mis pantalones. Sin pensar mucho me puse directamente los pantalones, lo importante era no estar desnudo, escuché la bocina de un coche que pasaba por ahí, pero ni miré hacia él, y arriba escuché las voces de Yéssica y Clara, que me miraban desde la ventana riéndose. Una vez con los pantalones puestos miré hacia arriba.

– ¡Te olvidas de esto! ¿Quieres venir a buscarlos?

Yéssica mostraba en sus manos mis calzoncillos, y luego se los llevaba a la nariz oliéndolos.

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Conocí a Luis en el bus

Conocí a Luis en el bus

Subí al bus, y me fui a sentar, cuando me percaté que a mitad del pasillo había un chico con cara de travieso, me atrajo su mirada pícara y me acerqué a él, y empecé a bromear con el. Cuando el chofer arrancó, me tambalee y me sujete a el, el me agarró por las caderas…

— perdón señorita

— no te preocupes guapetón, tienes las manos grandes…

El chico vestía un pantalón de deporte y me di cuenta de que su polla se había puesto dura…

— vaya, vaya…, parece que te gusto

Me acerqué a su oído y le dije…

— tienes una buena polla, me gustaría comértela. Pero hoy tengo prisa, otro día lo pasaremos genial

Luis se puso colorado al momento, entonces llegamos a mi parada y baje, asegurándome de que el me seguía con la miraba

Pasaron unos días y no volví a coincidir con el, hasta que una mañana cuando subí al bus, le vi. Me acerqué a él…

— tienes prisa?

— no, y menos aún cuando estoy bien acompañado

— ah bien, quieres pasar el día conmigo?

— si claro, como no

Con el traqueteo del bus, nos íbamos rozando, mis pezones se despertaron y el bulto del pantalón de Luis era evidente, entonces le dije…

— en la siguiente nos bajamos

Andamos unos metros y doblamos una esquina, entramos en un garaje, lo recorrimos y fuimos hacia el ascensor. Subimos y llegamos a la zona de trasteros, abrí la puerta y entramos.

Luis se quedó sorprendido al ver mi casa.

Nada más entrar, le baje el pantalón a Luis para ver su herramienta, y saqué una caja de condones …

— te gusta lo que ha hecho mi padre aquí?

— impresionante.- contestó Luis

— bien pues ahora a follar, que es a lo que hemos venido

Le cogí de la mano y le senté en un sofá, me arrodillé y cogí su polla que medía unos 20cm. Empecé a chuparla, saboreándola y recreándome en la punta. Luis estiró la mano, y la metió entre mis braguitas y empezó a tocarme el clitoris…

— mmm, que rico, me estás poniendo muy cachonda

Me saque la polla de la boca y me quité la ropa, dejándome la ropa interior puesta, y me puse a cuatro patas. Luis apartó el tanga y empezó a darme lengüetazos en el coño, ufff, estaba empapada…

— méteme la polla

Y de una embestida, Luis me clavo su espada de una vez, empezó a bombearme fuerte, mis fluidos sonaban al paso de su polla, yo seguía sus movimientos, al compás…

— cabrón, que gusto me das. Me corro como una perra…

Mis jadeos se convirtieron en un ahhhgg, y sentí correrme con fuertes convulsiones. Luis se quedó parado y su polla estaba medió flácida, le quite el preservativo y empecé a comerme su polla de nuevo.

Su ereccion no se hizo esperar, notaba la dureza de su miembro dentro de mi boca, cuando note que se tensaba. Entonces le coloqué un preservativo y me abrí de piernas para sentir su polla de nuevo dentro de mi.

El se colocó y me penetro, empezó un vaivén de movimientos, y de vez en cuando sacaba su polla y la rozaba por mi clitoris, wow yo estalle, pero no me saciaba, el continuaba con el juego, cuando vi que no podía contenerse…

— si quieres correte dentro del cordón, o encima de mis pechos

A lo que el rápidamente, sacó su polla de mi coño, se quitó el cordón y me regó los pechos con su líquido caliente, salpicándome la cara.

Yo quería más, y le cogí la polla y la limpie con mi lengua, cuando estuvo de nuevo a punto, le enfundé otro cordón, y le monté, empecé a brincar y a moverme como una loca. Nuestros gemidos se cruzaban, así estuve disfrutando de su polla hasta que me corri de nuevo tremendamente bien, después le chupe de nuevo la polla y Luis descargó en mi boca.

Después nos duchamos y picamos fiambre que había en la nevera, y después seguimos con más juegos

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Mi diario

Mi diario

“”Por la noche escuché ruidos, como gritos de mi madre y fui a asomarme a la puerta de la habitación de mis padres pudiendo ver como estaban desnudos, con mi padre encima de mi madre, moviéndose sobre ella, haciéndola gemir o gritar, pero yo no sabía si mi padre la estaba haciendo daño y si mi madre estaba llorando porque no podía quitárselo de encima.

Me quedé bloqueada. Tenía que haber entrado a defender a mi madre, para que mi padre la dejara en paz, pero me quedé allí mirando, cada vez más confusa, porque parecía que eso a mi madre le gustaba y le decía a mi padre que le diera más y más fuerte. Yo no entendía nada, pero al ver eso, sentía latir muy fuerte mi corazón y casi no podía respirar, sintiendo también unas cosquillas entre las piernas, pareciendo como si tuviera ganas de mear.

Cuando mi padre se quitó de encima de mi madre, pude ver su pene muy gordo y estirado, todo mojado. Nunca se lo había visto así, pero no podía dejar de mirarlo hasta que mi madre se sentó encima de él, viendo como se lo metía entre las piernas y se movía sobre él, empezando a gemir otra vez, como si eso le diera mucho gusto, y así se lo decía a mi padre.

Mi madre tenía unas tetas grandes y duras y se movían arriba y abajo mientras saltaba sobre mi padre, que la sujetaba por las caderas, pero mi madre parecía como si estuviera montando en un caballo, cabalgando sobre él. Ojalá tenga yo esas tetas cuando sea mayor….. De pronto, se quedó tumbada sobre mi padre, quieta, resoplando y respirando fuerte; luego apagaron la luz y se durmieron.

Yo volví a mi habitación, pero no podía dormir. Mi corazón todavía palpitaba en mi pecho y parecía que quería salirse de él, mientras seguía sintiendo ese cosquilleo en mi vagina toda mojada, y al tocármela, noté el gusto que me daba. No sé si en ese momento entendí por qué mi madre sentía tanto gusto al tener el pene de mi padre metido dentro de ella, pero no fui consciente de ello. Era la primera vez que veía algo así y tenía que asimilarlo.

Todas las noches estaba pendiente de esos ruidos para ir a verles y así fue durante todas las noches en que no me quedaba dormida antes. Les vi hacer más cosas, como cuando mi madre se metía el pene de mi padre en la boca y lo chupaba hasta metérselo todo dentro y como mi padre metía la cabeza entre las piernas de mi madre para chupar su vagina también, haciéndola gritar de gusto.

Todo eso me excitaba mucho, sin saber muy bien por qué, pero mientras los miraba yo empezaba a tocarme la vagina también, gimiendo como mi madre, pero más bajo, para que ellos no me escucharan.

A las mañanas siguientes, todavía tenía eso en la cabeza, estando despistada todo el día en el Colegio, pero no tenía ninguna amiga a la que poder contárselo. Ellas no sabían nada de sexo ni hablaban de esas cosas, pero un día, hablando con una compañera que no era de las más amigas mías, me contó que espiaba a su hermana mayor cuando follaba con su novio. Yo me quedé escuchándola con mucha atención, preguntándome ella que si yo había visto a alguien alguna vez y allí fue cuando la dije que yo veía a mis padres hacer eso.

Ella se río con picardía, preguntándome las cosas que hacían. Yo no sabía muy bien como contárselo, pero ella me preguntaba si mi madre le comía la polla a mi padre o como se ponían para follar. Con ella aprendí todas esas palabras de follar, coño, polla y otras más que me excitaba pronunciarlas, pero solo lo hacía cuando hablaba con esta compañera contándonos todo lo que veíamos.

También me preguntó si a mí me habían tocado la rajita, contestándole que no, pero ella me dijo que un tío suyo se lo hacía y que le daba mucho gusto. Todas estas conversaciones con esta amiga me excitaban mucho, tanto como ver a mis padres y eso hacía que cada vez estuviera más en mi mundo, pensando solo en llegar a casa para tocarme hasta hacerme venir como un poco de pis que me daba mucho gusto. Alguna vez mojé las sábanas de mi cama y mi madre, al notarlo, se enfadaba conmigo, diciéndome que siendo tan mayor como me meaba en la cama todavía, pero yo la decía que no era pis, llena de vergüenza, y ella me miraba de una forma que no sabía que decirme.

En alguna ocasión, mientras lo hacían, veían en la tele películas que yo no podía ver desde la puerta, pero se escuchaba gemir mucho y gritar a las mujeres y yo supuse que serían de sexo, y una vez que estaba sola en casa, busque esas películas escondidas y me puse a verlas, me quedé impactada con todo lo que vi, masturbándome varias veces mientras las veía tumbada en la cama de mis padres.””

“”En esa edad en la que no podía hablar con nadie de estas cosas, esta niña que me contaba todo eso me tenía encantada y hasta mis amigas se enfadaban conmigo diciéndome que estaba mucho tiempo con ella hablando y que las dejaba a ellas, pero es que con ella estaba aprendiendo todo eso que quizás, por mi edad, no me correspondía, pero a la vez, necesitaba saber todo eso para entender lo que hacían los mayores y por qué lo hacían, aparte de que con ella, cuando estábamos a solas, empezamos a tocarnos una a la otra y fue a la primera a la que besé en la boca con la lengua, dándome mucho gusto hacerlo, mientras nos masturbábamos con los dedos una a la otra.

Así que cuando mis amigas empezaron a hablar de chicos y de sexo, yo ya sabía todo eso, pero tenía que disimular con ellas, para que no me preguntaran como sabía yo tantas cosas, aunque en realidad me faltaba por experimentar muchas otras prácticas que estaba deseando tener, como el tocar una polla y sentir como eran cuando se ponían duras.

Los chicos empezaron a andar detrás de nosotras para tocarnos y que les diéramos besos y a veces nos escondíamos en algún lugar para hacerlo y así fue como toque la primera polla, de un compañero que se llamaba Carlos y que dejaba que todas lo hicieran, tocándonos él también el culo, y por delante, a la que se dejaba meter el dedo.

Yo siempre tenía muchas ganas de hacer esas cosas y ellos empezaron a darse cuenta, por lo que siempre me buscaban y querían estar conmigo, porque me dejaba hacer todo y fui la primera de mis amigas que empecé a chupar pollas, pero cuando ellas se enteraron, también empezaron a hacerlo.

Yo estaba siempre caliente y después de ver tantas veces la polla de mi padre, tenía ganas de que me la metiera también, como a mamá, pero a la vez pensaba que me iba a hacer daño, porque el coño de mi madre era muy grande y yo solo tenía una rajita cerrada, lo que me hacía tener sueños por la noche que a veces se convertían en pesadillas, como me pasaba cuando soñaba que mi padre me estaba follando, y mi madre entraba en la habitación, toda enfadada, diciéndole a mi padre:

—¿Pero qué haces? Desgraciado, que me la vas a convertir en un putón, con tanta polla, salte ahora mismo de ella.
Y yo me despertaba, sobresaltada, sudando y con el coño todo mojado, diciendo:
—¡Nooo, déjalo, mamá!, que me gusta y no me hace daño.

Como lo decía gritando, a veces venía mi madre a la habitación para ver si me pasaba algo y yo le decía que había sido una pesadilla, muy desconcertada por lo que había soñado.

Pero a pesar de eso, todas las noches tenía que masturbarme, a veces viendo a mis padres follar y otras, yo sola en mi cuarto. También, durante el día, me metía en el baño para tocarme e intentar meterme cosas por la vagina, como el mango del cepillo o algo más fino que me entrara mejor, para ver lo que se sentía, aunque no me atrevía a meterlo del todo hasta una noche en la que me llevé una zanahoria a mi habitación y tan excitada como estaba, empecé a metérmela cada vez más dentro, y aunque sentía algo de dolor, yo seguía apretando más hasta que empezó a salirme sangre por la vagina y me asusté mucho, sin saber qué hacer.

Yo había escuchado a las chicas mayores hablar de que cuando se desvirgaban, salía sangre, por lo que yo entendí que al meterme la zanahoria tan dentro, me había desvirgado y ya no podría hacérmelo ningún chico, como ellas contaban, pero por suerte, no me salió más sangre, aunque ya había manchado las sábanas y mis braguitas con ella y mi madre se iba a dar cuenta de lo que había hecho.

Por la mañana, mi madre me preguntó qué había pasado, que de qué era toda esa sangre y como yo no decía nada, ella al ver mis braguitas con sangre, se acabó dando cuenta de lo que había hecho sin acabar de entenderlo del todo, diciéndome:

—¿Qué te has hecho, hija? ¿Cómo puede ser? ¿Qué te has metido? ¿Quién te ha enseñado a hacer eso? Pero si eres una niña todavía……
Una tormenta de preguntas que yo no sabía responder, toda avergonzada, mientras mi madre seguía preguntándome:
—¿Qué pasa, que ya te gusta esto? Madre mía, pero si todavía no tienes ni la regla, ¿qué voy a hacer contigo…..? ¿Ya te vas con chicos? ¿O algún hombre mayor te ha tocado? ¿Ha sido tu padre….?

Como empezó a meter a mi padre en esto, yo la respondí:

—No, mamá, nadie me toca. Soy yo misma la que lo hago porque empezó a darme gusto.
—¿Tan pequeña ya? Eso es porque has visto algo, ¿te han enseñado pornografía?
Otra volví a callar, sin decir nada, pero mi madre descubrió la zanahoria manchada de sangre y siguió preguntándome:
—¿Esto te has metido? ¿Pero no ves que está lleno de porquería y puedes tener una infección?

Yo me quedé muy asustada por lo que decía, pero mi madre adivinó lo que estaba pensando:

—Claro. Con la calentura, ni se te ocurrió pensar eso. Esperemos que no te pase nada, porque si tenemos que llevarte al médico, a ver que le decimos.

Por suerte no me pasó nada y mi madre parece que se va olvidando de lo que hice, pero yo sigo con mi curiosidad y con ganas de meterme una polla de verdad, por lo que dentro de la ingenuidad de mi edad, cuando estoy con mi padre, me pongo encima de él, frotándome y moviéndome para que me haga lo mismo que a mamá, pero aunque noto su polla dura debajo de mi culo, él se siente incómodo con lo que hago y me aparta para que no siga, sin que todavía me haya dejado tocársela nunca.

Pero cuando viene mi abuelo a casa, a él si le gusta que me siente en sus piernas y me acaricia las piernas debajo de la falda, por lo que empiezo a moverme encima suyo para que ponga la mano en mi culo y lo manosee, dejándome yo que me toque todo lo que quiera, poniéndose él a respirar fuerte mientras lo hace, y yo me siento feliz porque me gusta mucho que alguien mayor me toque de esa forma.

También su polla se pone dura debajo de mí, pero nunca me la quiso enseñar, aunque estemos solos, por lo que yo acabo muy excitada y cuando me voy a la cama, empiezo a masturbarme pero sin meterme nada, solo los dedos frotándome la vagina hasta que me viene el gusto.

Un día que llegué a casa del Colegio más pronto de lo normal, al entrar en casa, escuche ese mismo sonido que oía por las noches, pero me extrañó porque mi papá estaba fuera y al asomarme a la puerta vi a mi madre en la cama con un hombre que no conocía. Estaban follando como hacía con mi padre y eso me llenó de confusión, porque no entendía porque mi madre necesitaba a otro hombre si mi padre le daba tanto placer.

Era la segunda polla de un hombre mayor que veía y aunque era distinta a la de mi padre, también me gustó y me dio envidia cuando mi madre se la chupaba con tanto gusto, porque debía de estar muy rica y otra vez tuve que masturbarme mientras los veía follar y mi madre ahora sí que gritaba como una loca, pensando que no había nadie en casa.

Cuando terminaron, volví a salir de casa para volver más tarde, intentando disimular con mi madre todo lo que había visto antes.

Ya no volví a ver más veces a ese hombre en mi casa y si mi madre seguía follando con él, a lo mejor se iban a otro sitio, pero después de eso, yo tenía cada vez más ganas de follar y en una de esas veces que estaba chupándole la polla a un compañero del Colegio, me tumbé y abrí las piernas para que me follara. Él se quedó muy sorprendido, porque ninguna niña le había dejado hacer eso, pero me hizo caso y se puso encima para metérmela. Como yo ya no era virgen, no noté mucho dolor cuando me la metió y le dije que se moviera para follarme, pero cuando estaba empezando a darme gusto, él se corrió y la sacó, quedándome yo un poco frustrada porque quería seguir más tiempo, hasta que me corriera yo.

Yo le dije que siguiera, pero se le bajó y ya no pudimos más.

Como ese chico debió de decírselo a los demás, lo que había hecho conmigo, otros quisieron también y lo volví a hacer con tres compañeros más, que también se corrieron muy pronto, menos uno que si aguantó más hasta hacerme correr a mí también y fue el que más me gustó.

En una ocasión, en el Colegio nos mandaron hacer un trabajo por parejas y un chico enseguida se apuntó para hacerlo conmigo y decidimos ir a mi casa, diciéndole a mi madre que teníamos que hacer un trabajo.
Mi compañero se quedó mirando a mi madre, porque llevaba poca ropa para estar en casa y cuando nos metimos en mi habitación, como él debía saber que yo era muy caliente, enseguida empezamos a distraernos hablando de sexo, preguntándome él:

—¿Tú le has visto el coño a tu madre?
Como yo note que mi compañero se había fijado en ella, habiéndome confesado que le gustaban las mujeres mayores, le dije que sí, y él entusiasmado, empezó a preguntarme:
—¡Uuufff! ¿Y cómo es? La mía lo tiene lleno de pelos y casi no se le ve la raja, pero cuando se lo abre debe de ser una pasada.
—La mía tiene muchos pelos también y lo tiene grande porque la polla de mi padre le entra bien.
—¿También le has visto la polla a tu padre? ¿Estaba dura? ¿Les has visto jodiendo? ¿Te ha metido mano alguna vez….?
—Buenooo, tranqui, jaja. Sí, se la vi varias veces, y jodiendo también, pero a mí no me deja ni tocarla.
—Pues yo tengo amigas que su padre las soba todo lo que quiere y casi hasta se las follan.
—A lo mejor lo hicieron y a ti no te lo dijeron.
—Sí, es verdad, pero tengo una que me lo cuenta todo, que algunas veces follamos también y me dijo que no.

Esa conversación estaba excitándonos a los dos y empezamos a tocarnos y besarnos, queriéndome él desnudar, pero yo tenía miedo de que mi madre entrara en la habitación, aunque al final, como ya estaba muy cachonda, me tumbé en la cama y él me bajó las bragas para empezar a joderme, intentando yo que mis gemidos no se escucharan mucho y no sé si al final mi madre oiría algo, pero seguimos hasta que acabamos corriéndonos los dos. Y luego, enseguida, nos pusimos a hacer el trabajo a toda prisa para terminarlo.

En el Colegio, a veces las compañeras hablaban de un Maestro que decían que era un sobón, porque solía tocar a las chicas, pero sobre todo a Cristina, que era la que más tetas tenía y con ese Maestro siempre sacaba buenas notas.
Ya había follado con varios chicos, pero yo seguía deseando hacerlo con alguien mayor, preguntándome si ese Maestro habría follado a Cristina también, pero en esos días me llegó la primera regla y estuve un tiempo sin hacerlo con nadie, porque tenía miedo de quedarme embarazada. Además, mi madre me dio la charla de que tuviera cuidado también:

—A ti, que te gustan tanto los chicos, ahora ya te pueden preñar, así que ya puedes cerrar bien las piernas para que no te la metan, que ya escuché yo por el Colegio, que algunas andáis puteando demasiado.

No sé por qué mi madre me decía eso, como si supiera que yo ya andaba jodiendo por ahí, pero supongo que las madres se dan cuenta de esas cosas y después de lo que me había pasado con la zanahoria, ya se esperaría de todo de mí.

Un día, estando en el parque, una chica mayor que yo se acercó a mí y me preguntó si quería ganar dinero:

—¿Ganar dinero cómo?
—Por follar, ya sé que lo has hecho.

A mí me extrañó eso porque follar era lo que más me gustaba, pero si me daban dinero por hacerlo, entonces sería una puta y no me gustaba sentirme así, por lo que seguí preguntándole:

—¿Follar con quién?
—Con un señor, que me dijo que le buscara una de 12.
—¿Tú follas con él?
—Sí, cuando voy a su casa me da dinero por dejarme hacer de todo, pero ahora quiere probar con una más pequeña.

Yo llevaba ya tiempo queriendo follar con alguien mayor, para saber si se tenía más gusto con ellos, y esta era mi oportunidad, aunque el dinero me daba igual, así que le contesté muy decidida:

—Vale. ¿Cuándo tengo que ir?
—Ahora, ven conmigo.

Esta chica me llevó unas calles más lejos, hasta un portal, donde llamó al timbre y nos abrieron la puerta. Subimos al segundo piso y allí nos esperaba un hombre, mayor que mi padre, algo gordo y calvo, pero a mí me daba igual, porque era muy amable y cariñoso conmigo.

Empezó a tocarme mientras la otra chica miraba, quitándome la ropa y cuando me bajó las braguitas, se quedó mirando entusiasmado:

—Que rica, sin pelitos y ya tan abierta a tu edad. ¿Qué andarás haciendo para tenerla así?

Empezó a lamerla, dándole unos pequeños mordiscos que me estremecieron, pero él notaba como me gustaba y sonreía mientras me lo hacía, diciéndome:
—Me encanta la suavidad de tu coño, es un manjar que nunca había probado.

Ya me tenía muy excitada, pero yo lo que quería era verle la polla y tenerla en mis manos, así que por fin se quitó el pantalón y se puso en la cama conmigo desnudo, preguntándome:

—¿Quieres chupármela antes de que te folle?
—Yo solo moví la cabeza afirmativamente y me fui hacia su polla, que aunque no era muy larga, si era muy gorda, con el glande hinchado y cuando la tuve en la boca me encantó. Me la llenaba toda y yo la sacaba y la metía para verla brillante por mi saliva.

Era la primera polla tan grande que tenía en la boca y lo estaba disfrutando, después de tanto tiempo deseándolo, pero ahora venía lo mejor. Ya me la había puesto entre mis piernas para metérmela con el preservativo puesto, y cuando empezó a apretar, sentí algo de dolor, porque era muy gruesa para mí y no estaba acostumbrada a eso, pero él siguió haciéndomelo muy despacio, con mucho cuidado, aunque la otra chica ya le había dicho que no era virgen, pero a él no le importaba, lo que quería era hacerme gozar y disfrutar él conmigo.

Cuando la tuvo toda dentro, empezó a follarme y por primera vez sí que pude sentir lo que era un hombre dentro de mí, como se movía y como mi placer iba subiendo de intensidad, gimiendo cada vez ms fuerte y seguido, sabiendo él cuando iba a correrme, por lo que siguió follándome más deprisa hasta que grité como nunca lo había hecho antes al correrme, y él me la sacó para quitarse el preservativo y correrse encima de mi barriga, que me la llenó toda de semen.””

“”Ahora ya sabía lo que era joder con un hombre mayor y me encantaba. Volví varias veces más a esa casa y un día estaba con un amigo de él, que quería follarme también. Yo, cada vez era más viciosa y no me importaba. Por primera vez tuve dos pollas en la mano, en la boca y aunque ese señor ya había estrenado mi culo, ahora iba a tener dos pollas dentro de mí al mismo tiempo.

Entro los dos hicieron lo que quisieron conmigo. Mi cara de vicio debía de excitarlos más y ya no me trataban como a una niña, sino como la puta que era, aunque a mí no me gustara reconocerlo. Yo no hacía eso por dinero, sino porque me gustaba, por puro vicio que no sé de donde me salía, porque la mayoría de mis amigas no eran así, muchas eran vírgenes todavía y aunque les gustaran los chicos, no se daban a cualquiera, como lo hacía yo.

Con 14 años tuve mi primer novio, un chico algo mayor que yo, que quería tenerme para él solo. Era muy celoso, no me dejaba vestir faldas cortas ni llevar escotes. Yo permitía todo eso porque me gustaba, pero pronto empecé a sentirme agobiada y a engañarle con otros chicos, hasta que él se enteró y se puso a pegarme y a insultarme, llamándome puta en la calle, hasta que un hombre pasó por allí y me defendió, haciendo que se fuera.

Me llevó a su casa para curarme las heridas que tenía en la cara y en el cuerpo. Me dijo que tenía que decírselo a mis padres lo que me había pasado y que no tendría que ver más a mi novio, pero yo le tenía miedo, porque una vez me dijo que solo me jodería él o me mataría, pero este hombre me dijo que buscaría a ese chico para que me dejara en paz.

Yo estaba muy asustada, pero agradecida también a él y mi única forma de agradecérselo era ser cariñosa con él, pero no se sentía cómodo con mis ofrecimientos, aunque supongo que una cría de 14 es demasiado apetecible para un hombre de 45 y al final acabó cediendo a mi insistencia.

Después de besarle con mi lengua, me tocó las tetas, apretándolas con sus manos y cuando me tocó el coño, se volvió loco. Estaba todo mojado y sus dedos podían entrar fácilmente en él. Me confesó que nunca había estado con una chica de mi edad, pero que era uno de sus sueños. Me llevó a la cama y después de desnudarme, me folló con un amor como nadie me lo había hecho nunca.

Él me hacía feliz y yo se lo hacía a él. No sé si estaba enamorada pero solo pensaba en ir a su casa para follar con él. Me decía que me quería mucho, pero que no podíamos ser novios, que teníamos mucha diferencia de edad, que yo podría ser su hija y no estaba bien que un padre se follara a su hija. Yo le decía que eso me daba igual, pero en mi inconsciencia no me daba cuenta que sus vecinos habían empezado a murmurar porque me veían subir a su casa, aunque él les dijera que era su sobrina.

Un día me dijo que no fuera más a su casa, que no podíamos vernos más. Yo no lo entendía, pero él estaba llorando y solo me dijo que deseaba que un día me casara con un hombre que me hiciera todo lo feliz que me merezco. Yo también lloré, me fui y no le vi más.

Durante un tiempo no me apetecía follar con nadie, aunque me buscaran, solo me masturbaba alguna vez en casa para desahogarme hasta que un amigo que conocía mi historia me dijo que estaba demasiado buena para no follar con nadie, y así empecé a follar con él, solo como un entretenimiento, para evadirme. Era solo sexo, aunque él intentaba darme el cariño que me faltaba, pero no me llenaba lo suficiente.

Después conocía a otro chico, era de otro Instituto, pero me había vuelto a hacer sentir todo eso que disfruté durante tantos años. Follábamos sin límite, en cualquier sitio y yo hacía todo lo que me pedía, hasta que un día me pidió que folláramos con un amigo suyo, haciendo un trío. Yo nunca había hecho algo así, pero acepté porque confiaba en mi novio.

Fuimos a casa de ese chico y dejé que empezaran a desnudarme entre los dos. Se sacaron las pollas y yo estaba cada vez más cachonda chupando la polla del amigo de mi novio y luego se sumó él también poniéndomela los dos en la boca.

Yo estaba golosa, ya había tenido dos pollas, así para mí, pero ahora era distinto, una de ellas era la de mi novio, que me compartía con otro y comprendí en ese momento lo que era sentirse una puta de verdad, pareciendo una reina entre ellos. Mientras uno me follaba, yo se la chupaba al otro. Luego se intercambiaban, me cambiaban de posición, hasta que me quedé entre los dos, con la polla de mi novio en el coño y la de su amigo en el culo. Empecé a gritar como loca y sentía que me desmayaba con las dos pollas dentro de mí, que me hicieron correrme dos veces seguidas, mientras ellos se corrían también dentro.

Cuando la sacaron, yo estaba llena de semen, que me caía entre las piernas, haciéndome sentir como una puta, pero el problema fue que mi novio también me vio así, después de verme gozar con su amigo y a partir de ese día cambió conmigo. Empezó a reprocharme cualquier cosa, a discutir sin motivo y como la relación se volvió insoportable, lo dejamos.

Ahora soy joven todavía, he dejado la niñez atrás, pero sigo buscando ese hombre que me llene completamente, que me folle todos los días y me comprenda, que me deje libertad para ser como soy, que soy de todos y no soy de nadie, eso debe saberlo si quiere amarme.””

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Me di un capricho

Me di un capricho


Un viernes cualquiera salí de casa con la intención de darme algún capricho y comprarme ropa interior, lo cierto es que me hacía falta, tenía casi todo por no decir todo estropeado y antiguo.

Así que me preparé y llamé a un taxi para que me llevara al centro de la ciudad y entre en unos grandes almacenes. Estando mirando la lencería, se me acercó la dependienta muy amablemente, se dio cuenta que no me decidía y se ofreció a asesorarme en la compra de ropa interior.

Entre materiales, colores, las tendencias, me decidí gracias al criterio de esta chica por unos tangas pequeños, minis y super minis que apenas tenían una tira delgada. Me divirtió la idea de llevar aquellas prendas que apenas cubrían nada y de un precio tan elevado.

Pero me gusto la atención, me dejé aconsejar y los compré pensando que me merecía esos caprichos. Al salir vi un conjunto de dos piezas que estaba rebajado, del que había una sola talla, me gustó y regresé para probármelo, fui al probador y me lo puse.

Me quedaba perfecto, era como que me estaba esperando, así que me quite mi ropa interior, me lo probé y me gusto, me quedaba sensacional, me sentía bella, diferente, así que me lo quite para ponerme lo que yo llevaba puesto, pero entonces pensé que lo mejor era tirarlo para no caer en la tentación de volvérmelo a poner y lo tire a la papelera que en el probador había y me vestí.

Me acerqué al mostrador y aquella chica tan simpática, me hizo una sonrisa de aceptación y le pagué las últimas prendas, al salir del centro comercial, fui consciente de que no llevaba ropa debajo, había olvidado ponerme la ropa interior, sonreí para mis adentros y hasta me gusto la sensación de libertad que sentí.

Estaba contenta con la compra que había hecho y fui a tomar un café y un trozo de tarta de manzana, y allí sentada, me di cuenta que estaba sonriendo yo sola, pensando en lo que me había comprado, no me di cuenta que el camarero esperaba que le pidiera mi consumición.

Pedí y el sonreía al ver mi despiste, era un chico muy agradable. Estaba teniendo suerte con la gente que me había tropezado ese día .

Deguste tranquilamente la tarta de manzana y el café, absorta en mis cosas, había pasado casi hora y media. Pedí la cuenta, se acerco el camarero y le abone la nota, después hice una llamada a una compañera de trabajo y me levanté para marcharme.

Apenas había andado unos cientos de metros, cuando alguien me saludó y al volver a mirar, vi al camarero que me había servido el café y la tarta. Comento que había terminado su jornada laboral y solía ir andando hasta su casa que estaba a pocas manzanas de donde estábamos.

Dije que también me gustaba andar y que iba en la misma dirección, que cuando me cansara, cogería un bus hasta mi casa, puesto que yo vivía más lejos.
Por el camino fuimos conversando….
se llamaba George y tenia apenas 34 años, el saco el tema de las bolsas que llevaba y lo que había comprado, dijo que correspondía a lencería, en ese momento me sonrojé un poco, pero el me animó a que le contara lo que había comprado.

Me sentí cómoda, era un chico agradable, un baby grande y me encontraba bien hablando con él. A los treinta minutos más o menos del paseo dijo que había llegado a su destino y que nos separábamos en nuestro trayecto.

Nos paramos e hicimos bromas, le notaba que no tenía ganas de marcharse y que le apetecía seguir hablando conmigo. Y de repente dijo así de golpe que porque no subía a su casa y preparaba un café y seguíamos conociéndonos.

Y no se que paso por mi cabeza, que acepte, subimos a su apartamento y al entrar, solo había una habitación cerrada, el baño, el resto todo era una sola habitación, vi su cama abierta, pero cubierta con sabanas y cuidada, se notaba que era un chico limpio.

Preparo café y nos sentamos en un sofá pequeño de solo dos plazas y mientras tomábamos el café, conversábamos del momento, de mujeres, de hombres, de parejas y poco a poco íbamos profundizando en temas personales y de repente, me dijo que porque no le enseñaba lo que había comprado.

Y sin pensar empecé a sacar todo de dentro de las bolsas y enseñárselo, él me animaba para que me probara las prendas y en ese momento tuve dudas de si le gustaban los hombres, me dio tanta confianza como si fuera una amiga y estuviéramos hablando de nuestras cosas, que perdí la vergüenza y empecé a probarme todo sin ningún pudor.


Después de probarme lo ultimo, empecé a quitarme todo para guardarlo y según estaba agachada, note como me agarraba por detrás de las caderas, notando un bulto duro en mi culo.

El caso es que me dejé llevar, no sé si por la conversación, el haberme probado la ropa, que no pensé en nada más que en el momento…
Me cogió la cabeza, la agacho hacía adelante y me penetro, me metió la polla en el coño por detrás, agachada conforme estaba. Noté su polla caliente y erecta dentro de mi vagina empujando sin miramientos y con fuerza, no era una polla grande pero si poderosa en dureza.

Me estremecí y cerré los ojos, concentrándome en el calor y cosquilleo que sentía en lo más profundo de mi vagina, no dije nada, solo pensaba en que siguiera metiendo y sacando su polla de mi coño goteante. Estaba tan húmeda que su polla resbalaba dentro de mi vagina, fue una sensación dulce y excitante.

Él jadeaba en mi oído, sentía su olor y su piel firme rozar mis nalgas, yo conforme estaba agachada con las manos apoyadas en el sofá, abrí aún más las piernas y me incliné un poco más para que su polla siguiera rozando las paredes de mi coño con esa agilidad que me enloquecía.

Estaba caliente, cachonda al máximo, cuando de repente paro de moverse, me quede parada pensando que iba a cambiar postura, pero no, saco su polla, cogió papel y empezó a limpiarse, al darme la vuelta le dije que estaba caliente y que iba a hacer, y me dijo que estaba cansado, que mañana quedáramos a la misma hora y volveríamos a follar, y sin contemplaciones casi me echo, dijo que tenia que descansar y que se iba a la cama.

Me fui a casa llamándome tonta y con el coño caliente.


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Creo que soy bisexual

Creo que soy bisexual

Zaira, mi mujer y yo alquilamos una cabaña en un lugar apartado del bosque, cerca de la ciudad para pasar el fin de semana. Cuando llegamos nos fuimos a conocer el lugar y andamos bastante, cuando regresamos a la cabaña ya era casi de noche, cenamos ligero, ensalada y fiambre, y nos fuimos a descansar.

Debí dormirme nada más meterme en la cama, no se cuanto tiempo había pasado, cuando note movimientos en la cama y me desperté.

A través de la luz tenue que entraba por la ventana vi como Zaira se estaba masturbando, estaba en la orilla de la cama, me excite al momento, al abrir los ojos bien, descubrí que habían dos hombres de unos treinta años mirándola a través de la ventana, se estaban pajeando viéndola desnuda.

Eso en lugar de enfadarme, me excito aún más, me puse de rodillas frente a ella, sobre la cama y le puse mi polla en la cara…

— has visto a esos chicos que hay en la ventana mirándote?

— si amor, por eso me estoy tocando

— quieres que les diga que pasen?

— como quieras, ya te había dicho lo que quería en nuestra siguiente aventura

Eso me puso aún más, y le metí toda mi polla en la boca. (mi polla mide 18cm y es algo gruesa). Mientras ella se comía mi polla, le hice señas a los chicos, diciéndoles que entraran.

No había puesto el cierre a la puerta, y al momento entraron en la habitación. Fueron directos al grano, uno de ellos abrió las piernas de Zaira, y comenzó a comerse su coño depilado, el otro le manoseaba los pechos y se los comía, mientras ella gemía con mi polla en la boca.

El chico que le comía el coño, al rato se puso de pie, me pidió permiso para follarla sin condón, a lo que le contesté que si ella quería, por mi no había problema.

Ella asintió con la cabeza, cuando se bajó los pantalones y el slip, vi que tenía una polla grande, de unos 25cm de largo, pero no era muy gruesa. Se la cogio con la mano, la colocó en la entrada de la vagina de Zaira y de una estocada, se la metió hasta el fondo, ella dio un grito ahogado por tener mi polla en la boca.

El otro chico, en ese momento se desnudó y se puso de rodillas junto a mi, ofreciéndole su polla también a Zaira, este tenía su polla algo más gruesa que la mía, se la acercó a la boca, y ella empezó a chupar las dos pollas al mismo tiempo. Era algo que jamas había pensado vivir, pero el ver a Zaira rodeada de pollas fue muy electrizante, y muy morboso, así estuvimos como veinte minutos, hasta que el que se la estaba metiendo se tumbó sobre la cama.

Ella se sentó sobre su polla y se la metió, empezó a cabalgar de una forma muy sensual, mientras continuaba comiéndonos la polla a los dos.

Después me fui tras ella, y cuando la iba a penetrar por el ano, vi que tenía un plug-in anal insertado, se lo saqué, y tenía el ano bien dilatado.

Escupí saliva en mi mano, y se le lubriqué el ano, a continuación le metí la polla hasta el fondo, ella gritó con la polla del otro chico en la boca. Empecé con un mete saca y sus quejidos se convirtieron en gemidos. Ella jadeaba con las dos pollas en la vagina y el ano, y la otra en la boca…

— así me querías ver amor, jugando con tres pollas?

— si, mi vida, así te quería ver

— quiero más, así, así…, méteme la mas

Decía mientras gemía. El chico que tenía su polla en la boca de Zaira susurró…

— me corroooo

Ella no dejó de chuparle la polla, y en eso el expulsó un chorro de semen, que fue a parar dentro de su boca, y ella se lo tragó todo. El chico se dejó caer sobre la cama, y siguió viendo el espectáculo.

Yo estaba extremadamente cachondo al ver como mi mujer se había tragado la corrida de aquel chico y me corri, con una fuerte sacudida, inundando el ano de Zaira, después me tumbé sobre la cama observando, a los pocos segundos el otro chico a quien montaba Zaira grito…

— me corro, me corro…

Y Zaira le dijo…

— échamelo dentro, quiero sentir lo que tu polla tiene dentro de mi.

Sus palabras me sorprendieron, quería sentir el semen de otro hombre dentro de ella…

Después se tumbó en la cama también, y nos dijo a los tres…

— venir de uno en uno, quiero limpiaros bien la polla…

Fuimos pasando uno tras otro, y nos dio unas buenas lamidas, dejándonos bien limpias las pollas.

Uno de los chicos me dio las gracias por haberlos invitado, en eso que ella dijo que el juego aún no había acabado.

Y se agachó y empezó a chuparles las pollas. Yo no podía creer lo que acababa de oír. Pasados unos minutos me dijo…

— amor, ven y ayúdame, no puedo chupar las dos pollas al mismo tiempo

— como quieres que te ayude?

— agáchate, quiero ver cómo chupas estás buenas pollas

Obedecí y empecé a chupar una de las pollas, y ella la otra, al rato, ya estaban erectas…

— dónde has dejado el plug-in ?

Con la mano izquierda le indique dónde lo había dejado, cuando sentí que me tocaban las nalgas, tratando de abrirme las, entonces el chico me cogió de la cabeza obligándome a seguir chupandole la polla.

Entonces sentí un líquido tibio, y algo que entraba en mi ano, era el plug-in, cuando lo tuve dentro, Zaira me dijo…

— amor, te acuerdas de lo que te dije que quería en nuestra próxima aventura?

Afirme con la cabeza, mientras continuaba chupando la polla de aquel chico, ella jugaba con el plug-in en mi ano, después el otro chico se puso tras de mi, ella me sacó el plug-in y escupió en el ano.

Le dio unas chupadas a su polla y el chico me metió la polla por el ano, la fue metiendo despacio hasta tenerla toda dentro de mi recto. No podía creer lo que estaba pasando, ahora era yo quien tenía dos pollas para mi, ella me decía…

— que bien te veo amor, eso me excita aún más, quiero que te llenen de semen, igual que a mi

El chico que me estaba penetrando el ano, no tardo y me inundo el recto con su semen, y casi al mismo tiempo el otro chico me echo todo su líquido en la boca. Ella me decía…

— trágate toda la leche mi amor

Después me eche sobre la cama, y ella me dijo al oído…

— te acuerdas amor que me dijiste que por aquí habían buenas pollas? Has tenido un buen orgasmo sin necesidad de meterla…

En eso los chicos se acercaron para ver si estaba bien, y uno de ellos dijo que se marchaban, y que muchas gracias por haber compartido mi mujer con ellos. Y a Zaira le dijeron que lo habían pasado muy bien, que cuando quisiéramos regresar, que eran los hijos del dueño de la cabaña y nos invitaban unos días gratis.

Cuando nos quedamos solos, Zaira me preguntó si lo volvería a repetir, a lo que le contesté, que las veces que ella me lo pidiera.

Fue una experiencia jamas imaginada, sentí un climax inigualable a ninguno antes vivido.

Nos dormimos y al día siguiente, cuando regresábamos a casa en el coche, Zaira me dijo que quería sacar mi parte bisexual, que iba a comprar un arnés y una polla de silicona para penetrarme, que quería que me pusiera tangas…, tanto me dijo que fuimos directos a un sex shop y compramos un montón de juguetes

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En la soledad de mi habitación

En la soledad de mi habitación

Nos reunimos unas amigas de la universidad, fuimos a cenar y después tomamos unas copas en un pub. Ya era tarde, nos despedimos y me fui a casa.

Estaba algo mareada, pero lo cierto es que lo pasamos genial recordando viejos tiempos. El caso es que me sentía excitada y mi coño me pedía guerra.
Fui a mi dormitorio y me desnudé, me quedé solo con el tanga de hilo dental, me ajustaba y marcaba mis labios hinchados.

Hacia frío y mis pezones estaban erizados, empecé a masajearlos y me senté en el borde de la cama, con las piernas abiertas, empecé a jugar con el tanga, tirando del hilo, al mismo tiempo me movía hacia delante y atrás.

Pronto note como los flujos inundaban la tela del tanga y metí los dedos por debajo de la tela y empecé a acariciarme, la humedad impregnó mis dedos. Me puse de rodillas y me metí dos dedos, los saqué y los llevé hasta mi ano.

Ufff que cachonda estaba… me lance al suelo y me puse en posición de perrito, mis tetas bamboleaban al son de mis movimientos, hacia delante, hacia atrás, mientras me metía los dedos en la vagina.

Quise probar y me lance a penetrarme el ano con un dedo, fui con cuidado, pero mi dedo impregnado de fluidos entraba con facilidad, aligere los movimientos y con el otro dedo pude metérmelo en la vagina. Wow Que sensación de sentirme penetrada por los dos lados, me ardían hasta las orejas, el corazón me iba a cien, sentí una explosión y a continuación mis piernas se debilitaron.

Me quedé por un momento en esa posición recuperando fuerzas, al rato me levanté y empecé a acariciarme de nuevo el clitoris, continúe metiendo mi dedo índice en la vagina, metiéndolo y sacándolo hasta acariciarme el clitoris.

Mi imaginación voló, recordando a mi ex novio cuando follabamos, solo imaginar que me estaba comiendo el coño, me volví loca y metí otro dedo dentro de la vagina, los moví a toda velocidad y estallé de nuevo fuertemente.
Seguía cachonda, no era normal, no me calmaba, así que busque en el cuarto de baño mi lubricante y me lo unte. Me quedé de pie, apoyada en la puerta, empecé a meterme dos dedos de una vez, los metía y sacaba con rapidez, se oía el sonido de mi vagina húmeda.

Estaba asustada por si alguien se despertaba, porque no podía parar, eso hizo que mi excitación aún fuera más alta, sentí Morbo de ser pillada. Me acerqué a la cama y apoyé un pie sobre ella, me seguí dando con el dedo y acabé nuevamente extasiada.

Estaba agotada, pero mis ganas no cesaban, entonces se me ocurrió ir a buscar hielo en el frigo. Wow Que placer sentir las gotitas frías caer sobre mi coño hinchado. Recorrí con el hielo todo mi cuerpo, hasta llevarlo a mi coño, después lo saboree, me sentí muy sensual y perversa a la vez. El hielo sabía a mi coño, lastima que no tenía con quien compartirlo.

Me acaricié con el, y cuando se había casi derretido, me lo metí, las gotas brotaban de dentro de mi vagina, me excito muchísimo ver aquello, me acaricie el clitoris en círculos, despacio hasta que empecé con movimientos fuertes y… ufff acabé. Fue divino, y muy excitante.

Después me levanté y me di una ducha caliente, me enjaboné con la esponja, recreándome en los pechos y el coño. Al fin me relaje y me fui a la cama y me dormí.

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Me arme de valor, y lo confesé

Me arme de valor y lo confesé

Confesé a mis padres que me gustaban las mujeres, fue difícil puesto que no sabía cómo se lo iban a tomar. Pedí ayuda profesional y me ayudaron a coger fuerza y lanzarme a ser feliz.

Me sorprendieron diciendo que no les importaba, que mi felicidad era lo primero. Entonces ya me lancé del todo y les dije que tenía una amiga especial de hacía tiempo…

— Se llama Marta y quiero que la conozcáis.

En ese momento si vi sorpresa en sus caras, pero no pudieron negarse, así que organizamos unos días de vacaciones en una casa en un pueblo de la montaña, que un amigo ofreció a mi padre, para que la conocieran.

Llegó el día y recogimos a Marta en el aeropuerto y después de las presentaciones, fuimos a una cafetería a desayunar, cuando acabamos, emprendimos el viaje en coche hasta el pueblo en la montaña.

Después de el viaje, estábamos cansados, ya era tarde y preparamos unos sandwiches que habíamos comprado por el camino, cuando acabamos de cenar, mis padres se fueron a descansar a una de las habitaciones.

Marta y yo estábamos cachondas y entre risas y hablar de sexo, empezamos a tocarnos y con el juego terminamos desnudas en el salón, tumbadas en el sofá, estábamos muy excitadas del tiempo que llevábamos sin estar juntas.

Hacíamos sexo virtual, por vídeo conferencias. El caso es que estábamos tocándonos los coños, las tetas. Uff nuestras vaginas estaban empapadas y nos dejamos llevar.

Juntamos nuestros coños, deseábamos sentirnos y empezamos a movernos, la excitación era tremenda, nuestras vaginas unidas por nuestros líquidos, resbalaban muy deprisa y nos movíamos como locas.

Estábamos absortas en nuestro gozo y no oímos nada, y de repente cuando mejor estábamos, apareció mi padre para ir a la cocina a beber agua y nos vio a las dos desnudas moviendo nuestros coños como dos posesas.

Soltó una risa y dijo…

– vosotras seguir, yo tengo sed.

Dimos un salto y nos sentamos una junto a la otra, buscando nuestras ropas y mi padre volvió a decir….

– ahora vais a tardar más, porque se os ha cortado y hasta que volváis a estar a punto, os va a llevar tiempo.

Y se volvió a marchar. Nos quedamos mirándonos calladas y al rato empezamos a reírnos.


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Perdidos en el bosque

Perdidos en el bosque

Deseaba unas vacaciones, un fin de semana. Unos días donde poder desconectar con mi pareja, sin teléfono, sin internet, sin nada que intercediera para tener unos días de completa libertad.

Conseguimos un par de días en la oficina, lo comentamos con una pareja amiga y se apuntaron.

No era exactamente lo que ansiaba pero aceptamos su compañía, sería divertido.

Alquilamos una casa de madera, con todos los detalles y servicios.
La casa era de ensueño.

El salón era muy acogedor, los sofás blancos con telas de terciopelo imitando a la piel de algún animal, cojines por todas partes, el suelo con moqueta blanca de pelo largo una gran chimenea encendida y unas copas con un champán enfriándose en una cubitera sobre la mesa.

Sin dudarlo descorchamos la botella y brindamos por un buen fin de semana. Después nos dirigimos cada pareja a su dormitorio.

Estaban decorados sin cortinas donde a través de la ventana se veía un hermoso paisaje de la montaña cubierta de nieve, el suelo era como el del salón, una cama de dos por dos vestida con mantas esponjosas, un espacio donde había un sofá con un gran televisor y un cuarto de baño con un tocador inmenso rodeado por espejos de todos los tamaños.

Colocamos nuestras cosas y nos dimos una ducha. Nos vestimos cómodos y bajamos al salón, nuestros amigos estaban de cháchara bebiendo champán. Nos unimos a ellos. Después de tomar dos botellas, pedimos al restaurante nos trajeran la cena.

Un poco de salmón ahumado, una tabla de quesos y otra de embutidos ibéricos.

Los chicos echaron más leña al fuego y nos dispusimos a abrir una tercera botella. Con el calor de la lumbre únicamente, las copas . Empezamos hablar de sexo, nos empezamos a calentar y se nos ocurrió jugar a perder las prendas.

Entre risas empezamos a quedarnos desnudos, poco a poco cada uno de nosotros. Nuestra amiga tenía la piel muy blanca con pezoneras pequeñas y el coño pequeño depilado con una rayita de pelo del principio del coño hasta el nacimiento del clitoris. Él estaba fuerte, con los abdominales bien marcados.
Se notaba que solía acudir al gimnasio.

Me levanté para poner un poco de música suave para seguir con el juego. Note como miraban mis andares moviendo mi culo redondo de un lado a otro . Cuando me di la vuelta me sonroje notando sus miradas y sentí como mi coño se iba humedeciendo.

Me senté en la silla con las piernas abiertas, apoyando una de ellas sobre las de mi chico que estaba junto a mi.

De pronto la pareja se agachó bajo la mesa y se acercaron a comernos. Ella le comía la polla a mi chico y él metía su lengua dentro de mi coño. Nos miramos mi chico y yo empezándonos a besar, él me tocaba las tetas , yo no podía moverme de la chupada que me estaba dando el otro que erizaba cada centímetro de mi piel

Salieron de debajo de la mesa. Ella se tumbó de espaldas sobre la mesa apartando las cosas ordenándole a su chico que la metiera la polla. El obedeció, se puso de pie frente a su coño metiendosela hasta dentro sin parar de moverse. Ella con una mano se pellizcaba un pezon y con la otra se excitaba el clitoris. Gemía pidiendo que no dejara de moverse.

Yo me puse de pie apoyando los codos sobre la mesa abierta de piernas para que mi chico viera mi coño por detrás y metiera su polla. Metí la lengua en la boca de ella mientras me follaba mi chico. Pronto la chica se corrió y se acerco por detrás a tocar la polla de mi chico mientras la metía y sacaba de mi coño.

El chico se volvió a agachar debajo de la mesa
y volvió a lamerme el clitoris mientras seguía follandome mi chico. Ufff estábamos muy cachondos, la polla de mi chico era un mástil, con las manos estrujaba mis pezones puntiagudos. No pudimos controlarlo
Estallamos como dos animales en celo. Gimiendo de placer.

Exhaustos fuimos a la ducha para después acostarnos y dormir plácidamente

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Sospeche que Carola algo me ocultaba

Sospeche que Carola algo me ocultaba

Una tarde Carola me dijo que se iba a dar un baño para salir con su amiga Lucia a cenar, le dije que me parecía bien, yo tenía sospechas de que algo me ocultaba, ya que salía muy a menudo.

Se vistió con un vestido corto negro, una chaqueta blanca, y zapatos de tacón negros, me dio un beso y se despidió.

Cuando se marchó, me apresuré tras de ella y vi que cogió un taxi, cogí mi moto y la seguí. El taxi paró en una obra en construcción, salió un hombre y se dirigió al taxi, ella bajo y el hombre pagó al taxista.

Entraron los dos en la obra y yo fui a esconder la moto, cuando entre en la obra, oí voces y me acerqué, allí estaba Carola rodeada de cuatro hombres de unos 55 años, ellos la besaban y manoseaban por todas partes. La fueron desnudando entre besos y risas, después ella se puso en cuatro y todos la follaron, uno tras otro. Ella gemía y se reía, mientras la penetraban, hasta que fueron corriéndose todos dentro de su vagina.

Yo estaba en un mar de dudas, no sabía si salir de mi escondite y formar un escándalo, y por otro lado sentí mucha excitación, estaba cachondo y mi polla me apretaba el pantalón.

Me quedé inmóvil viendo cómo se follaban a mi mujer, sin reaccionar.
Cuando acabaron, se metieron sus pollas dentro del pantalón y Carola se vistió y se marchó, había un taxi esperándola, yo cogí la moto y me fui deprisa a casa, me senté en el sofá frente el televisor, y cuando llegó, dijo que se iba a dar una ducha para dormir mejor.

Yo había cortado el agua, quise castigarla de esa forma y así que no se pudo asear. Se acostó y se durmió. Yo no dormí en toda la noche pensando en que iba hacer… debía hablar con ella, pero por otro estaba tan cachondo al recordar lo sucedido.

Ya de madrugada le toqué el coño y estaba empapado, yo estaba empalmado al imaginar todas esas pollas dentro de ella, entonces se despertó y me dijo que estaba cachonda, así que me puse sobre ella y la penetre, empecé a bombear su coño con mi polla, y notaba todo el líquido que tenía dentro de todos esos hombres.

Ella gemía y me decía cuánto le gustaba mi polla…

— sigue así, siiii

Y me corri como nunca.

No me atreví a hablar con ella, así que Ella sigue visitando obras, la sigo y miró como la follan, me encanta verla y me pongo cachondo, ahora muchas veces me hago pajas viendo la escena.

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Ella siempre me sorprende

Ella siempre me sorprende

Una tarde noche fui a entrenar al campo de fútbol, esta cerca de donde vivo y solemos ir los amigos a quemar adrenalina.

Cuando llegué a casa, estaba cansado y fui a darme una ducha para refrescarme y sentarme frente al televisor.

Me puse un pantalón vaquero corto, una camiseta y me senté después de beber un refresco con azúcar del frigorífico

Luisa estaba viendo un musical y me quedé viéndolo tranquilamente recostándome junto a ella. Al rato puso su mano en mi frente y me dijo que cerrara los ojos y descansara.

Y así lo hice, pero de repente note que me estaba desabrochando los botones del pantalón y los bajaba hasta los tobillos, luego con el bóxer hizo lo mismo y empece a sentir lo mismo que la noche anterior, me sorprendía cada día con algo diferente, algo que no esperaba.

Sabía cómo ponerme cachondo en milésimas de segundos.

Me dejé llevar y eche la cabeza hacía atrás, apoyándola en el respaldo del sofá, deseaba que me chupara la polla, que fuera directa, lo ansiaba y quería y así fue, me leyó el pensamiento y no me hizo esperar mucho.

De pronto note como su boca entraba en mi polla, caliente, jugosa, suave y jugaba con ella, haciéndome tocar el cielo lamiendo mi polla, me puso a tope, caliente, cachondo…

De repente dijo si seguía, si quería más, yo apenas podía pronunciar una palabra…

.- que pregunta era esa?….

.- pues claro que quería que siguiera, estaba cachondo como un perro en celo.

Salió un hilo de voz de dentro de mí y le dije…

.- Haz lo que sea, lo que te apetezca, pero no preguntes.

y entonces se sentó sobre mi polla de espaldas a mi, se la metió y empezó a moverse de una manera indescriptible, se apoyaba con sus manos en mis rodillas, subía y bajaba su precioso trasero jugando con su coño y mi polla, se movía en círculos, rozando con su vagina cada rincón de mi miembro.

Después de un buen rato, oí como Luisa gemía y gemía, jadeaba, me estaba volviendo loco de placer, no podía aguantar mucho pero tampoco quería que parara, ella seguía saltando sobre mi polla, con una velocidad admirable….

de pronto dio, oí un gritito , perdí la concentración y exploté, no pude contenerme más, fue tremendo.

Ella quedó en silencio y poco a poco recuperó su respiración, quieta, sin apenas hacer un movimiento y yo conteniendo la respiración, notaba un calor extremo en mi polla, notaba como mi líquido corría por dentro de su vagina, y al momento, Luisa se levantó y empezó a tocar mi polla con su mano derecha, empapándose con mi líquido y moviéndolo por todas las partes, desde los testiculos hasta la punta de la polla, en forma de masaje.

Al cabo de unos minutos se levantó y me quedé mirando su cuerpo, era espléndido, se dio la vuelta y se dirigió al baño, al cabo de un minuto regreso con una toalla húmeda y me limpió la polla con mucha delicadeza.

Me cogió de la mano y me ayudó a levantarme del sofá para llevarme al baño, me metió en la ducha y empezó a lavarme, mientras me observaba en silencio.

Después me llevó al dormitorio y me acostó, me arropo como si fuera un niño y lo cierto que me quedé tan relajado, que dormí como nunca.

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Sofia y yo fuimos a un local de Striper

Sofia y yo fuimos a un local de Stripper

Sofia mi mujer y yo, tenemos una empresa de transporte de pasajeros, cuidamos del mantenimiento de los autobuses, y Sofia cose los asientos y cortinas para que esté todo perfecto.

Un día limpiando Sofia encontró revistas porno que compran nuestros operadores para entretenerse. Le picó la curiosidad y empezó a leerlas a escondidas, se ponía muy cachonda y cuando me pillaba me devoraba, me follava en cualquier sitio con ansia. Me encantaba esa nueva faceta de ella.

Un día me preguntó si deberás existían esos lugares de parejas, stripper’s…, le respondí que si, pero que si quería que fuéramos debía tener la mente abierta, y si quería que fuéramos debía vestirse muy sexy.

Sofia tiene 47 años, unas piernas bien formadas, culito redondo y los pechos del tamaño de melones.

Quedamos en ir un viernes por la tarde. Se vistió con una falda mini, medias con ligueros, tanga y un sujetador de media copa y una blusa con transparencias.

Sofia estaba eufórica, así que paramos a mitad de camino en un lugar apartado y follamos como con ansia.

Cuando llegamos, para que se relajara le dije de tomar una copa, estaba nerviosa y bebía sin darse cuenta, yo continuaba pidiendo y al final tomó unas cinco cervezas y lo mismo de chupitos de whisky.

Las copas la relajaron y empezó a bailarle a un striper, hasta se quitó el tanga y se lo regaló. Ella reía y se dejó que le agarrara por los cachetes.

Estaba como una moto y quería follar allí mismo, entonces me dijo, tráeme al striper que me baile otra vez. Le llame y empezó el baile, me fijé que el ya tenía la polla bien dura.

Le restregó la polla por el culo a Sofia en varias ocasiones, le comenté al oido, vamos a un hotel y nos llevamos al striper. Ella le agarró de la mano y salimos.

Fuimos a un hotel cercano, y en el ascensor Sofia le agarraba la polla. Entramos en la habitación y fue directa a quitarle la ropa y sacarle la polla y metérsela en la boca, la succionaba, se la sacaba y le chupaba los huevos.

Yo me desnudé y me agache tras ella, y empecé a chuparle el culo, mientras ella seguía chupándole la polla al striper. Después la cogí y la senté sobre mi, en el suelo. Metiéndole mi polla en el culo, ella empezó a saltar sobre mi miembro, gemía y seguía chupando la polla del chico.

Ella lo atrajo hacia ella, e hizo que se sentara sobre ella, con las piernas abiertas y le metió su polla en la vagina. Ella gritaba, jadeaba de placer al sentir las dos pollas dentro de ella. Yo le desabroche el sujetador y manoseaba los pechos, tenía los pezones duros y erizados. Estaba tan caliente quesi hubiera habido otro hombre, se la hubiera follado por la boca.

Le metí los dedos en la boca y ella los chupaba y succionaba… los tres nos movíamos como podíamos, el ambiente era de un intenso Morbo. De pronto Sofia explotó con gritos, y el striper al momento sacó su polla goteando de la vagina de Sofia, al ver eso me corri sin poder remediarlo.

Sofia quedó rendida sobre mi polla hasta que con esfuerzo se levantó y se dirigió al striper, le besó y le limpió la polla con la boca, después fue al baño y se dio una ducha.

Cuando salió el striper ya se había vestido, se despidió y se fue. Esa noche la pasamos en la habitación del hotel, hablamos de lo ocurrido y nos pusimos cachondos de nuevo y volvimos a follar los dos.

Después de aquel día, regresamos una vez al mes aquel local.

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Me sentía muy solo

Me sentía muy solo

Todo empiezo cuando en mi desesperación en solitario, compré en una revista, una vagina de plástico, donde predominaba un agujero que hacia funciones de chocho y ayudaba a pasar las noches de soledad.

Aunque en realidad no es un culo, sino un coño y no es de goma si no de silicona, me costo casi 150 euros.
Lo he utilizado pocas veces y es que tengo que estar muy caliente para satisfacerme con él porque tengo todo un ritual para utilizarlo, aparte está el hecho de que como tengo una polla más gruesa de lo normal me cuesta un poco meterla y algunas veces me hago daño.
El culo de goma es básicamente el trasero de una mujer visto desde atrás, sin el orificio del ano y con una vagina o chocho con los labios muy marcados.
Me hubiese encantado comprarme una muñeca de silicona, las hay preciosas y no son tan caras como uno piensa, sin embargo el miedo a que la mujer de la limpieza (61 años) que visita mi casa cada dos semanas la viese me echa bastante para atrás.
El culo de goma lo tengo escondido en un baúl con candado, en un pequeño cuarto que utilizo como trastero.

Vivo en en pueblo cerca de Madrid en un piso de 120 metros cuadrados, estoy divorciado desde hace un año, mi afición a la silicona con forma de mujer empezó justo dos meses después de divorciarme.
Y es que en la empresa en la que trabajo, hay 25 mujeres y solo tres hombres en plantilla.

El que no ha tenido una mujer como Jefa, no puede darse una idea del morbazo que puede llegar a darte este hecho.
Mientras estaba casado, mi apetito sexual estaba totalmente cubierto, cada dos días como máximo cumplía con Sonia mi Ex-mujer.

Desde novios le encantaba follar conmigo, y es que la mayoría de los hombres pensamos que el tamaño importa, algo que no voy discutir, sin embargo lo que hace gozar de verdad a una hembra es el grosor de tu polla.
Si la tienes pequeña independientemente de su grueso, se saldrá más veces en según que posiciones y eso es una molestia cuando estás en plena faena, para ellas y para nosotros.

Aunque me gustaba que Sonia me chupase la polla, no lo hacía casi nunca, la excusa que ponía era que se podía hacer daño en la boca, porque tenía que abrirla más de lo normal.
Nuestro divorcio fue por culpa de la directora de mi empresa, con la cual tuve que ir en dos ocasiones a la central en Barcelona y quedarme durante dos semanas en un hotel.

Nunca me folle a Nuria, una atractiva divorciada de 49 años con dos hijas y no fue por falta de ganas por mi parte, si no porque en ningún momento se dio una ocasión que fuese favorable.
Y es que Sonia era muy celosa, y se pensaba que me la follaba en Barcelona, así que sus celos me devolvieron a la soltería.

En mis primeras semanas como divorciado me fui de discotecas para darme cuenta de que en muy pocos años había cambiado ostensiblemente la forma de buscar pareja y que en estos ambientes un tipo con 35 años equivale prácticamente a un hombre de la tercera edad.

Me apunté a varias web de citas online, pero las tres mujeres con las que quede estaban enamoradas del amor, por lo tanto buscaban un príncipe azul, y yo no he sido nunca especialmente romántico.

También pensé en recurrir a la prostitución, pero cuando uno ha ido a un prostíbulo de Madrid o de Barcelona, se espera algo mucho más serio que lo que se ve en una casa de citas de carretera en Extremadura.

Ahora que he mencionado Barcelona, diré que nací allí y me vine a vivir aquí a Madrid cuando me case con Sonia.
Allí dejé a mis Padres y a mi hermana, mis padres son de Córdoba y mi hermana al igual que yo nació en Barcelona.
Mi hermana acaba de cumplir 25 años hace muy poco, por cierto.Laia no ha tenido demasiados trabajos, y los pocos que ha tenido no le han durado mucho más de una semana.
Es antisistema y también en independentista, en casa de mis padres estaba prohibido hablar de política, porque Laia siempre acababa insultando y llamando “Fachas” a los que no eran independentistas como ella, caso de mis padres y de mi mismo.

Mi padre estuvo siempre muy bien relacionado con la Policía Autonómica y gracias a ello fue avisado de que mi hermana estaba empezando a ser muy vista en las quemas de banderas francesas y españolas.

Su amigo de la policía le comento que solo era cuestión de tiempo que su hija fuese detenida, de hecho tenían fotografías de mi hermana quemando libros de la Constitución Española y banderas a cara descubierta.
Así que le aconsejaron a mi padre que mi hermana desapareciera por un tiempo de los ambientes secesionistas, mejor aún si abandonaba durante un tiempo por prudencia la comunidad autónoma en la que vivía.

Mis padres lo primero que hicieron fue pensar en mi como es lógico, me hubiera podido negar si estuviese casado, pero no era el caso.

Cuando llegó mi hermana a Madrid, hacía tiempo que me había masturbado ya pensando en todas y cada una de mis compañeras de trabajo, ese era mi nivel de fogosidad.
Pero cuando estaba especialmente excitado, situaba el culo de goma encima de la mesa, me llenaba la polla de lubricante con base de agua y la metía pensando en Anna, mi compañera de trabajo.

Anna, me recordaba a Bridget Jones en sus tiempos más redondos, en los que había acumulado más peso, su cara y su trasero eran lo que más me atraía de ella. Su cara era una mezcla de inocencia y picardía, o por lo menos era lo que me hacía sentir a mi.

Y era de esas personas que cada dos por tres tienen un problema con el ordenador, por lo que siendo yo el informático de la empresa, hizo que acabáramos conociéndonos muy bien.

Cuando estaba con ella en su despacho me calentaba de sobremanera y cuando llegaba a casa tenía que recurrir al culo de goma, el cual dejaba desbordado de leche. Cerraba los ojos y pensaba en el culo de Anna, y así empezaba mi mete y saca en la mesa.

No me atrevía a quedar con ella, aunque la notaba receptiva, primero por miedo a una posible negativa y segundo por el famoso refrán…

— “donde tengas la olla, no metas la polla” .

Así que yo vivía feliz en mi conformista e imaginario mundo de sexo hecho de silicona, hasta que apareció mi hermana.

Mi abuelo tenía la teoría, que yo siempre he considerado una verdad absoluta, de que una mujer con muchas tetas, tendrá poco culo y viceversa.

Para ser claros, en una mujer no podías disfrutar nunca a la vez de un poderoso culo y unas pechos generosos, o era una cosa o la otra, por ello el hombre debía renunciar a una cosa o a la otra.

Mi hermana era del grupo en el que la naturaleza le había hecho crecer mas las tetas y con lo delgada que estaba parecía estar operada.
Cuando llego a casa me hice a la idea de que mis sesiones de pajas se habían acabado hasta que no se fuese, y que me tendría que masturbar en mi triste lavabo.

La habitación en la que iba a estar mi hermana, tenía su propio cuarto de baño por lo que no necesitaría salir de su habitación para hacer sus necesidades o ducharse.
Mis padres prácticamente la habían obligado a quitarse las rastas y a vestir un poco mejor, acostumbrado a las pintas que tenía cuando visitaba a mis padres en Navidad, su look ahora era algo más moderado.

Para “celebrar” que había venido esa primera noche fuimos a cenar a uno de los dos únicos restaurantes diferentes de la localidad donde resido.
En esa toma de contacto, me di cuenta de lo radicalizada que estaba en prácticamente todos los aspectos de su vida.
Para comer mi hermana pidió una ensalada y yo una tabla de embutidos.
Cuando trajeron los platos, miro el mío indignada y dijo…

— Carles, has pensado en lo mucho que sufren los animales para que tu tengas ese plato encima de la mesa.
— Laia, soy un hombre y los hombres no podemos hacer más de una cosa a la vez, no tengo posibilidades de pensar y comer a la vez -. Le conteste yo jocosamente.
— Parece que consideras gracioso el sufrimiento ajeno, Carles.
— Laia, recuerdo que hace dos años te encantaban los Doner Kebab.
— Carles, eso es el pasado, ahora soy vegana.
— Laia, disfruta de tu comida y respeta que yo no sea vegetariano.

La conversación me puso de muy mala leche, no volvimos a hablar hasta que llegamos a casa.
Le pedí por favor a mi hermana que fuese más comprensiva con los que no piensan como ella, que deseaba mucho que disfrutara de su estancia aquí conmigo, y que la echaba de menos más de lo que ella pensaba.
Me miró con una sincera sonrisa para darme un beso en la mejilla y me deseó buenas noches.

Al otro día en el trabajo mientras desayunaba con Anna en el comedor de la empresa, salió en la conversación que había venido mi hermana a vivir un tiempo conmigo y que era vegana.

Anna se alegró y me propuso que fuésemos a su casa a que nos cocinará en plan vegano, ya que durante un tiempo tuvo que hacer una dieta estrictamente vegetariana y había aprendido mucho sobre el tema.

Al final quedamos en que traería la comida a mi casa y cenaríamos el viernes por la noche con mi hermana.

Y llegó el viernes, la casa de Anna está a unos 300 metros de la mía, así que a las 8 de la noche me llamó para que pasase por su casa a recoger la comida.

Cuando abrió la puerta, me lleve una grata sorpresa viendo lo mucho que se había arreglado para una simple comida casera, ni siquiera en las comidas de empresa la había visto tan atractiva, aunque lo que mas me gusto fue cuando la seguí por el pasillo hasta la cocina.

Se había puesto unos pantalones de licra que le marcaban mucho el trasero, ese culo con el que me había pajeado imaginándolo más de 100 veces.

Pero la guinda del pastel fue cuando se agacho sin doblar las rodillas par recoger unas bolsas con botellas del suelo de la cocina, tuve una panorámica de sus deseados glúteos que casi me hacen perder los estribos.

Por unos segundos pasó por mi cabeza, abalanzarme sobre ella, romperle los pantalones y follarmela en el suelo de la cocina.

Sin embargo, lo único que tenía era una erección que me tape con una de las bolsas que debíamos llevarnos.

De camino a mi casa, me puse a andar a su lado, ya que si me hubiese puesto detrás, mi polla no hubiese dejado de estar dura, y la verdad es que me dolía bastante porque los pantalones no eran demasiado holgados.

Cuando llegue a casa hice las presentaciones, mi hermana se había puesto una andrajosa camiseta en la que se veía una estelada y en la que se leía en inglés… Nuevo estado en Europa, o algo parecido.
Anna que durante el trayecto entre su casa y la mía se veía muy animada y alegre, había cambiado al ver a mi hermana, y ahora la percibía algo menos risueña.

A pesar de lo muy carnívoro que siempre he sido, debo admitir que la comida estaba muy buena, Anna es una cocinera excelente.
Fue una cena en la que hablamos sobre todo de trabajo, creo que Laia se vio algo desplazada, aunque Anna intentaba que no quedará excluida de la conversación preguntándole sobre su vida.
El conflicto llegó cuando después de los postres, empezamos a beber, Anna había comprado una bebida alcohólica africana llamada Amarula, que entraba muy bien con unos hielos, ya que era como un Baileys muy suave, y era esa suavidad dulzona la que te daba la engañosa sensación de que no se te subía a la cabeza.

Cuando ya llevábamos 2 botellas de Amarula e íbamos para la tercera, se me ocurrió la estupida idea de poner la televisión para buscar algún programa en el cual hiciesen música, tipo MTV.

En eso que Anna me comento que nos habíamos quedado sin hielo, y nos fuimos los dos a buscar hielo a la cocina.
Cuando volvimos, mi hermana había cambiado el canal y estaba viendo el canal internacional de Cataluña.
En el estaba hablando el actual presidente de la comunidad autónoma donde nací, el mismo que tiene un peinado de fregona.

Pusimos el hielo encima de la mesa y le pedí por favor a Laia, que cambiase el canal ya que Anna no entendía el catalán.

— Pues debería aprenderlo, es cultura-. soltó mi hermana sin cortarse un pelo.

Anna se lo pensó un poco y nos dijo que estaba cansada, que se volvía a casa, que había sido un placer estar con nosotros.
Anna es una persona que huye siempre que puede de las situaciones conflictivas.

— No te preocupes, Anna, ya me voy yo a dormir, parece que los catalanes y su lengua ,te molestamos.

Anna cogió su chaqueta y se preparó para salir de mi casa y contesto a Laia…

— Laia, creo que fue vuestro “Muy Honorable” Pujol, el que decía que hasta la tercera generación nacida en Cataluña, no eras catalana, y si mal no recuerdo tus padres son Andaluces, eso ¿En que te convierte?.

Antes de que Laia pudiese contestar, salió por la puerta.
Ahora ya sabía que las dos eran como perros y gatos, nunca se llevarían bien.
Yo le dije a mi hermana muy enfadado que ya hablaríamos, y salí disparado detrás de Anna.
Cuando la encontré 50 metros más adelante, me pidió disculpas y me dijo que no pudo reprimir contestar a mi hermana.
Y pidiéndole que me guardase el secreto, le explique el porque mi hermana estaba aquí conmigo.
Anna me preguntó cuál era mi posición en estos tema.

— Anna, creo que a falta de uno, se tendrían que hacer dos referendums, uno para preguntarles a todos los españoles, sobre si deseaban cambiar la constitución para permitir la independencia de las comunidades autónomas y si salía un Si, modificarla y preguntarle a todas las comunidades si se quieren separar o No, eso sería lo más democrático, todo lo demás son ilegalidades y estupideces.

— Carles, tienes toda la razón, pero dejemos el tema, no nos lleva a ningún lugar, por cierto ¿Quieres tomar un café o alguna copa más de Amarula?.

De alguna manera, me sentía obligado a estar con ella, mi hermana se había comportado groseramente con ella, así que asentí y entré en su casa,
Nos sentamos en el sofá y Anna puso la radio, una emisora en la que ponían musica de los 80.

