A solas

 

 

 

Los sábados me solía levantar tarde y desayunaba acompañada de mi madre, era cuando mi madre aprovechaba para investigar en mi vida.

 

Después ordenaba mi habitación y me vestía informal con vaqueros, camiseta y calzado cómodo y salía a tomar el aperitivo con mis amigas, hacíamos planes para salir por la noche. Después llegaba a casa comía en familia y hacía una siesta o miraba una película en su compañía.

 

Sobre las 8 de la tarde, más o menos, me preparaba para darme un baño, me encantaba. Al disponer de un solo baño en la parte de arriba de la casa, avisaba a todos para que una vez me encerrara en él, no me molestaran. Llenaba la bañera, me llevaba el tabaco, ponía música y alguna vez hasta algo para beber. Me podía pasar en el baño dos horas perfectamente.

 

Llenaba la bañera con espuma y me sumergía en el agua caliente. 

 

Uno de esos días, me había pasado con el agua caliente, pero como me gusta, aguante el calor relajándome con la música y fumando un cigarro.

 

Se me iba ablandando la piel y mi coño empezaba a despertar, al principio no le hice caso, intentaba olvidarme de ello, apagué el cigarro y seguí tumbada con la cabeza apoyada en el borde de la bañera con los ojos cerrados, al minuto abrí lo ojos y  me di cuenta que mis pezones asomaban erizados entre la espuma, me empecé a acariciar todo el cuerpo que estaba suave por la espuma relajante. 

 

Me tocaba los pechos y pellizcaba los pezones, mi coño empezó a palpitar como diciendo que él también quería caricias, le hice caso y baje una mano explorando los labios y rozando el clítoris, abrí las piernas y el agua tan caliente entro en mi vagina , esto me puso más cachonda y metí un dedo con movimientos de arriba abajo, después metí otro dedo y seguí con el masaje, me estaba poniendo muy cachonda y pensé cómo sería poner la ducha a presión dirigido al coño. 

 

Así que me levanté y puse en marcha el chorro de la ducha, dirigiéndolo al clítoris, dándome unas cosquillas que no podía controlar (era electricidad pura), le di más presión y aquello se descontrolo, tenía la piel erizada, los pezones empitonados, estaba a punto de correrme, dirigí la manguera hacia abajo y después hacia arriba, hasta dejarla fija en mi clítoris con toda la presión, unos segundos más, un clímax brutal me invadió.

 

Apague el grifo del teléfono de la ducha y lo dejé en su sitio, después me tumbé en la bañera con la espuma apoyando mi cabeza en el borde de la bañera, y cerrando los ojos, me toque los pechos para que se relajaran, seguían duros y cuando toque mi coño, también seguía vivo, desprendía un líquido gelatinoso muy espeso.

 

Me estuve tocando, hasta que se desvaneció el líquido con la espuma y me quedé tranquila un rato más en la bañera escuchando mi música.

 

Ya descansada y relajada el agua empezaba a enfriarse y decidí salir del agua dándome una ducha. Había estado tanto tiempo en el agua que se estaba quedando fría, mis manos estaban arrugadas como si fueran garbanzos. 

 

Me seque con una toalla y con el secador hice lo mismo con mi pelo, me maquille tranquilamente mientras observaba mis mejillas sonrojadas, cuando estaba lista fui a mi dormitorio para vestirme y salir a buscar a mis amigas.

 

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Violacion

Una empresa inglesa aprobó un proyecto muy atractivo para nuestra oficina.

Para celebrarlo nos invitaron a una cena en un restaurante de la capital, continuo la fiesta en el bar del hotel donde nos hospedábamos.

Entre copa y copa de champán, una y otra botella, estábamos felices alargándose la fiesta.

Yo hablaba con uno de los ejecutivos de la empresa inglesa y cuando mire a mi alrededor, vi que mis compañeros habían desaparecido. Mire la hora, eran cerca de las dos de la madrugada.

Rápidamente me despedí y me dispuse a coger el ascensor que me llevaría a la planta donde estaba mi habitación.

Mi sorpresa fue cuando llegué a la puerta estaba esperándome el ejecutivo al que acababa de dejar en el bar del hotel.

Me pregunté … “cómo ha llegado hasta aquí antes que yo?”, mi cabeza no estaba para pensar.

Abrí la puerta y no se como el ejecutivo estaba dentro de la habitación desnudándome a la vez que me besaba por todo el cuerpo.

Mi cabeza aturdida, aún no sé que pasó pero el caso es que debí cerrar los ojos y me deje llevar.

Cuando reaccione abrí los ojos y vi que el estaba desnudo, yo tumbada en la cama y el queriendo meter la polla en la boca.

Le aparte diciéndole que no, y él seguía insistiendo.

Intenté levantarme y me daba vueltas la cabeza. 

Por unos momentos fui consciente y me fijé en él, estaba desnudó junto a mi, su polla era gorda y no muy larga, pero quería metérmela .

Yo continuaba negándome y apartándole.

De pronto bajo su cabeza hasta mi coño, metiendose entre mis muslos y empezó a chuparme con fuerza, me empezó a gustar y me rendí ante su lengua, abrí piernas y siguió comiéndome, se movía con rapidez, metía y sacaba la lengua de mi vagina a una rapidez que no podía negarme.

Empecé a gotear y ya me entregue.

Le cogí y le tumbe sobre la cama, me puse encima y metí su polla entera de una vez. Me movía como una loca, cabalgando al galope. Me gustaba y después de 5 meses de abstinencia no podía parar. 

En un momento dado él se movió y sacó la polla y me note tan mojada como no recordaba. Entonces me dio la vuelta, me agarro de las caderas y levantó mi culo para meter su polla, yo me negué y empezó a darme golpes en las nalgas con su mano.

Nunca antes me habían dado cachetes en el culo y me gusto, me gusto y mucho, quería que pegara más, y explote, me corri de forma brutal sin poder controlarlo.

El no paro y según estaba agachada con el culo hacia arriba, me metió la polla por la vagina moviéndose sin parar.

No se que me pasaba pero no quería que acabara y le pedía más. La metía con fuerza, muy fuerte y me empujaba de tal forma que movía todo mi cuerpo, mis pechos iban de un lado a otro y notaba como volvía a estar húmeda y crecía mi deseo. 

Me levanto y me sentó encima de el tocador, coloco mis piernas sobre sus hombros y volvió a meter aquella polla gruesa. Me temblaba todo. El seguía moviéndose con fuerza y notaba sus huevos como me golpeaban las nalgas, y volví a explotar, al oír mis gritos se corrió él también. 

Saco la polla y me hizo chupar todo su semen. Me obligo y no me dejaba, sujetaba mi cabeza con fuerza sin poder hacer nada, teniendo que tragarme todo su líquido hasta la última gota y entonces me soltó.

Fui al baño para darme una ducha, me sentía sucia. Me vestí y mire reloj, solo había pasado 20 minutos desde que había subido a la habitación, me parecía habían pasado horas entonces fue cuando tuve algo de lucidez.

Al salir del baño le di una bofetada todo lo fuerte que pude y le grite que saliera de mi habitación .

Me tumbé en la cama y estuve recordando todo. Había cosas que recordaba que me gustaron y otras que me enfadaban.

A la mañana siguiente me desperté vestida, me había quedado dormida sin darme cuenta.

Baje a desayunar al restaurante del hotel donde estaban mis colegas, teníamos que darnos prisa o llegaríamos tarde al aeropuerto.

Nunca mas volví a ver aquel hombre.

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Perduró en mi recuerdo

Perduró en mi recuerdo

Recuerdo que cuando empecé a descubrir mi cuerpo, me excitaba con solo mirarlo. Me llegue a hacer tres pajas al día de lo cachonda que estaba durante todo el día.

En cualquier sitio, si me picaba, aprovechaba el momento y me daba placer…

Una tarde estaba en el baño de la piscina, era verano y el calor hizo que mi calentura se disparara… la puerta no tenía pestillo y se quedaba entre abierta, había una ventana por la que se podía ver una zona para tomar el sol.


Llevaba el biquini puesto y empecé a tocar mis pechos por encima de la tela y con la otra mano, me acariciaba los labios del coño con la braguita puesta.

Uhmmm rápidamente note como empezaba a chorrear mi flujo, me apretaba las tetas con la otra mano, estrujandolas y pellizcándome los pezones duros… metí un dedo dentro de mi vagina, apartando la braguita a un lado.

Mi dedo entraba y salía con rapidez, empapando mi mano de mis fluidos… mordisqueaba mis labios del placer que sentía y cerré los ojos…

Mmmmm estaba a punto, mi mano iba a toda velocidad, estimulándome con el dedo, me estremecí y me curvé, cuando sentí una mirada…

Mire hacia la ventana y vi a un chico, escondido tras un árbol, observando cómo me tocaba…

Fue cómo un estallido, mi mano siguió metiendo y sacando el dedo de mi vagina y explote de forma brutal, arqueando mi cuerpo… fue intenso y largo, como nunca antes había experimentado.

Mis piernas temblaban y salió mucho líquido blanquecino de mi vagina, que recorrió parte de mis muslos… agotada mire al chico, pero ya no estaba. Después fui a la ducha y a continuación me bañé en la piscina.

Pasaron los días y en mi recuerdo perduraba aquel día, quería volver a sentir aquella explosión… en mi cabeza estaba la cara de aquel chico y mi lo que sentí …

Un día paseaba cerca de un río y me excité con el recuerdo, me senté en una piedra que había dentro del agua para refrescarme, me senté en ella y notaba como el agua acariciaba mis pies, cuando instintivamente metí dos dedos en mi vagina por un lado de la braguita.

Estaba ensimismada, sintiendo el cosquilleo que me producían mis dedos acariciando mi coño y me metí otro dedo en el ano, miraba como entraban mis dedos en la vagina y me excitaba aún más…

Cuando mire al otro lado del rio y vi una sombra, entonces mi calentura se aceleró, sentía los latidos de mi corazón alterados, me subí el vestido hasta la cintura… no pensaba en nada, solo en lo cachonda que estaba…

Abrí las piernas, aparté la braguita a un lado y metí dos dedos dentro de mi vagina. Volví a mirar y las sombras parecían ser las de un chico… eso me hizo sentir la misma intensidad de deseo que la otra vez… me volví loca y mi mano no paró de moverse hasta que explote tremendamente, agachándome completamente sobre mis rodillas, gimiendo sin importarme si alguien me oía.

En ese momento descubrí que me gustaba y que me excitaba ser observada.


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Me gusta mirar

Me gusta mirar

Hablábamos Clara y yo de cómo sería si follara con otro hombre… yo le preguntaba si le gustaría y una noche que estábamos follando, fantaseábamos con que yo era otro hombre.


El caso es que nos pusimos muy cachondos y tuvimos una explosión digna de recordar.

Un día hablamos con alguien y dijo que nuestro vecino tenía un pollon, de esos que salen en las películas porno, grande y gruesa.

Desde ese momento hablábamos de la polla de nuestro vecino Joel, y le propuse hasta convencerla de que cuando le viera se le insinuara y le pusiera cachondo… era un juego que a los dos nos motivaba para nuestros momentos sexuales.

Un día le pedí a Joel que por favor me ayudara a mover un mueble del salón…

Clara llevaba una minifalda muy cortita y una blusa transparente y nada de ropa interior. Eso era lo acordado para poner cachondo a Joel.

Cuando llegó, no le quitaba el ojo de encima a Clara y de vez en cuando se frotaba la polla… se apreciaba que la tenía dura, por el bulto del pantalón, aunque lo intentaba disimular.

Clara se agachaba como haciéndose la descuidada, dejando ver su coño, tenía los pechos duros, con los pezones de punta.

Me di cuenta de que Joel ya estaba en su punto y con el pretexto de ir a comprar unos tornillos que se habían caído del mueble… los dejé a solas.

Hice como que salía de casa y me escondí en una habitación cerca del salón, para poder escuchar lo que decían…

Estaba muy cachondo de oírles y después de unos 20 minutos… entre en silencio al salón, vi que Clara le estaba chupando la polla a Joel… el estaba apoyado en el respaldo del sofá y Clara estaba arrodillada, comiéndole el pedazo de polla… era cierto lo que decían…doblaba en tamaño y grosor la mía… no lo podía creer…

Esto me excito de sobremanera, ver esa imagen, fue tremendo. Debí hacer algo de ruido porque…

De repente Joel se dio la vuelta y me vio… rápidamente para que se relajase, le dije que no había ningún problema, que continuara…

— Ir al dormitorio, les dije…

el titubeó un poco, pero Clara le cogió de la mano y le llevó a la habitación, allí Joel se desnudo completamente y empezó a querer metérsela a Clara, pero la verdad es que le costó

… ya que Clara nunca había estado con otro hombre… yo la desvirgué y tenía la vagina estrecha…

Clara se levantó la minifalda hasta la cintura y se puso a cuatro, apoyando sus manos sobre la cama, el se cogió la polla y se la restregó por las nalgas y se la pasaba por la entrada del coño y ella se estremecía al sentir esa polla.
El calentón que sentí era irresistible…

Después la colocó en la entrada de su vagina y poco a poco fue hundiéndola, hasta meterla al fondo… ella gemía sin parar.

En ese momento le pregunté que sentía y me dijo sentirse llena por completo…

— me gusta mucho, mmmmm…

Apenas podía hablar…

Joel empezó a embestir su coño, acelerando su ritmo, la metía y sacaba sin hacer pausas… ella ya deliraba de gusto gritando…

— si, si, que gusto, sigue…

Yo para entonces, había sacado mi polla y la movía de forma violenta…

El continuo con el vaivén penetrando a Clara, note como se convulsionaba y un último empujón en el que paró con temblores, indicando que se había corrido.

Ella me miraba como me hacía la paja… el ver su cara, saber que tenía una polla dentro y oírla gemir… estallé, corriéndome de una forma tremenda y manchando mis pantalones

En ese mismo momento Clara gimió como yo nunca la he hecho gritar de ese modo. Después de unos segundos Joel sacó la polla y del interior de su vagina, brotó el semen de él, le corrió entre los muslos hasta las rodillas.

Ella temblorosa se levantó, con una sonrisa. Le dijo a Joel que pasara al baño y ella pasó al nuestro con pasos cortos, yo fui tras ella y nos aseamos.

Después nos despedimos de Joel y se marchó. Nos quedamos Clara y yo hablando de lo que había sentido… nos pusimos cachondos relatando todo y empezamos a tocarnos y acabamos follando en el sofá.

Clara tubo la entrada de su vagina dilatada por unos días.


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Fue un apoyo para mí

Fue un apoyo para mí

En la Universidad, cada jueves salíamos de fiesta hasta la madrugada.

Uno de esos días Ivan llamo a Leticia para salir, pero no estaba muy animada y dijo que pasaba, que lo pasáramos bien. Al insistir Ivan, ella le pasó el teléfono a alguien… era Lorena… cuanto me alegre al oírla, me ayudo mucho cuando lo dejé con mi novia Sofía. Así que me dirigí a casa de Leticia.

Toque al timbre y cuando Leticia me abrió, se sorprendió al verme… iba vestida con un pijama rosa…

— pero que haces aquí?

El caso es que pase al salón y salude a Lorena. Leticia sacó unas cervezas y unos panchitos… nos pusimos a hablar y a recordar cosas del pasado. La conversación era divertida y Leticia sacó unos chupitos de ron añejo.

Lo cierto es que lo estábamos pasando bien, nos dimos unas buenas risas… y el alcohol se nos subió un poco, cuando de pronto Lorena me echo mano a la polla por encima del pantalón, rápidamente la apartó y me dijo…

— como es que estas empalmado?

— siempre me has puesto cachondo…

la dije mirando sus pechos y pezones que empujaban la tela de su camiseta. La verdad es que me excitaba ver como se bamboleaban con sus movimientos.

Hubo un silencio y al momento, Lorena volvió a posar su mano sobre mi polla, que ya no cabía dentro del pantalón, se acercó y empezó a besarme, metiéndome la lengua hasta la campanilla.

El calor era tremendo, ella me besaba y movía mi polla por encima del pantalón, entonces se levantó, cogió mi mano y la de Leticia y nos arrastró hasta un dormitorio…

Hizo que me sentara al borde de la cama y empezó a besar y desnudar a Leticia, al mismo tiempo que se desnudaba ella… yo estaba alucinando al ver el espectáculo…

Se rozaban los pechos y a continuación agarró la cabeza de Leticia y la bajo a sus pechos, obligándola a que los chupara… Lorena jugaba con sus pezones, lamiéndolos mientras sus manos se apoyaban en las caderas de Leticia.

Sentí como mi polla presionaba el pantalón, así que sin dudarlo… me los quite y también la camiseta, entonces Lorena, se puso de rodillas ante mi y empezó a lamer mi polla… seguidamente Leticia la acompañó, chupandome una los huevos y la otra recorría el tronco de mi polla, para recrearse en la punta.

Yo sólo podía gemir, era un sueño hecho realidad… Lorena metió mi polla entre sus pechos y los movía, haciéndome una paja con ellos y Leticia, me chupaba los labios.

Después Lorena subió y se sentó con las piernas abiertas sobre mí, metiéndose mi polla en su vagina empapada, se movía de arriba abajo, apretando para sentir mi polla… sus pechos empujaban mi pecho y Leticia me quitaba la respiración con sus besos.

En ese momento me tumbaron sobre la cama y mientras Lorena se follaba mi polla, Leticia abriendo sus piernas, me acercó el coño a la boca, frente a Lorena… empezaron a estrujarse los pechos y yo lamía entre gemidos el coño jugoso de Leticia.

Estaba al borde del abismo, no podía soportar el subidón… ellas gemían a la par…

— me voy a correr, chúpame más rápido el coño, más deprisa.

Lorena saltaba sobre mi polla como una loca y le dije…

— me voy a correr, aparta o me correré dentro…

Ella siguió con sus movimientos y estalle, inundando su coño y al momento gritaron…

— si, si, si, yaaaaa

Leticia se tumbó a un lado de la cama y Lorena sobre mi… cuando nos recuperamos, pasamos uno a uno al baño a asearnos y después tomamos unas cervezas en el salón.

Después de aquel día hemos repetido alguna vez más y siempre son apoteósicas las corridas.


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El transporte público no está tan mal

Cuando acepté el trabajo en la otra punta de Paris, pensé que sería cómodo ir con la moto, pues las combinaciones de metro eran imposibles. No entraba en mis planes que se me estropease en la primera semana y que tuviese que coger el autobús.

Esta mañana, he esperado en la parada junto a otros tantos pobres que tenemos que madrugar mientras el resto duerme.

Odio las esperas y la aglomeración de gente que supone el transporte público.
El autobús llega con retraso, otro punto negativo más a la lista de cosas molestas que añadir al día, y apenas había empezado. Para seguir, está tan lleno que apenas cabemos de pie. Pronto me veo pegado a una de las ventanas, intentando mantener el equilibrio, agarrado a la barra que casi se me clava en el pecho. No llegaré a la oficina con la camisa sin arrugar.

Fuera, en la calle, hacía frío. En el bus, el abrigo empezaba a sobrarme.

—Disculpa —dice el chico que se pegó a mi espalda cuando el autobús trastabilla, al pasar por un bache en la carretera.
—No te preocupes —le respondí, mirándolo por encima del hombro.

Llevaba la gabardina abierta y trataba en vano de abrirse un poco la bufanda para poder respirar, aunque el calor ya había coloreado sus mejillas. Le sonreí y él me devolvió la sonrisa, achinando sus bonitos ojos azules. Después, volví a dirigir mi mirada a la calle.

Espero no llegar tarde, no controlo los horarios.

El autobús volvió a temblar y el desconocido se pegó un poco más a mí. Podía sentir su cuerpo en mi espalda y cómo su abdomen se hinchaba levemente con cada respiración. Sus manos se movían detrás, mientras intentaba hacer un hueco en su gabardina. Supongo que para alcanzar el móvil, pero en lugar de ello noté que la dejó a la altura de mi cadera, rozando levemente mi culo cuando mi cuerpo se movió con el vaivén del bus.

La temperatura dentro parecía haber subido un par de grados de repente.
Miré por encima del hombro y nuestras miradas volvieron a cruzarse en silencio. Con disimulo, cojí la cartera del bolsillo delantero y la guardé en el trasero, rozando mi mano con la suya, con su cuerpo. Y después, la dejé ahí colgada del bolsillo posterior, agarrada solo por el pulgar.

Él pegó su cuerpo al mío y sentí cómo se recolocaba levemente hasta que su entrepierna coincidió con la o quedad de mi mano. Con la vista puesta en la carretera, la moví y palpé su cremallera, el calor que emanaba su piel bajo la ropa. Su gabardina nos cubría cuando apreté su paquete con suavidad, sintiendo el perfil de una incipiente erección y la suavidad de sus testículos.

Su mano izquierda, que tenía pegada a la pared y que nadie podía ver en el atestado autobús, ahora se deslizaba por mi culo y mi cintura hasta llegar al borde de mis caderas. Con un leve movimiento, me atrajo ligeramente hacia él y yo obedecí.

Retiré mi mano y dejé que pegara mi culo a su cuerpo. Su erección palpitaba contra mi cuerpo, pero él no se detuvo y aventuró su mano entre mis piernas y me acariciaba por encima del pantalón.

Alguien tosió en la distancia, totalmente ajeno a nuestros juegos, a nuestros roces furtivos. Me moría de ganas de girarme, de atraerlo hacia mí y tenerlo entre mis piernas, con sus labios entre los míos. Aquí mismo, delante de todos, sin que nadie se diera cuenta.

Intentando que no se me notara en absoluto las ganas de sexo, moví mi culo pegado a su cuerpo y casi pude escucharle contener un gemido.

El autobús se detuvo en la siguiente parada y el contacto con su cuerpo desapareció. Me giré con disimulo y nuestras miradas se cruzaron una vez más; él más colorado que antes, con la misma sonrisa y sus ojos azules que me lanzaron un guiño de despedida.

Ya no echo en falta la moto. El transporte público no está tan mal, después de todo.


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Buscar en tu interior

Este relato es un estudio técnico realizado hace algunos años por un profesional.
Las partes implicadas dan su consentimiento para que sea publicado.

Te voy a contar una historia real que vivi hace unos años, puede ayudar a muchas Mujeres…

Hace años, una noche que teníamos una tertulia un grupo de conocidos, en la cual yo participaba en referencia a consejos sexuales, se unió una Chica que supuestamente había tenido una serie de problemas, pero al ir esa noche de participante y orador, pues me dispuse a comentar temas de actualidad en lo concerniente a Sexo.

Cada mes, tocaba un tema, y una persona del grupo, hablaba sobre ello y respondía preguntas, siempre bajo su especialización. Después de un tentempié, y un vino, empece mi argumentación sobre el sexo en la actualidad, en la pareja y termine hablando sobre la Mujer, sus miedos, necesidades, y lo que omitían por vergüenza.