— Anna, nunca hubiese dicho que cocinaras tan bien la comida vegana, hoy he disfrutado, pese a ser carnívoro.

— Carles, cuando deje de salir con mi novio, también dejé de fumar, la pequeña depresión o grande según se vea que tuve y el no fumar, me hicieron coger bastante peso y la nutricionista que visite me aconsejo, que cuando estuviese deprimida o estresada optara por comida vegetariana.

— Anna, no te imagino deprimida.

— Pues lo he estado, Carles.

Estuvimos unos minutos mirándonos y esperando a que el otro hablara o hiciese algo.
Opte por romper el silencio.

— Estoy muy bien, aquí en Madrid, pero para ser sincero, me siento muy solo, no he conectado con nadie aquí.
La pregunta que me hizo Anna, me dejó descolocado, es más tuve que asimilar, porque no creía que me la estuviese haciendo.

— Carles, ¿cuánto hace que no follas?.

Me quedé planchado, porque no sabía si era una invitación o una pregunta.

— Desde que me divorcie, Anna.

— Nunca hubiese pensado que llevases tanto tiempo, Carles.
— Y tu cuanto llevas sin hacerlo, Anna.
— Más o menos, el mismo tiempo que tú, Carles.

Mientras me miraba a los ojos, sentí su mano en mi entrepierna y enseguida note como me bajaba la cremallera y liberaba mi polla.

Mi polla empezó a crecer, pero debido a lo mucho que habíamos bebido no terminaba de estar a plena potencia.
Anna lo noto y me bajó los pantalones, me miro a los ojos y me pregunto…

— Carles, ¿Crees que has conectado conmigo?.

No conteste, y ella bajó la cabeza y comenzó a hacerme la mamada de mi vida y yo me deje hacer.

En cuanto, note la humedad de su boca en mi glande, mi polla empezó a aumentar su tamaño, no dejó ni un solo milímetro de mi pene sin ser lamido y mientras me acariciaba los testículos, cuando terminaba de comerse el tronco de la polla, volvía a la cabeza de mi polla y la chupaba con fuerza.
Se puso cómoda, yo empecé a pensar que dejaría de chuparmela porque ya estaba a tope y le molestaría metérsela en la boca, y se sentaría encima de mi o me diría que me pusiese encima de ella y me la follase,
Pero, no, después de 5 minutos estaba a punto de correrme y con la mano hice el ademán de que se quitara que me iba a correr.
Cual fue mi sorpresa cuando ignoró la señal y cuando notó que empezaba a salir semen, empezó a tragarlo sin ningún tipo de problema, cuando pensé que no me quedaba nada dentro pegó un último chupetón, que me hizo salir un poco más, la sensación era como si yo fuese una piscina y me estuviera vaciando y cada gota que se perdía te produjese un placer más fuerte que el anterior.
Se levantó y me miró a los ojos…

— ¿Crees que todavía estas solo, Carles?…

No me atrevía a contestar después de lo que había pasado, y menos aún no estando sobrio y con los pantalones bajados.

— Será mejor que te vayas a casa, esto es como un pueblo y si te viesen salir de mi casa sin haberte visto entrar mañana por la mañana , lo mínimo que me llamarían las cotorras del barrio es Puta y mis padres viven a 500 metros, Carles. Este vecindario conocen a mis padres de muchos años y a mi también.
Me gustaría mucho que te quedaras, pero es lo que hay, mándame un Whatsapp en cuanto te despiertes.

Anonadado por todo lo que había sucedido y cuando me di cuenta estaba en la puerta del pasillo a la calle de la casa de Anna dándonos un buen beso con lengua.

Cuando me acosté en mi cama eran alrededor de las tres de la mañana, me costaba mucho dormirme, no acababa de olvidarme de la extraordinaria mamada de Anna, pero seguía pensando en su culo.

Acabe llegando a la conclusión de que con una paja no tendría suficiente para calmarme y poder dormirme, así que decidí ir a buscar mi culo de goma.

Salí en calzoncillos por el pasillo, estaba muy empalmado pensando en Anna y en lo que iba a hacer ahora.
Pase por delante de la habitación de mi hermana, que está al lado del cuarto trastero, la puerta de mi hermana estaba abierta de par en par, pero debido a la oscuridad no pude verla.

Entre en el trastero y abrí la caja con la llave del candado, haciendo el menor ruido posible, tuve la precaución de meter el culo de goma en una bolsa del Super, no fuese a ser que mi hermana me pillase en el pasillo con semejante cosa en las manos.

Llegue a mi habitación sin problemas, embadurne de lubricante a mi polla y en la mesa del escritorio puse el culo de Goma, me folle en mi imaginación a Anna y su apetecible culo.

Aunque no tenía mucha leche, debido a que Anna me había ordeñado la polla antes y se había bebido casi todo mi semen, tenía que limpiar el culo de goma antes de guardarlo.

Con Laia por la casa no me atrevía a dejarlo en algún cajón y correr el riesgo de que lo viese, de pequeña a Laia le gustaba mucho registrar las habitaciones.

Fui al lavabo del pasillo, encendí la luz y haciendo el mínimo ruido limpie el culo de goma, cuando acabe lo metí en la bolsa del Super.
Antes de apagar la luz del lavabo, eche una mirada a la habitación de mi hermana, que con la luz que salía del lavabo se veía en penumbra.
Me pareció ver que se había destapado y que dormía desnuda, pero no lo podría asegurar.
Fui al trastero y guarde en el cajón el culo de goma.

No tarde mucho en dormirme, me levanté a las 3 de la tarde con mucha sed y un principio de dolor de cabeza, que afortunadamente no se parecía en nada a una resaca, así que comí algo y me tomé un par de aspirinas, por si acaso.
Estaba cansado, aunque no tenia mas sueño, así que decidí tomarme un Red Bull y ducharme.

No había visto a Laia, me preguntaba qué habría comido este mediodía, mire en su habitación, la puerta de su lavabo estaba cerrada, seguramente se estaba duchando, así que aproveché para ir al del pasillo.

Cerré la puerta con el pestillo y me quite la ropa, aproveche para echar una meada, no me gusta soltar la meadilla mientras me ducho, lo veo anti-higienico.

Mientras me la sacudía, se me empezó a poner morcillona, recordando la boca de Anna y lo bien que me había comido la polla.

Aprovecharía la ducha para masturbarme, así que con mis alrededor de 16 centímetros me dispuse a entrar en la bañera para ducharme.

La sorpresa fue de campeonato, tanto para mi hermana como para mi, cuando abrí la mampara de la ducha, mientras estaba dándose un baño se había quedado dormida escuchando música en la bañera.

Para imaginarse la situación, mi hermana tan relajada que se había quedado dormida y se despierta con una gruesa polla en plena erección a menos de 15 centímetros de su cara.

Nunca había visto a mi hermana con los ojos tan abiertos, tampoco la había visto nunca mirándome el pene con tanto detenimiento.
Cuando me recupere del susto, intente taparme la polla con las manos, gesto más bien estúpido, ya que no conseguí tapar nada.

— Menuda trempera tienes, Carles-. exclamó mi hermana entre sorprendida y sarcástica.
— Laia, que haces en este lavabo, tienes uno en tu habitación.
— Es que me apetecía un buen baño relajante y mi lavabo solo tiene ducha,Carles.

Pensé en una toalla para taparme la polla, así que cogí la que tenía preparada mi hermana para secarse.

— Sabes, hermano mío, que necesitare la toalla para secarme.

Y diciendo esto se levantó de la bañera, fue inevitable que le mirara los pechos a mi hermana, parecía extraño que una chica delgada como ella tuviese tanto pecho y aun mas extraño es que fuese sin operación, los pezones no eran excesivamente grandes y se adivinaban firmes, mojados como estaban se veían muy deseables, tanto como para que cualquier hombre hundiese su cara entre ellos.

Me di cuenta de que llevaba demasiado tiempo mirándole las tetas a mi hermana, en el momento que soltó sin ningún atisbo de vergüenza…

— Son de tu agrado, hermanito.

Y se empezó a reír.
Saco una pierna de la bañera y me aparte, en el mismo momento que me alejaba de ella para que pudiese salir, me quito la toalla.

— Carles, parece que la trempera no baja, ¿Crees que con agua fría conseguirás algo?.

Comenzó a secarse el pelo con la toalla y a mi se me fueron los ojos al matojo de pelo que tenía entre las piernas, Laia no tenía depilado el coño, aunque tenía un atractivo triángulo, eso sí se percibía muy espeso y revuelto.

Para que no me pillara mirando como hizo, cuando le mire las tetas sin querer, deje de observar, recogí mi ropa y me fui a mi habitación, no sin antes decir que me iba, a lo que contestó mi hermana con un escueto…

— Como quieras, hermano.

Ya en mi habitación, cuando iba a vestirme con la puerta cerrada, note como me pulsaba la polla, es como si tuviese el corazón en ella, me daba la sensación de que con cada pulsación mi pene se movía, así que lo mire para cerciorarme de que era más una imaginación mía que una realidad.

Aunque puestos a ser sinceros, la erección no había bajado ni un ápice, seguía mi polla dura como una piedra y no estaba pensando en Anna.

Sin llamar a la puerta entró mi hermana en mi habitación, su única vestimenta eran unas zapatillas de ir por casa.
Se quedó al lado de la puerta y dijo con todo el descaro del mundo…

— Carles, parece que la españolita es una calienta-pollas, me gustaría saber que no te dejo hacer ayer…, eso sigue sin bajar.- me dijo señalando mi pene, con una sonrisa de triunfo, como las de nuestra infancia cuando sabía que me iba a ganar a algún juego.
— Laia, por favor sal de mi habitación, no es correcto que los dos estemos desnudos, somos hermanos.
— Sabes, Carles, en el piso en el que estábamos de Okupas, mis amigas y yo los sábados y los domingos eran días nudistas, solo nos vestíamos para salir a la calle.
— Pero esta es mi casa.- Le conteste.
— En una familia sana, ir desnudo no debería ser problema, Hermanito ¿Tienes algo que esconder?.
— Vete de mi habitación, Laia, Por favor.- le conteste muy enfadado, lo peor de todo es que mientras lo decía notaba la pulsión cada vez más fuerte en mi polla.
— Hermanito, te vas a echar a perder con estos cabrones españoles. – Espetó indignada dándose la vuelta.
— Deja de insultar y mira tu Dni, en ese momento sabrás a qué país perteneces, Laia.

Mi hermana cerró de un portazo, me la había quitado de encima, pero mi polla no dejaba de estar empalmada, estaba empezando a preocuparme.
De forma repentina, escuche un fuerte golpe en la habitación de mi hermana y un chillido de mi hermana, al momento escuche a Laia pidiendo ayuda.
La puerta estaba cerrada, yo seguía desnudo, pensaba que le habría pegado un golpe a la estantería de los libros y se le habría caído encima.
La sorpresa fue mayúscula cuando vi la estantería y los libros por los suelos, sin embargo, mi hermana no estaba debajo de la estantería, si no encima de la cama.
Y encima de la cama estaba también mi culo de goma y el lubricante, Laia estaba en la misma posición que el culo de goma, la diferencia entre el real y el de mi hermana, es que mi hermana tenia un poco de vello cerca de los labios de la vagina, que tenia el culo un poco más cerrado, y sobre todo que tenía un ano.
Me di cuenta de que cuando cerré el baúl por la noche no le puse el candado y mi hermana descubrió mi secreto.

— Venga, hermanito, elige uno de los dos.
— Laia, estas loca somos hermanos.
— Carles, no diré nada, es más ni siquiera te voy a mirar, piensa que soy tu españolita.

Sabía que me arrepentiría después, pero tenía la polla tan dura y desde hacia tanto rato, que me daba igual.
Así que me acerque a la cama, agarre a mi hermana de las caderas y se la introduje toda dentro de una sola vez…

— Ahhhhh, hermanito, me estas haciendo mucho daño, sácamela, Ahhhhhhh.- exclamó mi hermana quejándose.

Yo iba a empezar a bombear y me asuste, me quede parado, cuando noto en mi polla que mi hermana empieza a reírse y a mover sus caderas hacia delante y atrás.
Era imposible que con el coño tan mojado, le hiciese daño, se estaba cachondeando de mi, así que la cogi con mas fuerza, y empecé a dar embestidas brutales.

— Así me gusta hermanito, ahora ya no tengo tantas ganas de irme a Barcelona, creo que aquí nos lo pasaremos bien, AHHHHHHHHHHHHHHH.

Cada vez que mi pelvis chocaba con su culo, se escuchaba una palmada, me entró tanto ímpetu que la cogí del pelo de forma algo violenta.
Ella en vez de quejarse, arqueo la espalda para ofrecerme mejor su culo y dejarse coger el pelo y dijo con voz profunda…

— Ohhhhh, si, déjate llevar, hermanito, revienta a tu hermana por dentro con ese trabuco.

Sabía que en dos golpes de cadera más me correria, pero para ser sinceros no quería terminar tan pronto, estaba disfrutando con este polvo como nunca había disfrutado con una mujer, nunca había pensado en el incesto y ahora no quería dejar de cometerlo.

Antes de correrme, saqué mi polla y le di la vuelta a mi hermana, quería ver su cara cuando me corriese dentro de ella.

— Hermanito, ahora no podrás pensar en otra mientras me follas, venga dale a tu hermana lo que se merece, Ahhhhhhhhhhh.

La bese en los labios y en el cuello, ella abrió sus piernas, me metí entre ellas, y Laia las levanto y me cogió del culo.
La introduje de golpe como en la vez anterior.

— Carles, me gusta tu polla, me siento llena, me siento estrecha, Ayyyyyyyyy.

Le gustaba el sexo duro, cuanto más fuerte bombeaba, mas gemía ella.
Me fije en sus pechos y en cómo se movían cada vez que la embestía era casi hipnótico.
Baje mi cara y bese sus pechos.
Laia empezó a bufar y a cerrar los ojos, quitó las manos de mi espalda y las bajó hasta mi trasero, después se empezó a acariciar los pezones y me miró a los ojos.

— No te asustes, me voy.

A continuación se puso blanca como la leche y cerró los ojos, pensando que era una broma, le di 6 embestidas más y solté toda la leche que mi cuerpo le pudo dar.
Me tumbe a su lado y le pellizque un pezón con fuerza, me comencé a preocupar cuando vi que no reaccionaba, aunque respiraba, tenía el cuerpo laxo, flojo.
Unos 15 segundos más tarde, abrió los ojos, se incorporó como si no hubiese pasado nada, me dio un beso con lengua y me cogió la polla con fuerza.

— Hermanito, ¿estás preparado para otro polvo con la hermana que mas quieres?.
— Laia, ¿qué coño te ha pasado?.
— Carles, cuando tengo un orgasmo lo suficientemente intenso, me produce lo que los franceses llaman “La Petite Mort” (La pequeña Muerte), al principio me asustaba, pero ahora me dejo llevar, porque hasta que te desvaneces es tan potente el placer que no deseas que finalice y ya has visto cómo acaba.

Reconozco que estaba tan agotado que no pude follarme a mi hermana en todo lo que resto de tarde.

Esa misma tarde serían las 6 de la tarde cuando Anna me mandó un Whatsapp par quedar en unas horas y salir de copas a la urbanización de al lado.
La llame a escondidas en el lavabo, para decirle que mejor que quedásemos el Domingo, ya que estaba agotado (Esto era verdad) y que debido a lo mucho que había bebido tenía una buena resaca.
Quedamos para salir el domingo por la mañana, para dar una vuelta por los alrededores, sin mi hermana claro está.

Pero esa noche, la noche del sábado la dedicaría a conocer más en “profundidad” a mi hermana.
A las nueve de la noche pedimos unas pizzas, y aunque nos las podíamos haber comido en el mismo cartón de la pizza, le dije a mi hermana que utilizáramos platos y cubiertos.
Esa noche llevaba puesta ropa que había dejado mi Ex-mujer olvidada, un vestido azul a media pierna con los hombros descubiertos, y a petición mía llevaba braguitas, algo que como buena antisistema que se precie no le gustaba demasiado.
Cuando terminamos de comer, le dije que como buena mujer debía lavar los platos y ella se negó.
La cogí del cuello y la lleve a la cocina, y a regañadientes empezó a lavar los platos.

— Carles, eres un machista de mierda, también los puedes lavar tu, que has comido con ellos.
— Calla, guarra independentista y haz algo útil.

Se dio la vuelta para darme una bofetada, pero le pare la mano a tiempo, le cogí el vestido por los hombros y se lo rompí.
No llevaba sujetador, sus dos grandes pechos esperaban ser manoseados con salvajismo.
Le agarre la teta izquierda con las dos manos y empecé a besarla, aunque me apetecía morderla.
Baje mi mano a sus bragas y se las rompí con tanta fuerza que le deje marcas en la piel.
Tenía la polla palpitando otra vez de lo dura que estaba, le metí dos dedos en el coño a mi hermana, me encantaba el tacto casi áspero de su vello púbico, Mi Ex-Mujer siempre estaba bien depilada.

Tenía el coño muy mojado, la muy viciosa se estaba poniendo muy cachonda con la actuación que habíamos montado.
Yo tenía otros planes, que no había acordado previamente con ella, así que la puse de espaldas y me quite toda la ropa.
La hice agacharse encima del pollete de la cocina, y volví a meter mis dedos en su vagina, aunque esta vez tres.
Mis manos chorreaban de sus flujos, Mi hermana pensaba que le metería toda mi polla de golpe cuando noto que apretaba su espalda con una mano contra el pollete de la cocina para que no se moviera.
Con la otra mano, cogí la aceitera y le eche una buena cantidad de aceite en el esfínter de Laia y después le eche a mi polla.
Y metí un dedo en su culo.

— Carles, eso no, soy virgen de ahí y me vas a hacer daño- dijo casi llorando.

Le metí un segundo dedo, y esta vez se estaba intentando liberar, le asustaba que le follase el culo y eso me ponía aun mas cachondo.

— Carles, eres un cabron -. esta vez las lágrimas eran reales, estaba aterrada por el hecho de que le iba a reventar el culo.

Moví los tres dedos y los saque, puse mi gruesa polla delante del orificio de su culo, preparado para entrar por donde hasta ahora nadie había entrado antes.

— Carles, nooooooooooooooooooo.

Un segundo más tarde, tenía toda mi polla dentro de su coño y la había liberado.
No quería forzar a mi hermana, aunque se lo mereciese, esperaría a que me permitiese encularla alguna vez.
Empujo hacia atrás y se sacó la polla del coño, se sentó en el pollete de la cocina y me beso con lengua con una rabia, que me pareció que me iba a morder.
Notaba las lágrimas que habían corrido por sus mejillas y su sabor salado, me cogió del culo, y se metió la polla en su mojado coño.
Notaba el frío mármol de la cocina cuando pegaba la embestida hacia delante, seguí bombeando durante casi 5 minutos hasta que note que se desvanecía.
Todo su cuerpo se aflojaba, no tardé ni tres segundos en correrme, deje dentro de mi hermana mi polla, hasta que se recuperó.

Esa noche tuvo dos desvanecimientos más, pero esta vez en la cama, y en diferentes posiciones.
Esa misma semana mi hermana me regaló una paja a la cubana, me encanto llenarle su cara y su cuello de leche calentita.

Después de dos meses he conseguido desvirgar el culo de mi independentista hermana, con su permiso, claro está.
También he conseguido follarme a Anna, por todos sus agujeros, de hecho estoy saliendo a escondidas de mi hermana con ella.

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Juego de provocación

Juego de provocación

Rebeca y yo llevamos quince años casados, nuestra vida sexual es buena, aunque con el tiempo, rozamos la monotonía.

Muchas veces le he propuesto compartir experiencias con otro hombre, pero ella siempre se ha negado, ni siquiera aceptaba juegos de provocación con otros.

Ella se conserva muy bien, se cuida y tiene un culito bien formado y firme.
Para divertirnos un día subimos fotos nuestras a algunas páginas de internet, fue de esperar de que muchos hombres la piropearon y le proponían citas.
Un día recibió un mensaje de su ex novio, le pidió su número de wasap y ella se lo dio, empezaron a mandarse mensajes de voz, después le pidió fotos, a lo que ella le envió fotos con ropa interior, hasta llegó a mandarle imágenes de ella desnuda.

Era un juego, y se divertía poniéndolo cachondo. El quería quedar con ella, pero ella no le daba esperanzas. Los dos escuchábamos los mensajes que se mandaban.

El la decía que seguía deseándola, yo aproveché para que me contara que cosas hacían cuando estaba con el.

Escuchar su relato me puso muy cachondo…

— me sentaba encima de su regazo, y el me acariciaba el coño, metiendo sus dedos por debajo del tanga, me metía los dedos en la vagina, los metía y sacaba y me mojaba mucho.

Deseaba meterme su polla, pero esperaba para calentarlo más, así que le sacaba la polla y le masturbaba hasta que se corria, gritando de placer. El me decía que quería follarme, pero no le dejaba y seguía masturbándole, y el cada vez metía sus dedo más adentro de mi, y así continuábamos hasta estallaba expulsando todo su semen.

Le propuse que quedara con el, y que tuvieran una experiencia y se divirtiera, a lo que ella se negó. Para ella ese juego de provocación la motivaba lo suficiente y teníamos juntos momentos íntimos intensos.

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La fantasía de Samanta

La fantasía de Samanta

Samanta y yo en ese momento éramos novios, llevábamos varios años juntos y, sentimos la curiosidad de experimentar cosas nuevas en nuestros momentos de intimidad. Samanta sugirió hacer un trío, ella tenía la fantasía de estar con dos hombres a la vez. Lo hablamos, y durante un tiempo le estuve dando vueltas a aquella propuesta y llegamos a un acuerdo.

Un día tomando unos vinos con un amigo que tenemos en común, cuando Samanta fue al w.c., aproveche y le comenté a David la idea que teníamos, que era una fantasía de Samanta, y que le gustaría experimentar el estar con dos hombres, y que no sabía a quien pedírselo, a lo que David me dijo…

— si quieres, yo puedo ayudaros

En ese momento los tres ya llevábamos unas cuantas copas de más, y al escuchar sus palabras, mi polla al momento se puso muy dura. En ese momento Samanta regresó del w.c. y escucho lo que hablábamos David y yo, en un principio se sintió molesta. Hable con ella a solas y al final la convencí, regresamos a la mesa y le dijimos a David que estábamos de acuerdo.

Fuimos a casa, y directamente pasamos al dormitorio, hablamos de lo que queríamos hacer y note como la polla de David estaba a punto de romper su pantalón, empezamos a jugar y meterle mano a Samanta. De pronto ella le desabrocho el pantalón a David, le sacó la polla y se lanzó a chuparla, en ese momento sentí unos celos inmensos y no sabia que hacer, solo me quede mirando como el poco a poco la iba desnudando, sin que ella se sacara su polla de la boca, en ese momento se me bajo la ereccion

El se recostó sobre la cama, y Samanta se subió encima de él, se metió la polla en la vagina y empezó a cabalgarlo lentamente y después un poco mas fuerte, ella es llenita con unos pechos medianos y un culo que volvería loco a cualquiera., ella al mirarme, vio que se me había bajado la ereccion y me preguntó que si parábamos el juego, a lo cual le respondí que si.

Ella se bajo y nuestro amigo se vistió y se fue, me quede hablando con ella al respecto y le dije que me ganaron los celos.

Pasó una semana de aquello y fui a casa de Samanta, ella vivía sola en la ciudad, empezamos a tomar unos vinos y le dije que quería terminar lo que habíamos empezado, ella se me quedo mirando y me pregunto si estaba seguro, asentí y llame por teléfono a David, y le dije que queríamos terminar lo que empezamos y que esta vez pasara lo que pasara tenía que correrse.

No tardo nada, apenas habían pasado treinta minutos cuando llegó, le ofrecimos una copa y tomamos varias más hasta estar un poco subidos de alcohol.

Entonces empezamos el juego manoseando a Samanta, entonces ella se puso de rodillas frente a nosotros, que estábamos sentados en el sillón del salón uno al lado del otro.

Sacó nuestras pollas erectas del pantalón, cogió una y la otra con sus manos y se las llevó a la boca al mismo tiempo, sentí una excitación tremenda al ver mi polla y sentir el roce de otra polla junto a la mía. Ella chupaba y lamía nuestros miembros con delicadeza.

Al rato, ya estábamos desnudos entre chupadas y toqueteos, entonces David puso a Samanta en cuatro, frente a mi y se arrodilló tras ella y le metió su polla.

Samanta continuó tragándose mi polla cada vez con más fuerza, al ritmo de las embestidas que estaba sintiendo, pasaron unos minutos y oí jadear a David, lo que indicaba que se estaba corriendo dentro de la vagina de Samanta.

Ella continuaba chupandome la polla, y le dije que se quedara en esa posición, que ahora era mi turno. Me coloqué tras ella y la penetre, sentí todo el líquido que había dejado nuestro amigo dentro de ella, lo que hacía que mi polla entrara y saliera con facilidad, y unos cuantos embistes después, explote fuertemente dentro de ella.

Fue una experiencia que nos encantó, a partir de ese momento tuvimos muchos encuentros con David.

Samanta y yo nos casamos, y con el tiempo buscamos otros chicos, que elegía yo para nuestros juegos, eso si, que estén bien dotados, sean limpios y respetuosos con Samanta.


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Una tarde tonta

1. Una tarde tonta


Llegamos a casa después de toda la mañana de compras por la ciudad, adquirimos unos muebles y electrodomésticos para la cocina. Quería darle un toque moderno a esa estancia de la casa, hacía dos años que no habíamos cambiado nada de la decoración.

Estábamos cansados, mientras preparaba una ensalada completa y unos filetes a la plancha para la comida. Michael se encargó de abrir una botella de vino blanco de rueda y poner la mesa en el salón. Sirvió dos copas y brindamos en la cocina, esperando que estuvieran los filetes listos.

Llevamos los platos a la mesa y nos dispusimos a comer. Hablamos de todas las cosas que habíamos comprado y cuando terminamos la comida y la botella de vino, tomamos café y recogimos todo, metimos los platos y las copas en el lava vajillas.

Regresamos al salón y nos tumbamos en el sofá uno junto al otro, era tipo cama, muy amplio y cabíamos muy bien los dos, estábamos tan cómodos, que sin darnos cuenta nos quedamos dormidos, frente al televisor.

No se cuanto tiempo pasó, pero cuando despertamos estábamos algo tontos, yo me desperté algo cachonda y a Michael le notaba como su polla estaba pidiendo guerra y sin planes para la tarde, empezamos a hablar de sexo.

Entre risitas picaronas y miradas profundas dirigidas a su polla, poco a poco fue creciendo el deseo entre nosotros, así que como el era cortito, sin iniciativa, le llevé a la cama y saque un juguete del cajón del armario que es mi preferido.

Una polla de silicona, con un tacto muy natural, con venas pronunciadas y velocidades distintas, el se quedó mirando de pie frente a la cama, yo me tumbé, abriendo las piernas después de quitarme la camisola y el tanga, quedándome desnuda.

Empecé a jugar con la polla vibradora delante de Michael. Le puse velocidad lenta y recorría mi coño abierto por los labios, clítoris, ano y lo metía y sacaba de la vagina.

Mi coño empezó a estar empapado, y la polla vibradora entraba y salía con suavidad. Michael estaba de pie frente a mi, sin perderse un solo detalle de la escena que estaba protagonizando para él, vi como se empezaba a poner más cachondo por momentos, quería tocarme y no le dejaba.

Le ordené que se desnudara y tocara la polla para ver como crecía y se ponía a punto como a mí me gustaba, yo mientras tanto con la mano derecha me tocaba y empezaba con la paja, acariciandome el clítoris y con la mano izquierda seguía jugando con el juguete a meterlo y sacarlo de mi coño.

Michael con su mano en la polla, cogía velocidad. La Subía y la bajaba, apretaba y gemía bajito. El sonido de el juguete y mi flujo era excitante, el calor recorría mi cuerpo, Michael estaba a punto de correrse. Sus ojos penetraban en mi coño y el juguete, esto me ponía aún más cachonda, le salían gotitas de la punta de la polla.

El se empapaba la mano de su líquido y continuaba moviendo su mano, que se desplazaba con más rapidez, se paraba en el prepucio acariciando se con suavidad.

Sin apartar la vista de la polla de Michael, seguía tocándome y jugando con el juguete y mi coño. De pronto vi como empezaba a brotar su leche, como salía de su polla con fuerza ese líquido blanco que tanto me gustaba. Al ver eso, no pude controlarme y me corri, después de meterme el juguete hasta el fondo de mi vagina, exploté en una buena corrida.

Después nos duchamos juntos, nos pusimos cómodos y vimos una película tranquilos mientras saboreábamos una cerveza fresquita, viendo un documental y más tarde jugamos en el sofá, nos tocamos y acabamos follando como animales.

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Insaciable

Insaciable


~Sentía como entraba y salía haciendo ese chasquido producto de mi gran excitación, sus manos apretaban mis tetas al ritmo de sus clavadas…. mmm esa polla gruesa repercutía entre mis entrañas y mis jadeos eran tan profundos que me raspaba la garganta. Me levanto una pierna y metiéndomela hasta el fondo me hizo gozar como nunca~

Apretando la almohada me desperté, sintiendo que picaban la pared. Mis flujos caían entre mis muslos, mientras una sonrisa se me dibujaba en la cara. Había olvidado que el albañil iba a terminar la obra en la habitación de al lado y justo ese día estaba sola.

Me levante, y me quede sin la tanguita y me puse un short ajustadito (pero muy fácil de bajar) que estaba al lado de la cama, una remerita ajustada sin el corpiño y salí de la habitación. Me asome a la puerta…

— Buen día.

— buen día señorita como le va? Disculpe si la desperté.

— Ningún problema, voy a darme una ducha si necesita algo avíseme.

Don Andrés era un hombre de aproximadamente 40 y tantos, estaba en su mejor momento, rumoreaban que después de su separación la cola de mujeres que circulaban por su casa no era solo un comentario al pasar. Aunque con su ropa de trabajo y medio sucio por estar picando la pared me intrigaba saber que había debajo de ese pantalón.

Entre a la ducha, el agua caliente corría por mi piel y mis dedos rápidamente supieron posicionarse. Hacia tiempo que no recibía un polvito de algún macho. La última vez había sido con un viejo que me había tirado en el coche de camino hasta mi casa, así que particularmente ese día mi coño no dejaba de emanar ese flujo que me brota cuando necesito urgente una buena polla. Un día antes me había depilado y estaba listo para que la lengua habilidosa de un servidor se deleitara entre mis jugos.

Mmmmmmmmmmmm tres deditos entraban en mi coño sediento de polla, se sumergían y salían al compás de mis caderas. Incremente el ritmo, sabía que si seguía iba acabar pero no…
Quería dejarle ese lujo a quien sepa corresponderlo, y como últimamente los hombres estaban muy lentos, seguro que iba a ser otro madurito el que me quitara las ganas.

Me detuve aunque mi coño palpitaba y explotaba, deje correr agua sobre mi cara para apagar un poco la calentura que hervía dentro de mí.
Me sequé bien el pelo y otra vez sin ponerme tanga ni corpiño me puse una remera que parecía más un top que una remera y el shorsito que demostraba a simple vista que no había nada abajo.
En segundos las aureolas de mis pezones se hicieron visibles entre lo mojado de la tela.

Salí del baño y fui hasta la cocina, al lado estaba la habitación donde trabajaba Andrés. Comencé a servirme una taza de café haciendo un poco de ruido con los cajones, cuando me di la vuelta vi que Andrés estaba colocando unas cerámicas sin perder de vista mi culito carnoso que se movía en la cocina.

Me agache un poco para coger unos platitos que estaban debajo de la alacena, él ya había notado que no llevaba nada debajo de la ropa sino que también yo estaba buscando algo y el como viejo zorro se dio cuenta con solo unos movimientos de mi culo. Cuando estaba por salir de la cocina sentí como sus manos comenzaron a recorrer mis piernas metiendo suavemente sus dedos por adentro del short.

Su aliento caliente circulaba en mi cuello, mi culito comenzó a empinarse rozando su bulto bien erguido.
Me di la vuelta, pero sin poder reaccionar sentí sus manos estirándome el pelo hacia atrás.

— que piensas hacer??? Te gusta calentarme y ahora te quieres ir??

— mmm si me niego vas hacer algo?

Me apretó de la mandíbula e introdujo su lengua en mi boca, sentía como me lamia sin parar de un lado a otro dejándome prácticamente sin aire. Eso es lo que mas me gusta de los maduros.
Intente tirarme hacia atrás pero fue en vano, me apretó la nuca dejándome sin escapatoria, sentía su saliva cayendo en mis tetas y esa lengua asquerosa penetrándome la boca.

Sin perder el tiempo me bajo el shorsito en un segundo para ver que no llevaba nada y que mi culo ya estaba a su total disposición.

— ahhh bueno ahora si que te voy a hacer disfrutar..

— a ver que me haces???

Decirle eso lo volvió loco y me alzo arriba de la mesa y separándome las piernas comenzó a colarme la mano entera.

— ayyyyyyyyyyyyy noooooooooooo

— no que putita????? Ay que te duele mi vida?? Si te duele esto como te va a doler cuando te folle

Mmmmmmmmmmmmmm su mano áspera se impregnaba de flujo y sin darme respiro me manoseaba con desesperación.
Le arañé toda la espalda de la calentura que tenía, era una especie lujuria y dolor.
Después de unos minutos dilatándome la vagina, sacó su mano y me la pasó por los labios, lamí cada gota de flujo que brillaba en su piel.

— siiiiiii así de guarra te quiero putita !!!

Me levantó de la cocina y cargándome en su cintura me llevó hasta la habitación tirándome en la cama. Separo mis piernas y escupió un largo flujo de saliva dentro de mi, vi como se desprendía el cinturón ante mis ojos dejando ver una panza peluda sobre mi y su polla dura e hinchada.

Comenzó a levantarme la remera mientras sentía su polla extremadamente dura rozando mi pierna, pasó su lengua por mi rajita pero sin detenerse subió hasta mis pechos. Sin siquiera usar las manos y con un solo movimiento apoyo su polla en la puerta de mi vagina toda mojada, sentía su cabecita gorda expandiéndomela lentamente.

— siiiiiiiiiiiiiiiiii ayyyyyyy que ricoooooooooo

En un segundo y con un clavada me hizo ver el cielo, ese miembro entraba a la perfección en mi coño!!!! Sus labios carnosos rodeaban mis pezones y estirándolos con crueldad los saboreaba en su boca. Su cuerpo se tambaleaba sobre mi, mientras sentí ese pedazo de carne desarmándome por dentro.

— ahhhhhhhh

— cierra la boca puta y gime bien fuerte, dale!!

Levanto su mano y apretándome el cuello me obligo a que abriera la boca y escupió dentro de mí su saliva. Me besaba el cuello empapándome en su transpiración pero no había nada mejor que sentir como estaba siendo dominada por ese hombreeee!!!
Me apretó de la pelvis y estirando mi cabeza hacia atrás me dijo…

— quieres que te folle bien fuerte no, hija de puta?? No das maaaas mmmmmm ese olorcito a coño mojado.. eres una perra…..

— uuuuufffff follame mmmmmmmmm follameeeee follameeeeee!!

— Uffff que trolita, al final tenían razón los que iban diciendo que eras flor de putita

— ah si? Quien dijo eso??

— cierra la boca te dije ( mientras con su dedo todo mojado me lo metió por el culo) ahhh no lo puedes cerrar.. ya te lo rompieron hija de puta.

A penas sintió eso me estiró y la saco por completo y con fuerza y presión volvió a meterla, esta vez presionando con tanta fuerza que parecía que quería meterme hasta los huevos..

— Ayyyyyyyyy siiiiiiii!!!!!

Sus movimientos eran muy bruscos, pero se notaba que sabía como tratar a una puta como yo. Mmmmmmmmmmmm era un hijo de mil puta!!!!!! La puntita estaba a punto de estallar de lo gruesa que la tenía, me la metía y empujaba mis labios hacia adentro dificultando que volviera a salir. Sus huevos rebotaban contra mis piernas erizándome la piel!!!

Mi orto carnoso parecía quererse tragar sus huevos, se envolvían en flujo y cada clavada intentando ser mas profunda me arremetía contra el colchón, y mientras yo me resbalada y me movía el volvía a traerme hacia el con toda bestialidad.

Metió su mano por medio de mis piernas y comenzó a pajearme el clítoris uuuufffff, tenía el dedo tan largo que me pajeaba de todas las formas que podía!!!!! Lo estiraba lo presionaba volvía a estirarlo y presionarlo en círculos, con la otra mano separaba mi culo para abrirme aún más el coño y ver su polla presionada en ese torrente de flujo.

— Uuuufffffff mmmmmmmmmm como me calientaaaaassss!!!!!!! Ayyyyyy que ricoooo es follaaaarrrrttteee!!!!!! Que edad tienes putita??

— 19 añitos…

— uffff eres una nena.. y que buena que estas!!

Saltaba sobre mi para que las clavadas repercutieran en todo mi cuerpo. Sobaba mis nalgas más y más, parecía desarmarse sobre mi cuerpo, sus gotas de sudor me bañaban entera, gemía como desquiciada no aguantaba maaaaaas!!!!!!! Su polla latía dentro de mí y mi coño no podía más de lo hinchado y caliente que estaba.

Cada vez costaba mas que entre que estábamos sudados y envueltos en lujuria, por diooooooooosssssssssss me quemaba por dentro, su polla salía y entraba como poseída y mi vagina no tardo en hincharse haciendo más difícil su salida pero más gustosa cuando lo intentaba.
En un momento se sintió que no aguantó mas..

— Mmmmmmm tomaaaaaa aaayyyyyy tomaaaaaaaa puta de mierdaaaaaaaaa

— Uuuuffff siiiiiii mmmmmmmmmmmmmmmm como me poneeeesss

Apretó mis hombros, se puso de cuclillas sobre mi y levantando mis rodillas me la clavo como nunca nadie lo había hecho

— aaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyy sentí que me desgarraba por dentro. La presión de sus manos en mis rodillas y sus huevos agolpándose en mi coño me hacia enloquecer.

No aguante más y lo empujé hacia un costado, necesitaba estar sobre él, que viera el coño de la puta que se estaba comiendo.
Me subí arriba de él quedando de espaldas y empecé a montarlo una tras otra, sentía mi cuerpo temblar sobre el.

Saltaba, me abría las nalgas y me inclinaba más adelante para que viera que se estaba comiendo y que tantas veces se habrá querido comer, ahora la tenía en bolas y comiéndole la polla, chupe su dedo gordo y sin preámbulos lo lleve para que me lo metiera entero en el culo, me quebré hacia adelante entregándoselo por completo. Masajeaba sus huevos con mi clítoris ..estaba excitadísima!!! Mi culo estaba siendo follado por su dedo, y sentía como me lo estaba rompiendo.

No aguante mas y acabe con todo sobre su polla, mmmmmmmm sentía como se deslizaba el flujo sobre su tronco y caía hasta sus huevos. Me corrí mas para atrás y le lamí los huevos mientras se los succionaba. El se levantó y quedando de rodillas, empezó a bombearme en cuatro. Mi vagina contraída succionaba su polla como haciéndolo parte de mis entrañas.

— que delicia sentir ese culo!!!!!!!! Te estaría follando todo el dia..

Bombeaba al máximo que podía, su polla aumentando mas su grosor parecía ya no caber dentro de mi, pero no me importaba.. me hundía mas y mas sobre el obligando que permaneciera ahí, quería que ese momento fuera eterno, no veía el momento de sentir ese chorro de leche golpeándome las entrañas.

Sentir toda su polla dentro de mí penetrándome, invadiéndome, me fascinaba, miraba hacia atrás y veía como me follaba con su dedo mientras ya se le veía cansado pero con muchas ganas de seguir.
Cuando me miró le dije..

— te corres adentro???

Su cara se transformó y me apretó fuerte las nalgas, clavando sus uñas en mi piel, como si nunca hubiera imaginado que le iba a decir eso.
Con un grito ahogado sentí como se desprendió el semen de su polla, directo dentro de mi.

— Uuuuuuuffffffffffffff de tanta fricción quemaba dentro de mí, y en segundos el olor a sexo invadió la habitación.


Cansado y sin decir nada se sentó unos segundos en la cama, mientras yo aun en cuatro dejaba que permaneciera en mi su potente leche que al momento empezó a escaparse de mi interior.
Me acerque a su boca, mordí sus labios y sacando un poco de leche de mi coño me la metí en el ano para que viera hasta que punto llegaba con mi calentura.

Puta follada si, satisfecha solo por un rato….

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Aquel día que sorprendí a Miriam, cambió nuestra relación

Aquel día que sorprendí a Miriam, cambió nuestra relación

Doctora, como recomendó en consulta lanzo la escritura de la experiencia vivida que cambio el sexo y recuerdo como ayer mismo.

El trabajo no permitía sesiones fijas, habiendo turnos que mezclaban para que todos los obreros del estudio pasaran por los mismos turnos y recibieran las mismas cantidades.

Esa noche me marche a trabajar, al rato de comenzar mi jornada laboral empecé a sentirme mal y me marché a mi domicilio.

Cuando llegué al mismo, abrí la puerta lo más despacio posible, no quería despertar a mi mujer. Subí las escaleras para ir a mi dormitorio, al llegar a mitad de las escaleras escuché unos leves gemidos, mezclados con el ruido de la televisión, acelere mi ascenso y de forma sigilosa me asomé al dormitorio.

Cuál fue mi sorpresa al ver como Miriam, que así se llama mi mujer, se encontraba con una mano acariciándose sus pequeños pero bien puestos pechos, y la otra la tenía acariciándose sus labios vaginales, tras la sorpresa inicial decidí seguir observando.

Mi excitación estaba al máximo, cuantas veces le habría pedido que se masturbara cuando estuviera trabajando, que lo grabará y me mandara el vídeo…

Ella seguía a lo suyo, se notaba que estaba muy caliente, dejó de amasar sus tetas y mientras con una mano abría los pliegues de su coño, con la otra introducía dos dedos en su interior, primero despacio para ir aumentando el ritmo.

Su coño brillaba a causa de su humedad, sus ojos cerrados y mordiéndose el labio inferior, se notaba que estaba gozando, volvió a subir su mano derecha para restregar los jugos que había recogido con sus dedos del interior de su ser por sus pezones, dejándolos también húmedos.

Con la mano izquierda comenzó a acariciar su clítoris de forma circular, ya tenía mojados hasta el interior de sus muslos, se notaba en su cara la proximidad de un orgasmo, inclino la cabeza y sacando su lengua y elevando con la mano sus pechos lámina sus pezones, le quedaba segundos para llegar al éxtasis, sus dedos castigaban su clítoris y de vez en cuando se los introducía para humedecerlos.

Esta acción la fue alternando hasta que el aumento de sus gemidos y ver como arqueaba su espalda, anunció su orgasmo, tuvo varios espasmos y quedó rendida en la cama recuperando el aliento.

En ese mismo momento entre en el dormitorio, totalmente desnudo y con mi polla dura, en su máxima expresión, mi mujer al verme puso cara mezcla de Vergüenza y sorpresa, me acerqué a ella y tras besarla me tumbé junto a ella, el olor a sexo impregnada la cama, intentó darme explicaciones pero la interrumpí con un nuevo beso, proseguí bajando por su cuello hasta sus pechos, los lamí, bese y sabores el líquido de su intimidad que anteriormente ella se había esparcido por las mismas.

Luego seguí mi recorrido hasta su entrepierna, el olor era intenso, me encantaba ese aroma, saque mi lengua y comencé muy despacio a recoger el resultado de su excitación, la anterior y la que estaba sintiendo ahora.

Estuve un buen rato saboreando y comiéndome su coño, hasta que note que estaba otra vez a punto de llegar al clímax, me coloqué de rodillas entre sus piernas, las levante hasta mis hombros y de forma brusca le metí mi miembro hasta que mis huevos chocaron contra su culo, a Miriam se le escapó un fuerte gemido al que siguieron más al ritmo de mis embestidas.

Yo estaba a punto de correrme y al notar que ella estaba ya también llegando al orgasmo me corri en lo más profundo de su interior, me derrumbe encima de ella, y así abrazados nos quedamos dormidos.


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Todo ocurrió cuando nos mudamos de casa

Todo ocurrió cuando nos mudamos de casa

Tengo 49 años y hace 21 que me casé. Mi marido tiene la misma edad y no tenemos hijos, aunque él lo desea, pero yo me he estado resistiendo y ahora ya no sé lo que pasará. Nuestro matrimonio se ha deslizado por un tobogán de felicidades esperadas y todo lo que me imaginé cuando me casé referido a placeres íntimos, me ha llenado de satisfacciones porque ambos hemos dado rienda suelta a toda esa energía, que al menos yo, había guardado para el matrimonio, porque antes de casarme prácticamente no tenía experiencia sexual. Esto me había mantenido en una hermosa placidez espiritual hasta el día que nos cambiamos de casa.

Justamente estaba arreglando las cortinas nuevas, cuando a través del amplio ventanal vi a mi vecino que regaba el césped de su jardín. Era un hombre maduro, robusto, moreno y cuando nuestras miradas se encontraron me saludó con una respetuosa inclinación de cabeza. Yo respondí agitando mi mano y de alguna manera me turbé, porque quise desaparecer de la ventana y así lo hice. Siempre he tenido pudor ante las miradas directas de los hombres.

Al día siguiente era lunes, y mi marido se marchó temprano a su empresa. Yo me había olvidado del vecino hasta el momento en que lo vi trabajando de nuevo en su jardín. Ahora él no me había visto de modo que pude mirarlo con calma.

De pronto, al aparecer detrás de un árbol, nuestras miradas se encontraron y él me saludó con su mano en alto, yo le respondí de la misma manera y no sé por que, seguí haciéndolo durante un rato y luego me retiré perturbada de la ventana y me fui al cuarto de baño.

Sentía mi cuerpo terriblemente despierto y comencé a tocarme como nunca lo había hecho, porque jamás me había masturbado ni auto satisfecho de manera alguna. Pero en ese momento parecía necesitarlo para calmarme y comencé a tocarme con la esperanza de aliviar esa inquietud que se me hacía placentera pero molesta.

Entonces comencé a desear ardientemente que por alguna transmisión de pensamiento él viniera a mi casa con cualquier pretexto, y mi deseo aumentaba ante la sola idea. mi coño estaba tremendamente mojado y sonaba eróticamente cuando mis dedos entraban en él… Los minutos transcurrían y él no aparecía en el jardín, ni venía a mi casa y mi desesperación aumentaba…..

de pronto, casi sin saber como, con la mente enfebrecida y mi cuerpo sin control, me vi atravesando la calle sin mirar a lado alguno y al instante estaba tocando a su puerta, que no se abría, pero cuando estaba a punto de desistir la puerta se abrió y él estaba sonriendo frente a mi.

Lo que sucedió enseguida ha sido lo más brutalmente excitante que me ha pasado en mi vida.

Él cerró la puerta tras mi entrada y yo totalmente descontrolada, apoyada contra la puerta, levanté mi falda para que me viera, pero él no lo hizo sino que me agarró por las nalgas y en ese momento sentí su polla ardiente entre mis muslos. Pero fue solamente un segundo, porque con una experiencia a todas vistas me penetró sin contemplaciones mi encharcado coño y tuve mi primer orgasmo de una serie de orgasmos, silenciosos al comienzo, que llenarían esos treinta minutos de peligro y de deseo desenfrenado.

Mi chocho latía llenándole su miembro de mordidas rítmicas y él no dejaba de apretarme las nalgas, levantándome, apoyada en la puerta, impulsándome hacia arriba con sus embistes, mientras mordía mis pechos llenándome de descargas placenteras. Yo rogaba porque sus energías no disminuyeran, porque estaba en el paraíso y trataba de acomodarme atenta a todos sus deseos, pero sobre todo estaba concentrada en satisfacer mis ansias desmedidas y en apaciguar ese desenfreno que había nacido en mí desde que lo había visto por vez primera.

El no cambiaba de posición y yo no quería que lo hiciera porque deseaba que me dejara estampada en su puerta, que mis nalgas húmedas se esculpieran allí como muestra de nuestro encuentro y quería que me marcara y me atormentara para guardar conmigo mis dolores como un recuerdo maravilloso de esa tarde plena de deseo maldito y embriagador.

Mi coño se adaptaba cada vez más a sus deseos como si ese fuera mi destino y cuando el final de una de sus clavadas noté que se corría abundantemente y apreté mis muslos para guardar el líquido y viscoso tesoro, y solo en ese momento él me besó. Era un beso de agradecimiento y despedida, mientras abría lentamente la puerta y sudoroso, sin dejar de sonreír, me invitaba suavemente a salir.

No sé por qué, cuando entré en mi casa, lo primero que hice fue correr hacia un espejo a mirarme. Yo nunca había visto en una mujer esa expresión que casi desfiguraba mi rostro. Entonces murmuré en silencio para mi misma…

– Soy una gran puta.

De alguna manera me sentía satisfecha y en ese momento escuché el zumbido del coche de su mujer. Respiré aliviada, cinco minutos más y nos habría sorprendido. No sé porque esa sensación aumentó mi excitación.

Esa tarde, cuando llegó mi marido, lo recibí con esa típica actitud de las mujeres infieles. Me había embellecido casi en forma exagerada, para que él lo notara, quería que apreciara a su hembra en todo su esplendor. Me comporté de una manera descaradamente excitante con él, mientras mi coño aun no se tranquilizaba y ya mi mente comenzaba a hacerse perversa. Pensé que total él no sabría cual era el real agente desencadenante de esos latidos. Me di cuenta que uno de los mayores placeres de la infidelidad era justamente el sadismo.

Después de la cena, puse una música adecuada y me abracé lascivamente a él restregando mi coño con su polla desmesuradamente erecta. Lo besé con descaro y fui paulatinamente desnudándome como él siempre me lo había pedido y yo no lo había hecho y ahora sí quería hacerlo.
Logré excitarlo más allá de la cuenta. Él me agarró, me tumbó en el sofá y me penetró violentamente, para lo cual yo estaba adecuadamente preparada desde la tarde, le dije que quería que me hiciera el amor contra la puerta de entrada. Sin esperar se adueñó de la idea y de mi cuerpo y me llevó a la misma posición con la que me entregué a mi vecino y volví a sentir esos orgasmos diabólicos mientras él me penetraba haciéndome gritar de placer.

Cuando acabó, me deslicé como una serpiente entre sus piernas y lo besé con pasión para que no le quedara duda alguna que era solamente suya.

Luego, abrazados nos pusimos de pie y solo en ese momento me di cuenta que el perfil de nuestros cuerpos desnudos se proyectaba nítidamente sobre la cortina de la ventana que daba frente a la casa de mi amante. Mi marido, rendido por el placer, se había retirado a la cama con la promesa que yo iría enseguida. Con todas las luces de mi casa apagadas, aun desnuda, me atreví a deslizar un poco la cortina para mirar hacia la casa de enfrente que también estaba oscura.

Era pasada la medianoche. Me quedé un momento anhelante, sin saber que estaba esperando y en un momento me pareció apreciar que la luz del comedor de su casa se encendía y luego se apagaba. Mi mente ya enfebrecida, creyó ver en eso una señal y nerviosa hice lo mismo con la luz de mi casa. Esperé en silencio, encendida, anhelante, latiendo y me pareció que los minutos eran más lentos, cuando vi repetirse la señal.

Desde ese momento me invadió una maravillosa ansiedad. Me dirigí al dormitorio y me percaté que mi marido dormía profundamente, volví a mi observatorio y lo vi atravesando la calle. Mi cuerpo entero se encendió y me dirigí a la puerta, la abrí con cuidado y esperé. Mi coño aun chorreaba pero no había tiempo de hacer nada, total pensaría que era deseo por él.

Entró y de inmediato lo arrastré sobre la alfombra del salón. Allí había una sombra amplia donde podría ocultarse si mi marido despertaba y ahí yo lo monté. Me acomodé a su grosor y a su longitud, lo sentía como un potro loco que había asaltado mis campos y quería hacerle sentir que era yo la dueña, así me movía sobre él con la seguridad de que ahora sí estábamos rompiendo todos los moldes. El sonido de la pesada respiración de mi marido se percibía claramente y eso nos daba la seguridad como para acometer el sexo con más violencia mientras ambos nos apretábamos la boca el uno al otro para no gritar.

Era algo rotundamente caliente prohibido y peligroso en medio de la noche y ambos lo estábamos disfrutando como se disfruta un pecado ya inevitable. Fuimos perdiendo el sentido en medio del placer y de pronto allí estaba yo ofreciéndole el mejor ángulo de mis nalgas y un deseo perverso me fue invadiendo que él en medio del silencio supo entender deslizando su miembro encendido entre mis nalgas y manteniendo sus manos sobre mi boca, pudo encerrar en ellas mi grito de espanto y placer al sentir como su hierro candente rompía la barrera de mi culo y se apoderaba, por vez primera para mí, de mi más secreta y promiscua intimidad.

Me vino un placer inaudito sintiendo la maestría con que me penetraba y los giros de sus movimientos que me arrancaban orgasmos desconocidos. Lo sentí entero, completo, salvaje y repetido hasta el infinito, hasta caer tumbada en el suelo en medio de un orgasmo novedoso intenso y profundo. Él acariciaba tiernamente mis nalgas mientras me lo sacaba y yo sentía como un hueco deliciosamente dilatado permanecía en mi después del abrazo y ese hueco que él me había construido, seguiría latiendo rítmica y amorosamente durante largos minutos en la noche recordándome muy íntimamente mi deliciosa infidelidad.

Solo como un placer adicional lo miré desde la ventana atravesar la calle en medio de la noche. Una luz tenue tornaba todo el ambiente exterior extrañamente hermoso. En mi casa la rítmica respiración de mi marido me daba a entender que todo había transcurrido en paz.

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Belly Dancing

Belly dancing

Éste amigo de trabajo me lo había presentado mi esposo tres años atrás. Una tarde cuando me lo encontré, yo regresaba de practicar el baile de belly dancig.

Con él es muy fácil hacer amistad porque tiene una conversación muy amena y es respetuoso. Le dije de donde venia, y al enterarse le causo una sensación que no lo podía creer…

— «Tu? bailando eso?» me imagino cómo tu esposo te debe gozar»

me sentí un poco rara, porque por primera vez me decía algo mas allá de los limites., de hecho intenté cambiar de tema, pero él insistía en seguir hablando del tema, me dijo que no perdía las esperanzas de verme bailar un día.

Sus ojos, ya me miraban mi cintura con deseos de saber mas de mi. Al parecer se dio cuenta de que yo estaba un poco incomoda y deseosa de seguir mi camino a casa.

Hizo un intento mas en preguntarme, y le conteste que ese baile solo era para mi esposo y nadie mas.

Él me contestó que lo entendía, y me propuso invitarme a un café, el cual le acepte.

Fuimos a una cafetería que había cerca, pero le dije que no empezara a preguntar sobre mi belly dancing.


Cuando alguien se acerco a él y lo llamo por inspector/resulto ser que éste amigo era un policía encubierto y nosotros no lo sabíamos, ni los demás del grupo de amigos/ se despidió de mi y en apuros se marchó con el tipo que le había ido a llamar/

Por la tarde me llamó y me preguntó si yo era capaz de mantener secretos y, me pidió que por favor no dijera nada de lo que había visto sobre su persona.

Le Pregunte si era policia y me dijo que si, que solo estaría cinco años en mi ciudad por razones de trabajo, y me pidió discreción sobre su identidad.

La impresión que tuve de él me hizo sentir un placer muy especial, y pensé que se merecía un show mio de belly dancing, pero tenía sentimientos encontrados y me decía…
«No, esto no puede ser…esto es de mi marido y de nadie mas»

Llegué a perfeccionar el belly dancing y en una fiesta, mi esposo anunció a sus invitados, de que su esposa bailaba el belly dancing y que les iba a dar una demostración.

Ahí estaba él encubierto y me miro a los ojos y entonces me dije…
«Esta es la oportunidad de que vea como lo hago»

Mi esposo puso la musica y salí de mi cuarto vestida como toda una belly dancing, incluyendo todos los atuendos del baile. Todos estaban sorprendidos, pero los ojos de la persona que me interesaba, me miraban de una manera como dándome el visto bueno.

Aquel día en el café, me dijo que lo había excitado de una manera muy salvaje y le pregunte de manera agresiva…

— «Qué?, se te ha puesto bien dura?»

Él se quedó atónito y miraba alrededor de la mesa…

— «Mas de lo que te puedas imaginar, y no solo yo, los demás hombres presentes decían en voz baja de que te puedes mover de lo mas bien y que envidiaban a tu esposo, pero yo no envidio nada porque tu me vas a dar a probar de tu baile, ese que sabes hacer bien»

Me puse a reír y le pregunté, qué le hacía pensar de que yo le iba a dar a probar de mi belly dancing/ aunque por dentro, hacía tiempo que se había ganado mi coño, pero no sabia cómo acercarme., pero esta vez los dos estábamos hablando mas claro, y las probabilidades a un si, estaban a la entrada de la puerta para tener una relación intima con él encubierto.

Le pregunte si estaba caliente y me dijo que si. Me puse a reír y le dije…

— «Hombre, pues ya somos dos»

Esa noche yo estaba decidida a dárselo todo, y bailar encima de él mi belly dancing.

Me llevo a su apartamento y ahí aprovechando cada segundo y en un zas! estábamos desnudos, cuando fuimos a su cama, le dije que yo arriba de él.

Mire como tenia su polla colorada, estaba erecta y unas buenas medidas de unos 17cm. Me senté sobre su polla y despacio mi coño se la tragó poco a poco, hasta metérmela del toda.

Levante mis brazos para agarrar el tubo del cabezal de su cama y ahí comencé a bailar mi belly dancing para hacer berrear de placer al encubierto.

Le preguntaba si le gustaba y éste ni me podía contestar del gusto que estaba sintiendo. Le pregunte si quería otra pose, y me contesto que no y que siguiera ahí con mi belly dancing, así estuve bailando sobre su polla hasta que lo hice correr… sus ojos se cerraron cuando se corrió dentro de mi… sentí su leche desparramarse en mis adentros.

El oficial me pidió que me sentara en su boca, y así lo hice, y ahí fue donde yo me corri, cuando me dio lengua, wow, estalle como una loca, y mis fluidos mezclados con su leche llenaron sus dientes…

El belly dancing me ha ofrecido mucha seguridad con mi esposo.

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Fue una experiencia tan real

Fue una experiencia tan real

Me quedé pensativa. Encontrarme el tanga debajo de la cama me hizo pensar. Eso significaba que Martín no había pasado la noche solo. Es más. Habría tenido una noche divertida. Seguro que excitante.

Las manchas sobre las sabanas eran la prueba de ello. Mi mente empezó a imaginar. Mi subconsciente lujurioso me traicionaba. Y el haber visto a Martín con la ropa deportiva ajustada me vino a mi memoria.

Pensaba en cómo habría disfrutado su amante de ese cuerpo de Adonis. Los imagino sobre aquellas sabanas gozando. Noté como mi coño empezaba a humedecer solo de pensarlo. Me estaba excitando. Me senté en la cama. Los imaginé desnudos. Acariciándose. Besándose. Dándose placer.

Me dejé caer de espaldas en la cama. Me llegaba el olor de Martín impregnado en las sabanas. Y notaba crecer mi humedad.

Mis manos soltaron los botones de mi short. Empecé a acariciarme por encima de la fina tela de mi tanga. Los veía ahí mismo gemir. Acoplados. Follando con intensidad.

Aparté mi tanga aún lado y llegue a mi vagina. Quería darme placer allí mismo. Pensando en que era yo a la que montaba. A quien le metía aquella polla, que imaginaba todo erecta. Rosada, casi púrpura… La deseaba dentro de mi.


Introduje mis dedos, se humedecieron al momento… uff Estaba muy cachonda… Mucho. Ese olor a hombre. Quería tenerlo entre mis piernas. Pero ahora deseaba su lengua. Sus labios. Quería tener su lengua acariciando lo que ahora acariciaban mis dedos.

Imaginaba que mis dedos eran su lengua. Ahora era yo la protagonista bajo la acción de Martín. Pensaba en él lamiéndome. Comiéndome el coño que ahora estaba tan mojado.

Notaba su lengua suave. La notaba dándole unas caricias tremendas en mi clítoris. A la vez me iba metiendo los dedos en mi vagina. La combinación me estaba matando de placer.

Lo sentía. Lo disfrutaba. Era tan real en mi mente. Estaba sintiéndolo.

Sentía el roce de su barba en la piel de mis muslos. Era mi zona más sensible. Su boca me estaba devorando. Lamia mi coño con sabiduría. Con toda la lengua. De abajo a arriba. Con la punta de la lengua. De lado a lado. De arriba abajo. Deprisa. Rápido. Luego lento. Eso me mataba el pensarlo y vivirlo.

Me desesperaba. Sentía. Gozaba. Disfrutaba. Era intenso. Y veía con los ojos cerrados como Martín alzaba la mirada y me guiñaba un ojo. Pare y notaba como su sonrisa. Y de nuevo sentí su lengua. Sus dedos. Como sus brazos se aferraban a mis muslos. Como me inmovilizaba cuando me revolvía ante sus caricias.

Era algo sensacional. Me estaba masturbando como nunca. Jadeaba. Gemía. Me puse la mano sobre mi cabeza acariciando mi cabello. Me apretaba contra mi ingle para sentir más intensidad. Estaba al máximo de placer, excitadísima. Mis manos no pararon de acariciar mi propio cuerpo.

Mi coño. Mis pechos. Mis pezones. Tiraba de ellos. Endureciéndolos más. Los pellizcaba. Estaban muy erectos. Y me acaricié más y más…

Sentía la lengua y los labios de Martín mil veces sobre mi inflamado clítoris. Hasta que al fin grite. Estallo mi orgasmo. Una explosión de placer fue casi infinita. Me tense. Todo mi cuerpo se puso rígido. Temblé. Disfruté.
Agarre las sabanas con una mano mientras la otra culminaba mi última e intensa caricia sobre mi empapado coñito. La corriente eléctrica que recorrió mi cuerpo fue tremenda. Me convulsioné. Me revolví llena de gozo sobre aquellas sabanas que me habían transportado a vivir el mejor orgasmo de mi vida.


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Debía ser algo especial, después de tanto tiempo sin vernos

Debía ser algo especial, después de tanto tiempo sin vernos

Enrique y yo llevábamos tiempo sin vernos y como decía él, debía ser carencia de sexo lo que teníamos porque si no hubiera sido imposible. Jamás habíamos practicado sexo como aquella noche. No digo que las otras veces hubiera estado mal, siempre me hacía enloquecer de placer entre las sábanas pero no como aquella noche.

Llevábamos tanto tiempo preparándola que me mojaba simplemente de pensar en ella. Y ahora recordándolo también me estoy humedeciendo, noto como mi clítoris palpita a velocidades abismales.

Llegué al aeropuerto y allí estaba él esperando con cara sonriente. Nos fundimos en uno de esos besos apasionados que siempre terminas recordando y noté a la vez que me abrazaba, como su miembro se iba endureciendo tanto que parecía que iba a romper el pantalón.

Fuimos a casa porque se suponía que debía cambiarme de ropa antes de salir a celebrar nuestro reencuentro, pero al verme desnuda en el cuarto no pudo resistirse.

Yo estaba agachada intentando subirme las medias cuando noté el roce de su polla contra mi culito. Me puse cachondísima. A medida que se rozaba más y más iba, acariciando mis pechos con tal fuerza que sentía una mezcla de pequeño dolor con gran dosis de placer.

Me dio la vuelta, me tiró sobre la cama y me desgarró las medias.
Estaba excitadísimo. Yo estaba tumbada sobre el colchón con las piernas en el aire y él, arrodillado en el suelo, se fue aproximando lamiéndome los muslos hasta que llegó a mi enrojecido clítoris y empezó a lamerlo, primero despacio, con cuidado y a medida que me iba excitando más y más fuerte.

No me dejaba moverme y a mi me temblaban las piernas y me estremecía con cada caricia, con cada beso, con cada mordisco. Asimismo llegaba su lengua hasta mi ano y me puso a mil.

Cuando consiguió que me corriera como una loca en su boquita es cuando me dejó moverme. Entonces me abalancé sobre él, le empujé contra la pared de la habitación y me arrodillé, agarre su polla y me la trague como jamás lo había hecho.

Introducía de vez en cuando la punta de mi lengua en el orificio de su pene y eso le hacía gritar. También le dediqué un rato a sus huevos, los lamía y los mordía, incluso los metía enteros en mi boquita… Jamás le vi tan excitado. Parecía que le iba a reventar la polla. Justo cuando se iba a correr noté como mis flujos me chorreaban por los muslos, estaba teniendo un orgasmo solamente de verle tan excitado.

Notaba las contracciones de su polla cuando se corría y me comí toda su lechecita, me estaba sabiendo a gloria. Con mi lengua limpié todos sus restos y él no paraba de gemir y de decirme…

— «que rico mi vida, que rico».

Supe que lo tenía todo planeado cuando me cogió en brazos con mis piernas abrazando su cintura y me llevó al cuarto de baño. Allí estaba la bañera llena de agua con espuma, muchísimas velas, unos fresones con nata y una botella de champán.

Comenzó a untarse la nata en la polla y a rozarme con ella los pezones, que ya estaban duros como piedras. Sabe que eso me pone a cien. Cogí su polla con una mano y la aproximé a mi clítoris llenándolo todo de nata e indicándole que me lo lamiera de nuevo.

Practicamos un 69 espectacular nuevamente en el suelo, aunque ninguno de los dos llegamos a corrernos. No me dejó tiempo. Nos metimos en la bañera y con las piernas entrecruzadas comenzó a penetrarme.

Primero yo marcaba el ritmo lentamente, pero él estaba tan subido que empezó a apretarme más y más fuerte (todavía tiene las marcas del grifo en la espalda).

Después de estar durante una hora en esa posición el agua comenzó a quedarse fría y decidimos proseguir en la cama. Primero él se puso sobre mi, yo dispuse las piernas sobre sus hombros y me penetró tan fuerte que a las dos embestidas yo estaba teniendo el orgasmo más rico que he sentido nunca.

Pero él quería más y más, así que me puse sobre él y comencé a cabalgarle acariciándole con una mano los huevos y con la otra acariciándome los pezones. Mientras él acariciaba mi clítoris, mientras yo me movía con movimientos circulares …

— te gusta como te folla tu putita?…

Ponía unas caras de placer que me ponían más y más cachonda y eso aceleraba el ritmo de mis piernas sentaba sobre su polla dura. Me avisó de que se iba a correr todo y le dije que si prefería correrse dentro de mi o si quería correrse sobre mis tetitas.

Eligió la opción B y creo que no he visto tanta leche junta en mi vida. Terminó y empezó a coger con sus dedos los restos y unas veces se los chupaba él y otras veces me los metía en la boca a probar.

Estaba tan excitada que después de terminar las tareas de limpieza me coloqué de espaldas a él, para que me abrazara como siempre que hace al dormirnos y empecé a roza mi culo con su polla. Se puso otra vez durísimo y empezó a meter su dedo en mi ano.

Es una posición que al principio es dolorosa, lo reconozco pero que una vez dilatado el asunto es lo más rico que he probado nunca. Me penetró con tal dureza que sangré incluso, pero no me importó, porque yo solo deseaba que me empujara más y más fuerte hasta que ambos nos corrimos a la vez. Esta vez ya si le dejé dormir.

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Así castigue a mi sumisa

Así castigue a mi sumisa

Habíamos quedado en nuestro hotel habitual, en una preciosa habitación, bien iluminada, que me permitiera contemplar el escultural cuerpo de mi sumisa a mis anchas…

Antes de entrar, tomando una copa, le advertí que era una sesión seria, que no habría mimitos, a pesar de que la quiero con locura.

Ella llevaba un vestido veraniego, abierto por delante, y unos zapatos de tacón muy altos. Como tenía ordenado venía sin maquillar y traía puestos un reloj y unas gafas de sol que le había regalado. Cuando entramos, le dije …

— Venga so puta, ya sabes lo que tienes que hacer,

ella adoptó la posición de cacheo, con los brazos contra la pared y las piernas abiertas, como siempre, no me gustó la posición y la corregí de forma brusca, mis botas golpearon sus preciosos pies separándolos aún mas y procedí al humillante registro de todo su cuerpo´, regodeándome en sus pechos, su maravilloso trasero y sus magníficas piernas, modeladas a base de sesiones de spinning.

Después le ordené que me desnudara y ella lo hizo como sabía que me gustaba, cuando me quitó los calcetines besó con delicadeza y entrega mis pies y cuando estaba completamente desnudo se puso de rodillas y abrió su boca para limpiar mi miembro de los abundantes fluidos lubricantes que emitía.

La cogí del pelo y le restregué mi polla por su linda carita manchándosela de mi líquido precursor, después, le tiré del pelo y, cuando miró hacia arriba le escupí en la boca y la cara. Ella, apenas intentó limpiarse, se dio cuenta de su error…. Me miró con su mejor mirada de sumisa, pero había cometido un fallo, entonces le ordené que se desnudara por completo y, nada más quitarse sus braguitas, observé que llevaba salvaslip a pesar de que lo tiene prohibido los días de sesión. Las cogí y le dije…

— «Esto que es, so guarra, sabes que me gusta ver tus bragas manchadas de tus fluidos de zorra»

ella bajó la mirada, había cometido dos fallos seguidos, el castigo sería terrible, le ordené que se pusiera de rodillas con las manos a la espalda.

Después, con una fina cadena, até sus manos a la espalda y ambos extremos de la cadena a sus lindos pies, ella bajó la cabeza, a pesar de su orgullo de guerrera ante mí, un miembro de las Fuerzas Especiales, no era más que una vulgar «pistolilla» que apenas merecía el aire que respiraba.

Cuando ya estaba inmovilizada le puse unos auriculares, le vendé los ojos sujetando los auriculares con la venda, le ordené que abriera la boca y le metí en ella las braguitas con el salvaslip, después conecté los auriculares al móvil, puse canciones de Sabina y la dejé allí meditando sus faltas…

Cuando vi que le costaba trabajo respirar, tengo que aclarar que ella tiene una boca preciosa, una auténtica fuente de placer, pero pequeñita, le quité las bragas, la solté, la dejé descansar un poco y le ordené que se pusiera bocabajo sobre mis rodillas, al principio la acaricié, cuando estaba confiada mi mano golpeó fuertemente su maravilloso y durísimo trasero, que tanto me atrae, y le ordené que contara los golpes, alternándolos con caricias, después la tiré sobre la cama, le esposé las manos y le ordené que se masturbara ante mí mientras le decía palabras dulces al oído como se que le gusta.

Cuando estaba a punto de terminar la interrumpí, estaba castigada por su mal comportamiento, dos fallos seguidos eran demasiados, la até de pies y manos y alterné nuevamente caricias con golpes y mordiscos y empecé a acariciarla esta vez yo, su vulva estaba totalmente hinchada y empapada.

Entonces, mientras seguía tumbada en la cama totalmente inmovilizada le pregunté que quien le había dado permiso para excitarse tanto, que estaba manchando las sábanas… ella no contestó, yo le di la vuelta, atada como estaba, y empecé a morderle la espalda, las piernas y el trasero mientras le tiraba de su preciosa melena, recordándole quién era su Amo y señor.

Por fin la solté y la autoricé a tocarse hasta llegar a un orgasmo brutal diciéndole al oído cuánto la amaba.

— Ahora me tocaba a mí,

se puso de rodillas y le introduje el miembro en la boca, ella lo hizo como sabía que a mí me gustaba, yo mientras le sujetaba la cabeza para acompasar el ritmo a mi placer, hasta que terminé abundantemente en su boca, tanto que no pudo tragarlo entero.

Ahora sí le ayudé a limpiarse la boca, le dije que se la enjuagara y la abracé y besé, después salimos y, tras un casto beso en la calle, nos despedimos hasta la próxima sesión que ansiaba fuera cuanto antes.


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Una noche de copas, dejó huella en nuestras vidas

Una noche de copas, que dejó huella en nuestras vidas

Soy transexual hace unos años dejé mi pueblo para trasladarme a la ciudad, quería hacer el cambio y operarme. Al principio fue duro, nueva identidad, nuevos amigos, todo era nuevo. 

Alquile un piso pequeño, pero no encontraba trabajo y los gastos me estaban dejando sin los pocos ahorros que tenía, así que pensé en alquilar una habitación.

A los dos meses, recibí la llamada de una chica que buscaba alojamiento, quedamos en un café del barrio, para hablar de los detalles. Cuando llegue y pregunte al camarero, me dijo que me esperaba en la mesa del fondo, fui hacia allí y me presente…

— Hola soy Adriana, la del piso

— encantada, soy Rebeca

me dio dos besos y hablamos sobre el precio, y algunos detalles más, y al final llegamos a un acuerdo. 

Así que a la mañana siguiente se presentó en casa a la hora acordada, traía pocas maletas. Iba muy guapa, con una minifalda de cuero negro y una blusita atada a la cintura. 

La convivencia era muy amena y rápido nos hicimos muy amigas. Yo trabajaba en un bar, mientras ella era secretaria.

Un sábado por la noche, Rebeca iba a salir de copas, como yo, cuando de repente sonó su móvil, se fue a su cuarto y al cabo de un rato salió mal humorada…

— ¿Qué te pasa Rebeca, cielo? 

— nada, que me quedo en casa, estos que no salen…. 

— pues sal conmigo

— Que??? 

— Si mujer, tu y yo solas de copas por la ciudad, jejejjejejejjej. Que peligro no?, jejjejej,

— hecho

Fuimos de Pub en Pub, hasta llegar a uno que a mi me encanta, íbamos ya algo contentillas con los cubatas, ya allí la terminamos de apañar…

Salimos a bailar, y bailamos provocando a todo el mundo, que panorama….. Rebeca me agarraba del cuello, mientras suavemente bajaba sus manos hacia mi ombligo, y las volvía a subir, yo la agarraba de la cintura y la pasaba mis labios por su cuello., lo cierto es que me empezaba a excitar el juego. 

En esto que Rebeca paró y mirándome muy seria dijo…

— vámonos a casa cielo

yo asentí, y nos marchamos, cogimos un taxi…

Cuando bajamos del taxi, no parábamos de parlotear de lo bien que lo habíamos pasado, y con risas entramos por la puerta de casa las dos agarradas y con todo y eso nos caíamos. 

La llevé a la cama y la acosté, empecé a quitarle la ropa, no sabia, lo que me pasaba pero me estaba empezando a excitar de nuevo, cuando llegue al pecho me dijo que ahora la tocaba a ella, y abrazándome el cuello se lanzó a mi boca y me besó, intente apartarme, pero no pude, su lengua empujaba mis labios para entrar en mi boca, pasado un rato, se soltó de mi cuello y me dijo…

— Quiero follarte Adri…

— Rebeca pero…

— Si cielo quiero que me folles

Y se volvió a lanzar a mi boca, esta vez no la rehusé y la abrí, su lengua se enredó con la mía, sus manos acariciaban mi pechos duros, mientras yo la agarraba de sus glúteos duros y bien formados. Comenzamos a desnudarnos una a la otra con rapidez. 

Cuando solo nos quedaban puestas las braguitas, me miro y me dijo…

— enséñame esa polla, estoy deseando verla, jamás antes me lo he hecho con una tía con polla. 

Me quite el tanga, y se abalanzó como si estuviera poseída sobre mi polla que estaba totalmente erecta, empezó a masturbarme, palpando con delicadeza mi miembro.

Sus manos eran tan suaves, que me resultó delicioso, al mismo tiempo le quité sus bragas y la empecé a tocar su coño rasuradito y suave, ufff, no aguantaba más y la dije que se la iba a meter, ella asintió con la cabeza mientras seguía en su tarea. 

Por un momento se separó y de un empujón me tiró sobre la cama…

— Rebeca, déjame, tengo que ir a por un condón. 

— Que dices, con lo caliente que estoy….

Casi de un salto se puso encima de mi, cogió mi polla con firmeza y se la metió en la vagina, empezó a moverse en círculos de una forma que me volvía loca. Wow, era fantástico, como me masajeaba las tetas mientras mi polla entraba y salía de su interior…

Después la cambié de postura y me puse encima de ella, sus gemidos cerca del oído me producían un placer añadido…. 

Noté como mis pechos y mis pezones se erguían, que sensación más maravillosa… Rebeca empezó a gemir más fuerte, yo note como de mi polla empezaban a salir las primeras gotas…

— No te corras dentro de mi coño

me increpó con la voz entre cortada, mientras jadeaba, lo que me indicó que se estaba corriendo. 

Y yo sin poder evitarlo, me corrí en su interior, llenando de esperma su vagina…, corriendo saqué mi polla y ella riendo me dijo…

— Hay que joderse, que puede que me dejes preñada

— No digas tonterías, con las hormonas mis espermatozoides deben estar medio muertos. 

Las dos reímos y nos quedamos abrazadas y nos dormimos… 

A la mañana siguiente todo siguió como antes de aquella noche, así hasta que a los dos meses, llegó un día a casa y mirándome a los ojos me dijo…

—Estoy preñada, joder, me has preñado. 

No sabia que decir, ni como reaccionar…

— Si, me has dejado preñada, te dije que no te corrieras dentro y tu nada, ni puto caso…

Después de unos meses difíciles, superamos los pequeños baches que habían entre nosotras. Llegó a su fin el embarazo, en el que dio a luz a un niño.

Ahora, aunque Rebeca convive con su novio, y mi hijo también, tengo libertad para verles cuando quiera., y con Rebeca… bueno, de vez en cuando tenemos sexo juntas, pero ahora siempre con preservativo.

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No encontré trabajo, así que tuve que hacer algo inimaginable

No encontré trabajo, así que tuve que hacer algo inimaginable


Tengo 18 y hace 3 meses fui a inscribirme en la facultad de medicina y busque un apartamento para vivir. Era todo nuevo para mi, por primera vez solo me tenía a mi misma.

Mientras esperaba que comenzaran las clases, empecé a buscar trabajo. Era muy difícil, pasaban los días y no encontraba nada. Estaba sola y no conocía a nadie en la ciudad que pudiera ayudarme económicamente para ir pasando mientras llegaba ese trabajo que tanta falta me hacía.

Soy una chica llamativa, algo culona, talla 90 de pecho y rubia. Ante mi incertidumbre, pensé en vender mi cuerpo.
Lo pensé varias veces y al final decidí que sí.
Me anuncié en una página de encuentros, tenía que estar disponible las 24 hrs, esperaba que hubiera algún cliente por mi zona y le interesara mi anuncio.

Una tarde, sobre las 8pm. me llegó un mensaje de un chico de 24 años y me preguntaba si estaba disponible a las 11 de la noche, le dije que sí y me pasó su dirección. Cené a las 9:30pm y después me duché y me preparé, me puse un conjunto de lencería negro, con medias y liguero, y un vestido corto, apenas unos centímetros más abajo de mi culo.

Salí y cogí un taxi, me llevó a la dirección, le pagué y baje. Avise al chico de que había llegado y me fue a buscar.

Nada más verme, nos saludamos y me dijo que estaba muy guapa, y muy perra.

Me llevó a su departamento mientras me agarraba de la cintura y me besaba el cuello y me decía cosas al oído…

— verás que bien lo vamos a pasar

Entramos a su habitación y fuimos directamente al grano.

Nos desnudamos y fui directa a chupar su polla, después el me chupo el coño, mientras me metía un dedo en la vagina.

Yo a pesar de que era la primera vez que hacia ese trabajo, me lo tomé como si fuera uno de mis novios, pero con la incertidumbre de que no lo conocía, esto me provocó mucho Morbo y me excito la sensación de que manos desconocidas me acariciarán.

Me puse muy cachonda, oía el sonido de mis fluidos con la fricción de sus dedos en mi vagina. Después hicimos un perfecto sesenta y nueve. Mmmm la electricidad que sentí en mi cuerpo, erizo mi piel, y a continuación me puso en cuatro.

Wow, note su polla firme como entró en mi vagina, y empezó a moverse metiendo y sacando su polla de mi coño.

Tenía buen ritmo y me gustó sentir su excitación, el jadeaba y yo empecé a gemir y sin poder evitarlo me dejé llevar y me corri con una dulce explosión. El debió notarlo y sacó su polla y me dio la vuelta, se puso de rodillas frente a mi, y me metió la polla en la boca.

Empezó a masturbarse, mientras yo chupaba su polla con sabor a mis fluidos y al rato exploto, sacó su polla de mi boca y me salpico toda la cara con su semen.

Después me lave y me vestí, el me pago lo acordado y me marché.
A partir de ese día, conseguí muchos clientes, a los tres meses ganaba mucho dinero, por lo que no me planteé dejar ese trabado, y lo mejor es que disfrutaba follando con desconocidos.

Un cliente, tenía un local de estriptis y me ofreció trabajar en su local, así que me he convertido en bailarina nudista. Los clientes me tiran dinero y a parte el dueño me paga, así que he conseguido vivir desahogadamente, y puedo hacer frente a mis gastos de alojamiento y estudios.

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Esa experiencia me hizo abrir los ojos

Esa experiencia me hizo abrir los ojos

Mi nombre es Patricia, tengo un cuerpo muy trabajado ya que practico mucho deporte, mido 1,60 cm. y tengo 18 años.

Siempre he sido muy deseada. Pechos grandes, una buena melena y una cintura de avispa siempre fueron mis mejores características, sumado a eso mis labios pequeños y carnosos.

Debuté sexualmente a los 15 años con un vecino mucho mayor, él tenía por entonces cerca de 40 años. Siempre me gustó por que es una persona muy amable, ademas muy atleta ya que juega al futbol en el club del barrio y es uno de los líderes que ahí tenemos.

Él notaba cada vez que lo miraba o saludaba que lo hacía con deseo.
Siempre lo veo cuando vamos a entrenar, ellos están terminando la practica cuando nosotros llegamos. Su hijo practica artes marciales junto a mí, así que por lo general él siempre nos lleva a casa a pesar de quedar cerca del club, así que tengo mucho contacto con él y su familia. Su esposa fue profesora mía, ademas ellos charlaban mucho con mis padres aunque no eran amigos.

Los viernes mi padre se queda con sus amigos en el taller hasta muy tarde, mi madre vuelve tarde del trabajo por lo que estoy sola hasta cerca de las 22:00 h. Vive a dos casas de la mía y nuestra propiedad se conecta en el fondo con la de él por estar en una esquina.

Pleno verano, ese día el club estaría cerrado por desinfección, cerca de las 18:00h. estaba sola refrescándome en la piscina de lona que tenemos. Y como toda chica curiosa se me ocurrió hacer top les para tomar sol, pasado un tiempo escuche silbidos a lo lejos que en un principio no di importancia ya que para mí era imposible que alguien me observara, ya que tenemos un tapiado muy alto, hasta que decidí ver de donde venían, y ahí lo encontré a mi vecino en su terraza, desde donde me podía ver tranquilamente.

Estiró su mano para saludar, y yo con mi brazo derecho tapé mis pechos y con el izquierdo lo saludé también. Me empezó a hacer señas que en un principio no entendía, hasta que me di cuenta que me decía que quería venir a mi casa a refrescarse en la piscina, así que le di el ok., pero me indicó que entraría justamente por la parte de atrás.
En tan solo un minuto lo tuve saltando el tapiado, mientras yo terminaba de ponerme el sostén del bikini.

Me comentó que para la semana entrante tendría lista su piscina y que también me invitaría a ir. Me dijo que lo acompañara en el agua, mientras yo de mis nervios no sabía como actuar, hasta que le hice caso y fui con él al agua, donde se puso a provocarme inventando juegos para tocarme. Poco a poco cogió confianza y empezamos con pequeños empujones hasta ir a forcejear con él para empezar a rozar nuestros cuerpos.

Me gustaba la situación, las risas cambiaron a una respiración agitada y gemidos de mi parte cuando me rozaba «inocentemente» mis pechos con sus manos o su polla por mis nalgas. Hasta que posó sus labios junto a los míos sin experiencia, se movían de acuerdo a como los movía él. Su lengua sobrepaso la linea de mis dientes para jugar con la mía. Sus manos estaban acariciando mi espalda hasta que una de ellas bajó hacia mis nalgas para presionarme contra su polla que se la notaba super dura, mientras su otra mano se dirigió a mis tetas, no si antes desatarme el sostén y empezar a sobarlas suavemente.

Me propuso ir al dormitorio, a lo que me negué al principio, pero sus dulces y cariñosas palabras acompañadas de sus caricias me convencieron. Me cogió en volandas entre sus brazos y me llevó mientras devoraba mi boca a besos. Me dijo que no iba a pasar nada que yo no quisiera, pero el problema era que no sabía que es lo que quería con él.

Suavemente me colocó sobre mi cama y me desnudó sin que yo le dijera nada, para empezar a besar mi cuerpo. Bajaba por el cuello hasta mis pechos, parándose a morder mis pezones, continuo bajando y besó cada uno de mis abdominales y luego me hizo girar para arrancar nuevamente desde arriba y deslizarse por toda mi espalda hasta llegar a mis nalgas, las cogió con ambas manos fuertemente y las comenzó a lamer con violencia y lujuria, haciéndome gemir de placer.

Poco a poco me hizo separar las piernas para acceder en esa posición a mi vagina, ya lubricada, que empezaba a conocer y disfrutar del sexo oral que este hombre me estaba dando. Me volvió a girar y continuó su trabajo con mis pechos mientras se acomodó sobre mí ya desnudo y sentí como su polla buscaba mi sexo para ingresar.

Solo me dejé llevar y sentí como su polla me desgarraba por dentro haciéndome chillar de dolor. Se quedó quieto por un momento, yo estaba en silencio, al momento empezó a moverse suavemente, el calor interior mermó, el ardor iba desapareciendo lentamente. Aumentó su ritmo y su profundidad en cada embestida para hacerme gemir nuevamente; el placer volvió a mí y se apoderó de mi cuerpo, que empezaba a estremecerse como cuando su lengua jugaba con mi vulva, así que lo abracé fuertemente mientras el comía mi boca apasionadamente.

No podía resistir mas esa sensación y abrí mas mis piernas para que su polla calmara mi interior, su testículos golpeaban mi ano y sus manos apretaban fuertemente mi culo pegándome bien a él hasta que me estremecí por completo, mi hombre me hizo conocer el orgasmo en mi primera follada, mientras sentí su descarga en mi interior.

Al momento salió de mi y se recostó a mi lado, hablamos un ratito, de las ganas que teníamos los dos de volver a vernos, de lo bien que lo habíamos pasado. Así que acordamos en volver a vernos en un par de días.

En mi segundo encuentro con mi veterano amante, hablamos mucho tiempo sobre la diferencia de edad, el cuidado que debíamos tener etc. El me decía que debíamos cuidarnos para que no me quedara embarazada y de vez en cuando me dejaba caer la idea de que si yo quería tener novio era mejor, que nuestra diferencia de edad con el tiempo nos perjudicaría, que teníamos que vivir el momento y cuando yo lo decidiera me apartara de él.

Obvio que en esos momentos ni se me ocurría nada de eso, solo quería estar con él, mi primer hombre, quien ya me gustaba desde hacía mucho tiempo y solo quería que él me tocase, pero estaba claro que para él era solo la aventura de follarse a una tonta primeriza a su antojo, una niña que estaba caliente como una estufa y que cada vez que lo veía no podía evitar mojarse las bragas.

Nuestro primer encuentro me había marcado tanto que solo pensaba en sentir sus labios por todo mi cuerpo a pesar que siempre comenzaba pensando en estar en sus brazos y en sus caricias. Ese día volvió a follarme en su coche y lo organizamos para juntarnos el fin de semana.

La siesta del sábado me llevó a su casa y como bienvenida me besó todo mi cuerpo y terminó succionando mi clítoris hasta hacerme correr. Luego me propuso ver una película mientras estábamos en la cama abrazados, él ya tenía todo preparado, con sus claras intenciones de no perder tiempo conmigo e ir al grano en cada encuentro, quería enseñarme todo sobre el sexo, a mamar su polla, el sexo anal, y los juegos que se pueden hacer. Cuando puso el televisor, estaba pausado un video porno, y me propuso verlo, así aprendíamos juntos, según sus palabras. Como yo hacía lo que él decía me deje llevar.

Mientras observábamos el cogió mi mano y la llevo a su polla para que lo pajease, hasta que en un momento dado, me preguntó si me animaba a probar lamer su polla. Sin muchas vueltas empecé mis clases practicas, primero empecé a jugar con mi lengua en su glande y por todo el largo de su polla, luego practicaba a metérmela sin hacerle daño con mis dientes, para luego terminar de tragármela lo máximo posible; todo esto bajo su supervisión y aprobación.

Cogía mi cabeza y presionaba para que me la tragara toda, haciendo que me ahogara en varias ocasiones. Mi hombre no dudo ni un instante en hacerme probar su leche, no me dijo nada y acabo, se corrió prácticamente en la garganta. Hizo que lo tragara todo y se la limpié continuando con la mamada; al sentir su leche en mi boca me dio un poco de impresión, pero al no sentir un sabor feo me animé a lo que él me indicaba.

Su polla seguía dura, así que me puso a 4 patas y metió su polla en mi vagina y empezó a moverse metiendo su miembro hasta el fondo de mi vagina, hasta que nos corrimos juntos nuevamente. Después de un descanso seguimos follando en diferentes poses por dos polvos mas, enseñándome a montarlo también.

No pudimos seguir por que nos quedamos sin condones. Cuando regresé a casa fui a ducharme y sentí un poco de dolor en mis pechos por tanto como me las apretaba y succionaba, pero aproveché para hacer lo que mi hombre me pidió, ir estirando mi esfinter, ya que la próxima vez quería romperme el culo como en los videos que vimos juntos. Así que ya esperaba con ansias el próximo fin de semana para que me lo hiciera.

Pasaron tres semanas de mí último encuentro con mi amado, faltaban como 3 horas para mi encuentro amoroso ya acordado. Desde la noche anterior solo estaba tomando líquido como él me indicó y me tocaba hacerme una enema para limpiar mis tripas como había visto en los videos por internet.

Terminada la tarea me dirigí a su casa, él me recibió con un beso apasionado mientras me levantaba con sus fuertes brazos tomándome por las nalgas para llevarme hasta el dormitorio. Me sentó en la cama y saco su polla para que le demostrara que no me había olvidado de sus clases; estando su polla semi-dura la comencé a chupar hasta que la puse como un tronco de dura.

Me dijo que esta vez acabaría en la punta de mi lengua, así que la succioné hasta que me indicó que ya se corria, que esperara su primera descarga, que fue a parar a mi garganta por la fuerza de su chorro, mientras que el resto quedaba en mi lengua, que trague y saboree como mi macho me estaba indicando.

Me recostó en la cama para lamer mi coño que ya chorreaba jugos de la excitación, llevándolos con su lengua hasta la entrada de mi culo que se estremecía con cada roce de su lengua. Me puso a cuatro y empezó a clavar mi coño con dureza hasta que su polla se empapó bien de mis jugos, mientras uno de sus dedos se introducía lenta y suavemente en mi ano, para luego sumarse otro mas haciendo un mete saca que aumentaba su intensidad a medida que se movía con mas libertad y yo lo disfrutaba por que no sentía dolor alguno salvo la molestia inicial.

Y sin mediar palabra ubico su polla en la entrada de mi trasero empezando a presionar lentamente, el dolor aumentaba, me ardía el culo a tal punto que le pedí que la retirara, pero contrario a eso empujó con fuerza para encajarla completamente…

aaaahhhhh…Grite del dolor, mis lágrimas saltaron y buscaba morder la almohada. El acariciaba mi cabello y me pedía que me tranquilizara, que me relajase mientras estaba aún quieto, pero empezó a moverse lentamente mientras vi que estiró su mano hacia la mesa de luz donde había un tubo, que era el lubricante. A medida que retiraba un poco su polla, le tiraba un chorro arriba; yo sentía como empezaba a deslizarse mejor y el dolor disminuía poco a poco.

Empezó a follarme con mas fuerza, el dolor ya había pasado, pero mis nervios no me dejaban disfrutarlo. Me bombeó un buen rato hasta que hizo su descarga en mis intestinos. En cuanto se quitó sentí un alivio importante, él me hizo ir hasta el bidé y que me diera con el agua fría hasta que me relajó el orto.

El dolor ya se había ido, solo quedaba una molestia, le dije que en realidad no lo había disfrutado, pero mi hombre me decía que eso era por ser la primera vez y por lo grueso de su polla, que ya me acostumbraría pero para eso debía trabajarlo bien a mi culo. Así fue que me dejó descansar un buen rato y mas tarde comenzó la acción de nuevo chupando locamente mis pezones y mi clítoris poniéndome cachonda como una loca.

Se puso boca arriba e hizo que lo montara introduciéndome de una estocada su polla hasta el fondo de mi vagina, de la calentura que tenía. Mientras hacía desaparecer semejante pedazo en mi interior, él seguía dándome placer en mis pechos mientras con la otra mano empezaba a trabajar mi culo de nuevo, introduciéndome el lubricante con sus dedos.

Tanto placer, me hizo acabar al poco tiempo, así que quitó su polla, me hizo girar y que apoyara mis manos en sus rodillas; puso la punta de su polla en la entrada de mi culo y me dijo que bajara lentamente. Ya no había dolor, ya no había molestia, y mientras mis tripas cedían el paso de su miembro, el placer se apoderaba de mí. Como me sentí cómoda así, le empecé a dar ritmo y velocidad a mis movimientos para que toda esa bestia entrara bien adentro.

Pero me estaba cansando así que le pedí cambiar de posición, me recosté boca arriba, él solo tomo mis tobillos y los puso sobre su hombro; guió su polla y me la introdujo de un solo golpe, esta vez fue placer puro, y empezó a bombear con locura mientras yo gritaba y gemía al mismo tiempo, hasta que sentí su chorro de leche saltar en mis tripas. Ufff. Me dejó exhausta, así que me retiré a mi casa pensando… que me esperaría el próximo fin de semana.

Llevo mas de un año follando con mi vecino, ya no es solo el fin de semana, incluso durante la semana nos juntamos un rato, e incluso a la salida del cole me llama para que se la mame hasta que llegamos a casa. Mis días de periodo, él se hace la fiesta con mi culo que lo deja lleno de leche y exhausto. Pero tanta calentura tuvo sus consecuencias, malas para mí en realidad.

Estaba claro que a él solo le interesaba follarme y el tema del novio siempre estuvo presente por su parte. Una noche, él se quedó en una reunión que había en el club, así que coincidimos a la salida, pero estaba mi padre también así que no volvería con él. Me estaba esperando en la zona de los baños, y cuando salí de clase me hizo una seña para que lo siguiera. Nos dirigimos detrás de los vestuarios donde me quería follar a toda costa, pero le dije que ahí no.

Entonces me pidió una mamada rápida, que se la di con gusto y como era toda una experta ya, lo hice acabar en poco tiempo. Nos vestimos y nos fuimos.

Llegó el viernes, siempre nos cruzábamos para coordinar la hora que nos veríamos al día siguiente, evitábamos los teléfonos por miedo a que nos descubrieran. Mientras su hijo se bajó para abrir el portón del garaje, él sacó su teléfono y me enseñó una foto en la que yo estaba tragándome su polla.

El maldito viejo que trabaja de sereno en el club nos vio y nos gravó. Cuando nos vimos al día siguiente me mostró los mensajes del viejo. Su silencio valía que él también me follara. Pero yo no quería saber nada, le decía que le diera dinero pero solo quería follarme. Tenía miedo, hasta que me convenció y me dijo que él estaría ahí para cuidarme y ver que el viejo no me hiciera daño.

Al fin de semana siguiente nos juntamos en el club donde el viejo vive, estaba bañado, perfumado y con una cara de degenerado total.

El viejo pretendía que le bailara, que le hiciera un show, a lo que yo no sabía como reaccionar. Pero mi macho intervino y le dijo que me ayudaría a comenzar, que tenía que entender que no era una prostituta, así que tomo la iniciativa.

Ven, enséñale como la mamas, fueron sus palabras. Le bajé el pantalón y cogí su polla que estaba totalmente flácida para empezar a lamer con timidez, torpeza, apatía. Mi macho me comenzó a hablar, diciéndome que me relajara, que hiciera bien las cosas así nos deshacíamos rápido del viejo, poco a poco fui animándome a mas, miré de reojo y el viejo se estaba pajeando al vernos; entonces me concentre en mis mamadas que también me daban placer.

En eso sentí las manos del viejo coger mi nalgas y levantarme la minifalda que llevaba puesta, luego sentí su lengua lamer mis cachetes mientras me quitaba el tanga para encontrar mi raja bien rasurada y reluciente por los jugos que comenzaban a emanar de mi interior.

Me transformé cuando sentí su lengua introducirse en mi vagina, lo que llevó a que me devorará con mas pasión la polla de mi amante que gemía en cada lengüeteada que le daba, pero al cabo de un momento me detuvo e invito al viejo a recibir su mamada. Su polla estaba dura, pero no era tan grande como la de mi amante, así que me la engullía sin ningún problema haciendo chillar al viejo, que me cogía de los pelos para presionar su polla contra mi garganta. Mi macho se puso detrás de mí y sin mediar palabras me clavo su polla de una estocada…..

Uhhhmmmmmm Grite de placer, me empezó a bombear con fuerza, me tenía totalmente dominada, mientras me indicaba que siguiera con el viejo. Me tenía en la gloria cuando sentí su leche en mi interior dejándome a un paso de llegar a mi orgasmo. Le dijo al viejo que se recostara, así yo lo monte, así que de inmediato me subí sobre el viejo, que aún no había probado mis grandes tetas, por lo que me las empezó a succionar como un loco logrando mi máxima entrega producto de la excitación, por lo tanto no demoré en correrme.

Al notar esto, el viejo me quito de encima y se puso detrás para sacudirme en 4 patas hasta que se descargó en mi interior también.

Yo me quedé recostada en la cama para descansar un momento, realmente lo había disfrutado mucho, nos turnamos para ir al baño a higienizarnos siendo yo la última en hacerlo. Al regresar, ambos estaban recostados con sus vergas firmes, el viejo nos confesó que había tomado una pastilla de viagra para la ocasión, mi macho en cambio era un semental así que podía seguir follandome aunque hubiera acabado, por lo que no me sorprendía que siguiera firme.

Sin mas vueltas el viejo me pidió que se la volviera a chupar, esta vez ni lo pensé, solo obedecí y me subí a la cama en 4 pies para empezar a saborear esa polla mientras con mi otra mano cogí el pollon de mi macho para pajearlo y luego intercalar mi boca entre ambos rabos. Pasado un rato, mi macho se levantó y se puso detrás de mí, comencé a sentir sus manos acariciar mis nalgas, su boca lamer mi coño y darme pequeños mordiscones.

Me puse muy cachonda, por lo que devoré con mas lujuria la polla del viejo; mi macho no se detuvo ahí, su lengua comenzó a darle placer a mi ano, sus dedos, empapados en lubricante se abrieron camino estirando mi esfinter.
Mi macho me indicó que montara al viejo que tenía los ojos blancos de la mamada que le estaba regalando, me clavé toda su polla de una sentada y empecé a moverme despacio manteniendo todo el pedazo dentro.

Los dedos de mi macho continuaban su trabajo dilatorio suavemente produciéndome mucho placer. Sacó los dedos y su polla se posicionó en mi entrada para presionar e ir ganando espacio en mi interior. Yo estaba quieta, con la polla del viejo bien metida en mi vagina, dejando que mi macho fuera avanzando cada vez mas en mis tripas hasta meterla toda. Les pedí que se quedaran quietos y fui yo la que se follo ambas pollas a la vez, cada vez me movía más rápido, mas fuerte, mas violento, mientras gritaba de placer y mi cuerpo empezó a estremecerse.

Estaba a punto, faltaba poco para correrme pero me estaba cansando y ellos lo notaron, así que empezaron a coordinar sus movimientos para darme una excelente follada y chupada de tetas. No podía más, así que solté mi peso sobre el viejo y los dejé que me hicieran tener una hermosa y fenomenal corrida.

Ellos siguieron un rato mas cada uno hasta que se descargaron bien dejándome totalmente rendida. Como supuestamente esa noche dormía en casa de una amiga, nos quedamos allí a descansar ya que mi macho estaba solo y no tenía inconveniente en regresar tarde a su casa.

Por la mañana temprano, para evitar que nos vieran salir de ahí nos fuimos no sin antes regalarle una última mamada al viejo para dejar la tarea cumplida, satisfecha por una experiencia que ni pensaba tener a esta edad y que en cierta forma me marco para dejar de pensar que mi macho tenía que ser el único hombre que me tocara.

De vuelta en el hogar, recordaba lo vivido y pensaba en otros hombres que me parecían atractivos, y que podrían llegar a ser mis próximas experiencias.


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Creí estar cumpliendo una de mis fantasías

Creí estar cumpliendo una de mis fantasías

Siempre me ha gustado provocar, mandar fotos sugerentes y calentar a desconocidos por internet.

Una tarde cuando salí de la universidad con dieciocho años, cogí el bus, llevaba unos jeans de mezclilla muy entubados, marcaban mi cadera y una blusa verde que me llegaba a los hombros.

Había mucha gente y por la hora decidí amontonarme con la multitud e irme en el primer bus que salió de la parada, con tanta gente, me quedé justo en la entrada, junto a la puerta y a mí al rededor sólo veía hombres, de entre 20 a 35 años, trabajadores y estudiantes.

La mayoría del camino fue algo aburrido, cuando en un momento dado el conductor aceleró y roce mi culo contra las pollas de unos chicos, fue divertido y sonreí.

Otros seis hombres que vieron mi reacción se me amontonaron a mi alrededor y me arrimaron sus pollas, empezaron a tocarme por todas partes, y yo me sumergí como en uno de mis sueños, recuerdo ver como algunos sacaban sus pollas, se tocaban y masturbaban.

Viendo todas aquellas pollas dándose placer, note como me excitaba, sentí la humedad entre mis piernas, el calor me subió hasta las mejillas y el corazón se me aceleró.

El tiempo se detuvo en aquello que me pareció una fantasía hecha realidad., habían pasado unos treinta minutos, ya estábamos cerca de la estación en la que suelo bajar, cuando un chico que me vio en aquella situación, me ofreció su asiento y accedí a su amabilidad.

Me senté y el se quedó de pie frente a mi, pero mi sorpresa fue cuando descubrí que el tipo solo estaba celoso, no era el caballero que pensé, cuando me di cuenta me estaba restregando su paquete por la cara.

Ufff con lo caliente que estaba, le hubiera bajado la bragueta del pantalón y le hubiera chupado la polla con ganas.

Pero de pronto el bus paro y baje del bus y coincidió en que uno de los hombres de aproximadamente 35 años de esos que me venía tocando también bajo, me miró y se tocó de nuevo la polla, yo seguía extasiada, realmente hubiera querido que me invitase a ir a algún motel cercano, pero no se animó.

Desde aquel día sueño con lo que me pasó, me pongo cachonda al recordarlo y aunque ahora tengo pareja, si un día tengo la oportunidad de repetirlo, lo haría, me dejaría follar ahí mismo.

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Mi novia se avergonzaba de sus pechos

Mi novia se avergonzaba de sus pechos

Un día cuando llegué a casa de mi novia Sofía, me recibió con una cara pícara y me dijo que estábamos solos, sus padres habían salido y no volverían por lo menos en unas dos horas. Yo tampoco podía creerlo! De inmediato, comenzamos a abrazarnos y besarnos y fuimos así, caminado hasta el sofá del salón y nos tiramos ahí. Por fin llegaba el momento de nuestra primera vez.

Comencé a tocar sus pechos sobre su ropa. Al poco empecé a meter mi mano por debajo de su camiseta y a sentir su suave piel. Mientras tanto ella me tocaba también sobre mi pantalón la polla que ya la tenía durísima.

Empecé a sacarle la camiseta, y ella me ayudó y solo se quedó con el sujetador. Fui tocando sus pechos por encima del sostén, le acaricie la espalda y quise desabrochar esa prenda, pero ella me agarró las manos y me detuvo. Ahí yo pensé, no va a pasar nada!. Pero, para mi total sorpresa, me dice…

— no me quites el sujetador, yo también tengo muchas ganas de hacerlo, pero me dan mucha vergüenza mis pechos, así que por favor no me lo quites

Yo no entendía nada!. Si bien había notado cierta incomodidad cada vez que le tocaba los pechos, pensé que era porque quizás le parecía que estaba yendo muy rápido, pero nunca se me pasó por la cabeza, que pudiera ser porque le avergonzaran. Si bien tenía unos pechos pequeños, pero nunca pensé que pudiera estar acomplejada por eso. Aparte siempre se mostró como una chica super alegre, que no se hacia problema por nada, con lo cuál esto realmente me sorprendió.

Por otro lado, a mí siempre me parecieron muy sexys los pechos pequeños (no es que no me gusten los pechos grandes, pero los chicos siempre me llamaron más la atención). Me llevó un tiempo, poder salir del asombro pero apenas pude articular alguna palabra, le dije que no entendía el porque de su vergüenza y que a mi me encantaban su pechos.

Ella no me creyó y me dijo que yo se lo decía para hacerla sentir bien, a lo cual yo le explique que tenía la polla que me explotaba y que era por sus tetas y que no había nada más en el mundo que deseara más, que verlas y tocarlas. Pero ella seguía incrédula y además me dijo…

— es que aparte mis pechos son raros y me muero de la vergüenza.

Ahí yo ya no podía entender que era lo que pasaba, a que le llamará ella «raro»? y ya me había entrado la curiosidad por saber que era la cuestión esa que ella decía que convertía a sus tetas en raras. Yo le insistí que me moría de ganar por ver sus pechos y que no tuviera vergüenza que sean como sean, a mi me iban a gustar.

Y bueno, después de tantas vueltas y sin estar muy convencida, por fin accedió y se desabrochó el sostén. En el momento que se lo sacó, me miró, con los ojos llenos de lágrimas y se quedó mirando atenta a las caras o gestos que yo hacía. Yo cuando los vi, no lo podía creer.

En realidad eran raros como ella decía… o por lo menos yo nunca había visto unos pechos así. Eran bien pequeños, pero bien cónicos y el pezón empezaba desde la mitad del pecho. Es difícil de explicar con palabras, pero la verdad que eran extraños (o distinto a lo que había visto antes por lo menos). Pero me encantaron y se lo dije. Y se los empecé a acariciar, diciéndole que tenía unos pechos hermosos, es mas, que eran los pechos más lindos que había visto. Se le puso la piel de gallina, y se le erizaron aún más los pechos.

Comencé a pasar mi lengua por todo el pezón y sentía como se le empezaba a entrecortar la respiración. Abrí mi boca bien grande dejando que entrara todo el pezón adentro y lo succionaba suavemente uno y después el otro. Yo estaba con la polla dentro del pantalón, queriendo salir inmediatamente!. Y no aguanté más y me bajé los pantalones, dejando mi polla al descubierto, muy dura a punto de explotar y comencé a masturbarme, tocando sus pechos desesperadamente. Creo que no duré más de 10 segundos antes de estallar y llenar sus pechos de semen.

Ella arqueaba su espalda, como para exponerlos lo más posible y yo le seguía acariciando sus senos, todos mojados. Después de un rato, sonriéndome, me dijo me parece que tengo que ir al baño a limpiarme un poco, y se fue para allá. Yo me subí los pantalones, y fui a buscar algo para limpiar, porque no solo había terminado en sus senos, sino que también había varias salpicaduras por el sofá.

Cuándo ella volvió del baño ya se había puesto nuevamente su camiseta. Yo la miré sorprendido, pues pensé que íbamos a continuar. Ella se dio cuenta de mis intenciones y me dijo que mejor no sigamos, porque ya había pasado más de una hora y sus padres podían volver y encontrarnos en una situación complicada.

Y así fue, nos quedamos besándonos y acariciándonos hasta que llegaron sus padres. Al rato yo me volví a mi casa, sin poder creer, ni entender bien lo que había pasado. Por dentro me sentía un poco incómodo, imaginándome que podría estar pensando ella de lo que había pasado, ya que me había masturbado frente a ella, y la verdad es que me daba un poco de miedo que podría pensar respecto de eso. Debe estar pensando que soy un pajillero, me decía para mis adentros.

La verdad, las veces anteriores que había tenido sexo con otras chicas, había sido todo muy convencional y está vez es como si hubiera perdido el control y me había dejado llevar por lo que sentía en el momento. Así que me fue a dormir, pensando como lo habría tomado.

Al día siguiente, a las diez de la mañana, me llama a mi casa y me saluda muy cariñosamente y me dice que estaba muy feliz y que quería verme… ufff y ahí me tranquilice un poco, ya que parecía que no le había parecido tan mal lo del día anterior. Es mas, días después me confesó que le encantó lo que había sucedido ese día, ya que no podía creer que yo estuviera tan excitado con sus pechos y que esa noche se había masturbado tres veces recordándome acabando en sus senos.

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La fiesta de cumpleaños de mi jefa

La fiesta de cumpleaños de mi jefa


Era el cumpleaños de Margarita, mi jefa en la oficina, cumplía cuarenta y nueve años y nos invitó a todo el equipo a cenar, después fuimos a tomar unas copas a un pub.

La noche pasaba y las copas fueron haciendo camino. Poco a poco mis compañer@s se fueron marchando, yo iba retrasando el momento de marcharme, ya que mi jefa siempre me atrajo y le tenía ganas, con su edad se conserva perfectamente bien, un culo bien puesto y pechos grandes redondos, pero siempre me mantuve al margen, pero esa noche era especial.

Llegó un momento en el que nos quedamos solos, y me pidió que la llevara a casa, ya que se sentía algo mareada.

Me dio las llaves de su coche para que yo lo llevara. De camino hacia su casa ella cerró los ojos, llevaba una falda corta por lo que sus muslos estaban desnudos a mi vista. No pude evitar alargar la mano y acariciarlos.

Mmmm el roce de su piel era suave, tal y como siempre lo había imaginado en mis fantasías.

Ella continuaba con los ojos cerrados, pero note que no estaba dormida porque abrió un poco las piernas, entonces mi mano siguió acariciando sus muslos y subí un poco más, hasta llegar a su entre pierna.

El tacto de su tanga era suave y me dejé llevar y exploré sus labios sobre aquella minúscula tela, note la humedad de su vagina y me aventuré, eche a un lado su tanga y acaricie su coño depilado, lo palpé y abrí sus labios y le metí uno de mis dedos en su vagina.

Wow estaba encharcada de fluidos, y emprendí un juego de mete saca entre mis dedos y su vagina. Uff yo estaba tan cachondo que pensé que iba a reventar el pantalón.

Entonces llegamos a casa de Marga y pare el coche. La avisé de que habíamos llegado, abrió los ojos y me dijo…

— pasa y quédate conmigo

— vale, así te doy tu regalo

Cuando entramos, pasamos al salón y le di mi regalo. Era ropa interior, la miró, me miró y me dijo al oído…

— que cabrón eres… me has puesto muy cachonda, estoy muy mojada

Al oír sus palabras me lance y la devoré a besos, mis manos recorrieron su cuerpo como si de un dulce se tratara, estaba ansioso y tenía sed de ella.

Al rato, nos recostamos en uno de los sillones…

— no, espera. Ven, acompáñame al dormitorio

Nada más entrar nos tumbamos en la cama, y sin dejar de besarnos, fuimos desprendiendo nos de la ropa. Recorrí su piel con mis labios hasta que llegue a sus pechos y allí me recreé, ella jadeaba y me decía…

— te gustan mis pechos, mmm chúpalos, exprímemelos…

Después fui bajando, le quite el tanga con los dientes y después le metí la lengua en la vagina, ella gritaba y abrió todo lo que pudo las piernas, me agarró la cabeza y la dirigía hacia dónde más le gustaba… ufff yo chupaba y succionaba sus jugos…

— ya, metemela ya, no puedo esperar. No seas malo y no me hagas esperar más, quiero sentirte dentro de mi

Aparté mi cabeza de su coño y le abrí las piernas un poco más, ella suspiraba impaciente. Me coloqué y le metí la polla de un solo empujón. Ella soltó un gran quejido y empecé en un vaivén frenético, estaba ensimismado en el placer que estaba sintiendo.

Entonces pensé en sacar un poco la polla para evitar correrme, pero ella me agarró del culo, empujándome hacia ella…

— no te salgas, correte dentro, quiero sentir el calor de tu semen dentro de mi

Y explote al oír sus palabras con espasmos, como exprimiéndome dentro de su vagina, ella al notar el calor de mi líquido estallo corriendo se, apretó mis nalgas con tanta fuerza que me hincó las uñas.

Esa noche la pasamos juntos, descansamos un poco y volvimos a jugar, fue una noche larga en la que disfrutamos mucho.

Desde ese momento cada vez que teníamos oportunidad follabamos como locos, ya que debíamos ser discretos al estar ella casada y con dos hijos.

Pasados unos meses de nuestros encuentros sexuales, me contó que se había quedado embarazada, pero que no me preocupara porque iba hacer creer a su marido que él era el padre.

Su familia recibió muy feliz la noticia de tener un nuevo miembro en la familia, nosotros continuamos con nuestra relación clandestina.

Pasó el tiempo y tuvo una preciosa niña, solemos vernos los fines de semana y disfrutamos de nuestra hija juntos, además de continuar con nuestras fantasías sexuales.

Ella parece que ha rejuvenecido, sigue siendo mi jefa y nos sentimos bien con nuestra relación

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Planeamos ir a ver una película X

Planeamos ir a ver una película X

A Rosalía y a mi nos gustan los juegos, quedamos en ir a ver una película porno al cine, calentarnos y dejarnos llevar.

Era un sábado por la tarde a eso de las 19:30 decidimos ir, yo estaba muy ansioso y la di prisa para no llegar tarde al primer pase, apenas la dejé terminar de peinarse, se había puesto un vestido abotonado por delante de arriba abajo y un minúsculo tanga, se puso un pañuelo en el pelo y salimos a toda prisa.

Cuando llegamos al cine la película acababa de empezar, había poca gente y nos sentamos en la última fila.

Comenzamos a ver la película y rápidamente nos calentamos, Rosalía no perdía detalle, estaba muy atenta a la pantalla, me fijé en que sus pezones empujaban la tela de su vestido.

Así que empecé a desabrochar los botones de su vestido de abajo arriba, destapando sus piernas, empecé a acariciarlas y poco a poco fui subiendo hasta su coño.

Aparté el tanga a un lado y acaricié sus labios ya hinchados, note lo excitada que estaba, sus fluidos salían empapándome la mano, así que me lance y le metí un dedo en la vagina, luego otro, hasta le metí cuatro, ella abría la boca y suspiraba, se mordisqueaba los labios y se acercó y me beso con lengua.

Para sorprenderla, había cogido uno de sus consoladores, de 5 cms por 18 de largo, yo seguía masturbándola, sentía como su vagina latía, tenía vida propia, con la otra mano la fui desabrochando el resto de botones hasta llegar a sus pechos desnudos.

Me acerqué, besé y lamí sus pezones, entonces le metí el vibrador a media velocidad, ella jadeaba bajito.

De pronto un hombre se sentó a su lado, Rosalía intentó taparse y abotonar su vestido, pero la pare, ya que eso entraba dentro de nuestro plan. Sabíamos que estaríamos expuestos a otras miradas.

Ella se dejó y se entregó nuevamente a la penetracion de su vibrador. El hombre de su lado se percató de la movida, y ni cortó ni perezoso se sacó la polla.

Yo miraba con disimulo su polla, era igual o quizás más gruesa que el vibrador de Rosalía. Ella no apartaba los ojos de semejante miembro, el con disimulo pasó su brazo por la espalda de mi mujer, y ella quiso apartarse, pero el osado la agarró del cuello y con la mano la llevó hasta su polla.

Uff, yo estaba tan cachondo, que no podía apartar la mirada, ni pensar.
Ella se dejó llevar y se metió la polla de aquel desconocido en la boca, yo de ver sus labios rojos, con esa tremenda polla en la boca estaba al máximo de excitación, mi polla estaba a punto de explotar dentro de mi pantalón.

Yo continué moviendo el vibrador dentro de la vagina de Rosalía, mientras ella se tragaba esa tremenda polla, sin dejar de mirar aquel excitante espectáculo.

Después de unos instantes el se retorcía, indicando que se había corrido, lo hizo dentro de la boca de mi mujer y lo sorprendente fue que tragó todo el líquido de aquel desconocido, cuando a mí nunca me ha dejado hacerlo.
Limpio bien aquella tranca con su lengua y después se abotonó el vestido, dejando el vibrador dentro de su vagina, y nos fuimos.

Por el camino hablamos de las sensaciones que habíamos experimentado, lo pasamos súper bien, nos volvimos a calentar y en el coche, antes de llegar a casa tuvimos que parar en un parque y follamos como locos.

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Viaje en bus para visitar a unos amigos

1. Viaje en bus para visitar a unos amigos

Me llamo Lucia y tengo 25 años, mi piel es morena clara, pelo castaño oscuro y ojos café. Mido 1.60 y mis medidas 80-65-100.

Después de una agotadora semana de trabajo, me fui a mi apartamento, vivo sola, y pensé en que hacer el fin de semana. Eran cerca de las 6 de la tarde, ya me había duchado y puesto un pantalón de buzo y una camiseta ancha para estar cómoda.

La verdad es que se presentaba un fin de semana aburrido, no se me ocurría nada que hacer, hasta que pensé en ir a visitar a unos amigos que viven en otra ciudad. Decidí salir esa misma noche, prepare una bolsa con algunas cosas y me fui a la estación de autobús.

Había una oferta para viajar en coche cama. A las 22:00 h en punto, el bus salió de la terminal. Ya habíamos salido de la ciudad cuando apareció el auxiliar que controlaba los billetes y me ofreció algo para beber, yo sin pensarlo pedí una copa de champán para relajarme y poder dormir mejor.

Mientras me traían la bebida fui al baño, de camino me percaté que en el bus solo iban cuatro pasajeros más, hombres de unos 45 años aproximadamente, que hablaban animadamente.
De regreso, cuando pasé junto a ellos, uno me dijo…

— Tan solita que va esa chica, con tanto frío que hace.

Y los demás se pusieron a reír. Yo no le di importancia y me fui a mi asiento que estaba al principio del bus, ya habían servido mi copa y me la tomé tranquilamente y luego me tape con una manta, me quité los zapatos y me desabroché el cinturón y el botón del pantalón para dormir mas suelta.

Comencé a pensar en mi llegada y lo que haría con mis amigos y entré en un letargo, inconscientemente me empecé a acariciar mi coño por encima del pantalón (cosa que hacía normalmente antes de dormir, sin que necesariamente me masturbara, era una costumbre de niña.

En eso estaba cuando apagaron las luces del bus y me empecé a calentar y no dudé en masturbarme, me bajé el pantalón para poder meterme los dedos en la vagina y acariciarme el clítoris, tenía los labios hinchados y los flujos empezaban a brotar de mi interior, me había puesto cachonda y continue acariciándome, intentando no hacer ningún ruido., con la otra mano me tocaba los pezones por debajo de la camiseta.

En eso oí unas risas y vi a los cuatro hombres como me miraban y se acarician sus bultos por encima de los pantalones. Mi primera reacción fue gritar y llamar al auxiliar del bus, pero uno de ellos me dijo…

— Mira criatura, al joven del bus ya le dimos una suculenta propina para que no se acerque y nos ha traído una botella de whisky. Ahora si tu quieres dar un escándalo, no tendremos ningún inconveniente en bajarte en el próximo retén de carabineros y denunciarte por atentar contra las buenas costumbres ¿qué te parece?

Yo me sonrojé y dije que me dejarán sola, pero dijeron que lo pasaríamos bien todos y así el viaje se nos haría más corto. Me dieron unos billetes y replicaron…

— No te ofendas, pero no te queremos violar, queremos tener la conciencia tranquila de haber contratado una putita y no ser violadores
( y se rieron) además quieras o no el dinero igual, te lo vamos a dar Jajajaja…

Yo me puse a llorar y uno de ellos que tenía un aspecto grotesco gordo y medio pelado me empezó a masajear los pechos mientras los otros servían whisky en unos vasos, mientras se iban quedando sólo en calzoncillos. Todo estaba arreglado con el chofer y el auxiliar del bus, puesto que la calefacción estaba al 100% y hacia mucho calor.

Fue así como el gordo me dijo…

— Mira amiga sácate la ropa sensualmente y nosotros te miramos mientras tomamos unas copas ¿qué te parece?

Bueno, la verdad es que no quería hacerlo, pero uno de los hombres me levantó y me cogió por la espalda y empezó restregarme su polla por mi culito con mucha fuerza y violencia y me dijo en el oído…

— Si quieres podemos hacerlo violentamente o si prefieres puedes disfrutarlo con nosotros.

y comenzó a bajarme los pantalones y luego mis braguitas.

Estaba angustiada por la situación mientras veía a los hombres como les crecían sus bultos asombrosamente, comencé a sacarme la ropa según me lo habían pedido, hasta quedar completamente desnuda.

Después me ordenaron que me masturbara mientras en el televisor se empezaba a ver un video pornográfico en donde aparecía una mujer masturbándose y se colocaba una zanahoria en la vagina y otra en el ano…

— Sorpresa

me dijo el gordo y me dio un par de ese vegetal…

— quiero que te los coloques tal cual como en la película y que solo te quede las ramas verdes.

Yo protesté y en eso el que parecía ser el mas joven me dio un correazo en el culo tan fuerte que me hizo saltar las lagrimas y me dijo que no le gustaba el sado, pero que si yo lo prefería no tendría ningún problema en practicarlo.

Después otro de los hombres se me acercó y me dijo que me ayudaría un poco, tenía guardado unos sobres de aceite y me lo untó en la entrada del ano, yo sentía como ese líquido invadía mi virgen culito.

La verdad es que me costó mucho ponerme la zanahoria en el ano, pero en la vagina no. Una vez que lo logré me hicieron bailar y me obligaron a ir chupando a cada uno sus pollas erectas.

Se fueron poniendo en el pasillo y yo me incliné para chuparle la polla con las piernas abiertas todo lo que pude, mientras otro por atrás me sujetaba las zanahorias para que no se me salieran.

Le chupé al gordo primero la polla, y cuando se corrió, expulsó su semen caliente en mis tetas. Luego me sacaron las zanahorias y dos que estaban mirando se cambiaron de posiciones y uno me hizo chuparle su polla mientras el otro me ensartaba un inmenso falo en mi culo que ya estaba dilatado.

Se pusieron de acuerdo para embestirme los dos al mismo tiempo, a mi me temblaban las piernas y casi me ahogaba con esa polla en la boca y sentía que el culo se me partía en dos, mientras el ardor me hacía correr las lagrimas y no podía protestar, mientras los otros me sobaban los pezones y me los retorcían sin parar.

Al momento se corrieron los dos y me llenaron la garganta y mis intestinos de semen.

Sólo quedaba uno, y me tendió en uno de los asientos que eran bastante amplios, casi me desmaye cuando vi el tamaño de su polla, no era muy larga, pero nunca había visto una tan gorda.

Me empezó a penetrar y el dolor que me causó me hizo dar un grito y sentí como me rompía por dentro, comenzó con un bombeo continuado hasta que se corrió y me lleno de su líquido.

Yo estaba hecha un asco, y el gordo que mandaba al grupo de cabrones me empezó a besar el cuerpo, mientras los otros se restregaban en mi cuerpo hasta que se corrieron nuevamente y me dejaron llena de semen por todos los lados. Yo intenté llorar, pero me empezaron a dar licor y a hacerme cariño.
De ahí no me acuerdo más…

El sol de la mañana me despertó alrededor de las 12:00 h. Me desperté asustada, con un dolor de cabeza que me moría, sentí la vagina y el ano como me ardía, como quemaduras. Pero misteriosamente estaba muy limpia tal cual como comencé mi viaje, tenía miedo de ir al baño, pero lo necesitaba.

Mi sorpresa fue mayúscula cuando vi que en el bus solo había dos mujeres de edad mediana y al ver al auxiliar del bus no era el mismo, pero sí era el bus desde donde salí. No sabía si había sido un sueño o qué.

Después del almuerzo llegué a mi destino y no sabía si contarle a mis amigos lo ocurrido, decidí callar y me fui a dar una ducha. Cuando estaba buscando en mi bolso, donde tenia mi ropa interior, no la encontré, ni sostenes, ni bragas, solo encontré una zanahoria y un sobre en el que habían 2000$ y una nota que decía…

— Nos llevamos tu ropita como trofeo, te dejamos algo de dinero para que te compres nueva y para que regreses en avión. Los buses son peligrosos para chicas lindas como tu. Un besito en tu rajita. Con amor ¡Tus cuatro amores!

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Lorena me sorprendió con un juguete en el restaurante

Lorena me sorprendió con un juguete en el restaurante

Me llamo Ivan y junto con Lorena, mi novia, solemos ir una vez por semana a un restaurante italiano, nos encanta el sitio por la buena comida, además el trato es excelente y nos sentimos muy cómodos.

El otro día fuimos como de costumbre. Lorena estaba espectacular, llevaba un vestido color celeste, con palabra de honor y un buen escote, y tacones a juego con un pequeño bolso.

Pedimos las bebidas, agua para mi y Coca Cola Cero para ella. Mientras traían las bebidas Lorena aprovechó para ir al baño. Cuando regresó se sentó frente a mi y tomó un sorbo de su refresco, me miró con una sonrisa pícara, me sorprendió esa mirada extraña…

– Que te pasa?

– Tengo una cosa para ti.- contestó-

Mi cabeza empezó a dar vueltas con preocupación, por si se me había pasado alguna fecha importante, pero no, así que la miré esperando que me dijera que cosa tenía para mí.

Extendió la mano, con el puño cerrado… algo tenía escondido, yo estaba inquieto por saber que era. Acerqué mi mano y la puse sobre la mesa, junto a su mano. Ella abrió su mano y dejó caer sobre la mía lo que guardaba con misterio.

Menuda sorpresa, no acerté a reaccionar cuando me percaté de que era el tanga que se había quitado, aún estaba caliente. Lorena me miraba y sonreía, asintiendo con la cabeza. Era un tanga negro, con encaje transparente que yo le regalé por su cumpleaños.

Me puse nervioso, estaba tremendamente sorprendido, miraba a todos lados, cerré el puño y lo metí bajo la mesa para guardármelo. Ella reía con cara insinuante y nerviosa. Lorena no suele hacer estas cosas, es bastante tímida, normalmente soy yo quien lleva la iniciativa en todo.

Después puso su bolso sobre la mesa y cogió algo del interior, escondido entre su puño acercó la mano y me lo dio. Yo cerré la mano y no vi que era aquello, note que era algo suave y duro, cuando mi curiosidad me empujó a abrir la mano, vi que era un huevo vibrador.

Wow esto si que fue una gran sorpresa, el salto que di en ese momento hizo que se girasen los de la mesa de al lado. Lorena se estaba divirtiendo al ver mi cara y entre risas me pidió que se lo devolviese.

Cogió mi vaso de agua y metió el huevo, después cogió el vaso y se lo llevó debajo de la mesa, ufff me faltaban las palabras, no hacía falta ser un genio para saber lo que estaba haciendo. Sus movimientos discretos delataban su intención. Yo no podía dejar de mirarla, cuando acabó puso las manos sobre la mesa…

– Te lo has metido?

Ella cogió mi mano, y de pronto llegó el camarero para encargar nuestra cena, pedí lo primero que me vino a la cabeza para que se marchara…

— qué es lo que me ibas a decir?…

entonces con la otra mano puso en mi plato un mando. El huevo era inalámbrico, creo que con bluetooth. Lo cogí y miré a mi alrededor, lo inspeccioné un poco y con la mano que me quedaba libre le di a un botón, la miré y no pasó nada.

Cuando pulse el segundo botón, Lorena apretó mi mano… había puesto en funcionamiento el huevo, la observé y ella sonreía, mientras se mordía el labio inferior. Empezó a retorcerse en la silla, mientras miraba con disimulo al rededor, y con un susurro acertó a decir…

— Devuélveme el mando que me está poniendo muy cachonda

Demasiado tarde, yo quería ver a donde llegaba, y yo estaba muy, muy caliente, sentía como mi polla crecía y se ponía dura.

Seguí jugando con el mando, ella debía estar muy excitada, notaba como cruzaba las piernas y me apretaba la mano, incluso en algún momento me hizo hasta daño.

Agachó la cabeza para que no le viese la cara, siempre ha sido muy tímida, estaba a punto de correrse. De pronto se levantó de un salto y se fue al w.c. Al pasar por mi lado me dijo algo que no entendí del todo, pero descifré que quería que la acompañase.

Esperé un minuto y me levanté, estaba tan nervioso que ni me percaté que dejaba los móviles en la mesa. Me dirigí hacia el w.c., que estaba justo detrás de un mueble. Intente andar de la forma más natural que pude, para intentar disimular mi tremenda erección. Llamé a la puerta del w.c. avisándola de que era yo. Me abrió la puerta con el vestido remangado hasta la cintura…

— Cierra la puerta

Apoyó sus brazos en el lavabo, poniendo su culo en pompa, cerré la puerta mientras me desabrochaba el pantalón, me baje un poco los bóxer que tenía empapados y saqué mi polla dura como una piedra. Me puse tras ella y pase mi mano por su coño, uff estaba chorreando, acaricié su culo. Me pegué tras ella y coloqué la cabeza de mi miembro para restregarlo un poco por sus flujos hasta lubricarlo bien y después se lo metí hasta el fondo de su vagina de una embestida, la agarre de los pelos y me sumergí en un mete saca frenético, mmm que calentón, no recuerdo haber estado tan caliente en mi vida.

Lorena empezó a acelerar tanto la respiración que tuve que ponerle la mano en la boca para que no hiciese ruido. Ella llevó su mano hacia atrás para intentar agarrarme la polla, pero solo lograba acariciarme la pierna.
Mmm estaba apunto de correrme y a cada empujón que le daba, era más fuerte. Le agarré de los hombros y ella me cogió las manos y me corri con una tremenda sacudida dentro de ella, la apreté tanto, que parecía que me iba a meter dentro de su cuerpo.

Se giró y me dio un intenso beso con lengua.

Mientras nos aseamos y preparábamos para salir llamaron a la puerta. El giro que dimos para mirarnos uno al otro fue tremendo. No sabíamos que hacer, la vergüenza nos invadía. Respiramos profundamente y abrimos la puerta, era la señora de la mesa de al lado.

– Hola.

– Hola.

– Ho Hola, contestó la señora estupefacta y nos miró de arriba a abajo. Su cara era un poema, imaginaba lo que habíamos hecho.

Cuando llegamos a nuestra mesa, ya estaba allí la pizza, nos la comimos casi fría. Pagamos la cuenta y no hemos vuelto a ir desde entonces.

No se si volveremos a ese restaurante, pero esa noche seguro que no la olvidaremos.

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Conocí a Monica en un chat

Conocí a Monica en un chat

Conocí a Monica en un char, entablamos una “amistad” y pronto me contó que estaba atravesando una situación difícil y que necesitaba dinero urgentemente.

Me envió fotos sugerentes y su trasero me volvió loco, ella era una mujer de unos 40 años, estaba bien cuidada, separada y con tres hijos mayores. Me dijo que necesitaba un cantidad importante para salir del apuro y deudas, yo le dije que la ayudaría.

Me obsesioné con ese culo que tenía y soñaba con poder disfrutar de él. Me dio su número de cuenta y deposite el dinero que me requirió sin saber si la volvería a ver, pero mi sorpresa fue que al día siguiente recibí un mensaje en el que me daba las gracias por el ingreso y haberla ayudado. Me dijo que cuando pudiera me lo devolvería…

— no te preocupes, sabes que no podrás devolvérmelo…

— podemos llegar a un acuerdo. Dime que quieres?…

— hacértelo por tu culito…

— pero nunca lo he hecho por ahí…, tendrás cuidado?

— claro

Concretamos un día y quedamos. Fuimos a un hotel, yo estaba nervioso y eufórico, por fin mi sueño se iba hacer realidad. Llegamos a la habitación y me senté en el borde de la cama, Monica se arrodilló frente a mi y me bajo el pantalón y el bóxer, me agarró la polla y empezó a chuparmela.

Uff yo estaba muy cachondo, no podía esperar y a los pocos minutos la tumbé en la cama boca abajo, ella se puso en el costado de la cama con su hermoso trasero, justo al borde…le levanté la blusa y bese su espada mientras me movía entre sus nalgas por encima de sus jeans.

Le quite la blusa y besé su espalda, escuche tímidos gemidos y su trasero se movía con mas intensidad…

— bájame el pantalón ya, quiero sentirlo dentro

Baje sus jeans, luego el tanga y saque mi gran y gruesa polla, la restregué por sus nalgas y se la pasé por el ano…

— YA méteme la…

Cogí mi polla y se la puse en la entrada del ano y se la metí con un gran embiste…

— No, no, no, ajjjjj, sácala, me duele …

le tape la boca y empecé a metérsela toda, cada vez mis movimientos eran mas rápidos. Poco a poco sus quejidos se convirtieron en jadeos, lo estaba disfrutando de forma que me pidió que siguiera con más fuerza, ella gritaba. Su cuerpo temblaba tanto, y le di más y más duro, ella gritó un ahhh, que me confirmó que se había corrido, yo continué con fuerza metiendo y sacando la polla de su culo hasta que acabe corriendo me a chorros dentro de su culo, mi semen llenó su culo y se salía de dentro.

Sentí sus espasmos y cuando note que ya no me quedaba ni una gota de líquido, saqué la polla y vi como le chorreaba mi semen de su ano.

Le di 5000 mil dólares y me fui del hotel

Al poco recibí un mensaje en el que me pedía que volviéramos a quedar.


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Una idea loca pasó por mi cabeza

Una idea loca pasó por mi cabeza

Era tarde y me arregle para ir al trabajo con una camisa un poco ajustada, y una falda conjuntada con mi chaqueta de color negro.

Al llegar a mi lugar de trabajo, Ricardo como siempre, ya estaba sentado en su mesa al frente de la mía, con ese aspecto suyo de ejecutivo serio, pero tan morboso a la vez… me miro, me sonrió y yo le guiñe un ojo.

Me senté en mi silla, y empecé a trabajar con el ordenador, pero al rato… una idea morbosa me vino a la cabeza, entre en internet, en una página donde escribían relatos eróticos, me sumergí en uno de los relatos y me puse muy cachonda, no aguantaba mas, y mi mano, poco a poco fue bajando hacia mi coño, notaba la humedad de entre mis piernas, me roce suavemente el clítoris con los dedos y me estremecí, ooohhh dios!, que gustazo…..

Ricardo se percató del asunto, no podía dejar de mirarme, no podía dejar de mirarlo, me humedecí los labios y me los mordí… Ricardo no podía disimular el bulto pronunciado de entre sus piernas por encima de su pantalón.

Yo ya estaba ahhh, si, un poco mas…., si, si si,!!! enfrascada en mi placer.
Cuando termine me levanté de la silla para dirigirme al servicio, pase frente la mesa de Ricardo, el pobre no sabia ni como coño mirarme, así que lo mire yo, y le guiñe el ojo otra vez.

El w.c. estaba vacío, estaba frente al espejo lavándome las manos cuando de repente sentí unas manos agarrando mi cintura muy lentamente, sentí que subían y acariciaban mis pechos. Delicadamente aparto mis cabellos de la cara y me beso tiernamente el cuello, poco a poco se acercó a mi oreja… mmm… que gusto.

Sentí algo duro rozar mi culo, uff me estaba poniendo a mil, después las manos de Ricardo subieron mi falda, apretaba mis glúteos, y empecé a gemir. Sentí entonces su polla como se refregaba entre mi fino tanga, poco a poco sus manos apartaron a un lado mi tanga, y de un golpe me metió su polla hasta el fondo, provocándome una sensación de locura.

Mis gemidos se convirtieron en gritos, en aquel momento no me importaba lo que pudiera ocurrir fuera de aquel pequeño espacio, me di la vuelta y lo bese apasionadamente.

Me sentó encima del lavamanos, yo abierta de piernas con el tanga a un lado y mi coño goteando, Ricardo volvió a penetrarme y se movía con frenesí, en un mete saca sin parar.

Me desabroche la camisa dejando desnudos mis pechos, bamboleaban a cada embiste, y Ricardo estaba como loco, me mordía los pezones….

De pronto, oímos pasos y nos escondimos en uno de los aseos y cerramos la puerta. Era Luisa, nuestra jefa entró y la oímos mientras meaba. Al cabo de un rato oímos unos fuertes suspiros, … wow, mi jefa se estaba masturbando y yo en el retrete de al lado follando con un compañero de trabajo.

Mientras oíamos sus suspiros Ricardo se puso mas cachondo, empezó a sobar mi coño, a lamerlo, sentía su húmeda lengua pasar por encima de mi clítoris, y sus dedos entraban y salían de mi vagina…, joder que gusto y que morbo de situación.

Después cogió su polla, me la puso en la cara y me dijo…

— chúpamela

empezó a golpear mi cara con esa cosota de mas de 20 cm fijo. La cogí y la lamí de arriba abajo…

— Así te gusta cabrón?

… mi lengua no paraba de moverse y mis labios recorriendo esa polla…

— así zorra, no pares, me pones a mil, tócate!, tócate…

y bajé la mano a mi coño…

— así me gusta, puta, quiero ver como me comes la polla, quiero ver como te tocas, quiero ver como te tragas mi leche, caliente, asiiiii, siiii, massss, no pares, me voy a correr, aahh, toma, trágatela toda, toda, muy bien, vaya fiera que estas hecha, eso se tendrá que repetir.

Uff fue un subidón de Morbo, me tragué todo su líquido y después nos limpiamos y arreglamos la ropa y el salió del w.c., espere un momento y salí. Fui a mi mesa y así pasamos el resto del día, de vez en cuando nos mirábamos y sonreíamos.