En esto, que la Chica que se había unido bajo la invitación de una participante, empezó a disparar preguntas y preguntas, y claro, me di cuenta que tenia un problema muy serio, pero no deseaba inmiscuirme en su vida.

Debo aclarar, que en esos momentos, solo me dedicaba a escribir estudios relativos a la Mujer, y no recibía en consulta a casi nadie (a excepción de casos muy especiales y ayuda a Jenny en problemas delicados). Al terminar mi sesión (todo iba por tiempo para no cansarnos todos), nos fuimos despidiendo y quedando para el mes siguiente y con otro tema que nos pudiera ampliar mas nuestro saber.

Sali del Local y fui a buscar un Taxi, mientras esperaba, esta Chica se me acerco y medio llorando y temblando, me pidió hablar conmigo de algo muy delicado y penoso para ella. Intente disuadirla, e incluso me invente cosas pendientes que tenia esa noche para que se fuera. Pero ante su insistencia, su miedo en los ojos, pavor y lagrimas, accedí a escucharla, pero la dije que para poder entender lo que la pasaba, necesitaba un sitio ideal para concentrarme y poder atenderla mejor.

Al oír eso, rápidamente contesto que si podía acompañarme a mi Apartamento para hablar. E inmediatamente la respondí que no buscaba sexo y que mi Apartamento era sagrado. Nada de pinchitos ni aventuras.

Se puso en guardia y me dijo que me tranquilizara, que lo que menos quería y deseaba era sexo.

Apareció un Taxi y montamos en el. Estábamos aproximadamente a unos 20 minutos del Local, era un trayecto corto y acostumbraba por las noches a desplazarme en este medio de locomoción, Nueva York era una ciudad para por la noche, no coger tu vehículo.

Durante el trayecto, apenas hablamos, ella tenia su mirada en el infinito y no era consciente de el entorno e incluso el recorrido. Llegamos a Casa y recuerdo que me dije, tengo que coger el teléfono de este taxista, porque tan solo ha tardado 14 minutos en llegar. Vaya, por fin un conductor serio.

Bajamos del Taxi y subimos los 2 escalones que distaban de la puerta de acceso, el Conserje salió a abrir la puerta y me saludo. Esta Chica, que incluso desconocía su nombre, no respondió y se limitaba a seguirme detrás mío. Cogimos el ascensor y pulse la tecla de la planta 51.

Mientras subíamos, ella seguía impasible, su mirada seguía perdida, brazos cruzados sobre su bolso y como si se tratara de algo valioso, no se relajaba. Notaba sus nudillos blanquecinos a consecuencia de la tensión que tenia y se aferraba a ello, como si de un arma fuera. Y por fin, las puertas se abrieron.

Salimos del ascensor y recorrimos los casi 60 metros que distaban del ascensor a mi apartamento 1525. Abrí la puerta e invite a entrar, ella seguía quieta y sus ojos denotaban miedo. Me volví frente a ella y le comente que quizás no era una buena idea, que llamaba al Conserje para que localizara un Taxi y la llevaría a su Casa. Que yo pagaría el trayecto y que otro dia, hablaríamos.

En ese momento que dije este comentario, entro y cerré la puerta. La invite a que se sentara donde quisiera, dónde estaba el baño, la cocina y una pequeña zona que tenia donde había parte de bebidas y aperitivos. Me excuse un momento para ir a mi habitación a ponerme algo mas cómodo (un pantalón de Chandal y una camiseta), pase al baño y. cuando regrese al Salón, me la encontré en el mismo sitio que la deje. Acepto una botella de Agua mineral, y una bolsa de patatas fritas, por mi parte, me prepare un Whisky McCallan y un cubito de hielo. Cogí un cuaderno, una pluma estilográfica y me senté en mi sillón preferido, y deje que ella eligiera su asiento.

Se sentó en un sillón individual y la comente que cuando estuviera preparada empezara a hablar, pero si notaba que no era sincera, guardaba información, omitía escenas o cualquier otra, dejábamos la sesión y ella a Casa. Creo que fueron las palabras mágicas, se recostó sobre el respaldo y empezó su triste historia……..

Hacia casi 2 años, que tenia una pareja de 3 meses, en un principio era todo perfecto, pero según avanzaba el tiempo, su pareja se volvió mas huraño, egoísta, e incluso con posición de agresividad.

Su relación sexual era el primer mes estupenda, pero a partir del siguiente, se volvió diferente. Diferente en que ?? En que empezaba a gustarle cosas raras. Que cosas raras ?? Quería que me tragara el semen cuando eyaculaba, quería follarme por el culo, quería que le chupara el culo, quería chuparme a mi el culo, quería que cuando estuviera viendo el la Tv me pusiera a un lado agachada con el culo desnudo frente a el, quería que me metiera botella en el coño, en fin, un montón de aberraciones que rozaban lo raro y principios de sadomasoquismo y/o sumisión total.

Tu, que hacías, que decías ?? Al principio me opuse totalmente a todo ello, pero un dia que estuvimos cenando con unos amigos, tomamos unas copas y quizás nos pasamos, y al llegar a Casa, y él querer follar, me opuse alegando que había bebido, que no estaba bien y no pude terminar, me cogió, me abofeteo y me obligo a todo lo que el quería. Fue tal su agresividad, que acepte llorando. Que paso después ??

Al dia siguiente, medio llorando, me pidió perdón y que no volvería a pasar. Pero fue mentira. Siguió y siguió y cada vez mas, que hasta me empezaba a gustar.

Era como un enganche a el, y sus juegos, que me recordaba a la heroina. Estaba enganchada. Y paso el tiempo, y cada vez iba a mas. No supe cortar esa situación, que llego el dia en que me pego una paliza. Me dejo tan mal, con los dos brazos rotos que en el mismo Hospital, denunciaron a la Policia. Le detuvieron y me vi sola. Imagínate como estaría de enganchada, que no comía y ya, las lagrimas salían solo de pensar en el.

Fue tal el mazazo escuchar eso, que decidí coger este caso para ayudarla a superar este trauma y dependencia que me metí mas de la cuenta. Quedamos para otro día y al preguntarla si había mantenido relaciones sexuales con otros hombres, me asintió que si, pero que no podía concentrarse, no había llegado a correrse y no sentía nada.

Que tan solo hacia un mes y medio antes de este día en el cual estoy relatando, había coincidido con ese hombre y había rehecho su vida con otra Mujer, y esta, le había rogado que volviera a follarla, que lo necesitaba y así fue, volvió a follar con el esa única noche y había conseguido llegar a un extasis que no había vivido antes, solo con esta persona. Después no volvió a verle.

Me intrigo tanto este caso, que sin darme cuenta, me estaba involucrando mas de lo normal y no era mi estilo, era la primera vez que me pasaba, Quizás debido a la complejidad, a sus miedos, pena, no se, pero me inmiscuí tanto, que termino viviendo conmigo.

Todos los días, después de mi trabajo, le dedicaba 3 horas a solucionar su problema. Y debo decir, que en los 2 meses hasta este párrafo, no tuvimos sexo.

Si que teníamos libertad para expresarnos tal como queríamos con nuestros cuerpos, pero ella en su habitación y yo en la mía. Después de el tiempo que dedicábamos a buscar el gran problema, de sus soluciones, llegaba a la cama y me ponía a pensar en ello.

Donde podría estar la solución, como podría superar este trauma, y así, con infinidad de preguntas, no encontraba solución. Paso el tiempo y recuerdo perfectamente como si hubiera sido ayer…

que era Sábado, no iba a salir, quería trabajar desde Casa y me levante a las 6 y 10 de la mañana. Prepare Cafe, cogí la cajetilla de tabaco y me senté como siempre, como cada mañana durante 7 años, en mi sillón preferido mientras saboreaba el Café y encendía el primer cigarro del día.

Estaba ensimismado en mis pensamientos, que vi a esta Chica, como saludaba, e iba a coger una taza para echarse Café. En ese momento, al ponerse de puntillas y abrir el armario, vi que debajo de esa camisola, no llevaba nada. Y empezó mi contradicción en mis posibles soluciones.

No encajaba esa situación de ella con mi perspectiva de el problema. Así que una vez termine mi Café y el cigarro, la llame y le dije….

— Por favor, serias tan amable de acercarte, coger mi taza y el cenicero y llevarlo a la Cocina ??

Ella como si hubiera recibido una grata noticia, sonrío y vino casi corriendo a por ello. Era la primera vez que la veía sonreír. Y me empezó a rondar por la cabeza lo que le pasaba. Así que, a continuación la mande que se pusiera frente a mi, se diera la vuelta, y se agachara.

Al decirla que hiciera eso, su cara cambio, y como si hubiera una transformación en ella, empezó a cantar, saltar y se agacho riendo.

Ya había dado con su problema y su solución inicial.

Ese Sábado, prácticamente la tuve practicando ejercicios y con cada uno de ellos, era mas feliz. Y entre el día, los ejercicios su sonrisa, su cuerpo, me metí donde no tenia que haber entrado. Por la tarde, la dije que se pusiera de rodillas frente al sillón donde estaba sentado y que mirándome a los ojos, me dijera que quería…. y sin pensárselo dos veces, me dijo …

— follame como a una perra.

Sin poder llegar a pensar en lo que había respondido, se tiro a mi pantalón, lo bajo un poco, lo suficiente como para cogerme la polla, y metérsela en la boca, succionaba como jamas nadie lo ha hecho, se la tragaba de tal manera, que con la punta notaba su garganta.

Fue unos momentos que perdí la noción del tiempo y cuando volví a ser consciente, la aparte y al ponerse en pie, cayó al suelo, al levantarla vi una sonrisa como nunca olvidare, se puso en pie y al ver mi polla erecta, y que la tenia cogida por los brazos y que mi polla rozaba su vagina, se subió a la banqueta de la cocina y se la metió.

Gritaba que mas fuerte, mas rápido, que la golpeara, que la insultara y no recuerdo cuantos mas comentarios profirió. No podía correrme, no sabia que pasaba, bueno.. si lo sabia y ahora en ese momento, sabia lo que quería, necesitaba y cual era su solución al problema.

A partir de ese momento, empezó una guerra por su parte sin cuartel, me perseguía, me provocaba, cuando estaba dormido, se metía en la cama y me empezaba a chupar, a tocar,……

Y llego un día, donde solo entendía que si realmente lo hacia con ella y le hacia entender su problema, empezaría a andar sola sabiendo cual era su problema, solución y medidas para vivir con ello.

Ese día, la trate como una sumisa. La mande de todo, solo para mi, y a cada pedido que la hacia, mejor respondía y con una alegría que me sorprendía.

Después de mandarla absolutamente todo lo inimaginable, la dije que se tumbara en la alfombra, que abriera de piernas todo lo que pudiera, y se hiciera una paja mirándome.

No se que paso, pero aun sigo pensando que tan solo transcurrió 10 segundos, se corrio de una manera, que tuve que taparla la boca de los gritos que pegaba. Fue tal la corrida que tuvo, que mancho la alfombra de liquido que salía de su vagina.

Ahí y a partir de ese momento, durante un mes, entendí lo que le pasaba, que necesitaba y lo que tenia que buscar.

Su solución era de ser una mujer sumisa. Que la ordenaran las cosas y que sin llegar a un Sadomasoquismo, era la vida que quería y que deseaba. No podía tener otra, era y había encontrado, su felicidad.

Al mes se marcho y no volví a saber mas de ella. A los varios años mas tarde, un colega de esas tertulias que teníamos, me hablo de ella, vivía con un hombre tenían una niña y eran muy felices. Tan felices que querían tener familia numerosa.

Hoy, recuerdo esta historia, y sonrío de esa experiencia que vivi y que al final, esa Chica, consiguiera ser feliz a consecuencia antes de sufrir.

Algunas personas tienen secretos que no se atreven a sacar y necesitamos a alguien que los descubra.

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Un juego que no fue lo esperado

Un juego que no fue lo esperado

A Carla y a mi nos gustaba hablar de sexo y fantasear de cosas que podríamos hacer, experiencias nuevas que nos ayudarán a mantener nuestra libido.

Hablábamos entre risas como nos sentiríamos si ella follara con otro, solo pensarlo, nos ponía cachondos…

Ella comentó que había un chico que la escribía de vez en cuando, que le tiraba los tejos, y se me ocurrió que le siguiera el juego…

Un día estábamos hablando por teléfono y le entró un mensaje de Roberto, y le dije…

— contesta y ponle cachondo…

A lo que ella continuó hablando conmigo y iba contándome las cosas que él decía, y nos íbamos calentando. Cuando note que estaba cachonda de verdad, le dije…

— llámale y ponle más cachondo, a ver si consigues que se haga una paja.

Corte la llamada y me quede pensando en que estaba tan cachonda, que se acabaría haciendo una paja ella…

Paso alrededor de media hora, cuando Carla me llamo, me contó con vergüenza, que había tenido sexo telefónico, y que le había gustado sentirse como si fuera una putilla al ponerse cachonda con las cosas que otro hombre le decía.

Mientras relataba todo lo ocurrido, tuve una mezcla de celos y al mismo tiempo la polla se me puso dura como nunca. Entonces le propuse que una vez al mes podía tener sexo virtual con Roberto.

Pasaron dos meses y Carla me comentó, que Roberto le había pedido verse, que estaba deseando follarla, sentir su piel y saber como sabían sus besos… en ese momento sentí un escalofrío que recorrió todo mi ser.

Carla me pedía permiso, por mi cabeza pasaba… debo aceptar que folle con otro hombre?. Mi cabeza se contradecía, por un lado estaban los celos y por el otro, la excitación de imaginarla follando con otro… después de darle vueltas, acepté y le dije…

— está bien, prueba, después me cuentas como lo has pasado…

Era jueves por la tarde y Carla me dijo que había recibido un mensaje de Roberto, que la esperaba en un café.

En toda la tarde no supe nada de ella, mi cabeza iba a mil, no pensaba, estaba nervioso… a las nueve de la noche recibí un mensaje de Carla en el que decía, que estaba en un hotel con Roberto, que habían estado tomando unas copas y que acababan de llegar.

Durante el trayecto habían parado el coche y el la beso, ella respondió besándole apasionadamente, habían jugado con sus lenguas…

— mientras me besaba, jugando con mi lengua, sentí como sus manos recorrían mis piernas, hasta llegar a mi coño, se entretuvo tocándome por encima del tanga… ufff el cosquilleo me hizo mojar el tanga, sentí el calor de sus dedos en mi clitoris y deseaba que atravesara la tela y me metiera los dedos.

Después Roberto dijo de ir a un sitio más tranquilo y la llevo a un hotel…

— en la habitación había una barra, un sillón y una cama. Roberto sirvió dos copas de vino tinto y mientras las tomábamos en la barra, el me beso, bajando por el cuello, hasta llegar a mis pechos. Mis pezones estaban duros y excitados. Bajo los tirantes del vestido, dejando mis pechos desnudos y se metió un pezon en la boca, lamiéndolo con delicadeza… jugaba con su lengua a rodearlo.

— pasamos al sillón y allí continuó chupándome y metiendo sus dedos por un lado del tanga en mi coño… mmmm yo gemía de cachonda que estaba. Entonces el bajo, sujetando el tanga a un lado, lamió mi coño. Ufff me puso a cien… al momento…

— el se quitó los pantalones y el bóxer, mientras yo le miraba fijamente… su polla apareció dura, apuntando al techo. Rápidamente me arrodillé frente a él y me la metí en la boca, con tantas ganas que me la metí hasta la garganta… por momentos me daban arcadas… su polla medía unos veintidós centímetros y no cabía en mi boca, yo la chupaba, queriendo metérmela toda.

— Al rato, mi coño estaba deseando probar esa polla. Le senté en el sillón, con una mano aparté mi tanga aún lado y me senté, abriendo las piernas, sobre su polla.

— fui poco a poco metiéndola y sacándola de mi vagina, mmm llenaba todo mi interior, a cada movimiento me estremecía, mis gemidos acelerados, notaban la dureza de su miembro. Me volví loca, salió la furia que llevo dentro de mi, empecé a moverme, a saltar sobre aquella maravillosa polla.

— Roberto me agarraba el culo, moviéndose a mi compás, y chupando mis tetas. Cuando empezó a gritar…

— sigue, sigue, no pares…

— continúe moviendo mis caderas y de pronto sentí el calor de su líquido dentro de mi y explote en ese mismo momento. Ufff fue apoteósico.

— cuando descansamos un momento, fuimos a la cama y allí se tumbó Roberto y yo fui a chupar esa polla que me había dado tanto placer… recorrí con mi lengua sus testiculos, subiendo por su tronco y parándome en el glande. Note como recobraba su dureza.

— entonces el se levantó y me puso a cuatro apoyada en la cama, me penetro, empujaba con fuerza, a cada embestida mi coño se iba derritiendo. Así estuvo un buen rato hasta que se corrió de nuevo.

Yo no quería creer todo lo que me estaba contando, a lo que Carla contestó…

— es cierto cariño, quieres que te enseñe una foto de su polla? Cuando te vea te las enseñaré…

Cuando Carla llegó a casa, me volvió a contar todo y me enseñó las fotos de la polla que la había penetrado.

Ahora, después de todo lo sucedido, no me siento como creía. Debo asimilarlo pero me resulta difícil…


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La chica de la Inmobiliaria

La chica de la Inmobiliaria

Ojeaba por internet los portales inmobiliarios con la intención de adquirir un apartamento, cuando apareció uno en el centro de la capital que se adaptaba a mis necesidades y sobre todo el precio me resultó muy interesante.

Al momento me puse en contacto con la Inmobiliaria y empezamos las negociaciones. Hablaba con una Agente llamada Estela, por teléfono era muy simpática y me facilitó todo tipo de documentación, planos, imágenes…

Llegamos a un acuerdo y firme poderes a Estela para la gestión de compra de dicho apartamento.

Llegó el día que tenía que recoger las llaves y quedamos en mi nuevo apartamento, a las 5:30h de la tarde. Llame a la puerta y ante mi apareció Estela con una melena larga y castaña, llevaba una blusa semi transparente, con una falda gris larga. Me recibió con una sonrisa, alargó la mano…

— Marcos?

— Estela

Visitamos el apartamento y era tal cual las imágenes que me había mandado, iba tras ella y al mismo tiempo que miraba el salón, me iba fijando en el trasero de Estela… como lo movía a un ritmo que me hipnotizaba, algo que me volvía loco.

Nos sentamos en el sofá del salón y ella me mostraba y me explicaba los documentos que tenía que firmar, poco a poco nos relajamos, dejando la tensión del inicio y empezamos a sonreír.

Me llamo la atención de que en un momento dado vi como Estela se mordía el labio y echándose el pelo hacia atrás, dejando su cuello descubierto, tenía un lunar, justo a la mitad. Me causo una excitación tremenda.

La mire fijamente y ella respondió a mi mirada, hablándome con los ojos y como un iman me acerqué a ella y la besé en los labios, para mi sorpresa ella me lo devolvió y estuvimos un buen rato, rozando nuestras lenguas, mis manos iban solas… comencé a abrazarla, acercándola a mi cuerpo.

Mis manos continuaron la exploración hasta llegar a sus pechos firmes, poco a poco fui desabrochando, uno a uno los botones de su blusa, ella miraba mis manos sin decir nada.

Dejé caer la blusa al suelo, me lance a besar y lamer sus pechos, primero uno y después el otro… los mordisqueaba sintiendo cómo se erizaban sus pezones dentro de mi boca.

Escuchaba unos tímidos gemidos y eso hacía que mi polla reaccionara, se puso dura y no puede contenerme más. Me levante del sofá y la hice que se levantara, le desabroche la falda que resbaló por sus piernas hasta caer, después le baje el tanga, dejándola completamente desnuda ante mi. Únicamente quedaban sus medias y sus zapatos de tacón.

Después comencé a desnudarme ante la mirada fija de Estela. La cogí de la mano y caminamos por el apartamento hasta llegar al dormitorio, me tumbé sobre la cama y ella puso una rodilla y otra a los lados de mi cadera, cogió mi polla y la dirigió a su coño.

Poco a poco se la metió hasta el fondo de su vagina y empezó con un balanceo que me llevo a un estado de embriaguez sexual… cómo se movía, como una diosa en el edén. A un ritmo sin pausas, se inclinó un poco sobre mi, sujetándose con las manos sobre la cama, así yo alcanzaba sus pechos, empecé a chuparlos y ella continuaba con su baile sexual sobre mi polla.

Sus gemidos eran música para mis oídos, me hizo enloquecer, al momento empezó a empujar más fuerte y con más rapidez como si quisiera que mi polla la traspasara, yo me dejaba hacer, en ese momento me entregué a su voluntad…

Me tenía loco, estaba extasiado y a punto de correrme. Entonces ella paró y bajó hasta mi polla, empezó a comérsela con hambre, la chupaba y succionaba, tragando nuestros jugos. Así estuvo unos minutos y regresó de nuevo para volverse a meter mi polla.

Sus gemidos eran casi gritos, yo la agarré de las caderas, empujándola hacia mi polla, al mismo tiempo levantaba el culo para facilitar que entrara mejor su coño dentro de mi.

Oía la fricción de nuestros sexos con los jugos, para ese entonces ella cabalgaba como un fiera sobre mi polla, de pronto un gemido largo me hizo saber que se había corrido. Se paró y se tumbó sobre mi, besándome y metiéndome la lengua en la boca, cuando recobró el aliento…

La puse a cuatro, apunte a su coño con la polla, la agarre de la cadera y hundí mi miembro en ella. Le daba besos en el hombro y ella giró su cabeza sonriéndome, entonces humedecí mi dedo corazón y se lo metí por el ano, me miró y con una sonrisa picarona me dio permiso para continuar.

Le saqué la polla de la vagina y apunte a su ano, poco a poco la fui introduciendo hasta meterla completamente, empecé a moverme más deprisa… ella me miraba, mordiéndose los labios, al mismo tiempo que gemía… ufff me iba a correr…

Pero no quise hacerlo dentro de ella, me aparté y me tumbé de nuevo en la cama, ella inmediatamente se puso sobre mi, metiéndose mi polla de nuevo y a un ritmo frenético, saltaba y saltaba sobre ella. Mis manos agarraban su cadera y le pedí…

— no pares, sigue, me corro…

Ella continuó follandome y explote tremendamente dentro de su vagina, al sentir mi líquido inundando su interior me miró sonriendo, se acercó y me beso de nuevo.

Desde ese día no la he vuelto a ver, pero tengo interés en adquirir otro apartamento y me pondré en contacto con ella…


Consejo

Después de follar por el ano, no es nada recomendable volver a introducir la polla en la vagina de la mujer sin antes lavarla bien.
El ano siempre tiene bacterias que se pueden traspasar a la vagina de la mujer, con la consecuencia y probabilidad alta de adquirir infecciones muy dañinas.
La mujer es la que debe parar esta práctica y cuidarse así misma.