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La prima de mi novia quiso ser madre

La prima de mi novia quiso ser madre

Acabo de cumplir 19 años y estoy en primero de Industriales. Mido 1,85, me encanta el deporte, sobre todo los que tienen que ver con el agua. En invierno, nado casi todos los días en la piscina de la escuela. Allí conocí a Marina. Un bombón de 18 añitos que esta en primero de Filología Inglesa, tiene unas tetas pequeñitas, pero duras y con unos pezones marroncitos que parecen los botones de chocolate que se ponen a los pastelitos de crema. Como hace natación habitualmente, tiene un cuerpo ligeramente musculoso y un culo que te quita el hipo.
Es la primera chica con la que he hecho el amor, así que no se puede decir que tenga demasiada experiencia. La primera vez fue en mi coche cuando llevábamos tres meses saliendo juntos. Antes solo había habido masturbaciones y sexo oral.
Ese día aguantamos en la piscina hasta el cierre. Era jueves y pensamos tomar una cerveza antes de ir a casa. En vez de una cerveza fueron tres y como no habíamos comido nada y después de estar entrenando el alcohol se nos subió muchísimo a los dos. Al subir al coche, el parking de la escuela estaba totalmente vacío y oscuro. Medio en broma la dije…
– vamos a tener agujetas
y le apreté los muslos levantándole la falda por encima de sus rodillas. No le di importancia porque total en la piscina estábamos siempre en bañador. Pero note como mi polla inmediatamente se me puso dura.
Entonces ella también intentó poner su mano sobre mi muslo, pero al levantar la pierna para evitarlo su mano resbaló hasta posarse sobre mi paquete. La expresión de su cara cambio, esbozo una sonrisita. Me puse muy nervioso.
Ella me miraba con su mano apoyada en mi polla, la falda ligeramente levantada, me lancé y acabé de levantarle la falda hasta ver sus braguitas y dirigí mis labios en busca de los suyos.
Nos fundimos en un beso. Mi mano acariciaba sus muslos. La suya seguía quieta sobre mi polla. Busque sus tetas con la otra mano. Desabroche nervioso sus botones y metí la mano por debajo de su sujetador.
– Tranquilo, tranquilo, dijo ella
– eres preciosa.
Nunca había notado una piel tan suave como la de sus tetas. Ella ya había bajado la cremallera de mi pantalón y buscaba mi polla por encima de los calzoncillos.
– que tenemos aquí? , dijo ella sonriendo
La saco y empezó a meneármela suavemente. No quitaba la vista de mi polla. He de decir que estoy muy orgulloso de ella.
Así que me bajé los pantalones y los calzoncillos de golpe para que pudiera verla y tocarla libremente. Inmediatamente se agachó y se la introdujo en su boca…
– siiiii. Chupamela , chupamela
– te gusta?, dijo sacándosela de la boca y mirándome con cara de mala
Estaba en el cielo. Aproveche para meterla mano por todos los rincones de su cuerpo. Cuando llegue a su coño estaba totalmente empapado y le introduje un dedito torpemente., ella soltó un suspiro.
Retiro mi mano enseguida, se levantó, se quito las bragas y sin decir nada se sentó sobre mí y se metió toda mi polla en la vagina…
– ahhhhh ,que ganas tenia, dijo ella
– vamos muévete, muévete Marina
y empezó a moverse con rápidos movimientos de arriba y abajo. Acerco su boca a mi oreja para decirme »
– no te corras dentro que no uso nada
– tranquila que no lo hago, vamos sigue
– ohhhh, que bueno , que gozada, decía acariciándome el pelo
– ya me viene , ya me viene, no va a tardar
se la sacó y siguió restregándosela por fuera entre sus piernas hasta que me corrí
– ohhhhhh, puedo notar tu semen , que bien , ahhhhh, siiiii
– siiiiiiiiii, tomaaaa!!
Creo que ella también llegó, pero no estoy muy seguro. Se recompuso. Se sentó en su asiento nuevamente
– llévame a casa que ya es muy tarde
Ella vive muy cerca y no hablamos más en todo el recorrido. Cuando se bajo, noté que aun llevaba las bragas en la mano, escondidas con su carpeta.
Estuve varios minutos en el coche sin moverme intentando creerme lo que había pasado. Nada mas llegar a casa la llame por teléfono. Le pedí perdón y ella a mí, me dijo que estaba muy enamorada de mí y acabamos los dos diciéndonos lo muchísimo que nos queríamos. Esa noche fue la mejor de mi vida.
Esa fue nuestra primera vez , después lo repetimos varias veces mas , todo muy impulsivo y juvenil, casi nunca usábamos condón , a los dos nos gustaba a pelo y justo antes de correrme la sacaba.
Así transcurría todo cuando al año de empezar a salir me dijo que su prima de 35 años nos había invitado a cenar , era profesora de un instituto de secundaria , ya habíamos estado varias veces en su casa comiendo y cenando por lo que no le di importancia.
LA PROPUESTA
La prima de Marina se llama Laura, y esta buenísima. Alta, melena castaña larga con puntas rizadas, la cara me recuerda muchísimo a Mar Saura pero con seis o siete años mas, es preciosa, incluso con su lunar cerca de la comisura del labio, muy esbelta, pero no de estas flacuchas sino muy bien proporcionada ,culito plano y pechos medianos pero en su sitio, creo que de joven trabajo de modelo. Ella abrió la puerta. Llevaba una minifalda vaquera de vértigo, una camisa blanca entallada y muy ajustada sobre la que se marcaba ligeramente un sujetador blanco con encajes.
Marina llevaba vaqueros súper ajustados con un polo que dejaba al descubierto su ombligo. Se había puesto un sujetador de Klein sin costuras, para pechitos adolescentes como los suyos que no se notaba y hacía que pareciese que tenía menos pecho.
Me dio dos besos y pasamos al salón. Allí esperaba su marido, Roberto, era mayor que ella, quizás unos 40 , pero en perfecto estado de forma. Al estrecharme la mano note su fuerza. Se notaba que hacía mucho gimnasio.
Estaba preparando unos Martinis para él y su mujer a los que nos apuntamos Marina y yo.
Ciertamente la velada fue muy agradable, como siempre. Yo no estaba acostumbrado a estar con gente mayor que te tratara de igual a igual, con tanta experiencia y tantas vivencias. Nos habían regado abundantemente con todo tipo de licores y esto había hecho ciertamente efecto en nosotros, que no teníamos costumbre. Pero lo mejor llegó con los cafés. Roberto nos dijo…
– voy a proponeros algo muy importante para nosotros, pero no necesitáis darnos vuestra respuesta ahora. Ya sabéis que Laura y yo llevamos casi tres años casados. Lo que más nos gustaría es tener hijos pero parece que yo tengo algún problema con mi semen y esto no es posible, al menos con Laura.
En cuanto a la inseminación artificial no nos agrada para nada. La verdad es que es nuestro sueño poder tener hijos , por lo menos uno , poder educarle , verle crecer, le hemos dado muchas vueltas. Nos gustaría mucho encontrar a alguien que fuese capaz de fecundar a Laura.
Después de pensarlo mucho hemos pensado en ti Juan, Según nos comentaste un día Marina, creo que en su familia no han tenido problemas físicos , es alto guapo, parecido incluso a mi en los ojos azules , el moreno del pelo con unas entradas que son hasta parecidas y pelo fuerte como el mío, cuerpo atlético , altos…
No sabía a donde mirar. Mire primero a Marina que estaba muda como yo. Luego mire a Roberto…
– Tranquilos chicos , se que es un poco fuerte, no hace falta que contestéis hoy, lo pensáis, lo habláis entre vosotros. Y lo que si os pedimos por supuesto es muchísima confidencialidad tanto si aceptáis como si no y por supuesto tendréis una retribución económica, si aceptáis os diremos lo que queremos y como lo queremos, no será demasiado sexual , esto … es decir no habrá penetración…
Miré a Laura. Ella miraba a su marido. Pero al notar que la miraba volvió su cabeza para mirarme y sonreírme ligeramente. Noté que su sonrisa llegaba hasta mi polla que estaba deseando empezar, la de pajas que me había hecho pensando en ella, seguro que sus alumnos también se la meneaban a su costa, ella era muy seria y muy formal , cuando había que ser simpática era simpática , era atenta ,muy lista, vamos la mujer que todo el mundo quiere tener . Todos seguíamos mudos, nadie dijo nada , solo habló Roberto, se levantó cogió mi brazo y me acompañó hasta la puerta. Detrás Laura y Marina…
– lo pensáis
Bajamos sin decir palabra y nos subimos al coche. No pude evitarlo y me abalancé sobre ella como la primera vez. Ella también estaba calentísima. Le comí su boca. Nuestras lenguas se intercambiaban, se buscaban, se deseaban. Metí mi mano por debajo del suéter y subí el sujetador por encima de sus tetas. Levante el suéter para poder besarle los pezoncitos. Me entretuve mirándoselos y pellizcándoselos.
– vamos al asiento de atrás
– esta vez tengo preservativos,
Nos pasamos al asiento de atrás y nos quitamos los pantalones al unísono.
Como no le quitaba los ojos de encima me hice un lío con los calcetines.
Desde luego no era lo mismo el bañador que las braguitas Klein a juego. Intenté quitárselas…
– espera un momento
Empecé a besarla todo el cuerpo, ella dirigía mi cabeza de un lado a otro.
Del cuello, al hombro, de un pezón al espacio entra sus pechos, a su ombligo, me dejó morderla el coño sin quitarse las bragas, le pasaba la mano por encima y ella metió la suya por encima de mis calzoncillos…
– quítamelas ahora
Metí mi mano por detrás, tocándole su culo y llevándome las bragas según bajaba. Abrió sus piernas y dirigió mi cabeza entre ellas. Junté mis labios con los de su coño. Estaban empapados. El olor era embriagador. Levantó mi cabeza y me beso. Me bajó los calzoncillos, buscó el preservativo en su bolso, lo rasgo con su boca, lo miró, me sonrió, me lo puso y se sentó encima de mi metiendose la polla de una vez.
Subía y bajaba despacio. Se levanto el suéter y el sujetador para dejar al descubierto sus tetitas y pasármelas por mi boca.
– ahhhhhh que caliente estoy , me voy a correr ya , siiiiii, siii, ahhhh, me corroooo, me estoy corriendoooooo!!!!!!!!
Ahogó sus gritos en mi cuello y noté que todo su cuerpo se electrizaba y trasmitía su electricidad al mío y a mi polla que lo notó descargando toda mi leche.
Nos quedamos quietos, casi sin movernos. Yo seguía con mi polla dentro…
– déjame disfrutar de este momento , dijo ella
Y empezó a subir y bajar muy despacio. Se reía.
– que pasa? La pregunté
– Me hace cosquillas, me llegan hasta el vientre, tu no notas nada.
La risa se convirtió en carcajada. Le daban escalofríos por todo el cuerpo.
Apretaba mi polla con sus piernas. El ritmo empezó a subir y la risa se convirtió en una respiración fuerte, golpeó sus nalgas sobre mis muslos, abrió las piernas, apretó mi cabeza sobre sus pechos. Buscaba el máximo contacto de su cuerpo con el mío, sobre todo de su clítoris
– ahora si que me vienes ,ahhhh, uggggggg, ya aprieta mas , maassssssssss
– sigue un poco mas , un poco mas, la dije yo a puntito de correrme por segunda vez en el mismo condón
Ahora era yo el que suplicaba, estaba a punto de correrme de nuevo. Buscó una posición más cómoda para subir y bajar y empezó a trabajar mi polla con un ritmo desenfrenado.
– me corro , me corrooooooooo ,siiiiiiiiiii!!!!!!!!!
Se quitó de encima. Aun seguía riéndose. Miró mi polla para buscar el preservativo. Me lo quito con todo cuidado.
– para mi prima
Nos reímos a carcajadas.
– voy a subírselo
– no jodas ,es que estás loca!
– Ya claro , tu lo que quieres es follartela por el método tradicional
– Ahora que lo dices tu prima tiene un polvo de muerte
– Pero serás cabrón!!!!!!
– Si yo solo te quiero a ti, además tu prima es toda una mujer
– Yo no soy toda una mujer
– Tu eres un bomboncito de nata con botoncitos de chocolate
– Donde están los botoncitos de chocolate?
– Aquí estos dos pezoncitos
– Quita que lo único que quieres es tirarte a mi prima , que has bajado con un calentón de muerte
– Y tu , de pensar como me follaba a tu prima
– Ya, bueno habrá que ayudarlos
– Tu entérate que es lo que quieren que hagamos exactamente.
Así quedo todo , lo pensamos bien , Marina fue a su casa y les dijo que aceptábamos, yo no fui, me hubiera gustado ver la cara de su prima Laura al decírselo. Al parecer querían que eyaculara sobre su vagina es decir , ¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡¡
QUE ME MASTURBARA SOBRE ELLA !!!!!!!!!!!!!!!!! luego ella ya se introduciría el semen , el sistema no fue el que yo había imaginado.
Marina habló con su prima Laura y esta le explicó que debía masturbarme intentando correrme justo a la entrada de su vagina, de forma que ella terminaría de introducirse el semen con su dedo. Nada mas contármelo se me puso tiesa, al llegar a casa me hice un pajote…
LOS ENCUENTROS
El primer día llegamos mi novia y yo completamente nerviosos , esa noche no pude dormir , subimos a su casa y nos recibieron Roberto y Laura . Estuvimos tomando algo, charlando, como iba a ser todo, sobre todo pusieron énfasis en que no habría penetración, me daba igual , había llegado la hora.
– bueno cuando queráis dijo Roberto.
Laura y yo nos levantamos y fuimos para su habitación de matrimonio. Ella llevaba puesto un chándal gris de algodón , se veía que quería estar cómoda .
Entramos en la habitación ,echó el cerrojo, esto del cerrojo lo hizo en casi todos nuestros encuentros
– mejor con la luz apagada , dijo ella
– si , yo creo que mejor.
Bajó la persiana , apenas se veía nada , lo justo para lo nuestro, ella se quitó el pantalón de chándal y se tumbó en la cama, se puso un cojín en la espalda para tener levantada la pelvis , no me le podía creer aquella tía tan buena con su coño delante de mis narices, estaba muy nervioso
– ven ponte de rodillas aquí
– aquí?. La dije poniéndome de rodillas en su cama entre sus dos piernas
– tu tómate todo el tiempo que quieras
– espera que me voy a bajar el pantalón.
Me bajé el pantalón y salió mi polla totalmente tiesa, estaba de rodillas con mi polla dura a 10 cms escasos de su coño descubierto, apenas se veía nada, empecé a menearmela muy despacito, el silencio de la habitación solo se interrumpía por el roce de mi camisa al mover el brazo para arriba y para abajo
– en que piensas? La pregunté
– no se , que esto es una locura
– estas a tiempo todavía
– no, le hemos dado muchas vueltas y hemos decidido que esto es lo mejor.
Yo seguí a lo mío , me había encantado oír su voz mientras me masturbaba, en 3 minutos noté que me corría
– ya lo tengo , ya lo tengo
– acércate despacio , tranquilo , apunta bien.
Ella se abrió el coño , me sujete la polla por la mitad con dos dedos, eché la piel hacia atrás para que saliera el semen disparado , puse mi polla a un cm de su agujero, una vez creo que hasta llegué a rozárselo y descargué todo mi semen en él
– ahhh, dije en bajito.
Solté una buena descarga de semen , casi todo fue a parar a su agujerito, después ella procedió a introducírselo en el coño, se puso la mano entre su coño y el culo para que no escurriera nada y se lo iba metiendo, se quedó con las caderas levantadas , se introducía dos dedos en el coño y luego se los sacaba ,mientras yo jadeaba intentando recuperar mi respiración todavía con la polla en la mano. todo fue muy frío pero eso tenia que cambiar…
Después yo salí de la habitación , dejándola allí y nos fuimos rápidamente mi novia y yo , Roberto entró rápido en la habitación, no me preguntó nada, solo nos dijo un hasta luego .Mi novia me preguntó por lo sucedido , yo le conté como ocurrió y esto al parecer la excitó bastante porque acabamos follando en el coche como locos, yo todavía con una calentura tremenda por lo sucedido y sobre todo cuando se introdujo el semen.
Sin embargo también la dije , que solo podríamos follar los domingos para no desperdiciar semen , esto se me ocurrió a mi y que el domingo la contaría como había ido toda la semana.
Así mas o menos fue toda la semana ,de lunes a sábado, siempre lo mismo , el mismo chándal, todo igual.
La siguiente semana parecía que algo había cambiado , yo siempre iba con mi novia que se quedaba en el salón con su marido, el lunes apareció con un vaquero y una camiseta de tirantes blanca, estaba preciosa con el pelo recogido en una coleta. Fuimos hacia la habitación , bajó la persiana pero menos de lo habitual ,puso la excusa de que así podría precisar mas a la hora de eyacular.
Se veía mas , se quitó los pantalones y se espatarró en la cama como siempre , ahora podía ver su cara y mucho mejor su coño, yo me desnude de cintura para abajo y me puse de rodillas metida entre sus piernas, empecé a masturbarme , esto era mucho mejor la veía el coño , su preciosa cara , ella me miraba a los ojos, yo la correspondí la mirada , nos mirábamos mientras me la meneaba sobre su coño, bajó su mirada y me miró la polla, como me la meneaba, yo creo que estaba excitada…
– ya lo tengo , ya lo tengo.
La rocé un poco con la polla en la entrada mientras me la meneaba, ella dio un suspiro, me corrí y ella se abría el coño como siempre y empujo el semen con sus dedos. Note como metía y sacaba sus dedos y como suspiraba. Estaba muy caliente y más insatisfecha que yo que me quedaba con muchísimas ganas de hacerla mas cosas…
Así durante toda esa semana, la semana siguiente ella estaba desnuda solo con una camisa , con la misma luz que la semana pasada, yo sobre ella, nos mirábamos
– que tal con Roberto? , la pregunté
– regular, no lo lleva muy bien, apenas hablamos ahora
– ah lo siento
– no pasa nada , solo queremos que me quede embarazada y ya lo arreglaremos.
En esto me la empiezo a menear con dos dedos , desde la base hasta la mitad, dejando todo mi capullo libre , la empecé a acariciar el coño con la punta, ella suspiró y no dijo nada ,yo estaba que me corría ya, la estaba rozando el coño con mi polla!!!!!!! nos mirábamos mientras la rozaba, ella suspiraba un poco mas alto, se estaba calentando, de repente ella se empezó a desabrochar la camisa, se la abrió y pude ver dos tetas embutidas en un sujetador ,no muy grandes pero muy bien formadas, eran preciosas, no tenían nada que ver con las tetitas de mi novia , se las empezó a acariciar con una mano, eso fue mucho no pude mas…
– ahhhhh, me corro, me corro.
Como siempre se abrió el coño ,esta vez eyacule con mi capullo en contacto sobre la entrada de su agujerito, ella se apretaba mas fuerte las tetas, después se introdujo el semen en el coño , se metió dos dedos pero varias veces , estaba excitadísima, no sabia que hacer , al final me levanté y me fui.
Al día siguiente igual ,la misma camisa , ya la frotaba el coño , durante esa semana se lo frote todos los días , me contenía para no clavársela pero no lo quería estropear, ahora sabia que podía hacerlo, solo había que ver lo cachonda que se quedaba y que solo era cuestión de tiempo..debía esperar mi momento.
También le conté estos encuentros a mi novia, que me pidió que la rozara el coñito como se lo hacia a su prima , cuando ya estaba a tope se la clavaba y nos corríamos de una manera salvaje.
Los cuatro siguientes días ella estaba a puntito de tener la regla por lo que decidimos aplazar nuestros encuentros, ya eran días poco fértiles Llevaba dos días de retraso hasta que por fin , LA BAJO LA REGLA!!!!!!!!!!!!!!! , iba a poder seguir disfrutando de esa ricura de mujer durante otro mes
Esperamos 4 – 5 días desde que acabo la menstruación para que empezara a ovular de nuevo , es decir en total unos 15 días desde la última vez que tuvimos contacto , estábamos buscando los días mas fértiles.
Nos presentamos en su casa , mi novia y yo como siempre, Laura salió a recibirnos con un pantalón negro ajustado y un jersey rojo de cuello alto sin mangas.
Me fui a la habitación con ella, bajó la persiana pero cada vez lo hacía menos, ahora podía verla la cara perfectamente y no digamos el coño, que coño!!!!!!!! …
Se desnudó de cintura para abajo, yo como siempre me puse de rodillas entre sus piernas , me bajé el pantalón de chándal hasta mis rodillas y empecé a menearmela, ella me miraba como la última vez , luego miraba a mi polla como me la meneaba
– que te parece?, la pregunte
– no se me parece raro , la forma de masturbarse de los chicos, es hasta gracioso…
Hablábamos de cosas sin importancia, ese día me corrí en la entrada como siempre, no llegué a rozarla, estaba un poco cohibido , había perdido confianza después de dos semanas…
Los dos días siguientes lo hice igual hasta que el tercer día de estar masturbándome delante de ella me dijo
– puedes acercarte mas si quieres, no hay que desperdiciar nada
– vale, tranquila.
Eso lo tomé como una indirecta ,al parecer la gustaba el roce de mi polla y a mi no digamos.
Empecé a rozarla el clítoris con mi capullo totalmente rojo, la tenia a punto de reventar, entonces se me ocurrió la idea de poner toda mi polla extendida a lo largo de su rajita y ponerme a frotar ,no sé como reaccionaria, parece que dio resultado , ella se puso a jadear , recuerdo que llevaba una camiseta negra de tirantes , yo me sujetaba con los brazos que ponía uno a cada lado de sus piernas, no quería recostarme sobre ella, si quería hacerlo pero no me atrevía, se la escapó un gemidito
– ahh ,ahhhh.
Entonces ocurrió algo maravilloso , ella bajó su mano y aprisionó mi polla contra el coño, yo lo frotaba arriba y abajo ,arriba y abajo, ella me apretaba con su mano, entonces se corrió , lo pude notar por sus contracciones yo no pude mas y descargue toda mi leche, pero no lo hice en su agujerito sino que salió disparada hacia su vello púbico y su ombliguito ,ella trataba de recuperarse del orgasmo que acababa de tener, ni siquiera se preocupó de recoger el semen como siempre e introducírselo en el coño, ese día no lo hizo…
Los tres días siguientes no ocurrió nada especial ,solo la froté un poco el coño y eyaculé a la entrada, yo creo que no la provoqué ningún orgasmo lo que debió dejarla con un calentón de impresión…
El siguiente día ella estaba radiante, tumbada en la cama , solo con una camisa blanca y un sujetador sin encajes, además su marido no podía estar por motivos de trabajo por lo que mi novia decidió no venir tampoco, era la primera vez que estábamos solos , yo fue el primer día que me quité los pantalones del todo para estar mas cómodo , de hecho me desnudé completamente, la froté el coño con mi capullo , la extendí la polla en su rajita, ella se abrió la camisa, llevaba un sujetador blanco sin encajes , se puso a jadear…
– ahhhh, ahhhhhh
– que bien , que bien la dije yo.
Bajo su mano y me aprisiono la polla como la otra vez , pero hoy yo quería mas
– mastúrbame tu , mastúrbame tu.
Me cogió la polla y se puso a menearmela, como lo hacia , suave pero firme
– así te gusta?
– Ohhh lo haces de maravilla, de maravilla.
Me masturbaba pero se ocupaba de que mi capullo rozara su clítoris , entonces me armé de valor y la acaricié un pecho por encima del sujetador , estaba muy excitada
– tienes unos pechos preciosos, preciosos
– tócamelos , por favor , tócamelos
– estas excitada?
– Siiii, mucho , no pares , no te corras todavía , no te corras..
La levanté el sujetador por encima de sus pechos y la acaricie sus preciosas tetitas, eran maravillosas , perfectas ,suaves, duras , pezones pequeños , ella seguía con su pajote ,ya lo tenia a puntito…
– me corro me corro.
Ella se frotó la polla contra su clítoris con violencia y se pegó una corrida de impresión mientras mi polla , reventaba por todo su coño, por la tripita , el ombligo…
– ahhhhhh, siiiii, dijo ella que bueno.
Recogió lo que pudo y se lo introdujo en el coño, yo cada vez iba mas excitado y con ganas de mas marcha.
Esto también se lo conté todo a mi novia , siempre recreábamos las situaciones , la froté el coñito a Marina e hice que se masturbara rozándose el clítoris con mi capullo. Ella se volvía loca de placer , decía que no se imaginaba a Laura haciendo esas cosas y me pidió por favor que se la metiera a su primita y se lo contara con todo detalle
En la siguiente ocasión con Laura ,sin nuestros respectivos, ya me tumbé sobre ella mientras la frotaba el coño, la acariciaba sus tetitas con las dos manos por debajo de su camiseta de tirantes que esta vez llevaba puesto, nos gemíamos al oído, era como estar follando pero sin meterla, no iba a aguantar mucho…
– avísame cuando te corras , avísame, me dijo
– ya me viene , ya me viene.
Entonces bajó su mano , me cogió la polla e INTRODUJO EL CAPULLO EN SU COÑO!!!!!!!!!!!, mientras me vaciaba en su interior , que gozada que coño tan caliente y que pedazo de tía , estaba empezando a comprobar lo zorrita que era…
– así no se escapara nada., dijo ella
me la sujeto durante toda la eyaculación no permitiendo que entrara mas de la cabecita de mi polla en su coño,,, esto ya era como habérmela follado , pero yo quería mas , quería follarmela como dios manda… después me fui, tenia el coño empapado entre mi semen y la calentura que llevaba… ese día no la dejé correrse
La siguiente vez, también solos, ya estábamos como siempre frotándonos ,ella no se quería desnudar del todo, decía que así la daba mas morbo ,también me dijo que su marido no la follaba por que tenia mi semen dentro y desde que empezamos con nuestros encuentros él no la había tocado porque le daba asco, esto me hizo suponer que ella iría con un calenton tremendo, tanto tiempo sin follar, ese día mientras la frotaba…
– ahhhh, siiii que bien , no te pares, no te pares, decía
– me corro me corro., la dije yo
– espera un momento
Ella introdujo la cabecita de mi polla en su coño como la otra vez para que eyaculara dentro , !!!!!!!!!!!!!!! pero era mentira todavía no me iba a correr !!!!!!!!!!!!, ella me la sujetaba y metía y sacaba un poquitico mi capullo , yo la agarré las manos y entrelazamos las manos, después empujé con fuerza y TODA MI POLLA DESAPARECIÓ EN SU COÑO!!!!!!, me la iba a follar, dentro fuera , dentro , fuera
– ahhhhh que bueno , que bueno la dije
– no te corrías ya?
– Siiiiii ya me viene lo quieres ya?
– Noooo, ahora espera un poquito, espera
– Quieres que te folle?
– Siiiii
– Dímelo, di que quieres que te folle
– Quiero que me folles, vamos , méteme la hasta el fondo.
No aguanté mas y descargué todo mi semen en su coño, dentro, mientras ella me apretaba el culo contra ella…
– ahhhhhh ,siiiiiiiii, damela toda , damela toda
– toommmmmmmmaaaaaaaaaa ahhhhhh que bueno, me corrooooooooo!!!!!!!!!!!
Ya lo había conseguido por fin me la había follado. Los dos días siguientes me la follé de la misma forma, al día siguiente incluso ella me cabalgó encima de mi y eso que ese día estaba su marido en el salón ,Que gozada!!!!!!!
Solo nos quedaba un día , antes de interrumpir nuestros encuentros por motivos de su menstruación, yo sabia que ahora era mucho mas probable que ella se hubiera quedado embarazada aunque yo no quería porque estaba gozando de follarme a las dos primitas.
Ese posible último día tenia que ser especial , tampoco estaban nuestros respectivos, los dos lo sabíamos que podía ser el ultimo día ,llegamos a la habitación como siempre, puso el cerrojo por si acaso , se quitó la camisa que llevaba y se quedó desnuda porque iba sin sujetador, se quitó los vaqueros con las bragas y se tumbó en la cama , no quería perder el tiempo…
– vamos desnúdate y ven aquí
Yo me quité la ropa y me puse encima de ella. Se la clavé sin florituras , me la empecé a follar , la di el primer beso en la boca, que boca , vaya labios mas dulces, mientras me movía sacando y metiendo mi polla ,
– ahhhhhh que bueno , que bueno, dijo ella
– te gusta follar?
– Siiii, me encanta dame , dame
La apretaba las tetitas con las dos manos , la sobaba el culo como quería , estaba a mi plena disposición , ella levantaba la cadera y salía a recibir mis envites, como gozaba la perra, la saqué la polla del coño como por descuido y se la dejé extendida a lo largo de su rajita, ella movía las caderas en busca de mi polla arriba y abajo…
– la quieres dentro?
– Sii, metemela , metemela
– Quieres mi polla? Quieres que te folle?
– Siiiii, fóllame , fóllame , por favor
– Te gusta mas que la de tu marido?
– Sisiisiiiiiiim esta me gusta mucho mas, vamos clávamela que no me aguanto mas
– Pídeme que te insulte si quieres que te la vuelva a clavar
– INSULTAME!!!!!!! , vamos cabron
– Eres una putita, te vuelves loca con una polla en el coño , eres una zorra,
Y de un golpe se la clavé en el coño
– siiii, soy una zorra, sigue , vamos
– seguro que te masturbas pensando en mi , en tus alumnos, hay alguno que con sus 15 añitos te vuelve loca
– siiiiiii, fóllame , no te pares
– has chupado alguna polla?
– No
– No digo a tu marido , que seguro que no, digo en la universidad, seguro que tenias un noviete al que se la comías
– Bueno una vez
– Una vez , no , muchas veces, tu te volvías loca con su polla en la boca, te gustaba que se corriera en tu boca?
– sssiiiiiiiiiiiiiii
– se la chupabas a menudo
– siempre que podíamos estar solos
– has pensado en chuparsela a alguno de tus alumnos?
– Siiiiiiiii, a uno
– Que puta!!!!!!!!!
– Te metes los dedos en el coño pensando en comerse la a un adolescente con su polla aun virgen
– Siiiiiiiii, soy una puta quiero que se corra en mi boca
– Ahora me la vas a comer a mi.
Me puse hacia delante me senté en sus pechos ,ella seguía boca arriba, la incline la cabeza hacia delante y la metí la polla en la boca, me la follaba por la boca
– toma puta , chupa, chupa.
Desde esa posición la metí dos dedos en el coño, ella jadeaba como una loca,
– quieres otro dedo puta, quieres otro dedo?
– Siiiiii mmmmmhhhhhhhh, dijo con mi polla en su boca
– ve voy a correr en tu boca por puta y pensaras que lo ha hecho tu alumno
– no pares , no pares, dijo sacándosela de la boca
– la quieres en la boca? Quieres mi leche en tu boca?
– Si, échamela échamela en la boca , CORRETE EN MI BOCA CABRÓN!!!!!!
Y se la volvió a meter a dentro
– me corrrrrrrrrrooooooooooooo, ahhhhhhhhhh, tomaaaaaaaaaaaa!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!
La dije incrustándola la polla hasta el fondo de la garganta con mis dos manos sujetándola la cabeza
– mmmm,mhhhhh,mmm
Acertó a decir con mi polla dentro de su boca y a la vez ella corriéndose con tres dedos en su coño ,dios vaya corrida y que manera de chupar una polla, no dejó escapar una gota.
Ese mes tampoco se quedó embarazada, el siguiente mes de las 17 veces que estuve con ella, solo 8 me corrí en su coño, cuando estaba su marido no follabamos para no hacer ruido y me corrí 7 veces en su boca y dos en sus tetas .
Ni que decir tiene, que con mi novia gozaba muchísimo contándola todo esto , incluso un dia me pidió que llevara una grabadora de cassete para oír a su prima gozar , ese dia la hice decir toda clase de barbaridades, que era una puta , que se masturbaba pensando en sus alumnos, que la encantaba que me corriera en su boca, que pensaba incluso en que Roberto se follaba a mi niña Marina, que la encantarían dos pollas , una en el coño otra en el culo de sus alumnos, incluso que si estuviera muy caliente se dejaría mear en las tetas… todavía tenemos la cinta de cassete y la usamos de vez en cuando.
Ese mes por desgracia ¡¡¡¡¡¡¡¡¡ se quedó embarazada!!!!!!!!!!!!! , esperaba un hijo mío que nunca iba a reconocer , hace poco me llamó ,no estaba su marido, era su sexto mes de embarazo , me dijo que tenia ganas de verme…

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Mi historia

Mi historia

Desde que era muy joven me di cuenta que no soy normal. Siempre me he sentido atraída hacia las formas de ser de los chicos y me identificaba con ellos más que con mis compañeras. Cuando fui siendo mayor, me di cuenta que los chicos no me llamaban en absoluto la atención, y no puedo negar que, sobre todo al principio, saliera con alguno, pero era más bien intentar ser como mis amigas y cubrir el expediente.

En cambio, qué decir de las chicas. Siempre me han gustado. Me metía en el servicio con ellas para verlas mejor, todo su cuerpo, me empapaba de sus desnudos en los vestuarios. Siempre me controlé. No quería que nadie supiera de mis inclinaciones. Así llegué hasta los diecisiete años.

Tengo que decir que la culpa de todo lo que pasó en esta historia es de mi hermana Paloma. Vivíamos en Sevilla junto a mis padres. Cuando yo tenía dieciocho años, ella tenía veinticinco. Os llamará la atención esta diferencia de edad. Se debe a que fui lo que se llama “un despiste”. De todas formas, no somos mas que nosotras dos. Ella era muy distinta a mí. No digo físicamente, pero sí de carácter.

Paloma y yo somos de pelo negro y ojos marrones. Yo soy más alta que ella ahora, pero entonces éramos casi iguales. Eso sí. Yo con diecisiete años era un palo de delgada, y ella a sus veinticinco años, no voy a decir que estuviera gorda, ya que gorda no ha estado nunca, sino que tenía las carnes muy bien puestas. Yo solía vestir con ropa de deporte, pues me ha gustado mucho tener fuerza y estar ágil y he hecho siempre deporte. Ella era en cambio muy coqueta, aunque siempre con elegancia.

Yo siempre he usado una melena que no me cubra el cuello, mientras ella luce siempre una cabellera que ha veces lleva suelta y otras veces con coleta, falda por encima de la rodilla, camisas que desabrocha, zapatos de medio tacón.

La coquetería de Paloma no está tanto en su forma de vestir como en su carácter. Le gusta que la mimen, ser el centro de atención, sentirse admirada. Siempre ha tenido un montón de pretendientes, y siempre ha jugado con ellos, como pretendía jugar conmigo. Yo en cambio soy seria de carácter, y aunque soy la menor, tengo que decir que por el carácter de mi hermana he sentido a menudo que me faltaban los mimos de mi familia.

Como quiera que fuera, como tengo un carácter tímido, no me atreví, en un principio a buscar mi media naranja dentro de mi mismo hemisferio. Mi hermana era muy femenina. Se paseaba frecuentemente en braguitas delante mía. Sólo en braguitas, o en un camisón que siempre se me antojaba trasparente. El cuerpo de mi hermana era totalmente distinto a los que había visto en los vestuarios. Era una mujer hecha y derecha.

Empecé a masturbarme pensando en los senos que se le veían a través del camisón, o cuando al salir de la cama, se ponía una camiseta. En las nalgas contenidas por las siempre inmaculadas y blancas bragas, que temblaban al pasear mi hermana por el pasillo, en los muslos que le asomaban cuando se sentaba a mi lado en el sofá.

El verano de 1995 tuve que quedarme en Sevilla preparando la selectividad, pues me habían cargado en junio. Le hice la puñeta en parte a mi familia, pues mientras yo me quedaba en Sevilla estudiando, con mi padre que tenía que trabajar, mi madre y Paloma se fueron a un apartamento que tenemos en la playa, en Matalascañas, Huelva. Mi padre y yo íbamos a visitarlas los fines de semana.

Me cundían los días estudiando y también le hacía de comer a papá, y le planchaba y lavaba. Por las tardes me iba a hacer footing, y después de correr, cuando estaba en la ducha, me masturbaba, pensando en mi hermana. Me divertía pensar que le provocaba a Paloma el mismo placer que yo me provocaba a mí misma con el dedo.

Cuando mi padre y yo íbamos a la playa, yo era una esponja que absorbía todo lo que significaba sexualidad en Paloma. Sus top-less. Sus paseos con una toalla alrededor del cuerpo, las noches con nuestros amigos comunes. Cada gesto, cada movimiento me excitaba.

Un fin de semana coincidimos mi hermana y yo, iba con mis amigas, en la misma discoteca. Era una discoteca cercana a la playa. Yo la vi a ella y me disponía a saludarla cuando me di cuenta que se le acercaba un chico con el que parecía mantener una relación “especial”. Yo lo conocía. Era Mariano, un amigo suyo de hacía tiempo. Estaba claro que estaban saliendo.

Mi hermana estaba dando un espectáculo delante de mis amigas. Se besaban a brazo partido y dejaba que Mariano la toqueteara por todas partes. Yo estaba roja de vergüenza… y de celos.

— La muy guarra. Se lo voy a decir a mi madre nada más llegar.



No paraba de repetirme y de decirles a mis amigas. Mis amigas la disculpaban. Pero se que esa noche no pararían de hablar de ello y de reírse de mí, por mi hermana.

En un momento dado salieron de la discoteca. Yo, los seguí. Les dije a mis amigas que iba a pedirme una cerveza a la barra, pero lo cierto es que lo que hice fue seguir disimuladamente a mi hermana y Mariano. Se metieron en el coche de Mariano, pero en lugar de arrancar, vi que seguían besándose.

No debí hacerlo, pero tras estar espiándole un rato, comencé a acercarme, primero deprisa, pero conforme estaba más cerca, me iba parando viendo la cabeza de Paloma. La cabeza de Mariano no aparecía por ninguna parte. Me interesó lo que sucedía, así que di una pequeña vuelta para acercarme sin que me vieran.

Allí estaba. Paloma tenía la camisa abierta y el sujetador desabrochado. Sus pechos desnudos aparecían como manchas claras en la penumbra. Mariano tenía la cabeza entre las piernas. No pude ver si mi hermana se había quitado las bragas o no, pero sí que mi hermana tenía el “eso” de Mariano, que asomaba en la bragueta desabrochada, en la mano.

Esa noche lloré al llegar a casa. No tenía más motivo para llorar que los celos. Paloma me lo notó y me quiso sonsacar, pero no le dije nada.
El caso es que desde ese día, la obsesión por mi hermana fue creciendo. Y en un momento dado de la semana que transcurrió a continuación me propuse hacerla mía. No sabía cómo lo haría, pues yo no tenía experiencia ni nada.


Quiso la casualidad que cayera en mis manos unas revistas porno que mi padre había comprado y que dejó debajo del colchón, para que yo no las viera, pero claro, al hacerle la cama, las vi.

En las revistas aparecían fotos muy claras de cómo una chica tiene que tratar a otra, a parte de algunos relatos que me parecieron algo bestiales. Me empapé de todo aquello, todas las mañanas me veía las revistas y no paraba hasta que me masturbaba. Mamá me encontró más delgada que de costumbre el fin de semana siguiente. Un buen día, las revistas desaparecieron. Supongo que las compró papá en un mal momento.

Comencé a cambiar de actitud con Paloma. Procuraba quedarme a solas con ella. Un día entré al cuarto de baño mientras ella se duchaba, y me dediqué a hablar con ella y a observarla mientras se enjabonaba. Me pidió que le diera por detrás, y la enjaboné. Luego le alargué la toalla…

¡Qué magnífica mata de pelo negro cubría su sexo! Y en medio, se distinguía la hendidura que esconde su clítoris. Qué lindos pezones, que estaban rugosos por el agua que le había caído y el frío que pasaba mientras le entregaba la toalla lentamente.

Comencé a tomar por sistema la medida de entrar en el baño cuando ella estaba, especialmente si no estaba Papá. Un día escuché el chorrito de pipí a través de la puerta. Entré. Creía que me echaría una bronca, pero no me dijo nada. No le pareció mal. Comencé a pintarle las uñas de las manos, también la convencí para que se pintara las de los pies. Comencé a ayudarle a depilarse (Yo no me he depilado en mi vida). Indudablemente, le comencé a echar crema bronceadora y protectora donde no llegaba su mano.
Primer intento

Un día nos alejamos mucho de la urbanización, por que Paloma quería hacer top less y la playa estaba vacía. Me dijo que le echara cremita por todo el cuerpo. Estaba tentadora. De espaldas al sol, me ofrecía un trasero redondo y moreno en parte. Comencé a broncearle las pantorrillas, mientras pensaba si hacer o no hacer lo que estaba pensando. Sus pantorrillas dieron paso a sus muslos. Los amasaba intentando inculcar una presión y un ritmo que le aseguraran a mi hermana que aquello era un reclamo sexual.

Le pedí permiso para darle crema en el trasero. Aceptó. Le dije que le apartaría el bañador para extenderla bien. No me contestó. Comencé a embadurnarle de crema las nalgas y el interior de los muslos. Me sentía excitada y mi respiración se aceleraba. Estaba segura de que si hablaba, Paloma lo notaría, así que pasé a extenderle la crema por la espalda.

Mi mano se escurría por los laterales, deseaba tocarle los senos. Cada vez mis manos iban más hacia abajo. Esperaba que de un momento a otro Paloma diera media vuelta, y me quitara el bote o me cortara el rollo de alguna manera. Pero en lugar de eso, se dio la vuelta, para que le extendiera la crema por la parte delantera.

Comencé por la cara, primero por la frente, luego por la mejilla, la barbilla y alrededor de la boca. Calculaba mentalmente los efectos que le produciría. Luego le di crema en el cuello y en los hombros, el ombligo, y finalmente, las tetas. Mi mano se llenó de crema que extendía sobre todo el pecho de Paloma sin distinción. Luego comencé a rozar sus pezones con la palma de mi mano. Paloma me miró con desaprobación.

— Es…la zona…más sensible

Le dije con la voz entrecortada por la excitación, queriendo explicarle lo que sólo podía explicarse de otra manera bien distinta. Si mi hermana hubiera sido de otra manera, me hubiera quitado la crema y me hubiera mandado a hacer puñetas, pero es una calentona. Le gusta sentirse admirada y deseada, y aunque no dudo que aquello era nuevo para ella y le pilló desprevenida, actuó incitándome.

Pasé a extenderle la crema en las piernas, pero por delante. Evidentemente, ella estaba tumbada con las piernas entreabiertas. Mis manos le acariciaban la parte interior de los muslos, cada vez más cerca del conejito, hasta que la rocé un par de veces con la muñeca. Mis manos incluso se posaron y pude sentir la calidez de su sexo.

Comencé a darle con el dedo en la ingle, hasta que conseguí mi objetivo: introducir un dedo a través del bañador. Yo jadeaba de excitación. Ella se levantó de repente y se dirigió al agua. Me quedé compuesta y sin novia.

No tardé en seguirla. Había cierto oleaje, y ella se divertía esquivando las olas, a lo cual me sumé yo. Intentaba acercarme a ella, y cuando estaba cerca, abrazarla, pero se chafaba siempre. Yo insistía. Conseguí tocarle un par de veces la suave piel de las nalgas. Hasta que me gritó:

— ¡Eva!¡Vale ya! ¡Déjame tranquila de una puta vez!-

Salió del agua, cogió sus cosas y se fue. Me fui detrás de ella, pero dejando pasar el tiempo, quería que si se lo contaba a mis padres, que me recibieran con toda la violencia que requería la situación. Vamos, quería saber nada más verles la cara a mis padres si se lo había contado a no.

Mi hermana no le contó nada a mis padres. ¡Qué alivio! Pero en cambio, hubo un cambio radical en su actitud. Se cerraba con llave al entrar en el baño, dejó de darse los paseos que tanto me excitaban. Incluso me hablaba con frases cortas. Estaba enfadada conmigo.

Me di un tiempo en la persecución a la que sometí a Paloma. Seguí masturbándome mientras pensaba en ella, o viceversa. Pero al final del verano, mi mamá y Paloma volvieron de la playa. Era mitad de agosto. Surgió un problema en las tierras que tenemos en Córdoba y mi papá se vio obligado a ir hacia allá dos fines de semana seguidos. Comenzó entonces el acoso a Paloma de nuevo.

Me ponía a ver revistas porno, aquellas que tenía escondidas papá, delante de ella. Me paseaba desnuda para que me viera, e incluso, más de una vez me pilló masturbándome. Vamos, que me puse a masturbarme delante de ella, mientras clavaba mi mirada en sus ojos oscuros. Ella se ruborizaba siempre. Una de las veces coincidió que yo estaba en el baño y ella entró.

Comencé a hacerle posturitas. Ella no quería mirarme, pero me miraba. Cuando salí de la bañera, ella se miraba delante del espejo, y al pasar a su lado, le di un achuchón, y restregué mi cuerpo contra su trasero. Cerró la puerta tras de mí. Sentí la ducha. Salió en toalla hacia su cuarto. Si me abalanzaba sobre ella y le quitaba la toalla tras tirarla al suelo ¿Qué haría?

La seguí por el pasillo, encantada de observar el rítmico movimiento de sus caderas, hasta que entró en su cuarto y escuché cerrar el cerrojo. Pensé en ese momento que Paloma nunca sería mía. Me acerqué al baño, desesperada y vi sus braguitas en el suelo del baño.

Cogí sus braguitas y las olí. Olían a sexo… y pude ver una manchita húmeda en la tela que tapaba su almejita.

¡Paloma se excitaba al verme!

La gran lotería me tocó al siguiente fin de semana. El jueves, Paloma, tras una larga conversación telefónica con Mariano, comenzó a llorar. Se encerró en su habitación. Fui a consolarla. Me la encontré sentada en la cama. Llorando…

— ¿Qué te pasa, Palomita?- Le decía mientras me sentaba a su lado y le besaba la cabeza, triste yo también de ver a mi hermana tan desangelada.
— Nada, que todos los chicos son iguales. Este cabrón nada más irme de la playa se ha liado con Nuria, y me ha dicho que lo nuestro ha acabado.
— Pero si estabais tan bien hasta hace unos días. Eso ha sido la zorra esa que se ha metido por medio

Paloma comenzó a llorar desaforada. Algo había detrás que no me quería decir. Le costó reconocer que no se llevaba bien con Mariano. Había tenido sobre todo, un problema de relaciones sexuales. Lo habían estado haciendo durante el verano. Ella no se había corrido ni una vez. Era incapaz de llegar al orgasmo.

— Pero mujer. ¿A quién se le ocurre ponerse a hacerlo en un coche a la salida de una discoteca?- Paloma se quedó sorprendida de que supiera aquello.
— Yo estoy segura de que tú, en condiciones normales te corres como la primera.

Paloma me miraba desconsolada, pero ya no gimoteaba al menos…

— ¿Crees eso realmente? ¿Cómo lo voy a saber yo? ¿Qué más me da ya, si Mariano me ha dejado?
— Yo, esto de los chicos lo he tenido siempre muy claro. Le dije a Paloma.
— Mira, tonta, Si ese te hubiera querido, te hubiera llevado a un sitio más romántico. Y no te preocupes, que detrás de ese vendrán más.

Comencé a besarle las sienes y a beberme las lágrimas que le caían por la mejilla. Mientras, mi mano se posó en su muslo. La respuesta negativa no se hizo esperar…

— Déjalo, Eva. Llevas razón, pero tengo que desahogarme. No me agobies- No la agobié.

Al día siguiente, seguía en el mismo plan lloroso por más que mamá se empeñaba en animarla. Mamá no sabía, lógicamente todo el problema. Yo me hice mi plan. Paloma pasaba por un momento malo y yo me tenía que aprovechar. Ese fin de semana era vital para mí.

Pero por poco me lo chafa todo papá, pues al ver la cara de Paloma, se empeñó en que fuéramos todos a la casa de Córdoba. Yo le eché por achaque que tenía que estudiar para la selectividad. Al quedarme yo, por fuerza tenía que quedarse Paloma.

Estuve toda la tarde del viernes con Paloma. Estuvimos como en los viejos tiempos. La depilé las piernas y le afeité el sobaco. También le ayudé a hacerse las tiras. Le ayudé a pintarse las uñas de los pies. Yo pensaba que me iba a comer a un bomboncito la noche siguiente.

Nos quedamos viendo la tele. Pusimos la película más erótica que porno de la noche, pero fue suficiente para ver que Paloma se divertía viendo aquellas escenas y no le daba ninguna repugnancia las escenas de lesbianas, aunque, eso sí, se ponía colorada.

Me masturbé pensando en las perrerías que pensaba hacerle a mi hermana la noche siguiente. No podía apartar de mi mente la imagen de la entrepierna de mi hermana, cubierta apenas con las bragas mientras le hacía las tiras. Hasta mi nariz llegaba el aroma de su sexo mezclado con el perfume de la ropa recién lavada.

Por la mañana me percaté de que Paloma no cerró la puerta al meterse al baño. Entré y me ofrecí a enjabonarla. Paloma se dejaba enjabonar todo el cuerpo, y tan sólo me apartó la mano cuando quería adentrarme con la esponja entre las piernas. Luego cogí la manguera y comencé a enchufarle por las zonas donde tenía jabón. Por todas las zonas. No opuso resistencia, hasta que su excitación fue ostensible…

— Déjalo ya, Eva.

No quería presionarla, por no echarlo todo a perder. Le ofrecí la toalla, y ella vino a mis brazos a refugiarse de la frescura del ambiente.
Nos preparamos de comer. Nunca he dado tantos besos en la cara a mi hermana como mientras preparamos aquella comida. Luego comimos y le propuse a Paloma la idea de preparar una fiesta para esa noche. Aceptó, así que compramos refrescos y una botella de ginebra. Paloma se reía de que una deportista como yo fuera a beber algún combinado.

También compramos pan de molde para hacernos unos montaditos. La tarde pasó en la cocina. Nos pusimos a preparar los montaditos. Cada vez que podía, como de broma, le pegaba a Paloma un achuchón, que ella me devolvía. Cada vez los achuchones eran más fuertes. Entre achuchón y achuchón nos fuimos bebiendo los primeros combinados. Yo era la que los servía, y no los servía iguales.

Paloma pronto tenía más que un puntillo. Por eso, cuando tras un achuchón que me pegó, yo la agarré por la espalda, noté que la resistencia que ponía era más ficticia que real. Le mordí en el hombro, siempre como de cachondeo, y ella echó el culo para atrás, pero se encontró con mi pelvis. Sólo le dije una cosa…

— Vete preparando, que esta noche vamos a tener movida.

No contestó ni sí ni no, sólo sonrió con malicia. Lo tuve entonces muy claro. Le puse un par de combinados más. Comimos una sentada frente a la otra. Yo llevaba mi típico pantalón de chándal y una camiseta, debajo de la cual no llevaba nada. Paloma vestía una falda y una camisa de botones, con unas zapatillas. No me gustaba como vestía para esa ocasión, por eso, tras tomarnos los montaditos , le dije que íbamos a bailar, pero que era necesario que cambiara de aspecto.

La llevé de la mano a su dormitorio y le saqué del armario una ropa que mi hermana no se ponía desde hacía diez años. Eran faldas que le quedaban mucho más cortas y suéter que le quedaban súper ceñidos. Después, mientras ella comenzaba a cambiarse, fui al cuarto de mamá y le saqué unos zapatos de verano, de esos que son tres o cuatro tiras cruzadas, con un tacón muy alto.

Al volver a su cuarto, pude verla en ropa interior. Le ordené que se quitara el sostén, ya que no lo necesitaba con el suéter. Luego fui a buscar unas bragas mías, y le ordené que se las pusiera. No quería violentarla, así que salí de la habitación, pero sólo al comprobar que comenzaba a cambiarse las bragas. Yo también me cambié. Me puse una camisa blanca de papá, que me estaba anchísima y unos pantalones del traje, que me estaban igual. El conjunto remataba con unos zapatones. Cuando llegué, Paloma comenzó a reírse al ver mi aspecto estrafalario. Luego me dijo, de broma…

— No le da vergüenza, hacer esperar a una dama.

Puse un disco de Carlos Gardel y nos pusimos a bailar tangos. Imagínense. Ella con esos zapatos de tacón y la falda cortísima. Yo con aquella ropa anchísima. Aquello me sirvió para que con el meneo, Paloma estuviera todavía más mareada, y de paso, para que le perdiera el miedo a mi contacto.

Tras los tangos pusimos un disco muy romántico, de Roberto Carlos, que sabía que le encantaba. Comenzamos a bailar agarradas, con los zapatos de mamá, ella estaba muy alta. Comencé a hablarle…

— Querida mía. Creo que la adoro. No puedo vivir sin Usted. Ella se reía. SU risa me exasperaba. Me ponía nerviosa.
– ¿Qué le ocurre?. Se ríe de un caballero- Mi cara se acercaba a la suya. De pronto, una de las manos que caballerosamente conservaba en la cintura la agarró de la nuca y acercó la boca suya contra la mía.
– Eso ha estado muy mal, muy mal.- Me dijo tras el primer beso. Pero no opuso ninguna resistencia al segundo beso. Esta vez fue ella la que llevó la voz cantante, introduciendo su lengua en mi boca. Yo quise morderla con mis labios pero se escurrió.

Como antes me había comido los montaditos, ahora empezaba a disfrutar el trabajo del día anterior. Mis manos comenzaron a subirle la falda y a acariciarle el trasero, En efecto, mis bragas le estaban minúsculas a Paloma. Sentí el frío de sus nalgas, que se calentaban rápidamente en mis manos. Tiré de ellas hacia lados opuestos y sentí como las bragas se le iban metiendo entre los cachetes. Ella con sus manos se limitaba a agarrarse por detrás mía.

El suéter señalaba los pezones de Paloma, ahora mejor que nunca. Nuestras bocas no paraban de pelear entre sí, intentando conquistar cada una el territorio de la otra.
La boca de Paloma me sabía a miel. Era un caramelo que tenía que deshacer en mi propia boca. Metí una pierna entre las suyas y se la clavé en el sexo. Sentía la excitación de Paloma en que cada vez se entregaba más. Ahora era yo la que había triunfado en la lucha por su boca. Mi lengua se introducía en cada rinconcito…

— Hoy vas a saber lo que es un orgasmo, putita

Le dije al verla entregada. Ella me escuchaba concentrándose sólo en mis caricias. Notaba mi propia excitación como un peso en el vientre. Le di un tirón al suéter que se desgarró. No nos importó, por lo viejo que era. No conseguí mucho, así que volví a tirar de él, y ahora si asomó uno de sus senos. Rápidamente lo agarré con las manos, presionándolo, y me lo llevé a los labios.
Lamí ese seno varias veces, alrededor de la aureola. De pronto, me metí el pezón en al boca y miré a Paloma a la cara, entornado la vista. Paloma me miraba placenteramente y hasta agradecida. Comencé a sentir crecer la punta del pezón entre mis labios y apretar estos a la vez. Jugué con él como si quisiera arrancárselo de un mordisco, moviendo la cara hacia un lado u otro. Paloma comenzó a susurrar un ronco gemido. Mi otra mano se adentraba por detrás en la zona trasera de su sexo.

Me incorporé. Noté el muslo que había entre las piernas de Paloma un poco húmedo y me acordé que los pantalones eran de Papá, así que rápidamente me los quité, sin quitarme los zapatones. Me costó. Por poco me caigo, pero salieron. Paloma se desabrochó la falda mientras tanto y calló al suelo. Mis braguitas, por delante no le cubrían ni la mitad de la barriga. Se le adivinaban los dos labios del sexo, y pensé que debían de estar acariciándole el clítoris. Se iba a quitar el suéter, pero se lo impedí. Me gustaba verla así, con el suéter roto y un seno al aire.

Comenzamos de nuevo a bailar, pero esta vez más tranquilas. La besaba en el canal del pecho, en los hombros, en el cuello. Paloma me musitaba susurrando palabras de reprobación, que no servían sino para ponernos más calientes a las dos.

Le di un beso cuando pasaron unas cuantas canciones, le dije que fuéramos a su dormitorio. Ella fue delante. Yo veía media espalda desnuda y un culo con los dos cachetes desnudos por lo pequeñas de las bragas. Mantenía el equilibrio como podía con los altos tacones. Me fui desabrochando los botones de la camisa de papá, y me deshice de ella, dejando al descubierto mis pechos pequeños y bien puestos. Paloma se quería quitar los zapatos, pero yo no la dejaba.

Llegamos a su cuarto. Me fui a abrazar a ella, pero cuando estaba próxima a mí, le di un empujón que la hizo caer de golpe sobre la cama. Paloma me miró confusa y sorprendida, pero se podía adivinar su excitación…

— Te voy a hacer una mujer.

le dije, mientras ella se llevaba las manos al pelo, alisándoselo, esperando la próxima jugada. Me coloqué de rodillas frente a ella y tras besarla en la boca y el cuello, volví a disfrutar de la excitación de su pezón. Mientras, de un tirón terminé de romperle la costura del otro tirante y comencé a manosear con fuerza el seno recién descubierto. Paloma me daba besos en la sien mientras repetía mi nombre…

— Eva, Eva, Evaaaa

Puse la mano sobre el sexo de Paloma, apenas cubierto por las bragas, y lo encontré empapado. Me acordé entonces de la negativa y la oposición que había encontrado hacía unas semanas, y decidí vengarme.
Agarré las bragas por la parte trasera del cuerpo de Paloma, y tiré de ella con fuerza. Sentí como se agitaba su cuerpo y se abrían sus piernas, buscando seguro un poco de sosiego para su almejita.

Comencé entonces a besarle entre los muslos, mientras ella acariciaba tiernamente mi cabeza. Tiré de sus piernas hacia arriba para que se tumbara sobre la cama, y deposité sus piernas sobre mis hombros. Comencé a bajarle las bragas. Las bragas se enrollaban sobre sí mismo al discurrir a lo largo de su muslo.

Se las terminé de bajar, pero se la dejé enganchadas en las pantorrillas. Paloma sólo conservaba en su sitio los zapatos de mamá, y yo tenía puestas mis bragas y los zapatones de papá. Me empeñé en meter la cabeza entre las piernas, que se me abrían sumisas. Allí estaba el tesoro con el que había estado soñando. Pude ver más abajo otro agujero con el que nunca había ni soñado en poseer y que ahora era mío.

Comencé de nuevo a besarle los muslos, mientras mi mano se le acercaba lentamente, hasta llegar a su tesorito. Por otras parte, yo mismo comencé a acariciar mi sexo, metiendo mi mano por debajo de mis bragas. Separé los labios que tapaban su clítoris, y acerqué ambos dedos por cada lado de su botoncito. Cuando estaba así, mi boca se abalanzó sobre él, lamiéndolo con la lengua violentamente.

Paloma se retorcía de placer y podía sentir en la palma de mi mano como su almejita soltaba el líquido viscoso con sabor a mar y a miel.
Me recordaba a un osito goloso que le roba la miel a las abejas. Las convulsiones de Paloma eran cada vez más violentas. Empezó a soltar unos alaridos casi exagerados. Tuve miedo de que nos escucharan en toda la casa, pero ya no me podía detener.

Para terminar de follarme a mi hermana, así, tal como estaba la mano, con la palma vuelta hacia su sexo, comencé a introducir lentamente el dedo pulgar. Mi hermana reventó de placer al sentir el dedo pulgar introducirse en su húmeda almejita. Yo seguí moviéndolo esperando prolongarle el orgasmo hasta el fin de sus días, o al menos hasta que me viniera a mí, como así sucedió al poco tiempo. Entonces perdí los papeles y me limité a restregar mi cara contra su sexo y su monte de venus mientras repetía el nombre de mi hermana.

Nos quedamos así un rato, hasta que decidimos ducharnos. Nos duchamos juntas, por supuesto. Le enjaboné de nuevo, mientras ella aguantaba la lluvia bajo su cabeza pacientemente. Había conquistado un agujero de mi hermana, pero aún me quedaba por conquistar el otro. Metí la esponja entre las nalgas de Paloma, mientras nos miramos con mirada cómplice. Le di fuerte entre las nalgas.

Mi hermana estaba prácticamente abrazada a mí, y nos besábamos de vez en cuando. Entonces la cogí de la cintura para obligarla a ponerse de espaldas a mí. La cogí de los senos mientras le mordía la oreja, y luego, la puse contra la pared. Yo me puse de rodillas, frente a sus nalgas y hundí mi cara entre ellas.

El agua bajaba por su espalda y lo inundaba todo. Entonces le separé las nalgas para acariciar con mi lengua su agujero. Mi sorpresa fue observar a la puta de mi hermana separarse ella misma las nalgas.

Entonces comencé yo misma a acariciarme de nuevo y a posar la otra mano sobre su coño. No duramos mucho tiempo así, porque ella se empeñó en acariciarse el clítoris, aunque yo le aparté varias veces la mano violentamente.

Así que tuve que quitarme la mano de mi coño y separarle la nalga que dejó libre. De nuevo le introduje el dedo, primero el corazón, pero luego también el índice. Ella los rozaba con los dedos con que se acariciaba el clítoris. No tardó en ponerse a chillar, esta vez bajo la lluvia. Dejé de lamerle el ano, para lamerle la parte trasera de su coño.

Créanme que a Paloma le fallaron las piernas y fue escurriéndose en mí hasta quedar en cuclillas entre mis piernas.

Nos secamos, comimos y dormimos en su cama. Bueno, dormimos a ratos. Nos tumbamos desnudas en la cama y nos clavamos las piernas en nuestros coños mientras nos acariciamos. Como yo no me había corrido, y estaba muy excitada, me tumbé encima de ella y comencé a moverme entre sus piernas, rozando mi clítoris contra el suyo, cada vez más rápido hasta que me corrí. Pero la cosa no acabó ahí, ya que volví a masturbarla con mis dedos, un rato más tarde.

El fin de semana pasó. El domingo las dos estábamos avergonzadas. Al pasar la borrachera nos entró la resaca. Pero la resaca no duró mucho. Un día me puse a estudiar de noche en la habitación de Paloma. Paloma se acostó con las bragas ortopédicas de siempre y un camisón de monjita. Mi papá me dijo que era mejor que fuera a estudiar a otro sitio donde no molestara a Paloma. Pero Paloma intervino…

— Déjalo, papá, si no me molesta.- No tardaron en dormirse mis papás cuando yo estaba de rodillas junto a la cama de Paloma, “ordeñándole la almejita”.

Desde aquella noche, mi hermana era mía, pero lo teníamos que hacer de espaldas a mis papás. Esperábamos a los fines de semana. Mi hermana se deshizo de los complejos estúpidos y pronto encontró a otro chico con el que se comportaba como una verdadera puta en la cama.
Yo, por mi parte, encontré pronto mi media naranja en mi mismo hemisferio.


Paloma se ha casado y tiene un hijo. Me parece que sus relaciones conyugales empiezan a ser aburridas en el plano sexual. De vez en cuando nos miramos como con cierta complicidad. Tal vez sea el momento de visitar a mi hermana un día que no haya nadie en su casa.

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Relación clandestina

Relación clandestina

Tenía una relación sexual con Laura, era enganche, atracción, solo pensaba en que llegará el otro día para volverla a ver, pero tenia una hermana.

Rocío era muy descarada, no se andaba con rodeos y me hablaba directamente de sexo, me calentaba con sus palabras y ya un día le dije que quedáramos porque ya no podía aguantar más esa calentura diaria.

Cabe decir que a mi quien realmente me gustaba era Rocío, pero era un pique que tenían entre las dos, y Laura siendo conocedora quiso ser la primera en follarme.

Claro que era más difícil que estuviera con Rocío al ser casada y con hijos, pero había una atracción mutua y ese día dejó a sus hijos con su madre con una excusa y aprovechó el momento para vernos.

No entendía como su marido podía ser tan idiota para hacerla sentir desgraciada, cuando yo la miraba y veía una diosa en ella.
Ese día me desperté temprano, apenas pude dormir pensando en nuestro encuentro. Yo estaba nervioso y solo pensar en que estaría en mis brazos, mi polla palpitaba. Hasta tenía miedo de correrme solo con verla.

No perdimos el tiempo, nada más llegar a mi casa, fuimos directamente a la cama, empezó a desnudarse y verla de esa manera, mi excitación fue creciendo, sentí ansia, no podía pensar en nada, tan solo tenía en mi mente poseerla.

De taladrarle el coño una y otra vez hasta que me destrozada la polla. Nos abrazamos desnudos, nos besamos enroscando nuestras lenguas, a la vez que acariciamos nuestros cuerpos.

Uff mi polla se puso como un bate de béisbol, empecé a besarle el cuello, mientras ella me agarró con fuerza la polla y la restregaba entre sus piernas. Mmmm el suave tacto de su coño depilado me hizo desearla aún más, le estruje los pechos y lamí sus pezones empitonados.

Los chupe, succione y los mordí suavemente sin parar, y ella suspiraba. La tumbé boca arriba sobre la cama, agarre sus pechos mientras lamia su abdomen, deslice mis manos por sus caderas suaves y firmes, tenia estrías por los embarazos, pero la hacían más hermosa, eran como tatuajes adornando su piel.

Mis manos llegaron a sus piernas y las separe acariciando sus muslos, me las puse sobre los hombros y empecé a besar sus muslos, subiendo alrededor de su vagina, la acaricie con mi barba y frote mi rostro en su coño mientras besaba las zonas circundantes.
El coñito totalmente depilado se me antojaba delicioso, estaba babeando por comérmelo, pero empecé lamiendo su ano con mi lengua y le di uno de mis dedos para que lo lamiera y ensalivara, después se lo metí por el recto, y mientras jugueteaba con el, con mi lengua separé sus labios hinchados, lamí su clítoris deprisa y luego seguí lamiendo los labios, uno y después el otro y volví a su clitoris.

Hundí mi lengua en su vagina , la metía y la sacaba, noté como se contraía por el empuje de mi dedo en su ano, mi nariz se restregaba en su clítoris, ella cada vez estaba más mojada… quejidos, jadeos y un ahhhh siii., y se corrió como un río en mi lengua, desbordando por mi barba sus jugos, apretaba con fuerza mi cabeza entre sus piernas y sentí sus espasmos.

UUff!!! aquello fue delicioso, me tumbe sobre ella mirándola a los ojos, su respiración era agitada, cuando se recupero, me hizo sentarme en el borde de la cama y se arrodilló sobre un cojín en el suelo y empezó a chuparme la polla como si fuera un helado, la saboreaba y se la tragaba hasta la garganta.

Mi polla temblaba dentro de su boca, recorría la punta en círculos, me agarró los testículos duros y llenos. Wow, no pude resistirme y explote dentro de su boca, pero ella siguió succionando y lamiendo mi polla sin parar, se trago todo mi semen, hasta la última gota, sin sacársela ni un solo momento.

Me daban espasmos, no podía aguantar y me retorcí de gusto, tuve que apartarla. Se echo sobre mi y nos besamos y abrazamos durante un rato.

Cuando me recuperé, ella se sentó sobre mi, me hizo una paja con su coño depilado, se deslizaba sobre mi polla de adelante hacia atrás como si fuera un perrito caliente, y… Muy caliente!!!
Luego me cogió la polla y se la metió dentro de su vagina y empezó a cabalgarme, mientras yo le acariciaba los pechos y le estrujaba sus nalgas acompañadas de sonoras palmadas que la hacían dar respingos y apretarme la polla con su vagina.

Me agarro de las manos mientras seguía cabalgando, sacó su lengua y busco la mía y nos enroscamos nuevamente, fue tan placentero que me volvió el instinto animal, puse sus brazos sobre su espalda, abrazándola fuerte y embistiéndola violentamente sin parar de jadear, una y otra vez hasta mi esperma se disparo dentro de su coño y me quede en éxtasis.

Ella se dejó caer sobre mí y se quedo sin moverse, unidos por nuestros sexos, extasiados y rendidos. Notaba latir su corazón sobre mi pecho.

Fue un primer encuentro muy excitante y no pudimos hacer otra cosa que volvernos a ver, y empezamos una relación clandestina.


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Cuando nos mudamos mi vida cambió

Cuando nos mudamos mi vida cambió


Tengo 49 años y hace 21 que me casé. Mi marido tiene la misma edad y no tenemos hijos, aunque él lo desea, pero yo me he estado resistiendo y ahora ya no sé lo que pasará. Nuestro matrimonio se ha deslizado por un tobogán de felicidades esperadas y todo lo que me imaginé cuando me casé referido a placeres íntimos, me ha llenado de satisfacciones porque ambos hemos dado rienda suelta a toda esa energía, que al menos yo, había guardado para el matrimonio, porque antes de casarme prácticamente no tenía experiencia sexual. Esto me había mantenido en una hermosa placidez espiritual hasta el día que nos cambiamos de casa.

Justamente estaba arreglando las cortinas nuevas, cuando a través del amplio ventanal vi a mi vecino que regaba el césped de su jardín. Era un hombre maduro, robusto, moreno y cuando nuestras miradas se encontraron me saludó con una respetuosa inclinación de cabeza. Yo respondí agitando mi mano y de alguna manera me turbé, porque quise desaparecer de la ventana y así lo hice. Siempre he tenido pudor ante las miradas directas de los hombres.

Al día siguiente era lunes, y mi marido se marchó temprano a su empresa. Yo me había olvidado del vecino hasta el momento en que lo vi trabajando de nuevo en su jardín. Ahora él no me había visto de modo que pude mirarlo con calma.

De pronto, al aparecer detrás de un árbol, nuestras miradas se encontraron y él me saludó con su mano en alto, yo le respondí de la misma manera y no sé por que, seguí haciéndolo durante un rato y luego me retiré perturbada de la ventana y me fui al cuarto de baño.

Sentía mi cuerpo terriblemente despierto y comencé a tocarme como nunca lo había hecho, porque jamás me había masturbado ni auto satisfecho de manera alguna. Pero en ese momento parecía necesitarlo para calmarme y comencé a tocarme con la esperanza de aliviar esa inquietud que se me hacía placentera pero molesta.

Entonces comencé a desear ardientemente que por alguna transmisión de pensamiento él viniera a mi casa con cualquier pretexto, y mi deseo aumentaba ante la sola idea. mi coño estaba tremendamente mojado y sonaba eróticamente cuando mis dedos entraban en él… Los minutos transcurrían y él no aparecía en el jardín, ni venía a mi casa y mi desesperación aumentaba…..

de pronto, casi sin saber como, con la mente enfebrecida y mi cuerpo sin control, me vi atravesando la calle sin mirar a lado alguno y al instante estaba tocando a su puerta, que no se abría, pero cuando estaba a punto de desistir la puerta se abrió y él estaba sonriendo frente a mi.

Lo que sucedió enseguida ha sido lo más brutalmente excitante que me ha pasado en mi vida.

Él cerró la puerta tras mi entrada y yo totalmente descontrolada, apoyada contra la puerta, levanté mi falda para que me viera, pero él no lo hizo sino que me agarró por las nalgas y en ese momento sentí su polla ardiente entre mis muslos. Pero fue solamente un segundo, porque con una experiencia a todas vistas me penetró sin contemplaciones mi encharcado coño y tuve mi primer orgasmo de una serie de orgasmos, silenciosos al comienzo, que llenarían esos treinta minutos de peligro y de deseo desenfrenado.

Mi chocho latía llenándole su miembro de mordidas rítmicas y él no dejaba de apretarme las nalgas, levantándome, apoyada en la puerta, impulsándome hacia arriba con sus embistes, mientras mordía mis pechos llenándome de descargas placenteras. Yo rogaba porque sus energías no disminuyeran, porque estaba en el paraíso y trataba de acomodarme atenta a todos sus deseos, pero sobre todo estaba concentrada en satisfacer mis ansias desmedidas y en apaciguar ese desenfreno que había nacido en mí desde que lo había visto por vez primera.

El no cambiaba de posición y yo no quería que lo hiciera porque deseaba que me dejara estampada en su puerta, que mis nalgas húmedas se esculpieran allí como muestra de nuestro encuentro y quería que me marcara y me atormentara para guardar conmigo mis dolores como un recuerdo maravilloso de esa tarde plena de deseo maldito y embriagador.

Mi coño se adaptaba cada vez más a sus deseos como si ese fuera mi destino y cuando el final de una de sus clavadas noté que se corría abundantemente y apreté mis muslos para guardar el líquido y viscoso tesoro, y solo en ese momento él me besó. Era un beso de agradecimiento y despedida, mientras abría lentamente la puerta y sudoroso, sin dejar de sonreír, me invitaba suavemente a salir.

No sé por qué, cuando entré en mi casa, lo primero que hice fue correr hacia un espejo a mirarme. Yo nunca había visto en una mujer esa expresión que casi desfiguraba mi rostro. Entonces murmuré en silencio para mi misma…

– Soy una gran puta.

De alguna manera me sentía satisfecha y en ese momento escuché el zumbido del coche de su mujer. Respiré aliviada, cinco minutos más y nos habría sorprendido. No sé porque esa sensación aumentó mi excitación.

Esa tarde, cuando llegó mi marido, lo recibí con esa típica actitud de las mujeres infieles. Me había embellecido casi en forma exagerada, para que él lo notara, quería que apreciara a su hembra en todo su esplendor. Me comporté de una manera descaradamente excitante con él, mientras mi coño aun no se tranquilizaba y ya mi mente comenzaba a hacerse perversa. Pensé que total él no sabría cual era el real agente desencadenante de esos latidos. Me di cuenta que uno de los mayores placeres de la infidelidad era justamente el sadismo.

Después de la cena, puse una música adecuada y me abracé lascivamente a él restregando mi coño con su polla desmesuradamente erecta. Lo besé con descaro y fui paulatinamente desnudándome como él siempre me lo había pedido y yo no lo había hecho y ahora sí quería hacerlo.
Logré excitarlo más allá de la cuenta. Él me agarró, me tumbó en el sofá y me penetró violentamente, para lo cual yo estaba adecuadamente preparada desde la tarde, le dije que quería que me hiciera el amor contra la puerta de entrada. Sin esperar se adueñó de la idea y de mi cuerpo y me llevó a la misma posición con la que me entregué a mi vecino y volví a sentir esos orgasmos diabólicos mientras él me penetraba haciéndome gritar de placer.

Cuando acabó, me deslicé como una serpiente entre sus piernas y lo besé con pasión para que no le quedara duda alguna que era solamente suya.

Luego, abrazados nos pusimos de pie y solo en ese momento me di cuenta que el perfil de nuestros cuerpos desnudos se proyectaba nítidamente sobre la cortina de la ventana que daba frente a la casa de mi amante. Mi marido, rendido por el placer, se había retirado a la cama con la promesa que yo iría enseguida. Con todas las luces de mi casa apagadas, aun desnuda, me atreví a deslizar un poco la cortina para mirar hacia la casa de enfrente que también estaba oscura.

Era pasada la medianoche. Me quedé un momento anhelante, sin saber que estaba esperando y en un momento me pareció apreciar que la luz del comedor de su casa se encendía y luego se apagaba. Mi mente ya enfebrecida, creyó ver en eso una señal y nerviosa hice lo mismo con la luz de mi casa. Esperé en silencio, encendida, anhelante, latiendo y me pareció que los minutos eran más lentos, cuando vi repetirse la señal.

Desde ese momento me invadió una maravillosa ansiedad. Me dirigí al dormitorio y me percaté que mi marido dormía profundamente, volví a mi observatorio y lo vi atravesando la calle. Mi cuerpo entero se encendió y me dirigí a la puerta, la abrí con cuidado y esperé. Mi coño aun chorreaba pero no había tiempo de hacer nada, total pensaría que era deseo por él.

Entró y de inmediato lo arrastré sobre la alfombra del salón. Allí había una sombra amplia donde podría ocultarse si mi marido despertaba y ahí yo lo monté. Me acomodé a su grosor y a su longitud, lo sentía como un potro loco que había asaltado mis campos y quería hacerle sentir que era yo la dueña, así me movía sobre él con la seguridad de que ahora sí estábamos rompiendo todos los moldes. El sonido de la pesada respiración de mi marido se percibía claramente y eso nos daba la seguridad como para acometer el sexo con más violencia mientras ambos nos apretábamos la boca el uno al otro para no gritar.

Era algo rotundamente caliente prohibido y peligroso en medio de la noche y ambos lo estábamos disfrutando como se disfruta un pecado ya inevitable. Fuimos perdiendo el sentido en medio del placer y de pronto allí estaba yo ofreciéndole el mejor ángulo de mis nalgas y un deseo perverso me fue invadiendo que él en medio del silencio supo entender deslizando su miembro encendido entre mis nalgas y manteniendo sus manos sobre mi boca, pudo encerrar en ellas mi grito de espanto y placer al sentir como su hierro candente rompía la barrera de mi culo y se apoderaba, por vez primera para mí, de mi más secreta y promiscua intimidad.

Me vino un placer inaudito sintiendo la maestría con que me penetraba y los giros de sus movimientos que me arrancaban orgasmos desconocidos. Lo sentí entero, completo, salvaje y repetido hasta el infinito, hasta caer tumbada en el suelo en medio de un orgasmo novedoso intenso y profundo. Él acariciaba tiernamente mis nalgas mientras me lo sacaba y yo sentía como un hueco deliciosamente dilatado permanecía en mi después del abrazo y ese hueco que él me había construido, seguiría latiendo rítmica y amorosamente durante largos minutos en la noche recordándome muy íntimamente mi deliciosa infidelidad.

Solo como un placer adicional lo miré desde la ventana atravesar la calle en medio de la noche. Una luz tenue tornaba todo el ambiente exterior extrañamente hermoso. En mi casa la rítmica respiración de mi marido me daba a entender que todo había transcurrido en paz.

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Una tarde inesperada en la playa nudista

Una tarde inesperada en la playa nudista


Una tarde de agosto en una playa nudista, estaba cansado de tanto sol y de ver a tantas mujeres en pelotas por todos los lados.

Así que pensé en echarme un rato bajo la sombra de los pinos que habían cerca, ya que esos cuerpos sólo hacían que pedirme guerra.

Cerré los ojos y me vino a la cabeza el recuerdo de una chica que había en la playa, y lo que disfrutaría con ella si la pudiera acariciar esas nalgas y meterle los dedos en su coño y sentir la humedad de entre sus piernas, uff me puse cachondo perdido y me eche la mano a mi paquete, estaba a punto de sacarme la polla cuando oí el sonido de alguien que estaba haciendo pis.

Abrí los ojos y casi frente a mí, entre los arbustos vi a una mujer agachada y con una mano se apartaba la braguita del biquini, ella no me había visto. Me quedé mirándola al trasluz, solo podía ver sus nalgas y su coño abierto chorreando su pis, de pronto se pasó la mano por el coño y después se la llevó hasta su nariz y aspiró su olor.

Pude apreciar que debía tener unos cuarenta años, después su mano volvió a bajar y empezó a masturbarse y con la otra mano se restregaba las tetas.

Empezó a rozarse el coño con todo lo que encontraba, mientras su mirada estaba atenta a la playa., poco a poco me fui acercando sin hacer ruido y me fijé que lo que miraba era una pareja que había haciendo un 69, se chupaban las pollas mientras una jovencita de respingonas tetas les chupa alternativamente sus tiernos agujeritos , lo cierto es que era una escena de los más excitante, de ahí que mi querida voyeur, se pusiera como loca porque alguien se ocupara de ella.

La verdad es que ni me gusta la violencia , ni violar a nadie, pero aquella mujer allí medio recostada y restregando su coño, hicieron que mi polla se pusiera como un mástil, pidiéndome guerra, me acerqué aun más y cuando quiso darse la vuelta yo ya estaba encima de su espalda y metiéndole mi bañador en la boca para que no chillara, a la vez que la sujetaba entre mis piernas que poco a poco se iban enredando entre las suyas.

Con la mano busqué su coño y lo toqué, lo tenia empapado. Ella se retorcía no sé si para escapar de aquella invasión o para que se la metiera de una vez, todo ello me llevaba a no pensar en nada, y de un empujón rasgue las costuras de su biquini, y le metí la polla.

Esta una vez se sintió empitonada, hizo tales ejercicios y brincos, que si había algo que había quedado fuera de mi polla, con éstos malabares fui absorbido hasta las mismas pelotas, seguía retorciéndose y dándome placer a mansalva, pues sentía como mi polla era retorcida y exprimida en aquella húmeda cueva, sentía como aquellos largos pelos de su coño se entrelazaban con los míos, aquellas contracciones pronto dieron como fruto un buen chorro de semen y una flojedad en mi polla.

La mujer pareció quedarse también satisfecha de aquella inundación de semen, que empezaba a aflorar del interior de su vagina…
Cuando me di cuenta la mujer se había, no se cómo levantado de un salto, y escupiéndome el diminuto traje de baño que pronto ocupó un nuevo lugar, en mi boca…

— ahora cabrón me toca poner las cosas en su sitio, polvo por polvo, te gustó metérmela a traición eh, jodido niñato… ahora sabrás lo que es bueno, veo que no estás aún empalmado, pero eso lo arreglo yo en un instante…

se echó sobre mi vientre dejando caer todo su peso, me puso los pechos encima y sentí que me faltaba el aire, echó una mano atrás y retorció mis pelotas, pronto mi polla se disparó de tal forma, que en pocos segundos alcanzó una buena dimensión, se restregaba el clitoris con ella, y soltaba suaves gemidos de placer.

Levanto sus inmensos pechos para que recobrara el aire, pues sentía que empezaba a ponerme morado, en una de esas inmersiones sentí que de nuevo cogía con una mano mi polla se la restregaba por todo su coño y se la colocó en una zona más estrecha que identifiqué como su culo.

Levantó sus tetas de mi cara, me apretaba el plexo solar para subirse y luego dejarse caer sobre mi dolorida polla…

— ahhh… mira que me han dado por el culo, pero hasta ahora esto ha sido lo mejor, ha sido toda una suerte niñato que te hayas decidido a violarme, pues he encontrado la horma que necesitaba, así mi niño levántate un poquito y clava a tu mamaíta esa polla tuya.

Ella cabalgaba como una posesa sobre mi polla, mientras yo tenía la escena del trío y como uno de los muchachos se follaba a la niña de los erizados pezones, y el segundo hombre le daba por el culo al primero y acompasaban sus vaivenes… y así el calentón fue aumentando hasta que me corri de nuevo.

Mi querida amazona me sacó el bañador de la boca y me dio a chupar sus grandes pezones y echaba la mano a su entrepierna y a mi polla y me restregaba la cara con sus tetas.

la placidez tras las dos corridas me dejó medio adormilado y más aún cuando mi amante amazona se dedicó a limpiar mi polla con su experta lengua, cuando sentí que se daba vuelta sobre mi vientre, ésta vez dándome la espalda y volvía a chupar mi polla… en esto que sentí un dolor en un muslo, no podía levantarme, tan solo lanzar débiles puñetazos a su espalda, sentía como me rasgaba la piel del muslo con algo punzante, a la vez que estiraba con su boca mi flácido pene.

Cuando se levantó, vi algo sobre mi dolorido muslo, no podía creer lo que había pasado en tan solo unos minutos… dos violaciones entre dos contrincantes, y unos números en mi muslo…

— ese es mi número de teléfono, si quieres ya sabes donde encontrarme y seré tuya, y gracias por todo…

se restregó su mano de nuevo por el coño y me la pasó por la cara…

— y este es mi grato recuerdo

Se recompuso su traje de baño y se fue tan campante , dejándome con un par de narices y más chupado que la pipa de un indio.

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La entrevista de trabajo resultó muy excitante

La entrevista de trabajo resultó muy excitante


Fui pre- seleccionado para trabajar en una Empresa, debía pasar por un examen psicológico en la siguiente prueba.

La psicóloga me cito y me recogió en un barrio cerca de mi casa. Subí en su coche, se llamaba Romana, de unos 35 años más o menos, alta, delgada y con una melena rubia que le llegaba a mitad de la espalda.

Durante el trayecto comenzó a hacerme preguntas sobre mi vida personal, fuimos a casa de mis padres ya que vivía con ellos al no poder ser independiente por falta de ingresos.

Después de un buen rato dijo que se marchaba y me ofrecí a acompañarla hasta su coche. De camino íbamos charlando, cuando me percaté de que era la hora de comer, y me ofrecí a invitarla a almorzar, ella aceptó al momento.
Fuimos a un pequeño restaurante y hablamos tranquilamente, ella me contó que estaba casada y que tenía un hijo. Me gustó su compañía y su carácter relajado.

Cuando acabamos de comer, dijo que tenía otra entrevista y me preguntó si conocía la dirección. Yo me sentí muy cómodo con ella, su voz era sensual y dulce, así que como conocía la calle me ofrecí a acompañarla.

Cuando llegamos, aparco el coche y fue a la entrevista, me dijo que la esperara en el coche, que no tardaba.

Así fue, apenas tardo media hora. Se puso en marcha para dejarme en casa, aunque yo la note que coqueteaba un poco conmigo.

Mientras estaba esperando me fijé en que llevaba ropa en el sillón de atrás del coche, se lo comenté y dijo que a veces se trasladaba a otra ciudad y llevaba siempre ropa por si acaso tenía que cambiarse…

— pero también llevas ropa interior… tienes unos tangas muy sexys, le dije sonriendo
— oye que dices, me dijo devolviéndome la sonrisa

Y ya la conversación se tornó algo picante, me miraba y sonreía…

— tienes algo que hacer esta tarde?
— no, porque lo preguntas?
— no se… a dónde quieres llevarme ?…

Me quedé callado, pensativo…
— pues si te parece, podemos ir a un lugar cerca que conozco, creo que te gustará
— vale, me parece bien, vamos…

Era un local de encuentro de parejas, cuando llegamos se hizo la sorprendida…
— pero bueno, dónde me has traído?, no lo puedo creer…

Entramos y pasamos a una habitación pequeña pero acogedora…
— Te gusta?

… y la abracé por detrás, bese su cuello, y la lleve a la cama, empecé a tocar sus pechos duros y baje la mano hasta su coño, mis dedos se empaparon de sus jugos, ufff me puse cachondo al máximo.

Ella comenzó a dar pequeños gemidos y rápidamente le fui quitando la ropa, y me desnudé, ella me miraba muy atentamente y sus ojos estaban fijos mirándome la polla, yo estaba con un calentón tremendo y mi polla dura y erecta mirando el techo de aquella habitación con luz tenue.

Me puse sobre ella y ella abrió sus piernas todo lo que pudo, jugué con mi polla en su coño, y en un movimiento mi polla entro en su vagina, estaba empapada y mi polla entro con facilidad…

Empecé en un vaivén de mete saca, ella me rodeó con sus piernas, me atrapó con fuerza, acelere el ritmo y Romana entre gemidos dijo…

— no puedo creer que esté con otro hombre, como me he dejado llevar…
— te gusta?…
— si, siiii… que hijo de puta, metemela bien…

estuvimos un buen rato así, después la puse en cuatro y la folle su culo dilatado, así cambiamos varias veces de posiciones, la folle por todas partes y ella gemía y gemía. Sentí como se corrió varias veces y pedía más y más. Hasta que sentí que no podía aguantar más y estallé, soltando todo mi semen dentro de su vagina, quedé extenuado sobre ella, con la polla dentro de su vagina.

Ella respiraba con dificultad, al cabo de un rato, cuando nos recuperamos nos vestimos y salimos a la parte del bar y tomamos una copa de vino tinto, estuvimos hablando un rato y me dio su teléfono personal, dijo que no se lo daba a nadie, no la creí, pero me daba igual, yo había disfrutado de su coño y de su culito pequeño pero firme.

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Empecé a dudar de mi orientación

Empecé a dudar de mi orientación

Tengo 19 años y mi nombre es Jennifer, siempre me habían atraído un poco las mujeres, pero jamás había hecho nada con otra mujer, simplemente admiraba su belleza.

Me describiré un poco, no soy muy alta mido 1.50 cm., de tez blanca y ojos verdes, mi cabello es negro, lacio, no lo llevo muy largo, apenas me llega a los hombros. Tengo grandes pechos, al menos es lo que muchos de mis novios me han dicho, soy copa C; de complexión no soy muy delgada pero tampoco estoy llenita, digamos que estoy normal.

Todo ocurrió un día que estaban haciendo reformas en casa, el cuarto de mi hermana estaba en obra así que la habían mandado a dormir a mi cuarto, le dije que podía dormir en el suelo, si no quería dormir conmigo. Mi cama era grande y no habría problema por el espacio.

Ella es muy parecida físicamente a mí, solo que ella es más delgada y el cuerpo un poco más fino, con pechos algo más pequeños que yo, pero con una cintura envidiable, su pelo es ondulado y largo, se llama Ivette y tiene 23 años.

La primera noche todo pasó muy normal, ella durmió en su lado y yo el mío, por razones que aun no comprendía, yo estaba nerviosa pero hice caso omiso de eso. Por la mañana noté como mi hermana despertaba, yo ya estaba despierta y la miraba con un ojo abierto sin que ella lo notase, se levantó y acto seguido se quitó el camisón, dejando que resbalara por sus pequeños pechos, me fijé que llevaba un pequeño tanga bastante ajustado y sexy. Cogió una toalla y salió de mi habitación.

Como si ella siguiera allí (aunque ya no lo estaba, solo me quede con esa sensación de que me vigilaban) deslicé lentamente mi mano metiéndola en mi tanga para tocar mi vagina y noté que estaba muy mojada. No lo podía creer, me había excitado mi propia hermana, me sentía en shock y mareada, no sabía que pensar…

Tal vez me atraían algunas mujeres, pero jamás me había excitado ninguna y mucho menos mi hermana, estaba empezando a dudar de mi orientación.

Mis dudas y confusiones pronto se transformaron en sueño y me volví a quedar dormida, cuando desperté mi hermana se había ido a trabajar al igual que mi padre y mi madre, como yo estaba de vacaciones en la escuela podía quedarme ahí todo el día, así que comencé a hacer mis quehaceres pero por más que me distraía mi mente regresaba a la delgada figura de Ivette en tanga frente a mi…

Mi tortura fue a peor cuando recordé que esa noche dormiríamos juntas de nuevo.
Como pude pasé el resto del día distrayéndome con lo que pude y llegó la noche, mientras mis padres veían la televisión en su cuarto., yo leía en la sala, frente a mí en el comedor mi hermana, vestida con un short y una pequeña blusa sin mangas, estaba cenando un plato de cereales.

Yo estaba que me volvía loca, mi mirada se desviaba cada momento hacia ella, y automáticamente mi mente la desnudaba con la mirada, incluso perdí el hilo a mi lectura varias veces y tuve que retroceder incluso algunas hojas, ella lo notó y comentó…

—Estas bastante distraída ¿verdad? – dijo sonriendo dulcemente.
—Pues….pues no mucho – balbuceé – En realidad creo que solo tengo sueño.
—En ese caso vámonos a dormir – dijo terminando su cena, guardó todo rápidamente y se fue a las escaleras
– Te veo en el cuarto.

No supe si era yo o su voz parecía provocadora, como incitándome o en realidad no sé, mi mente estaba muy confusa. Por un momento no supe que hacer, incluso pensé quedarme ahí en el sillón a dormir, pero recordé que, por la obra, había un agujero en la pared y entraba una gran corriente de aire, me daría frio por la madrugada, así que me arme de valor y me levanté para dirigirme a las escaleras y luego a mi cuarto.

Al abrir la puerta estaba todo a oscuras, creí que mi hermana ya estaba dormida, así que no encendí la luz, me senté en la cama, ella estaba del lado de la pared, me quité mis tenis y me dispuse a acostarme, pero la voz de mi hermana me hizo detenerme en seco.

— ¿No te cambiaras? – me dijo,

yo aun estaba vestida, con la mente perdida, había olvidado ponerme mi pijama.

— Ah, es que no quería molestarte con la luz – me excusé
— Creí que ya te habías dormido.
— No, sigo despierta – me dijo
— Vamos cámbiate, espero que no te moleste que esté yo aquí.
— No no, para nada me molestas – dije,

pero ya no supe que decir, así que me levanté y cogí el pantalón de pijama de uno de los cajones y me dispuse a salir, cuando ella me detuvo de nuevo con su voz

— Cámbiate aquí – me dijo casi casi como una orden
— Somos hermanas, no pasa nada.
— Ok,

fue todo lo que pude decir, me quité el pantalón que llevaba y me puse el del pijama, ella me miraba con un ojo abierto (justo como yo la había espiado a ella) Y eso fue todo, no me atreví a quitarme la camiseta frente a ella, el pantalón no fue tanto porque me cubría con la misma camiseta, que me quedaba algo larga.

Apagué la luz y me acosté guardando la distancia lo más que pude, creía que pronto mi mente empezaría a dar vueltas y me obligaría a tocarla y a hacerle quien sabe que cosas, pero no fue así el sueño me invadió de repente y me quedé dormida casi de inmediato.

En contraste, toda mi energía sexual se descargó en el sueño que tuve, soñé, como era de esperarse, con Ivette, soñé que la despojaba de sus ropas salvajemente y comenzaba a lamer sus pequeños senos, chupando sus pezones lentamente y mordisqueándolos, luego me sentaba en su cara y ella lamía toda mi vagina y jugueteaba con mi clítoris mientras yo tenía un orgasmo tremendo….

Desperté… miré por la ventana y ya había luz, eran las 10 de la mañana, antes de poder reaccionar sentí mi tanga súper empapada en jugos vaginales, me levanté y corrí a uno de mis cajones buscando otro tanga, me quite el que llevaba puesto y me iba a poner el limpio cuándo mi hermana apareció frente a mí, en la puerta. Me miró de la cabeza a los pies y me sonrió…

— Así que tuviste sueños locos – me dijo
— ¡No parabas de gemir!
— Egemmm, yo?…

no sabía que decir, instintivamente me vestí, sentí claramente que su mirada se desviaba hacia abajo….

— No digas nada, hermanita – me dijo mientras se acercaba a mí, yo no sabía qué hacer ¿Acaso seguía soñando?
— ¿No fuiste a trabajar? – pregunté reaccionando y retrocediendo un poco
— Es sábado – dijo ella un poco mas indiferente. Entro más tarde y salgo temprano

Yo solo asentí, cogí una toalla y corrí al baño, cerré la puerta con seguro y me metí en la ducha, no me pude contener mas y comencé a masturbarme, con una mano masajeaba mi vagina y con la otra mis pechos y mis pezones que estaban ya muy duros, mientras que mi mente estaba en el sueño que había tenido, en Ivette viéndome mientras me ponía mi tanga, mientras se acercaba y trataba de tocarme…
Y tuve un pequeño orgasmo mientras el agua caliente de la ducha recorría mi cuerpo.

Cuando salí, mi hermana ya se había ido, me vestí y fui a desayunar con mis papas, me comentaron que en unas horas se irían a un evento y no llegarían hasta tarde.

Así que unas horas después estaba sola en la casa, me distraje como pude pero esta vez me fue casi imposible, mi mente regresaba a mi sueño que tuve que cada vez le agregaba mas detalles y mas poses…
Acostada en mi cama me desnudé y comencé a masturbarme de nuevo pensando en lo maravilloso que sería tener la lengua de mi hermanita entre mis piernas, seguía tocándome con mis manos mis grandes pechos y deseaba que los mordisqueara mi hermosa hermana y los lamiera…

No podía aguantar más, me levanté por un impulso, no iba a ir al baño, en realidad no sabía porque, pero cuando me levanté ahí estaba, como si mi deseo se hubiera cumplido… mi hermana con una falda sexy y un top, me miraba desde el marco de la puerta, una de sus manos tocaba su pecho, por encima de su top.

Yo no pude contener mis deseos, y me acerqué y comencé a besarla salvajemente, como en mi sueño comencé a quitarle la ropa, primero el top y luego dejando su sexy sujetador negro a un lado., ella me tocaba con euforia mi espalda, luego bajo sus manos a mi trasero, me separé un poco y baje mis manos a su falda, quitándosela de un tirón, dejándola con su diminuto tanga, ella bajó su rostro hacia mis pechos y comenzó a lamerlos salvajemente, justo como lo había deseado hacía algunos minutos, me sentí en el cielo.

Ivette mordisqueaba y lamia mis pechos y mis pezones, jugaba con ellos mientras lentamente nos dirigíamos a mi cama, me sentó empujándome levemente y se agachó mientras me abría las piernas, enseguida metió su lengua en mi vagina y yo empecé a gemir como una loca, ella jugaba con mi clítoris con su lengua y luego lo chupaba todo, tenía una sensación indescriptible, electrizantes olas de placer recorrieron mi cuerpo mientras ella metía y sacaba su lengua…

— Me encantan tus gemidos – me dijo. Es justo como gemías anoche y yo me masturbaba a tu lado. ¿acaso soñabas conmigo?
— ¡SI! –grité entre mis gemidos, que por momentos eran más intensos. SOÑE ESTO, TODO ESTO Y MUCHO MAS….
— Ahora ves como tus sueños se quedan cortos, hermanita,

dicho esto subió de nuevo a mi cara empujándome hacia atrás recostándome, comenzó a besarme con más pasión que nunca mientras entre su saliva probaba mis propios jugos vaginales, era un sabor delicioso, limpie su lengua y su boca completamente de mis jugos, mientras ella con su mano me masturbaba y con la otra jugueteaba con mis pechos.

Yo estaba que no aguantaba, su mano apretaba cada vez mas fuerte mis pechos y su otra mano entraba cada vez más en el interior de mi coño. Cuando estuve segura que ya no había rastro de mis jugos en su boca, me separé un poco y me di la vuelta, poniéndome en cuatro patas, colocando mi trasero en la cara de ella.

— Tu boca ya no sabe a mis jugos ¿No quieres más?
— Me encantaría – me dijo,

mientras comenzó de nuevo a lamerme el clítoris y a jugar con su lengua dentro de mi vagina, yo con mi mano derecha me tocaba mis pechos y pezones, que no podían estar más duros, estaba cada vez más agitada y gemía más fuerte y más fuerte, pero cuando sentí dos de sus dedos (empapados en lo que serian mis jugos o los de ella, no lo sé) en mi ano…..

— puaffffff,

un terrible orgasmo liberó más jugos vaginales sobre la boca de Ivette, inundándola, ella los tragó con placer mientras lamiendo todo mi cuerpo llegó de nuevo a mi rostro y me besó de nuevo.

La besé un poco más calmada, pero ella seguía agitada y con una actitud un tanto salvaje, así que decidí calmarla un poco, comencé lamiendo su cuello, chupándolo salvajemente, succionando, creándole varios moretones, y con cada uno ella soltaba un leve gemido. Mientras tanto mis manos se entretenían en sus pechos, que pronto atrajeron mi lengua y comencé a lamer, sentí entre mis dientes como sus pezones se endurecían más y más, hasta que llegaron a un punto que no podían hacerse más duros fue cuando empecé a mordisquearlos y mientras mi mano bajó a su tanga (empapada en jugos) y comencé a frotar su coño por fuera, mis dedos se mojaron también y los llevé a mi boca para sentir su sabor…

— Rico

dije mientras ella soltaba otro gemido un poco más fuerte… seguí comiéndome sus senos mientras mi manó volvía abajo a llenarse de sus jugos, luego volvía a mi boca a limpiar mi mano, no pude contenerme más a su sabor y decidí probarlos directamente.

Así que fui bajando por su vientre mientras ella se recostaba y cuando llegué a su ombligo ella arqueó todo su cuerpo en una oleada de placer, una de mis manos seguía aferrada a sus pechos y la otra a los míos, me di cuenta que mi vagina quería de nuevo una lengua ahí metida, pero debía esperar, mi hermanita tenía que gozar primero.

Bajé lamiendo todo su cuerpecito hasta llegar a su tanga, que mas mojada no podía estar (¿o tal vez si?) la lamí por afuera y ella gimió terriblemente, sus gemidos eran menos escandalosos que los míos pero aun así se oía que gozaba, la lamí con mas fuerza y cada vez mas rápido, sus jugos eran deliciosos mucho mejores que los míos, así que le quité el tanga para probarlos aún más directamente y ella gimió más fuerte, y aun mas fuerte cuando encontré su clítoris y comencé a devorarlo mientras su gemidos iban en aumento, más jugo salía de esa hermosa cavidad.

Cuando me di cuenta yo ya tenía una mano en mi coño y me masturbaba mientras le comía su sexo a mi hermanita. Sentí curiosidad y saqué mi mano para metérsela a ella, mientras seguía lamiendo pude probar mis jugos combinados con los de ella, fue algo delicioso que me puso a cien otra vez, aunque sin darme cuenta mi manó la penetró demasiado y ella gritó dejando fluir un orgasmo en mi boca, lo que me prendió aun más, yo estaba excitadisima otra vez, pero pensaba que mi hermana no quería continuar. Obviamente me equivocaba…

— Bésame – dijo y yo obedecí como una autómata

La besé salvajemente de nuevo mientras ella tocaba mi trasero y yo el de ella, nos fundimos las dos acostadas una sobre la otra (yo arriba) en un largo beso apasionado, cuando terminó me levanté un poco para poder verla, ella me miró a los ojos y me sonrió pícaramente, su sonrisa daba un claro mensaje…

— «quiero más»

Acerqué mis senos a su boca para que los lamiera, una vez que jugó con ellos y los empapó en su saliva hice yo lo mismo con sus pequeños pero muy firmes pechos, al estar llenos de saliva los juntamos y los frotamos, mis pechos y los de ella, mis pezones y los de ella, se tocaban, se movían arriba abajo era una sensación que me invadió de placer, era algo que no se como describir con palabras.

Luego nuestros movimientos se hicieron más bruscos y sentí como sus piernas se abrían para atraparme con ellas, pronto sentí su cálido sexo pegado al mío y como empezaba a frotarlo contra el mío, era otra sensación indescriptible…. delicioso.


Nos seguimos besando mientras frotábamos nuestros exquisitos cuerpos uno contra el otro, provocando mas gemidos en mi hermana sofocados por mis besos, pero pronto mi lujuria me exigía más, mi sexo demandaba una lengua ahí dentro y no había ninguna, así que me levante y justo como en mi sueño me senté en su cara y ella sin pensarlo comenzó a lamerme, mientras vi como sus manos iban a su sexo para masturbarse, como pude la detuve y me lancé hacia su coño y comencé a devorarlo, quedamos en posición de 69, las dos lamíamos nuestros coños mutuamente, probando nuestro sabor, gimiendo cada vez mas constantemente hasta que las dos estallamos en un fuerte orgasmo, justo al mismo tiempo.

Fue relajador y al mismo tiempo pude descargar toda mi lujuria y mi energía sexual, me sentí aliviada. Bueno casi toda…ella comenzó a lamerme de nuevo pero solo para limpiar mis jugos, así que hice lo mismo, luego nos acostamos y nos fundimos en un gran beso.

— Te amo, hermanita, me dijo entre besos.

Le respondí que yo también y nos seguimos besando desnudas con nuestros cuerpos entrelazados, nuestros besos fueron interrumpidos por el teléfono, mi hermana se apresuró a ir a contestar y yo me quedé tendida en la cama, maravillada todavía.

Regreso unos minutos después, aun desnuda se quedó mirándome y sonriéndome desde la puerta.

— ¿Qué? – le dije
— Nada, es que eres tan guapa – me dijo
— Jajajaja – me reí – Ya, dime quién era.
— Era papá – dijo acercándose, dándome otro largo beso en los labios, al término agregó
— No podrán llegar hoy… así que tendremos toda la noche…


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El ex de Lorena

El ex de Lorena

Lorena un día me confesó que me había sido infiel con su ex. El escuchar como había sido, y lo que habían hecho, despertó en mi un Morbo total, hasta el punto de que me obsesioné imaginándome las escenas que había vivido. El caso es que le invitamos a nuestra casa y acabamos follando los tres. Después de esa experiencia, me quedé con las ganas de repetir.

Yo quería saber todo lo que habían hecho y que me contara que era lo que a él le gustaba. A él le gustaba que le lamiera el ano, que le metiera dildos, pero pocas veces la penetraba. Quede varía veces con el y corroboro lo que Lorena me contaba.

En una ocasión, quedamos a solas antes de reunirnos con Lorena, llegue a su casa y nos fuimos a un parque, estábamos cachondos de la conversación, de lo que hicimos los tres aquella vez.

Sin darle tiempo, le saque la polla, me agache y empecé a chuparle la polla erecta y dura que tenía, estaba bien empalmado y supuraba gotitas transparentes, y empecé a pasarle un dedo y mi boca por su ano, note como su polla se ponía muy dura y me pidió que lo follara.

Lo intente, pero había consumido y no se me ponía dura a pesar de estar muy cachondo, pero le compense con una buena mamada.

Mientras le chupaba la polla, me dijo que le hablara de Lorena, empecé diciéndole que era ella…

— te gusta que te la chupe? … me encanta sentir tu polla en mi boca…
— si, si… Lorena… chupamela, chupa, chupa, quiero tu coño…
— siiii, mi coño es todo tuyo…

Y sin esperarlo soltó un chorro de líquido, que me inundó la boca, apenas pude tragar tal cantidad.

Después fuimos a mi casa, ya que Lorena nos esperaba. Tomamos una copa de vino tinto. Ella se sentó frente a los dos y nos pidió que nos sacáramos las pollas.

Yo estaba algo cohibido, al tener la polla algo más corta que la de Rudolf, aunque el grosor era similar.

En fin, los dos estábamos allí mostrándoles las pollas, ella miraba con deseo nuestros miembros. Se acercó y empezó a dos manos a masturbarnos al mismo tiempo.

Continuó chupando una y luego la otra, juntó nuestras pollas y se las quiso meter en la boca a la vez, fue algo difícil, pero era muy excitante sentir su aliento y el tacto de la otra polla junto a la mía, uff yo estaba cardiaco del Morbo que me producía ver esa imagen.

Entonces dijo…

— quien empieza, quien me la mete primero…

Se puso en cuatro, y yo decidí que fuera Rudolf el primero. El se puso tras de ella y yo tras de él, cogí la polla de Rudolf y la dirigí a la vagina de Lorena, la empuje y el la terminó de hundir.

Yo restregaba mi polla entre las nalgas de él, mmm sentía las embestidas que le daba a Lorena. Al rato le dije que me dejara, el se apartó y le metí de una vez mi polla, ella jadeaba y pedía más, aunque mi polla no estaba tan dura, le estuve dando un buen rato, y así nos fuimos alternando el coño de Lorena.

Después me puse debajo de ella, y mientras la seguía penetrando Rudolf, yo le lamía el clitoris, ella gritaba de placer, pero en un momento dado, el saco la polla de la vagina de Lorena, y la metió en mi boca.

Mmm que sabor tan rico, tenía la polla empapada de los fluidos de Lorena. Después cambiamos de posición y el se puso boca abajo, apoyado con las manos y las rodillas en el suelo. Le pregunte si quería que yo le lamiera el ano…

— si, si, por favor…

Le abrí las piernas y empecé a chuparle el culo, mientras Lorena le hacía una paja y le lamía…

— méteme la… follame

Me coloqué tras de él, le abrí el culo y se la metí, empecé a bombearle el culo y el gemía sin control, Lorena continuó tocándole la polla y besándola y le decía…

— te gusta?… te gusta que te llenen el culo?
— siii, me encanta

De pronto exploto, soltando un buen chorro de líquido en la boca de Lorena…

— quieres?…

le dijo ella, y le acercó su boca y los dos se besaron, saboreando su corrida. Después descansamos un poco, y al rato Lorena dijo…

— ahora me toca a mi.

La pusimos en el medio, y se subió y se metió mi polla. Rudolf le dijo…

— quieres probar las dos?
— si, si…

Dijo con ojos de aprobación y deseo, se colocó tras de ella y la penetro el ano. Ufff fue tremendo la sensación, ella sintió algo de dolor, pero al mismo tiempo gritaba de placer…

— quiero que os corráis los dos y me llenéis

El ambiente que nos envolvía de lujuria era total, Lorena saltaba sobre mi polla como poseída y Rudolf la embestía con fuerza, note como me venia…

— me corrooo

Y estallé de una forma que no recuerdo haber vivido antes, al momento se corrió el, Lorena gritaba y estalló con espasmos y cayó rendida, exhausta, le faltaba la respiración.

Fue una experiencia que repetiríamos con seguridad.


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Buscamos una pareja para compartir juegos

Buscamos una pareja para compartir juegos


Mi novia Carla con 23 años, y yo con 32 teníamos una vida sexual muy activa, habíamos experimentado todo, sexo anal, vaginal, el oral nos vuelve locos. A mi me encanta sentir como disfruta cuando le como el coño, y a ella le encanta chuparme la polla y que explote en su boca.

Un día hablábamos de sexo, y llegamos al acuerdo de buscar a una pareja que quisiera practicar el intercambio. Comenzamos a buscar y conocimos a Josef y a Silvia.

Eran una pareja muy agradable, ella algo bajita, pero con unos pechos voluminosos muy apetecibles, y el era un hombre muy elegante. Hablamos y llegamos a un acuerdo, los citamos en mi apartamento. Preparamos bebidas y aperitivos para que no faltara de nada.

Cuando llegaron hablamos de todo un poco, y empezamos hablar de lo que nos gustaba en el sexo. Bebimos, bailamos y así fuimos desinhibiéndonos.
Ya con unas copas, empezamos a bailar lento, cada uno con la pareja del otro.

Empezamos a rozar nuestros cuerpos y acariciarnos, lo cierto es que empatizamos y nos sentíamos muy a gusto. No había marcha atrás.

De pronto vi como Josef besaba a Carla, me sorprendió la excitación que sentí al verla de esa forma, yo seguí el juego y empecé a besar a Silvia, la cual respondía a mis besos, metiendo su lengua en mi boca.

Mi polla ya estaba totalmente dura, apretando mi pantalón. Llevé a Silvia al dormitorio principal, allí la desnude sin dejar de acariciarla a cada prenda que le quitaba.

Ella se agachó y sacó mi polla oprimida del pantalón, la cogió y se la metió en la boca, empezó a devorarla de una forma tremenda, se notaba que sabía lo que hacía, mientras me fui despojando de la ropa.

Al momento se unieron Josef y Carla ya desnudos. El la tumbó sobre la cama, le abrió las piernas y vi el coño tan rico que tiene Carla. Me acerqué a ella y la besé y ella me correspondió apasionadamente.

Silvia dejó de chuparme la polla y se acercó a Carla y empezó a lamerle los pechos, Josef tenía su lengua metida en el coño de Carla y está gemía en mi boca.

Le ofrecí mi polla a Silvia y está volvió a tragársela maravillosamente bien, en ese momento Josef empezó a penetrar a Carla, eso me excito aún más. Notaba como palpitaba mi polla.

Entonces Silvia se acercó a el coño de Carla y mientras su marido la follaba, ella le comía el clitoris y después le dieron la vuelta y le lamió el ano, fue cuando Carla miró a Josef y le dijo que la follara el culo, él obediente le clavó su polla.

Cogí un lubricante de la mesita de noche y con la ayuda de Carla, untamos el ano de Silvia, me puse un preservativo y empuje mi polla por el recto, hasta el fondo de su culo.

Fue un momento muy excitante, ver dos pollas como follaban a dos mujeres, disfrutamos como locos hasta que Josef y yo no pudimos aguantar más. Sacamos las pollas y al mismo tiempo apuntamos a las bocas de ellas y nos corrimos, llenándoles las bocas de nuestro líquido.

Ellas por su parte tragaron todo el semen, y ese fue el inicio de una larga noche de juegos y de nuevas experiencias.

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Un espectáculo asombroso

Un espectáculo asombroso

La oí llegar por el pasillo, en verano siempre anda medio desnuda y le encanta subirse la ropa y enseñarme las tetas o su coñito…

Eran cerca de las cinco, una tarde de verano húmeda en nuestro piso de Barcelona, yo me encontraba navegando por Internet, mirando paginas porno y leyendo relatos, ella estaba en otra sala viendo la televisión y quejándose del calor, cuando hace calor todo su cuerpo se humedece.

La oí llegar por el pasillo…

Se puso al otro lado de mi mesa dispuesta a trabajar, y volvió a quejarse del calor, empezó a desperezarse y distraídamente se acarició el pubis, me sonrió y siguió acariciándose lenta y perezosamente, sus manos iban de sus pechos a su coño y volvían a subir, por momentos empezó a apretarse las tetas mas fuerte cada vez que se las tocaba, me miraba a los ojos sonriendo y un instante después los cerró concentrándose en sus caricias.

La excitación comenzó a mojar todo su cuerpo y fue estirándose como una gata en la silla, acariciándose muy fuerte los pechos con una mano y restregándose también con fuerza todo el chocho por encima de la braga.

Sus piernas estaban estiradas y juntas para un instante después, abrirse de manera obscena empezando a meter un dedo en el coño a través de las bragas.
Me dijo…

—no pierdas detalle de cómo se hace una paja una mujer,

se bajo la braga dejándola a media pierna, y empezó a masturbarse lenta y firmemente, y se fue animando, su mano derecha acariciaba el chocho, con movimientos circulares, cada vez mas fuerte y mas rápido, mientras su mano izquierda se apretaba las tetas casi hasta gritar de dolor, poco a poco la mano que acariciaba el coño fue subiendo el ritmo, era ya tan rápido que casi no la veía, de repente paraba un momento para coger fuerzas y volver con un ritmo cada vez mas bestia.


empezó a emitir quejidos y sus piernas eran como dos columnas, abría la boca y respiraba cada vez mas fuerte, todos sus gestos se volvieron brutalmente obscenos, se acercaba a una corrida bestial, comenzó a chuparse los dedos de la otra mano como si de una polla se tratara.

Empezó a correrse, sus piernas no podían estar mas tiesas, su mano empapada apretaba el coño y tuvo la primera convulsión, su cuerpo parecía movido por fuerzas invisibles, después de esa otra y otra hasta 4 mas, poco a poco se fue relajando y dándose pequeños toques en el clítoris… emitía grititos, dando pequeñas sacudidas.

Su cara reflejaba la corrida que acababa de tener y me sonreía con cara de viciosa satisfecha.

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Será tendencia

Será Tendencia

Era un agosto muy caluroso, en todos los sentidos, con el calor todo el día. Íbamos ligeros de ropa y con el calentón a tope…
Mi novia Marta de 19 años y yo 22 años, compartíamos piso y este era nuestro primer verano en el piso que ella compartía con otras amigas suyas, estudiantes igual que ella.

Sus amigas se habían ido a veranear con sus padres y sólo de vez en cuando aparecían por el piso, pero casi siempre sólo era por unos días.

Primero lo hacíamos cada noche, varias veces, luego también por la mañana e incluso por la tarde, me excitaba sobremanera correrme en su boca y me aficioné a hacerle una facial cada noche, me encanta ver su carita de muñeca, sus pelos castaño claro, y sus ojos azules salpicados de semen…

Verla luego limpiarme a fondo la polla, me hacía ponerme a tope de nuevo…

Un día hablando sobre qué podríamos hacer más fuerte, que fuera muy morboso, se le ocurrió a ella una idea, no quiso decirme nada, tan sólo me dijo que una compañera de piso vendría dentro de pocos días.

La verdad la idea me excitó mucho, más tratándose de Marisol, una morenaza de tetas hermosas y de pezones siempre erectos, la conocía de años y me había hecho más de una paja imaginándome que me hacía una buena mamada y me corría en su boca.

Al fin llegó el ansiado día de la llegada de Marisol, yo tenía constantemente la polla morcillona de sólo pensar en ella, y debido al calor y como siempre iba vestido con unos bóxers y una camiseta de algodón, tal atuendo dejaba ver claramente mi paquete, que con mis 20 largo X 16 contorno, era bastante llamativo…

Llamaron a la puerta, el corazón me palpitaba muy deprisa, ya me imaginaba como provocar a Marisol, para intentar ponerla caliente y poder follarmela. Marta abrió la puerta y entonces me llevé una gran desilusión había venido con su novio Juan.Todo estaba perdido pensé… tan sólo después de cenar.

Una cena regada con bastante vino, en la que el ambiente se caldeaba… empecé a recuperar algo de esperanzas.
Luego mi novia propuso que pasáramos al salón a ver una buena película porno, la verdad es que íbamos todos un poco bebidos, pero sólo era un pedete lucido.

Marisol no apartaba su mirada de mi descarada erección que los bóxers, poco podían hacer por ocultarla. Al ir al sofá le pegué como si fuese un accidente mi polla en su culito, tan sólo cubierto por la tela de una falda de vuelo.
Un poco más tarde con la excusa de coger el mando de la tele, me ladeé y le pegué el paquete a su mano.

Estaba muy salido y sólo pensaba en follármela. Marta sabía de mis ganas de tirarme a Marisol, y yo pensé que esa era su sorpresa para tener una noche muy morbosa, tal vez un intercambio de parejas o algo así.

De pronto Marta llamó a Marisol y ambas se fueron al pasillo, por los gestos deduje que Marisol le estaba contando el incidente del paquete en la mano, ambas se reían a carcajadas, luego siguieron hablando entre risitas. Cuando volvieron seguimos viendo la película, que la verdad era fortísima, yo tenía la polla dura y sin tocarme, Juan también marcaba un buen bulto en sus pantalones de deporte.
Marta dijo:

— “Vaya pollas se os han puesto”


Marisol se la tocó a Juan por encima del pantalón, entonces me di cuenta que Juan estaba masturbando a Marisol ya que tenía su mano bajo su falda.
Así estuvimos como un cuarto de hora más, entonces Marta se levantó y dijo:

—“Tengo un plan que proponeros, lo hemos estado hablando Marisol y yo hace un rato, queremos hacer una pequeña orgía, en la que ambos si lo queréis podréis disfrutar de nosotras, pero sólo hay una condición para ello, que ambos tendréis que hacer todo lo que digamos, nosotras tendremos el control de la situación en cada momento, en caso contrario se acabó la fiesta, tenéis que hacernos gozar a tope.”

Juan y yo nos reímos, y al fin veía cerca el ansiado momento de follarme a Marisol. Marta se acercó a mí y me quitó los calzoncillos, mi polla saltó, en total erección, incluso estaba húmeda de líquidos pre-seminales, Marta me la empezó a lamer, dándole lengüetazos por todo el tronco y jugando con su lengua con mi glande, me estaba haciendo sufrir de placer, cuando se acercó Marisol… no me lo podía creer, me agarró la polla y se la metió en la boca, me estaba haciendo una mamada increíble, pero a los pocos minutos paró y me dejó con las ganas.

Se fue hacia Juan a chuparle la polla a su vez, que vista ver a Marisol de cuclillas con un culo imponente de honda raja, y mamando una polla, su larga melena le caía por la espalda, y se movía al unísono de los movimientos de la chupada que le estaba haciendo a Juan. Marta se subió encima de mi polla y empezó a cabalgar, mi polla salía y entraba de su coño, de forma casi brutal.

Marisol seguía a lo suyo mamándole la polla a su novio, de pronto se levantó y trajo consigo a su novio, y cogiéndole la polla con la mano se la ofreció a Marta que empezó a chupársela con fuerza, incluso se quitó de encima mío para dedicarse en exclusiva a esa nueva polla, Marisol se unió a ella… qué mierda yo ahí sólo y las dos chicas para él.

Marta me dijo que me acercara que quería darme un morreo, nos besamos efusivamente al tiempo que le magreaba las tetas y le tocaba el culo a Marisol, pero me incomodaba de sobremanera tener una polla a pocos centímetros de mi cara, y más cuando Marisol cogiéndola con la mano me la ofreció:

—“Chúpala” Le dije:
—“Ni hablar. ¿qué te crees que soy maricón o qué?”Marisol: —“Pues si quieres follarme tendrás que hacerlo, Marta y yo lo hemos planeado todo queremos ver un tío compartir una polla con nosotras, nos da mucho morbo” Marta:
—”Si no lo haces te la tendrás que pelar tu sólo”

Accedí a sus peticiones y empecé a chuparla, nunca había hecho una cosa igual, y sólo lo hacía por conseguir a Marisol, nos turnábamos los tres para mamársela.

Marisol:
—”Avísanos cuando te vayas a correr”
Juan:
—“No te preocupes por nada, os avisaré”

Las muy putas se la chupaban cada vez con mas vicio, pasándole la lengua por el glande en rápidos lengüetazos, y obligándome a mí a hacer lo mismo, a esas alturas ya no me disgustaba, ni tampoco me gustaba en especial, era incluso excitante por el hecho de compartirla con dos chicas maravillosas.

He de decir que soy 100\% heterosexual y sólo me gustan la chicas, aquello tan solo era placer y sexo, y la llave para tener mayor placer un poco más tarde.

Marisol empezó a chuparle la polla desde abajo y Marta hacía lo mismo, le pasaban tan sólo la lengua por el costado de la polla mientras yo se la chupaba, cuando de pronto, el muy cabrón, sin avisar se empezó a correr, ante la sorpresa me la saqué rápidamente de la boca, y siguió soltando chorros, nos llenó a los tres las caras de semen, incluso noté como un chorro me mojaba el pelo.

Marta y Marisol reían con cara de vicio, me lamían la cara para recoger todo el semen que pudieran. Dejé salir de mi boca todo el semen que pude, pero cuando tuve que tragar todavía noté la presencia de ese liquido viscoso y espeso, no me daba asco ya que Marta y yo nos morreábamos a veces después de correrme en su boca.

Pero iba a tener mi premio, Marisol se me ofreció de forma incondicional, me la follé con furia, para vengarme de lo de la mamada, incluso por el culo., incluso por ahí me la follaba a lo bestia, como si estuviera poseído, mi polla entraba y salía de su culo a gran velocidad, se la notaba incomoda, y no es de extrañar ya que mi polla era mucho más gorda que la de su novio, estaba casi desmayada de placer.

Cuando estuve por acabar me la saqué y se la acerqué a la boca para que me la chupara.
Me la estaba mamando de maravilla, mi sueño hecho realidad, cuando me pasó la lengua por entre su boca y mi glande, no pude aguantar más y me corrí en su boca, se la saqué de la boca y le apunté con la polla a los ojos, y uno de mis chorros la alcanzó de lleno en un ojo, no le dio tiempo ni a cerrar los párpados, los tenía llenos de leche, con la cara llena de leche le hice que me la siguiera chupando.
¡Qué placer! Había esperado ese momento tanto tiempo y ahí tenía a Marisol con la cara llena de leche.

Creía de todos modos que el precio que había tenido que pagar había sido demasiado alto, para conseguir realizar mi fantasía con Marisol, pero cuando Marisol volvió de nuevo por el piso tres semanas más tarde lo hacía sola, había dejado a su novio, los tres mi novia, Marisol y yo formamos un estupendo trío.

Llevamos meses así y la verdad es que el placer que da ese tipo de relación me hace pensar que es el estado ideal para disfrutar del sexo a tope.

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Puse tierra de por medio

Puse tierra por medio

Estaba agotada de toda la noche, había explotado de una forma tremenda al sentirme penetrada por delante y por detrás, con los dedos y polla de Alberto, estando como espectador mi marido Yoel.

El continuaba haciéndose la paja sentando en el sofá. Yo aún estaba aturdida con la polla de Yoel en mi interior, cuando dijo…

— ahora quiero que te la folles por el culo…

Alberto me levantó con facilidad, me puso en cuatro de forma que Yoel no se perdiera nada, se colocó tras de mi, y sentí como me penetraba el ano, metiendo su polla hasta el fondo.

Empujaba con fuerza, cogiéndome de la cintura, me obligaba a arquearme para que mi culo quedara expuesto…

— así?, así te gusta ver cómo le follo el culo a tu mujer?…

El caso es que me encantaba y volvía a sentirme muy excitada, ante la mirada de Yoel. Me llevé los dedos a mi coño, uff noche como tenía el clitoris inflamado, estaba muy sensible, me metí los dedos en la vagina y… que sensación, notaba la penetracion en mis dedos.

Entonces Alberto de repente sacó su polla, y me sentó frente a él. Su polla estaba erecta y dura, al borde de explotar, me la acercó a la cara y empecé a devorarla. Sabía que en cualquier momento se iba a correr, pero yo quería chuparla mirando a los ojos de Yoel…

— mmm que rico…

Mi amante se apartó un poco y sujeto mi cabeza, con la otra empezó a hacerse una paja, y al momento empezó a salpicarme la cara con su semen caliente. Me impregno las mejillas, la nariz, los labios y dentro de la boca… su líquido era espeso y rico.

Ante la pasividad de mi marido, que continuaba sentado en el sillón con una mirada de estar fuera de sí, me sentí tan puta…

— ven, bésame cornudo…

Yoel se acercó a mi y nos fundimos en un beso eterno, nuestras lenguas se cruzaron y le di a probar el sabor del semen de mi amante. Fue una experiencia muy fuerte, pero excitante a la vez.

En ese momento estaban demás las palabras, esa noche loca nos marcó. Yoel había quedado maravillado con lo que había vivido, lejos de sentirse dolido, empezó a emerger nuevas ideas y a presionarme para que tuviera nuevas experiencias.


Empezó a presentarme nuevos candidatos para que eligiera a quien llevarme a la cama. El no entendió que yo no quería formar parte de ese juego, que esa noche con Alberto para mi fue de atracción y aproveché la oportunidad.

Alberto y yo empezamos a vernos a escondidas. Fuimos amantes y descubrí lo mucho que me hacía disfrutar en la cama.

Mi vida cambió por completo, no era mi intención ser una mujer infiel, pero el calor entre mis piernas era más fuerte que mi voluntad.

Vivía en una encrucijada constante, sabía que Alberto no era hombre de una sola mujer y no estaba dispuesta a seguir el juego de Yoel, entonces vi claro lo que debía hacer.

Puse tierra por medio y empecé una nueva vida sola.

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Hice realidad la fantasía de Yoel

Hice realidad la fantasía de Yoel


En una fiesta conocí a Yoel, era un chico muy guapo y simpático. Fue un flechazo, pronto nos casamos, yo ya tenía treinta años y el uno más que yo. El era judío, así que hicimos doble ceremonia, Cristiana y judía.

Los primeros años fueron maravillosos, teníamos un buen sexo, inclusive teníamos una habitación de juegos.

Yoel era diferente a todos los hombres que había conocido, siempre me había encontrado con hombres celosos, pero a él le excitaba lucirme… que otros hombres me miraran por la calle.

Alguna vez me sentí molesta porque no sintiera un poco de celos cuando otro hombre se me insinuaba, o me miraba descaradamente. El disfrutaba como diciendo… mirar lo que queráis, pero está chica es mía.

Un día conocimos a Alberto, un chico muy agradable, con entradas muy marcadas. Siembre vestía y olía muy bien.

Era un chico soltero, algo mujeriego que vivía en nuestro mismo edificio. Tenía varios negocios dedicados a la noche. Tenía un algo que te atrapaba, gran conversador y de carácter muy afable.

Solíamos verle en la piscina, siempre con sus gafas de sol y bebiendo algo. Lucia un cuerpo atlético y bien bronceado, siempre me saludaba con una sonrisa pícara.

Notaba como me comía con la miraba, se lo dije a Yoel, pero el como siempre disfrutaba con el juego, incluso me pedía que me pusiera biquinis más pequeños, a lo que yo obedecía.

Poco a poco Yoel y Alberto se hicieron amigos y hasta hicieron negocios juntos, así que cuando nos encontrábamos en la piscina, ellos hablaban de sus cosas y yo nadaba de punta a punta, después me tumbaba para tomar el sol y les veía como me miraban. Tenía dudas de si estarían hablando de trabajo o de mi.
Alguna vez fantaseaba con esos juegos, era excitante pensar en estar con los dos.

Había una atracción mutua, su mirada insinuante y por mi parte me atraían esos músculos y color de su piel, pero no dejaba de ser un juego.
Una tarde Alberto nos trajo a la piscina invitaciones para la inauguración de su nuevo negocio.

Ese viernes para asistir a la fiesta, como siempre le di a elegir a Yoel la ropa que debía ponerme, eligió un top y una minifalda que simulaba un cuero brillante y me puse unas botas altas hasta la rodilla, con tacón que me encantaban.

Me arregle mi pelo corto y me maquille un poco. Cuando me miré en el espejo, me vi pinta de puton. La falda era demasiado corta, que apenas cubría los ligueros de las medias y sin sujetador, no dejaba nada a la imaginación, pero los ojos de Yoel brillaban al verme y yo me sentí bien a su lado.

Llegamos al local cerca de la una de la madrugada, el lugar era realmente impactante, seguro que iba a ser todo un éxito. Pedimos unas copas de Ron con cola y nos dimos un paseo viendo el local.

Entonces Alberto se acercó a nosotros…

— chicos, me alegro de veros.- dándole la mano a Yoel y a mi me dio un beso en la mejilla… mmm que bien olía.

Pidió una copa de whisky y empezamos a charlar. Hablaba de nuevos proyectos… yo estaba absorta mirándole, con su camisa blanca y corbata, llevaba una chaqueta de sport con tonos oscuros que lo hacía tan varonil… mmm me mordía los labios sin darme cuenta.
Sin ser consciente me movía al compás de la música…

— Yoel me parece que tu mujer quiere divertirse…

— nooo, soy malísimo para eso, que se olvide

— es tan aburrido…

— te molesta? .- dijo Alberto, como pidiendo permiso a Yoel para invitarme a bailar

Le guiño un ojo, como dando su aprobación, y fuimos a un par de metros cerca de Yoel a bailar, el se quedó en la barra tomando otra copa.
Nos movíamos al ritmo de la música sin acercarnos mucho, yo me movía tímidamente y buscaba los ojos de Alberto. El miraba descaradamente mis pechos, me encantaba sentirme admirada por el.

De pronto bajaron las luces y pincharon un tema tranquilo, pensé en dejarlo ahí, pero el me agarró con sus poderosas manos por la cintura y me atrajo hacia el. Yo me dejé llevar Y empezamos a movernos. Me apretaba con fuerza hacia el, y note como sus manos se acercaban a mis glúteos…

— Alberto…, estás loco…, es que Yoel…

— déjale…, seguro que lo esta disfrutando

Sentía su cuerpo pegado al mío, y notaba el bulto de su pantalón muy duro pegado en mi vientre, mi respiración se hizo pesada…

— Yoel es un tonto,… si yo tuviera una mujer como tú…

Mi marido seguía disfrutando a corta distancia de verme en brazos de otro hombre y a mi me estaba saturando el juego, por suerte la música volvió a ser rápida y me soltó, volvimos a la barra y Yoel me pidió otra copa, bebí un trago largo… tenía la boca seca y el coño empapado, ellos continuaron hablando de sus cosas hasta que se hizo tarde y decidimos marcharnos, pero ellos dijeron que fuéramos a casa de Alberto porque querían seguir hablando de nuevos proyectos.

La casa de Alberto era muy lujosa, estaba todo muy limpio, nos sentamos en unos amplios sillones. Alberto sacó una botella de vino y unas copas, y se sentó al lado, en otro sillón

Necesitaba ir al w.c. y Alberto me indicó el camino. Me senté en el inodoro y me quede mirando mi tanga lo empapado que estaba de mis fluidos, cerré los ojos y me mordí los labios. Les oía hablar jocosamente al otro lado, no escuchaba la conversación, pero reían. Me mire en el espejo, me arregle y salí.

Me puse entre medio de los dos, me solté la chaqueta y la dejé caer, cogí mi copa de vino y le di un trago, Sonreí a Yoel y me senté junto a Alberto.
Me sentía segura de mi misma, note que tenía el control. A Yoel le gustaba imaginarse verme en brazos de otro hombre y yo estaba decidía a hacer realidad su fantasía.

Tenía en la mano derecha la copa de vino, y con la mano izquierda fui directa a ponerla sobre la polla de Alberto, la apreté con fuerza una y otra vez. Ellos me miraban callados, y yo con el vino que me quedaba en la copa, se lo tiré sobre la camisa blanca de Alberto, me levanté y me puse frente a él, dejé la copa sobre la mesa y le arranqué la camisa manchada, los botones de la camisa saltaron y volaron por la habitación…

— quiero que me folles aquí, ahora, delante de mi marido, que vea la puta que quiere ver, haz lo que quieras conmigo, necesito un hombre de verdad…
Me sentí la dueña de la noche, respiré profundamente. Su cara estaba a la altura de mis pechos, las miraba con deseo…

— si, son tuyas…

Me acerqué y se las puse en la cara, sentí su cálida respiración, me bajo el top y empezó a chuparme los pechos, mis pezones estaban sensibles a su lengua húmeda, empecé a gemir agitadamente sin poder evitarlo… me encanta que me chupen los pechos.

Gire la cara y vi a Yoel cómo miraba cómo un espectador en el cine…

— y…, era lo que querías?… ver cómo otro posee a tu mujer?

— si amor…

Me fijé en que tenía una importante ereccion entre sus piernas. Las manos de mi amante, acariciaban mi cintura mientras seguía lamiendo mis pechos con delicadeza. Baje mi cabeza y busqué sus labios, lo besé con un deseo contenido, apreté mi boca contra la suya, cogí sus manos y las posé sobre mi culo, por debajo de la falda…

— te gusta…, cuantas veces me has comido el culo con tu mirada?… apuesto a que te has hecho muchas pajas pensando en mi…

Ese juego de provocación con mi marido delante, me puso muy cachonda, y vi como Yoel empezaba a hacerse una paja viendo la escena.
Cogí los dedos de mi amante y me los llevé a la boca, los llene de saliva y mire a mi marido…

— mételos en mi culo…

Alberto apartó el hilo de mi tanga y acarició mi dilatado esfínter y metió ambos dedos, empezó una penetracion anal profunda y empecé a jadear…

— que ricos tus labios depilados, y ese culito… cuantas pollas se abra comido?

Estaba al borde de la locura, necesitaba sentir su polla, metí mi mano entre sus piernas y liberé su polla, me senté sobre ella y me la metí hasta el fondo, empecé a cabalgarle con ansia, notaba su dureza dentro de mi, el calor se apoderó de mi, grite de placer, hasta me olvide de que estaba Yoel…

El seguía con sus dedos metidos en mi culo, sentía como una doble penetracion que me estaba volviendo loca. Me llevé la mano a mi clitoris… mmm estaba empapado, enorme y caliente, me acaricié con fuerza, sintiendo la polla dentro de mi vagina… ufff empecé con espasmos, mi corazón iba a estallar, me latía la sien y hasta creí orinarme y tuve una sacudida tremenda que me llevo a la extenuación.

Caí rendida sobre el y lo besé profundamente con dulzura. Cuando me recupere, fui al baño y me asee, después nos marchamos pero esa noche se repetiría, ya que me encantó el juego y a Yoel también.

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Siempre voy al trabajo en moto, pero ese día…

Siempre voy al trabajo en moto, pero ese día…

Cuando acepté el trabajo en la otra punta de Paris, pensé que sería cómodo ir con la moto, pues las combinaciones del metro eran imposibles. No entraba en mis planes que se me estropease en la primera semana y que tuviese que coger el autobús.
Esta mañana, he esperado en la parada junto a otros tantos pobres que tenemos que madrugar mientras el resto duerme.

Odio las esperas y la aglomeración de gente que supone el transporte público.
El autobús llega con retraso, otro punto negativo más a la lista de cosas molestas que añadir al día, y apenas había empezado. Para seguir, está tan lleno que apenas cabemos de pie. Pronto me veo pegado a una de las ventanas, intentando mantener el equilibrio, agarrado a la barra que casi se me clava en el pecho. No llegaré a la oficina con la camisa sin arrugar.

Fuera, en la calle, hacía frío. En el bus, el abrigo empezaba a sobrarme.

—Disculpa —dice el chico que se pegó a mi espalda cuando el autobús trastabilla, al pasar por un bache en la carretera.
—No te preocupes —le respondí, mirándolo por encima del hombro.

Llevaba la gabardina abierta y trataba en vano de abrirse un poco la bufanda para poder respirar, aunque el calor ya había coloreado sus mejillas. Le sonreí y él me devolvió la sonrisa, achinando sus bonitos ojos azules. Después, volví a dirigir mi mirada a la calle.

Espero no llegar tarde, no controlo los horarios.

El autobús volvió a temblar y el desconocido se pegó un poco más a mí. Podía sentir su cuerpo en mi espalda y cómo su abdomen se hinchaba levemente con cada respiración. Sus manos se movían detrás, mientras intentaba hacer un hueco en su gabardina. Supongo que para alcanzar el móvil, pero en lugar de ello noté que la dejó a la altura de mi cadera, rozando levemente mi culo cuando mi cuerpo se movió con el vaivén del bus.

La temperatura dentro parecía haber subido un par de grados de repente.
Miré por encima del hombro y nuestras miradas volvieron a cruzarse en silencio. Con disimulo, cojí la cartera del bolsillo delantero y la guardé en el trasero, rozando mi mano con la suya, con su cuerpo. Y después, la dejé ahí colgada del bolsillo posterior, agarrada solo por el pulgar.

Él pegó su cuerpo al mío y sentí cómo se recolocaba levemente hasta que su entrepierna coincidió con la o quedad de mi mano. Con la vista puesta en la carretera, la moví y palpé su cremallera, el calor que emanaba su piel bajo la ropa. Su gabardina nos cubría cuando apreté su paquete con suavidad, sintiendo el perfil de una incipiente erección y la suavidad de sus testículos.

Su mano izquierda, que tenía pegada a la pared y que nadie podía ver en el atestado autobús, ahora se deslizaba por mi culo y mi cintura hasta llegar al borde de mis caderas. Con un leve movimiento, me atrajo ligeramente hacia él y yo obedecí.

Retiré mi mano y dejé que pegara mi culo a su cuerpo. Su erección palpitaba contra mi cuerpo, pero él no se detuvo y aventuró su mano entre mis piernas y me acariciaba por encima del pantalón.

Alguien tosió en la distancia, totalmente ajeno a nuestros juegos, a nuestros roces furtivos. Me moría de ganas de girarme, de atraerlo hacia mí y tenerlo entre mis piernas, con sus labios entre los míos. Aquí mismo, delante de todos, sin que nadie se diera cuenta.

Intentando que no se me notara en absoluto las ganas de sexo, moví mi culo pegado a su cuerpo y casi pude escucharle contener un gemido.

El autobús se detuvo en la siguiente parada y el contacto con su cuerpo desapareció. Me giré con disimulo y nuestras miradas se cruzaron una vez más; él más colorado que antes, con la misma sonrisa y sus ojos azules que me lanzaron un guiño de despedida.

Ya no echo en falta la moto. El transporte público no está tan mal, después de todo.
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Con Karina encontré lo que con ningún hombre conseguí

Con Karina encontré lo que con ningún hombre conseguí

Al día siguiente, después de mi primera experiencia con Karina, mi cabeza no dejaba de dar vueltas, me moría de vergüenza por cómo exploté con las caricias de ella en su apartamento.

No sabía cuál sería mi reacción cuando la viera el lunes en el trabajo…

Cuando nos cruzamos, ella me saludo como siempre, con un beso en la mejilla. Pasaban las horas y ella hacía su trabajo tan normal, no me miraba, ni siquiera unas palabras, como si no existiera.

Cuando acabo nuestro turno, ella se despidió de todas de la misma manera. Yo la alcancé y le dije que necesitaba hablar con ella, y entender muchas cosas.

Fuimos a un bar… hablamos y lo cierto es que ella me intrigaba, pero lo mío eran los chicos… me había gustado la experiencia, pero fue porque estaba ebria?… y porque nunca me había dicho que le gustaban las mujeres?…

— es que estás tan ciega y encerrada en tus cosas, que solo lo tuyo parece importante, que tu ex, que tus hijos, que tus padres, que esto y que lo otro, solo hablas tu y yo siempre estoy para escucharte, para poner el hombro. Alguna vez me has preguntado que sentía? cómo estaba? sí era feliz en mi vida? alguna vez te preguntaste por que vivía sola, por qué jamás un chico? ni uno solo?…

Bajé la mirada, creo que una bofetada en la cara me hubiera dolido menos, porque ella tenía razón, jamás la escuchaba, jamás.

Karina al ver mi cara, me cogió de las manos y me dijo…

— yo no puedo obligarte a nada que no quieras, pero me gustas, y me enamoré de ti poco a poco, sin quererlo, sin proponérmelo, de tus locuras, de tus berrinches, amo ese tic que tienes con acariciarte la oreja derecha, amo ese lunar que tienes en el cuello, amo el tono de tu voz, amo en la forma que caminas, y todo en ti me parece perfecto, solo te pido que no me odies, que no me alejes de tu lado, me conformo con amarte en silencio.

No supe que decir, pero decidimos continuar siendo amigas. Karina parecía que podría cumplir lo que dijo, solo que yo no podía quedarme a la mitad de camino… la noche que viví junto a ella me había marcado, me había encantado, fue tan excitante…

Quedamos en vernos el viernes en su casa para cenar. Cuando llegue estaba vestida con un short gastado que resaltaba su enorme culo, una camiseta entallada sin mangas y unas chanclas de playa. Nos sentamos en la mesa para cenar, una frente a la otra, Karina había preparado unos ricos espagueti, abrió una botella de vino tinto.

En esta ocasión ella fue la que tomó la palabra, mientras ella hablaba, yo tomé una copa, después otra… me di cuenta de cuantas cosas no sabía de ella… y en un momento de impulso, me acerqué y acallé sus palabras con un beso. Ella se sorprendió…

— no, no está bien, es un juego peligroso… yo tengo sentimientos hacia ti y se cuales son los tuyos. No quiero que lo hagas por lastima.

Tenía los ojos brillantes. La miré…

— no hago lo que hago por lástima, lo hago porque me gusta, porque me sale…

Volví a besarla, y ella respondió con locura, me dolían los labios de cómo me apretaba… yo quería sorprenderla, pero no sabía muy bien que hacer. Era un mundo nuevo para mi.

Le pedí que se quitara el short, hice que se sentara en una banqueta pequeña, me acerqué por detrás y la besé en la nuca…

— relájate y déjate llevar…

Sin dejar de besarla, fui quitándole la ropa que le quedaba, baje mis manos por su espalda hasta llegar a sus nalgas, continué por su vientre y subí hasta sus pequeños pechos.


Sus pezones estaban erectos, ella intentaba ahogar sus gemidos, después fui bajando y me senté en el suelo, frente a ella.

Hundí mi cara entre sus piernas, y empecé a lamer su coño… sabía a mar, tibio, espeso, continué y lamí su culo. Oía cómo Karina gemía con dulces quejidos.

Ella me levantó y me beso, mis labios sabían a su coño, me miró a los ojos y casi en un susurro me dijo

— déjame demostrarte que puedo ser todo lo que quieras que sea.

Desapareció de mi vista y fue a su dormitorio, yo estaba llena de interrogantes, dejé caer mi ropa y apareció con un arnés en su cintura, entre sus piernas colgaba una polla de juguete de color negro, minado de esferitas plateadas que lo hacían muy llamativo, me causó tanta impresión como vergüenza, no pude contener una risa nerviosa…

— Estás loca Karina

También llevaba en la mano un pequeño plug anal que brillaba en la penumbra… empezó a chuparlo muy golosa y volví a decirle que no, que estaba loca.

Entonces me cogió del brazo y simulando un sexual forcejeo me puso de espaldas, el metal del juguete estaba tibio por su saliva, sentí como lo empujaba suavemente en mi ano.

No sé el motivo, mi cola era virgen, se lo había negado muchas veces a mi ex y a los hombres que habían pasado por mi cama, pero con ella fue diferente, no pude evitarlo, me dejé llevar.


No tardó demasiado en colarse en mi esfínter, mi músculo se cerró automáticamente al pasar el mayor grosor y me arrancó un hermoso suspiro

Karina entonces puso una de sus manos en mi espalda y jugó con el pene en mi coño, estaba tan mojada que sentía como mis flujos corrían por mis piernas.

Karina empezó a penetrarme fuerte, despacio, profundo… ufff me tenía loca, no pude evitar tocarme con fuerza el clitoris, de arriba abajo a toda velocidad y grité… ahhhh, sentí uno, dos y tres estallidos.

No podía más, ella seguía penetrándome con fuerza, mis piernas empezaron a temblar y me faltaba el aire, era demasiado…

— para Karina, para… me vas a matar…

Ella volvió a girarme, quedamos frente a frente, siguió follandome, besándome, acariciándome, hasta caer rendida de placer

Pasaron los años, ella fue mi norte, mi guía, y poco a poco con esos juegos me fui enredando.

Ambas perdimos el empleo cuando se hizo pública nuestra relación. Con el dinero de nuestras indemnizaciones pusimos un negocio de lencería femenina.

A mis padres no les gustó saberlo, pero con el tiempo se hicieron a la idea.

Encontré en Karina, el amor que jamás pude encontrar con ningún hombre

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Después de mi divorcio, conocí a Karina

Después de mi divorcio, conocí a Karina


Durante los diez años de matrimonio, mi marido me había sido infiel, siempre miré para otro lado, hasta que un día le pille en la cama con mi mejor amiga.

Me fui a casa de mis padres con los niños. Tuve suerte de encontrar trabajo de cajera en un supermercado cerca de casa, allí conocí a Karina, con la que hice buenas migas.

Ella era soltera, un cutis perfecto, ojos azul cielo, labios muy marcados y un pelo largo rubio, que le llegaba a media espalda. A pesar de ser una chica muy atractiva, estaba llena de complejos por no tener pecho y tener la cadera muy ancha.

Ella siempre prestaba atención a todo lo que yo le contaba de mi vida, pero ella no hablaba nunca de la suya. Insistía mucho en saber si había conocido algún hombre.

Salíamos a cenar, a pasear, conoció a mi familia. Ella Vivía sola en un apartamento, ya que no tenía familia en la ciudad.

En primavera los compañeros de trabajo organizaron una fiesta. Me compre un vestido ajustado de color negro, hacia tiempo que solo usaba pantalones y ese día es como que me sentía de nuevo en el mercado. Desconectar un poco del día a día, sin niños, padres, olvidarme un poco de todo.

Llegue puntual a la fiesta y espere a Karina. Cuando llegó me sorprendió verla maquillada, ya que nunca lo hacía, llevaba un vestido suelto y medias de color ocre claro.

Cenamos, bebimos, reímos… lo estábamos pasando bien. Daniel un compañero me sacó a bailar, yo sabía que le gustaba y siempre le daba largas, pero en ese momento había bebido alguna copa de mas y acepte, quería divertirme.

Karina se quedó sola en la mesa, note como me seguía con su mirada, así pasaron las horas… ya eran cerca de las cuatro de la mañana cuando decidí que era hora de volver a casa.

Pero Karina me dijo que podíamos tomar algo en su casa y charlar un rato, titubee un poco pero hacia tanto que no me divertía y mis padres me habían dicho de que no me preocupara y disfrutara del momento.

Así que fuimos a su apartamento, era pequeño pero muy acogedor, con fotos familiares puestas en una repisa. Encendió incienso, puso música y fue a por unas bebidas.

Nos sentamos en un sillón de tres, una a cada extremo y empecé a hablar y como siempre ella atenta a mis palabras… le dije si no le importaba que me quitara los zapatos, ella sonrió y dijo que estaba en mi casa.

No recuerdo de que estaba hablando, ella solo me miraba… se acercó un poco y otro poco, y no lo vi venir, pero de pronto me dio un beso, me hice a un lado ya que no entendía, ni me lo esperaba.

Ella volvió a rozar mis labios y su lengua busco mi boca, sentí su respiración y sus manos me agarraron de los hombros…

— que haces, estás loca?, y me aparté…

— nunca has estado con una chica?…

— no, no he estado ni estaré

— se que te gustan los chicos, no te pido nada, solo que pasemos un buen rato

— pero Karina, no se que quieres

— solo que no hagas nada, déjate llevar…

Estuvimos discutiendo sobre el tema un buen rato, aún hoy no se como pasó, seguramente debió ser por todo lo que había bebido, o el tiempo que llevaba sin tener sexo…

De pronto me callo con sus besos, olía muy bien, sus manos acariciaban mi piel con delicadeza, me besaba el cuello y eso me encantó, respire profundamente y me dejé llevar.

Sus dedos recorrían mi piel, por los brazos, muslos, jugaba con la gargantilla de mi cuello… cerré los ojos y cuando volvió a buscar mis labios, respondí con un beso profundo, hacia tanto que ya no recordaba lo que se siente, sentí que me mojaba, estaba cachonda y perdí el control.

Sus dedos bordeaban el escote de mi vestido, dibujando mi sostén, sentí como rozaba mis pezones. Ella me observaba con ojos de deseo, me mordió los labios y note su respiración agitada.

Desabroche mi vestido y sujetador, dejándolo caer hasta mi cintura y le pedí que me tocara los pechos.

Karina sonrió y con la legua recorrió mi cuello hasta llegar al pecho y pezones, empezó a devorarlos. No pude evitar dar pequeños gemidos, con la otra mano recorrió mis muslos, sentí sus dedos rozar mi coño por encima de mis bragas húmedas…

— pero que zorra, mira cómo estás…

Me relaje y sin pensarlo abrí las piernas, Karina metió su mano por debajo de mis braguitas y sentí dos de sus dedos como empezaron a masajearme el clitoris rítmicamente, sin dejar de lamerme los pechos… ufff sentí que me corria, me retorcí en el sillón, empecé a jadear y exploté quedándome sin aliento.

Cuando me recupere, abrí los ojos y vi como Karina se relamía los dedos con mis jugos…

— no te voy a pedir nada a cambio, sólo quiero que sepas lo que provocas en mi.

Entonces se levantó el vestido para que viera lo mojada que estaba…, fue tremendo ver cómo su ropa estaba tan empapada, me sentí dulcemente halagada de haber provocado tal excitación.

Empezaba a amanecer y debía volver a casa, pero ese sería el primero de otros momentos.


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En el Club de Intercambio

En el Club de Intercambio

Hace un par de meses, mi esposa y yo fuimos a un club de intercambio de parejas, tengo 36 años y ella 35, la verdad, fue una experiencia distinta para ambos, estuvimos con otro matrimonio en una habitación, y por primera vez vi a mi esposa follar con otro, y ella a mi con otra, el momento fue muy excitante no lo voy a negar, pero cuando volvimos a casa y charlamos de ello, teníamos conceptos distintos de lo que había pasado.

Mi mujer había llegado al orgasmo una sola vez, mas por ver como yo follaba a otra mujer que por la pericia de su amante, por mi parte a mi amante de turno como a mi esposa, logre que se corriera 3 veces, y cuando ellos habían terminado y estaban sentados al borde de la cama, aun nosotros seguimos follando un buen rato.

Por mi parte, me di cuenta que no me agradaba ver como mi mujer follaba con otro, pero lo había aceptado, pero no había sido tan excitante como creí en mi fantasía.

Sacamos dos conclusiones de todo aquello, uno… mi mujer le excitaba verme con otra, pero no aceptaba de muy buen grado otro amante que no fuera yo.
desde aquel momento nuestra relación en la cama, cuando follabamos, se basaba en ella decirme, como me había follado a aquella chica, y ella me iba a dar órdenes. Le excitaba aquello, y terminábamos en unas buenas corridas.Durante unas semanas, estuvimos enganchados como perros con su fantasía.

A mi esposa le encanta chatear, y habíamos decidido no ir mas al club de intercambio, no nos gusto, simplemente, y así chateando conoció a una pareja de nuestra ciudad, Carla y Javier, también con experiencia en club liberales, pero buscaban un tipo de relación especial, donde entrara la amistad, algo duradero.

Javier como hombre, no disfrutaba del sexo de manea normal, le gustaba observar, ver y masturbarse. Mantener relaciones con una mujer, le era imposible desde hacia un tiempo, se venia abajo su ereccion, mientras que el observar a su mujer con otro, le proporcionaba unos placeres infinitamente mejores. Por su parte Carla, era tan atractiva como mi esposa, un año menor, y bisexual, algo que mi esposa no se había planteado siquiera.

Nuestra primera cita fue hace dos fines de semana, en su casa ellos no tiene hijos, nosotros, si, fuimos ese sábado a su apartamento para comer, la cita era a las dos de la tarde, llegamos y javier nos acompaño hasta su piso, Javier es algo mas alto que yo, normal, mas bien delgado bien formado, yo soy mas musculoso, aunque algo mas bajo y por fin conocimos a Carla, de pelo moreno alta una gran figura, unas tetas preciosas, iba con un vestido muy liviano.

Mi esposa iba informal con unos vaqueros, que hacían ver su preciosa figura y resaltaba su culito respingón con menos tetas que Carla pero redondas y firmes también, a pesar de nuestra hija,
Fueron unos perfectos anfitriones y la conversación se baso en el sexo en las relaciones, entre matrimonios, dimos nuestra opinión la que expuse al principio, le volvimos a decir que solo habíamos tenido esa experiencia, y ellos, nos contaron las suyas, unas buenas otras no tan buenas, Javier expuso su gusto en el sexo, y a la vez confeso que Carla era una fiera en la cama, y el no podía llevar ni el ritmo de ella ni darle lo que ella necesitaba en el sexo, con lo que comenzaron con estos temas, pero, ahora buscaban algo mas serio, y discreto.

Terminamos la comida, retiramos la mesa, habíamos comido en el salón, y mi esposa ayudo a ella a limpiar un poco, mientras a nosotros nos dijo que nos sentáramos, y seguimos la charla javier y yo, ni siquiera nos percatamos, que ellas se fueron al baño., ya cuando estaban dentro fue cuando lo percibimos, y ambas salieron solo en braguitas recién duchadas sonrientes.

Me miraron…venga me dijo mi esposa, te vamos a duchar cariño, me levante sin dejar de observar a ambas, me sentía pletórico, ver aquellos dos bombones para mi sabiendo que el no participaría hacía que me calentara mas, y fui hacia ellas.

Mi esposa me desnudo en el baño en un santiamén, y cuando apareció mi polla dura de 21 cms, Carla la agarro, y dijo… vaya lo que escondía tu marido, riendo, con esto tendremos para las dos. Mi esposa, estaba también mucho mejor, que la primera vez en el pub, sonriente, mirándola y mirándome, dijo… tengo un buen semental este aguanta con nosotras dos.

Sabia lo que deseaba mi esposa desde el principio, me lo había dicho mil veces en nuestras noches de sexo, me ducharon y salimos, creí que iríamos al dormitorio pero no fue así. cuando salimos al salón estaba despejada la mesa pegada a la pared, un colchón con una sabana en el suelo y Javier sentado desnudo acariciándose la polla, era normalita, 14 0 15cm lo vi como miraba mi polla, y comencé a besar a su mujer, esta pronto me estaba devorando la lengua, sentía por detrás las caricias de mi esposa, aquello me ponía mas, y senté a Carla en uno de los sillones junto al colchón.

Me arrodillé y comencé a saborear su coñito bien depilado, mientras mis manos sobaban sus tetas y pezones, y pronto ella comenzó a reaccionar y gemir, mire a ver donde estaba mi esposa, ella estaba cerca de mi sentada, en el sofá, al otro extremo de Javier acariciándose su coñito, sin perder detalle de mi y Carla, cuando tuvimos la experiencia en el club liberal, solo escuchamos gemidos, nosotros como ellos nos cortamos en decir nada o hablar, entonces Carla comenzó a calentarse de verdad, empezó a preguntar de cómo lo hacía mi esposa cuando estábamos a solas,


— vaya lengüeta tiene tu marido, como se come mi coño, que rico, te voy a poner unos buenos cuernos y me lo voy a follar aquí,

todo esto mientras me aguantaba la cabeza, sin despegar mi boca de su coño todo húmedo y aumentando aquella segregaciones, saboree su gusto algo distinto al de mi esposa pero igual de sabroso y sus frases hacían que me calentara mas, la quería preparar, dejarla bien caliente, antes de actuar, pronto me di cuenta que ya lo estaba y me alce, ella intento que siguiera comiendo, pero me levante y vi a mi esposa que se estaba masturbando como un loca, mientras Carla, le decía sigue así, disfruta viendo como me follo a tu marido mientras yo me alcé.

Mi polla quedó a la altura de su boca, y entonces por fin hable…

—anda come una buena polla y calla,

ella se la trago rápidamente, y mi esposa al oírme empezó a lanzarse…

—así… que esa putita te coma bien la polla, que sepa lo que tengo en casa, así cariño… que te la chupe bien,

Estábamos los tres perdiendo los papeles, sacando el animal que llevamos dentro, sin nada de racionalidad, no podía ver antes de alzarme a Javier, pues quedaba sentado detrás de mí a unos metros en el otro sofá, pero ya alzado me giré y lo vi meneándosela, disfrutando del momento, pero sin nada de ritmo, aguantando aquello callado, sin que se le escapara una sola imagen.

La comida que me estaba haciendo Carla era brutal, se la escuchaba perfectamente tanto ellos como yo como se tragaba y chupaba mi pollon, como lo succionaba haciendo unos enormes ruidos, pero pensé que no era momento de seguir disfrutando de su boca o sino ella ganaría la partida.

Se la quité y la levanté, le di la vuelta, ella de pie se inclino un poco de espaldas a mi y apareció su coño y su culito, blanco de una piel tan suave como la de mi esposa, mi anterior amante la del club tenia una piel áspera y granos, acostumbrado a mi esposa aquello me hizo perder intensidad pero ella se beneficio pues dure mucho más.