La higiene es importantísima para tener una Salud sexual sana y placentera. Ambos deben lavarse antes de la relación sexual y después.


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La dulce Noa

La dulce Noa

Me llamo Alejandro y tengo 38 años, me casé muy joven con mi novia embarazada. Nada más nacer mi hija, un buen día mi mujer nos dejó una nota encima de la cuna de mi hija, en la que decía…

— esto no es para mi, me marchó con alguien que he conocido, no te molestes en buscarme…

Desde ese momento hasta ahora, me he dedicado exclusivamente a cuidar de mi hija y a mis negocios, de vez en cuando he ido a algún club de carretera a descargar tensiones. Pero se pueden contar con los dedos de una mano, las veces que he follado después de veinte años.

Una tarde después del trabajo, cuando llegue a casa mi hija estaba acompañada de una amiga. Las dos se giraron para saludar…

— hola papá, esta es Noa… una compañera de clase

La chica se levantó para saludarme y me quede prendado de su hermosa melena rubia, ojos grises, labios carnosos y unos pechos medianos… que resaltaban debajo de su jersey ajustado. Llevaba una minifalda, luciendo unas largas piernas. Me dio dos besos en la mejilla y toco mi hombro, lo bajo por mi brazo y pude sentir sus manos calientes.

Colgué la chaqueta en el perchero y me senté en el salón y hablamos un rato… no recuerdo de que hablamos ya que yo estaba como ausente, prendado de Noa, sus ojos, sus manos, sus labios, piernas… toda ella me había levantado algo más que el animo…

— pedimos una pizza?

dijo mi hija, interrumpiendo mis pensamientos lujuriosos, imaginándome besando esos labios a Noa… chupando sus pechos…

— vale, te quedas a cenar no? Le dije a Noa…

— si vale… dijo mi hija

— de acuerdo

A la media hora llego el chico con la pizza y mi hija salió a recogerla, mientras ponían la mesa, yo estaba absorto observando cada movimiento de Noa.

Nos sentamos a cenar y cuando acabamos eran cerca de las once de la noche. Noa miró el horario del bus y había pasado el último hacia 15 minutos. Entonces mi hija me pidió si podía quedarse a dormir, a lo que dude por un momento pero le dije…

— si ella quiere, sin ningún problema

Ambas subieron corriendo a ponerse el pijama, para tener su noche de chicas y yo me quede un rato en el salón… pensando en la amiga de mi hija. Cuando me fui a mi dormitorio tenía la polla erecta, a cada roce de la ropa, me erizaba la piel con el recuerdo de Noa.

Eran las tres y media de la madrugada y me levante desvelado, me puse un batín y fui a la habitación de mi hija. Abrí la puerta y vi que dormían. Me acerqué a la cama de mi hija y comprobé que estaba dormida, después me acerqué a la cama donde dormía Noa.

Se había puesto un pijama de tirantes de mi hija que le quedaba grande. Me agache, poniéndome de cuclillas y comencé a observarla, sin darme cuenta le estaba acariciando la cara y retirándole el pelo.

Después poco a poco fui tirando de la sabana, destapándose hasta que llegue a sus pechos, que se le salían de la camiseta… me senté en la parte de arriba de la cama, a la altura de su cabeza.

Comencé a acariciar sus hombros y la zona del escote… ella continuaba durmiendo. Como si un iman me atrajera, mis manos tocaron sus pechos por encima de la camiseta, note como sus pezones estaban erizados, no pude evitarlo y le pellizqué uno.

En ese momento Noa abrió los ojos, me miró con cara de sorpresa, pero no dijo palabra…

— te parece bien que te haya tocado?

Se quedó unos segundos callada y después dijo…

— si

— quieres que siga?

— si

Antes de que dijera algo más le puse un dedo en la boca para que no hablara, señalándole con la mirada donde estaba mi hija, mientras con la otra mano, la seguía acariciando…

— destápate… le susurré

Se destapó hasta la cintura y le baje los tirantes de la camiseta dejando a la vista sus pechos… ella miraba sus tetas y después me miraba a mi, comencé a acariciarlos… mi polla estaba firme, me abrí el batín y dejé viera mi miembro desnudo.

Cogí una de sus manos y me la llevé a la polla, inmediatamente la agarró y empezó a moverla de arriba a abajo… me miraba con una sonrisa tímida y yo le pellizcaba los pezones, mmm estaba muy cachondo y necesitaba más, así que le acerqué mi polla a su boca y le pase el glande por sus labios.

Noa lo comenzó a lamer y poco a poco se lo fue metiendo en la boca… eche una mirada a mi hija que estaba de espaldas a nosotros y seguía dormida.

Noa seguía comiéndome la polla con esmero, se puso de rodillas para tragársela mejor, levantando su culo, mi mano fue directa a acariciar le el trasero, empecé a estrujarse lo ya con las dos manos… que chupadas daba, creí estar en el cielo, mi excitación iba en aumento.

Le baje las bragas y hurgue en su rajita, ella ahogaba sus gemidos, se levantó un poco más y mis dedos descubrieron una vagina humeante. De pronto paro de comerme la polla, termine de quitarme la ropa y la hice que se sentara sobre mi polla, se la metió en la vagina y empezó a moverse haciendo chirriar la cama, así que la hice parar y la tumbé sobre la cama.

La penetre, metiéndole la polla al fondo de su vagina, Noa agarró la almohada y se tapó la boca, a cada embestida ella se la apretaba aún más… mis entradas y salidas de su coño eran intensas pero con lentitud para no despertar a mi hija.

Con el vaivén de mis movimientos ella apretaba más la almohada y yo notaba como mi polla no aguantaba más, me iba a correr y … wow explote sobre su vientre, ella restregó todo mi semen por su cuerpo, con una mirada picarona me dedicó una sonrisa.

Me levante con cuidado y la bese en los labios y me marche a mi habitación.

Esa fue la primera vez de otras muchas que vinieron después…


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Mi primera experiencia laboral

Mi primera experiencia laboral


A los 22 años tuve mi primera experiencia laboral, fue como pasante universitaria en una importante empresa del país. Él era mi jefe, 38 años, atractivo, muy correcto e intelectual. Lo respetaba muchísimo, tanto que me intimidaba llegar a su oficina y comentarle algo de mi trabajo, siempre lo veía tan ocupado.

Todo empezó con mensajes esporádicos a mi WhatsApp …

— “Qué buena foto”, “Te ves muy bien”, “Cada vez me gustan más tus fotos”.

respondía simplemente con un…

“Gracias”

Un domingo por la tarde, me escribió y me preguntó por mis cosas, que qué me gustaba hacer, que si salía mucho a la playa…, entre otras cosas. La conversación fue tan amena que rápidamente surgió la química… no me lo creía… ¡estaba hablando con mi jefe!

Finalmente la conversación terminó con una propuesta de ver una película juntos en la casa de él, por cuestión de la semana de vacaciones de semana santa, su esposa e hijos se encontraban de viaje. Yo acepté… no podía creer que eso estuviera pasando…

Ricardo me recogió en mi casa en su camioneta, llegamos a su casa y me ofreció una copa de vino… lo cierto es que me hizo sentir cómoda…

— “Toma estos chocolates”, “gracias por venir”.

Empezó la película, era de terror, estábamos acostados uno al lado del otro y cubiertos con una cobija. Empezó a hablar… me dijo que todas mis fotos de wp las tenía guardadas, que le parecía una niña muy hermosa, en pocas palabras, comenzó a decir todo lo que le gustaba de mí.

Yo hacía muy bien mi trabajo, era muy responsable y dedicada, y todas esas cosas las resaltó también, cosas que pensé que no habría visto, porque como dije antes era un hombre sumamente ocupado.

Me dijo finalmente que desde que llegué a la Empresa se había fijado en mí y todo lo que hacía, pero nunca se había acercado por respeto a su condición… al ser un hombre casado.

Después de esa declaración, de repente me besó… wow el corazón me iba a mil pero le respondí al beso, en ese momento se paró el tiempo… la dulzura de sus besos y sus suaves manos empezaron a recorrer mi cuerpo, si poder resistirme, me dejé hacer…

Sus labios recorrieron mi cuerpo, parándose en mis pechos, levantó mi camiseta y me la saco por la cabeza y siguió mordisqueando me los pezones… mmmm el cosquilleo me excito de tal forma que me lance…

Le ayude a quitarse la ropa y el resto de la mía… ante mis ojos apareció una polla firme de unos dieciséis centímetros, algo gruesa y la agarre con la mano derecha, mientras el me acariciaba los pechos, hasta que llegó a acariciarme el coño, ufff yo notaba como mis flujos salían y el metió un dedo y después dos en mi vagina, empecé a gemir y el se tumbó con los dedos dentro de mi coño, así de costado y incline la cabeza y lamí su polla, suave y algo salada de las gotas que brotaban de la punta…

Que rico… el metía y sacaba los dedos de mi coño más deprisa y yo chupaba su polla, como queriendo tragármela… uff estaba muy cachonda, necesitaba sentirla dentro de mi.

Entonces me senté encima de él y me la metí, empecé a moverme despacio, moviendo la cadera, de un lado a otro y en círculos… el me apretaba el culo, empujándome hacia el y empezó a moverse, intentando meterme aun más su miembro. Con mis manos me apoye en su pecho y empecé a saltar sobre su polla, cabalgue como una fiera, el me estrujaba los pechos y decía…

— que bien los haces, sigue… fóllame, soy todo tuyo…

mmm esas palabras me excitaron aún más, quería hacerle disfrutar de tal forma para que no olvidara ese momento.

Cada vez me movía más deprisa, el gemía, gritando…

— sigue mi niña, como me haces disfrutar…

Las fuerzas me fallaban, hundía mi vagina en su polla todo lo que podía, saltando y metiéndome la de nuevo, hasta que sentí un estallido en mi interior y grité…

— siiii, siiii, ya viene, ya viene…

Entonces note como su líquido lleno mi interior …

— yaaaaaa.

Y caí tumbada sobre el, estuve un par de minutos con su polla dentro de mi, notando como sus espasmos se mezclaban con los míos.

Cuando nos recuperamos fuimos a ducharnos y después me llevo a casa.

Al día siguiente en la oficina, yo tenía una cara de felicidad, aunque sabía que lo había hecho era muy arriesgado, no podía dejar de pensar en lo ocurrido. Yo estaba encantada con él, sus atenciones, su intelecto y madurez, su sonrisa, sus canas, todo me atraía.

Él llegó a mi oficina y me saludó muy cariñosamente, me confesó que le encantó y que quería estar conmigo de nuevo, para lo cual yo acepté.

Los días pasaron y cada vez que podíamos coqueteábamos con miradas, sonrisas, besitos. De vez en cuando, iba a su oficina a llevarle algo de mi trabajo, me ponía nerviosa pero aun así con toda la profesionalidad del mundo le decía las cosas, pero luego él con su sonrisa pícara no dejaba de mirarme.

Estaba encantado conmigo, así como yo con él. Cada que podíamos hablábamos de nuestros encuentros sexuales, pero también de nuestras vidas personales y familiares.

Él era un padre ejemplar, su pequeña hija Sofía era su adoración, yo la veía tan bella e inocente… físicamente muy parecida a él, la niña era un ángel.

Nunca hablamos del por qué estaba engañando a su esposa, sabíamos lo que estábamos haciendo y éramos conscientes de que no era correcto, pero el fuego, la química y la empatía que había entre él y yo era mayor que todo eso.

Pasaron dos meses y medio, nuestros encuentros sexuales eran muy arriesgados, ya tarde por la noche cerca de las 7 en mi oficina o en la oficina de él. Aquello era una locura.

Ha sido el mejor sexo que he tenido. Sin embargo, mi período de pasantía terminó luego de estos dos increíbles meses, tengo que regresar a mi casa y eso significa que no lo veré más.

Actualmente, seguimos hablando por WhatsApp, ya no tan frecuente como antes, pero aún con el deseo de volver a encontrarnos de nuevo y ver qué pasa.

Está claro que hay un sentimiento por parte de los dos, pero también está claro que no podemos estar juntos y que cada quien debe vivir su vida, él con su hogar ya formado y yo, empezar mi proyecto de vida, seguir trabajando, estudiar y formar mi propia familia.

Finalmente y para concluir mi jefe es como dice la canción: “Eres casi el hombre perfecto, el que busqué por tanto tiempo, el que me hace vibrar la piel y el esqueleto; tu serías el hombre perfecto, sino fuera que tienes un defecto, que no eres… soltero”.


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Mi amiga y sus juegos

Mi amiga y sus juegos

Cuando me preparaba para ir a visitar a mi amiga Gin-tonic jamás se me paso por la mente lo que iba a ocurrir… una noche cualquiera, de un viernes cualquiera, del mes de agosto .

Prepare mi maleta y, todos los regalitos que le llevaba… sinceramente iba a su encuentro, sin ninguna intención. supongo que ya le había insistido tanto, que había perdido la esperanza de liarme con ella.

El caso es que, cuando salíamos juntas de marcha, al tomarse unos Gin-tonic demás, se volvía loca, y le daba por calentarme… me tocaba el culo, me acariciaba. sin que nadie de los que nos acompañasen se dieran cuenta. ella me hacia mojar las bragas…

pero, cuando el efecto del Gin-tonic pasaba,. me decía “Tu eres mi amiga” el caso es que le gustaba calentarme y, luego salía con el cuento de que “no le iban las tías”…

Eso era lo que se me pasaba por la mente cuando me senté encima de la lavadora, con las piernas abiertas y ella entremedias escupiéndome el coño y pasando su lengüecita mojada, Babia dita por completo. me mojaba por completo. unos minutos antes, estábamos sentada tomándonos unas copas, ni siquiera hablando del tema para que ella me pusiera como una moto. su marido estaba durmiendo, eran las dos de la mañana, y su hijo aun seguía viendo la tele. hasta que me dijo…

— “Vente a la cocina” puso una cara de zorra, que me quede sin palabras, luego dijo…

— “¡pero eso sí! no me tocaras” acepte inmediatamente. aun sin saber lo que iba a pasar.-

nos besamos apasionadamente, y ahora me encontraba sentada, con ella entre mis piernas, con mis bragas en el suelo…

cerré mis ojos. y sentí como su lengua me chupaba el coño… diosss!!! me quería sacar todo… luego subió a mi boca, nos besamos… intentaba tocarla. pero ella sutilmente apartaba mis manos.

Hummm, le gusta dominar y, repentinamente… como si fuera una autentica domina me dio la vuelta, con tanta fuerza que hicimos mucho ruido…

me asuste, su hijo estaba aun en el salón viendo los dibujos animados. mientras que su madre se hinchaba a comer mejillón…

afinque mis manos con mucha fuerza, sobre la lavadora, me abrió las piernas y, paso su lengua desde la vulva de mi coño hasta mi espalda. sentí todo húmedo su recorrido… y, la piel se me erizo… ahogue mi suspiro de placer, mordí mis labios ahogando mis gemidos,. y, ella allí de rodillas, con sus dos manos firmes apretando mi culo, clavándome las uñas con deseo, con su lengua frenética… solo fue un par de minutos. cuando sentimos la puerta abrirse.

Y la magia se apago. era su hijo, que venía a buscar agua, menos mal que estábamos en la terracilla. me puse nerviosamente las bragas, cuando repentinamente pregunto por mi…

La muy cachonda le respondió…

— “está mirando por la ventana”

cuando pude recuperar el aliento. sali de la terraza y nos encontramos nuevamente… se acerco a mi y me dijo…

— Que sepas que esto, tiene puntos suspensivos…

Puffffffff, no sé cuando volveremos a vernos pero, estoy deseando de que sea pronto. digamos que los Gin-tonic que me tome, no tienen el mismo sabor.

Su sabor me atrae más…


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Más vivo que nunca

Más vivo que nunca

Me llamo John, mi vida es de lo más normal, trabajo en una fábrica. Mi día a día siempre es igual, por las mañanas ayudo a Olivia, mi mujer a preparar a nuestros hijos para ir a la escuela. Desayunamos y ojeo el periódico.

Los chicos no paran y mi mujer no deja de dar voces, intentando poner orden, así que no veo la hora de marcharme al trabajo para encontrar paz.

Así durante diez años, hasta que un día empezó a trabajar un chico nuevo en la fábrica. Un mulato, musculoso de Brasil llamado Joao.

Una tarde estábamos a punto de acabar nuestro turno y Joao me convenció para tomar unas cervezas, la verdad es que me apetecía. Así que fuimos a un local y lo pasamos bien, hablamos un poco de nuestras vidas y nos despedimos.

Otro día Joao me invitó a una fiesta que organizaba en su casa, le dije que si, congeniábamos muy bien y me serviría para cambiar mi rutina. Me pidió discreción, ya que sus fiestas eran privadas y solo invitaba a amigos de confianza, que lo que allí pasará, que no se lo contará a nadie. Yo me lo tome a broma, porque Joao era muy dado a los chistes… me propuso de que me quedara toda la noche.

Me pareció buena idea porque si bebía más de la cuenta… así que llame a Olivia y le dije que me habían invitado a un cumpleaños de un compañero de la fábrica, que vivía un poco lejos y si se me hacía tarde, me quedaría a dormir.

Cuando acabamos el trabajo, nos fuimos directos a la casa de Joao, cuando entramos me llamo la atención el buen gusto en la decoración, algo desordenado pero limpio.


Me ofreció una cerveza y mientras charlábamos, sonó el timbre de la puerta, eran dos amigas de Joao, tenían aspecto de putillas, pero no dije nada, eran simpáticas y cariñosas.

Me sentí un poco incómodo, pero después de la tercera o cuarta cerveza, ya participé en el ambiente. Nos reímos y bailamos… lo estaba pasando bien y como decía Joao

— la vida es para vivirla, lo que pase en mi casa, en mi casa se queda

Así que me dejé llevar, dispuesto a disfrutar de la noche… empezamos a jugar a peticiones y debíamos acatar lo que nos pidieran… fue muy divertido, nos íbamos quitando la ropa poco a poco, con cada petición. Lo estaba pasando muy bien desde hacía mucho tiempo.

A parte llevaba tres semanas que Olivia me tenía castigado sin sexo, así que sin querer me di cuenta que estaba empalmado…

Una de las chicas me pregunto si sería capaz de chuparle la polla a Joao, buff me cambio la cara, pero pensé que era una broma, pero Claudia insistió y de pronto Joao se levantó, se puso frente a mi, se bajó la cremallera del pantalón y lo dejó caer hasta las rodillas y dijo…

— ponte de rodillas, bájame los calzoncillos y mírame la polla

Yo me quede paralizado sin saber que hacer o decir…

— te he dicho que te arrodilles y que me bajes los calzoncillos… no quiero repetirlo otra vez

me sentí avergonzado y notaba las miradas de las chicas y me animaban a hacer lo que me pedía Joao. Estaba muy nervioso… era una broma? Y si no lo era…

Me sorprendió que mi polla estaba más dura que nunca, estaba excitado… sentí un impulso y con mucha vergüenza le baje los calzoncillos.

De pronto salto una polla enorme, grande y gruesa golpeando mi cara. Joao me miraba y sonriendo dijo…

— mírala y contesta si la ves con un si o asienta con la cabeza

— si

— que te parece su polla? dijo una de las chicas…

— mírala…

— muy grande… dije yo…

Entonces Joao empezó a mover su cintura, moviendo su polla de lado a lado, rozándome la cara…

A partir de ese momento, fue cómo estar en otro mundo. Joao me hizo oler su polla, oler su culo… me obligó a sentarme en el sofá y que viera cómo se follaba a las dos chicas.

Yo paralizado viendo cómo se chupaban unos a los otros, como Olivia se tragaba ese pedazo de polla, mientras Joao le mamaba los pechos a Samanta. Después Samanta se puso a cuatro apoyada en el otro sofá y Joao le metía la polla, y Olivia le tocaba los pechos a Samanta y con la otra mano, le acariciaba los huevos a Joao.

Yo estaba atento a aquella escena y sin saber cómo me corri sin apenas tocarme dentro de mis pantalones…

Entonces vi cómo Joao se corrió y las chicas gemían y se retorcían de placer. A lo que me ordenó que le limpiara la polla y los coños a ellas.

Después de limpiarles con papel, me pidieron que me pusiera un delantal y que recogiera todo. Mientras ellos se sentaron…cuando acabé Joao me dijo que me dejara querer, que me iba a dar un premio por portarme bien.

Me senté en el sofá y Olivia y Samanta empezaron a manosearme, casi de inmediato sentí como mi polla revivió, los pechos de Olivia me presionaban la poca y chupe sus pezones duros y jugosos, no podía contenerme. Me arrancaron el resto de la ropa y Samanta se sentó sobre mi polla y empezó a moverse frenéticamente, mientras Olivia seguía dándome de mamar sus pechos.

Wow estaba súper cachondo, empecé a jadear y ellas gritaban..

— si, siiii, dámelo todo… vamos… que polla tan rica…

Vi que Joao estaba a mi lado haciéndose una paja viendo como me follaban las dos chicas, eso me excitaba aun más…

— me voy a correr, no puedo más…

Entonces Joao se levantó y se puso a mi lado haciéndose la paja y estallé de una forma brutal dentro del coño de Samanta y casi a la vez Joao exploto en mi cara y las chicas tragaban todo su líquido. Fue increíble…

A mis cuarenta y ocho años me sentí más vivo que nunca…

John esa noche descubrió que le excitaba ser sumiso, que le mandaran y le trataran como si fuera un objeto…

A partir de ese momento fui del todo complaciente con Joao, se abrió ante mi un mundo nuevo y desconocido…


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Y un día me di cuenta de que el tiempo no se detiene…

Y un día me di cuenta de que el tiempo no se detiene…

Siempre he sido una mujer poco atrevida y muy convencional. No me considero guapa pero si atractiva, de talla media, grandes pechos y muy simpática.

Mi pareja Darío es cariñoso, pero me aburre, sus caricias no me dicen nada. El otro día me estaba mirando en el espejo y me di cuenta de que tenía unas patitas de gallo, de pronto me sentí mayor…

Empecé a sentirme insegura… mi amiga Verónica, tiene mi misma edad y siempre la escucho fardar de su vida sexual con su marido, cuenta historias fogosas y excitantes. A veces incluso se me han mojado las bragas al pensar en poder experimentar algo así.

He leído historias por internet de infidelidades y me he puesto cachonda, hasta el punto de tener el impulso de tocarme y hacerme una paja…

Un día acompañe a Verónica a una tienda de lencería, era su aniversario y quería comprar algo sexy y atrevido. Aproveche para mirar cosillas, y me llamo la atención las prendas de color rojo, me sentí atraída por ese color…

Había un tanga con un encaje precioso, negro con formas de flores, transparente, con los ligueros colgando en los extremos…

por un momento pensé en comprarlo y darle una sorpresa a Darío pero… el no era muy dado a los juegos, es muy básico y solo se limita a meterme la polla y correrse.

Pero yo tengo la fantasía y sueño con que un día Darío me coma a besos en el metro, o el cine… excitarlo de tal forma que me folle salvajemente en cualquier sitio…

Pero… ese tanga, tiene algo especial… su tacto, su olor a nuevo… lo pensé durante unos instantes, y decidí comprarlo.

Pasaron varios días, hasta que por fin decidí ponerme el tanga para sorprenderle, esperaba que a Darío le gustara, pero ese día follamos como siempre, ni siquiera se dio cuenta de que llevaba puesto un tanga nuevo.

Me sentí desilusionada, aburrida con mi vida sexual y la falta de creatividad de Darío. Realmente a mis cuarenta y cinco años, solo he conocido el sexo con el.

Necesitaba volver a sentirme viva, fuese con quien fuese… cuando miraba aquel tanga despertaba en mi, mis más íntimos deseos, locuras… no se, descubrí que tenía un punto fetiche, que nunca antes me había dado cuenta… el roce de ese tanga en mi coño… la tirilla pasando entre mi culo, despertaba en mi las ideas más excitantes. Al observarme con el puesto y los ligueros por detrás colgando sobre mis nalgas… me sentía tan sexy.

Una mañana me levante llena de energía, con ganas de comerme el mundo… aquel día cuando me estaba vistiendo para ir al trabajo, me topé con ese tanga rojo… era muy escandaloso, pero me sentía tan guapa y sexy con el, que decidí ponérmelo, con medias negras, bien sujetas a los ligueros y me puse una falda con una chaqueta negra a juego.

Sonreí para mis adentros, pensando en que nadie podría imaginar que debajo de aquella ropa tan formal, llevara algo tan sexy…


Como todos los días, me dirigí a la estación del tren, me senté y estaba dispuesta a continuar leyendo mi novela, hasta que note la mirada de un hombre, era alguien al que veía todos los días, pero ese día sin saber porque su mirada me hizo estremecer… será por el tanga? pensé…

Intente disimular, pero el me miraba de tal forma, que notaba que me observaba como queriendo ver más allá… me puse nerviosa. La mirada de aquel hombre, no me dejaba concentrarme…

Pensé que con mi positivismo con el que había amanecido, desprendía buena energía y eso lo percibían los demás…

Con el vaivén del tren, hizo que el tanga ejerciera presión, y casi sin darme cuenta me estaba poniendo cachonda, cuando alce la vista, mis ojos y los de aquel hombre chocaron… debe de tener mi misma edad… pensé. Era un hombre muy atractivo, iba vestido con un traje.

Mientras le observaba, me fijé que había un bulto en sus pantalones… aquel hombre estaba excitado, al darse cuenta, intento disimular, poniendo sus manos encima del paquete.

No me lo podía creer… yo había provocado una ereccion a un desconocido, lo estaba poniendo cachondo…

Entonces me propuse jugar con el, sabía que no podía pasar nada, estábamos rodeados de gente…levante mi libro un poco y le miré fijamente y con disimulo fui abriéndome de piernas. El bajo su mirada…, notaba como se asomaba algo rojo… dios, aquella vista le disparó los sentidos… note como le ardía la polla con sus movimientos, queriendo disimular lo evidente.

El debió notar la humedad en mi tanga y se relamía los labios…

Cuando el tren paro, cerré las piernas, cogí mi maletín y salí. Iba andando sin poder evitar sonreír… estaba viva, había sido una travesura, pero me sentía viva, solo fueron unos segundos, pero me bastó para sentir que aún podía gustar.

De repente alguien me cogió del brazo, y me llevo directamente a la salida de emergencia, me puso de espaldas contra la pared y mi maletín cayó al suelo. De pronto le vi la cara… era aquel hombre del tren, ufff que subidón…

Sus manos fuertes me agarraban el culo y al instante estaban manoseándome los pechos, me sentí excitada y sin poder reaccionar me deje llevar…

Separo mis piernas y subió mi falda… me beso y metió su lengua en mi boca. Ufff el calor era sofocante… de pronto se agachó y aparto mi tanga aún lado y hundió su cabeza en mi coño… wow estaba paralizada, apenas podía moverme… sentir la lengua de un desconocido y sabiendo que alguien nos podía ver…

Estaba muy cachonda, el fuego salía de mi coño a cada lametazo, como mordisqueaba mi clitoris… ufff ahogaba mis gemidos y no quería que parara. El seguía chupando mi coño y notaba líquido chorreando entre mis piernas.

Entonces se levantó y me dio la vuelta, me agarró el hilo del tanga, apartándolo, restregando su polla sobre mi culo…

— mmmm follame, quiero sentir tu polla dentro de mi…

Dije entre suspiros. El hilo del tanga apretaba mi nalga derecha. Me incliné un poco y note la punta de su polla en la entrada de mi vagina y de una embestida me hundió su polla, se movía rápido, la metía y sacaba con rapidez…

Me agache un poco más para que entrara mejor su polla, no pensaba, solo sentía la dureza de su polla en mi interior, ufff estaba a punto de correrme y el empujaba haciéndome disfrutar como nunca y de pronto explote con temblores, apreté el culo. Pero el continuaba follandome, golpeándome con fuerza.

Entonces sentí su dedo húmedo en el ano, empezó ha rozarme en círculos y meterme el dedo un poco. En ese momento cerré los ojos, la excitación iba en aumento, estaba cachonda de nuevo y sentí que me iba a correr, el seguía metiendo y sacando su polla y sin poder evitarlo se me escapó un…

— ahhhhh…

— te gusta el tanga verdad?, pedazo de zorra… ahora quiero que te tragues mi leche…

Me arrodillé frente a su polla y me la metió en la boca, al mismo tiempo se la movía con su mano y de pronto se corrió dentro de mi boca… hummm me trague todo su líquido.

Después me levante y el chico con una sonrisa se acercó y restregó su polla en mi tanga, sacudiendo sus últimas gotas en el…

No hubieron palabras, se vistió y se marchó. Yo me arregle la ropa y me marche. Nunca le he vuelto a ver, pero cada vez que veo el tanga me acuerdo de aquella fantasía cumplida…

Relató enviado por una seguidora


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Soy taxista

Soy taxista


Me llamo Juan y tengo veinticinco años, mido 1,80, algo gordito y soy taxista…

Una tarde iba circulando con el taxi y una chica estiró el brazo y pare para que subiera…

Era una chica muy guapa, con el pelo moreno, largo hasta la cintura., debía de ser de mi edad. Iba vestida con un pantalón muy ajustado, que marcaba su culo redondo y respingón. Una blusa con un escote espectacular… era imposible no mirar, se adivinaban su pechos rosados y bien puestos.

Me dio la dirección, se dirigía al centro. Mientras conducía no podía dejar de mirarla por el retrovisor. Le pregunté si iba a trabajar o a tomar algo, a lo que contesto…

— las dos cosas…

Pero que solo había conseguido trabajo, no había podido tomar nada. A lo que conteste en plan de broma…

— si quieres, con mucho gusto te invito a tomar algo…

Ella empezó a reír y dijo…

— si de verdad eres capaz… acepto la invitación…

— eso está hecho…

En ese momento me desvié de la ruta y la llevé a un pequeño bar que conocía, pero estaba lleno y no podíamos entrar.

Decidimos comprar unas cervezas y fuimos a un parque, aparqué y nos sentamos en el asiento de atrás del taxi.

Bebimos, hablamos de todo un poco, empezamos a reír… lo estábamos pasando muy bien, entonces me contó que tenía pareja y que era bisexual… riendo decía que era la primera vez que hacía una locura con un taxista y sin cortarme le dije…

— hagamos la locura completa… vayamos a un hotel…

Silvia no lo pensó dos veces y dijo que si… wow eso me excitó tanto, que tuve una ereccion al momento.

Fuimos a un hotel de las afuera y cuando entramos en la habitación, empezó a desnudarse mientras yo me recreaba admirándola… era realmente bonita. Se quitó el pantalón ajustado y quedó al descubierto un tanga blanco, de esos que solo tienen un hilo.

Mientras se quitaba la blusa, me di prisa para quitarme el pantalón, estaba cachondo y mi polla estaba deseosa de mojar en caliente. Ella se abalanzó sobre mi y mis manos empezaron a acariciar los pechos y sus pezones puntiagudos, baje la mano hasta su coño y note que estaba empapada de excitación.

Me tumbó sobre la cama y mi polla empalmada, miraba al techo de la habitación y de una vez se metió la polla hasta la garganta, al mismo tiempo la cogía con la mano y me empezó hacer una paja con la mano y el vaivén de su boca…

Me puso súper cachondo, era la primera vez que me pasaba algo así… ella chupaba y succionaba mi polla como para exprimirla hasta dejarla seca… ufff no pude contentarme….

— si continuas así me voy a correr… me estás poniendo muy cachondo

En ese momento Silvia dejó de chuparme la polla y se levantó, yo empecé a sobarla todo el cuerpo, besar y chupar sus pechos, ella acercó su coño y metí mi cabeza entre sus muslos y saboree su dulce vagina… empezó a gemir cogiéndome de la cabeza, le temblaban las piernas…

Entonces se apoyó en la cama poniéndose a cuatro, me levante y le metí los dedos en la vagina chorreante y a continuación empecé a meterle la polla despacio, poco a poco hasta tocar el fondo, ella gemía sin parar… le agarre del pelo y acelere mis movimientos, en un vaivén de placer…

Mi polla resbalaba con facilidad de cómo estaba su coño lubricado, mmmm que rica estaba… caliente, jugosa, disfrutando de sus dulces gemidos que aún levantaban más mi deseo.

Sus gemidos eran cada vez más intensos y yo empecé a empujar más deprisa, se estaba haciendo una paja mientras yo la follava y al momento grito…

— ya, ya, yaaaaa

En ese momento exploté y me corri dentro de ella, inundando su vagina. Cuando saque la polla chorreaba de su coño mi semen, nos tumbamos unos minutos y después fuimos a la ducha. Nos vestimos y nos marchamos…

la llevé a su casa y al despedirnos me dio un beso apasionado, dándome su número de teléfono.

Ahora, cada vez que necesita un taxi y no tiene dinero… me llama.

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Llevamos a cabo nuestra fantasía

Llevamos a cabo nuestra fantasía

Laura y yo teníamos muchas fantasías, las íbamos anotando en una libreta y siempre que teníamos ocasión, las llevábamos a cabo.

Nos preguntamos que sentirían las mujeres que trabajan la noche como prostitutas callejeras. Diseñamos un plan en el que ella estaría ofreciendo sus servicios sexuales en la calle y yo sería el cliente, para el momento pusimos una cámara en el coche y así grabaríamos todo para después poderlo ver.

Después de llegar a un acuerdo económico debíamos ir a un local de alterne y ella debía actuar como una puta más, pero conmigo.

Reservamos una habitación de hotel y ella se vistió de forma que no podía creerme lo sexy que se había puesto… un vestido negro, ajustado mini que asomaban sus nalgas al mínimo movimiento y un escote del cual se le salían sus espléndidas tetas, y zapatos de tacón de aguja.



Cuando la vi, ya tuve una buena ereccion. Si no hubiera sido porque teníamos que cumplir nuestra fantasía, la hubiera follado en ese mismo momento.

Elegimos una calle y la dejé en una esquina, di la vuelta a la manzana y comencé a filmar. Cuando me iba acercando a la esquina donde dejé a Laura, vi que había un coche parado.

Quería contratar los servicios de Laura… sentí celos, pero me contuve porque la fantasía había comenzado. Al momento el coche se marchó y me acerqué, le hice un guiño y ella se acercó. Se apoyó en la ventana.

Y entonces le pregunte por sus servicios y llegamos a un acuerdo, después la invité a subir al coche y nos dirigimos al club como estaba acordado. Por el camino me contaba que el hombre del coche que paró, le dijo que estaba muy buena y que quería follarla, que cuanto costaba… que quería que le chupara la polla…

La conversación nos puso muy cachondos…

Llegamos al club y nos sentamos en una mesa apartada, el local estaba muy concurrido, se respiraba lujuria… Pedimos unas copas de whisky, bebimos mientras observamos a las mujeres que iban de un lado a otro, buscando clientes… hombres bebiendo mirando a las mujeres con ojos de deseo, algunos ya tenían compañía y esperaban el show de strip-tease y bailarinas de barra.

Nos fuimos calentando con besos y echándonos mano por todas partes. Notaba las miradas de otros hombres hacia Laura, eso aumentaba mi excitación y a ella la ponía muy cachonda el sentirse deseada por desconocidos.

Nosotros seguíamos a lo nuestro y fue subiendo la temperatura por momentos, cuando le metí mano a su coño, note que estaba empapado y eso me puso a cien.

La hice que se sentara sobre mis piernas y su culo presionó mi polla que estaba completamente dura, traviesa y con ganas de acción. Comencé a acariciarle los muslos, al mismo tiempo que besaba sus pechos, con la otra mano le subí el mini vestido y empecé a acariciar sus suaves nalgas.

Su lengua jugaba con la mía, notaba su agitación y deseo. Veía cómo nos miraban… a Laura claro está, ya que podían apreciar su culo y mis manos como lo acariciaban.

Laura sacó uno de sus pechos y me lo puso en la boca, chupe y mordí su pezon… me estaba volviendo loco de excitación, el sentirnos observados aumentaba nuestra libido… era Morbo, adrenalina…

Le dimos un sorbo a las copas y continuamos besándonos, le metí la mano entre las piernas hasta llegar a su coño, que estaba ardiendo y tenía el tanga empapado. Ufff no podía aguantar más y en eso Laura dijo que tenía que ir al w.c.

Yo me quede sentado, esperándola y se me acercó una de las chicas muy guapa, con un culo tremendo y me propuso acompañarnos a los dos… se había dado cuenta de que éramos pareja y que podíamos tomar algo y luego hacer un trío.

Cuando llegó Laura, esta chica clavó sus ojos en los pechos de mi mujer… mmmm me puso muy cachondo imaginarlas a las dos juntas acariciándose y besándose, fue excitante, hasta sentí algo de celos.

Le conteste que no estaba en nuestros planes del día y le di las gracias por el ofrecimiento, que quizás otro día y la chica se marchó, no sin antes decirme al oído lo buena que estaba mi mujer y que la deseaba locamente.

Al momento empezó el espectáculo de barra, con las chicas desnudas, moviéndose de forma muy explícita y de pronto Laura dijo…

— ya no aguanto más, vámonos de aquí, necesito que me folles…

Subimos al coche y fuimos a toda velocidad hacia el hotel. Por el camino, Laura sacó mi polla del pantalón y empezó a chuparla con desesperación, la succionaba de tal forma y me pedía a gritos que quería sentir mi polla dentro…

Llegamos al hotel y Laura estaba tan cachonda que por el pasillo hasta nuestra habitación, se iba quitando la ropa. Entramos y casi nos arrancamos el resto de la ropa.

Me dio un empujón y me echo sobre la cama y como si fuera una fiera, salto sobre mi y me monto literalmente, después me puso su coño en la boca… me empapo la cara de sus jugos y yo comencé a chuparla y meterle la lengua en la vagina.

Con las manos le pellizcaba los pezones duros y estrujaba sus pechos… ella gemía… casi gritaba. No tardo en correrse soltando sus fluidos en mi cara y boca, fue tremendo lo que duró su orgasmo y lo que soltó, corrían sus jugos por toda mi cara y barbilla. Se inclinó y empezó a chupar sus propios jugos, a lamerlos hasta dejarme limpio.

Se echo a un lado y al momento ya había recuperado fuerzas y sin darnos cuenta, estábamos en posición del 69. Mi polla se perdía en su boca, la devoraba con avidez, sedienta de polla. Me excito tanto y recordar esas miradas en aquel local, que no aguante, tenía que penetrarla… la puse a cuatro y le metí la polla por el culo. Laura dio un brinco y cayó de barriga sobre la cama, no espere más y volví a penetrarla el ano y sin piedad le metí la polla entera, ella respondió con una mezcla de quejido… dolor, placer y poco a poco gritaba de placer, decía…

— dame más, méteme la toda, quiero que te corras dentro…

Y así sin parar de moverme no aguante mucho y me corri, con un estallido espectacular…

Al cabo de unos minutos, me levante, me di una ducha y me vestí. Le tire unos billetes sobre la cama. Ella me miro y supo cómo se siente una prostituta.

Salí de la habitación feliz. Habíamos cumplido nuestra fantasía.


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Descubriendo mi cuerpo

Descubriendo mi cuerpo

A la edad de 16 años, no sabía nada de sexo, solo sabía hacerme pajas dado que no tenía ni idea de lo que era una polla, aunque soñaba todas las noches con una grande y gorda.
Descubrí unas revistas de mi padre, donde aparecían chicos y chicas desnudos. Las ojeaba siempre que podía.
Eso hacía que entrara en un espacio de salida, que no me quedaba mas remedio que hacerme la paja. Al ver que me satisfacía yo sola, lo intentaba una y otra vez. Llegue a masturbarme hasta cuatro veces al día . Estaba salida perdida siempre.
De pie, en la cama, en el Wc, en la cocina, en clase, en fin, en todos los sitios que podía.
Un día descubrí una zanahoria que pelándolas me la metía dentro y notaba mas placer.
Me abría de piernas y con la zanahoria grande me la metía en el coño, y con otra mas pequeña por el culo. Era tal el placer, que debido a mis corridas, me cambiaba varias veces al día de bragas.
Una noche que mis padres salieron a cenar, se quedo una compañera de clase a dormir, entre conversaciones, películas y las revistas de mi padre, hicieron que nos pusiéramos tan cachondas, que mi amiga y yo subimos a mi habitación para tocarnos.
Fue ella que tenía mas experiencia quien me tocaba y me ponía cada vez más cachonda. Recuerdo sus pedazos de tetas, un coño abierto rosado con poco pelo y como sus pezones empezaban a crecer.
Fue un momento inexplicable la sensación que tenía . Sudaba, notaba mi piel erizada, las palpitaciones de mi corazón, las notaba en el coño, mis pezones iban a despegar y un sin fin de sensaciones que jamás antes había sentido.
Que cuando estaba a punto de correrme después de que mordisqueara mis pezones, mis tetas y mi coño, que me salía un líquido blanquecino por el coño y era el síntoma de que me iba a correr.
Mi amiga me cogió la cabeza y me la bajo hasta su coño. No se como y porque, empece a morder su coño, lamiendo entero todo, y sin darme cuenta, le hice una paja con la lengua. Fue como un instinto que me hizo hacer todo aquello desconocido para mí en ese momento.
Hicimos la tijera y ahí explote con una corrida que grite como una loca. Fue algo indescriptible que a día de hoy lo recuerdo y me pongo cachonda.
Así estuvimos varios meses hasta que llegaron las vacaciones de verano y ya no volvimos a vernos, pero cada momento que pasamos juntas, fue una gozada.
Siempre animo a las mujeres a que tengan por lo menos tres experiencias sexuales con mujeres. Son experiencias en las que se aprende mucho, descubrimos zonas muy placenteras de nosotras mismas.
Con un pepino pequeño, nos lo metíamos al mismo tiempo las dos y nos pajeabamos mirándonos mutuamente, una frente a la otra.
Fue una experiencia que aún hoy me causa rubor y goteos.

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La ambición de Carlos

La ambición de Carlos

Todo empezó cuando el Presidente de la Empresa donde trabaja mi marido se jubilaba, Carlos tenía un puesto de Directivo pero se obsesionó con conseguir el puesto de Presidente.

Se reunieron los Directivos en las oficinas y mi marido invitó a uno de Los Altos cargos a cenar a casa, para conseguir que le recomendara para el puesto y me dijo…

— conozco muy bien a Rodríguez, más de lo que imaginas… tiene debilidad por las mujeres… creo que será muy bueno para nuestro futuro, si mientras cenamos… le seduces…

— que dices?

— que te arregles bien y te pongas muy guapa, provócale sutilmente, solo un poco, las mujeres sabéis hacerlo…

— como hacemos las mujeres? … que quieres decir?… que me acueste con ese hombre por el futuro?… que me prostituya?…

No podía creer lo que estaba oyendo, me enfadé mucho y el al ver mi reacción, quiso calmarme con una torpe sonrisa…

— no, no cariño, como puedes pensar que quiero que te acuestes con él?. Solo quiero que se lo hagas creer… sería una herramienta más que tendríamos para inclinar la balanza a nuestro favor…

Lo cierto es que me convenció. Organizó la cena en un lujoso restaurante y nos la mandaron a casa, mientras me sugirió cómo debía prepararme… con un recogido en el pelo, un conjunto de ropa interior, sujetador de encaje y tanga de hilo.

Estaba terminando de ponerme el conjunto y entro en el dormitorio y me dijo que no me pusiera el sujetador, que si el había pagado mis pechos… quería disfrutarlos como el quisiera…

Entonces me puse un vestido color salmón, cortito de satén , con escote redondo… mis pezones se marcaban muchísimo…

Aún estaba terminando de pintarme los ojos cuando sonó el timbre…

Carlos me llamo para presentarme a Arturo… era más joven de lo que esperaba… alto, rubio, con un exquisito estilo europeo, perfectamente afeitado, vestido de sport con chaqueta gris y camisa negra, que hacían juego con sus zapatos.

Extendí mi mano, pero el se acercó y me dio un beso en la mejilla, aspiré su fragancia y intuí a un seductor nato… me sentí nerviosa… sus ojos parecían devorarme, lo cierto es que me incomodaba.

Carlos le pidió la chaqueta y la colgó en el perchero… mi vista se perdió en los músculos que se marcaban bajo su camisa.

Nos sentamos en la mesa y al momento, Carlos y yo fuimos a la cocina a por la cena. Cuando regresamos nos sentamos, Carlos en la cabecera de la mesa y yo frente a Arturo

La cena transcurrió mientras hablábamos de todo un poco… Carlos enfocando la conversación en su anhelo. Arturo no dejaba de mirarme las tetas… parecían dos globos a punto de explotar y yo sin saber que hacer…

Se me ocurrió hacer lo que había visto en diferentes películas… me desnudé el pie y lo llevé a la entrepierna de Arturo… el cómo si nada, continuo hablando con Carlos, pero bajo una mano para acariciar mis dedos y el empeine, mientras lo empujaba sobre su polla.

Era algo nuevo para mi y me sentí rara y excitada al mismo tiempo… ahí estaba mi marido ajeno a todo… continué con el juego y empuje mi pie aun más hasta el punto de molestarlo… sonreí para mis adentros y después me calcé el zapato y fui a la cocina para traer algunas cosas más, no sin antes lanzarle un beso al aire como el que no quiere.