Restregué mi polla por su coño, y se la metí, su coño me resulto estrecho ella dio un par de movimientos pero la aguantaba firme, y comencé a follarla, ella comenzó a decir…

— así follame bien, delante de ese cornudo,

yo seguía sin poder ver a Javier de nuevo, y seguí a lo mío, observando como le entraba y salía mi polla brillante de sus jugos, mientras ella decía…

— joder, joder que gusto, que polla tiene tu marido, joder, ahhhhhh

se corrio, en apenas 3 o 4 minutos tras montarla, la aguanté firme hasta que ella se retiro de mi, mi esposa saltó como una pantera, supe al instante que quería. Me tumbé en el colchón, ella se coloco encima y de un golpe se metió mi polla toda pringosa y se tiro encima de mi, me beso profundamente moviéndose, se levantó y mis manos se agarraron a sus tetas, pellizque sus pezones y ella comenzó a decir…

—si follame bien… dios que polla tienes, esta toda llena de flujos de esa putita y ahora me vas a follar a mi, dios que gusto, que rico…

cabalgaba como pocas veces la había visto, estaba fuera de si

—dios así, follame bien… como ha disfrutado esa zorra con una polla de verdad, a aaaahhh, le has jodido bien ese coñito, ahora te voy a ordeñar porque eres mío…,

dios empece a gemir y gritar, y me corri como un loco y ella empezó a correrse justo cuando termine, diciéndome…

— así así, bien ordeñado tu lechita en mi coño ahaahahaah y termino corriéndose y dejándose caer sobre mi.

Desde que salimos del baño, hasta que nos corrimos no pasaron mas de 40 minutos, pero fueron unos 40 minutos impresionantes

Mi esposa estaba encima de mí, con mi polla ya flácida aún metida en su vagina, yo sabía que cuando tenía esas corridas pocas veces se quedaba un rato descansando sobre mí, incapaz de hacer nada, acaricie su culo, le dije lo que la quería al oido, ella no me contestó, solo me beso en la mejilla y siguió así, intentando respirar lo máximo posible.

Entonces Carla, se estiro junto a nosotros, su cara estaba junto a la mía, ella de lado mirándome, sonriendo, me dio un beso en los labios liviano y separo su mano, se posó en la espalda de mi esposa, y comenzó suavemente a acariciarla, así estuvimos unos minutos, aquello me encanto pero aun necesitaba unos minutos mas para reponerme, vi como su mano recorría la espalda hasta su culo, y volvía a subir, por fin mi esposa se volvió y puso al otro lado de mi, la mano de Carla por supuesto se quito, pero al poco ella se la puso en la garganta a mi esposa y ella separada por mi cuerpo, se miraban sonrientes.

La mano de Carla bajó hasta sus pequeñas tetas y las acaricio una y otra vez entonces, mi esposa alargo su mano y comenzó a acariciar las de Carla, así estuvieron un buen rato, separados por mi, mirándose las dos, sin dejar de acariciarse su pecho, su garganta o su cara,

Finalmente Carla puso su cabeza en mi pecho de lado y acerco a mi esposa y en mi pecho se besaron las dos, se separaban y volvían a besarse, así estuvieron varios minutos, fue un momento increíble para mi, mi polla comenzó a reaccionar, mi esposa paso su mano por ella y la acaricio, note como Carla hizo lo propio, y ahora sus bocas pasaron a mi pecho, fueron bajando y mi esposa, termino por tragarse mi polla mientras ella acariciaba la cara de mi esposa a escasos centímetros, pronto se turnaron, y mas pronto aun mi polla estaba de nuevo dura, Carla la chupaba, se retiro y se acomodo en ella, se la metió y quedo alzada sin moverse con mi polla dentro, con los ojos cerrados, mis manos fueron a sus tetas y las acaricie, mi esposa se incorporo y comenzó a comérselas, ella empezó a cabalgar y gemir.

La boca de mi esposa iba de sus pezones a su boca una y otra vez, mientras la mano de Carla comenzó a buscar el culo de mi mujer hasta que lo agarró y después bajo más la mano hasta encontrar su coño, mi esposa daba gemidos, mientras se comía los pezones de ella, y Carla saltaba en mi polla con una mano en el coño de mi esposa y la otra en su cabeza, yo veía como se devoraban ambas bocas, entonces mi esposa se acomodo y puso su coñito ya muy mojado en mi boca, y comenzó a restregármelo como una loca estaba excitadisima mientras yo notaba como Carla brincaba en mi polla que a veces hasta me dolía un poco.

Escuché los gritos y gemidos de ambas, note en mi cara como mi esposa descarga sus jugos, y yo empapado con toda su raja en mi cara, y como Carla se había corrido también, tuve que quitar rápidamente a mi esposa porque me asfixiaba, y mi polla dura y sin correrse estaba también deseando liberarse del coño de Carla.

Esta por fin se quito, me sentía algo escocido de la forma en que ella me había follado, no podía moverme, me fui a duchar lo necesitaba, y salí en slip, entonces ambas se fueron a duchar pero estaban cansadas y yo volví a entrar en el baño, quería ver a las dos de nuevo desnudas, me encanto verlas ducharse a las dos juntas, sin salir de la ducha se secaron la cara con una toalla que les acerque y mi esposa me miro sonriente, su mano se agarro a mi polla, que salía parte por el slip, y Carla lo vio…

— no vamos a dejar que el pobrecito se vaya así y rio, ambas se arrodillaron y se intercambiaron mi polla,

ahora si quería disfrutar de esa mamada, no quería follar ni ellas lo deseaban por lo que hacían las dos, se la comían, la acariciaban, hasta que unos minutos después, explote en sus caras, se pusieron juntas y mi leche salió directo a sus caras mientras ambas me decían cosas…

— así, correte cariño, o Carla….
— joder que buena polla tiene tu marido, me encanta compartirla…,

y termine con un orgasmo atroz, de nuevo nos duchamos, y los invitamos a merendar en una cafetería cerca de su casa
Sabíamos que ellos, tenían esa noche que ir a un compromiso, y nos marchamos a casa.

Cuando llegamos recogimos a mi hija, y después los dos viendo la tele, intercambiamos de nuevo opiniones, mi esposa estaba totalmente satisfecha con ellos, le había encantado, Javier hacia el papel, que mi esposa siempre deseo.

El de cornudo, sin molestar solo disfrutando, como un espectador, volvió a decirme como en el coche cuando volvíamos, que habían sido buenísimos los besos y las caricias con Carla.

Mi suegra nos llamo para cenar en su casa, y a regañadientes mi esposa aceptó, pero al final fue lo mejor, pues en la cena con mi suegro y mi cuñada comenzaron a mandarme mensajes Carla, y Javier pero sobretodo Carla… que si nos echaba de menos, que había sido fantástico, que por favor nos volviéramos a ver, que la cena era un aburrimiento, que solo pensaban en nosotros, y mi esposa cada vez que podía le contestaba a sus mensajes, cuando terminamos de cenar, mi esposa me dijo al oido que estaba deseando verlos otra vez y me dijo…

—voy a bajar un momento y hablar con ellos por teléfono,

y se escaqueo sin que nadie se diera cuenta, volvió a los 15 minutos, con una excusa, y finalmente mi hija se quedó con su abuela con la excusa de salir, fuimos a casa y nos cambiamos.

Mi esposa ya me había informado de la conversación, ellos se aburrían en la cena y habíamos quedado en una discoteca y después dormiríamos en su casa, fuimos como dos colegiales, a la cita.

Carla solo hacía que mandarle mensajes y javier me mando un par de ellos, diciéndome, que le habíamos encantado, que por favor si solo era algo esporádico que se lo dijera, ellos estaban como nosotros como dos colegiales, pero en eso fui malo, yo le dije que no le dijera nada, tras decirle que íbamos a la cita a la discoteca, allí estuvimos casi una hora esperándolos, mi esposa me decía…

— que malo eres hacerlo sufrir así y nosotros estamos aquí antes que ellos, mas deseosos que ellos, déjalo le dije…
—así será mas placentero para ellos,

aparecieron por fin por la discoteca, estaba llena, nosotros en la parte de arriba, yo sin perder de vista la entrada hasta que los vi, pero ellos a mi no, y nos acercamos a ellos por detrás, agarre desde atrás a Carla

Ella miro sobresaltada pero cuando me vio rio y me estampo un beso, me separe y la cara de mi esposa estaba sonriente feliz, ella se acerco al oido de Carla y se dijeron cosas que no oí, por fin subimos arriba era algo entre comillas mas tranquilo y menos ruido, al menos nos escuchábamos y nos sentamos, tras varias copas nos fuimos a su casa, y allí pasamos la noche los cuatro, fue fantástico, nos hemos hecho inseparables, esperamos y creemos que esto va a durar mucho pues, tenemos lo que hemos buscado, no buscamos nada más al menos por ahora.

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Nuestra última noche juntas

Hoy sería el día de la dichosa cita con Cristina y estaba más que nerviosa. No era mi primera pero sí era la primera con alguien que me tenía completamente loca. Una parte de mí sabía que era un terrible error seguir este juego con ella y que lo pagaría muy caro pero… ella tenía la fuerza de un imán y me atraía de una manera sobrenatural.

Muy probablemente terminaría con el corazón más roto de lo que ya está; esa pequeña parte del pequeño revolcón con el adonis no se ha ido de mi mente. Y la sensación de celos no había desaparecido, pero después de lo que pasó en el auditorio no quería arruinarlo; estábamos en una nube rosa que nos… que me mantenía flotando. No quería malos tragos antes de un gran día.

Después de tanto pensar, me decidí por un vestido rosa, con algunas decoraciones y sin mangas. Como todos los días, el calor era infernal y los Jeans no parecían una buena opción. Unos zapatos abiertos con tacón no muy alto y algo de maquillaje. Listo. Cristina constantemente me repetía que le gustaba verme al natural. Sigo creyendo que dice las cosas para aminorar el golpe de su ida. Faltaban unos cuantos minutos para la cita cuando sentí mi teléfono vibrar. Era ella…

-Hola.- Dije sin poder contener la sonrisa estúpida.
-¿Lista, pequeña?-
-Más que lista.-
-Estoy abajo.-
-Voy.- Colgué. Se escuchaba feliz, esa era una buena señal.

Agradecía a los cielos porque mis padres no estuvieran aquí para llenarme de un montón de preguntas. Sabían que salía con una “amiga”, omití que la amiga era mi profesora de piano. Mi hermano estaba en práctica de fútbol, así que no tendría que darle explicaciones a nadie. Al abrir la puerta Cristina estaba sobre el capo de su coche aparcado frente a mi casa.

Se veía divina. Su pelo suelto, iba maquillada y se veía más que perfecta. También optó por un vestido y tacones altos. Me acerqué a ella y me recibió con un abrazo.

-Estás guapísima .- Susurró a mi oído.
-No te quedas atrás. Estás muy guapa.-
-Es sólo la cara…- Me soltó y abrió la puerta del pasajero para que entrara.

Ahora me di cuenta de lo mucho que le costaba tomarse los cumplidos. Hace unos días le dije que parte de mi progreso se lo debía a su constante motivación. Se limitó a decirme que era parte de su trabajo. Era como si no quisiera aceptar que algo bueno puede salir de ella. Y ahora con su “es sólo la cara”; sí, Cristina podía ser una hija de puta cuando se lo proponía pero habían muchas cosas buenas dentro de ella. Aunque no las pueda ver.

Durante el trayecto hablábamos animadamente de nuestros días. Ella seguía odiando que por culpa de una huelga tenía que trabajar horas extras. Ni siquiera estaba a favor de lo que peleaban pero al ser una minoría tenía que seguir la corriente. Era muy eficiente con su trabajo por lo que la cuestión de papeleo la terminó en cuestión de unos días. Días en los que se aseguró de decirme en dónde estaba y qué estaba haciendo.

Parecía que quería quitarme la espina de lo que pasó con su “amiguito”. He de decir que lo disfrutaba y me agradaba que se preocupara de mí en esa forma.

-¿Qué harás cuando seas mayor?- Rompió por completo el tema de conversación que teníamos.
-Aún no lo decido. Me queda un par de semestres para averiguarlo.-
-No lo dejes pasar mucho tiempo. ¿Hay algo que particularmente te llame la atención?- Se veía muy interesada.
-Psicología me gusta muchísimo. Puede ser una opción viable.-
-¿Hay una escuela cerca?- Negué.
-Cuatro horas de aquí.-
-¿Con quién vas a vivir?- Comencé a reír.
-Ni siquiera tengo definido si quiero eso, ¿qué te hace creer que ya sé dónde voy a vivir?-
-¿Tienes familia ahí?- Volví a negar. –No me agrada.-
-Es una pena que no dependa de ti.- clavó su mirada en mi, noté cierto enfado en su mirada.
–Te vas en un mes, ¿qué te preocupa lo que será de mi vida en un año?

Muy a su estilo ignoró el tema subiendo el volumen de la radio. De inmediato lo apagué.

-¿Te importa?-
-Sólo quería hablar de algo, Al… y sí, me importa mucho. No te quiero vagando en una enorme ciudad tú sola.-
-Me las voy a arreglar. Siempre lo hago.- La vi sonreír. -¿Qué?-
-Nunca te das por vencida.-
-Nunca.

Me sorprendí mucho cuando Cris me llevó a las afueras de la ciudad y nos desviamos a un camino de tierra. Calculo que habíamos avanzado unos dos kilómetros cuando llegamos a una pequeña cabaña.
Ella no decía nada, simplemente me sonrió al aparcar frente al bonito lugar.

A pesar de haber pasado aquí toda mi vida no conocía esta parte de la ciudad. Cris bajó del coche y se apresuró a abrirme la puerta; amablemente me tendió su mano para ayudarme a salir. De la mano llegamos a la puerta de la casa. Sin soltarme buscó en un pequeño bolsillo que tenía su vestido y sacó una brillante llave. Abrió y frente a nosotras había una enorme sala perfectamente arreglada, una mesa en el centro, dos cojines a los lados y mucho sushi.

-Creo que mencionaste que te gusta el sushi.- Me sonrió ampliamente.
-Me fascina. Gracias.

Sin pensarlo dos veces me colgué de su cuello y la besé. La sentí tensarse al principio pero después se aferró a mi cintura y profundizo el beso.

-Así que el sushi tiene estos efectos… debería dártelo más seguido.- Sonrió sobre mis labios.
-Gracias.-
-Aún no hemos empezado. Agradéceme al terminar.-
-Pero quiero agradecerte ahora.- Le dio un beso corto. –Gracias.-
-De nada.

Con una inusual sonrisa me invitó a pasar a la casa.
La cena fue mágica, simplemente mágica. Cristina se portó como… como si fuera mi pareja. Estuvo atenta en todo momento, me sirvió, me dio a probar de su comida, de vez en cuando se inclinaba y me robaba un beso. Era como si fuera una Cristina diferente y la odiaba. Odiaba que se portara tan bien porque no quería quererla más y portándose así era imposible.

Apenas terminamos de comer me eché sobre ella y la besé con toda la pasión que encontré dentro de mí. Ella ni corta ni perezosa me correspondió; sus manos encontraron un camino debajo de mi vestido con una facilidad increíble. En segundos me tenía gimiendo sobre su boca mientras ella amasaba mis nalgas.

-Eres como una puta fruta prohibida, Al… Lo que te quiero hacer…-
-Hazlo.- Dije con los ojos cerrados.
-No quiero lastimarte.- Respondió dejando pequeños besos sobre mis labios.
-Hazlo, porque necesito odiarte.- Dejó de besarme y abrió los ojos abruptamente.
-Lo siento mucho, Al… pero no puedo alejarme.- Me puse de pie y cogi mi teléfono. Ella me veía confundida.
-Ma, me quedaré en casa de Sam a ver películas. Mañana es sábado así que no hay problemas por la escuela.

Esperé la letanía de mi madre aunque sabía que al final accedería.

–Sí, sí la próxima vez te aviso antes. Te veo mañana. Te quiero.

Le envié un mensaje a Sam pidiéndole que me cubriera; me debía un favor. Apagué el teléfono y lo aventé al sillón.

–Toda tuya.-

Parecía que alguien hubiera encendido una llama en los ojos de Cristina, sus profundos ojos cambiaron de la preocupación a la lujuria en dos segundos. Sonrió, esa sonrisa que aparece cuando estamos en la cama; se puso de pie y caminó lentamente hacia mí. Se inclinó un poco para poder quitarme el vestido y dejarme sólo en ropa interior.

-Toda mía. Solo mía.

Su forma de verme me hacía sentir deseada, bonita, importante, todo en el aspecto físico pero no en lo emocional. Ella necesitaba saciarse… no quería que la amaran, mucho menos amar.

-¿Eres mía?

Pregunté mientras sus dedos jugaban con las tiras de mi sostén. Dejó su tarea un momento y me miró fijamente a los ojos.

-Sí, soy tuya.

Quería creerlo, necesitaba creerlo… aunque sea un segundo.

–No lo pienses, me cogió de la cara
– siéntelo. De nuevo atrapó mis labios con fuerza.

Me apretó a ella, sus manos vagaban por todo mi cuerpo, sus labios se comunicaban con los míos, su lengua me enloquecía. Estaba a su merced. Así como ella me quería tener, así como quería estar para ella. Aferrada a su cuello dejaba que las sensaciones que ella me producía se tatuaran por toda mi piel. No sabía cómo era el cielo pero estoy segura de que era algo muy cercana a esto.

-Quiero estar muy dentro de ti…

Escucharla hablándome así me excitaba más; esta mujer tenía una increíble facilidad para manejarse en la cama. Entonces recordé lo que me había dicho… Aprender, crecer y follar.
¿Habrá sufrido?

Cogí su cara, la acerqué a mí y la besé con ternura, lento, suave, sin ninguna prisa. Sus manos dejaron mis hombros y se quedaron colgados a sus costados. Estaba muy tensa. Lentamente bajé mis manos, recorrí sus hombros, sus bíceps, su antebrazo hasta lentamente entrelazar mis dedos con los de ella. Apenas movía sus labios sobre los míos; intentó meter su lengua en mi boca pero no la dejé.

-No.

Me espanté al escuchar la solemnidad de su voz. Salió de la casa prácticamente corriendo; me quedé con la cabeza agachada y me vi únicamente con ropa interior. Si iba a dormir aquí sería mejor quitarme los zapatos.
Estaba por quitarme la segunda sandalia cuando Cristina entró nuevamente; su expresión era indescifrable, feliz no estaba, era obvio pero algo en ella estaba diferente. De un tirón se quitó el vestido y se puso algo que llevaba en las manos; hasta ahora me percataba de ello. Lo había visto en algunas películas lésbicas… strap-on. Sentí que la garganta se me secaba, tanto por el tamaño de esa cosa como por lo sexy que se veía Cristina con él puesto.

-Boca arriba en el suelo.- Dijo con voz autoritaria.

Terminé de quitarme el zapato, lentamente me bajé las bragas y me puse en el suelo como ella me lo indicó.

Su mirada seguía llena de lujuria pero había algo más que no podía descifrar; se quedó un momento contemplándome. En un ataque de no-sé-qué-demonios llevé mi mano a mi coño y exploré mis pliegues unos segundos para después jugar con mi clítoris. Cristina me veía atentamente, llevó sus dedos a su boca, los llenó de saliva y los bajó al miembro artificial que colgaba en su entrepierna.

El simular la masturbación masculina casi hace que me corra.

Nuestros ojos nunca se apartaron, nos veíamos intensamente esperando a ver quién hacía el primer movimiento. No fue raro que fuera ella. Se arrodilló frente a mí a la vez que yo abrí más las piernas para darle mejor acceso. Volvió a llenar de saliva el miembro antes de acomodarse en mi entrada.

-Te gusta provocarme, ¿cierto?- Colocó la punta del pene dentro de mí y llevó el dedo pulgar de su mano izquierda a mi clítoris para jugar con él.
–Contéstame.-
-Sí.- Cerré los ojos un momento. –Me gusta saber que provoco cosas en ti.- Se enterró un poco más en mí y solté un leve gemido.
-No tienes idea de lo mucho que provocas… no la tienes.

Mis manos se fueron a sus piernas para acariciarlas. Su mano libre vagaba por mi abdomen y amagaba con tomar mis senos. Levanté la cadera y el miembro se hundió un poco más.

-Sólo para ti.

La mire a los ojos mientras tomaba entre mis manos su mano. Ese fue su detonador, de pronto tenía sus fuertes brazos a lado de los míos y la extensión de ella muy dentro de mí.

-¡Cris!- Me aferré a su espalda.

Era, mucho, el intruso más grande que había tenido ahí abajo; dolor. Estaba en una delgada línea entre el dolor y el placer, tenía los ojos cerrados, mis dedos enterrados en la piel de Cristina. Entendió eso y se quedó un momento inmóvil con sus labios vagando por mi cuello. Cuando me agarré en su espalda se suavizó, comenzó a moverse lentamente.

Mis manos tocaban su espalda, sus brazos, se enredaban en su cabello, se aferraban a su cuello, no sabía ni qué hacer conmigo. El cúmulo de sensaciones era algo que nunca había sentido y es que al estar con Cristina cada vez se sentía como la primera. Siempre había algo nuevo, algo diferente, algo que excitara más que la primera vez y eso me volvía loca.

Su ritmo lento poco a poco se fue intensificando, las embestidas eran cada vez más fuertes y más profundas. Su cabeza aun enterrada en mi cuello. Intenté pasar mis piernas por su espalda pero con una mano me lo impidió y me ordenó que las mantuviera abiertas. No lo analicé simplemente obedecí. El calor era intenso, una fina capa de sudor apareció sobre la piel delicada de Cris y su respiración era cada vez más entrecortada. Como pude me incliné un poco para darle un beso en el cabello.

-No.- Segunda negativa de la noche.
–Te estoy follando, no estamos haciendo el amor.- Y para probar sus palabras me propinó una estocada descomunal; sentí que me partiría en dos.
–Esto es lo que te puedo dar.- No me veía.

Sólo pude asentir. No tenía opción. No le diría que no ya que la tenía, literalmente, dentro de mí. Sacó el miembro hasta dejar solo la punta dentro de mí, esperó unos segundos antes de perderse de nuevo en mí. Era una sensación delirante y el saber que era ella me mojaba más.

Sus pausadas penetraciones fueron acompañadas por mordiscos a mis senos. Ni siquiera se preocupó por quitarme el sujetador. Mordía con fuerza, como si quisiera darme a entender algo.

Cerré los ojos y me dejé llevar, segundos después explotaba en un delicioso orgasmo que se prolongó cuando Cristina me penetró rápidamente unas veces más sin dejar de jugar con mis senos. Aún dentro de mí se incorporó y buscó mis labios, los tomó con fuerza y su lengua inmediatamente buscó la mía. Los besos húmedos se extendieron por varios minutos hasta que la detuve.

-Así se siente ser prostituta.-
-¿De qué hablas?-
-Dar tu cuerpo a cambio de algo…- Pude ver un dejo de tristeza en sus ojos que rápidamente se convirtió en enojo.
-Fui clara contigo desde el principio.-
-Eso lo hace más fácil.- Dije sarcásticamente. De un tirón salió de mí, lo cual hizo que me retorciera un poco; estaba muy sensible.
-Hay ropa cómoda en la cama de la habitación de arriba. Me daré una ducha.

Cristina entró por una pequeña puerta de madera la cual cerró estrepitosamente.
Quería a esa testaruda mujer que entró a ducharse, quería todo de ella pero ella no quería nada más que sexo. Hace un mes mi vida era tranquila, solitaria hasta cierto punto, sin problemas, más que los de la escuela, y una que otra discusión con mis padres. Lo típico. Hasta que la conocí y puso mi mundo de cabeza.

He mentido, he faltado a clases por verla, he hecho cosas que en mi vida imaginé que haría; cosas que creí que haría sólo con la persona correcta pero la persona “correcta” se va en un mes. Caricias de lastima, de compasión, como las que se le dan a los perritos en la calle, eso es lo que he recibido de ella y con rabia me doy cuenta que las acepto. Soy una completa idiota.

Estaba semidesnuda y muy bien follada a las afueras de la ciudad sintiéndome miserable y con la persona más imbécil sobre la tierra. Y una parte de mí me decía que lo merecía por no confiar en mi primer instinto de que era un error. De que saldría lastimada; creo que no imaginé que me sentiría así de horrible.

Nuestro primer encuentro fue tierno, dulce, con el toque lujurioso de Cristina y hasta me dijo que le gustaba y de pronto se transformó en esta mujer distante, incapaz de recibir amor o de darlo. Me tendió una trampa y yo felizmente caí en ella. No lo soporté más y me eché a llorar. ¿Realmente creí que alguien como ella se fijaría en mí? Su lujuria necesitaba un receptáculo y yo estaba a la mano. Yo estaba cerca de ella y se aprovechó de eso. Soy un juguete más, al cual va a olvidar cuando se marche.

Escuché que la puerta del baño se abrió después de varios minutos que pasé llorando y regañándome por ser tan estúpida. Me hice bolita en el piso esperando que Cristina pasara de largo a la habitación y me dejara ahí tirada. No quería estar con ella, tenía suficientes motivos para odiarla y comenzaría a hacerlo. La escuché suspirar fuertemente, segundos después podía sentir la frescura que desprendía su cuerpo a unos centímetros del mío.

-La primera vez que me enamoré fue con él.

Había tenido novios antes pero nunca me había sentido tan atraída a alguien como con él. Me hacía sentir bonita, sexy, me hacía sentir única… hasta que entendí de qué iba todo eso.

Las atenciones eran por mi cuerpo, por mi imagen… todo en esta vida son las putas apariencias.- Tomó aire.

–Me vi en la necesidad de cambiar de ciudad, para dejarlo todo atrás y comenzar de nuevo. Llevaba una vida, monótona, gris, me apegaba a lo que vine a hacer hasta que te vi parada junto al piano.-
-No sigas.- Le supliqué.
-Quiero que lo entiendas. Por favor.

No le dije nada; me quedé callada por unos segundos y lo vio como una señal para que continuara.

–Tu cuerpo es tentación, tu cara es divina pero en cuanto comencé a tratarte y vi tu inocencia, vi los motivos por los cuales te mueves, vi como tratas a las demás personas… me vi. Vi lo que solía ser antes de él…-
-Y quisiste desquitarte, lo entiendo.- Se comenzó a reír.
-Caí ante ti, Al. Caí rendida a lo que tú eres… tu inocencia es una arma de doble filo, ¿sabes? Verte masturbándote ha sido de lo más erótico que he visto en mi vida. Se acercó más a mí y me abrazó.

–Me asusta lo que me haces sentir.-
-¿Por qué te portas así conmigo?- Las lágrimas seguían corriendo pero no con tanta intensidad.
-Quiero que me odies.-
-¿Por qué?-
-No tengo nada bueno para ti, Al.-
-Te equivocas…-
-Me conozco, lo voy a terminar estropeando.

Era inútil discutir con ella. Esta pequeña confesión lejos de ayudarme a aclarar el panorama lo hizo más turbio.

-Entonces aléjate de mí.-
-Lo haré, después de esta noche.

Sentí como se me estrujaba el corazón. Con un suave movimiento llevó la mano que me abrazaba a mi estómago y lentamente lo fue bajando a mi vientre, luego a mi monte de venus hasta llegar a mi coño que aún estaba mojado.

Dos de sus dedos recorrieron los pliegues buscando empaparse; abría mis labios, los acariciaba suavemente, amagaba con entrar en mí de nuevo. Las lágrimas y la amargura fueron reemplazadas por los gemidos que no se hicieron esperar. Cristina se pegó aún más a mí; abrí un poco más las piernas para darle más acceso.

-Eres preciosa, Al.- Susurró a mi oído antes de besar mi cuello con fervor.
–Me encantas.-
-Cállate, por favor.

Las lágrimas amenazaban con salir de nuevo. No quería escuchar nada de lo que me decía. Nada.
Me concentré en lo que sus dedos me hacían, si sería nuestra última noche juntas lo menos que podía hacer era disfrutarlo. Cerré los ojos y me dejé llevar. La maestría de sus caricias era exquisita, simplemente exquisita.

¿Alguien que me toque como ella? Quizás. ¿Alguien que haga mi corazón latir como lo hace ella? No creo que pueda encontrar en esta vida o en las que sigan.

Y así una vez más me dejé llevar; la disfruté y ella me disfrutó. La mañana nos encontró desnudas en la sala de una pequeña cabaña, iluminando con sus rayos nuestros últimos segundos juntas.

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Una experiencia adictiva

Una experiencia adictiva

Me casé porque es lo que debía hacer, así mis padres estaban contentos y yo creí que podría tener una familia feliz, pero lo cierto es que fracase.
En lo profundo de mi ser sabía que algo no encajaba, pero me negaba a reconocer la verdad

Tenía cerca de los treinta, cuando tuve mi primera experiencia con una chica trans, una experiencia tan original como adictiva.

Era algo prohibido, oculto y clandestino, en esos días aún estaba casado, ella incluso estaba embarazada, sentí que ella en su mundo materno me había dejado en segundo plano.

Habíamos discutido, y me fui de casa para despejarme, le pedí que no me llamara, que me diera espacio.

Salí con el coche a dar vueltas sin rumbo. Llegue a un lugar donde las chicas trans suelen ofrecer sexo.

paré el coche y vi a una rubia con cara de ángel y un cuerpo muy bonito, bastante rellenita, pero con buenas curvas.

Terminamos en un hotel de poca monta, apenas una hora, recuerdo que tenía la piel blanca como la leche y era muy femenina, demasiado pasiva para mi gusto.

Tenía una polla pequeña… se la chupé mucho pero no pude lograr que se pusiera dura, a pesar de eso, me gustó la experiencia, era la primera vez que tenía ‘eso’ en mi boca.

Después ella me la chupó bastante y después la penetre un buen rato, por cierto, era tema tabú con mi mujer.

Me gustó la experiencia, después le di los billetes pactados y nos despedimos con un beso, ella me dijo que si me había gustado ya sabía en que esquina encontrarla, le respondí con una sonrisa cómplice.

Volví a casa, era tarde, mi mujer estaba en la cama leyendo un libro, me di una ducha, me sentía sucio, aunque mi suciedad estaba por dentro. Luego fui a su lado y el enfado que teníamos me sirvió para no tener que dar explicaciones. Apague la luz, le di la espalda y me dormí.

Ese encuentro con aquella chica marcaría un antes y un después en mi vida, me di cuenta que siempre había hecho y me había portado como los demás querían que hiciera y me portara, descubrí que mi vida había sido una gran mentira y que tenía que tomar una decisión, o seguía viviendo en una nube de engaños o empezaba de nuevo.

Cambiar no fue fácil, yo apreciaba mucho a mi esposa, teníamos una relación en común, compartíamos la casa, el coche, un negocio, y lo más importante, mi hijo que venía en camino.

La separación me costó seis años de mi vida, tortuosos trámites con abogados de por medio, discusiones, acuerdos, litigios.

Me gané su odio, jamás supo de todas las chicas trans que fui frecuentando en esos días, solo le dije que ya no la amaba, sin más palabras.

Mi mujer nunca se resignó a perderme, trató de reconquistarme, y cuando vio que no había retorno, trató de hundirme dolida en su amor propio.
Me pegó por todas partes y jugó las cartas más sucias, trató de apartarme de mi bebé y me hizo la vida imposible.

Cuando logré encarrilar mi vida, me acercaba a los cuarenta, yo trabajaba en una cadena internacional de supermercados, la paga era buena y alquile un apartamento bastante coqueto.

Elegí vivir la vida a mi manera, empecé a gastar mi dinero en estas chicas especiales…

Mujeres que me enloquecían, más altas, más bajas, más delgadas, más gorditas. rubias, morenas, pelirrojas, algunas introvertidas, otras extrovertidas.

Tuve en mi cama chicas totalmente pasivas, que solo disfrutaban cuando yo se la ponía, con pollas flácidas, otras más masculinas, con las que podía hacer juegos de roles, chicas con pollas duras y jugosas.

Yo lo disfrutaba todo, sin reparos, sin tapujos, adoraba dar y que me dieran sexo oral y anal, y me di cuenta de tantos años de placer que había perdido.
Mis encuentros eran siempre de una vez, rara vez repetía, y siempre buscaba nuevas experiencias, porque cada chica era diferente y especial a su manera.
En algún momento fui consciente de que me había acostado con tantas, que ya las conocía a todas, y empecé a buscar por internet, a chatear, a meterme en foros y distintos sitios de gente que tenía mis mismos gustos, me hice un adicto a las chicas trans y un consumidor empedernido.

Me metí en un ambiente muy especial, en un mundo donde convivimos chicas con pene y varones adictos a ellas, era cuestión de narrar experiencias, quien era de tal manera, quien era de tal otra, y así recuerdo que alguien me recomendó a Marina, me dijeron que habría un antes y un después de pasar por su cama.

La contacte por una página escort donde ella ofrecía sus servicios, varias fotos me dejaron adivinar quien era ella, Marina me causó sentimientos encontrados, por una parte su cuerpo se veía escultural, era la perfección en mujer, una pequeña cintura, unas piernas elogiables, un culo sobresaliente y ricos pechos con marcados pezones, las marcas blancas de su traje de baño me resultaban irresistibles, pero por otro lado, su rostro no cuadraba con su cuerpo, tenía los rasgos muy varoniles, demasiado para mi gusto.

Sin embargo, ella venía recomendada en muchos foros, y las fotos de su polla eran intimidatorias hasta para el más valiente, supuse que hasta eran trucadas, pero como fuera, me masturbé en secreto solo imaginando lo.
Tomé su número y pasamos directamente al WhatsApp, no dimos muchos rodeos para acordar el encuentro.

Nos citamos en su apartamento. Me recibió con un beso en la mejilla dejándome impregnado con su perfume femenino. Llevaba un top ajustado que marcaba sus pechos y una falda muy cortita al borde de lo imposible, su trasero marcado era irresistible, con unas medias de red con ligas muy sexi y zapatos de tacón.

Fue directa a acariciar mi bulto por encima de el pantalón al tiempo que me dijo al oído que primero tenía que pagarla.

Cuando terminó de contar el dinero, fue por unas copas y un vino espumante, Marina me dijo entonces que ella no vendía sexo como todas, ella me ofrecía un servicio completo. Bebimos, una copa y otra, me sentí desinhibido y avancé donde ella estaba, comencé a besarla, estaba hirviendo, pero ella se zafó de mis brazos y me pidió que la acompañara al cuarto, la seguí con mi vista clavada en su hermoso culo.

Ya en el dormitorio, la cama era enorme y a la antigua, con cuatro parantes en las esquinas que soportaban un pequeño techo, estaba a media luz, rodeado de pequeñas velas perfumadas que daban una esencia particular, me resultó muy original

Entonces empezó a besarme, sentí su lengua en mi boca, y sus tetas pegadas a mi pecho, me fui desnudando con rapidez, contrastando con la lentitud con la cual ella lo hacía, busqué con desesperación su entrepierna, llegué a su bulto prominente, pero ella me la hizo a un lado con una sonrisa perversa.

Me empujó sobre la cama haciéndome recostar y ella vino sobre mí, a cabalgarme, en una postura muy femenina, desabroche su sostén y sus hermosas tetas quedaron flotando sobre mi cara, eran muy blancas con unos enormes pezones. Fui por uno, por el otro, volví a su boca y otra vez a sus tetas.

Mis manos inquietas habían levantado su pollera y jugaban con sus enormes glúteos, apenas protegidos por una tanga casi de hilo dental.
Estaba caliente, ella refregaba su polla contra la mía, a pesar que aún había prendas de por medio que hacía todo muy erótico, ella me miraba a los ojos y me preguntaba si me gustaba.

Fue a un lado para terminar de desnudarse, hice lo propio, entonces comprobé lo que había visto en las fotos, una polla enorme y majestuosa, dura como una barra de acero, impresionante, atemorizante.

Marina volvió a la carga, se puso a la inversa y empezó a chuparme la polla y hizo que yo se la chupara también. No podía concentrarme mucho en lo que ella hacía, estaba perdido en lo que yo hacía, mis ojos se llenaban con el primer plano de su hermoso trasero, su esfínter todo depilado estaba todo dilatado y eso me gustaba mucho, sus bolas brillaban y su polla se incrustaba más y más en mi boca, al borde de lo imposible.

Después me sentó en la cama y mi espalda quedó apoyada en la pared, se acercó y empezó a jugar con su polla enorme en mi cara y me la metió en la boca, no me cabía y quedaba más de la mitad fuera, entonces empezó a empujar, más y más, no podía con tanto, me violaba, me la metía milímetro a milímetro en la garganta, casi no podía respirar, pero ella seguía empujando mientras me decía…

— Te la vas a comer toda!

No sé cómo lo hizo, pero su pubis depilado hacía tope en mis labios, empezó a follarme, literal, apenas retrocediendo lo mínimo para volver a empujar muy profundo, yo no podía, y ella era una locomotora, imparable, mi glotis estaba anulada, no podía tragar, mi propia saliva chorreaba por mi boca y las lágrimas escapaban de mis ojos, me evadí de esa prisión con mucho esfuerzo, pero como si se tratara de una lucha de ring, Marina en un movimiento certero, como una anaconda, me atrapo nuevamente, mi cuello estaba aprisionado entre sus piernas, ella las tenía cruzadas y con la fuerza de sus muslos empujaba tanto que nuevamente me obligaba a tragármela toda, estaba rendido, sin fuerzas, con más de veinte centímetros de carne incrustadas hasta el fondo de mi boca.

Me resigné, me entregué, y de pronto, sentí en lo profundo de mi esófago una espesa melaza, como una catarata interna de semen caliente me iba llenando, su polla latía en mi boca, sentía mi corazón latir al punto de escapar de mi pecho y mi propia polla estaba tremendamente dura.

Cuando Marina se retiró satisfecha, mi cara estaba toda babeada y tenía un sabor amargo en mi boca de su semen, respiré tratando de recuperarme, con un dolor terrible en la garganta.

Ella se reía, se puso en cuatro y yo me puse un preservativo, después la punta de mi polla es su esfínter perfecto, la agarre de las nalgas y la penetre hasta el fondo, estaba tan cachondo que me movía sin parar y en unos minutos exploté de una forma tremenda, me temblaban las piernas.

Mientras me sacaba el preservativo, ella hizo un rodeo y se apoyó sobre mi espalda, besó mi cuello, acarició mis hombros y sentí su enorme polla dura nuevamente jugando entre mis nalgas.

Fue muy hábil en sus rodeos románticos, disimuladamente, sin que me diera cuenta, mientras me besaba pasó una soga por mi mano y en un parpadeo me tenía prisionero, fue original, y un poco entre forcejeos disimulados y pasividad por mi parte, me deje arrastrar en su original propuesta.
En unos minutos estaba boca abajo sobre el colchón, con ambas manos amarradas al barral posterior de la cama.

Ella se puso como cabalgando sobre mí, no alcanzaba a verla, pero ella se aseguró que notara como tomaba una de las tantas velas que iluminaba el cuarto…

— Ahora vamos a jugar

De pronto, mi espalda recibió una gota de cera caliente, lo cual desató una contracción involuntaria y un reclamo contenido, mordí mis labios y apreté mis puños, tiré con fuerzas, pero solo logré que la soga se anudara aún más, repitió el juego, una y otra vez, me excitaba esa perversión en la cual estaba entregado y nada podía hacer, ella se tomó su tiempo sentía su enorme polla descansar en mis nalgas.

Yo solo estaba entregado a toda esa locura, Marina se acercó a mi oído y me susurro que aún faltaba lo mejor.

Me beso el cuello acariciando mi espalda, esquivando la cera que se había solidificado en mi piel, fue bajando lentamente llegando a mis nalgas, uso sus manos para separarlas, entonces sentí como me comía el culito con sus labios.
Me perdí irremediablemente, Marina me besaba y lamia mi culito, sentía su lengua introducirse en mi esfínter, me penetraba, me hacía desear, me hacía gemir, levantaba mi culito todo lo que podía para acercarme lo más posible, ella entonces me dio una fuerte nalgada y me dijo que ya me tenía donde quería tenerme.

Se tomo unos segundos, pude ver como se ponía un preservativo en su enorme miembro, y como lo untaba con lubricante…

— Te gusta lo que ves?
— Si! si Marina! lo deseo, rómpeme todo…

Ella volvió a acomodarse como para cabalgarme, jugo con su polla sobre mi esfínter, intento meterla y le costaba… era muy grande, muy gruesa y en otro intento me arranco un quejido de dolor, ni el trabajo de sus besos, ni el lubricante era suficiente, dolía, dolía mucho, pero ella me dijo…

— Aguántate puto! te la vas a comer hasta el fondo!

Volvió a la carga, una y otra vez, hasta que la sentí entrar toda, creí que moriría, me dolía demasiado, pero esa situación de violación y castigo, con un dolor que recorría mi espina dorsal solo me enloquecía.

Empecé a gritar, dolor y placer, placer y dolor, me encantó, me aferré las sogas que me sostenían por las muñecas y me entregué al placer, dejé que hiciera lo que quisiera conmigo.

Marina me cogía el culo como un toro salvaje, se reclinaba sobre mi oído y me preguntaba si me gustaba, con palabras sucias que me calentaban al máximo.
Mi polla estaba dura, aprisionada entre mi vientre y las sábanas, y el roce permanente me llevaba a un desmesurado placer, sentí que me corria nuevamente, sin quererlo mi esfínter tuvo esos espasmos naturales mientras el semen salía de mi polla, incontenible, furioso.

Ella siguió un rato más, y hubiera deseado que ese momento no terminara nunca. De pronto Marina sacó su enorme polla de mi trasero, y la sentí masturbarse, los chorros de su leche caliente, tan caliente como había sido la cera, empezaron a rociar mi espalda, desde el cuello hacia abajo, uno y otro, hasta que no hubo más.

Se quedó jugando unos minutos con su polla ya flácida en mis nalgas, dejando las últimas gotas de jugo sobre las mismas
Soltó mis muñecas, y me besó dulcemente, acariciando con sus tetas la leche aun tibia que tenía sobre mi piel.

Ese día Marina se convirtió en una chica diferente, fui su admirador número uno, volví a ella una y otra vez, a pagarle para que me hiciera el culo, para que me violara por la boca obligándome a tragar sus jugos, solo me excito al recordarlo.

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Fui un observador

Fui un observador

Estoy casado desde hace 2 años con una mujer maravillosa, Elisa y yo hemos vivido una vida de pareja bastante placentera y normal a no ser por una especie de jugueteo sexual que hemos venido desarrollando desde hace algún tiempo y que a ido tomando matices bastante eróticos.

El mencionado jueguito sexual consistía primero en comunicarnos -sobre todo cuando teníamos relaciones- las maneras en que ella había hecho el amor en anteriores ocasiones con otros hombres (y vaya que si ha tenido experiencias), al principio se mostraba renuente, sin embargo a base de insistencia fue abriéndose poco a poco, y eso me producía un placer excepcional a la hora de tener un orgasmo.

Fue tanto el éxito de esta práctica , que un buen día decidí pedirle que por favor hiciera realidad ante mis ojos esos relatos. Confieso que en el fondo sentía que no fuera así, pero la calentura que me provocaba podía mas que todo lo que pudiera pensar.

Así que un buen día me comento que había invitado a cenar a casa a un antiguo amigo suyo, con quien en ocasiones había tenido relaciones sexuales, para hacer lo que yo le había pedido, en un primer momento sentí celos, pero casi inmediatamente sentí una excitación tremenda al imaginar todo lo que podía suceder.

Asentí con la cabeza y sonreí, lo cual ella tomó con agrado…

— Sólo una condición! -me dijo-
tú solo vas a ser observador y no dejarás que él te vea, ya que puede salirse de balance por no estar acostumbrado a esto ¿ok?

No pude más que asentir otra vez, ya que en esta ocasión las palabras no salieron de mi garganta debido a la gran excitación que esto había provocado en mí, sentía que todo mi cuerpo temblaba por dentro y que la sangre se agolpaba en mi cabeza y en mi polla.

Decidimos que yo me mantendría oculto en el clóset de nuestra habitación, el cual es bastante amplio como para poder estar sin la menor complicación. Quedamos en una hora específica (las 10:00 P.M) hora en la que yo ya debía estar dentro y ella llegaría ya con él.

A las 9:00 yo ya estaba en casa bastante nervioso y especulativo, pensaba… ¿Que diablos voy a hacer dentro de un clóset mientras se follan a mi mujer? ¿cómo va a reaccionar mi yo?…

En fin nada de eso impidió que yo diera marcha atrás a lo pactado. Faltando 5 minutos para la hora me introduje rápidamente y me acomodé de forma que estuviera cómodo y no hiciera el menor ruido (la cama se encuentra a escasos 2mts. de las puertas del mismo) he hice la prueba de ver por entre las rendijas de madera de la puerta.

Se veía perfecto… desde luego que no quería perderme ni un detalle, un tanto para ver hasta donde llegaba la “malvada” y otro por lo excitante que pensaba que iba a ser.

A las 10:15 oí cómo la puerta de entrada se abría y escuché la voz de mi esposa y la de un hombre joven, venían charlando animadamente, terminaron de entrar y ella le ofreció algo de beber, a lo cual él dijo que si, mi mujer sirvió vino y me imagino que lo empezaron a tomar mientras continuaban charlando, yo era un manojo de nervios pero tenía que esperar , no me quedaba otra.

Al poco rato ella le dijo que se iba a cambiar de ropa para estar mas cómoda, inmediatamente se dirigió a la habitación y abrió el clóset, yo estaba agazapado en el suelo con los ojos bien abiertos, como asustado, a lo cual únicamente sonrió, sacó un baby doll y volvió a cerrar, yo me asomé por la rendija y la pude ver claramente.

Se desvistió completamente y se enfundo en esa provocativa prenda… fue al baño y al salir lo llamó por su nombre con el pretexto de que a la televisión algo le había sucedido, el ni corto, ni perezoso fue en su ayuda y llegaron a estar muy cerca de la cama, ya muy juntos ella le acerco sus grandes nalgas a su polla y él, sin mediar palabras la tomó de la cintura y la comenzó a besar, se besaron un instante y después se echaron a la cama revolcándose de un lado a otro. Casi inmediatamente ella le dijo que se desvistiera mientras ella hacía lo mismo.

Ya desnudos completamente ella cogió su enorme polla y se la metió a la boca… la succionaba de tal forma que yo oía perfectamente el sonido que emite esa acción, él por su parte alcanzaba a dar pequeños y pausados gemidos, así estuvieron un buen rato hasta que él la puso boca abajo y delante de mis ojos le introdujo todo aquel pedazo de carne que ella había estado succionando momentos antes.

Comenzaron a jadear más y más fuerte, mientras yo me excitaba más y más al punto en el que me saqué la polla y comencé a masturbarme.

Ella le decía…

— más, más, más…

luego la giró y ya de frente la volvió a penetrar, le levanto las piernas y la embestía una y otra vez. Yo por mi parte cogía cada vez con más fuerza mi polla , hasta que sin poder contenerme eyaculé en un potente orgasmo haciendo el mayor esfuerzo por no hacer ningún ruido.

ellos continuaban follando hasta que por fin el se corrió fuera de ella dando unos gritos fulgurantes de placer.
Ella no pudo terminar, pero se mostró satisfecha con él, estuvieron un rato acostados sin mencionar palabra alguna hasta que ella se levantó y fue al baño.

Mientras él se vestía, ella le dijo que se sentía un poco mal y lo invito a retirarse. Yo creo que él resignado aceptó y se fue sin más.

Llegó corriendo conmigo y salí empapado en sudor , pero muy satisfecho también, nos dimos un largo beso y me dijo:

— Te amo, …. nunca te dejaré
— Yo también …-le dije-.

Nos fuimos a dar una ducha y cuando salimos empezamos hablar de lo sucedido tomando un vino en el salón. Al recordar lo acontecido la temperatura subió entre nosotros.

Me acerqué a ella y allí mismo, la tumbé boca abajo sobre la mesa del salón y le metí la polla en el coño mientras seguía relatando lo vivido con el otro chico. Apenas pude contenerme y después de unas cuantas embestidas a su coño me corri con una fuerte sacudida.

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Ese día conocí realmente a mi marido

Ese día conocí realmente a mi marido

Luis y yo llevamos veinte años juntos, el es un hombre de negocios, trabaja en banca internacional. Desde el momento en que le vi pensé que era el hombre ideal para mi. Todavía estaba terminando la carrera universitaria, pero ya entonces destacaba del resto de los compañeros por sus conocimientos, era brillante.

Con los años Luis fue cambiando, en el trabajo se le complicaron las cosas, fue perdiendo apoyos al jubilarse el Director, pero un tiempo después hubo una fusión de bancos y le ofrecieron un buen aumento y el puesto de gerente, algo con lo que siempre había soñado. El inconveniente fue que debía trasladarse a otra ciudad.

Nos facilitaron las cosas al proporcionarnos la vivienda, e incluso me becaron para terminar mis estudios de abogada que tenía olvidados, así que no lo dudamos y acepto la oferta.

Aún éramos jóvenes, con treinta años, los desafíos nos motivaban, las inquietudes y las ilusiones por conocer cosas nuevas.

Conocer gente y hacer nuevos amigos. Teníamos un vecino que se llamaba Julián, algo más joven que nosotros y totalmente diferente a Luis, llevaba el pelo largo y liso hasta casi la cintura, rubio y con barba de dos días. Vestía de forma desenfadada, con camisetas oscuras y pantalones vaqueros desgastados y zapatos tipo militar.

Se pasaba el día tocando su guitarra eléctrica, cuando no tenía que hacer alguna chapuza para ganarse la vida.

Luis era tan diferente, siempre vestido de punta en blanco y para nada un manitas, así que cada vez que había que reparar algo me decía que llamara al roquero.

Así que cada vez que tenía algo para reparar le llamaba, poco a poco fuimos cogiendo confianza. Lo cierto es que me resultaba muy divertido y simpático, no es que fuera mi estilo de hombre, pero junto a él las horas pasaban sin darme cuenta

No se que tenía, pero había algo en el que me atraía… la forma sensual con la que me miraba, dulce y especial, sin saber exactamente el qué, me excitaba estar cerca de él.

Muchas veces cuando el roquero estaba reparando algo en casa, Luis estaba en el salón enfrascado en sus cosas, mientras yo le daba charla y le hacía compañía a Julián.

Luis era consciente de mis juegos, ya que muchas veces en nuestra intimidad bromeaba con que si me gustaba el roquero, incluso a veces cuando teníamos sexo oral me pedía que imaginara que el era Julián.

Un día Luis me dijo que llamara al roquero, para que reparara un equipo de música.

Julián llegó sobre las cinco de la tarde, y yo como siempre fui a hacerle compañía mientras trabajaba. Luis estaba viendo un partido de tenis en televisión, pero atento a lo que pasaba a su alrededor.

Allí estaba Julián revisando cada pieza del equipo, bromeaba conmigo. Dijo una palabra que yo entendí que era una pieza de repuesto, a lo que pregunte dónde podía comprarla, entonces soltó una carcajada y con su dedo índice tocó mi nariz.

Al rato termino y Luis se acercó y le dijo…

— escucha Julián, ese es tu nombre no es así?. Mira no tengo mucho efectivo, pero si te parece para pagarte la reparación, mi mujer te puede hacer una buena mamada, que dices?

Julián me miró y yo no sabía que hacer, me puse roja como un tomate… que narices le pasa a Luis?, le hubiera matado en ese momento, pero el insistió…

— Vamos mi amor… si te mueres de ganas por chuparle la polla, cuantas veces lo hemos hablado?

Ahhh, me sentía fatal, me hacia quedar como una puta delante de nuestro vecino, y encima el me miraba con ojos de deseo… quería que la tierra me tragase.

Luis parecía tener todo bajo control y Julián no sabía si estaba bromeando o hablaba en serio, pero Luis de una forma muy jocosa lo cogió del hombro y lo llevó a nuestro dormitorio, como si fuera lo más normal del mundo. Yo fui tras ellos por curiosidad, no creía que mi marido hablara en serio. Pero entonces dijo…

— vamos hombre, desnúdate antes de que cambie de opinión, yo solo quiero ver como ella lo hace… no sabes cómo la chupa, no te vas a arrepentir

Julián parecía que le había tocado un premio, su sonrisa iba de oreja a oreja. Y empezó a quitarse la ropa. Yo me tapé los ojos con una mano, como que no quería ver, pero la curiosidad de saber cómo tenía la polla pudo más que yo.
Cuando la vi, era tentadora, la tenía totalmente erecta y sentí un cosquilleo entre mis piernas… mierda, lo iba hacer ante la mirada de mi marido?

Julián se acostó en el borde de la cama, con la polla apuntando al techo. Pensé, Bueno, si debo sacrificarme, al fin y al cabo es mi marido el que me empuja a hacerlo.

Bajé la mano y miré su polla, era grande y apetecible, se me hizo agua la boca, entonces note como Luis apoyo su mano en mi espalda, empujándome suavemente hacia delante, indicándome el camino.

Me puse de costado mirándole a los ojos y le noté muy excitado y me arrodillé a su lado, olía muy bien, mire su polla y pensé en lo que iba hacer…

Cogí su polla y le baje el glande, me sentía excitada pero al mismo tiempo me sentí como una puta, a pesar de que mi marido me lo permitía y siempre habíamos fantaseado con este momento.

Acerqué mis labios a esa polla dura, le pase la lengua despacio, de abajo hacia arriba como si fuera un dulce helado. Levanté los ojos y vi a Julián que parecía que no creía lo que estaba pasando, empecé a salivar la polla para lubricarla y empecé a chuparla y tragármela entera.

Uhmmm estaba excitada sintiéndome observada, sentía como mi vagina inundaba mis bragas de flujo. Cerré los ojos y me dejé llevar por el momento… notaba su glande en el paladar, las venas de su polla en mi lengua… ufff estaba caliente como una loba en celo. Me centre tanto en lo que hacía que me aísle de lo que pasaba a mi alrededor.

En un momento abrí los ojos y vi que mi marido estaba arrodillado junto a mi, me observaba con mucha atención. Estaba muy excitado y empecé a mirarlo mientras me comía la polla de Julián.

El me acariciaba la nuca dulcemente, y en un momento de impulso me atrajo hacia el y me dio un profundo beso, hundiendo su lengua dentro de mi boca. No me lo esperaba, fue muy excitante, después me soltó y me llevo la cabeza a la polla de Julián, le estaba chupando la polla y volvió a besarme de nuevo, uff me gustó me puso cachonda como una mula y continúe el juego, cada vez el beso era más profundo.

Entonces dijo…
— mi amor, porque no lo montas un poco?, a ver… a ver si nuestro vecino sabe follarte bien

Mientras hablaba, me iba quitando la ropa hasta dejarme completamente desnuda. Me levanté y me puse sobre Julián con una pierna a cada lado y me metí su polla de una vez a lo más profundo de mi vagina.

Ahhh, que gusto, comencé a moverme y sentir su polla dentro de mi, me llenaba todo mi interior. Me mordía los labios, empecé a gemir sin poder controlarme y a perder el control. Julián me agarró los pechos…
— si…si… que rico…

Me agarró de las nalgas y me ayudaba empujándome hacia el, cada vez los movimientos eran más rápidos, el se movía también al compás, note como su polla se ponía más dura y más hasta que sentí su líquido caliente como me inundaba mi interior y exploté con gritos.

Luis se tumbó en la cama y mirando al techo me pidió que me masturbara sobre su cara. Sin hacerlo esperar, me acomode de cuclillas sobre su rostro y empecé a tocarme el clitoris con frenesí.

El semen de mi interior empezó a chorrear sobre su boca, el lo estaba disfrutando, sentí tal calentón que me corri de nuevo con una fuerte sacudida, me temblaban las piernas y acabé con el coño pegado a su boca.
Empezó a lamerme y entendí quien era realmente mi marido. A a partir de ese momento jugamos con nuestro vecino y otros…

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Los años pasaban y mis últimos años de juventud se esfumaban

Los días pasaban y mis últimos años de juventud se esfumaban

Juan siempre estaba de viaje de negocios, nos queríamos o yo lo sentía así. Cuando estaba en casa era como revivir nuestros inicios con ilusión, pasión y siempre organizando cosas para hacer o visitar algún lugar.

Era lo que cualquier mujer desearía, me colmaba de halagos, regalos y pendiente de cualquier cosa que me inquietara, pero sus ausencias eran continuas y no le veía fin.

Veía pasar los días y la poca juventud que me quedaba, se esfumaba con el transcurso de los años. Esperando a que algo cambiara o tener la estabilidad suficiente como para que Juan bajara el ritmo de trabajo.

Vivíamos en una urbanización acomodada y segura. Salía todas las mañanas a pasear por los alrededores, coincidía con el vecino de la casa de enfrente que se llamaba Gabriel, un hombre atractivo con ojos verdes penetrantes y voz seductora.

Poco a poco las conversaciones con Gabriel eran de más confianza, a todo le ponía su punto de humor, era positivo y hacía nuestros paseos muy amenos y cada día miraba el reloj deseando que llegara la hora de salir y encontrarme con él.

Gabriel era viudo pero vivía feliz en su soledad, escribía artículos en un periódico y en sus ratos libres hacía algún trabajo de bricolaje como hobby.

Hacía calor y después de nuestro paseo, me invitó a tomar un refresco junto a la piscina de su casa. Acepté pues su compañía me agradaba, pasaba el tiempo sin darme cuenta.

Saco del frigorífico del garaje unas bebidas de naranja y nos sentamos en el borde de la piscina con los pies dentro del agua.

Yo llevaba una camiseta de tirantes sin sujetador y un pantalón corto. Gabriel una camisa tipo polo y pantalón vaquero corto, mientras saboreábamos los refrescos, me fije como él me miraba de forma diferente….

Me recorrió un escalofrío por todo el cuerpo, llegando a notar como mi coño se despertaba, noté como mis pezones empujaban la camiseta. Mi mirada fue directa a su entrepierna y vi que su polla empujaba los botones de su pantalón.

Gabriel siguió hablando como si nada estuviera ocurriendo. Hablaba del mueble que estaba montando en el garaje para guardar sus herramientas y dijo…

.- ven, acompáñame al garaje y te enseño lo que estoy haciendo.

Se levantó y me ayudó a levantarme ofreciéndome su mano, entramos en el garaje y me explicaba para que iba a utilizar cada espacio del mueble….

No se como explicar lo que pasó, ni cómo fue pero de pronto me vi rodeada por los brazos fuertes de Gabriel, su lengua jugaba con la mía, era dulce y ligera. Me acercaba hacia él, poniendo sus manos en mis nalga, notando su polla en mi coño y no pensé, me dejé llevar por el momento.

Me puse cachonda perdida, las manos de Gabriel eran música, sabia donde tocar, pellizcaba mis pezones por debajo de la camiseta. Me notaba húmeda y deseaba que continuara, bajé mis manos y desabroche los botones de su pantalón y los dejé caer, junto con el slip.

Él metió las manos por debajo de mi short, acariciando mis glúteos, con la mano derecha fue hacia delante hasta llegar a mi coño. Me abrí de piernas para facilitarle sus movimientos, metió los dedos por debajo del tanga y empezó a jugar con la entrada de mi coño.

Se oía el ruido de mi flujo en su mano, estaba caliente. Movía mis caderas al compás de su mano, mis gemidos eran suaves y se arrodilló ante mi, bajándome muy despacio el short, mientras me observaba.

Cerré los ojos y disfruté el momento, noté su lengua en el clítoris, di un gritito, me temblaban las piernas, me puso muy cachonda. Le cogí de la cabeza y le acerqué a mi coño, para que se lo comiera, en ese momento era suya. Me entregué a él, abrí las piernas de nuevo y él saboreaba mi coño con hambre. Uff, no podía controlar mis gemidos, por momentos aumentaba el volumen. Su lengua rápida me volvía loca, mi flujo bajaba por los muslos y de pronto un grito ahogado salió de mi garganta avisándole que había explotado. Fue majestuoso, divino el placer que sentí.

Estaba en una nube, Gabriel se levantó y hizo que me apoyara con las manos en la mesa de trabajo, me tumbo sobre ella y me puso crema en el culo y empezó a meterme su polla firme en la vagina con dulzura, la sacaba y me rozaba el culo con la polla y la volvía a meter sin prisa pero sin pausa.

Me puso a cien de nuevo, el tiempo pasaba sin ser consciente de lo que ocurría, solo pensaba en su polla fuerte como entraba y salía de mi coño como si siempre hubiera estado ahí, gemía con soltura y cuando empece a gritar.

Entonces cogió un vibrador que no sé de donde lo saco y empezó a metérmelo por el culo, al mismo tiempo que seguía penetrandome con la polla, fue una sensación nueva para mí, el pensar que tenía dos pollas dentro, me excito aún más si era posible y sin darme cuenta me vino un calor tremendo en el coño, que exploté sin control.

Fue maravilloso, la satisfacción que sentí fue tremenda. A continuación se corrió él, echando todo su líquido sobre mi culo. Después me acercó unas toallitas húmedas para limpiarme.

No supimos que decir en ese momento, nos dejamos llevar por un calentón, me despedí y fui a casa directa a darme una ducha y me quedé todo el día pensando en la experiencia.

Me gustó mucho, me puse cachonda recordando todo, por la noche me hice una paja pensando en él.

Al día siguiente nos encontramos como todos los días para dar nuestro paseo, hablamos de lo que había ocurrido entre nosotros. Coincidimos en lo que habíamos sentido y iniciamos una relación a escondidas.

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Íbamos justos de tiempo

Íbamos justos de tiempo

Faltaba una hora para salir dirección al tren de alta velocidad en el que mi pareja tenía que viajar, mientras esperábamos que se hiciera la hora, le enseñe un vídeo que había gravado haciéndome una paja.

Estaba atento mirando la película, cuando vio que metía un dedo en mi vagina y al momento metí dos. Me miró y dijo…. quítate la ropa, que te hago un apañito. Le dije que los dos o ninguno, entonces nos quitamos los pantalones cada uno y cuando se bajó el bóxer, saltó su polla erecta.

Wow había hecho efecto mi provocación, me senté sobre la mesa del salón, abierta de piernas y metió su polla en mi vagina, yo estaba muy mojada y entró fácilmente. Miraba como entraba y salía su polla de la vagina y me puse más cachonda, después me levanté y me agaché frente a él y me metí su polla en la boca, al mismo tiempo tocaba sus testiculos y pasaba la yema de mis dedos por él perineo hasta el ano, notaba como su polla se ponía más dura y esto me hizo enloquecer.

Me levanté y me di la vuelta, apoyándome en la mesa para que me penetrara la vagina por detrás y así hizo, embestía con fuerza y yo me iba estimulando el clítoris, al cabo de un rato me senté de nuevo en la mesa y le pedí que me comiera el coño. Se arrodilló y metió su cabeza, lamiendo mi coño despacio, notaba mis fluidos como resbalaban hasta mi ano, estaba muy excitaba y le dije que acelerara el ritmo y así lo hizo. Le cogí de la cabeza, dirigiéndole, movía mis caderas como una loca, estaba a punto de estallar.

Le decía…. que bien me comes el coño, como me pones de cachonda, tu polla me vuelve loca y él cada vez lamía más deprisa, hasta que estallé fuertemente, él continuó chupando durante unos segundos más. Cuando recupere el aliento, se levantó y metió su polla de nuevo en mi vagina, Wow estaba tremenda su ereccion, notaba su dureza en mi interior, empujaba con movimientos rápidos.

Yo me apoyé en la mesa con los codos y él sujetaba mis piernas, ayudándose de ellas para meter su polla hasta el fondo de mi vagina, sacó su polla y la pasaba por mi clítoris, la notaba caliente y la volvía a meter. Al poco tiempo dijo que estaba a punto de correrse, le dije…. córrete dentro de mi, quiero sentir el calor de tu líquido, esto le puso cardiaco y embistió con más fuerza y estalló con temblores.

Se quedó quieto con su polla dentro de mí durante un momento y después fuimos al baño a lavarnos y vestirnos, íbamos justos de tiempo.


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Un trágico final

Un trágico final

Junto a Kevin vivía esa luna de miel de los primeros años de convivencia. Tenía veintiséis, el dos años más.

Todos decían que hacíamos una buena pareja, él era muy guapo, casi un metro noventa, musculoso, con un rostro muy americano, que quitaba el hipo, ojos rasgados y sagaces, llevaba el pelo corto, de nuca rapada, y unas patillas marcadas que le favorecían.

Tenía una voz muy grave, de esas que te erizan la piel, no es que yo lo diga, mis amigas, muchas veces me decían la suerte que tenía, además, no soy tonta, y notaba como lo miraban las mujeres.

Pero lo cierto, es que yo también era una mujer muy apetecible, casi un metro ochenta, pelo largo y rizado, ojos grandes y verdes y como el mismo Kevin solía decirme, se había enamorado de mi cara de puta.

Pero no solo era eso, la naturaleza había sido buena conmigo, grandes pechos, cintura escueta, culo saltón y regordete y piernas largas y estilizadas.

Kevin era analista de sistemas y hacía poco tiempo había entrado a trabajar en una empresa de ensamble de electrodomésticos, él se encargaba de todos los problemas de software y hardware. Por mi parte estaba terminando mis estudios de ingeniería industrial.

La paga era normal, no nos permitía grandes lujos, pero vivíamos bien.

Vivíamos en esos días historias de parejas perfectas, esas de películas donde no había secretos, donde todo era confidencias y sonrisas, dos tórtolos enamorados.

Llegaba fin de año, y con eso la fiesta de empresa, era una costumbre que cada año hacían para todos los empleados y sus respectivas parejas, una cena, con sorteos, shows y bailes que duraban hasta el amanecer.

Esa noche mi marido estaba exultante, con una remera negra adherida que dejaba marcar todos sus ricos músculos, un pantalón de vestir en gris claro y un saco sport al tono. Por mi parte, luciría un vestido en tonos plateados y negros entrelazados, tenía un escote discreto y era abierto por la espalda, a media pierna, casi llegando a mis rodillas, con un corte sobre mi pierna derecha que invitaba a imaginar.

Era muy ajustado, y al verme al espejo me sentí demasiado llamativa, mis pechos levantados dejaban ese hueco al medio que jamás pasaba desapercibido a los caballeros, y mi culo respingón.

Esa noche la pasamos fenomenal, comimos, bebimos, bailamos, conocí a muchos compañeros de Kevin y hasta en uno de los tantos sorteos nos tocó.

Mi marido me presentó al dueño de la empresa, Marcelo, un tipo muy elegante, pasados los cincuenta, con cabello lacio dejando ver ya algunas canas, de mirada profunda, ojos negros, vestía bien, olía bien, impecable y noté que me devoró con la mirada, cosa que me intimidó.

Cambiamos algunas palabras y entre tantas cosas felicitó a Kevin por tener una esposa tan bonita, luego se alejó de nuestro lado. Pero dejo su perfume impregnado en mi ropa.

Kevin se mostró gracioso con la situación, es que me veía demasiado provocativa y sin dudas el señor Marcelo se había sorprendido.

Al mes siguiente, Kevin me dijo que su jefe le había preguntado por mí, por mis estudios y que, dado que había una vacante, quería saber si a mí me podía interesar.

Después de evaluar situaciones, ver alternativas, algunas visitas para cumplir requisitos de ingreso, me sumaba a la empresa.

Marcelo y yo nos cruzábamos a diario, el siempre había sido muy profesional conmigo, aunque siempre tenía esa espina clavada de tanta generosidad, aunque ciertamente mis ideas innovadoras habían hechos mejorar los márgenes de ganancia de la empresa.

Con Kevin todo seguía de maravilla, pero mi jefe empezaba a inquietarme, lo veía tan maduro, tan seguro, tan hombre, siempre sabiendo que decisión tomar, implacable, siempre correcto, siempre perfecto y si bien no era de las que miraran el dinero, debía reconocer que la ostentación de Marcelo llegaba a confundirme, sus ropas, sus perfumes, sus coches.

Estaba perdida entre dos mundos, la juventud, la inocencia, el amor de Kevin por un lado, y el aplaque, la certeza, lo apabullante de Marcelo por otro. Me sentía horrible, porque Kevin era muy bueno y no se lo merecía, pero mis ojos poco a poco se inclinaban hacia Marcelo, y me daba cuenta que si el avanzaba yo no podría decir que no.

Llegó un momento en que mi marido comenzó a cambiar, pero él no veía lo que me sucedía con Marcelo, no, lo suyo eran celos profesionales, era cierto que había ingresado a la empresa gracias a él, pero con el tiempo yo me había hecho un nombre, era respetada y había crecido en proporciones, mientras el seguía siendo un simple analista de sistemas que solo arreglaba computadoras, mi sueldo inicial era una parte del suyo, ahora lo doblaba, y eso le pegaba fuerte en su ego machista.

Surgieron roces y esos roces fueron a la cama, era una situación incómoda, demasiado incómoda.

A mediados de octubre, llegó a mi correo personal, propagandas de un curso para analistas de sistemas, y se me ocurrió hablar con Marcelo, le dejé saber que las cosas con mi marido no estaban bien, que discutíamos mucho y que necesitaba espacio, ese curso de una semana fuera de la provincia podía ser una buena excusa y le rogué que lo enviara, como cosa de él.

Él lo meditó y me dijo que lo dejara en sus manos, que vería que podía hacer, sería un secreto entre ambos.

La verdad es que jugué sucio, quería distanciarme de Kevin, pero con el hombre que me quitaba el sueño, y sabía que mis acciones traerían consecuencias.

Llegó el día y Kevin se marchó a hacer ese curso.
Al día siguiente, Marcelo me llamó a su despacho a primera hora, fue directo al grano, preguntas y más preguntas y solo cuando supo que me tenía en su puño mostró sus cartas.

Abrió uno de los cajones de su escritorio y sacó un regalo, una caja pequeña, envuelta en papel madera, me dijo que disculpara lo pobre de la presentación, pero evidentemente había apariencias que preservar, me indicó expresamente que lo abriera al llegar a casa, no antes.

Al llegar a casa no podía más con la intriga, dejé las cosas de lado, como una chiquilla impaciente rompí con desesperación la cobertura, una linda caja en tono borravino y letras doradas presagiaba algo imponente en su interior, la abrí y comprendí la jugada de Marcelo, era un kit de cuatro piezas haciendo juego, todas en plateado con piedras en rojo haciendo juego, un anillo, una gargantilla, unos pendientes largos y… un pequeño plug anal, maldito…

Lo llamé al teléfono, le dije que viniera a cenar…

Me bañé temprano, estaba ansiosa, me depilé por completo, elegí mis prendas con sumo cuidado, zapatos altos, medias de encaje a medio muslo, con minifalda adherida, quería que Marcelo notara lo que tenía, pero que tuviera que imaginar lo que seguía, elegí un top también ajustado, era viejo, pero me gustaba como me marcaba las tetas y esta vez no me importaría entrarle a mi víctima por los ojos, ropa interior para el momento, un conjunto calado muy sugerente con tanga hilo dental.

Marcelo llegó puntal, abrí la puerta, vestía exquisito, como siempre, un gentleman, con una chalina blanca adornando su estampa, él no se detuvo en mis ropas, el miró mi mano, notó el anillo, también la gargantilla que rodeaba mi cuello, y los largos pendientes en mis orejas, no dijo nada, pero ambos sabíamos que tenía el plug anal enterrado en mis entrañas.

Se sentía exquisito, mucho sex appeal en el aire, el deseo se respiraba.

Cenamos tranquilamente, bebimos, reímos y con el correr de los minutos todo se fue haciendo eróticamente insoportable, tenía el culito en llamas con ese maldito juguetito atravesando mi esfínter, sentía mi vagina inundada como nunca y el bastardo solo parecía jugar conmigo.

A media noche me tomó por la fuerza entre sus manos, me agarró por la cintura, me levantó en el aire y me dio un terrible, profundo, caliente e interminable beso, hubiera hecho lo que me hubiera pedido en ese momento.

Casi adivinando fuimos al dormitorio que compartía con Kevin, me dijo que era perfecta, y solo deseaba verme, que bailara para él, que lo sedujera.

Confieso no ser muy buena para estas cosas, pero improvisé un striptease con música que sentía en mi cabeza, haciéndolo desear, dejando caer lentamente mis prendas, una a una.

Solo me quedé con el sostén, y el tanga, Marcelo vino a mi encuentro, volvió a besarme profundamente y sus manos se llenaron con mis nalgas, sus labios bajaron por mi cuello y buscó mis pechos, como una intrusa, su lengua buscó desnudarlos para llegar a mis pezones, dejé caer los tirantes, mi respiración agitada y excitada me perdía.

Marcelo me llevó sobre la cama y me hizo poner en cuatro, con todo mi enorme culo apuntando a sus ojos, sabía lo que quería ver, su regalo metido en mi culito, atravesado por la delgada línea de mi tanga, me dio una fuerte nalgada como aprobación y lo sentí jugar con sus dedos en mis labios depilados, hervía, metió esos largos dedos en mi coño y me hizo gemir, luego los sacó y los metió en mi boca para que yo bebiera de mi propio calor.

Mi jefe entonces, me dijo que era hermosa y sentí su polla meterse en mi vagina, estaba dura y firme, empezó a penetrarme fuerte, acariciando mis glúteos, llegando a mis tetas, apretando mis tetas, y pronto empecé a tener ricos orgasmos, gemía descontrolada, él tenía el control, siempre lo tenía, manejaba los tiempos a su antojo.

Cambiamos, se recostó he hizo que lo montara, tomé su polla y me senté sobre ella, me movía sintiendo su sexo llenarme, y ahora el en un rol más pasivo se dedicaba a llenarse la vista con mi rostro lleno de placer, sus manos acariciaban mis piernas y mis nalgas, incluso lo sentía jugar con el plug enterrado que tenía y sabía que eso lo excitaba.

Mis grandes pechos se bamboleaban con mis movimientos y buscaba que mis pezones rozaran su pecho, y cada tanto Marcelo los llevaba hacia su boca para chupármelos, el derecho, el izquierdo, ambos.

Cambiamos un par de veces más hasta que él se aseguró que yo me sintiera plena, abrió mis piernas y fue al medio de ella, a seguir penetrándome, cerré los ojos y me dejé llevar, acariciaba su espalda, estaba toda abierta para él y su polla llegaba al fondo de mi inundada vagina, su pecho ahora se pegaba en mis tetas y me llenaba el cuello de besos, llevé una mano entre su pubis y el mío para masajear mi clítoris en un orgasmo final que se hacía inevitable, pero abusando de su fuerza masculina me obligó a sacarla, y me agarró ambas manos hacia atrás como si fuera su prisionera.