Cuando regrese Arturo corto la conversación y dijo…

— espera mujer, quédate ahí… Carlos, por favor tómate esto como un halago y no te ofendas… que pedazo de mujer tienes, tu la miras?… ves que bonita es?… eres muy afortunado…

Carlos asintió sonriendo y yo me sentí muy halagada…

— por favor voy a pedirte… podéis cambiaros de sitio? es que debo concentrarme en la conversación y francamente teniéndola enfrente, los ojos se me van y me pierdo…

Carlos asintió, y yo no recordaba lo que se sentía cuando un hombre te ve atractiva y que te lo digan de esa forma tan respetuosa, por el otro lado pensaba que me estaba ofreciendo como si fuera un pedazo de carne en pos de sus objetivos.

Continuó la velada y lo cierto es que ya no me miraba, me sentí un poco decepcionada, pero minutos más tarde, sentí una de sus manos sobre mi rodilla… mientras seguía hablando, iba subiendo su mano. Yo estaba expectante… debía pararle la mano, cual era el límite?…

Metió la mano entre mis muslos… me sentí mojada y miré hacia abajo y vi como mis pezones habían crecido… me dio vergüenza y cuando estaba a punto de llegar a mi coño húmedo, instintivamente me contraje cerrando las piernas, obligándole a que apartara la mano.

Cuando fui a la cocina para traer el postre, que era una tarta helada, vi que la habíamos dejado fuera del frigorífico y se había derretido… mi marido la había dejado adrede… y dijo…

— no hay problema, voy en un momento a la heladería y compro algo…

Arturo quería acompañarlo, pero le disuadió. Yo quise hablar un momento a solas con el…

— Carlos no me dejes a solas con este hombre…

— no te preocupes, lo tenemos a punto de caramelo…

— Carlos por favor, me ha tocado por debajo de la mesa

— jajaja, falta poco cariño, eres estupenda

— es que quieres que me folle?

— que exagerada eres…

— pero Carlos… Carlos…

Se marchó, dejándome sola en la cocina, le oí coger las llaves y despedirse…

Me puse a organizar las cosas en la cocina, dejando a Arturo en el salón. Quería hacer tiempo para que regresara Carlos y evitar tener contacto con Arturo, pero al momento apareció en la cocina.

Había bebido algo más de la cuenta y se acercaba mucho a mi, me miraba como un lobo hambriento, me agarró por detrás, rodeándome con sus brazos. Notaba su polla dura en mi culo, yo intentaba apartarlo, diciéndole…

— Arturo soy una mujer casada y fiel

— y cual es el problema? Siempre hay una primera vez…

Sus manos recorrían mis muslos, mis pechos y yo sin poder evitarlo, sentí la humedad entre mis piernas y perdí el control. Estaba prisionera entre la mesa y el pegado a mi espalda. Sus dedos subieron hasta mi coño… notaba su respiración agitada en mi nuca.

El pecho me latía a cien por hora, mi respiración se entre cortaba, le decía…

— Arturo por favor, no sigas…

Hizo oídos sordos… cogió mi mano derecha y la llevo hacia atrás, hasta su polla. Se la había sacado del pantalón sin que me diera cuenta.

Cerré los ojos y empecé a acariciar su polla con suavidad, era bastante gorda, pero no era larga, su glande estaba circuncidado… el mientras tocaba mi coño por encima del tanga, lo empujaba hasta el punto de que metía los dedos en mi vagina a través de la tela…

Yo para entonces ya me había relajado, entonces aparto la tela y metió tres de sus dedos en el interior de mi vagina, los metía y sacaba… mmm se escuchaba el sonido de mis jugos con la fricción de sus dedos… mi cuerpo deseaba lo que mi cabeza negaba.

Con la otra mano me aparto el hilo del tanga, hizo que me inclinara un poco sobre la mesa y metió su polla hasta el fondo de mi vagina de una embestida, haciéndome gritar, empujaba casi levantándome en el aire.

Me tapo la boca…

— shhhh.. no seas escandalosa

Entonces siguió metiendo y sacando su polla de mi coño, sin quitarme la mano de la boca, acallando mis gemidos y continuó follandome, sentía su polla dentro de mi, me estaba haciendo disfrutar, sentí como pequeños orgasmos, uno tras otro… era muy excitante.

Estaba en mi cocina siendo follada por un desconocido y con el consentimiento de mi marido.

En cada envite me estremecía, con su mano libre la llevo a mis pechos y los estrujaba, poniéndome más cachonda.

De pronto empezó a gemir, sentí como su polla se hinchaba en mi interior, sentí que iba a correrse y seguidamente inundó mi interior con un líquido templado y me dejé y gemí con el, estallando con un orgasmo brutal.

Cuando acabo, se preocupó en ponerme bien el tanga y ajustarme el vestido, en ese momento oí la cerradura de la puerta.

Carlos ajeno a todo y Arturo como si nada y yo sentía una vergüenza terrible… no podía mirar a ninguno de los dos a los ojos.

Nos sentamos en la mesa del salón para tomar el postre y mi incomodidad fue en aumento, al sentir como corría el semen entre mis muslos. Me sentía sucia y culpable.

Cuando fuimos a la cama. Carlos quería follar estaba tan contento de cómo había ido todo, pero le dije que estaba muy cansada. Ni siquiera se dio cuenta de mi ausencia mental.

Con los días me fui acostumbrando y fui enterrando ese momento en mi recuerdo.

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Así fue cómo empezó nuestra historia


Así fue cómo empezó nuestra historia

Hace unos 3 años, conocí a un chico encantador, bien vestido y muy fino. Entramos después de una conferencia a un Iris Coffee muy bello y nos sentamos en una zona de sillones donde compartimos unos Whiskys con Jenny, John y un Especialista Psiquiatra y Psicólogo, repasábamos todo lo que habíamos hablado y expuesto.

El caso es que notaba como un chico me miraba desde la barra sentado en un taburete con una media sonrisa y no apartaba su mirada. Eso me hizo sentirme importante y hacía como que no me daba cuenta de ello. Disimulaba con el Camarero, mirando lo que llevaba en una bandeja de cosas, haciéndome la tonta.

Mientras tanto nosotros seguíamos hablando, comentando y de vez en cuando reíamos sobre los temas que habíamos tratado y las preguntas que nos hacían a cada uno.

Pero seguía pendiente de ese chico, notaba su mirada en mi nuca y no podía concentrarme.

Y llego la hora en que el Especialista se levanto y se marchó y mira por donde, Jenny y John se pusieron a discutir sobre algo, no se que era, porque hacía que estaba pendiente de ellos, pero en realidad yo solo seguía pensando en ese chico.

Era normalito, su porte denotaba seguridad y tranquilidad, me miraba, su media sonrisa me hacia tener 16 años y no podía dejar de pensar el por qué.

Me levante y fui a pagar lo que habíamos bebido, con cuidado de no ponerme a su lado para que no creyera que estaba buscándole. No tardó mucho en atenderme el camarero, puse cara de estar abstraída pensando en mis cosas. De repente se acercó el camarero, diciéndome que el chico que no dejaba de mirarme nos había invitado a las consumiciones.

Me quede parada, sorprendida y reaccioné acercándome a él y dándole las gracias por el detalle.

Conversamos unos 10 minutos y le invité a que conociera a mis colegas. Cuando llegue a nuestra mesa, conté lo que había pasado con nuestra cuenta y presente a este chico tan encantador llamado Philip.

Conociendo a John como es, enseguida le invito a sentarse con nosotros y empezó como es el a analizarle y entre bromas y risas, iba sacando cada vez mas información de este chico.

Llegado el momento, John comento que porque no nos íbamos a cenar y seguíamos con la conversación. Philip quería poner alguna excusa para no molestar, pero John se encargó de girar todo para que el chico se viniera con nosotros. Ya se había dado cuenta de mi interés en él .

A la vuelta de la manzana había un pequeño restaurante que servían unas ensaladas increíbles y unos Sandwiches sabrosos. Nos sentamos en una mesa apartada y como macho John se encargo de pedir para todos.

La velada fue fantástica y se nos hizo corta. Y ya viendo la hora que era, decidimos levantarnos para marcharnos. Deseaba con todas mis fuerzas irme esa noche a follar con Philip, pero me acordaba de los consejos de John y encima allí delante, que me corte muy a pesar mío.

Pero enseguida salió John con su ojo médico y nos obligo de una forma muy sutil a quedar para el día siguiente en una comida sin aun hoy saber como lo hizo. El caso es que ya en la calle John, insinuó que yo le invitara a comer por el detalle que había tenido y que estaba en deuda con Philip, que me tocaba invitar a mi.

El pobre chico se quedo parado y se vio obligado a aceptar. Quedamos para el día siguiente en un buen Restaurante para comer los dos solos.
Esa noche no pude apenas dormir, parecía una niñita de 16 años pensando en él y poniéndome cachonda solo de pensarlo. Solo tuve sueños sexuales con él, lo poco que dormí.

Solo escuche a John decirme que esos ojos que tenía , esa muesca de mis labios solo significaban una cosa, AMOR. Que aprovechara y no le dejara escapar. No le pregunte más, sabía que se había encargado de hacerle el auto análisis interior. Y agradecí ese consejo.

Al día siguiente quedamos a la 12:00 h., tarde en vestirme lo que nunca. Decidí por consejo al final de John, ponerme un vestido azul marino de tipo punto, un pañuelo gris por los hombros y un bolso de mano, con unos zapatos de vestir de color azul marino y unas medias casi gris perla que me llegaban a los muslos sujetándolos bien.

No me puse sujetador y si un tanga negro de encaje por los lados y transparente donde se podía apreciar todo. Estaba muy nerviosa. No sabía que tenía ese chico, que me estaba pasando pero me atraía, existía algo que me hacia perder la cabeza para no pensar en otras cosas.

Llegue a las 12:05h. y allí estaba, en la puerta mirando su reloj. Nos dimos un beso en la mejilla y entramos al restaurante. Teníamos mesa reservada y allí nos sentamos. Apenas comí, hablábamos de todo sin parar, cuando llegamos a los postres empezamos a hablar de nosotros. De que si era guapa, simpática y que me había estado observando en ese local varias veces y que le atraía.

Bueno, terminamos de comer y decidimos ir a un sitio tranquilo donde conversar. Tomamos café y otro, y otro, el caso es que nos dimos cuenta que habíamos estado hablando casi 3 horas. Eran las 6:30h. de la tarde, ya había anochecido.

Salimos a la calle, pero él no daba muestras de marcharse, entonces me decidí y le pregunté si quería que fuéramos a mi apartamento, para preparar algo, picar y tomar un buen vino. Acepto rápido.

El apartamento era compartido. Así que llame a mi compañera para que se fuera a cenar algún sitio y así lo hizo.

Llegamos y le enseñe el apartamento diciéndole que no tardaría mucho en llegar mi compañera. Puse 2 vinos y seguimos hablando de cosas irrelevantes. Mire la hora y le propuse que fuéramos a la cocina y preparar algo para picar con el vino.

Se levantó y me fui a poner cómoda. Me puse un pantalón de pijama gris y una camiseta blanca de tirantes donde mis pezones amenazaban con romper la tela. Tengo unos pezones gordos, puntiagudos y siempre suelen estar erectos.

El cuanto me vio, hizo como que no se daba cuenta, pero notaba su mirada en mi camiseta, en mis pezones y eso me hacia sonreír. Preparamos unos aperitivos (congelados porque yo no guiso), y nos sentamos a comer y seguimos charlando. De vez en cuando notaba su mirada en mis pezones y encima estos, se ponían mas de punta.

Después de una hora hablando, se levanto y empezó a recoger la mesa mientras le miraba y me preguntaba que tenía este chico para no parar de pensar en él.

Era atracción, amor a primera vista, sexo, no lo se. Tenía claro que sexo no porque era una persona normal, tampoco era un macho para perder la cabeza. No se bien que paso. John tenía su teoría y puede ser, pero yo no la veía como el decía.

Me levanté para ayudarle a recoger las cosas de la cocina, y al cruzarme con el para guardar unas bandejas, se apresuro a darme un beso. Fue tal su mirada e intensidad, que caí rendida. No se que paso ni como fue, el caso es que me vi en la cama.

El bajaba mi pantalón por las rodillas y se lanzo a besar, mordisquear y succionar mi coño, ufff como lo hacía, tenía una sensibilidad en sus caricias que me venció, empecé a temblar con cada lengüetazo, notaba como mis flujos salían sin parar, cada succión a mi clitoris me hacía estremecer y no pude contenerme y explote como nunca…creo que solo tarde 1 minuto en correrme. Soy muy escandalosa cuando me llega un orgasmo bueno, y ese fue de recordar.

Se levantó mientras miraba mi coño y miré como se bajaba el pantalón. Se quito los pantalones mientras yo me quitaba el mío pero yo no apartaba mi mirada de su bulto. Quería saber como podía ser su polla. Y apareció dura. Era normal, ni pequeña ni grande, de unos 12 centímetros pero estaba dura y tiesa.

Últimamente solo veía grandes y caídas. Se quito la camisa y se fue agachando poco a poco hacia mí. Se puso de lado mientras mordisqueaba mis pezones e imagine que como sabía lo que era lo que más me gustaba, habría sido John quien le hubiera dicho lo que me gusta o yo con mi mirada se lo estaba diciendo.

No sé, me deje llevar, incorporé la cabeza y empece a chupar su polla. Mmmm que rica, Lo que nunca, se la estaba comiendo como si jamas lo hubiera hecho antes, con desesperación y ansiedad. Sin pensármelo 2 veces, le tiré sobre la cama boca arriba y me puse encima para follarle como yo sabía .

Me la metí de una vez, quería sentirle dentro de mi, empecé a moverme de lado a lado, hacia arriba, mientras me tocaba los labios del coño, ya no podía más, notar su polla dentro, los gemidos de él, me decían que estaba a punto de correrse, yo continuaba acariciándome el coño cada vez más deprisa, haciéndome una paja, ufff al momento explotamos como si un rayo nos hubiera unido.

Nos tumbamos boca arriba…, sin hablar, yo solo pensaba y pensaba que había pasado, que había hecho y sin respuestas. Fumamos un cigarro y empezamos a hablar de que nos había parecido, que tal nos habíamos quedado, que cuerpo tenía, que si tenía yo, y bueno, mi mano se fue a su polla mientras empezaba a encogerse, y el tocaba mi coño despacito como si fuera un masaje.

Al rato, nos levantamos y nos duchamos uno primero y luego el otro, mientras observábamos como nos lavábamos. Después se vistió y quedamos para el siguiente día .

Y en ese momento empezó nuestra historia…..

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La cabaña del bosque

La cabaña del bosque

Un fin de semana que estábamos en medio de un estudio relacionado con sexo y debíamos entregarlo cuanto antes, estábamos tan saturados.
John estaba estresado y con mal humor, no había quien le aguantara, pero necesitábamos estar todo el equipo juntos, Julia, John y yo, decidimos marcharnos de fin de semana a la cabaña de un amigo en común en medio del bosque, sin cobertura, sin tv cable, ni nada. Solo había Luz a través de un generador de gasolina.

El caso es que un viernes por la mañana salimos de New York camino de ese sitio, 5 horas tardamos en llegar , fuimos en un 4×4 grande. El viaje fue genial, hablamos, reímos y repasábamos el estudio que teníamos que terminar.
Tanto repasábamos con pelos y señales, que al parar para comer algo y tomar un cafe, nos dimos cuenta que nuestro amigo estaba empalmado, el pobre no decía nada, pero se le notaba.

Al ver que no era un bulto grande, pero se apreciaba simpático y resultón , yo iba pensando que antes que Julia se lo follara, tenía que ser yo.
Y el viaje fue todo así, hablábamos y pensaba como hacer para que él se fijara en mi, y puse en marcha mi mejor estrategia de morbo.

Mientras Julia tenía los ojos cerrados, yo empecé a desabrocharme la blusa, me quite el sujetador y cruzaba mis piernas, intentaba que el pantalón pudieran marcar mi coño, y de vez en cuando le daba en el brazo y le obligaba a volver la cabeza para atrás y que pudiera verme.

Y empecé a darme cuenta, que ya iba mirando de reojo mis tetas.
Uff. Que sofocos me entraban, notaba cada vez mas calor en mi coño, hasta me notaba mojada.

Al llegar a la cabaña, hacia frío y lloviznaba, así que corriendo cada uno cogió del maletero las bolsas, bolsos y todo lo que había para entrar dentro de la cabaña y calentarnos.

Una vez dentro, encendimos la chimenea que a su vez calentaba toda la casa y un sistema de hilos por el suelo, que aveces se hacia insoportable andar por la madera del calor que despedía.

Como ya habíamos organizado todo, nos sentamos para beber una cerveza, aproveche para subir a una habitación que me pareció ideal, y cuya cama no hacia ruido, me instalé en ella, me duché y baje con una camiseta de tirantes, que dejaban ver mis pezones, que los tenía como los pitones de un toro, marcando pezon y se apreciaba el color oscuro y redondo, un pantaloncito corto con aberturas en los laterales que cada vez que abría las piernas y las cruzaba, se veía parte del coño.

Julia como es mas cortita la pobre, tardo mucho en reaccionar y tome la delantera.
John empezaba a reírse porque veía que era una competición entre las dos y que el regalo era nuestro amigo…

— quien podría llevárselo a follar?

La noche y velada transcurrió entre risas, conversaciones de sexo. Apagamos La Luz, solo nos reflejaba las llamas de la chimenea.
Busque el sitio perfecto y me senté en un sillón frente al chico y como tengo la costumbre de sentarme con las piernas cruzadas encima de la silla, mostraba mi coño y mis pezones se ponían duros al notar su mirada.
Julia, al final, se puso una camisola corta pero tuvo que sentarse al lado de él, no podía mirarla, todo era para mi.

Las conversaciones empezaron a girar sobre experiencias y entre sus miradas cuando el pensaba que no le veía, el calor, la conversación y mi coño, veía como un bulto trataba de romper su pantalón, era un poema, sus ojos cambiaban y cada vez su mirada iba mas a mi coño, llegando en un momento dado, a jugar con el con mis dedos y ya le veía que se estaba conteniendo para no saltar sobre mi.

Como Julia es una persona que debe dormir por lo menos 12 horas, se la cerraban los ojos y daba cabezazos, y llego un momento, en el cual John la cogió y acompaño a su habitación.

En ese momento, solo vi como nuestro amigo se puso de pie y saco su polla empapada y querida metérmela, a lo que dije que se lo tenía que trabajar.
Yo pensaba que no bajaría John y como es tan silencioso, en menos de 5 minutos estaba riéndose en la encimara de la cocina mientras abría una botella de champan.

Nuestro amigo se corto, pero enseguida dijo John …. “hacer como si yo no estuviera, me voy a mi habitación a dormir, la casa es vuestra”

Ya fue el detonante para que el chico se tirara encima de mi. Agarrándome por las cadera, intentaba metérmela por todos los lados, pero era tal el nerviosismo y lo cachondo que estaba, que no acertaba, así que, le aparte y baje con fuerza su cabeza hasta mi coño.
Sujete su cabeza, se la movía, le gritaba…

— vamos enséñame lo que sabes hacer, comeme el coño, mueve la lengua más deprisa…

quería que fuera la corrida mas bestia que había tenido nunca y así fue… mordía mis labios y me succionaba el clitoris a toda velocidad.
A cada lametazo me estremecía, casi sollozaba… por mis gemidos el sabía que estaba a punto de correrme, así que hundió aún más su lengua dentro de mi vagina, moviéndola a un ritmo frenético que no pude contenerme y me dejé llevar, explotando con un gemido ahogado… luego me decía que me había corrido mucho que le había llenado la boca.

Me incorpore y John no estaba, tumbe a nuestro amigo en el sillón grande, y mientras ponía mis tetas en su boca, le chupaba la polla, como si fuera la primera vez, metiéndome la hasta el fondo, dándome arcadas… le cogí la mano izquierda para que tocara mi mojado coño y con la derecha, hice que se hiciera una paja.

El tonto, no le dio ni tiempo a nada, se corrió, no me dijo nada, y trague toda su leche.

Hablamos, reímos y comentamos lo que había pasado, y ya dijo que estaba cansado. Subimos arriba, el cerró la puerta y yo, tenía que explotar y contárselo a alguien, así que desperté a John y estuvimos un buen rato riéndonos, tomando Champan y fumando.

Y no se que paso, el caso es que desperté en su cama y el en la mía.
Me dijo que hubo un momento mientras estaba sentada en el silloncito se me cayo la cabeza y me quede roque, me llevo a la cama y el a la mía.

El fin de semana fue muy bello, folle los dos días siguientes y el trabajo se hizo corto.

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Fui Infiel

Fui Infiel

Hace años cuando me enteré que mi mujer tuvo una aventura, mi sueño se cayó por los suelos, me pillo en momentos bajos. Por trabajo tuve que estar fuera de casa, cinco meses.

Y por fin llegó el día….

Llegue a Londres después de un trabajo para mi Empresa y no quería ir a casa, fui a mi empresa y me quede trabajando en el despacho solo, después de irse todos, seguí trabajando.

Estaba concentrado en los papeles y no oí que entraba alguien. Era la mujer de un colega que trabajaba en la misma empresa, me preguntó que si necesitaba algo.

Le dije que no y bromeé con ella diciéndole que si era nueva y ella se echó a reír y se sentó en el sillón frente a mi mesa.

Pude ver sus muslos fuertes, cruzó las piernas y dejaba ver sus bragas blancas. Ella se dio cuenta que la miraba… sonrió y abrió las piernas un poco más.

Me dijo que llevaba mucho tiempo sin sexo con una mujer. Que si podía hacer ella algo para que mi polla estuviera tranquila.
Yo reí y así empezamos hablar de sexo. Y ella me contó que su marido no funcionaba en la cama por un problema de salud, que ella buscaba hombres de verdad que la utilizaran con fuerza y que la mandaran, era lo que la gustaba.

Yo estaba caliente con la conversación y no podía disimular con esa mujer y al mismo tiempo recordaba que mi mujer me había sido infiel.

Le propuse comer algo y rápidamente dijo que sí, que ella iba a comprar algo para cenar y regresaba. Que mientras tanto continuara trabajando.

Yo pensaba que se marchaba y quedaba todo en risas. Pero al rato largo apareció con una bolsa, con montaditos variados y una botella de vino.

Nos sentamos en el sofá y apoyamos la comida en la mesa, comimos y seguimos hablando de sexo. Pasó el tiempo y cuando miré el reloj ya eran 2:10am, muy tarde, no había nadie en las oficinas, solo los vigilantes en la entrada del edificio.