Me encantó, estaba a su merced, me poseía, me violaba, no dejaba que me masturbara, me mataba…

De repente, mi amante sacó su polla dura y se masturbó muy cerca de mi clítoris, mierda, su leche caliente empezó a saltar con fuerza bañando todo mi sexo, mis labios, mi pubis, mi botoncito, sentí sus jugos embadurnar todo a su paso, fue muy excitante.

Marcelo no perdió tiempo, besó mis labios, bajó por mi cuello, luego mi vientre y al fin se perdió entre mis piernas, sentí sus labios y su lengua en mi coño depilado, empezó a besármelo y chupármelo, y el saber que estaba sucia con sus jugos me dio una excitación extra.

Acarició mis pezones, los apretó con suavidad, Marcelo sabía que el cuerpo de una mujer era como una orquesta, todos deben tocar en sintonía para que la obra sea perfecta y sin dudas él era un excelente director de orquesta, exploté sin poder acallar mis gritos, en una manera que hacía tiempo no gritaba.

Dormimos juntos, me entregué a sus brazos, me había gustado, su propuesta de amor era diferente a la que Kevin me daba, no sé, menos cantidad, más calidad.

Al día siguiente llegamos por separado al trabajo, pero por la noche volvió a visitarme, y la siguiente, y la siguiente hasta que terminó esa semana y mi esposo regresó.

Con el paso de los días las cosas con Kevin se ponían más y más pesadas, Marcelo no me molestaba, observaba con paciencia, agazapado, desde las sombras como mi relación matrimonial poco a poco se caía a pedazos.

Después de unas semanas, una mañana como cualquiera Marcelo me llamó a su despacho, en principio era solo para revisar unos números, pero yo andaba con las hormonas alteradas, mi jefe parecía haberse estancado en su conquista y yo no quería dejarlo ahí.

El empezó a hablar de temas laborales, pero yo no lo escuchaba, solté un botón de mi camisa y mis tetas se veían, Marcelo trataba de concentrarse en su objetivo, pero cada tanto su vista se perdía, era muy sexi y divertido.

Al diablo con todo, solo lo ignoré y me escabullí bajo el escritorio, solté la hebilla de su cinto, abrí la bragueta y busqué bajo el slip, saqué su polla, que estaba dura y se la besé, la deseaba, desnudé su glande y pasé lentamente mi lengua por él, sabía salado, lo hice una, dos, cien veces, siempre lentamente, pasando mi lengua desde la base hasta la punta, deteniéndome cada tanto en la base de su cabeza.

Marcelo se retorcía de placer y me animaba a acelerar el ritmo, pero yo tenía el control, yo tenía el poder y quería prolongar el momento, su polla latía en mis manos, se contraía, se tensaba.

Una gota de líquido transparente emergió de la punta, me calentó mucho, pasé la lengua y sentí su sabor a hombre, me sentía toda mojada y era como si pequeños orgasmos me invadieran por la excitación que tenía encima.

Sabía que estaba al límite y no permitiría que se mancharan sus delicadas prendas, así que la engullí por completo y solo usé mi mano, con mi lengua apoyada en la base de su cabeza.

Su líquido viscoso y espeso empezó a llenar mi boca, estaba exquisito, me encantaba tragar el semen y lo fui haciendo poco a poco, todo a su tiempo, hasta que no quedó nada.

Seguí chupando hasta que su polla perdió erección, Marcelo estaba desencajado, parecía al borde de un ataque al corazón.

Esa rutina se transformaría en costumbre, la oficina de Marcelo se convirtió en nuestro lugar secreto para tener sexo, es que era erótico y peligroso, el empleo, el dueño, la situación, hubiera sido más fácil ir a un hotel, pero la adrenalina no sería la misma.

Y en esos días, llegarían las habladurías, los chismes de pasillo, y Kevin estaba al borde del abismo, ya no eran solo celos profesionales en una relación que estaba marchita, ahora también sospechaba que le era infiel.

Marcelo me decía de parar un poco, que primero terminara la historia con mi esposo y después seguiríamos adelante, y en eso estaba, pero Kevin se negaba y no podía pensar que mi jefe no existía.

Una mañana nos sorprendió, Kevin entró de improviso a la oficina, sin avisar, nos estaba siguiendo, yo estaba otra vez mamándole la polla a Marcelo, Kevin fue por todo.

La prensa escrita y los medios televisivos del lugar se harían eco de la noticia, incluso en las radios se hablaría por algún tiempo del tema, hasta que nuevas noticias taparon lo sucedido aquella mañana.

Hablaron de una historia de amores, infidelidades y con trágico final, Kevin, un joven emprendedor en un ataque de celos había disparado directamente al pecho de Marcelo, director y dueño de una prestigiosa empresa ocasionándole la muerte inmediata, también en la señora Alicia, estaba en delicado estado, una bala había atravesado uno de sus pulmones y había rozado una arteria, era la única sobreviviente, con estado muy reservado ya que por último, el señor Kevin, luego de matar a su jefe y pensar que había hecho lo propio con su mujer, decidió quitarse la vida disparándose en la cabeza.

Un final trágico para una loca historia de amores cruzados, no era mi hora, no era mi momento, arañé las puertas del cielo y del infierno, pero aquí estoy, deje todo atrás, en el pasado, aun no entiendo como Kevin pudo haber llegado a tanto, aun imagino lo que podría haber vivido junto a Marcelo

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Siempre me sorprende

Siempre me sorprende

Una tarde noche fui a entrenar al campo de fútbol, esta cerca de donde vivo y solemos ir los amigos a quemar adrenalina.

Cuando llegué a casa, estaba cansado y fui a darme una ducha para refrescarme y sentarme frente al televisor.

Me puse un pantalón vaquero corto, una camiseta y me senté después de beber un refresco con azúcar del frigorífico

Luisa estaba viendo un musical y me quedé viéndolo tranquilamente recostándome junto a ella. Al rato puso su mano en mi frente y me dijo que cerrara los ojos y descansara.

Y así lo hice, pero de repente note que me estaba desabrochando los botones del pantalón y los bajaba hasta los tobillos, luego con el bóxer hizo lo mismo y empece a sentir lo mismo que la noche anterior, me sorprendía cada día con algo diferente, algo que no esperaba.

Sabía cómo ponerme cachondo en milésimas de segundos.

Me dejé llevar y eche la cabeza hacía atrás, apoyándola en el respaldo del sofá, deseaba que me chupara la polla, que fuera directa, lo ansiaba y quería y así fue, me leyó el pensamiento y no me hizo esperar mucho.

De pronto note como su boca entraba en mi polla, caliente, jugosa, suave y jugaba con ella, haciéndome tocar el cielo lamiendo mi polla, me puso a tope, caliente, cachondo…

De repente dijo si seguía, si quería más, yo apenas podía pronunciar una palabra…

.- que pregunta era esa….

.- pues claro que quería que siguiera, estaba cachondo como un perro en celo.

Salió un hilo de voz de dentro de mí y le dije…

.- Haz lo que sea, lo que te apetezca, pero no preguntes.

y entonces se sentó sobre mi polla de espaldas a mi, se la metió y empezó a moverse de una manera indescriptible, se apoyaba con sus manos en mis rodillas, subía y bajaba su precioso trasero jugando con su coño y mi polla, se movía en círculos, rozando con su vagina cada rincón de mi miembro.

Después de un buen rato, oí como Luisa gemía y gemía, jadeaba, me estaba volviendo loco de placer, no podía aguantar mucho pero tampoco quería que parara, ella seguía saltando sobre mi polla, con una velocidad admirable….

de pronto dio, oí un gritito , perdí la concentración y exploté, no pude contenerme más, fue tremendo.

Ella quedó en silencio y poco a poco recuperó su respiración, quieta, sin apenas hacer un movimiento y yo conteniendo la respiración, notaba un calor extremo en mi polla, notaba como mi líquido corría por dentro de su vagina, y al momento, Luisa se levantó y empezó a tocar mi polla con su mano derecha, empapándose con mi líquido y moviéndolo por todas las partes, desde los testiculos hasta la punta de la polla, en forma de masaje.

Al cabo de unos minutos se levantó y me quedé mirando su cuerpo, era espléndido, se dio la vuelta y se dirigió al baño, al cabo de un minuto regreso con una toalla húmeda y me limpió la polla con mucha delicadeza.

Me cogió de la mano y me ayudó a levantarme del sofá para llevarme al baño, me metió en la ducha y empezó a lavarme, mientras me observaba en silencio.

Después me llevó al dormitorio y me acostó, me arropo como si fuera un niño y lo cierto que me quedé tan relajado, que dormí como nunca.

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Mi vida no valía nada a su lado

Mi vida no valía nada a su lado

A los cinco meses de casada me di cuenta de que mi marido no era quien yo creía, cambio su comportamiento. Ya no era el chico educado y cariñoso que yo pensaba.

Estaba enamorada y pensaba que sería algo puntual por el estrés del trabajo o yo que sé. Busque mil excusas para perdonarle.

Cogí una infección de vagina y el médico me dijo que era debido al contacto con alguien infectado, pero yo solo conocía la polla de mi marido, pero seguí pensando en cualquier otra cosa con tal de no culparle.

Un día me dijo que tendría una sorpresa en casa. Cuando llegamos después del trabajo, fuimos a ducharnos juntos y cuando llegamos al dormitorio, había una chica tumbada desnuda en nuestra cama.

Dijo que era mi sorpresa, que él quería tener esa experiencia conmigo, él hacer un trío. No supe negarme y acepté, el caso es que a partir de ese momento se mostró tal y como era. Follaba con quien quería sin esconderse.

Una noche después de cenar y beber un licor casero con te blanco, nos sentamos en el sofá como siempre. llevábamos bastante tiempo sin follar, bueno conmigo porque yo era consciente de que él tenía sus aventuras.

Pusimos una película en televisión y después de un rato me notaba que estaba algo mareada y con mucho mucho mucho calor, pero lo mejor es que tenía más calor en el coño que en él resto del cuerpo y no sabía porque, suponía sería a consecuencia de aquel licor.

De repente Peter se acercó y empezó a quitarme la ropa y besarme en la boca bajando a los pechos, la cintura hasta llegar al coño, estaba tan cachonda que me dejé llevar, notaba como si la vida se me fuera, no podía pensar pero si sentir que de mi coño salía fuego y necesitaba ponerlo en frío o dejar que me hiciera lo que quisiera para aliviarme.

Me abrió tanto las piernas que pensaba que me iba a partir en dos y recuerdo que él se reía mucho y decía que iba a ser una noche especial.

Me ato con una cuerda las piernas y estiro mucho hacía atrás para atar la cuerda a las patas del sofá, yo estaba con las piernas casi en la cara, abiertas completamente, me chupaba el coño, metía sus dedos y acariciaba el clitoris.

Yo cada vez estaba mucho mas caliente, ardía y no sabía que hacer para correrme, solo le pedía que me enfriara y empezó a meterme la polla y mover y cada vez estaba peor del calor que invadía todo mi ser.

Cuando se canso de empujar, cogió una botella de un líquido que creo que era licor, y lo metió en la vagina dejando que entrara el líquido dentro, según salía aquel líquido de mi coño, él lo bebía y a continuación me metía la polla.

Después sacó la polla y la metió en mi boca para que probara el licor, empece a tener más calor y más calor que me dio un subidón, perdí la conciencia y me desmayé.

Cuando desperté, oía alguien como si fuera un medico que decía…. casi la matas, pero como haces eso, casi la matas como puedes hacer eso, es un milagro que haya abierto ojos.

Cuando me recupere, continué con el. Nunca hablamos y menos me pidió disculpas. Continuó con sus rarezas.

Por fin después de años de vejaciones, volví a coger una infección tremenda que tuvieron que ingresarme en el hospital y operar de urgencia. Fue cuando reaccioné y me di cuenta que mi vida no valía nada a su lado.

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Sentí la necesidad de tener una aventura

Sentí la necesidad de tener una aventura

Un día sentí la necesidad de hacer algo que se que no está bien, pero que necesitaba hacer porque sentía una rutina en mi vida que me estaba afectando y haciendo sentir que se pasa la vida y estaba perdiendo muchas cosas que deseaba hacer y en ese momento no hacia.

Por eso decidí dejarme querer, era por puro deseo de tener una aventura como las que tuve hace unos años y que aún recuerdo con mucho placer, aunque por aquellos años no tenia pareja, como casi siempre…… o al menos tener complicidad con alguien que te genere la ilusión y el deseo que se ha ido perdiendo en la relaciones vividas…

Por aquel entonces estaba sin ningún compromiso, y alguna vez ya había quedado con alguna chica de otras oficinas en el mismo edificio. He de decir que no recuerdo ni una sola experiencia que no me gustara, aunque en alguna ocasión no surgiera ese feeling para tener sexo.

En esta ocasión creí que sucedería así, ya que conocí a Mia. Recuerdo que era un poco rollo esa oficina, porque había tantos chicos y tan pocas chicas que era complicadísimo encontrar a alguien que te hiciera caso, y mas de esta manera tan loca. Tuve la oportunidad de hablar con esta chica tomando un Café, y me sorprendió cuando me dijo que no buscaba nada serio, tan solo experiencias, y cuando pregunto cual era mi preferencia, le dije que me volvía loco el Morbo.

Y me propuso un juego…

Me dijo que le mandara una foto por correo. Le dije que sí, pero solo de mi cuerpo sin mi cara (no confío en estos medios y menos en mostrarme así enseñando mi cara), que ella decidiera como y yo me la haría para ella tal y como ella me pidiera.

Me dijo que quería verme sin ropa, que no hacia falta que enseñara todo, pero que ella pudiese ver si podía desear mi cuerpo. Así lo hice…

se lo mandé a su correo y ella me respondió enseguida y con fotos de ella también similares.

He de decir que no me atrajo casi nada, (no era mi tipo de chica) pero seguimos mandándonos mensajes en el que nos contábamos deseos y cosas que nos gustaría hacer, hasta que no pude resistirme a pedirle que quedáramos para vernos y ver si surgía la química para hacer algunas de las cosas de las que habíamos hablado.

Ella era bajita y quizás algo rellenita, aunque no gorda. Piel morena y rasgos algo asiáticos. Me dijo que sus padres eran de indonesia.
Quedamos en mi casa. Un apartamento ático frente a Central Park por lo que tenia la privacidad de entrar, salir y hacer lo que quiera sin que nadie sepa nada de mi vida y sin que nadie me escuche, ya que hay veces que el sexo se hace algo mas sonoro.

La fui a recoger, entramos al garaje y ya desde allí fuimos deseando llegar cuanto antes arriba para desnudarnos y disfrutar, y vaya si lo hicimos… sin tabúes, sin ninguna vergüenza, surgía todo natural… pero nada comparado con lo que pasaría otro día, que era el que os voy a contar…
Después de ese dia, quedamos algunos días más y después estuvimos un tiempo sin vernos, hasta que un día, casualmente nos vimos en el metro. Ella llevaba unas gafas y estaba leyendo un libro (nunca la había visto con gafas y me resultó sexy). Levantó la mirada y al verme sonrió. Yo no me acerqué antes porque ella estaba casada y temí que pudiera ponerla en un compromiso. Se levantó y me dijo que echaba de menos esos encuentros casuales que teníamos y que había estado pensando en algo que quería contarme.

Llegó su parada y nos bajamos los dos para seguir hablando de ello. Me dijo… confía en mi y déjate llevar. Te pido que desde ahora hasta que entremos por la puerta de tu casa hagas todo lo que yo te pida, y una vez entremos por la puerta de tu casa prometo someterme a ti para que hagas todo lo que desees conmigo.

Era como un sueño hecho realidad…

Nos separamos y esperé su correo. No nos llamábamos para respetar su intimidad, ya que como he dicho estaba casada.
En el correo me dijo… “estas son tus primeras instrucciones…”…

Quiero que vengas a recogerme el martes a las 6 de la tarde a la dirección… Ven con algo en la ventanilla del conductor y del acompañante de manera que no se vea mucho lo que puede pasar dentro. También quiero que vengas desnudo de cintura para abajo. Así lo hice…puse unas cosas que eran transparentes pero que quitaban algo el sol y la visión en esas ventanillas y fui a recogerla.

La verdad es que fue bastante inquietante pensar que me pudiera parar la policía y verme de esa guisa… pero es lo que me ordenó y quise hacerlo para cumplir con mi parte del trato.

Al recogerla me sonrió con aceptación viendo que había cumplido mi parte y me dijo… quiero cumplir un deseo (lo que no sabia era que yo desearía todo lo que iba a pasar mas que ella…). Primero quiero que nos apostemos algo a que antes de que lleguemos a tu casa consigo que te corras sin tocar en ningún momento tu pene con mis manos, pero tienes que prometerme que pararas si ves que no puedes mantener la atención bien en la carretera y que irás despacio.

Apostamos y sinceramente creí que sería fácil poder llegar a casa y ganar esa apuesta, pero en cuanto arranqué y empezó a chuparme mi polla, ya no estuve tan seguro. Llego un momento en que tuve que parar en el arcén porque empezaba a sentir que aquello empezaba a irse de las manos, que sentía espasmos y no podía contenerme.

Pare en el arcén y reclino un poco mi asiento. Siguió chupándo mi pene hasta que le dije, cuidado, que no voy a poder aguantar mucho mas y voy a llenar de semen todo el asiento, coge algún pañuelo… a lo que ella me dijo… no hace falta…

Se mojo el dedo y empezó a acariciarme el ano mientras seguía chupando mi pene. Me daban espasmos que no podía controlar pero evitaba correrme para poder prolongar aquello lo mas posible. Empezó a introducir su dedo en mi culo y ya no pude aguantar mas.

Mientras me corría ella seguía chupándomelo y metiendo su dedo. Sentía hasta mareos del placer, gritaba, jadeaba… cuando lo pienso aun me mojo un poco solo de pensar en ello. Es indescriptible hasta que punto perdí el control de mi cuerpo… Cuando paró me dijo… Me gusta tu semen. Uff que placer…

Tuve que estar allí un buen rato hasta que pude recuperarme para conducir y pensaba en que podría hacer para compensarla cuando llegáramos a casa. Como hacerla disfrutar tanto como me había hecho disfrutar a mi. Y tenia ideas, ya que las otras veces que quedamos me sugirió algunas cosas que a mi también me ponían a cien.

Llegamos a mi casa y entramos por el aparcamiento con la intimidad que da tener tu propia entrada a la casa. Primero nos tomamos algo, charlamos y nos duchamos juntos donde empezaron los primeros juegos. La enjabone y le di un masaje muy despacito.

Primero sin tocar ninguna zona intima y después tocándolas muy suavemente. No quería hacerlo allí porque tenía otros planes. Fuimos a la planta de arriba donde tenía un pequeño gimnasio y donde había pensado que pasará todo.

Ella estaba completamente sumisa, tal y como prometió y yo la estaba deseando mas que nunca después de lo que habíamos vivido antes.
Me dispuse a darle ordenes y a tratarla como una verdadera esclava para el sexo…

— Mia desnúdate!

Así lo hizo.
Como no es muy alta puse una especie de altillo debajo de una barra que tenia para hacer flexiones de hombro, le ordené que se subiera ahí y la até con unas gomas por las muñecas a la barra y por los tobillos a unos ganchos que tenia en el gimnasio en el suelo.

Estaba abierta de piernas y brazos con todo expuesto para que pudiese darle placer. Cuando abrió las piernas para que le atara los tobillos vi que su coño estaba muy húmedo por lo que no pude resistirme a chupar y comerle todo su coño.

Una vez atada acordamos una palabra para que si algo le molestaba o no quería seguir, me la dijera y pararíamos inmediatamente. Le vendé los ojos para que pudiera sentir mas todo lo que le hacia.

Me quedé mirándola y me dije… no hay prisa, solo tu y ella, disfrutando.

Era como querer que aquello durara toda la vida.
Yo también estaba completamente desnudo y completamente empalmado. Empece a acariciarle por detrás desde los tobillos a los glúteos evitando el coño y partes que reservaba para que ella fuese deseándolo tanto que estuviese como loca de deseo. No podía evitar de vez en cuando chupar lo que iba humedeciéndose en su coño. Me encanta tocar los flujos de una mujer.

Me detenía en sus pechos para acariciarlos y lamer sus pezones, se los pellizcaba y ella gemía muy fuerte. Cuando ya estaba muy excitada empecé a comerle el coño, a meterle los dedos rítmicamente y a disfrutar de verla como estallaba y expulsaba un montón de liquido y se corria mientras gritaba de placer. Me empapó completamente la cara.

La desaté y le quite la venda. Empecé a jugar con su culo usando el lubricante que aún tenia en su coño. Mi dedo entraba fácilmente en su culo con tanto lubricante por lo que se agacho y empecé a meterle mi pene en su coño a la vez que jugaba con su culo, primero con un dedo y después con dos. Se volvió a correr y con sus contracciones casi hace que yo también volviera a correrme, pero conseguí evitarlo aunque algo si que salió. Deseaba disfrutar de usar su culo aunque no sabia si ella estaría dispuesta. Saque mi polla de su coño, puse un preservativo y empecé a meterla en su culo, muy poco a poco, ya que no entraba tan fácilmente.

Ella estaba apoyada en un aparato de hacer gimnasia, abierta de piernas y reclinada hacia delante. Yo metiendo mi polla en su culo rítmicamente pero despacio y con mi mano acariciando su clitoris.

Ella me pedia que por favor no parara y lo metiera todo fuerte, pero yo iba con cautela al principio para evitar hacerle daño. Una vez que estaba todo dentro era ella la que se golpeaba contra mi y gritaba de placer. Yo me corrí dentro de su culo sin poder aguantar mas, pero ella siguió exprimiéndome y machacando mi pene que ahora resbalaba aun mas dentro de su culo por todo el semen que estaba expulsando porque se escapaba del preservativo.

Lo hacia mas y mas fuerte mientras yo usaba mis manos para alcanzar su coño mientras tanto hasta que volvió a correrse. Me sentí a ratos indefenso, como si me estuviera violando y yo tuviera que darle todo lo que ella me requería. Me daba mucho placer y a la vez sensación de estar indefenso.

Estábamos los dos exhaustos y es algo que no creo que pueda olvidar nunca. Nos metimos en una bañera Jacuzzi que tengo en el baño para relajarnos y cenar.

Después la llevé a casa.

Quedamos algunas veces mas y la verdad es que era maravilloso el sexo con ella. Después lo dejamos un tiempo porque yo no quería una relación mas seria en aquel momento y ella quería volver a intentar estar bien con su marido y supongo que lo estuvo, ya que un día le escribí por si le apetecía que volviéramos a vernos y estaba esperando un pequeñin.

Y aquí acabó esta aventura. Y a partir de ese momento, deje de buscar amigas en las otras oficinas del edificio donde trabajaba.

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Profesora insaciable

Profesora insaciable

Soy profesora en un instituto. Esto me pasó hace algunos años. Fue una de las mejores noches de mi vida.

Tengo 42 años y estoy felizmente casada y tengo un hijo maravilloso. Siempre me he considerado una mujer del montón, mido 1,74 e intento cuidarme para que los años no se noten demasiado. Siempre he pensado que tenía unas buenas piernas, aunque ahora la celulitis las haya estropeado un poco. Mis tetas no son muy grandes, pero sé sacarles partido con unos buenos escotes que hacen que mi marido no pueda evitar que se le vayan los ojos.

Aunque suelo ir vestida de forma sencilla, me gustan las miradas y saber que todavía puedo “levantar pasiones”…

Era la fiesta de fin de curso de “mis chicos”. Así llamaba yo a mi grupo de segundo de bachillerato. Los había tenido desde que empezaron la ESO y se había convertido en el mejor grupo con el que haya trabajado nunca. Eran listos, aplicados y les gustaba participar en clase, sin excepciones.

Con el paso de los años, y al ser su tutora, fui consiguiendo convertirme en confidente y amiga para ayudarles en ese camino tan complicado que es el paso por la adolescencia. Y sobre todo eran “mis chicos” porque en ese grupo estaban mis dos alumnos más brillantes, Pablo y Carlos.

No solo eran estudiante de matrícula, también eran educados, divertidos y brillantes a todos lo niveles. Tanto académicos como personales. Eran, pues eso “mis chicos”.

Para esa noche me pude un vestido negro con un amplio escote. No suelo llevar tacones, pero sé que sirven para realzar mi culo no pude evitar la tentación de ir algo más provocativa de lo normal para intentar resaltar sobre mis compañeras.

Tras la ceremonia de despedida y entrega de premios, donde “mis chicos” me dedicaron un discurso que casi consigue que me ponga a llorar, teníamos una cena en un salón de bodas cerca del instituto.

Cuando llegué todavía no había venido el autobús que traía a los que no tenían coche, así que hice tiempo tomándome una cerveza. Al poco rato empezaron a llegar compañeros profesores y alumnos y el salón se fue llenando de caras alegres, abrazos y risas.

Cuando entraron por la puerta Pablo y Carlos me fui corriendo a darles un abrazo y agradecerles el discurso que me habían dedicado…

– Gracias chicos. – Casi me hacéis llorar con vuestro discurso.
– No dijimos nada que no fuese cierto. -dijo Pablo- Has sido más que una profesora para nosotros.

Y los dos me volvieron a dar un abrazo. Por el olor de su aliento puede notar que habían empezado la fiesta por su cuenta y al hablar se les notaba ya algo achispados. En fin, es normal. Para ellos es un día muy especial…

– Una foto, una foto – Reclamaba Pablo al fotógrafo que habíamos contratado.

El fotógrafo se acercó a nosotros y pegándonos los tres a la pared se pusieron Pablo y Carlos uno a cada lado. Yo pasé mis brazos por su cintura para que se acercaran y ellos pusieron sus manos en mi espalda…

– Sonreíd

Pero mi sonrisa se quedó congelada cuando note que, primero una y luego otra, las manos de Pablo y Carlos bajaban hasta mi culo. Me quedé de piedra, solo pude aguantar la sonrisa mientras el fotógrafo nos sacaba varias fotos. Mientras tanto, los dos apretaban mis nalgas como si no pasase nada…

– Bien, esto.. vamos, a pasarlo bien. – conseguí decir.
– Si, claro. Vamos a seguir saludando a la gente – dijo Carlos un poco nervioso.
– Si, eso. Vamos a saludar -añadió Pablo tan nervioso o más que Carlos.

Yo estaba helada. No sabía como reaccionar a lo que había pasado. Me puse tan nerviosa que cometí mi gran error, o no, de esta noche.


Me dediqué a beber para intentar calmar los nervios. Durante la cena bebí más vino de lo que suele ser normal en mí. “No te pongas así”, me decía. “Habían bebido un poco antes y se les ha ido la mano, no pasa nada. No hay que darle importancia”. Y ya no era solo que yo estuviese nerviosa. Me había dado cuenta de que Carlos y Pablo me estaban evitando. “Encima eso, yo que estaba deseando disfrutar de esta noche con ellos. Que a saber cuando me los vuelvo a cruzar”. Apuré la copa de vino que tenía llena de un trago y me dirigí decidida hacia donde estaban charlando ellos con otros compañeros…

– Vosotros dos, tenemos que hablar un momento – les dije con mi voz de profesora más autoritaria.

Los compañeros se quedaron extrañados y Pablo y Carlos no tuvieron más remedio que seguirme…

– A ver. Me he dado cuenta de que lleváis media noche evitándome. Supongo que por lo que ha pasado con la foto. ¿No?
Sus caras eran un poema. No sabían dónde meterse.
– Venga chicos, no pasa nada. Se os ha ido un poco la mano y ya está. No hay que darle tanta importancia, creo yo. – les dije con una sonrisa intentando calmarlos – Después de todo solo ha sido un roce. Y que queréis que os diga, a una también le gusta que dos jovencitos como vosotros quieran meterle mano.

En el mismo momento que dije eso me arrepentí. Solo estaba intentado arreglar las cosas creía que había metido la pata dando a entender que me había gustado. Dios, que van a pensar ahora de mí…

– Perdona Carmen, no queríamos molestarte. -dijo Carlos – Pensábamos que te habías enfadado con nosotros y que preferías que te dejásemos tranquila esta noche. Gracias por venir a hablar con nosotros y aclararlo.
– Si, gracias Carmen. Eres la mejor. – dijo Pablo con una gran sonrisa.
– Pues ala, vamos a seguir pasándolo bien y nada de evitarme, que quiero disfrutar de esta noche. – les dije animada – Además, seguro que no os cuenta trabajo encontrar por aquí un culo mejor que el mío. -añadí guiñándoles un ojo.
– Puff, pues no te creas Carmen – me sorprendió Carlos.- Yo diría que tienes el mejor culo de la fiesta.
– Y no solo eso – Añadió Pablo pegando un repaso a mi escote mientras sonreía-
– Vaya par de dos. -Me reí, tomándomelo a broma – Anda, id a divertiros.

Mientras se alejaban no pude evitar pensar como habían cambiado mis chicos. Cuando los conocí era unos niños que intentaban adaptarse al gran cambio que supone llegar a un instituto y ahora eran dos hombres. Ambos superaban con creces el 1,80 de alto y, como deportistas que eran, se notaban sus músculos a través de la camisa. Carlos tenía el pelo rubio y unos ojos verdes que yo sabía que traían por la calle de la amargura a más de una. Pablo era castaño y tenía la sonrisa más dulce que he visto en mi vida

Cuando quise darme cuenta estaba disfrutando de la vista de sus culos con esos pantalones tan ajustados que llevan los jóvenes de ahora. “Joder Carmen, deja de mirarlos así que se te está cayendo la baba”, pensé.

El resto de la cena la pasamos contando anécdotas y escuchando las bromas de siempre. Como era todavía temprano para que los chavales se fuesen a la discoteca que tenían contratada para terminar la fiesta, alargamos la sobremesa tomando algunas copas en el propio salón.

Carlos y Pablo, más relajados tras nuestra charla, venían para contarme algún cotilleo y hacerme alguna broma. Eso sí, cada vez que venían me ponían una copa llena en la mano…

– No estaréis intentando emborracharme, ¿no? – les decía medio en broma medio en serio – Que con un par de copas de más no respondo.
– Bueno Carmen, la noche en joven. – decía Pablo.
– Y nos lo estamos pasando muy bien. ¿no? – dijo Carlos.

Es cierto, me lo estaba pasando mejor de lo que me había imaginado. Mis chicos estaban siempre atentos a mí y me entretenían con sus historias. De vez en cuando, alguna mirada se les escapaba a mi escote y yo me sentía cada vez más desinhibida…

– ¿Una foto?
De nuevo el fotógrafo estaba frente a nosotros.
– Venga vamos, poneos conmigo – les dije a mis chicos.

De nuevo Pablo a un lado y Carlos al otro. Mis brazos en su cintura y sus brazos rodeándome…

– Así quietos. – dijo el fotógrafo.

De nuevo noté como sus manos bajaban por mi espalda y se quedaban en mi culo. Pero esta vez, en lugar de quedarme quieta, no sé si por el alcohol o por el deseo que llevaba tiempo incrementándose dentro de mí, mis manos también bajaron para disfrutar al sentir ese par de culos. Joder, que sensación tan placentera sentir esos glúteos jóvenes y firmes en mis manos.

Carlos y Pablo reaccionaron a mi gesto apretando sus manos en mi culo. Sentí como una oleada de excitación recorría mi cuerpo. Aún conservo una copia de esa foto y confieso que me sigue poniendo caliente revivir ese momento…

– Muy bien, gracias. – nos dijo el fotógrafo.

Carlos y Pablo me miraban expectantes. No tenían esa mirada de miedo como la vez anterior. Al ver como había reaccionado a sus caricias y supongo que también debido al alcohol, no había arrepentimiento en sus gestos…

– Vamos a buscar un lugar más discreto para charlar los tres. -les dije con la poca calma que pude reunir en ese momento.

Nos alejamos un poco buscando un rincón en el salón y entramos en una sala anexa, que en ese momento estaba vacía y a oscuras. La poca luz que entraba del salón de al lado nos permitía ver las mesas tapadas por manteles y una barra vacía al fondo…

– ¿Se puede saber que os pasa esta noche a los dos? – les pregunté con tranquilidad.

No quería que pensasen que estaba de nuevo enfadada. En realidad, lo que estaba era muy cachonda e intentaba que no se me notase…

– Joder Carmen. Creo que está claro ¿no? – dijo Carlos- Hace tiempo que nos gustas.
– ¿Cómo que os gusto? – pregunté.
– Pues eso. -dijo Pablo- Hace tiempo que estamos obsesionados contigo. Te vemos todos lo días en el instituto y.. ya sabes.
– ¿El qué sé? – dije yo que no salía de mi asombro-
– Pues.. que eres el centro de nuestras fantasías – dijo Carlos acercándose un poco más a mi.
– Venga va, chicos. Me estáis tomando el pelo – dije yo con una sonrisa nerviosa- No me creo que tengáis fantasías conmigo. Si podría ser vuestra madre.
– ¿No nos crees? – Dijo Carlos mirándome fijamente – ¿Y esto?

No sé de donde reunió el valor para hacerlo, pero cogiéndome la mano la puso sobre su entrepierna y la apretó contra ella. Pude notar que la tenía la polla dura y palpitando debajo del pantalón.

Pablo no perdió el tiempo y cogiendo mi otra mano la puso a su vez en su entrepierna. También la tenía dura y pude notar que era algo más grande que la de Carlos. No se cuanto tiempo estuvimos así, cuando quise darme cuenta estaba acariciando con mis manos ese par de bultos. Mis manos se movían suavemente por encima de sus pantalones y yo estaba disfrutando de la sensación de notar como reaccionaban a mis caricias palpitando dentro de esos pantalones ajustados.

Cuando pude levantar la mirada me encontré con la sonrisa de Carlos. Este se inclino sobre mi y me beso tímidamente en la boca. Yo respondí a su beso rozando suavemente sus labios con mi lengua. Noté como Pablo se aproximaba y le ofrecí mi boca para que también me besara.

Un ruido en el salón de al lado me sacó de ese trance y conseguir separar mis manos de sus pantalones. Respiré hondo e intenté calmarme. No sé como pude hacerlo porque mi corazón iba a mil por hora…

– No podemos hacer esto aquí, chicos. Si nos pillan se va a montar un espectáculo y a mí me tiran del instituto -conseguí articular.
– Podemos ir a otro sitio si tu quieres – dijo Carlos no impaciencia.
– No, vamos a ver. Esto no está bien, soy vuestra profesora. – dije.
– Ya no, hemos terminado el curso y ya somos mayores de edad. Eso no debe preocuparte. -dijo Pablo tan sagaz como siempre.
Vieron que dudaba y no quisieron perder la oportunidad.
– Mis padres tienen un chalet aquí cerca. -dijo Pablo-. Está vacío, solo lo usamos en vacaciones o algún fin de semana.
– Allí podríamos estar más tranquilos y nadie se enterará. – Añadió Carlos- Podemos ir en tu coche.
– No podéis subiros los dos en mi coche y desaparecer los tres de la fiesta. Seguro que la gente se pondría a cotillear – dije yo.

“Joder Carmen, no me puedo creer que estés entrando en su juego”. Mi cabeza no dejaba de mandarme señales de alarma, pero la humedad que sentía en mi sexo no dejaba que mi cabeza tomase el control…

– Puedes esperarnos dos calles más abajo. Hay un parque que seguro que a estas horas está vacío – dijo Pablo de nuevo. Tenía la capacidad de razonar y buscar soluciones a los problemas más rápido que nadie que yo hubiese conocido.
– Nos vemos allí en 10 minutos. El tiempo de esfumarnos por separado sin que nadie sospeche. -dijo Carlos antes de desaparecer sin darme tiempo a réplica.

Pablo me lanzó una de sus sonrisas antes de irse también. Me quedé allí sola, en la oscuridad intentando ordenar mis pensamientos. “No puedes ni plantearte hacer eso”. “Piensa en tu marido”. “Que diría la gente”. Mis pasos de dirigían hacia el coche. “Es mejor que arranques y te vayas a casa”. Arranqué el coche y salí lentamente del aparcamiento. ” Eso es, te vas a casa, te metes en la ducha y te masturbas”. Pasé de largo el desvío que me llevaba al parque. “Muy bien, lo estás consiguiendo. Tu no pienses en ese par de pollas”.

Inconscientemente o no di la vuelta en la siguiente rotonda y me dirigí hacia al parque. “Joder Carmen, no lo hagas. Por muy cachonda que estés no puedes hacer esto”. Quizá si hubiesen tardado un minuto más hubiese conseguido volver a arrancar. Pero antes de conseguirlo Carlos se subió al asiento de atrás y Pablo se sentó a mi lado…

– Yo te guío – dijo Pablo indicándome el camino.

Mientras nos dirigíamos a nuestro destino, Pablo aprovechó para meter su mano por debajo de mi falda y acariciaba mis muslos suavemente. Carlos no quería perder la oportunidad y desde atrás deslizó un mano por dentro de mi escote y agarraba uno de mis pechos por encima del sujetador. Me estaban volviendo loca de gusto. Nunca antes había estado tan excitada. Por un momento mi cabeza volvió a funcionar y reaccioné antes de que pasase lo peor…

– A ver, chicos. -dije con mi voz de profesora- Si seguís así vamos a tener un accidente. Así que las manitas quietas hasta que yo os lo diga. ¿Vale?

Estaban demasiado acostumbrados a obedecerme para reaccionar de otra forma que no fuese hacer exactamente lo que les pedía. Así llegamos al chalet de los padres de Pablo. Este se bajó para abrir la verja y que pudiese meter el coche dentro…

“Vale, aquí estamos. Está claro que te los vas a follar. Así que mejor hacerlo bien. Tienes que tomar el control para sacarle todo el partido a esto. Ya que vamos a hacerlo, vamos a hacerlo bien”.


En cuanto bajamos del coche Carlos empezó de nuevo a meterme mano. Así que lo paré en seco…

– Pero bueno, ¿es que no me explico bien? -le dije en tono autoritario- He dicho que las manos quietas hasta que yo lo diga.

Se quedaron los dos muy desconcertados. Supongo que en ese momento no sabían si la cosa se les estaba torciendo y no iba a terminar la noche como ellos estaban imaginando.

Entramos al chalet, que era bastante espacioso. Se notaba que lo habían reformado recientemente y el salón era muy acogedor, con un enorme sofá y dos sillones enfrente…

– Muy bien, podéis sentaros en el sofá. – dije con el tono con el que suelo empezar las clases.

Sus caras eran un poema. Estaba disfrutando de este giro de la situación, había tomado el control sin renunciar a pasar una noche de sexo salvaje con estos dos bombones…

– Así que mis chicos llevan tiempo suspirando por su profesora. ¿No? – dije en tono picarón- A ver, a ver. ¿Cuánto hace que os hacéis pajas pensando en mi?
– Yo empecé hace tres años, Carmen. -dijo Carlos que había pillado el juego.
– Yo hace mucho que me la casco pensando en ti. – Aclaró Pablo.
– Vaya, vaya. Pues bien guardadito que os lo teníais. -dije mientras me ponía frente a ellos con las piernas ligeramente abiertas-.

Y yo todos los días cruzándome con este par de admiradores sin saberlo…

– ¿Y donde teníamos nuestros encuentros en vuestras fantasías?.
– A mi me daba mucho morbo imaginar que te follaba en la clase. – dijo Carlos.
– A mi también. Y también me masturbaba imaginando que te follaba aquí en mi casa. -dijo Pablo muy excitado.
– Uhmmm, muy bien Pablito. Creo que hoy vamos a poder hace realidad tu fantasía. -dije muy despacio mientras comenzaba a desabrocharme el vestido- ¿Os gustaría verme sin el vestido, chicos?

No podían decir nada, simplemente asintieron excitados mientras yo me desnudaba muy despacio dejando caer mi vestido y quedándome en ropa interior frente a ellos…

– A ver. ¿Qué parte te pone más cachondo de mi cuerpo, Carlos?
– Siempre me ha vuelto loco tus tetas, Carmen. – dijo emocionado.

Muy despacio me di la vuelta, me quité el sujetador y tapándome con las manos me volví hacia ellos. Bajé los brazos para que pudieran disfrutar de una buena vista de mis tetas…

– Y a ti, Pablo. ¿Qué es lo que te la pone más dura? – dije muy excitada
– Uff, me vuelve loco tu culito, Carmen. Siempre me corro imaginando que te lo follo. -dijo Pablo relamiéndose
– Ufff, Pablo. Como me pone que me digas esas cosas – dije, mientras me acercaba a el y girándome, bajaba mis braguitas para que pudiera disfrutar de una buena vista de mi culo.

No pudo resistir la tentación de acariciarlo. Pero le pare recordándole que todavía no les había dado permiso para tocarme. Tranquilamente me senté en el sofá solo con los tacones puestos…

– Ahora me toca a mí disfrutar de las vistas. – dije relamiéndome- Quitaos la ropa, pero despacio. Quiero disfrutarlo.

Poco a poco se fueron desnudando para mí. Uhmmm, esos brazos y piernas musculados, esos pechos atléticos. En cuanto se bajaron los pantalones, sus pollas saltaron de los calzoncillos, que no podían contener más ese par de rabos…

– Uhmmm, mis chicos están muy bien dotados por lo que veo. -dije relamiéndome como una perra en celo

Mientras de desvestían yo acariciaba mi coño, que estaba desbordado de flujo. Cuando se quedaron completamente desnudos me puse en pie y me acerqué para besarles. Mi lengua jugaba con sus bocas mientras sus manos recorrían mi cuerpo buscando mi culo y mis tetas. Sus pollas eran muy grandes, la de Pablo era más larga. Sobre unos 20 cm, pero la de Carlos era muy gorda con una venas muy marcadas…

– Joder Carmen, vamos a follarte ya. – dijo Carlos- no aguantamos más.
– Tranquilos. Veis como necesitáis a vuestra profesora. -dije despacio- Si me la metéis ahora os correréis en seguida. Y yo no quiero eso, quiero que me deis mucho placer.

Les sonreí mientras cogía un cojín y lo ponía en el suelo para poder ponerme de rodillas más cómodamente. Agarré una polla con cada mano y poco a poco comencé a masturbarlos muy despacio. Estaban tan excitados que con cada caricia notaba como si fuesen a correrse de un momento a otro. Nunca antes había estado tan excitada y no creo que pueda volver a estarlo así. Notar esas dos pollas tan duras, tan suaves y tan jóvenes en mis manos me puso a mil.


Antes de que se pudiesen correr me metí la polla de Carlos en la boca y comencé a hacerle una mamada mientras con mi mano seguía acariciando a Pablo. La chupaba con auténtico deseo. Siempre he disfrutado haciendo una mamada a mi marido. Pero esa polla me la estaba comiendo con auténtica gula.

Un rato después cambié de polla y así fui alternando entre uno y otro sin parar de pajearlos…

– Joder Carmen, me voy a correr. -dijo Pablo mientras se la chupaba.

Dejé que se corriese dentro de mi boca. Sentir como su leche me llenaba la boca, pensar que había llevado a ese chico a ese punto de excitación me hizo sentirme poderosa. Relamí su polla para no dejar escapar ni una gota y me volví hacia la de Carlos deseando sentir como se corría a su vez en mi boca. No tuve que esperar mucho antes de sentir su descarga en mi garganta.

Y en ese momento tuve el primer orgasmo de la noche. Nunca me había corrido de pura excitación y disfruté de la sensación de correrme mientras seguía acariciando esas dos dulces pollas…

– Ahora os toca a vosotros. -dije entre jadeos- A ver si os gusta el sabor de mi coño.

Pablo no se lo pensó dos veces. Se había corrido un poco antes que Carlos y se había repuesto antes del momento. Su lengua recorría mi coño bebiendo mis jugos y acariciando mi clítoris. Carlos no perdía el tiempo y lamía mis tetas y me comía la boca mientras yo le acariciaba suavemente los huevos. Me encantaba sentirlos tan firmes y suave…

– Pablo, no seas egoísta. Quiero que Carlos también me coma el coño. -dije juguetona.

Cambiaron posiciones y Carlos comenzó a meterme los dedos mientras succionaba mi clítoris. Pablo me besaba con lujuria y me dio morbo notar el olor de mi coño en él. “Joder, de verdad que te estás follando a tus alumnos”. El morbo que me produjo ese pensamiento hizo que me corriese por segunda vez. Para entonces, maravillas de la juventud, mis chicos volvían a tener sus pollas duras y listas para la siguiente lección…

– Uhmmm. Como me gusta ver a mis chicos tan dispuestos. -dije divertida-. Carlos, como me has regalado ese orgasmos tan delicioso vas a ser el primero. Siéntate. ¿Supongo que habréis traído condones?

Carlos se sentó en el sofá mientras Pablo bajaba de su cuarto con una caja de condones. Cogí uno y se lo pude suavemente a Carlos mientras le besaba. Me puse encima de él y poco a poco dejé que su polla me penetrara. Ufff, que placer sentir como se iba introduciendo poco a poco. Yo iba acelerando el ritmo mientras sus manos apretaban mis tetas. Pablo se puso de pie a mi lado y pude disfrutar del placer de meterme su polla en la boca mientras cabalgaba sobre Carlos.

Los jadeos de los dos me estaban poniendo otra vez a mil y ese momento sentí la necesidad de sentir esas dos pollas dentro de mi al mismo tiempo…

– Entonces, ¿te da morbo pensar en follarme el culo?. – dije a Pablo entre jadeos mientras me miraba sorprendido- ¡Venga, joder!. ¡Fóllame por el culo!. ¡Rómpemelo con tu enorme polla!.¡Fóllame como a una perra!. ¡Fóllate a tu profesora!

Había perdido el control de mi misma. Pablo no se lo pensó dos veces. Se puso un condón y se puso detrás de mí. Apretando el culo contra la polla de Carlos me inmovilizó y comenzó a lamerme el ano para lubricarlo. Ufff, eso me dio tanto morbo que tuve otro orgasmo antes de que llegase a clavármela.

Pensar que un alumno me estaba comiendo el culo mientras tenía la polla de otro dentro de mi coño me hizo estallar en un fuerte orgasmo. Pablo no quiso perder la oportunidad y, antes de darme tiempo de recuperarme, empujo su capullo rosado dentro de mi culo. Al principio note un dolor que me partía. Había practicado el sexo anal con mi marido alguna vez pero siempre había ido despacio para que pudiese ir acostumbrándome a su polla por ahí.

Pero Pablo carecía de la experiencia y le pudo el ansia de follarme. Por suerte, mi grado de excitación no había bajado y el placer comenzó a superar con creces el dolor de tener ese rabo dentro de mi estrecho culo.

Carlos recuperó el ritmo y poco a poco me fueron llevando a un grado de placer que nunca antes había sentido. A cualquier mujer que lea esto le recomiendo que alguna vez pruebe una doble penetración porque es la sensación más increíble en el sexo que he sentido jamás…

– ¡¡¡¡ Así, joder. Que bien lo hacéis. No paréis de follarme. Seguid así. Dadme más. Joder, me estáis matando de gusto cabrones!!!

Con mi marido nunca hablo así, pero en ese momento necesitaba soltar toda esa energía y al estar empalada entre dos pollas solo me quedaba la boca para expresar mi placer. Supongo que oírme hablar de esa forma fue demasiado para Carlos, que se corrió con fuerza dentro de mi coño.


Le estaba besando con la lengua mientras se le pasaban los espasmos del orgasmo cuando Pablo aumentó el ritmo de sus embestidas contra mi culo…

– ¡¡¡ Así, Pablo, así. Dame duro joder, quiero notar como te corres. Lléname el culo con tu leche, joder!!!!

Noté como Pablo metía su polla todo lo profundo que mi culo le permitía y descargaba su leche dentro de mi culito. Carlos me pellizcaba los pezones y metía su lengua en mi boca. Otro orgasmo inundo mi cuerpo dejándome por un momento aturdida.

Reacciones al sentir como la polla de Pablo salía de mi culo. Me deslice de encima de Carlos y nos quedamos los tres desnudos sentados en el sofá.

Cualquiera pensaría que con la de veces que me había corrido ya habría tenido suficiente. Pero mi cuerpo aún me pedía más. Miré a mis chicos y comencé a acariciarles la polla suavemente…

– Joder Carmen -dijo Carlos – ¿Todavía te has quedado con ganas de más después de la follada que te hemos dado?
– ¿A ti que te parece? – le dije mientras le guiñaba un ojo- ¿Qué pasa, que a los 18 años no sois capaces de echar más de un polvo por noche? ¿No me lo creo?
– Mujer, claro que sí- dijo Pablo- Pero necesitamos un momento para recuperarnos. ¿No?
– Parece que hemos despertado a una perra en celo ¿eh Pablo?- dijo Carlos para picarme.
– ¡Oye! Que yo ya me metía mis buenas folladas con mi marido antes de que llegaseis vosotros. -les dije indignada- Y que sepáis que mi marido es capaz de echarme dos polvos sin sacarla. Así que a ver si espabiláis esas pollas tan hermosas. Venga Pablo, que te voy a devolver el favor.

Pablo no sabía a que me refería. Me puse de rodillas frente a él. Supuso que solo iba a chuparle la polla, pero le hice levantar las piernas y, mientras le acariciaba la polla y los huevos, comencé a lamerle muy despacio el culo.

Es algo que nunca había hecho, pero en ese momento me dio morbo y confieso que me gustó la experiencia. Me sentía muy sucia haciendo eso, y me excitaba enormemente…

– Ufff, Carmen. Menuda puta estás hecha. – dijo Carlos mientras se acariciaba la polla que empezaba a estar morcillona.
– No lo sabéis vosotros bien. Llegados a este punto no voy a andarme con tonterías. -dije antes de ponerme a mamarle la polla a Pablo que también empezaba a estar entonado.

Cuando noté la polla de Pablo lo bastante dura le puse un condón y me dejé caer de golpe sobre su deliciosa polla. Necesitaba volver a sentirme llena y solté un profundo suspiro al notar como su polla me penetraba hasta los huevos. Carlos mientras se había puesto de pie para que le ayudase con la boca a poner bien gorda esa polla que tenía. No me hice de rogar y me la trague con gusto. Cuando la noté bien dura le miré cachonda…

– Venga, no te quedes tu con ganas de probar mi culito. -dije con ansia-. Seguro que me revientas con esa polla tan gorda que tienes.

Carlos, que quería darme todo el placer el mundo hizo como Pablo en su caso y comenzó a lamerme el culo para lubricarlo…

– ¡¡¡ PUfff, que bueno joder. Si lo llego a saber os hubiera follado a los dos mucho antes. – estaba otra vez a mil- Venga, clávamela hostia. Dame ya por el culo. Rómpele el culo a tu profesora¡¡¡

Menos mal que Pablo ya había abierto camino por ahí, porque la polla de Carlos me habría destrozado de haber sido la primera. Apenas conseguía que me entrara el aire en los pulmones. Mis chicos estaban desatados y me follaban con todas sus energías. Encima, al haberse corrido ya dos veces, mantenían un ritmo bestial que me estaba matando de gusto.

Carlos me agarraba del pelo y tiraba con cada embestida mientras Pablo me pellizcaba los pezones y me metía la lengua hasta el fondo de la garganta…

– ¿Te gusta así puta? ¿te gusta que te follemos duro? Eres una perra, una cerda que le encanta ponerle los cuernos a su marido. Te vamos a destrozar el coño y el culo, so guarra.

Iban alternando esas frases mientras me jodían como nunca antes me había jodido antes, y acaba frase, a cada pregunta yo solo podía decir ¡¡¡SIIIIIII!!!!!

Perdí la cuenta de los orgasmos que tuve. O quizá fue un solo orgasmo que duró una eternidad. Para cuando al fin se corrieron los dos acabé tumbada en el suelo notando como mi coño y mi culo palpitaban por la tremenda follada que me habían regalado mis chicos.

Conseguí ponerme en pie y vestirme. Tras despedirme y amenazarles con todo lo que se me ocurrió para que esto no saliera de aquí me marché a casa. Entre despacio para no hacer ruido. Entré al baño para asearme un poco, olía a sexo que tiraba para atrás Estuve barajando el ducharme, pero finalmente me limpié un poco con unas toallitas. Una parte de mi quería seguir llevando el olor a sexo de mis chicos. Al meterme en la cama desperté a mi marido…

– ¿Te lo has pasado bien? -Preguntó entre sueños.
– Muy bien, mi amor – le respondí antes de darle un beso.

“¿Habrá notado el sabor a polla de mi boca?” Ese pensamiento me dio bastante morbo. Me di la vuelta para dormir pensado. “Pues va a ser verdad que me gusta ponerle los cuernos”.

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En la consulta Del médico

En la consulta del MÉDICO

Mi marido se enfermó de una gripe fuerte, pero tan fuerte que le impidió ir a trabajar, lo acompañé a un centro médico privado ya que la atención es más rápida, llamaron a mi marido en la sala de espera y fuimos al consultorio del doctor (obviamente no puedo revelar su nombre), me imaginaba a un anciano pero al entrar observé que era un médico joven, atlético, blanco, como de unos 35 a 38 años, bien parecido, alto y con una barba muy cuidada.

Pregunté si podía estar en el consultorio, ya que usualmente sólo puede quedar el paciente, pero el médico me dijo muy educadamente que podía quedarme, noté que apenas me vio se quedó mirándome de reojo, yo iba con un vestido de una sola pieza, abotonado arriba, apropiado al lugar (y más porque estaba acompañando a mi esposo), sin embargo, al sentarme y cruzar las piernas se me notaban mis muslos gruesos, cosa que el doctor mientras examinaba a mi marido se percató.

Estaba tan guapo que me gustaban sus miradas, yo estaba sentada en un sillón atrás del asiento de mi marido, así que mi amorcito no podía ver lo que yo hacía, mientras que el doctor sí podía contemplarme a plenitud, yo disimulaba jugando con mi celular, pero sabía que ese galeno estaba más atento a mí que a mi marido.

Le recetó unas pastillas y unas inyecciones ya que tenía el virus de la gripe y necesitaba de las mismas para curarse pronto, mi marido estaba preocupado porque se sentía muy cansado y le dijo al doctor si conocía una enfermera que le fuera a inyectar ya que él no quería salir de la casa hasta quedar bien de salud, sorpresivamente él mismo se ofreció a hacerlo, señalándole que aprovecharía para ver cómo avanzaba la mejoría de mi marido, él se creyó muy ingenuamente la historia pero yo sabía que eso era una excusa para meterse a nuestra casa.

Me impresionó que sin siquiera hablar con él ya estuviera mostrando un interés en mí, quizás es cierto lo que dicen de que las mujeres infieles se notan a simple vista, le dijo a mi marido que fuera a ponerse la primera inyección en el área de inyectables mientras él iba a decirme las cosas que yo debía de darle de comer, el bobo obedeció y quedé a solas con ese adonis.

Me preguntó si tenía algún síntoma de gripe ya que eso se contagiaba y le dije que no, pero que sí sentía unos dolorcitos en el pecho cuando me despertaba (cosa que era falsa), él me dijo que me desabrochara el vestido en la parte de arriba y le hice caso, poco a poco me fui desabrochando los botones del vestido quedando a su vista el sujetador con mis voluminosos senos, vi que se le iban los ojos contemplándolos y me colocó su estetoscopio en el medio de ellos, me pidió que respirara fuerte, con lo cual mis senos se levantaban más, creo que eran los más grandes que él había visto.

Él me dijo que estaba muy saludable pero que quizás necesitaba revisarme más para descartar cualquier otro malestar, yo le dije…

— “doctor también siento unos calambres que me dan por mis muslos”

me subí más el traje mostrándole lo que estaba viéndome desde que llegué, empezó a tocarme con la mano, apretando mis piernas y preguntando si sentía dolor, le dije que no, luego me apretó más arriba y exhalé un suspiro y le dije…

— “doctor es más arriba que siento el calambre”

él me metió descaradamente su mano por dentro de mi ropa interior y me peguntó si era aquí y le dije…

— “sí doctor, pero estoy sintiendo mejoría con sus manos”.

El pervertido me hundió dos dedos en mi vagina mientras me sobaba las tetas, yo empecé a gemir más, le dije que parara ya que después llegaba mi marido y él me dijo que no me preocupara que la puerta él la controlaba con un interruptor para abrirla y que en la farmacia demoraban para entregar los medicamentos.

Doctor: Sabía que eras una traviesa desde que entraste, ya sabes que iré a tu casa a verte.

Yo: Pero mi marido va a estar.
Doctor: Tranquila, le inyectaré un sedante primero y se dormirá, ¿tienes hijos?.
Yo: No papi, de repente tú me des uno.

Empezamos a besarnos, lo hacía muy bien, al parecer era un experto mujeriego, me sacó las tetas del brasier y empezó a chupármelas fuertemente, yo le bajé el cierre del pantalón y le saqué su miembro, él se levantó y me arrodillé para chupársela, la tenía muy deliciosa, sabíamos que no podíamos durar mucho así que se la mamé con fuerza, su pene era grueso, no muy largo pero si cabezón, como los que me gustan, me jalaba por el cabello hacia su polla, él sabía cómo tratar a una mujer de mi clase.

Yo: ¿Quieres metérmela?
Doctor: Siiii, ponte en cuatro sobre mi escritorio.
Yo: si papi (le obedecí y me subí todo el traje, él me bajó el panty contemplando mis nalgas grandes, me metió su lengua por el medio de ellas y me hundió su verga de un solo viaje).
Yo: Doctor, qué inyección más buena es esta, me va a curar de una vez.
Doctor: Si, espera a que te entre el medicamento, te entrará en un chorro que no te dolerá.

El doctor me penetraba con fuerza, como quien se coge a una puta (bueno, ya creo que lo soy), no podía creer que estuviera dándole mis nalgas a ese extraño y más acompañando a mi marido, me daba miedo que sospechara pero más pudo mi mente sucia que la moralidad.

Me cogía como a una perra, con penetraciones fuertes, yo me venía abundantemente, gozando esa polla entre mis nalgas, sabía cómo darme placer, me preguntó en qué lugar deseaba la leche y se la pedí en mi boca, me la sacó de las nalgas y me la hundió en mi boca, se vino abundantemente y me bebí toda su deliciosa leche, le dejé la polla bien limpia y me acomodé el traje, me dio una nalgada y me dijo que esperaba un buen recibimiento en mi casa, le sonreí y lancé un beso.

Fui a la farmacia y ya estaba mi marido retirando las medicinas, se quejó diciéndome que el servicio era lento, también que habían varias personas por delante de él, me preguntó si el doctor me dio la lista de sus alimentos y le dije que sí.
Al día siguiente ya siendo casi de noche llega el doctor y se lleva a mi marido al dormitorio, efectivamente le puso un sedante y mi marido quedó dormido como piedra, me llamó y me di cuenta que él no era de mentir, mi marido yacía como una roca.

Le dije que fuéramos a otra habitación pero me dijo que lo haríamos en la cama al lado de mi marido, yo me reí y le dije que estaba loco, que mi marido se podría despertar, él me dijo que no me preocupara, que el sedante era fuerte, nos quitamos la ropa y empezamos a culear.

Primero empezamos en un 69 delicioso, me mamaba divino mi concha mientras yo le chupaba su rico palo, todo lo hacíamos con mi marido dormido al lado, ya perdí todo el respeto hacia él, luego empecé a cabalgarlo, la cama se mecía fuerte pero yo estaba gozando mucho y no me importaba con mi marido al lado, me comía una verga de las que me encantan y mi cosita húmeda me la pedía constantemente.

El sacó su celular y empezó a grabarme meneándome sobre él, me hacía sentir sucia, como una actriz porno, me hablaba cochinadas para que yo le respondiera…

Doctor: ¿te gusta mucho mi verga?
Yo: hay doctor sí, la tiene gorda como me gustan.
Doctor: eres de las más ricas que me he comido, me encantan tus tetas, nalgas y tu coño grande…
Yo: se lo quiere comer doctor?
Doctor: claro que si, por eso vine.

Me acosté de espalda y él se dedicó a lamerme el c#lo, me metió unos dedos en mi ano, sobaba mis nalgas, metía su cara entre ellas, vaya que disfrutaba de mi cola, se tiró sobre mi espalda y me fue hundiendo su verga en mi orificio anal, empezó con movimientos suaves y luego fue acelerando sus movimientos, me jalaba por el cabello, me hacía sentir como una hembra en todo el sentido de la palabra.

Su verga la tenía totalmente metida en mi culo, disfruté su grosor, gemía sin importarme mi marido, me sentía toda una zorra, con mi marido en mi cama y mi amante al lado dándose gusto con mi cuerpo, él se sentó al borde de la cama y yo me senté de culo sobre su pene y fui yo la que empezó a menearse, lo tenía dominado, a mis deseos más ocultos, el ruido de mis nalgas cayendo sobre su miembro era exquisito.

No pudo aguantar semejante meneo y se vino inundándome el culo de su rico semen, yo también tuve un orgasmo delicioso, pasamos horas follando en diversas poses, incluso en algunas que no me sabía, tenía mi vagina bien abierta y mojada de tanto que me comía, el cabrón me dijo que se había tomado una pastilla para mantener su miembro siempre duro.

Disfrutaba provocarlo con mi cuerpo y le hice un baile erótico, me grabó mi baile también, después de verlo no se aguantó y me folló contra la pared, le agarré el miembro y me lo llevé para el baño, en la regadera nos besábamos con lengua y nos tocábamos, me cargó y me follaba cargada sobre él, gracias al jabón nuestros cuerpos tenían más fricción, ya no gemía sino que gritaba como una puta, lo hacía en su oído para que me follara con más ganas, esa venida de él en el baño me la tragué, estaba muy delicioso su semen, estaba sorprendida porque era el hombre con el que he durado más tiempo fornicando sin parar.

Pasaron las horas y ya cansados, nos acostamos abrazados, me puse a ver los videos que me grabó, me veía fantástica teniendo sexo, él me dijo que fácilmente podía hacerme rica haciendo porno, que me parecía a una actriz porno llamada Nina Mercedes, yo me reí y le dije que quizás en unos años me daba por meterme en esa vida.

Él se levantó y se vistió, inyectó con el medicamento real a mi marido y me dio un beso, me pidió ser su amante, le dije que mientras se dé la ocasión con gusto lo vería, nos besamos y salió de la habitación, le seguí y antes de abrir la puerta lo abracé desnuda y le pedí una follada más, él me dijo que yo era insaciable y me reí, me senté en el sofá y abrí mis piernas, se acercó y me puso a mamar, en poco tiempo se puso dura y empezó a cogerme fuerte con mis piernas en sus hombros, nunca un hombre me había dado tanto placer, sentía sus pelotas entrando en mi cosita húmeda y bien abierta gracias a él.

Yo: Papi esta cosita húmeda es tuya, te la daré cuantas veces quieras, así, párteme en dos mmm, me coges divino…
Doctor: Nena qué rica estás, todo lo tienes grande y delicioso, todas esas ganas de sexo te las quitaré ya que tu marido no te las quita.

Yo: si papi, lléname de leche mi cosita, dale vente, no pares de meterla, tírame tu último chorro, vente papiiii, ahhhh sii ahhh vente, dame tu leche ohhhh.

Doctor: me corro, siii ahhhhh, mmmm ricooo, toma tu leche.

El cabrón volvió a inundarme de semen, vaya que salió bien macho para mi gusto, le limpié la verga con mi boca y se fue…

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Vacaciones en Suiza

Vacaciones en Suiza

Hoy esta nevando muy fuerte y hace mucho frio en la calle. En el apartamento tenemos la calefacción muy alta y se está muy bien. El solo hecho de mirar por la ventana me dan escalofríos.

Desde que llegue a este destino solo llevo camisetas cortas y sin nada de ropa debajo.

Ayer mi marido y yo estuvimos todo el día hablando y mucho de nuestro futuro, el esta cambiando y empieza a ser otro hombre, recuperamos todo el tiempo perdido y ayer practicamos ejercicios que me escribiste y fue muy bien, estamos contentos de descubrir cosas nuevas.

Cuando hemos llegado al apartamento después de hacer la compra, veníamos empapados y helados ya que no tenemos ropa adecuada para el clima de aquí .
Lo primero que hemos hecho ha sido darnos un baño calentito.
Después mi marido se ha puesto un albornoz y yo solo una camiseta sin ropa interior.

Nos hemos dirigido a la cocina para guardar la compra y preparamos un tentempié con Vino tinto, latas mejillones y anchoas que no había comido nunca. Nos gusto mucho y seguro repetiremos y compraremos otra vez.

Ya en el salón, hablamos y miraba como le iba creciéndole la polla, él estaba frente a mi y yo sentada en el sofá con las piernas cruzadas, él tenía la mirada fija puesta en mi coño, me dijo que le ponía muy cachondo ver mi coño abierto, me gusta ver cómo se excita solo con mirarme, es algo nuevo para mi y me he sentido muy bien.

Hemos continuando hablando de las cosas que nos gustan en el sexo y lo que nos gustaría experimentar, me acorde de tus consejos y le pedí que se tocara la polla mirándome, a la vez que yo también me he empezado a masturbar mirando sus manos como subían y bajaban recorriendo su polla. Mis dedos cada vez más ligeros, los metía dentro de mi vagina y al sacarlos rozaba el clitoris, un placer desconocido, el verle como se hacía una paja frente a mi.

Mi mano empapada no podía parar y me he ido de una forma muy dulce. Ha sido genial, él se ha excitado mucho al verme jadear y se ha corrido manchando la alfombra, con los ojos cerrados se ha echado hacia atrás apoyando su espalda en el respaldo del sofá y yo me he quedado como tonta viendo como su polla ha ido encogiéndose por momentos soltando el resto de semen que aún le quedaba.

Al cabo de un rato hemos vuelto a darnos una ducha para después ponernos el pijama teníamos hambre y hemos comido en la mesita frente al sofá del salón , luego nos hemos quedado tranquilos y con la televisión puesta nos hemos dormidos, uno justo al otro.

Habrá pasado una hora y me he despertado, el pantalón del pijama de mi marido está abierto por delante. Me he agachado y sin tocar he empezado a chuparle la polla que estaba pequeña, al rato he notado como iba creciendo dentro de mi boca, entonces él se ha despertado y me pedía que siguiera, le he dicho que no, que más tarde seguiríamos y me he levantado para recoger las cosas de la mesa y después preparar café.

Me he agachado ya que la mesa es bajita y rápidamente se ha puesto de pie tras de mi y de una vez me ha metido su polla.
Yo no quería porque quería haber seguido con el juego y ponerle más cachondo pero no lo he conseguido, me ha agarrado por las caderas y me ha follado sin contemplaciones . La sacaba con fuerza y apretaba con más ímpetu. La ha sacado para metérmela por el culo, pero no estaba dilatado y no ha podido. Me la vuelvo a meter por el coño y a los pocos minutos ha explotado fuera, echándome el semen sobre mis nalgas.

Después me ha dado la vuelta y ha tumbado en el sofá, se ha tirado de cabeza para chuparme el coño, primero despacio para continuar con rapidez, de nuevo despacio, me estaba poniendo a cien, cuando volvió a mover su lengua con rapidez, no pude más y me deje llevar explotando con gritos de placer.
Me ha gustado mucho la experiencia , cada vez me gustan mas los juegos que me propones, me siento muy bien descubriendo nuevas formas de disfrutar del sexo.

Fuimos de nuevo a darnos otra ducha y de regreso al salón para seguir hablando de lo que estábamos viviendo y sintiendo.

Ya por la noche yo quería mas pero no se le levantaba la polla, jugué con ella y aunque le goteaba un poco no conseguí se le pusiera dura, así que le deje descansar pero me hice una paja frente a él.

Hoy hemos despertado y vamos a salir a tomar cafe y comprar mejillones y anchoas de Santoña

Luego seguiremos hablando y hemos dicho que todos los días dedicaremos un tiempo para hablar de nosotros.

Penelope, besos y gracias por tu ayuda y hacer que haya recuperado la ilusión junto con mi marido.

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Enfrascada en mis cosas

Enfrascada en mis cosas

Debido a mi trabajo, siempre ando muy extresada. Suelo ir a la consulta de mi médico una vez al mes para que me ayude a llevar mejor mi día a día.
Una tarde después de una sesión con el Doctor, salí enfadada y estaba tan mal, que me fui como todas tardes al Bar donde después de trabajo suelo tomar una copa de vino blanco para desconectar.

Llegue y me senté en mi rincón favorito y le pedí mi copa al camarero con un gesto. Ya me conoce y no necesito dar detalles, ya sabe lo que me gusta.
Me enfrasqué en mis cosas y a repasar todo lo que él Doctor me había recomendado, de repente el camarero se acercó y me dijo que un señor me había invitado a la copa de vino, levanté la cabeza y miré.

Vi que era un compañero de profesión que trabaja para otra empresa y que había estado malmetiendo en contra de mi, no se porque o simplemente por ser mujer, así que me quedé pensativa y al cabo de unos minutos, me dije que el iba a ser mi víctima.

Desde mi rincón, le hice una sonrisa dándole las gracias por la invitación, en ese momento se levantó y se acercó a mi mesa, era un chico alto, fuerte pero no obeso, educado, limpio y sabía hablar.

Así que se sentó y empezamos hablar, charlamos más de una hora. En un momento dado le pregunté si íbamos a andar un poco, para despejarme antes de ir a casa, él contestó que le parecía muy buena idea.

Yo ya sabía que él después diría de tomar otra copa en su casa Al salir íbamos hablando y caminando, dijo que vivía cerca de allí, que si subía a su casa para tomar otra copa de vino.

Entraba en mis planes y le dije que sí.
Llame por teléfono a mi compañera de piso y le conté lo que pasaba y ella me conoce y me dijo que lo pasara bien.

Al llegar a su casa, se quito la chaqueta y la corbata y dijo que me pusiera cómoda mientras cogía la botella de vino y las copas. Me senté en el sofá y me subí un poco la falda para dejar mis muslos al aire.

Cuando regreso de la cocina, su mirada iba directa a mis piernas, dejo las copas y la botella de vino sobre la mesa y me dijo que lo estábamos deseando, que fuéramos al dormitorio, que para que íbamos a perder el tiempo.

Me levanté al mismo tiempo que le dediqué una de mis sonrisas y fuimos a su habitación, me empece a quitar la ropa y le dije que se fuera a lavar la polla.
Cuando salió, yo ya estaba desnuda, me había quitado todo y estaba tumbada sobre la cama, me incorporé y empecé a tocarle la polla con fuerza, después le hice que se pusiera encima de mi, en la cama como un perrito, mirando para mis pies y le bajé la cabeza para que me chupara el coño, yo pase la mano por detrás, tocándole la polla.

Le iba pasando los dedos con la otra mano por su culo, se que eso hace que la polla se le ponga mas dura y él disfruta más , y así fue, se puso tan cachondo que no aguanto mucho y se corrió sobre mi. Con ese suspiro de terminar.
Entonces me puse encima de él, me metí su polla y me empecé a mover con rapidez antes de que se le bajara la ereccion , tenía que saborear esa polla, que no era ni grande ni pequeña pero se le veía con fuerza.

Continué moviendo mis caderas todo lo deprisa que me daban las fuerzas, mientras me tocaba el clitoris y metía mis dedos en el coño junto a su polla, estaba muy excitada y tenía ganas de correrme, necesitaba explotar, sacar la adrenalina, pero no me concentraba y me di la vuelta, le cogí de nuevo la cabeza y le lleve a cada centímetro de mi cuerpo para que pasara su lengua, yo le guiaba y controlaba todo el tiempo en cada sitio que tenía que estar.

En el cuello, en los pechos, en el ombligo, la vagina, por detrás…. estaba a punto, mi piel electrizada, empecé a gemir, por momento mi excitación se aceleraba y cuando estuve a punto, le lleve al coño. Le pedí que me comiera deprisa, me mordió, y me lamió todo y por fin exploté, llegando a un climax tremendo.

Después me dijo que se lo había pasado muy bien pero que se había corrido muy rápido y que había que repetirlo, le dije que no, estaba cansada y me marchaba.
Fui al baño, me lavé y vestí. Me despedí con un hasta pronto y nunca

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Salí para despejarme

Salí para despejarme

Una noche estaba enfadada conmigo misma, había discutido con David y salí a tomar un vino sola, fui a un lugar donde suelo ir cuando acaba la jornada en el trabajo.

Pedí un vino blanco, que es mi preferido, estando sentada en una banqueta en un rincón de la barra del pub donde me encontraba cómoda, me fije en un hombre bien vestido, tenía algo que atraía mi mirada, pero él ni me miro…

Continué absorta en mis pensamientos y volví a pedir otra copa de vino, cruce las piernas por inercia. llevaba una falda de tela vaquera y corta, camiseta blanca de pico y unas deportivas, al cruzar las piernas, no tuve en cuenta que podría verse algo, entonces me di cuenta que el chico que había llamado mi atención, me estaba mirando fijamente.

Sonrió y yo puse una mano entre las piernas para que no viera nadie el tanga.

Este chico llamó al camarero y me invito a tomar una copa de vino que acepté y le agradecí con una sonrisa, su amabilidad.

Entonces él se acercó y hablamos un rato, poco a poco la conversación de pasar a ser casual fue cambiando de tercio, y sin darme cuenta, hablábamos de los gustos de cada uno y de lo que nos gustaba de una mujer o de un hombre, el ambiente iba subiendo de temperatura.

Yo notaba como mi coño empezaba a gotear. Al sentarse en una banqueta junto a mí, pude ver como tenía la polla erecta, no sabía el que, pero algo me decía en mi interior que no estaba bien, parecía como que su polla llegaba hasta el cinturón. Aparte esa idea de la cabeza y …

Seguimos hablando, al rato, me incorpore para ir al baño, este chico estaba muy cerca de mi y al bajar del taburete roce con mi muslo su entrepierna, note algo duro y grande, eso me puso enormemente caliente.