Después de comer me dijo que el postre era ella. Me cogió de la mano y me levantó y se sentó en el sillón grande, después se puso de rodillas y me bajo la cremallera del pantalón, saco la polla y empezó a chuparmela con fuerza y muy deprisa, me puse rápidamente en marcha, entonces ella levantó y dijo que ya la tenía bien para otra cosa

Me hizo sentarme en el sofá y se dio la vuelta, se levantó la falda y con los dedos se apartó el tanga a un lado y se sentó sobre mi polla, yo notaba el tanga rozando mis huevos y eso me ponía más cachondo aún, estuvo moviéndose sin parar.

Metiéndose y sacando mi polla de su coño, mientras se tocaba el clitoris, con sus dedos iba rozándome la polla. De pronto empezó a gemir, a gritar, a decir que ya, que ya venía y el escuchar su voz, sus gemidos y saber que se corria, yo explote y eyacule dentro de ella.

Fue un sexo increíble, era una mujer que estaba muy buena y sabía follar, hacer lo que aún hombre le gusta.

Fue la primera y la única vez que he sido infiel a mi mujer. Ella no lo sabe y nunca se lo diré. Porque luego supe que era amiga suya y sabía todo lo que había pasado entre nosotros.

Ahora pienso que ella sabía lo de mi mujer y quiso ayudarme a superar esa circunstancia. No volvimos hablar nunca de eso y dejamos de vernos en trabajo.

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Rompí con muchos mitos

Rompí con muchos mitos

Con 28 años, era un joven deportista, me gustaba machacarme horas en el gimnasio.

Era un noche fría de invierno, pero decidí salir, ya me tocaba, cogí mi moto y fui a un local que frecuentaban chicas, pero no tuve suerte de encontrar a ninguna que se adaptara a mis gustos.

Decidí ir a otro lugar donde estaba seguro que conseguiría a la chica que calmara mi sed. Cuando entre en el local me llamo la atención una chica que estaba sentada en un taburete de la barra. Estaba de espaldas a mi… era rubia, con el pelo corto asimétrico, un lado corto a ras de la oreja y el otro lado le llegaba al hombro.

Llevaba un vestido corto, color chocolate, con la espalda desnuda, el corte le llegaba al nacimiento de sus nalgas.

Me acerqué a ella y al verla de frente, su mirada color miel y sus labios carnosos, me quedé prendado de ella, le dije…

— hola, te invito a una copa

— hola, ya estoy tomando una copa. Pensé que me invitarías a otra cosa…

Su respuesta me sorprendió, no me lo esperaba…

— tienes razón, ya veo que estás bebiendo y ya que lo mencionas, si te apetece?…

Ella sonrió, y yo pedí una cerveza al Barman. Nos presentamos, se llamaba Yesica y hablamos de cosas sin mayor importancia.

La miraba sin poder disimular sus pechos desnudos debajo de su vestido, como sus pezones lo empujaban…

Al rato le dije…

— Que te parece si nos vamos a un sitio más tranquilo?

— me encantaría, pero he venido con mi amiga. Hemos venido con mi coche y no la puedo dejar sola… déjame que la llame y vemos cómo hacemos.

Cuando vi llegar a su amiga Clara, fue una sorpresa, era una chica con el pelo largo, pelirrojo y rizado. Ojos azules y boca grande, vestida con pantalón y camiseta ajustada con un buen escote, donde sobresalían sus grandes pechos.

Yesica le dijo algo al oído, mientras me miraba de reojo y entonces Clara dijo…

— vaya, que suerte… mi amiga siempre tiene suerte.

Nos quedamos hablando un rato los tres, Clara no paraba de sobarme el pelo, los brazos… y en un momento determinado Yesica se acercó para darme un beso en los labios, algo que yo aproveché para rodearla por la cintura y acariciar su espalda, intentando alargar la mano y rozar uno de sus pechos.

Me propusieron ir los tres juntos a un sitio tranquilo, a lo que yo accedí sin pensarlo.

Salimos del local y subí en mi moto y ellas dos en su coche, arranco y las seguí… por el camino iba pensando en que dos chicas me había encontrado… estaban buenas, eran guapas y encima simpáticas…

llegamos a un Edificio a las afueras de la ciudad y subimos a la planta 21. Cuando entramos en el apartamento, una de ellas encendió la calefacción y la otra apartó las cortinas del ventanal del salón. Entraba una luz tenue del amanecer…

Impaciente bese a una y después a la otra, entonces Yesica me dijo…

— tranquilo, no tengas prisa, observa un poco, quieres?

Y me senté en uno de los sillones… Empezaron a besarse, se abrazaban, tocaban mientras reían. Yesica lamia los dedos de Clara, como si se estuviera comiendo una polla, se los metía hasta la garganta. Note como mi polla reaccionaba al estímulo…

Clara empezó a bajarle el vestido a Yesica, hasta dejar sus pechos desnudos y volvieron a besarse dejándome ver sus lenguas… Clara se quitó la camiseta y comenzaron a restregarse los pechos… yo miraba boquiabierto esos pezones como se rozaban unos con los otros…

Después de varios minutos se acercaron a mi, Clara se sentó a mi derecha y comenzó a besarme, a acariciar mi pecho, brazos… sentía su respiración agitada y mis manos se dirigieron a sus pechos.

Yesica se arrodilló entre mis piernas, desabrochó mi pantalón y sacó mi polla, que estaba dura como nunca. Empezó a meneármela, la agitaba de arriba abajo, como para arrancarme la… ufff que bien lo hacia. Al momento paró y dijo que iba al baño.

Clara continuaba mordisqueando mi oreja y me susurró…

— sabes que mi amiga y yo somos muy putitas? Nos vamos a comer tu polla, la vamos a exprimir hasta bebernos todo tu líquido, nos lo pasaremos de una boca a la otra…

Lo dijo de tal forma que me puso cardiaco, era puro Morbo. De pronto algo llamo mi atención… la puerta del w.c. estaba entre abierta y me pareció ver a Yesica haciendo pis de pie. Me levante de un salto y Clara me quiso frenar, pero me deshice de ella y en un forcejeo conseguí llegar…

— pero… no eres una mujer

Ella se acercó a mi queriéndome besar…

— que importa, vamos, tócame como antes… no seas antiguo, hombre, mujer, que importa…, no te gustan mis tetas, no te ha gustado que te chupara la polla? …

Se acercó de nuevo y volvió a besarme, sentí su calor, sus jadeos y entonces Clara dijo…

— no os acordáis de mi?…

Clara se había desnudado completamente y estaba tumbada sobre el sillón… con sus pechos exultantes y su buena polla, no me sorprendió que también fuera hombre y en ese momento me dejé llevar, dispuesto a tener sexo con dos travestís…

Fuimos a un dormitorio. Ellas se pusieron rápidamente a cuatro patas sobre la cama, una junto a la otra. Tenían unos culos perfectamente femeninos bien depilados, me acerqué, mojé dos de mis dedos y con la mano derecha le metí dos de mis dedos en el culo de Yesica y dos dedos de mi mano izquierda a Clara, ambas empezaron a gemir y a pedir polla.

Yo estaba tremendamente caliente, así que fui detrás de Yesica y de un empujón enterré mi polla en su culo, ella se arqueó gimiendo de placer. Al rato fue el turno de Clara, se la metí hasta el fondo, moviéndome sin parar y así fui alternándolas a la dos.

Después Yesica me recostó en la cama boca arriba, se sentó sobre mi polla, con una pierna y otra a los lados de mi cadera, la empujo hasta tenerla toda dentro de su culo y empezó a cabalgar, moviendo sus caderas… fue una sensación rara, sentir sus bolas y su polla sobre mi pubis, pero no me incomodo…

Me besaba gimiendo con mi polla en su culo, Clara se acercó interrumpiéndola, le acercó su polla y Yesica abrió la boca y está se la metió y empezó a mamarla, mientras seguía cabalgando mi polla.

Yo miraba las dos pollas que tenía cerca de mi, y Clara me acercó su polla y empecé a hacerle una paja mientras Yesica la chupaba. La acercó a mi y sentí la necesidad de probarla, acerqué mi cabeza y lamí el glande, me la metí poco a poco en la boca y la chupe. Fue tan excitante, que de pronto sentí un estallido en mi interior y inundé el culo de Yesica con mi semen, empecé a moverme como si me hubieran dado electricidad, entonces Clara se corrió sobre los pechos de Yesica y Yesica explotó sobre mi abdomen.

Esa madrugada comprobé que podía disfrutar del sexo de una manera más amplia de la que siempre había disfrutado, sin pensarlo derribe muchos prejuicios.

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Cada día quería más

Cada día quería más

Descubrí que mi pareja mantenía relaciones sexuales con una amiga común, en un principio no podía creer como podía traicionarme…

Marga de había separado y la invité una temporada a vivir con nosotros, hasta que encontrara una vivienda que le encajara y que estuviera tranquila con nosotros. Éramos amigos desde hacía años.

Paul hablo conmigo en varias ocasiones explicándome que no había sentimientos, eran juegos y que le gustaría que participara en ellos. Mi respuesta inmediata fue…

— NO, ni hablar…

Pero después de hablar mucho, participando Marga y haciéndome entender que estos juegos nos unirían más a Paul y a mi como pareja, acepte…

Me enseñaron Marga y Paul a mantener relaciones sexuales con ellos, y llegó un momento en que lo necesitaba y lo buscaba, nunca antes me había fijado en el coño de otra mujer…

cuando estábamos sentados en el salón, viendo la televisión, Marga se abría de piernas y yo no podía dejar de mirarla, como era, como se excitaba, como goteaba líquido, como se le hinchaban los los labios y crecía su coño…

Cuando Paul le metía la polla, veía como se abría su vagina, como le salían sus flujos y mojaba los testiculos de él y también cuando la veía como se masturbaba y como lo hacia… uff me fascinaba verla y en mi cabeza solo tenía esa imagen.

Si una semana no había sexo entre los tres, yo lo buscaba… recuerdo una semana que no había pasado nada…

Estábamos sentados en el sofá grande y Marga en el pequeño, hacia calor y estábamos todos desnudos, y sin saber porque cogí la polla de Paul y empece a tocarla, ellos me miraban sin decir nada, y cuando empezaba a crecer, bajé la cabeza y empecé a chuparla, con suavidad, lamiéndola con intensidad, entonces Marga se acerco y quería chupar también la polla de Paul.

Entonces me aparté, y ella levanto mi culo y se puso de rodillas tras de mí y empezó a chuparme el coño… tan cachonda estaba, el notar su lengua rozar mi vagina, me volví un volcán y exploté tremendamente fuerte y me olvidé de la polla de Paul…

Marga tuvo que seguir chupando a Paul, este tenía la polla durísima, se había puesto muy cachondo mirando cómo Marga me hacía disfrutar. Ella empezó a meterse la polla muy deprisa, la devoraba hambrienta, con sed… Paul empezó a gemir más deprisa y yo empecé a tocarle sus testiculos y al momento terminó con una buena corrida, Marga tragó todo su semen, le dejo la polla bien limpia.

Luego Marga se tumbó en el sofá y hizo que Paul y yo la chuparamos bien los pechos y vagina. Hubo un momento que yo necesitaba comerle el coño y Paul no se apartaba y empezamos un juego de lenguas comiendo un dulce.

Marga no dejaba de gemir, decía…

— me volvéis loca de placer, estoy a punto, si seguís así me voy a correr…

Continuamos chupando los dos con nuestras lenguas y su vagina y al momento oímos un gemido desgarrador que anunció su gran corrida.

Marga y Paul me metieron en ese mundo y me volvía loca, me gustaba y disfrutaba mucho, todo era felicidad, buscaba momentos para pillarlos cuando se masturbaban cada uno, y mientras les miraba yo también me hacía una paja, y cuando estábamos juntos quería jugar con ellos y si me decían que no, yo empezaba con Marga o con Paul o con los dos.

Estaba obsesionada y necesitaba sexo a diario. Ahora lo pienso y no lo entiendo, pero en ese momento era como droga que me empujaba a querer más…

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Invite a Luis a cenar

Invite a Luis a cenar

Una noche invite a Luis a mi apartamento, prepare la cena mientras esperaba que llegara, puse la mesa de gala y encendí una vela que coloque en el centro.

Cuando llegó Luis ya tenía todo listo, había preparado una fuente de verduras a la plancha y otra fuente de diferentes quesos. El trajo una botella de vino tinto, un reserva de Rioja, me dio un beso y la abrió, sirvió dos copas y brindamos. Nos sentamos en la mesa y empezamos a degustar la comida mientras hablábamos de cómo había ido el día.

Me vestí con una camisola ancha, por encima rodilla, sin nada debajo. El llevaba jeans, con una camiseta blanca.

Después de cenar continuamos hablando tranquilamente, mientras bebimos hasta acabar con la botella de vino, en un momento dado, Luis se levantó y se acercó a mí, dándome un beso largo y excitante, jugando con mi lengua.

Al momento mis pezones se pusieron rectos y activos y el lo notó. Me levante y le cogí de la mano y le lleve a mi dormitorio, me levantó la camisola y yo levanté los brazos y me la quito.

Empezó a lamerme los pechos, mordisqueando los pezones duros y su mano bajó hasta mi coño húmedo, metió un dedo…mmmm para ese momento yo notaba como mis flujos empapaban su mano.


Con la otra mano, se desabrocho los botones del pantalón y saco su polla, y mi mano fue directa a acariciarla… estaba totalmente dura, notaba sus venas hinchadas. Empecé a moverla de arriba abajo con celeridad.

Al momento, me tumbó en la cama, se agachó y metió su cabeza entre mis piernas y empezó a Chupar mi vagina, tenía una lengua colosal, como me puso de cachonda. Yo gemía, y le decía…

— me estás poniendo muy cachonda, sigue, sigue…

No pude contenerme y explote dando saltitos, estremeciéndome de placer.

Después, me levante y le tumbe a él sobre la cama, empecé a acariciar su polla, con suavidad, le fui masturbando, al mismo tiempo, con la otra mano, le tocaba los testiculos y pasaba la yema de un dedo por su ano… sentí como se estremecía y su polla se movía al tacto de mi dedo, endureciéndose aún más.

Sentí la necesidad de llevarme la polla a la boca, necesitaba sentir su dureza y me la metí con hambre, no me cabía en la boca, pero yo intentaba tragármela y saborearla. Estaba algo salada de las gotitas que brotaban de su punta.

Le folle con mi boca, succionando y lamiendo desde los huevos hasta la punta, recreándome en ella. El me cogió la cabeza y dijo…

— nena, sigue… no pares… me voy a correr…

yo empece a mover mi cabeza mas deprisa, acariciándole el perineo y a los pocos segundos, explotó dentro de mi boca, fue tanto lo que expulsó que trague todo su líquido. Al apartarme, cayo semen por mi barbilla. El me miraba con cara de satisfacción, con una mueca dibujando una sonrisa. Fue una corrida especial.

Después nos dimos una ducha juntos, frotándonos el uno al otro.

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No se preocupó por mí

No se preocupó por mí

Era mi cumpleaños, por fin ya era mayor, estaba harta de masturbarme todos los días, quería probar algo nuevo, diferente.

Una tarde iba paseando por la calle después de hacer unas compras y entre a comer algo a un local, coincidí con un amigo del Instituto, que se llamaba Ricardo, estuvimos hablando un buen rato, cuando acabe mi consumición le dije que me marchaba a casa y el rápidamente dijo que si quería el me acercaba en su coche.

Por el camino comento que podíamos ir a un sitio que conocía, que era tranquilo y así estar un rato a solas. Supe enseguida que iba a pasar pero era mi oportunidad para probar algo nuevo…

Cuando llegamos al mirador apagó las luces del coche y pasamos al asiento de atrás, y a los tres minutos ya estaba besándome, me tocaba los pechos y como veía que yo no le tocaba se llevó la mano a los jeans y se sacó su polla tiesa.

Al verla, pensé que no estaba mal, era grande, pero no de las grandes que había visto en las películas porno de internet, la podía ver bien con la luz que reflejaba una farola y le dije que quería verle como se la tocaba y empezó a masturbarse… su mano subía y bajaba a lo largo de su miembro y apretaba un poco cuando llegaba a la punta.

Empecé a ver cómo brotaban unas gotas transparentes con las que se empapaba la mano y continuaba con su subida y bajada de mano acariciando su polla.

Estaba atenta mirando la escena y de pronto empecé a tener un calor tremendo y note como salía líquido de mi vagina., con un gesto inconsciente me llevé la mano al coño y note como tenía el tanga mojadísimo.

Estaba absorta viendo como él seguía tocándose y de momento empezó a gemir y sin darme cuenta, me tumbó en el asiento y me apartó el tanga, me abrió las piernas y metió de un empujón su polla al fondo de mi vagina.

Note la dureza y el calor que desprendía dentro de mi, y antes de un minuto terminó y se corrió dentro de mi. Yo estaba cachonda y él salió del coche, se limpio, se subió los jeans y arrancó el coche.

Me quede sin palabras y llegamos a mi casa en silencio y cuando paro el coche para que bajara dijo que si quería podíamos ir al cine al día siguiente y pensé…

— porque no

Así que quedamos en que me recogería por la tarde

Al recogerme al día siguiente, fuimos directos al cine, saco las entradas y compro unos refrescos y entramos. Nos sentamos por la parte de atrás donde no había mucha gente.

Apagaron las luces y empezó la película. Al momento empezó a meterme mano, tocándome los muslos, iba subiendo despacio hasta mi coño, me acariciaba por encima de las braguitas y yo notaba como estaban empapadas, por un lado metió un dedo y rozaba mi labio y metió otro dedo…

Yo estaba cachonda perdida, notaba como mis pezones estaban de punta y el calor se apoderaba de mi. Abrí las piernas y el metió uno de sus dedos dentro de mi vagina, con el otro dedo empujaba mi clitoris… mmmm me empecé a estrujar los pechos sintiendo sus dedos dentro de mi. Saque mi culo hacia adelante y le expuse mi coño abierto para que siguiera tocándome con más facilidad.

Entonces saco su polla, cogió mi mano y la llevo hasta ella, la cogí y el con su mano sobre la mía, me guiaba para masturbarle, notaba su dureza en la mano y las gotitas que brotaban de la punta como iban mojándome la mano, cuando me quise dar cuenta se corrió y ahí acabo la historia, guardo su polla y siguió viendo la película.

Yo estaba con tal calentón que subía el calor hasta mis orejas. Cuando acabo la película le dije que me llevara a casa. Quiso que quedáramos otro día, pero le dije que no podía, pero insistió y entonces le dije que no era el chico que yo esperaba.

Cuando llegue a mi habitación, me masturbe con desesperación.


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Mi sueño convertido en realidad

Mi sueño convertido en realidad

Tenía que probarlo y un día me arme de valor y quede con una amiga bisexual. Cité a Sofia en una cafetería y le hable de mi inquietud y deseo de tener una experiencia con una mujer, ella aceptó sonriendo y me dijo que seguro que me gustaría y que lo íbamos a pasar muy bien… y acordamos llevarlo a cabo en esa misma semana…

Quedamos el viernes en un hotel en el centro de la ciudad, nada más entrar en la habitación después de dejar las cosas sobre una mesa, fuimos a asearnos al baño, nos mirábamos con sonrisas de complicidad mientras nos duchamos cada una.

Sofia me iba tranquilizando, diciendo que ella me guiaría y que lo iba a disfrutar… tenía unos pechos redondos con pezones rosados de una tamaño 95, su pubis depilado y labios vaginales delgados, parecía el coño de una niña.

Después nos envolvimos con unas toallas y fuimos a la habitación, me tumbo sobre la cama y sin mediar palabra, empezó a chupar todo mi cuerpo, estaba algo nerviosa pero rápidamente me relaje, era maravilloso con que dulzura recorría mi piel con sus labios y lengua, yo ya en ese momento quería correrme ya, no quería esperar, me puse tan cachonda… pero ella iba despacio y saboreándome con delicadeza y alargaba el momento, hasta que llegó a mi coño y se entretuvo en chupar, morder y jugar con el.

Yo estaba al máximo de excitación, estaba extasiada y necesitaba correrme, se lo pedí y ella me dio un cachete en el culo, y continuó a su ritmo, recorriendo con su lengua cada centímetro de mi coño, recreándose en los labios y metiendo la punta de su lengua en mi vagina, succionando me el clitoris… mmm era una gozada.

De repente se puso en la postura del perrito sobre mi, dándose la vuelta, mirando a mis pies y me puso todo su coño en mi boca, mientras seguía comiendo mi coño, yo instintivamente empecé a saborear mi primer coño… algo ácido y sensible a mis labios, sentí como ella estaba cachonda, notaba sus jugos en mi boca y me gustaba cada vez más esa sensación de placer desconocido para mi hasta ese momento.

Notaba que nos íbamos a correr, entonces ella se levanto y puso su coño junto con el mío, con las piernas abiertas, rodeando mi cadera y empezó a moverse como una posesa, me asusto y todo, y se me corto un poco la excitación, pero al instante mi coño empezó a despertar de nuevo.

El sonido de sus jugos junto con los míos, el calorcito que desprendía esa unión vaginal, como estaban goteando, la fricción de sus movimientos… eso me puso mucho más cachonda y al poco tiempo explotamos, nos corrimos de una manera salvaje. Fue explosivo y muy satisfactorio, notando palpitaciones en mi coño y también sentí los de ella.

Desde ese día quedábamos de vez en cuando para repetir y siempre era lo mismo, el placer que sentí con ella siempre lo he recordado, fue una experiencia tremendamente placentera.

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Durmió como un niño

Durmió como un niño

Una noche mientras esperaba a Lucas a que llegara de viaje, que regresaba después de unos días de trabajo fuera del país, prepare todo para ponerme dura con el y obligarle a que hiciera cosas que me gustaran y estaba segura de que a el también le gustarían.

Me vestí de chica mala, sin ropa interior y me coloqué unas bolas chinas grandes dentro de la vagina, huecas y con bolas golpeando las bolas, eso hizo que con cada paso que daba, las bolas se movían golpeando mis paredes vaginales y me puse caliente solo con pensar la reacción de Lucas cuando me viera y estuve constantemente goteando de los repetidos golpes de las bolas.

Con una falda de cuero corta, que a cada paso se me veía el culo, y con una camiseta de tirantes blanca que marcaba mis pezones negros, muy escotada, que cuando me agachaba se salían mis pechos y pezones.

Me hice un recogido con el pelo y me puse unos guantes de color negro para agarrar mejor su polla.

Cuando llegó Lucas, apague la luz del salón y el entró, empezó a llamarme y le dije que entrara en el salón sin encender la luz.
Cuando vi que entraba, no le di tiempo para que reaccionara y de un empujón le tiré sobre el sofá, me puse de rodillas frente a él y saqué su polla y empecé a chuparsela, hasta que se puso muy dura, entonces, con un plumero de juegos, empecé a golpear despacio sus testiculos, el apenas dijo nada, empezó a moverse y soltaba unos gemidos.

Yo seguía chupando su polla y acariciando sus huevos, note como salía líquido por la punta de su polla, y me senté encima, metiéndome la polla muy despacio, para que notara dentro de mi vagina las bolas.

En ese momento intentó levantarse, y le volví a empujar al sofá, callada, sin decir nada, y el tampoco dijo palabra, estaba sorprendido. Cogí el hilo y tiré y saqué las bolas y se las puse en su boca para que chupara mis fluidos, después me puse de rodillas apoyando los brazos en el respaldo del sofá, acercando mi coño a su boca y hice que me chupara sin darle un respiro, y empezó a chuparme con desesperación.

Succionaba mi clitoris y yo me movía para que metiera su lengua dentro de mi, estaba cardiaca de excitación, empecé a jadear y el chupaba con más fuerza hasta que explote con convulsiones, apenas podía moverme, cuando lo conseguí y me aparté, vi mis jugos como corrían por su barbilla.

Después tal como estaba, me senté de nuevo encima de su polla y me empecé a mover como una loca, no dejé que el hiciera nada, cabalgaba sobre su polla con fuerza, entre gemidos le gritaba…

— como me gusta tu polla, que dura la tienes… me encanta comérmela…

Cuanto mas alto le decía lo mucho que disfrutaba de su polla, mas se excitaba, moviéndose al mismo ritmo que yo, hasta que note por sus gemidos constantes que se iba a correr, seguí cabalgando su polla más deprisa y al momento note como me inundaba con su líquido y dejo de moverse, me aparté y le chupe la polla metiéndomela toda como nunca, hasta garganta.

El no creía lo que pasaba, estaba en otro mundo, como en un sueño. Después le levanté del sofá y le llevé al baño, le lavé la polla y la seque y le acosté para que durmiera y descansara.

Y durmió como niño.

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Me costó superar ese episodio

Me costó superar ese episodio

Estaba grabando una serie, compartía camerino con Franck, eran muchas las horas de grabación, países que visitamos, escenarios, horas intempestivas… era agotador y cuando disponíamos de un descanso, Franck y yo nos escapábamos a tomar una copa, un café o comer algo.

Cuando finalizo la serie, organizaron una fiesta todo el equipo como siempre. Fuimos a cenar, luego a tomar un copa a un local privado, y después de una copa de mas, estaba cansada y tenía ganas de irme a descansar, ademas había quedado con mi pareja para ir a su casa. Julius había preparado todo a mi gusto, había cogido mis sabanas favoritas, mi almohadón, y tenia todo organizado para que pudiera descansar unos días con él.

Al despedirme Franck, se ofreció a llevarme a casa, dijo que también estaba cansado y así tenía la excusa perfecta para marcharse de la fiesta…

Bajamos al parking y fuimos hacia su coche y entramos. Al salir del aparcamiento me empezó a hablar de un papel que le habían ofrecido para otra serie y que le encantaría que yo aceptara el papel de protagonista, decía que me iba perfecto y no se cuantas cosas mas.

Fue muy insistente y parecía que estaba muy emocionado hablándome del que podría ser mi papel, que me invitó para que subiera a su casa y así me daría una copia para que lo estudiara.

Tenia tantas ganas de acostarme, de descansar y estaba tan agotada, que por no escucharle, le dije que subía a su casa un momento y el me contestó que después me llevaba a casa.

Cuando entramos a su apartamento, me ofreció tomar una copa, que rechace y acepté un poco de agua. Al regresar con el agua, trajo una copia de ensayo de mi supuesto papel, y dijo que iba a darse una ducha rápida porque estaba agotado, mientras yo le echaba un vistazo al trabajo.

Sin sentarme mire por encima la copia, y apareció al momento vestido con un albornoz. Hablaba del papel y no me dejaba hablar. Al ver que no tenía prisa, recogí mis cosas y le dije que iba a llamar a un taxi para marcharme, y cuando vio que me iba, me agarró con sus brazos y me llevo a su dormitorio…

Empezó a querer quitarme la ropa, y le dije…

— estas loco, estas mal…

y empece a insultarle gritando, y de repente me dio dos bofetones en la cara que me tumbo sobre la cama, se tiro encima de mi y me arranco las bragas con sus manos, y sin darme cuenta me metió la polla.

Empece a gritar y arañarle la cara y me dio un puñetazo, que me hizo sangre en la nariz y en el labio. Fue tal su fuerza que me dejo mareada y medio inconsciente, y siguió follandome. Yo sin poder hacer nada, me dio la vuelta y metió su polla por mi culo virgen…

Fue tal el dolor que sentí, que empece a gritar, y fueron tan fuertes mis gritos e insultos, que volvió a meterme otro puñetazo, dejándome medio adormilada pero consciente. No se el tiempo que paso y me volvió a dar la vuelta y metió nuevamente su polla en mi vagina moviéndose como una fiera atacando, era un salvaje brutal, y no se corria, seguía empujando con fuerza, la saliva le caía por la boca, salpicando mi cara… era asqueroso, babeando como un cerdo, salía un olor nauseabundo de su boca, y llego el momento y se corrió.

Cayo a un lado de la cama, y en ese momento medio mareada y sin fuerzas y con la sangre llegando a mi barbilla escapé de allí, solo pude coger mi bolso que estaba en la banqueta, al lado de la puerta de la calle, y con su semen goteando por mis rodillas hui.

Oi como me llamaba, pero no mire atrás, baje por las escaleras corriendo, porque el ascensor era mas lento, y cuando llegué a la calle, lo primero… olí el aire, y después fui por el jardín buscando un grifo, y lo encontré. Me lavé como pude, me quite la sangre y intenté arreglarme un poco.

Me escondí y llamé a Julius para decirle que me habían robado y que viniera a buscarme, le di la dirección y le pedí que por favor no tardara.

No se como lo hizo, pero en veinte minutos estaba allí con un taxi, abrió la puerta y empezó a llamarme y salí de detrás de unos setos. Entre corriendo al taxi, y dije que fuera lo más deprisa que pudiera…

Durante el trayecto de camino a casa no dije ni una sola palabra, estaba como en shock, sin poder pensar, no podía entender lo que había pasado., solo deseaba darme un baño y dormir. Al día siguiente le contaría todo a Julius.

Al llegar al apartamento de Julius, fui corriendo quitándome la ropa y dejándola por el suelo, entre en el baño y cerré la puerta, abrí el grifo de la bañera y me metí dentro. No se cuanto paso, pero me encontré a Julius llamándome y diciendo que llevaba mucho tiempo dentro. Me enteré al día siguiente que pase mas de dos horas en la bañera.

Me ayudo a meterme en la cama, me puso la sabana y una colcha por encima, me trajo un vaso de leche caliente, y ya solo recuerdo que me dio un beso en la frente y me dijo…

— duerme tranquila, descansa que yo estaré a tu lado. Y ya no recuerdo más de esa noche.

Al despertar, Julius me dijo que había dormido 41 horas seguidas. Me ayudo a darme una ducha, me puso un albornoz y me llevo a una mesa llena de comida. No quería comer nada, pero me obligo y comí algo…

Decidí contárselo mas tarde, y mas tarde y nunca se lo conté. Julius me dijo que me acompañaría a ir a la policia para denunciar el robo, pero nunca fui.

Tampoco recogí mis cosas de casa de Franck, ni el me las entrego. Debí haber denunciado, pero no lo hice. Y me costó mucho superar ese episodio de mi vida.

No volví a coincidir con Franck, ni el hizo nada para coincidir. Desapareció.

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Ahora puedo decir que soy Voyeur

Ahora puedo decir que soy Voyeur

Descubrí que era un voyeur sin proponérmelo. Lo curioso es que la persona a la que miraba era mi novia en ese momento. Estaba follando con otro tío en un coche y me puse cachondo…

Tengo que reconocerlo, por fin puedo decir gritando…

— soy un voyeur convencido.

Siempre me ha gustado mucho mirar, pero el capítulo de mi vida que hoy puedo escribir me convenció lo mirón que soy y de lo que puedo soportar…

Hace ya años con mi novia Raquel… Era un año mayor que yo, simpática, alegre, extrovertida aunque quizá demasiado, y físicamente muy guapa, alta, ni delgada ni gorda, en su punto, y con un buen culo y unas bonitas tetas.

La verdad es que era el centro de atención allí donde fuéramos, siempre llevaba unos vestidos bonitos y unas minifaldas cortitas. A ella le gustaba que la mirasen y la verdad, a mi también.

Nos conocíamos de toda la vida, por lo cual, aunque llevábamos saliendo 8 meses, teníamos mucha confianza y desde el principio tuvimos relaciones sexuales. No hacíamos nada fuera de lo normal, los típicos polvos, alguna mamada pero nunca completa…

Aunque tengo que reconocer que era bastante fogosa. Yo, por aquellos entonces, trabajaba de repartidor en una pizzería de mi ciudad y los fines de semana acababa muy tarde, por lo que los sábados ella salía de copas con sus amigas.

Un sábado de verano, por la noche, iba con la moto cuando pasé por una zona de bares. Me gustaba pasar por allí porque aunque todo estaba abarrotado de gente de fiesta, había muchas chicas guapas y en esa época del año todas van ligeras de ropa, minifaldas, tops y poca cosa más.

Al parar en el semáforo algo me llamó la atención en el coche de delante, dentro iba una pareja que aprovechaban todos los semáforos para comerse a besos y meterse mano. La silueta de la chica me resultó conocida y al acercarme pude comprobar que…

¡Era Raquel, mi novia! Al principio me entró un ataque de rabia, por mi cabeza pasaban muchas cosas, estaba realmente cabreado, decepcionado y, como instintivamente, me dedicaba a seguirlos por la ciudad, con la suficiente distancia para no ser descubierto, pero sin perderles de vista. A los cinco minutos de persecución me imaginé donde se dirigían. Iban dirección al parque, hacia el pinar. Allí suelen ir muchas parejas de mi ciudad a follar dentro de los coches.

Efectivamente, el coche se desvió hacia un camino de tierra, adentrándose en el pinar y pararon, apagando las luces. Yo estaba aturdido y rabioso, pero a la vez sentía mucho morbo por la situación.

Quería ver lo guarra que era mi novia, así que apagué yo también las luces, me adentré por los pinos y dejando la moto en el suelo, me dirigí sigilosamente hacia el coche. Pude acercarme sin ser visto, pues estaba bastante oscuro, y me metí dentro de un arbusto, justo al lado del vehículo.

El arbusto era muy frondoso y grande, sus ramas incluso rozaban las ventanillas del coche por el lado donde estaba Raquel por lo que yo quedaba a un metro escaso de ellos, pero sin dejarme ver.

Rápidamente pasaron a la parte de atrás sin salir del coche, pues este era bastante grande, y comenzaron a besarse y a magrearse con pasión. Yo estaba bastante nervioso y a la vez excitado.

Entonces bajaron las ventanillas del coche, lo cual me asustó por miedo a ser visto, pero me alegré a continuación pues les veía con todo detalle e incluso podía oír perfectamente sus palabras y sus jadeos…

El tío le había quitado a Raquel el sostén y con la minifalda subida le magreaba el culo mientras le chupaba las tetas y jugaba con sus pezones. Raquel jadeaba excitada, mientras se peleaba con los vaqueros del tío intentando quitárselos.

Yo sentía que me iba a explotar la polla y me la tocaba intentando no hacer ruido. Cuando, por fin, pudo quitarle los jeans, de un tirón le bajó los calzoncillos dejando a la vista una enorme y hermosa polla. La verdad que sentí celos pues mi polla es delgadita y no mide más de 14 cm. Esta debía tener, por lo menos, 16 y gorda.

No sé porque, supongo que por la admiración del tamaño, me sentí atraído hacia esa polla, la veía hermosa, apetecible, me la hubiese comido allí mismo aunque os prometo que nunca he tenido ninguna experiencia homosexual, así que no me sorprendí cuando Raquel se tiró como una loca a chupar esa hermosura de verga. Chupaba como si en ello le fuese la vida, recorría con su lengua toda la longitud, jugaba con el capullo, le chupaba los huevos, y se la metía a la boca succionando, mientras con las dos manos se la pajeaba de arriba a abajo rápidamente.

El tío gemía de placer mientras Raquel hacía ruidos de succión con su boca. El del coche no pudo aguantar más y comenzó a escupir chorros de semen como yo nunca había visto. Raquel se empeñaba en tragar pero a la muy guarra se le escurría el semen por la boca y le caía a las tetas. Yo tampoco aguanté y me corrí, manchando la puerta del cabronazo ese.

Estaba flipando, a mí jamás me había dejado correr encima de ella y mucho menos en su boca, y allí estaba la zorrona limpiándole los restos de corrida con su preciosa boca. Después que le dejase la polla bien limpia, él le quitó la minifalda y bajándole las bragas, enterró su cara entre las piernas de mi chica.

Así estuvo unos minutos hasta que se levantó y sacó de la guantera del coche algo alargado, creo que era un estuche cilíndrico metálico, de esos donde van los buenos puros. Raquel le miró primero con mala cara, pero el tío sin ningún miramiento, hundió el cilindro en el culo de mi novia mientras esta chillaba y se intentaba levantar, cosa que el guaperas impedía de un empujón.
Entonces, rápidamente, siguió comiéndole la rajita a Raquel hasta que mi chica fue cambiando los juramentos por gemidos y entonces le empezó a decir…

— ¡Métemela ya… penétrame…siiiií métemela toda!.

Parecía una ninfómana sin follar desde hacía años. El tío se tumbó en el asiento con la polla otra vez dura y hermosa hacía arriba y Raquel, sin quitarse el tubo de su ano, saltó encima metiéndose por el chocho aquella polla. Se quedó un momento parada con los ojos cerrados mirando hacia arriba y de repente empezó a botar encima de él.

Ella le cogía las manos y las llevaba hacia sus tetas que se movían frenéticamente al ritmo de la follada. En cuanto Raquel tuvo su orgasmo, anunciado por unos gritos de placer, el del coche se puso de rodillas, a la vez que ponía a mi novia de espaldas con las manos apoyando en el suelo del coche y las rodillas encima del asiento.

Yo estaba alucinando. Raquel era ya como una muñeca a la que manejaba a su antojo. En esa posición yo no le veía la cabeza pues quedaba debajo del asiento, solo veía su espalda arqueada y su bonito culo respingón apuntando al techo. Entonces el tío, de rodillas en el asiento y después de haberle sacado del ano el puro metálico, apuntó con su polla erecta hacia el culo de mi chica y de varios empujones se la fue clavando hasta adentro.

Yo creía que Raquel chillaría y que no le dejaría pues conmigo nunca lo había hecho, pero ella empezó a mover sus caderas y su culo de atrás a delante mientras gemía de placer. El tío le agarró fuerte de las caderas y aumentó la fuerza de la enculada, hasta que descargó toda su leche dentro del culo de mi novia, mientras esta volvía a gritar como una loca.

Por mi parte, entre excitado, cabreado y avergonzado, me escabullí entre los pinos, después de correrme dos veces. Esta no fue la última vez que Raquel me puso los cuernos y yo lo disfruté a escondidas y aunque sigue la relación como matrimonio, ella ahora es feliz y yo he encontrado con lo que me gusta y excito.

Ella me ayuda dejando que mire. Son muchos años disfrutando los dos, y si, me gusta mirar las pollas, comparar y ponerme cachondo, soy narcisista con una homosexualidad light que quizás algún día, tenga una experiencia con otro hombre. Ahora lo reconozco.

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Ocultar la verdad

4.- Ocultar la verdad

Quiero dar las gracias por su ayuda… conseguir reconocer mi problema… en todo momento no quería ver la verdad y quería seguir mintiéndome a mi misma de todos mis problemas, pero es difícil dar este paso, en todo momento quería esconder al mundo entero mi problema, mis errores y mentiras…

Mi vida ha dado muchas vueltas, me casé y reafirmé mi sexualidad, pero reconozco, que nunca he olvidado aquella situación e incluso, cuando la recuerdo, me pongo cachonda…

Ha sido obra suya, el haber conseguido que pudiera escribir, hablar y reconocer mis experiencias, y no creía en nada en sus terapias, pero mis conocidos le adoraban. Y entiendo sus formas porque entiendo que sexo y cerebro va unido a los miedos, inseguridades y confianza en una misma.

¿Por qué negarlo? ¿Por qué no contarlo? ¿Por qué esconderme en la mojigatería de “lo normal”? A fin de cuentas ¿qué es lo normal? Ser mujer, hacerte mayor, casarte, tener hijos, una vida sexual más o menos complacida…

Crecí en un pueblo pequeño, de esos en el que hay ventanas que se entreabren y dejan ver en la penumbra ojos curiosos y quizás mal intencionados, o quizás solo carentes de más diversión que cotillear el ir y venir de algún vecino o vecina.

Llegó mi adolescencia en ese sofoco continuado del pecado y la tentación, del mirar de con disimulo al niño que te gustaba y mostrarte pudorosa y recatada si alguno traspasaba la cintura al bailar… Lo normal de un pueblo pequeño.

Por mi mente pasaban furtivamente en mis noches de soledad imágenes no permitidas de cuerpos sudorosos y brazos aterciopelados, de manos calientes resbalando por mi pecho joven y bailes de lenguas en bocas ajenas.

Me calentaba con solo pensarlo pero, educada como lo estaba en aquel ambiente, rápidamente las trataba de borrar y negarme a mí misma el placer que se me hacia asfixiante en mi entrepierna. Nada, o apenas nada, sabía yo del hombre y su cuerpo, aunque tratara de imaginarlo en mi soledad. Solo rumores, comentarios de amigas pero nada más.

La primera vez que un chico me besó, casi ni me sostenían las piernas, mi pulso se acelero hasta los límites del infarto… y eso que solo fue un beso. Por eso, aquella tarde en que mi amiga vino a probarse ropa a mi casa, todo me dio vueltas.

Todo fue como una quimera de mi mente, pero sin embargo, fue tan real…

Casi había cumplido los 18 y mi cuerpo seguía tan “intacto” como cuando nací. Diana, mi amiga que se desnudaba frente a mí impúdicamente, quedándose apenas en bragas y sujetador, me sonreía mientras miraba extasiada mi ropa nueva tendida sobre la cama. Su mirada pasaba rápidamente de una falda a una blusa o una camiseta, sin percatarse de que mis ojos permanecían clavados en las redondeces de su cuerpo casi desnudo.

Nunca había dudado de mi heterosexualidad pero aquel cuerpo joven y apetecible, me estaba provocando reacciones en mi desconocidas hasta ese momento…

Se volvió hacia mí colocándose una blusa sobre los hombros, mostrando la parte baja de su abdomen en la que resaltaban unas braguitas casi transparentes que no dejaban mucho a la imaginación…

— ¿Me quedará bien?

pregunto mirándose al espejo de frente y perfil, dejando su maravilloso culo a apenas unos centímetros de mis ojos.

Tragué saliva y traté de aclararme la garganta con un carraspeo que me sacó de mi admiración.

— Sí, creo que sí. Póntela a ver -contesté con una media voz que casi tuve que forzar a salir.

Uno a uno desabrochó los botones y se la colocó. Abrochó de nuevo los ojales vacíos y se dio media vuelta hacia mí…

— ¿Cómo me ves?

preguntó de nuevo mostrándose coqueta y creída frente al espejo.

— Quizás me aprieta un poco en el pecho ¿no?- dijo mientras se ponía de perfil.

Me levanté de la cama y me acerqué a ella. Ciertamente su pecho casi no cabía en aquella blusa. Tiré un poco de los lados para hacérselo notar y sin querer, rocé uno de aquellos redondos pechos, tan diferentes a los míos.

Ni se alteró, cosa que no pasó con mi pulso que se aceleró aun más si podía hacerlo. Me sorprendí a mi misma nerviosa frente a semejante despliegue de sensualidad contenida. Bajé la mirada tratando de ocultar mis pensamientos y su voz retumbó en mi cerebro…

— A ver, póntela tú para ver cómo te queda.

Y diciendo esto se apresuró a tirar de mi camiseta hacia arriba, sin apenas darme tiempo a reaccionar, allí estaba yo, en sujetador frente a ella, que mostraba una sonrisa encantadora. Se quedó mirando mi pecho y, como quien no quiere la cosa, alcanzó uno de ellos con su mano…

—Tienes menos pecho que yo, te quedará genial. Tiene gracia, marcas más pezón que yo pese a su tamaño

dijo esto mientras pasaba un dedo justo por la punta de aquel pecho que se moría porque lo tocasen más.

Mi pecho reaccionó frente a la caricia y el pezón se alzó sin que pudiese evitarlo. Miré sus ojos por un momento y un rayo de maldad vi que cruzaba los suyos mientras apretaba entre sus dedos mi pezón, que se hacía más grande por momentos…

—Tienes unos pezones preciosos, grandes y apetecibles, no como los míos que apenas si se alzan. Mira, toca tú misma y verás.

Como si fuese lo más normal del mundo, cogió mi mano derecha y la dirigió a su pecho para que lo comprobase por mi misma. Casi sin querer acaricié aquel pecho duro y joven, grande y nacarado.

Una punzada pasó por mi bajo vientre mientras lo hacía. Como llevada por una mente ajena a la mía, hice el sujetador a un lado para poder palpar aquel pezón que se empeñaba en no sobresalir de la piel. Lo tomé entre mis dedos y lo noté endurecerse poco a poco.

De sus labios escapó un suspiro. La miraba como embelesada, como si aquello no estuviese ocurriendo, como si no fuese yo la que acariciaba aquella suave piel. Miré su cara y la vi sonrojarse por momentos mientas se mordía un labio.

Mis dedos no cesaban en su empeño de masajear aquel botón marrón. Nunca se me había pasado por la cabeza, ni en mis sueños más húmedos, pero allí estaba, sintiendo el latir de un pecho, que no era el mío, en mi mano desnuda.

Bajé la cabeza poco a poco y puse mis labios sobre él. Los entreabrí y mi lengua probó el dulce néctar que destilaba. Una mano se apoyó en mi nuca y me empujó hacia aquel cuerpo que, poco a poco, comenzaba a temblar bajo mis caricias.

Escuché su respiración alterada a cada pasada de mi lengua, noté como se erizaba su piel al resbalar de mi saliva. Mis manos hacía un rato que ya vagaban por su cintura o subían hasta la cumbre de su otro pecho, como si me estuviese emborrachando de ella. Cerré los ojos al notar el tirante de mi propio sujetador resbalar empujado por sus dedos por mi hombros, el “clic” del cierre y la libertad de su ausencia sobre mi cuerpo.

Levanté la cara solo para enfrentarme a la calidez de sus labios que se entreabrieron para enlazarse con mi lengua en una pelea que nunca soñé.