Fui al baño y cuando entré, tuve que quitarme el tanga porque estaba mojadisimo y me mojaba la falda, así que me limpié bien con unas toallitas intimas que llevaba en el bolso, deje en la papelera del w.c. el tanga, era difícil que secara y no quise llevarlo en el bolso y manchar todo.

Al volver, me senté de nuevo en el taburete y continuamos hablando, no podía aguantar más, estaba cachonda con la conversación y me lancé, le dije que podíamos ir a algún sitio mas cómodo y tranquilo.

Al final éramos adultos y no teníamos que disimular lo que queríamos, así que decidimos ir a un Hotel. Elegimos uno que estaba muy cerca de donde nos encontrábamos. Él entregó su documentación en recepción y pagó la habitación

Al llegar a la habitación, nos desnudamos cada uno, mientras nos mirábamos, solo puedo decir que cuando saco esa polla, me quedé mirándola, sin poder apartar mis ojos de ella, era tremenda, debía tener alrededor de veinticinco centímetros y un grosor de cuatro… solo quería cogerla, entonces él me levanto, me dio la vuelta frente a la cama.

Me apoyé con las manos sobre ella y empezó a metérmela por detrás en el coño. Le costaba entrar, intenté relajarme y que mi coño dilatara más. Él empujaba por momentos con más fuerza, ya no era lo que yo esperaba, el placer que había imaginado, se había convertido en un deseo de que acabara.

Le dejé un poco más, que jugara con mi coño, pero llegó un momento que no lo soportaba, la presión en mi vagina era muy fuerte y le dije que no podía continuar, que mi cabeza decía que si pero mi vagina decía que no más, que no podía meterme eso, él insistía y le dije que hacia otras cosas, pero eso no.

Así que para evitar que se enfadara… no le conocía y me preocupara su reacción, le cogí la polla con la mano y empecé a chuparla, no me cabía en la boca y era incómodo para mi mandíbula, al mismo tiempo movía mi mano deprisa y entonces se relajo y se dejó llevar.

Al poco rato empezó a gemir, explotando y corriéndose, soltando todo su líquido en mi boca, seguí moviéndola un poco más y el se tumbó en la cama, fue cuando aproveché para levantarme y eche todo el semen que tenía en la boca en el w.c.

Al volver a la habitación, él ya se estaba vistiendo, termine de vestirme y nos marchamos.
Ya en la calle, nos despedimos y el se fue por su lado y yo por el mío.

No supe nada más de él, cuando me pidió el número de teléfono, le di un numero falso para que no volviera a llamarme.


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Para empezar el día con buen pie

Para empezar el día con buen pie

Creí que estaba soñando, cuando abrí los ojos vi que no era un sueño. Laura acariciaba mis testículos con una mano y con la otra agarraba mi polla, empezó a recorrer el tronco con su lengua hasta llegar al glande.

Uff mi polla estaba tremendamente dura, la miré y me guiño un ojo…

— siizzz, no digas nada… cierra los ojos y déjate llevar…

sin dudarlo, obedecí y cerré los ojos. Notaba sus suaves dedos recorrer mis testículos, uhmmm, me encanta la sensación.

Empezó a pajearme de arriba abajo rítmicamente, sus labios se posaron en mi glande, lo succionaba y lo soltaba, después se tragó mi polla hasta la garganta y se la sacaba lentamente, una y otra vez.

Después note como su lengua recorría en círculos la punta de mi polla, lo que me hizo gemir, uff enloquecí, quería agarrarla y meterle la polla, pero el trato era quedarme quieto.

De pronto note la sensación inconfundible de la suavidad de sus pechos, y mi polla entre ellos, tuve que controlar mi deseo de abrir los ojos y ver aquella imagen que tanto me excitaba.

Empezó a moverse, apretando mi polla con sus pechos, suaves movimientos de arriba abajo, mmm notaba su lengua húmeda cada vez que mi polla llegaba arriba.

De pronto tiro de mis piernas, estirándome más abajo de la cama… sentí el olor de su coño y unas gotitas de excitación cayeron sobre mi cara.

Puso su vagina sobre mi boca, obligándome a chuparla…
Con mi lengua recorrí todo su coño, sus jugos ácidos resbalaban por mi boca. Estaba muy excitada, tenía los labios hinchados y muy calientes, entonces empecé a lamerle el clitoris, a succionarlo… Note como se estremecía y empezó a jadear.

El sonido de sus gemidos, me pusieron como una moto.

Laura agarro mi polla por detrás de su espalda, la apretaba con fuerza, al mismo tiempo que la masturbaba lentamente.

Al momento, apartó su coño de mi boca y sin apenas poder reaccionar, se metió mi polla en la vagina de una vez hasta lo más hondo, y a continuación empezó a cabalgar me despacio, saboreando mi tronco. Sentía como dilataba su interior, poco a poco fue subiendo el ritmo, sus movimientos eran de arriba abajo, de derecha a izquierda y en círculos… ufff me tenía loco de excitación.

Su vagina estaba encharcada de fluidos, y sus gemidos a cada movimiento me hacían tocar las estrellas…

— mmm no puedo aguantar más, tengo que correrme

— aguanta, espera un poco más…

No pude controlarlo y explote, inundando su interior con mi semen, entonces ella dio un grito y note como las paredes de su vagina se comprimían, al momento cayó rendida sobre mi pecho. Nos quedamos un rato así, después se levantó y saco mi polla de su coño y fuimos a la ducha y después a desayunar.

… tremendo despertar, para empezar el día con buen pie


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Me gustaría repetir

Me gustaría repetir


Una noche fuimos David y yo a un local liberal privado, en cuanto nos vieron aparecer, nos abrieron la puerta y entramos.

Nada más entrar nos pusieron unas capuchas cerradas, que no podíamos ver nada, y nos guiaron a una habitación, cuando nos quitaron las capuchas, vi una habitación grande, con pasillos y taquillas de trabajo donde guardar cosas, y al fondo cinco duchas gigantes.

Sergio me indico que me desnudara y me pusiera un albornoz minúsculo de corto que había en una percha, apenas me abrochaba la parte delantera, dejando un pecho fuera Sergio se puso un albornoz mas pequeño aún, así llevaba la polla colgando, le gustaba mucho enseñarla.

Sergio era exhibicionista, siempre le dije que si hubiera tenido una polla grande o larga, hubiera sido un hombre muy feliz.

Al salir de esa sala, nos esperaba una mujer completamente desnuda y con un antifaz en los ojos. Nos llevo a otra sala grandísima donde había mucha gente, creo recordar que unas 30 personas entre hombres y mujeres y en otra zona, habría unas 12 mujeres solas mirando.

En esa sala había una barra de copas muy grande, con cuatro chicas desnudas y un chico con un polla que le llegaba a la rodilla, pero flácida, no tenía vida, estaba fallecida. Solo le cubría un antifaz en los ojos.

Sergio pidió unas copas de whisky, a pesar de que tenía experiencia en juegos, ese local me intimidaba, había algo que no se como definirlo, pero no estaba a gusto. Entre la bebida, el tabaco, y me acostumbre a las miradas, fui perdiendo el miedo, y poco a poco empece a sonreír.

Sergio me cogió de la cabeza y me hizo agacharme para que le chupara la polla, y no me percaté que al agacharme todos veían mi coño y mi culo. Y según estaba chupando que al principio no me gustaron las formas de Sergio, pero poco a poco me estaba calentando mucho.

Noté como una polla entraba en mi vagina, con fuertes empujones, tan fuertes que a cada empujón la polla de Sergio rozaba mi garganta, quise decir algo, pero el tener la polla en la boca, y la otra polla dentro de mi vagina, empecé a gemir como una loca, no se que pasaba pero empezó a gustarme mucho, y a los minutos noté una mano que tocaba mi coño y me masturbaba y sin darme cuenta exploté.

Fue maravilloso, algo que nunca había experimentado y que me agrado. Al notar que sacaba la polla de mi vagina, me incorporé y tuve que sentarme, mire y era un hombre corpulento, más bien grueso, y una mujer delgada y lo único que tenía eran unos pechos descomunales. Sonreían y nos invitaron a pasar a una sala los cuatro juntos.

Estaba extasiada y sin poder pensar, no razonaba pero me deje llevar sin oponer resistencia.

Al llegar a la sala, cerramos la puerta y nos tumbamos en una cama gigantesca, increíblemente grande, de pared a pared, me puse en el medio y noté todas las manos en mi cuerpo, me tocaban en todas las partes de mi cuerpo, incluso alguien de los tres, rozaba con sus dedos mi culo, era algo indescriptible.

Los calores empezaron de nuevo, uno de ellos metía dos dedos en mi vagina, oía mi líquido como sonaba, volvía a estar mojada y con ganas de más, quería gritar y decir….

venga sigue, dale….

pero no me salían las palabras, estaba como en otro mundo, y me vi con una polla en mi boca que por el sabor y tamaño no era de Sergio, no era grande, ni tampoco gorda, pero era otra sensación y alguien me chupaba la vagina con brusquedad.

Uff, me gustaba, quería más y en ese momento noté como un dedo o creo que era un dedo, entraba en el agujero de mi culo, y no pude controlarlo y exploté con rabia y gusto, pero ellos no paraban.

Hubo un cambio de posiciones, y noté como entraba una polla en mi vagina, alguien se masturbaba y la mujer puso su coño en mi boca agachada, sobre mi y yo empece a chuparlo como nunca creí que hiciera, durante un buen rato, el que se masturbaba echo encima de mis pechos su líquido.

Después él también metió su polla dentro de mí y la mujer acto seguido terminó, entrando su líquido en mi boca y todos caimos en la cama rendidos.

No entendía que me había pasado, no sabia ubicarme, y no veía la manera de entender que había hecho.

Después de un buen rato, fuimos a las duchas donde dejé que el agua templada y luego fría, recorriera mi cuerpo para querer despertar, estar consciente y pensar que había pasado y que me había llevado a esta locura.

No volví a experimentar esto, pero soñé que me gustaría volver a repetir, y sigo pensando lo mismo, fue un sueño que me volvió loca y para recordar siempre.

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Barbacoa con amigos

Barbacoa con amigos

Nos invitaron a una fiesta a Mark y a mí. Hicieron barbacoa unos amigos en su casa, tenían piscina y pasamos el domingo allí rodeados de amigos en un buen ambiente.

Cuando llegamos todos estaban con el bañador puesto, así que nosotros nos quitamos la ropa y nos unimos a los demás.
Entre charla y charla, llegó la hora de comer.
La carne y las verduras en la barbacoa estaba muy rica, después nos bañamos en la piscina.

No se si fue el calor, la cerveza y la comida, que estábamos todos cachondos o eso me parecía a mí, por la tarde algunas de las chicas empezaron a quitarse la parte de arriba del biquini, yo iba hacer lo mismo, pero se me acerco Mark y me dijo que no lo hiciera, que solo él podía ver mis tetas.

Seguimos tumbados en los sillones de alrededores de la piscina viendo a la gente, al mirar a Mark vi el bulto de su polla debajo del bañador que estaba dura, nos reímos y le dije que estaba mirando a las chicas y se estaba poniendo cachondo.

Yo le dije que también, que mi coño estaba mojado y entre risas empezamos hablar de sexo, comentando lo que le ponía cachondo. De pronto me cogió la mano y fuimos a una cabaña que había en el jardín.

Entramos y cerró la puerta, saco su polla y me cogió la cabeza para que me agachara y la chupara, estaba mojada y le salía líquido, notaba que estaba muy cachondo y se iba a correr rápido.

Entonces me dio la vuelta, apoyándome en una mesa que había, aparto la braguita del bañador y metió la polla en mi coño, yo estaba muy excitada, entre ver su polla dura, chuparla y notarla tan caliente dentro, follandome con fuerza, empujando hasta el fondo. Se movía sin parar, estaba cachonda perdida.

….Continua, sigue así, como me estás poniendo, me voy a correr, le susurraba y él más excitado se ponía y estallé, me llegó un climax total, me corrí entre suspiros, me agache más y dejé que mi coño y culo se abrieran mucho más, todo lo que pude.

Cuando el empujaba yo hacía lo mismo, apretando hacía su polla para que entrara más, que estuve a punto de correrme de nuevo cuando él estalló con temblores, se corrió y paró dejando la polla dentro de mí.

Al rato me dio dos cachetes en el culo y saco la polla, le dije que había estado a punto de correrme dos veces de lo cachonda que me había puesto y me dijo que me hiciera una paja delante de él.

Me senté sobre la mesa, me abrí de piernas y empecé a tocarme el clitoris y meterme los dedos, él miraba y yo a gemir de nuevo, estaba ardiente y a punto de estallar.

Se arrodilló frente a mí y metió su cabeza entre las piernas lamiéndome el coño y mordiéndolo. Uff que sensación, apoyé las manos a los lados de la cadera y levante el culo acercándome a su boca, me movía con rapidez y me vino una explosión tremenda.

Cuando recupere el aliento, salimos a la piscina y continuamos en la fiesta.
Fue un día de los que hay que recordar

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Michael tenía gustos algo peculiares

Michael tenía gustos algo peculiares

En un trabajo que estaba realizando para una empresa, conocí a un chico con el que tenía que colaborar. Teníamos nuestras diferencias pero era un buen profesional y al final nos adaptamos muy bien, pero hubieron retrasos en la fecha de finalización.

Pasamos muchas horas juntos, intentando agilizar el trabajo que teníamos pendiente y al final, sin darnos cuenta nos hicimos amigos, comíamos juntos, desayunábamos y acabamos sabiendo un poco de la vida de cada uno.

Por fin llegó el día que acabamos el proyecto, cuando terminó lo celebramos con una cena en un restaurante y después tomamos una copa en un local de moda, pero había mucha gente y no podíamos seguir conversando.

Entonces Michael propuso tomar una última copa en su casa, llegamos a su apartamento, no era muy grande pero estaba muy bien decorado en tonos blancos y alfombras de pelo largo, también de color blanco.

Me senté en el sofá y Michael saco dos vasos y cogió del mueble bar una botella de whisky y sirvió, se sentó junto a mi. bebimos y hablamos sobre todo lo que había pasado durante el trabajo.

La conversación poco a poco fue más desenfadada, entre risas, sin darnos cuenta chocamos y empezamos a besarnos. Debo decir que suelo mover mucho la mano y soy de esas personas que suelo tocar mucho, expresiva, y eso hace que a veces la gente se confunda.

Y en este caso Michael se confundió, pero bueno no estaba mal y me deje llevar por el momento. Terminamos medio desnudos en el salón. Nos íbamos calentando por momentos y fuimos a su habitación.

Allí él me desnudó, yo llevaba un vestido corto de color negro, con escote por delante y más grande por detrás. Un tanga negro transparente y sin sujetador.

Estando de pie dejo caer mi vestido y me quedé con el tanga puesto.
Michael se puso de rodillas frente a mí y empezó a besar y a morder el tanga, pellizcándome el coño, uff yo estaba cachonda perdida y notaba como se iba empapando el tanga. Con los dientes lo apartaba a un lado y mordía mi coño y los labios.

Por momentos mi excitacion aumentaba, el calor recorría mi cuerpo. Puse mis manos en su cabeza y abrí un poco más las piernas y el seguía. Gemía diciéndole cómo me gustaba que me comiera el coño y le oía a él gemir también.

Yo cerré los ojos y me concentré en su lengua jugosa recorriéndome el coño y pronto me vino una explosión que hizo que mis piernas temblaran. Michael gemía fuerte y rápido y notaba su lengua muy rápida en mi coño, le miré y me di cuenta que se estaba haciendo una paja mientras me comía el coño.

Un último gemido y se cayo al suelo de espaldas con la mano en la polla y corriéndose, salía su semen a presión manchando por todas partes. Me quede allí de pie mirándole, después al rato se levantó y me confesó que no se podía correr metiendo la polla y que le gustaba chupar bragas usadas, chupar coños mientras se hacia una paja y así se corría y disfrutaba.

Nos lavamos y nos vestimos, salimos al salón y continuamos hablando de sus gustos, terminamos el whisky, ya era tarde, me despedí y me marché a casa.

Pasaron unos días y recibí una llamada de Michael, quería que volviéramos a vernos. Le dije que no, que no era buena idea continuar algo que no iba a tener razón de ser. Mis gustos eran mas tradicionales.

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Mi inquietud por saber más

Mi inquietud por saber más

Con veinte y pico de años, seguía mi inquietud en conocer el sexo, quería saber todo. Me lanzaba a conocer gente nueva con la que poder tener experiencias diferentes.

Conocí a un chico que se llamaba Josep, en una fiesta que organizó mi amiga Lisa por su cumpleaños, empezamos hablar y al rato se acercó una chica. Era su mujer, su nombre era Magui, esta era muy simpática y nos pasamos casi el resto de la fiesta juntos los tres. Hablamos, bailamos y entre copa y copa la conversación cambio de tercio.

Más picantes los tres conversábamos de sexo e inquietudes. El caso es que ellos querían dar emoción a su relación, y así sin darnos cuenta, me propusieron cenar la noche siguiente con ellos en su casa.

Llegó la hora y me presente en su casa, para la ocasión me puse un vestido blanco, ajustado con estampado de color rosa y sin ropa interior.
Tenían una casa muy acogedora y moderna, con muebles rojos y negros, grandes sillones con muchos cojines.

Magui llevaba como un blusón negro, suelto por encima de las rodillas y él un conjunto beige, con camisa y pantalón de lino.

Nos saludamos con besos en las mejillas y abrieron una botella de vino blanco Verdejo. Me senté en el sofá grande y Magui junto a mi, Josef se sentó frente a nosotras. Sobre la mesa habían unos aperitivos, aceitunas, patatas chips, mejillones, jamón…. lo típico.

Hablamos de lo bien que lo habíamos pasado durante la fiesta del cumpleaños de nuestra amiga y poco a poco, retomamos la conversación de sexo.

Por momentos el ambiente se fue caldeando. Josep no dejaba que las copas estuvieran vacías y bebíamos sin pensar, empezamos a reír con lo excitante de la charla.

Mis pezones empujaban mi vestido, me recosté en el sofá relajada. Notaba como Josef miraba mi entrepierna, el bulto de su pantalón iba aumentando.

Magui se levantó y fue a tocar la polla de Josep, diciéndome…. mira que dura la tiene , yo le hice una sonrisa y ella se arrodilló frente a él y sacó su polla, era de un tamaño perfecto y gordita, la cogió con una mano y empezó a chuparla , al mismo tiempo que la movía de arriba hacia abajo.

Yo cada vez más cachonda de ver la escena, bebí un sorbo de vino y abrí un poco más las piernas, me empecé a tocar el coño mirándoles, el no apartaba la mirada de mí y estuvimos un rato así.

En un momento dado ella se levantó y me cogió de la mano, acercándome a Josef para que continuara chupandole la polla. Me levantó el vestido hasta la cintura y me arrodille, metiéndome la polla de Josef en la boca.

Estaba caliente y muy dura, Magui se agachó tras de mi, metiendo su lengua en mi coño, la movía despacio y empujando. Saboreando mi coño como si fuera un helado de fresa. Estaba súper excitada y empecé a chupar la polla cada vez más deprisa. Magui al notar mi deseo, también acelero su lengua.

Estábamos a punto de explotar y de pronto, Josep estalló, sin control. Con gemidos y convulsiones, corriéndose dentro de mi boca. Entonces me di la vuelta y fui a besar a Magui, pasándole el semen de Josep. Lo trago y saboreó.

Su cara de satisfacción lo decía todo, le gustaba el semen de su marido. Ella seguía moviendo sus dedos en el coño y al tragar se corrió.

Mientras tanto Josep se levantó para lavarse, cuando regresó Magui me había tumbado en el sofá grande y estaba mordiendo mis pezones.

Cerré los ojos dejándome hacer y noté una lengua grande en mi coño, abrí los ojos y era Josep. Chupaba con fuerza mientras Magui continuaba tocando y chupando mis pechos.

Que placer, dos lenguas para mi. Josep me levantó las piernas, abriendo mi coño con las manos. Su lengua empezó a recorrer desde el ano hasta el clitoris, ahora con más ritmo, hasta que empezó a succionar el clitoris, notaba sus labios rozando los de mi coño, estaba a punto.

Les dije me corro, me voy a correr…. el calor recorría cada centímetro de mi piel y entonces un fuerte estallido me invadió, me vino una corrida larga que me dejó sin apenas poder reaccionar.

Ellos al ver mi satisfacción, continuaron lamiéndome durante unos segundos más.

Después fuimos al baño a lavarnos y regresamos al salón, ya pasamos a cenar y Josep abrió otra botella de vino. Cenamos conversando lo que habíamos disfrutado.

Fue una experiencia muy placentera y decidimos repetirla otro día.

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Me gusta sentirme observada

1. Me gusta sentirme observada


Mantuve relaciones con Marc durante más de ocho años, era morbo, juegos, dejar volar la imaginación. Cosas que había soñado y se convirtieron en realidad, me enganché a él de una forma, como si de una droga se tratara.

Estaba en el trabajo, en casa, a todas horas mirando el teléfono esperando recibir un mensaje de él citándome en cualquier lugar.

No es que fuera especialmente atractivo, su polla era de una tamaño estándar, unos 16-17cm. pero había algo en él, o quizás eran las formas de dirigir el juego lo que me enganchó, nuestros encuentros, nunca fueron iguales, en cada experiencia había algo que me hacía desear otro encuentro.

Una tarde me citó en su casa, estaba eufórica y no veía el momento que llegara la hora prevista, me prepare a conciencia, me duché con tiempo, me perfume hasta el coño. Me puse un vestido blanco por encima de la rodilla, tipo años 60 con vuelo y sin ropa interior, unos zapatos de tacón de color rojo.

Llegó la hora y llamé a un taxi para que me llevara a su domicilio. Cuando llegué a su casa como habíamos quedado, toque al timbre y me recibió dándome un beso con una sonrisa y pasamos al salón.

Había otra pareja con la que otras veces habíamos compartido sexo, cada uno el suyo, nunca intercambiamos. Nos saludamos, ellos ya estaban desnudos viendo una película porno, el chico tenía la polla erecta y con líquido en la punta.

Marc me invito a desnudarme y me pidió que me hiciera una paja mirando a la otra pareja, ellos me miraban y seguían con sus juegos, ella le tocaba la polla a él, él la manoseaba el coño, metiéndole dos dedos dentro. Yo obedecí a Marc y me tumbé en la mesa y empece a masturbarme, mientras Marc tenía su polla en mi boca y pellizcaba mis pezones.

Con tres dedos recorría mi coño de arriba abajo, después en círculos estimulaba mi clítoris, notaba la polla de Marc como goteaba dentro de mi boca, el calor iba aumentando dentro de mi y introducía dos dedos dentro de mi vagina, moviéndolos deprisa hacia adentro y hacía afuera.

Miraba a esa pareja como jugaban, la expresión de sus caras, lo calientes que estaban, notaba sus miradas penetrantes sobre mí, me puse a cien, el calor aumentaba, me quemaba mi interior y no tarde mucho, explote enseguida, en ese momento sin dejarme recuperarme Marc me dio la vuelta tumbada como estaba sobre la mesa, con los pies en el suelo.

Me cogió de la cabeza dirigiendo mis ojos, obligándome a mirar como terminaba la otra pareja, mientras me metía su polla por el culo, empujando con fuerza, y sin poder remediarlo, empecé nuevamente a tocarme como una loca, era una escena que superaba todo.

De repente vi como el chico explotaba y vi su líquido como empapaba el culo de la chica y ella moviendo su mano como una posesa en su coño, exploto entre gemidos y ver eso, que Marc llegaba al final, volví a terminar con una explosión increíble, sin poder describir lo que sentí, me tumbe boca abajo sobre la mesa para poder recuperarme.

Fue explosivo y sin poder después de los años tener una respuesta. No apartaba aquella escena de mi cabeza, pasaba por mi memoria a cámara lenta , como una película y me ponía cachonda recordando.

Así descubrí, cuando me di cuenta que conseguía mis mejores orgasmos cuando miraba o veía que me miraban.
Es algo indescriptible lo que me motiva ver a alguien follar en directo.

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Jugamos a que yo me escondía

Jugamos a que yo me escondía

Soy una persona totalmente igual a cualquier otra en este país, sin esas cosas que generalmente llaman “anormales”, pero ser una persona pública, a veces conlleva que te vean de otra manera.

Resulta que estoy casado desde hace 2 años con una mujer maravillosa a la que llamaré “Elva”, y bien, hemos vivido una vida de pareja bastante placentera y normal a no ser por una especie de jugueteo sexual que hemos venido desarrollando desde hace algún tiempo y que a ido tomando matices bastante eróticos.

El mencionado jueguito sexual consistía primero en comunicarnos -sobre todo cuando teníamos relaciones- las maneras en que ella había hecho el amor en anteriores ocasiones con otros hombres(y vaya que si ha tenido experiencias) al principio se mostraba renuente, sin embargo a base de insistencia fue abriéndose poco a poco, y eso me producía un placer excepcional a la hora de tener un orgasmo;

Fue tanto el éxito de esta práctica , que un buen día decidí pedirle que por favor hiciera realidad ante mis ojos esos relatos- confieso que en el fondo sentía que no fuera así, pero la calentura que me provocaba podía mas que todo lo que pudiera pensar-.

Así que un buen día me comento que había invitado a cenar a casa a un antiguo amigo suyo con quien en ocasiones había tenido relaciones sexuales, para tratar de hacer lo que yo le había pedido, en un primer momento yo sentí celos, pero casi inmediatamente sentí una excitación tremenda al imaginar todo lo que podía suceder.

Asentí con la cabeza y sonreí, lo cual ella tomó con agrado.

-Sólo una condición! -me dijo-
tú solo vas a ser observador y no dejarás que él te vea, ya que puede salirse de balance por no estar acostumbrado a esto ¿ok?

No pude más que asentir otra vez, ya que en esta ocasión las palabras no salieron de mi garganta debido a la gran excitación que esto había provocado en mí, sentía que todo mi cuerpo temblaba por dentro y que la sangre se agolpaba en mi cabeza y en mi pene.

Decidimos pues, que yo me mantendría oculto en el clóset de nuestra habitación, el cual es bastante amplio como para poder estar sin la menor complicación. Quedamos en una hora específica (las 10:00 P.M) hora en la que yo ya debía estar dentro y ella llegaría ya con él.

A las 9:00 yo ya estaba en casa bastante nervioso y especulativo, pensaba:

¿Que diablos voy a hacer dentro de un clóset mientras se follan a mi mujer? ¿cómo va a reaccionar mi yo? -que en muchas ocasiones no sabemos como reacciona-

En fin nada de eso impidió que yo diera marcha atrás a lo pactado. Faltando 5 minutos para la hora me introduje rápidamente y me acomodé de forma que estuviera cómodo y no hiciera el menor ruido(la cama se encuentra a escasos 2mts. de las puertas del mismo) he hice la prueba de ver por entre las rendijas de madera de la puerta.

Se veía perfecto – desde luego que no quería perderme ni un detalle- un tanto para ver hasta donde llegaba la “malvada” y otro por lo excitante que pensaba que iba a ser.

A las 10:15 oí cómo la puerta de entrada se abría y escuché la voz de mi esposa y la de un hombre joven,(yo no lo conocía) venían charlando animadamente, terminaron de entrar y ella le ofreció algo de tomar, a lo cual él dijo que si, mi mujer sirvió vino y me imagino que lo empezaron a tomar mientras continuaban charlando, yo era un manojo de nervios pero tenía que esperar , no me quedaba otra.

Al poco rato ella le dijo que se iba a cambiar de ropa para estar mas cómoda, inmediatamente se dirigió a la habitación y abrió el clóset, lo que vio (después lo comentamos) fue una especie de animal agazapado en el suelo con los ojos bien abiertos, como asustado, a lo cual únicamente sonrió, sacó un baby doll y volvió a cerrar, yo me asomé por la rendija y la pude ver claramente.

Se desvistió completamente y se enfundo en esa provocativa prenda… fue al baño y al salir lo llamó por su nombre con el pretexto de que a la televisión algo le había sucedido, el ni tardo ni perezoso fue en su ayuda y llegaron a estar muy cerca de la cama, ya muy juntos ella le acerco sus grandes nalgas a su polla y él, sin mediar palabras la tomó de la cintura y la comenzó a besar, se besaron un instante y después se echaron a la cama cual escolapios revolcándose de un lado a otro; Casi inmediatamente ella le dijo que se desvistiera mientras ella hacía lo mismo.

Ya desnudos completamente ella tomó su enorme polla y se la metió a la boca… lo succionaba de tal forma que yo oía perfectamente el sonido que emite esa acción, él por su parte alcanzaba a dar pequeños y pausados gemidos-pienso que de placer- así estuvieron un buen rato hasta que él la puso boca abajo y delante de mis ojos le introdujo todo aquel pedazo de carne que ella había estado succionando momentos antes.

Comenzaron a jadear más y más fuerte, mientras yo en realidad me excitaba más y más al punto en el que me saqué la polla y comencé a masturbarme.

Ella le decía:
– Más, más, más…

luego la giró y ya de frente la volvió a penetrar, le levanto las piernas y la penetraba una y otra vez. Yo por mi parte cogía cada vez con más fuerza mi polla , hasta que sin poder contenerme eyaculé en un potente orgasmo haciendo el mayor esfuerzo por no hacer ningún ruido.

ellos continuaban follando hasta que por fin el se corrió fuera de ella dando unos gritos fulgurantes de placer.
Ella no pudo terminar, pero se mostró satisfecha con él, estuvieron un rato acostados sin mencionar palabra alguna hasta que ella se levantó y fue al baño.

Mientras él se vestía.
Cabe señalar que cena ya no hubo , ella le dijo que se sentía un poco mal y lo invito a retirarse. Yo creo que él resignado aceptó y se fue sin más.

Llegó corriendo conmigo y salí empapado en sudor , pero muy satisfecho también, nos dimos un largo beso y me dijo:

– Te amo, …. nunca te dejaré
– Yo también …-le dije-.

Nos fuimos a dar una ducha y cuando salimos empezamos hablar de lo sucedido tomando un vino en el salón. Al recordar lo acontecido la temperatura subió entre nosotros.

Me acerqué a ella y allí mismo, la tumbé boca abajo sobre la mesa del salón y le metí la polla en el coño mientras seguía relatando lo vivido con el otro chico. Apenas pude contenerme y después de unas cuantas embestidas a su coño me corri con una fuerte sacudida.

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Chico de compañía

Chico de compañía

Una tarde que salí de casa para hacer gestiones en la ciudad, cuando termine estaba cansada y decidí entrar en una cafetería a tomar un café y un trocito de tarta, para coger fuerzas y regresar a casa.

Estaba inmersa en mis pensamientos, se acercó un hombre diciendo que me había caído la servilleta al suelo, agachándose al mismo tiempo para recogerla. Me quedé mirándole, era muy guapo, con ojos brillantes, el pelo largo y bien cuidado, llevaba unos jeans ajustados, mostrando un paquete importante.

Le di las gracias y preguntó si podía tomar su té conmigo, era tan dulce su sonrisa que le dije que si. Miro mi mano y dijo que pena que estuviera casada porqué si no, me echaría los tejos, porque le parecía que era una mujer muy atractiva y tenía una mirada limpia, me halagó como mujer y empecé a fijarme en él más a fondo y escuchar su conversación.

Después de más de una hora, seguíamos hablando de a que nos dedicábamos, yo no quise decir mucho pero el dijo que era hombre de compañía para mujeres casadas, que no quería problemas.

Me quede pensativa, escuchando lo que decía, con él todo se hacia realidad, no daba problemas porque cobraba por escuchar, acompañar y hacer que los sueños se convirtieran en reales.

Continuamos hablando y de repente dijo…. noto que tienes problemas en tu matrimonio, estas triste y hueca en tu interior, yo podría darte y ofrecerte lo que necesitas. Si quieres la primera experiencia es gratis por si no te gusta, y si gusta, me pagas.

Yo no dije nada, me quedé pensativa. Al rato dije que tenía que marcharme, que era tarde, entonces se ofreció a acompañarme con una sonrisa que no pude resistir.

Nos levantamos y al salir me abrió la puerta, sujetándola para que saliera de la cafetería, al mismo tiempo echándome una mirada que me derretí. Estando en la calle seguía hablando del tiempo, de la ciudad y de repente dijo que en la acera de enfrente habían unos apartamentos de alquiler por horas, que el los utilizaba y que algún día podríamos ir juntos.

Fue como un tifón, sin pensarlo, dije…. venga, tengo una hora, subamos. El se quedo parado y dijo …. estás segura?
No tenía dinero y le dije que tenía que ir a un cajero, pero el dijo… primero subimos y después te acompaño a un cajero si te has quedado bien.

Me pareció estupendo, así que subimos al apartamento, era muy acogedor, pequeño pero limpio y con unas vistas increíbles a toda la ciudad.

Me acompañó al dormitorio y me desnudó, después dijo que fuéramos a lavarnos.
Entramos en la ducha y deprisa nos lavamos los dos juntos, después cogió una toalla, envolviéndome en ella, me acompaño a la cama y me preguntó que era lo que quería experimentar, le dije que tratara de hacer lo que quisiera pero rápido como si me forzara pero sin hacerme daño.

El se quitó la toalla envuelta al rededor de su cintura y vi una polla gorda, de un tamaño adecuado para mi, ni grande ni pequeña, estaba dura y firme.

Se acercó y me dio la vuelta y empezó a restregarme la polla por el culo, mientras con la mano acariciaba mi coño, haciéndome una paja, yo estaba apoyada con las manos a la cama y sentir eso, un desconocido, que me tapara la boca, me puso a tope.

Se dio cuenta y me dijo que estaba mojada, como no tenía un tamaño grande para podérmela meter desde atrás, me tumbó en la cama, abriéndome las piernas, se agacho metiendo rápidamente su polla en mi coño.

Mientras se movía me decía….. no te resistas, abre más las piernas, tócate el coño y seguía empujando, cuando estuve relajaba, se dio la vuelta y se tumbó en la cama, cogiéndome y poniéndome de rodillas en el suelo y me obligo a chuparle la polla.

Empecé a chuparle despacio, entonces dijo… venga zorra chupa más deprisa, cogiéndome la cabeza y moviéndola al ritmo rápido que me iba marcando, después saco la polla de mi boca y me bajó la cabeza para que le pasara lengua por los huevos.

A continuación levanto las piernas y bajó mi cabeza aún más para que le rozara con la lengua su culo, de repente se levanto y se me sentó sobre su polla, mientras me movía , me iba dando cachetes suaves en las nalgas, cuando me levantaba, con la mano tocaba su polla, y así seguimos con el meneo.

Al cabo de un rato se levantó y se sentó en una silla y me puso otra vez sentada sobre su polla, dándole la espalda, se agacho un poco para que me entrara mas, empujaba al mismo tiempo que yo, embestía con fuerza, ya no podía más, mi coño goteaba, mi piel ardía, notaba que iba explotar y entonces se levantó, me puso agachada en la cama, pero muy agachada, la cabeza apoyada en el colchón y de rodillas con el pompis arriba, notaba mi coño muy abierto, al máximo que podía y metió su polla de golpe, de una vez hasta el fondo, empezó a moverse muy deprisa.

Oía sus jadeos y me ponía aún mas cachonda, la sacaba y la pasaba por el culo mojaba, la volvía a meter y movía sus caderas y la volvía a sacar y así un buen rato hasta que sus gemidos iban aumentando de volumen y la saco, corriéndose y echando todo su semen en mi culo.

Luego se sentó y me cogió la cabeza de nuevo, llevándola a su polla, la chupaba saboreando su líquido, continuaba saliendo algo más, pero poco y empecé a sentir ganas de chupar más y más.

Después me tumbó en la cama y empezó a chuparme los pechos, bajando la cabeza, poco a poco hasta llegar a mi coño donde su lengua jugó, pasándola por todos los rincones y hizo que terminara con una explosión, dejándome sin aliento.
Fue una pasada, aún lo recuerdo y me pongo mala.

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Trío de picas

Juan casi nunca me había llamado por teléfono. Ese día, me puso un mensaje y me dijo…te voy a llamar!
Ostras!! Y qué me querrá decir tan importante!! Me puse nerviosa por un momento, no se, me sorprendió muchísimo.

· Hola
· Hola
· Que tal?
· Muy bien, aquí, trabajando… pero me ha surgido algo que te tenía que consultar cuanto antes, no se vaya a arrepentir.
· Pues, cuéntame! (Estaba intrigadísima, pero ya sabía por dónde podían ir los tiros)
· Mira, ¿te acuerdas de la chica que te dije con la que follaba que estaba cerca de tu casa? Pues le he propuesto lo del trío y parece que se anima.
· Bueno, eso es genial….y como ha surgido si hace mucho que no la ves?
· Nos hemos dicho hola después de un tiempo, hemos empezado a hablar y ella está en un momento de descubrir, le he hablado de ti, y le apetece
· Me parece estupendo, pero sabes que la tengo que conocer y que me tiene que gustar….
· Si, si, claro, ya se lo he dicho
Era miércoles, ese sábado Juan me había dicho que no podía quedar por qué le tocaba tener a la niña ….bueno, 18 añitos tiene la criatura y ella estaba más fuera que dentro de casa, pero era su excusa y se la consentía. Cuando quedábamos el me lo daba todo y podía hacer la vista gorda, aunque una no es tonta.
· Qué te parece si quedáis el viernes las dos y luego quedamos el sábado los tres
· Pero tú no podías el sábado, no?
· Si, me las apañaré, no te preocupes. Podríamos ir a tu casa?
· Si, claro, sin problema
No te fastidia!! A la vista un trío con dos de las tías que más cachondo te ponen y vas a buscar excusas!! Jajajaja
· Vale, pues pásame su número y quedamos nosotras
· Si te parece, voy a hacer un grupo de WhatsApp y hablamos por ahí los tres
· Me parece perfecto
· Joder que fácil es todo contigo!!
· Y por qué no lo iba a ser? Buscamos nuestro placer, no?
· Si, si, pero que no es lo normal
· Te digo, ella no ha estado nunca con una mujer pero le apetece mucho probar, así que tendremos que ser cariñosos y cuidadosos con ella.
· Lo dudas acaso? Lo seré, lo seré

Colgó con una excitación máxima, creo que de todas las excitaciones posibles, además. A los minutos ya estaba incluida en un grupo de whatsapp en el que establos los tres. Empezamos a hablar y quedamos para conocernos y vernos el viernes en un sitio intermedio entre nuestros pueblos. Juan no cabía en si de gozo. Se le notaba pletórico…estaba convencido de que nos iba a ir muy bien. Me escribía por privado y me preguntaba de todo, estaba nervioso.

El viernes por la mañana todo eran mensajes de preparación y de preguntas sin contestar. Nos gustaríamos? Se animaría ella conmigo a solas? Se echaría para atrás en el trío? Juan me decía que era una tía que estaba muy buena. Un buen culo, súper femenina y que le encantaba follar con ella. Le pregunté que hacía cuánto que no follaban y me dijo que desde el día de nochevieja (estábamos a finales de abril y yo llevaba follando con él desde marzo)
A ver si te vas a liar con ella y me dejáis a mí fuera del lío!!
No, no…sabes que yo eso no lo haría!! , no te preocupes
Juan y yo habíamos cerrado un acuerdo verbal la segunda vez que follamos. Él no quería pareja, ni yo tampoco, aunque debo reconocer que si él me lo hubiera propuesto habría aceptado a probar. Pero quedamos en denominarnos “equipo”. Buscaríamos el placer mutuo, tanto solos como con más personas. Yo quería hacer un trío con otro hombre y él quería con otra mujer….así que nos dedicamos a buscar mujeres y hombres para nuestro deleite y acordamos que nos contaríamos todas nuestras aventuras antes de que sucedieran y después. Es decir, que si él quería quedar con alguien me lo debería de decir y luego contarme que tal la experiencia y yo también.. A mi eso, me da mucho morbo aunque con él he de reconocer, que siendo la primera vez que vivía una situación de este tipo, vamos a llamarlo una relación abierta, me entraban algunos celos de vez en cuando. Decidí aprender a sobrellevarlo y a disfrutar del disfrute del otro. Hoy por hoy os puedo asegurar que he aprendido, y muy bien jajajajaja El jamás me dijo que quedaba con nadie los fines de semana que no podía quedar conmigo.
Sigamos con lo que nos concierne. Todos los pasos que dábamos, los escribíamos en el grupo común del trío. Yo llegué la primera al bar ese viernes, lo escribí. “Estoy en una mesa alta entrando a la derecha” “Estoy aparcando”, escribió Bea. Juan ni mu, no decía nada, pero estoy segura que se comía las uñas. El ese día no había podido venir porque tenía mucho trabajo, decía.
Sabéis esas personas que en cuanto las veis tenéis la certeza que van a congeniar contigo? Pues eso me paso con Bea. Súper femenina, tacones súper altos y finos, pelo engominado hacia atrás con una coleta muy pequeña, buenas tetas, labios pequeños, sonrisa perfecta, ojos verdosos y de apariencia seca y seria pero que a la mínima logras sacarle una sonrisa. Así es ella. Hablamos, hablamos, hablamos…hijos, trabajos, aficiones, vida pasada y…llegamos a Juan. Nos lo estábamos pasando fenomenal. Habíamos pedido ya varias rondas de cerveza y llegó el tema de conversación que hasta allí nos había llevado. Bueno, antes hablamos de otra cosa. Antes le pregunté que si se animaría a acostarse solo conmigo, para probar y me dijo que no lo sabía pero que le apetecía. Dudo por que le sorprendí con la pregunta pero no dijo un no rotundo.
Empezamos a hablar de Juan. De lo bien que folla, de la polla tan estupenda que tiene. Y así, a lo tonto, le pregunté cuando era la última vez que había follado con el. Pues, hace un par de semanas, me dijo. ¿Coooooomoooooooo? Perdona!!!!! Estás segura??? Espera, espera, espera….. saque el móvil y miré el calendario. En el grupo había un mensaje de Juan que ponía que no sabía si asomarse, que que tal íbamos….pufff…. te pillaba ahora mismo y te retorcía la polla.
· A ver, Bea, hace dos fines de semana me dijo que tenía un ataque de ciática monumental y que no se podía ni mover!!
· Jajaja…si, si ciática!! Pues no veas como me follo!!
· Cabronazo!!
Una de las cosas que peor llevo en esta vida es la mentira, no puedo soportar ni la mentira ni al mentiroso y más cuando estás dando la opción de que te lo cuente todo abiertamente. No lo podía entender!!
Los siguientes minutos fueron de despellejamiento total. Le conté que había pasado fines de semana con él y eso a ella le reventó por que le decía que no podía pasar las noches fuera de casa y una serie de detalles que hacían que tuviéramos versiones de hombre diferente aunque las dos coincidíamos que era una máquina en la cama. Hmmmmm…que calentón!! Pero de los malos.
· Sabes que te digo Bea? Que me dan ganas de dejarle sin trío a este cabrón
· Y eso? Cómo lo vamos a hacer?
· Pues, haciéndolo!!
· A ti se te va la vida si se enfada y deja de follar contigo?
· Pues, no
· Y a mi tampoco, vamos, que puedo vivir sin él perfectamente…ya vendrá otro u otros
· Y qué hacemos?
· Bien, se me está ocurriendo….
· A él le encanta descubrirle a una mujer las cosas por primera vez, de hecho esta cachondo perdido pensando que voy a ser tu primera mujer y que él va a estar delante viéndolo. Así que, vamos a decirle que tú y yo, hoy, nos hemos metido en la cama y nos lo hemos pasado de Puta madre. Eso, ya se lo hemos jodido
· Jajajaaj…pero como vamos a hacer eso!, dijo con una risa súper nerviosa. joder, joder, joder
· Pues haciéndolo…dime: Estás depilada completamente? Tienes algún tatuaje? Algún lunar en sitio estratégico? Y ahora, el lugar. Hemos ido a tu casa que está más cerca de aquí que la mía y no están tus hijos. Explícame cómo es tu casa y tu habitación, color de las paredes, cortinas, como se entra, pasillo, donde está el baño…. no hay que tener ningún fallo en eso pero no te preocupes que si me pregunta algo que no se, por que lo va a hacer, te preguntaré por privado y me lo dices. No me va a llamar para preguntarme así que no te preocupes.
· Tía, pero estás segura de esto??
· Vamos!! Cada momento que pasa lo estoy más. Menudo cabrón!!
Nuestra noche fue maravillosa, seguimos tomándonos unos gin tonics y animándonos. Se me estaba pasando la noche que no me estaba enterando. De todas formas yo no dejaba de imaginar que lo que planeaba con ella y que estábamos inventándonos para Juan no se convirtiera en realidad en cualquier momento.
¿Cómo puede un hombre juntar a dos mujeres para hacer un trío, habiéndoselas follado a las dos a base de mentiras? Que pensaba, que íbamos a ser todos amiguitos, seguir follando, y ya está? Que equivocados estáis algunos y qué poco conocéis a las mujeres!!!
Que se pensaría que íbamos a hablar de trapitos? Que poca picardía!! Y es que fue idea suya!!! Alucino, de verdad…. y Bea también alucinaba.
· Vale, y mañana entonces cómo lo hacemos?
· Podemos hacer lo que quieras pero yo le hacía venir hasta aquí (a unos 100 km de su casa) para no hacer nada
· No puedo hacer eso… no quiero que piense que he sido yo la que se ha echado para atrás
· Bueno, pues lo haremos de manera que sea yo la que la fastidie
· Y como?
· Pues mañana cuando esté de camino, le diré que me encuentro muy mal, que tengo una resaca horrible de hoy y que lo dejamos para otro día. Le puedo decir que tengo ciática pero lo mismo le mosquea jajajajaj. No le voy a decir que tengo una cagalera impresionante que a él lo escatológico le tira mucho para atrás
· Que loca estas!! Si, ya, y yo que digo!! Jajajaaj, risa súper nerviosa de Bea. Se notaba que le molaba la idea pero en el fondo no estaba segura de querer hacer eso.
· Nada, tu mañana ven a casa nada más comer, y cuando yo empiece a mandar los mensajes yo te voy diciendo lo que tienes que poner para quedar bien delante de él
· Joder, joder, joder….de verdad que vas a hacer eso?
· No tengo nada que perder….solo a un mentiroso, que folla fenomenal, pero mentiroso. Lo peor que puede pasar es que tu y yo disfrutemos de una buena cena y unos gin tonic en casa riéndonos de todo esto. Te parece un mal plan?
· No, no, que va, en absoluto.
· Pues. ya esta!! Decidido!!
Entre risas y risas llegó el fin de nuestra noche. No la vi receptiva para un beso de despedida así que deje que madurara la decisión de querer sexo conmigo. Me apetecía mucho con ella, me había gustado.
Llegue a casa a las cuatro y media de la mañana y escribí un mensaje en el grupo de whatsapp: “Bea, eres una fiera en la cama. Que bien nos lo vamos a pasar los tres mañana”
A las siete y media de la mañana escribió Juan el primer mensaje en el grupo ¿que tal ayer? Pero a mi por privado también me puso otro. “¿Te la has follado? Cuéntame más, por favor. Que paso? Te gusto? De verdad crees que hoy va a venir al trío?”
Ayyy, que nervioso le había puesto… pero no le contesté hasta las 12…. “Que tía más genial!., me ha encantado, tenías razón, que culo tiene!! Ufff…lo vamos a pasar estupendamente los tres!!” Le deje claro que iba a suceder lo del trío y en el grupo mandé la ubicación para que Bea supiera llegar y poco más…. como si no lo supiera ella ya!!! jajajaja Le dejé atacadito de los nervios!
Habíamos quedado con él a las 7, así que tenía que salir de casa como muy tarde a las 6. Bea llegó a casa a las 5, nerviosa, no…lo siguiente. Daba vueltas por mi salón como si de un padre primerizo se tratara. Taconeaba de arriba a abajo mientras sorbía su cerveza y me miraba atónita, sin creerse muy bien cómo se había metido en esa movida. Y no paraba de decirme que no lo hiciera, que no podíamos hacer eso. ¿Que no podemos?, claro que si, lo que más me jode de alguien es que se crea que soy tonta y que me tome el pelo y este no me lo va a tomar más. Además se había sumado un componente natural. A Bea le había bajado la regla y eso si que le hacía decidir que no iba a pasar nada. Le dije que no fuera antigua, si al final sucede algo, que no creo… que había más agujeros para jugar. Pero ella estaba convencida de que no iba a pasar nada. Yo, no lo tenía tan claro.
A las seis y diez puse un mensaje en el grupo:
· “Habéis salido ya?”
· Si, ya he salido.. voy a la gasolinera a por hielos y voy ya para alla
Bea en mi casa me preguntaba que que ponía… Nada, le dije, todavía nada… el no sabe que estas aquí y puede pensar que estas conduciendo… espera.
· Es que, no se si es buena idea seguir con esto…. me encuentro un poco mal
· ¿Como? qué te pasa?
· No se, tengo diarrea y me encuentro fatal
· Pero, se te va a pasar?
Por privado me escribe un mensaje
· Pero, cariño, qué te pasa? Lo sabía!!! jajajajaj los nervios!!! (Gilipollas, pensé… yo por estas cosas no tengo nervios)
· Joder, no te rías, que estoy fatal!!
· Perdona, perdona… No, no me rio, lo siento
· Yo creo que ayer nos dieron garrafón y me encuentro muy mal, la verdad
· Vaya, pues que hago, voy?
En el grupo:
· No se, me estoy tomando un remedio casero pero uff. me encuentro un poco mal, la verdad
En ese momento le dije a Bea que escribiera: “Bueno, si te encuentras mal, podemos dejarlo para otro día” Soltó el teléfono en la mesa como si quemara diciendo otra vez lo de joder, joder, joder!!!!! nerviosa perdida
jajajajaj como me lo estaba pasando!!!
· Que hago, voy o no voy? decía Juan. Tengo ya los hielos y estoy en la gasolinera
Yo no contestaba…
Miré a Bea, le dije ahora si o no?
· Joder tía, pero no podemos hacerle esto
· Si, si que podemos… decide tu
La vi tan nerviosa y tan agobiada que escribí en el grupo
· Si, venga venid… seguro que se me pasa”
· Vale, voy, seguro?
Tenía cara de resaca y no me maquillé, me iba a ver con mala cara… jajaja hay que tener en cuenta todos los detalles
· Ahora??, dijo Bea. Estefanía!!! que tengo la regla!!!
· No te preocupes, mira, cuando estemos cenando, te vas al baño y me gritas que necesitas un tampón por que te ha venido y ya está… el se da por enterado en directo y así no insiste en nada, si te parece.
· Pero por que me he metido yo en este lío???
Seguía dando vueltas sin parar.. cuando me quise dar cuenta nos habíamos bebido, con los nervios, cinco cervezas cada una. Yo empezaba a sentirme contenta y mucho más atrevida.
Mientras venía Juan nos pusimos a hablar de la pregunta que le había hecho el día anterior a ella y me dijo que se lo había pensado bien y que le apetecería tener una experiencia a solas conmigo. Mmmmm, eso me puso muy cachonda!! Vía libre… pero claro, hoy tenia la regla, joder con la naturaleza!!!! Juan llegó con los hielos y me besó en los labios según me vio.
· ¿Qué tal estás?
· Mejor, gracias. He pasado un rato muy malo.
Entramos directamente a la cocina y nos magreamos mientras me preguntaba que tal haciéndome un gesto hacia el salón. El ya sabia donde estaba todo en mi casa. Habíamos follado ya varias veces y ubicaba todos los espacios perfectamente. Muy bien, estupendamente. Así que entró en el salón, yo detrás de él, le dio un beso en los labios y nos sentamos los tres en el sofá.
Bueno, contadme qué pasó ayer?
Qué quieres que te contemos? pues que todo muy bien!!! risas y risas y más risas. Bea y yo, conociéndonos solo de hacía 24 horas teníamos una complicidad brutal. El hubo un momento hasta que se mosqueo viéndose un poco fuera de lugar. Daros cuenta de que yo tenía un mosqueo con el de tres pares de narices y Bea exactamente igual. Había tomado una decisión, egoísta, muy egoísta. No pensé mucho en Bea, la verdad. Decidí que le iba a follar como si no hubiera un mañana y cuando hubiéramos terminado…. ya vería a ver lo que hacía. No vamos a adelantar acontecimientos… pero ya le tenía allí y es el mejor amante que he tenido hasta la fecha (hasta la fecha de hace un año que pasó esto, claro, hoy por hoy tengo otra experiencia y algún que otro empotrador que ya suple a este con creces)
Prepare la cena en un momento de tensión en la conversación que veía que se tensaba entre Bea y Juan y le pedí a Juan que me ayudara en la cocina, ella tambien tenia resquemor con él y no quería que terminara la noche con una discusión. Preparamos todo y fuimos al salón. Cuando terminamos, fuimos a llevar todo a la cocina y Juan se ofreció a preparar los gin tonics, así que me fui a sentar al salón con Bea. Según me senté a su lado acerqué mis labios a los suyos y la besé con pasión. Ella me recibió con ganas y agrado alargando el beso, disfrutándolo. Mmmm me encantaba!!! Tenía ganas de tocar sus tetas desde ayer, así que moví mi mano hacia uno de sus pechos, notándolos sobre su ropa, duros tersos.. no eran muy grandes pero tampoco pequeños, me gustaba su tacto y decidí sentir como era la piel y su pezón. Duro, tenía el pezón muy duro. Mientras esto sucedía sentí a Juan como llegaba al salón con dos copas en la mano y se detuvo después de dejarlas en la mesa, se debió de quedar blanco. Nosotras seguimos a lo nuestro. Se que le estaba poniendo a mil por hora, pero ni siquiera le miramos. Todavía le quedaba traer una copa así que se fue para volver a los segundos y depositar la tercera copa en la mesa. Se sentó a mi lado, me dejó en medio y yo seguía besándome con Bea. Me incorporé para beber un sorbo de mi copa y darle las gracias a Juan por ella y propuse un brindis por los tríos. Cuando deje la copa en la mesa Juan me besó y metió su mano para tocar mis tetas. Me eché hacia atrás, pasó a besarme el cuello, comencé a jadear.. me toca y me corro, no se como lo hace…. ahora era diferente, tenía una espectadora. Mi mano derecha cogió la de Bea, muy fuerte, según jadeaba y gemía apretaba su mano, ella bajaba su cabeza vergonzosa. Estaba viviendo uno de los actos más íntimos de otra persona, sin vivirlo en primera persona por que ella no estaba directamente en la situación y era de otra mujer, además. Mi orgasmo. Lo exploté… solamente ocurrió con los besos en el cuello de Juan y su mano en mi pezón, acariciándolo. Fue brutal!!! Sentir a Bea allí fue muy excitante para mi.
En ese mismo instante Bea se levantó como un resorte y fue hacia el baño. Su regla!!! se me había olvidado. Tal y como dijimos, me gritó desde el baño. Me metí dentro con ella, tardé en salir unos minutos mientras me decía que tenía una borrachera considerable y salí con cara de circunstancias. A Juan no hubo que decirle nada… se lo imaginó. Pero le dije, bueno, no pasa nada, tiene más agujeros, no? Si, si claro.
Aproveche para recoger un poco más la mesa del salón y dejar solamente las copas. No me entretuve mucho pero cuando volví estaban Juan y ella de pié, besándose, delante de la chimenea. Ella estaba completamente desnuda con un cordoncito colgando entre sus piernas. Bebí un sorbo de mi copa contemplando el espectáculo, de pie, delante de ellos y pensando cómo me podía incorporar. Decidido, me arrodille delante de los dos y comencé a comerle el coño a Bea. Completamente depilado, como me había dicho el día anterior. Abrí sus labios con mis dedos y metí mi lengua todo lo adentro que me permitía esa postura, La oi gemir, aceleró su respiración ahogada por los besos de Juan y con mi otra mano comencé a bajar la cremallera del pantalón de nuestro hombre, casi reventada por el abultamiento del mismo. El me ayudaba con una mano a que consiguiera mi objetivo mientras yo seguía lamiendo ese coño tan apetecible. Cuando su polla consiguió salir del pantalón y la cogí con mi mano decidí que la tenía que meter en mi boca, así que lo hice. No sabía lo que estaba sucediendo por allí arriba pero os puedo asegurar que la parte interesante la tenía toda allí abajo.
Como me gustaba la polla de Juan, además, según la sentía en mi boca todo su afan era follarmela. Aceleraba sus movimientos, provocándome una arcada. Mi mano tocaba el clítoris de Bea, pero no metí mis dedos porque sabía que su agujero estaba ocupado… una pena.
Volví con mi boca al coño de Bea, y oí de nuevo ese gemidito que me daba a entender que le estaba gustando mi boca en su raja. Ahora abandone un poco a Juan para abrazar con mis manos el culo de mi chica y poder acceder mejor a todo su sexo, empujando y soltando, empujando y soltando, como si follara mi lengua. Mmmmm como me estaba gustando!!!
Me levanté y me desnudé. Me tumbé en el sofá diciéndole que se tumbara sobre mi poniendo su coño en mi boca. Yo abrí muy bien las piernas haciéndole ver que ella también debía comérmelo a mi mientras tanto. A Juan no le dije nada… supongo que se colocaría en la posición que mejor le viniera o que miraría simplemente. Me equivoqué, no se limitó a mirar. Según se lo comía vi como acercaba su polla al culo de Bea, el cordoncito caía por mi cara y la polla de Juan la tenía muy muy cerca, así como sus huevos. Mi coño chorreaba, no se podía sentir más excitación en ese momento, me lo estaba comiendo fenomenal y yo movía mis caderas para que llegara bien a todos los sitios. Cuando vi la polla de Juan intentar entrar en su culo, me corrí como una bestia…. Madre mía!! que placer!!! Chorreaba… ahora si que entraba bien una polla. Quería ser yo la que la sintiera en mi culo mientras Bea me lo chupaba, pero empecé a sentir todo su peso sobre mi… se estaba quedando dormida!!!! Intenté moverme pero no podía y Juan no consiguió meterle la polla por el culo, se le bajó. No se muy bien porqué, pero se le bajó.
· Bea, te encuentras bien?
· No, no me encuentro muy bien, la verdad, creo que he bebido demasiado.
· Te traemos algo? Juan y yo nos miramos
· Dejadme aquí en el sofá que duerma un rato, de verdad, seguid vosotros
Bea se acurrucó inmediatamente, quedándose dormida, le puse una manta por encima y Juan y yo nos fuimos a la cama.
Tenía un calentón considerable y se le empezó a llenar la polla de nuevo, así que me tumbé, él levantó mis piernas y me la metió hasta el fondo echando su cabeza hacia atrás y moviendo su pelvis a un ritmo vertiginoso, tanto que a la quinta o sexta embestida yo me estaba corriendo otra vez. Ufff, que polla!!! como me pone tenerla dentro!!!! Cuando ya había conseguido mi orgasmo, la sacó del coño y me la metió por el culo en la misma posición, sujetándome por los tobillos, se empleó a fondo, primero despacio, dejando que entrara en el lubricado agujero poco a poco y cuando la sintió dentro bombeo y bombeo hasta que me dijo que se corría… me corro!! no puedo más!! que culo tienes hija de puta!!! agggghhhhhh!!!!!
Nos metimos bajo las sábanas sobándonos pero me levanté a ver que tal estaba Bea. Estaba dormida como un tronco, incluso roncaba!!! Pobrecilla, los nervios, el alcohol… habían podido con ella. Espero que mañana se levante con ganas de algo.
La capacidad de recuperación es asombrosa, en cuanto regrese a la cama ya tenía otra erección esperándome, así que directamente le puse el culo en la cara para que me lo comiera, así tumbado y cuando estaba a punto de correrme me encarame en su polla de espaldas a él. Le follé, le follé, entraba tan adentro y la sentía tanto que me corrí, grité, sollocé incluso. Ponte a cuatro, me dijo y yo le hice caso. Me folló y me azotó, le encantaba oír ese sonido en mis nalgas y a mi me encanta el sonido y sentir su mano con esa caricia tan particular mientras hace toda la fuerza para que sienta todo su miembro en las paredes de mis adentros. Volví a correrme, todo mi liquido ya mojaba sus huevos, mi entrepierna, estaba muy mojada, así que volvió a penetrarme el culo dándome esos cachetes, esos azotes… fuertes, cada vez más fuertes. Tanto que hacían que mi cuerpo se venciera hacia adelante, hasta que topé con mi pelvis en las sábanas y ya no tenía más escapatoria. Me sentía atrapada bajo un cuerpo, bajo una verga que sometía a mi culo a ser follado.. quería huir por que me dolían ya esos azotes pero no podía.. pero tampoco quería que parara, me gustaba tanto, disfrutaba tanto…estaba tan excitada que sentirme rebotar contra la cama según su polla me penetraba y su dentro fuera era cada vez más rápido. Grité, pero grité de dolor cuando me azotó tan fuerte y coincidió con que su polla llegaba al fondo de mi ano. Una sensación muy placentera para mi en ese momento, sorprendiéndome a mi misma sintiendo un orgasmo brutal. Dolor-placer… dicen que están muy cerca en nuestro cerebro y debe ser así, yo ya lo he comprobado. A partir de entonces he empezado a disfrutar de otras formas de sexo… pero eso ya os lo iré contando.
Agotados, nos quedamos dormidos. Por la mañana vibré cuando me encontré con un hombre en la cama Mmmm, esto hay que aprovecharlo. Metí la cabeza dentro de las sábanas e hice que su polla creciera en mi boca. Me encanta!!!! Así, ya preparado, me folló a lo misionero, dándomelo todo y corriéndonos los dos como dos locos, gritando, gimiendo…. por un momento pensé en Bea. Uyy… seguirá ahí? bueno, primero me corrí, nos corrimos y luego fue Juan a ver que tal estaba e invitarla a la cama con nosotros.
No quiso venir, dijo que no le apetecía. Tras una pequeña conversación con Juan escuché como se vestía. Juan volvió a la cama para decirme que no quería venir con nosotros. Que estaba muy resacosa y que no nos preocupáramos por ella. Se metió en la cama, apoyé mis brazos sobre su pecho dejando mi cara muy cerca de la suya y le dije muy seria.
· ¿Sabes una cosa? Esta es la última vez que follamos tu y yo. Por mentiroso y por tonto
Me levanté de la cama poniéndome las bragas y un chándal mientras él me decía que habían sido mentiras piadosas… mira si sabe de qué estaba hablando!!!! No me preguntó ni por qué decía eso.
A partir de ahí, prepare el desayuno para los tres. Nos sentamos en la mesa de la cocina. La situación fue muy tensa, pero muy muy tensa.
A Juan no lo volví a ver nunca más, si me escribió, ni le escribí, ni nada de nada. Con Bea no he vuelto a tener sexo pero si que hemos quedado para tomar cañas y contarnos batallas de hombres. Ese día gané una amiga y perdí un gran amante, pero es que yo con los mentirosos…………. no me llevo nada bien, lo siento.

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Tomamos un aperitivo antes de la cena

Tomamos un aperitivo antes de la cena

Una noche cuando llegó Mark a casa después de todo el día en el trabajo, le estaba esperando con una camisola transparente negra de tela de media que me había comprado hacía unos días, la que dejaba ver mi cuerpo desnudo.

Había puesto unas velas e incienso por toda la casa y tenía preparado algo para picar. Un poco de jamón ibérico y paté de pato con tostadas.
La botella de cava se estaba enfriando en la champanera con mucho hielo.

Le recibí con un beso de bienvenida y le acompañé al dormitorio, mientras dejaba sus cosas y se desnudaba me tumbé en la cama mirando sus abdominales y su polla que estaba medio dura, al rato salí y le deje tranquilo mientras se preparaba para darte una ducha.

Fui al salón y puse música de la que a él le gusta.
Encendí un cigarro pendiente de oír el agua caer en el baño. Después de diez minutos entre y ya se estaba enjuagando la espuma del jabón, sin darte tiempo a reaccionar, me acerqué a él y allí mismo me agaché y empecé a lamerte los huevos, uno y otro mientras con la mano derecha le cogí la polla y la fui moviendo hasta que se puso dura, me la metí en la boca rápidamente hasta la garganta, la chupe y la succioné a la vez que seguí tocándote los huevos.

Con su ereccion me puso muy cachonda, por momentos me sentía húmeda, mis labios hinchados y mis pezones a flor de piel, pero seguí , seguí y seguí hasta que se corrió en mi boca y empezó a caer su semen por el borde de mis labios. Me tragué parte de su corrida.

Me lave mientras él abrió el teléfono de la ducha y se enjuago de nuevo y se secó con una toalla azul y se puso cómodo, con un pantalón de pijama de cuadros azul y camiseta blanca.
Después salimos al salón y abrimos la botella de cava, nos sentamos para cenar y charlamos de lo acontecido en el día, pero mi cabeza estaba con la visión de su polla y corrida.

Terminamos de cenar, el cava y los aperitivos y me senté en el sofá abierta de piernas mientras Mark se llevó los platos a la cocina, cuando regresó, me estaba tocando, haciéndome una paja, se quedó quieto mirando la escena, como me metía los dedos dentro de la vagina y sacaba, me acariciaba los labios y clítoris, tenía el coño hinchado, cachondo, goteante. Se apreciaba por mis dedos brillantes del flujo que salía de mi coño.

Vi como su polla empezaba a crecer, asomaba por la abertura del pantalón del pijama, se estaba poniendo dura y le dije “ la quiero para mi, sentir tu polla dentro dentro de mi”.

Me puse de rodillas sobre el sofá de espaldas a él, pidiéndole que me metiera la polla y me follara.

Se acerco y me agarro de las caderas, me la metió hasta el fondo de una vez, me hizo gemir mientras le pedía que siguiera sin pararse y así lo hizo.

Uff un escalofrío recorrió mi piel, mis pezones, mi piel, hasta el pelo de mi cabeza se erizó, estaba a punto de estallar.

Continuó unos minutos más a ese ritmo frenético, se inclinó sobre mi espalda y me cogió de los pechos mientras continuaba empujando su polla contra mi coño.

Estaba tan excitada que necesitaba correrme y empecé a tocarme el clitoris, el deseo iba en aumento, gemía y gemía sin parar, casi grite del placer que sentí cuando un estallido invadió todo mi ser.

Al oírme gritar, me agarro de nuevo la cadera y empujó con fuerza, note espasmos en la vagina y como corría su semen por mis muslos.

Fue al baño mientras yo fui al otro baño a darme una ducha, cuando Mark regreso yo ya estaba en el sofá, tocándome el coño.
“ quiero más “ le dije.

Se arrodilló y metió su cabeza entre mis muslos, al notar su aliento cálido en mi coño fue subiendo mi excitación ,me comió el coño con desespero, mordisqueó el clitoris y metió su lengua en la vagina, bebiéndose mis flujos.

Estaba a punto de estallar, no podía más , le pedí siguiera, cogiéndole la cabeza y acercándola aún mas si era posible.

Con un grito estalle de placer, quedando exhausta tumbada en el sofá.

Cuando recobre el aliento fui al baño a darme otra ducha, para cuando regrese Mark había preparado unas palomitas y puesto una película.

Nos sentamos tan tranquilos uno junto al otro y disfrutamos de la película

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Silvia y su amiga Amanda

Silvia y su amiga Amanda

Una tarde noche, después del trabajo, cuando llegue a casa, me encontré a mi pareja Silvia y a su amiga Amanda, a la que conocí en el gym un día que fui a buscar a Silvia.

Salude y me fui a darme una ducha para ponerme cómodo, pero antes tomé una Copa de Cava ellas.

Me duché tranquilamente y después me puse mi pantalón suelto y una camiseta ancha, puse el teléfono móvil a cargar, recogí mi ropa sucia y la puse en el cubo para lavar.

Cuando termine, regrese al Salón. Silvia y Amanda estaban riendo, me miraron de una forma algo extraña. Se miraban y no paraban de reír.

Me uní a ellas y entre Copas de Cava y cigarros, charlábamos contando anécdotas de cada uno. Las burbujas empezaron a hacer su efecto y se nos subieron a la cabeza y de repente, Silvia y Amanda se levantaron del sofá.

Me cogieron de la mano y me llevaron al dormitorio. Una vez allí y sin apenas dejarme reaccionar, me bajaron el pantalón del pijama y Silvia se agachó delante de mi y empezó a chuparme la polla con hambre, mmm notaba como la punta de mi polla, rozaba la campanilla de su garganta.

Wow, nunca me había hecho nada igual. De repente, sacó mi polla de su boca y se la metió a Amanda en la suya. Ella, empezó a chupar mi polla con agresividad, como queriendo tragársela.

Pensé que estaba en un sueño. Y me empecé a poner cachondo perdido.

Silvia me lo noto, y levanto a su amiga, me tumbaron en la Cama y Silvia puso a su amiga encima de mi, metiendose la polla hasta el fondo de su coño. Amanda empezó a moverse y a gemir, mientras ella me follaba, Silvia me tocaba la polla y me besaba, enroscando su lengua con la mía.

Era un sueño hecho realidad, Silvia continuaba masturbandome, mientras Amanda se movía como una loca, saltando sobre mi polla.

Uff no aguantaba más, estaba a punto de estallar, mmm no se como definirlo… Sentía como la sangre corría por mis venas con rapidez…

De pronto Silvia levantó a Amanda y la ordenó que me chupara la polla, y empezaron a jugar con ella, se la metió en la boca y se la pasaban de una a otra… la lamían, la tocaban y la succionaban las dos sin descanso.

Y ya no pude contenerme, exploté salvajemente en sus bocas…

Estaba extasiado, sin aliento y ellas empezaron a jugar con mi semen, se besaban como poseídas.

En un momento dado Silvia tumbó a Amanda sobre la cama y empezó a comerle el coño. Yo la miraba, como estaba agachada con el culo en pompas, y viendo su coño abierto, como goteaba.

Uff no pude resistirme y me fui a por ella, tenía que follarla. Me acerqué, la agarre de las caderas y de un embiste, le metí la polla hasta el fondo de su vagina

Entonces Silvia empezó a lamerle el coño a Amanda más deprisa… jadeaba como una loca, Amanda gritaba…

— Ahh, me voy a correr…

Y al momento, las dos, al mismo tiempo se corrieron entre gritos, yo al oírlas el éxtasis me invadió… ufff fue tremendo.

Después nos duchamos y fuimos al Salón envueltos solamente con una toalla cada uno.

Estuvimos hablando y recordando lo vivido, y después de 3 Copas más de Cava, se levantaron y empezaron de nuevo a comerme la polla las dos al mismo tiempo.
Les decía que pararan, pero que va, no me hicieron caso y continuaron jugando con mi polla más deprisa hasta que volví a correrme en sus bocas.

Ellas disfrutaban de ver cómo controlaban la situación y yo era incapaz de hacer nada y dejé que me follaran con sus bocas.

Después de una larga noche de juegos, Amanda se quedó a dormir con nosotros. Y en la Cama, volvimos a follar los 3. No hubo agujero que se salvara.

Follamos y follamos hasta que quedamos exhaustos y nos dormimos.

Que bueno, cuando repetimos ???


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El día empezó de la mejor manera

El día empezó con buen pie

Nos levantamos domingo por la mañana, me puse una camiseta de tirantes, que tapaba justo el culete y fuimos a la cocina para tomar café y unas tostadas.

Mark se sentó en la banqueta de la isla, mientras tomaba el desayuno, ojeaba el periódico del día anterior, y yo tomaba el café y la tostada de pie, al mismo tiempo preparaba pavo al horno con verduras, para la comida familiar.

Estaba pendiente para ir añadiendo el caldo, para que quedara jugoso y no se secara la carne. Me agachaba, me levantada, absorta en mis cosas.

Cuando me percaté, Mark estaba pendiente de mi. Cuando me agachaba, se veía mi tesoro, me quedé mirándole y vi como su polla abultaba y amenazaba por salir entre la abertura de su pantalón del pijama.

Una de las veces que me agache para ver cómo iba el asado, noté un bulto duro en mi culo, sin darme tiempo a reaccionar, Mark me rodeo con sus brazos, tocándome los pechos, al momento una de sus manos bajó, saco su polla y la apunto a mi coño.

Sin pensarlo, la metió de una vez, Wow como estaba, se había puesto palote en un momento, empezó a moverse y con la polla dentro me guió hacia la isla, con la mano me empujó la espalda para que me agachara más y siguió moviéndose, al mismo tiempo que me estrujaba los pechos, los pellizcaba y nervioso jugaba con los pezones.

Al rato bajó una de las manos recorriendo mi culo, de arriba abajo. Le oiga gemir, su polla estaba tremendamente dura y sus embistes, me puse cardiaca. Estaba cachonda perdida, instintivamente mi mano bajó y empecé a estimularme el clítoris a toda velocidad, mis gemidos se mezclaban con los de él.

Empezó a empujar con fuerza, por momentos eran más rápidos sus movimientos y sin poderlo remediar, estallé con un grito. Unos segundos después Mark exploto, noté sus temblores dentro de mi.

Ufff, fue explosivo, casi nos corremos al mismo tiempo, sacó su polla y la pasó por mis nalgas, restregándose en ellas, dejando gotitas de su líquido.
Después fuimos al baño a lavarnos y regresamos a la cocina a terminar el desayuno y seguir con nuestras tareas.

Fue el inicio de un domingo genial, para recordar.

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Mi hermana Karina

Mi hermana Karina

Soy Lester de 29, pero esto me sucedió más o menos entre los 14 y 16 años. En aquel entonces, no sabía que era voyeurismo, y ahora tengo ese vicio o fetiche. Pero ésta es la historia de cómo nació en mi ese vicio.

Mi padre es viudo, cuando yo tenía 11 años, se casó de nuevo con Samantha, ella tenía una hija de 15 años llamada Karina, debo decir que mi madrastra era una señora muy bien parecida, alta y con bonito cuerpo, y que decir de Karina mi hermanastra muy parecida a su mamá, mis primeras pajas me las hice pensando en ella, en el colegio siempre tuvo novios y pretendientes por cientos.

Bueno.. a la historia. En ese momento vivíamos en una casa que fue de mis abuelos paternos, es un