Sus manos resbalaron por mi espalda hasta más debajo de la cinturilla de mi falda, hasta tomar posesión de mi culo que masajearon a su antojo. Para entonces ya sobraban las palabras, solo los quejidos mudos de nuestras bocas en la habitación y la impresión de aquello era un sueño, como irreal, como si no fuese yo la que apretaba, uno después de otro, aquellos pechos grandes y blanquecinos o dejaba una huella de saliva en su cuello hasta su boca para volver de nuevo al satén de su lengua.

Mi falda resbaló sobre mis muslos empujada por sus ávidas manos. Retomó con ansia mis pechos hasta arrancarme gemidos de lujuria que su lengua provocaba. Una mano bajó por mi vientre y se acercó al filo de mis braguitas. Casi inconscientemente apreté mis piernas, como queriendo impedir la invasión que ansiaba.

Dulcemente paseó la palma de su mano sobre mi monte de Venus. Como sin prisa, como sin querer, introdujo un dedo entre mis muslos apretados y hurgó despacio sobre mis bragas, ya húmedas.

Yo flotaba y me dejé hacer, mis piernas se relajaron poco a poco y su mano ahondó aun más entre ellas. Pequeños temblores hacían palpitar mi cuerpo mientras un dedo jugaba en la comisura de mis labios vaginales. Un escalofrío parecido a una pequeña descarga eléctrica, me recorrió la columna vertebral cuando acarició por encima de la tela mi ya erguido clítoris.

Me tenía entregada y lo sabía. Paso su mano bajo la suave tela de la braguita y se posó un momento entre mi rizado vello púbico. Bajó un poco más y encontró mi vagina palpitante y ansiosa de caricias, húmeda, expectante.

Mientras su boca sobre mi pezón a punto de reventar y mi cabeza daba vueltas y se agitaba de un lado a otro, sus dedos encontraron mi botón del placer y, tras mojarlos en su propia saliva, comenzaron a atormentarme entre quejidos de placer y estertores incontrolados. Mis piernas se abrían y cerraban sobre aquella mano intrusa que se empeñaba en sacar de mí el animal que llevaba dentro. Mis manos apretaban su cara contra mi pecho o pellizcaban sus hombros.

Lentamente, bajó su cara sobre mi vientre, introdujo su lengua húmeda y tierna en mi ombligo, y alcanzó mi pubis entre mis lamentos de placer. Noté su saliva resbalar sobre mi coño, ya abierto e hinchado, el calor de su lengua y la calidez de su boca cuando sus labios besaron profundamente mi clítoris atormentándolo.

Mi cabeza estallaba en un sinfín de destellos mientras me retorcía bajo aquella boca que me levantaba literalmente de la cama, con convulsiones arrítmicas que me llevaban al paraíso.

Sus manos habían viajado hasta mi culo y tiraban de mí hacia ella con fuerza, amasándolo. De repente mi cuerpo dejó de ser mío, solo era la muñeca que rebotaba en las sábanas al compás que ella me marcaba. Sus caricias fueron poco a poco pasando de ser suaves a casi dolorosas, arrancándome una y otra vez quejidos profundos y sentidos, hasta que noté en lo más profundo de mí ser que el fin estaba cercano.

Un flash me cegó por un momento, mis manos se aferraron a su nuca mientras mis piernas temblaban como poseídas, ajenas a mí. Mi cerebro estallaba y un grito de placer nacía en lo más hondo de mi ser.

La fuente del placer se abrió y su boca estaba preparada para ello. Hundió mi clítoris en su boca mientras lo succionaba casi con saña. Se sabía dueña del momento y lo quiso vivir plenamente.

Después la paz, el dejarse ir, la somnolencia y pequeños temblores que aun recorrían mi cuerpo de parte a parte. Se separó de mí lo justo como para que no dejase de sentir el calor de su piel. Me besó en la frente mientras pasaba delicadamente su mano sobre mi pecho. Me dejó recuperarme a mi ritmo.

Entreabrí los ojos y me enfrenté a los suyos, acaramelados, dulces, sonrientes. Me besó en la boca delicadamente, sin hablar, solo sentir. Su pecho reposaba sobre mi brazo y podía notar su suavidad. Acerqué mi mano para notar su tacto de nuevo. Estaba allí, dulce, goloso, tentador.

Resbalé de su hombro hasta ellos y lo tomé dulcemente entre mis labios. Un gemido y continúe con mi conquista. Su pezón apenas si se levantaba de su piel pero podía notarlo en la punta de mi lengua. Lo saboreé a conciencia, arrancando gemidos placenteros a cada succión de mi boca. Dejé mis manos volar sobre su vientre hasta alcanzar sus braguitas húmedas.

Nunca había antes tocado ningún sexo que no fuese el mío. Lo sentí palpitar bajo mi palma, sus pequeños pelitos me hicieron cosquillas en ella, su olor a mujer en celo me embriagó por momentos.

No pude contenerme, tenía que saborearlo. Me puse de rodillas y lo contemplé a través de la transparencia de su braguita, oscuro, húmedo, tentador. Aparté la tenue tela a un lado y su aroma me golpeó de frente, me estaba retando, se mostraba caliente y desafiante.

Bajé mi cara lo justo como para que su vello hiciese cosquillas en mi nariz, su perfume me emborrachaba. Puse mis labios sobre aquella piel perlada y mi lengua notó el sabor salado y dulce de su coño. Lo saboreé lentamente, deleitándome a cada sorbo de su piel de mujer, sus gemidos me llegaban como lejanos cuando me apropié de un clítoris retador, lo noté duro frente a mi lengua. Dos dedos míos se habían colado entre sus labios y rozaban el interior de su vagina. Aspiré aire antes de hundirme en aquellas profundidades y mi lengua descubrió sabores desconocidos.

Sus muslos se cerraron sobre mi cara mientras su mano se posaba en mi nuca pidiéndome más, y se lo di. Hundí aun más mis dedos en ella y mi lengua jugó con su clítoris, atormentándolo, presionándolo, haciéndolo mío. Sus caderas se balanceaban adelante y atrás en un baile de sexo y lujuria, sus piernas se anudaron a mi espalda y gemidos continuos se atropellaban en su garganta.

Noté como sus crispados dedos se aferraban a mi cabello mientras una convulsión casi eterna me hacía cabalgar sobre su coño. Estalló en un grito final, abrumada de estertores y convulsiones, mordiendo la almohada para acallar sus gritos de placer. La noté poco a poco dejarse ir mientras sus jugos inundaban mi boca.

Lentamente se deshizo el nudo de sus piernas y aire fresco llegó a mis pulmones al separarme de aquel pozo de deseo. Nunca más volví a él. Nunca más ocurrió. Pero ocurrió.

Yacimos desnudas y relajadas un rato, prometimos no decírselo a nadie y hacer como si aquello no hubiese pasado nunca. No sabemos qué paso realmente, supongo que serían las ganas de sexo acumuladas o la curiosidad, pero el caso es que paso.

De aquello han pasado muchos años, años en los que me case, conocí profundamente el sexo opuesto y me reafirmé en mi condición bisexual, aunque viva ahora en ser heterosexual,
algunas veces me acuerdo aquella experiencia y alguna vez hasta mojo mis braguitas al recordarlo. Incluso alguna vez me masturbo pensando en aquella tarde…


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Matrimonio de tres

Matrimonio de tres

Mi marido ha sido mi primer hombre. Llevamos muchos años de casados y el sexo es muy bueno y follamos como locos dejando nuestra imaginación volar, y siempre propongo yo.

Un día me llamo una buena amiga y me dijo que se había peleado con su novio, y le dije que si quería, podía venir a vivir con nosotros una pequeña temporada.

Soy una mujer de 44 años, casada, con un cuerpo frondoso y con unos pechos que superan los 105 centímetros.

Contraje matrimonio con 24 años sin conocer macho alguno, pero con una larga y amplia experiencia sexual con mi amiga Romana.

Llegué virgen al matrimonio pero había tragado algunos litros de leche ordeñando a mi novio. En la noche de bodas follamos tanto que terminamos escocidos, tanto por las cópulas como por el gran tamaño de su polla, 15 cm. En el viaje de novios gastamos varios tubos de lubricante con tal de no dejar de follar.

Eramos tan ardientes que follábamos con vicio, probando todas las posturas, fuera y dentro de la cama, tanto por el coño como por el ano, que también me da mucho placer. La potencia de mi hombre era tal que con arrimarle el culo me la clavaba.

Al principio me follaba como los conejos pero luego se volvió un berraco y cada monta que me realizaba me resultaba multiorgásmica hasta que conseguía extraerle la crema.

Cada vez que nos acoplábamos, sabía que tres corridas me tocaban pero al echarme dos casquetes ya perdí la cuenta.
La costumbre era que yo fuera a pelo, sin bragas ni sujetador, faldas cortitas y amplias, mostrando la frondosidad de mi aparato sexual y el muslamen, arriba camisetas de tirantes amplias o súper ceñidas para marcar pechos y pezones.

Pero, a pesar de todo, después de estar tres años follando a destajo, mi marido no lograba preñarme.

Así estábamos hasta que, después de romper con su novio mi amiga Romana, le propuse si quería vivir con nosotros una temporada. A pesar de que entendí que ella nos limitaba la libertad matrimonial, también deseaba yo, por otra parte, reanudar mis relaciones sexuales con ella, a la vez que ella, necesitaba desfogarse con un hombre y mi marido tenía la suficiente potencia para saciarnos a las dos, así que tomé la determinación de plantearles el tema y de mutuo acuerdo consensuamos un matrimonio a tres o lo que es lo mismo, compartir a Romana entre los dos.

Todo aclarado, en ese mismo momento nos fuimos a la cama y la poseímos, él como macho y yo como hembra. Luego lo primero que hicimos fue comprar el colchón más grande del mercado para acostarnos los tres.

En la actualidad tenemos 43 y 44 años y el triángulo lo llevamos haciendo cuatro años, pero mi marido no nos preña a ninguna de las dos, aún que no es por falta de monta ya que nos folla a diario y nos deja bien satisfechas.

Nos consideramos tan esposa la una como la otra y él nos trata a las dos por igual. No existen los celos entre nosotras ni he notado mengua en la actividad sexual de mi marido de cuando yo lo tenía en exclusiva.

Siempre participamos los tres, sin problemas de que en un determinado momento se folle a una de las dos, sin la presencia de la otra, al igual que nosotras podemos tener relaciones sin estar él.

Gracias a mi amiga Paula, nos pusimos en manos de un profesional y a través de las terapias y consejos que nos reporto, hicimos la primera cama redonda con un matrimonio de nuestra edad que elegimos con experiencia en intercambios.

La terapia que impartía a parejas con problemas de autoestima e inseguridades, nos sirvió para mucho y pasamos un fin de semana muy grato con la otra pareja.

Ella quedó prendada del berraco de nuestro marido y él nos folló de categoría. Luego nos facilitaron las direcciones de clubs de intercambio y nos animaron a conocerlos y allí fuimos un fin de semana.

Conocimos uno muy elegante y tomamos una copa en el salón viendo como llegaban parejas hasta que decidimos entrar, dejamos las ropas en las taquillas y desnudos nos integramos en la habitación que más gente había haciendo cama redonda.

A los cinco minutos cada cual estaba acoplada con alguien. Yo me lié con una pareja, nos morreamos los tres, ella me comió el coño y me lo preparó para que me follara el marido.

Estábamos follando mientras otro tío, a mi derecha, se meneaba la polla mirándonos y en cuanto el primero terminó de follarme le faltó tiempo para subirse encima de mí y metérmela en mi chorreante coño.

Nos presentamos entre beso y caricias en mis pechos y diciéndome que tenía un cuerpo muy excitante, me la fue clavando haciéndome disfrutar de dos buenas corridas.

Al irme a lavar vi a mi marido cabalgado por una morena y a Romana acoplada con una pareja.
Por el pasillo me crucé con uno que le colgaba un badajo de por lo menos 4 cms y echándome una sonrisa, sabia que algo tan pequeño se haría grande y dura y apuntille con mi mirada, me siguió y nos duchamos juntos.

Luego nos fuimos los dos solos a una habitación y allí se la mamé hasta que se empalmó, y entonces lo monté. Era tan gracioso como buen amante y lo pasé tan de maravilla que incluso le dejé que me diera por el culo. Era la polla perfecta, dura, calidad y no hacia daño.

A la noche siguiente fuimos a otro club diferente, no tan elegante pero con dos pisos y con más lugares para elegir. Nosotras lo pasamos muy bien, pero la anécdota de la noche fue que, al entrar, vimos a una mujer aún más alta que mi marido, la típica alemana jaquetona, totalmente depilada, con un coño que no le cabía entre los muslos y unos pechos como sandías…

—Esa necesita cuatro o seis tíos – fue el comentario de Romana.

—Es la industria pesada alemana – añadió mi marido.

La anécdota es que nuestro marido se lió con ella y no pararon de follar en toda la noche, pero como la mujer era muy escandalosa se convirtieron en la atracción y todos hacían corro para verles joder mientras su hombre y otras dos parejas de alemanes les aplaudían. Fue apoteósico.

En la actualidad, cuando nos apetece, hacemos una excursión por la ruta del sexo para disfrutar lo más posible y en fin, este es, a grandes rasgos, nuestra preferencia actual, porque nos ha unido mucho mas de lo que estábamos, somos mas felices y la complicidad es grande, solo puedo dar las gracias por su paciencia en las terapias, sus consejos y sabiduría, porque nos habían dicho que era el mejor, pero quedaron cortos para lo que es usted .

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Dominación

Dominación

Había conocido a una mujer muy viciosa y sumisa mediante un amigo que había estado con ella, aquello me animó a intentar verla y tomar algo. Al final conseguí que accediera a una noche tomar en discos algunas copas, el éxito fue total.

Hacía tiempo que me rondaba por la cabeza la idea de poner en marcha la idea que un amigo comento una noche bebido de su chica que habían roto y que conocía bien.

En ese momento estaba con Laura, una chica tímida, como ella misma se definía y con tan solo 17 añitos, pero que yo descubrí que su timidez no era otra cosa que un deseo de sumisión total que la ponía a cien en su cuenta kilómetros sexual.

Se fue dejando hacer todo conforme yo se lo mandaba o exigía, y lo que más le gustaba era que yo me la follara por la boca, con las manos atadas a la espalda y ella sentada sobre un gran consolador adhesivo, pegado a la silla y que le penetraba el coño por completo.

Como digo, animado por repetir un encuentro similar, me puse en contacto con la chica de mi amigo. Al cabo de poco tiempo y de escribir continuamente, recibí una única respuesta de esta chica con la que, tras unas pocas conversaciones por teléfono, quedamos citados en un bar.

Llegó a la hora en punto. Estaba buenorra, maciza, como a mi me gustan. Tomando algo quedamos con las limitaciones de la hora se hacia tarde, pero al notar que había bebido, se lo hice ver y le anuncié que debía venir a mi casa y una ducha para despejarse, estuvo de acuerdo y sin más preámbulos, nos fuimos a mi casa.

Nada más salir a la autopista, me saqué la polla del pantalón y cogiéndola de la nuca con una mano, la obligué a chupármela. Lo hizo sin protestar y me dio tanto gusto que no pude por menos que exclamar…

— ¡Que bien lo haces, putón, me parece que lo vamos a pasar fenómeno!

Ella no decía esta boca es mía, entre otras cosas porque no podía ya que mi verga se lo impedía, pero no se la sacó hasta que llegamos a casa y bastante trabajo me dio metérmela de nuevo en el pantalón por lo tiesa y dura que se me había quedado.

Una vez dentro de la casa, empecé el ataque en la misma entrada. Allí mismo la desnudé, entre morreos y mordisquitos en el cuello y cuando tuve sus tetas a la vista, las magreé y lamí un buen rato.


Eran unas mamas grandes, redondas y duras, con pezones sonrosados y que ya tenía en punta, endurecidos.
Tras estas buenas mamadas en sus tetas y magreados a fondo sus pezones, le di la vuelta y con dos azotes, con la palma de mi mano, en el culo, la mandé para el dormitorio…

— Me estás poniendo fina – me susurró.

— Pues sigamos, que no se enfríe – contesté.

Yo continuaba vestido cosa que, al estar ella completamente desnuda, aumentaba el morbo de mi posesión sobre ella. Yo era el Amo, ella la esclava.

La tumbé en la cama, até sus muñecas a la cabecera, con correas y abriéndole todo lo que pude las piernas, admiré uno de los coños más apetitosos que nunca me haya comido.

Estuve como un cuarto de hora trabajándolo con la lengua, ella ronroneaba de gusto y me pedía polla, pero yo quería ponerla al límite por lo que cogí un gran y gordo vibrador y mientras se lo metía en el coño hasta el fondo, le dije…

— ¡Saca la lengua, zorra!

Cuando ella intentó chupármela yo le daba con ella en los labios y mofletes, pero ella, sin protestar, no paraba de buscar mi polla con más ganas y cuando se la dejaba, suspiraba relamiéndola.

El tratamiento estaba dando resultado por momentos. Ella intentaba correrse pero cuando yo notaba sus primeros estertores o suspiros, dejaba de mover el consolador en su ya chorreante coño y tras unos instantes de reposo, volvía a empezar hasta que, en un momento determinado y con un placer increíble, le saqué la polla de la boca y empecé a rociarle toda la cara y los hermosos pechos con mi leche calentita y espesa.

Ella, al sentirse regada de esta forma, se corrió de forma bestial, con chillidos y gruñidos de placer, cosa que era música celestial para mis oídos.

La temperatura del dormitorio había subido como la espuma, así que le ordené que fuera al baño y lo preparara para los dos.

Ya desnudo por completo y una vez juntos en la bañera, me estuvo acariciando y enjabonando todo el cuerpo…

— ¡Que bueno estás, como me gustan tus tetitas! – me decía mientras se rozaba conmigo.

Entonces la cogí por las muñecas y la hice agachar. Ella pensaría que la iba a obligar a mamármela pero se encontró con la sorpresa de el chorro dorado de mi orina, lanzado directamente a su cara y tetas. Aunque al principio la cosa le sobresaltó, poco después disfrutaba como una loca por ese caliente baño de la llamada lluvia dorada.
Ya una vez fuera del baño, tomándome un trago en el sofá, le dije…

—Túmbate, como la perrita que eres, aquí en la alfombra, a mis pies.

Ella, sin dudarlo un momento, lo hizo y estuve un buen rato acariciando todo su cuerpo con mis pies hasta que llegué a su cara, instante en que ella aprovechó para lamerlos y besarlos. Disfruté como nunca y jamás me supo tan bien un whisky…

— Por lo bien que lo has hecho – le dije – te voy a dar un premio, pero no pienses en una galletita.

Me la llevé de nuevo a la cama donde la até, pero ahora a cuatro patas y a mordisquitos fui bajando por su espalda hasta su culo y coño, el cual ella se esforzaba en ofrecerme. Paraba en su esfínter anal, que follaba con mi lengua y de ahí a su clítoris. Cuando la tuve caliente como un horno, apliqué lubricante en el agujerito de su culo y situándome detrás de ella, agarrándome la polla, empujé en este lugar tan íntimo.

A cada envite mío, ella suspiraba culeando y al poco rato me pedía más rapidez, por lo que yo, cogiendo el consolador, se lo metí en el coño y le di caña por sus dos agujeros.

Empezó a ponerse súper cachonda y yo le exigía, a cambio de dejar que se moviera, que suplicara que yo continuase con la follada doble…

— ¡Amo, mueve esa polla más rápido, por favor, así, así… no te pares! sigue, sigue! – decía, fuera de sí.

— Dime el gusto que te doy, putona -le decía yo-

— ¡Aaahh… mucho… que polla más hermosa y que bien la mueves… así, así!.

Cuando la vi al límite, con la mano libre le azoté con energía el trasero. Ella gritó de dolor y placer mezclados e incluso yo perdí los papeles del pedazo de corrida que nos estábamos pegando, de esas que no acaban nunca…

— Macho – me dijo a los pocos minutos y ya repuesta de su intensísimo placer – esto que hemos hecho se ha pasado de los límites por haber bebido y mas parece una encerrona.

— Ya te dije que eso podría suceder – contesté.

— Sí, pero yo no te lo he pedido – insistió ella.

— Precisamente por eso me gusta, sumisa mía, que te entregues por completo sin que tengas que pedírmelo – afirmé.

Le di un apretujón, con un beso de tornillo y noté como se estremecía de gusto, así acabó nuestro primer encuentro y ya tenía a mi putita para siempre comiendo de mi mano.

Mientras tanto buscare a una mujer seria que pueda ser mi pareja, porque esta es para follar…

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Organizando una exposición de Arte

Organizando una exposición de Arte

Una amiga me presento a un ruso que quería que le organizara una exposición de arte,. Hablamos durante un día entero del tema y al día siguiente acordamos volver a vernos en el almuerzo.

Para la ocasión me vestí con un traje con falda de color gris oscuro, una blusa blanca y zapatos de tacón, y el llevaba un traje oscuro con camisa blanca.

Quedamos en un Club Social de Golf en Florida donde uno de mis ex era socio y aproveche para llevarle allí y hablar tranquilamente de todo.

Me recogió en su Limusina y al llegar nos sentarnos en una mesa que había reservado, conversamos mucho durante horas sobre la exposición, y al final sobre mis honorarios y cuando llegamos acuerdo, decidimos sellarlo con una botella de champan, la disfrutamos mientras nos relajábamos hablando de cosas sin importancia.

Cuando nos dimos cuenta de la hora, eran mas de las 7pm, entonces se ofreció para que cenara con el en su hotel, y pensé… porque no… ya sabia que iba a follar y hasta me apetecía hacerlo con él, tenía una mirada penetrante y la verdad es que me atraía mucho.

Así que llame por teléfono a casa y dije que iba a cenar con el ruso y que seguramente dormiría allí, y mi pareja me dijo que le contara a la mañana siguiente como había ido todo.

Al llegar a su hotel, me propuso cenar en el restaurante o en su habitación, y decidí que no llevaba la ropa adecuada para cenar en el salón. Aplaudió mi decisión y subimos a su suite.

Al llegar me dijo que si deseaba asearme y ponerme cómoda o pasábamos directamente a la carta de habitación para solicitar la cena. Decidí asearme, y entre en un aseo de los dos que había, y el entro en el principal.

Estuve casi una hora debajo del agua templada y al salir, me puse un albornoz del hotel, y salí de esa manera, el estaba esperándome de igual manera. Elegimos la cena y la pedimos al servicio de habitaciones y nos dijeron que en 40 minutos la traerían, así que tomamos una copa de vino mientras charlábamos en un sofá grande, el en una punta y yo en la otra.

Yo tenía cruzada una pierna encima de la otra y el también, pero la diferencia es que no se veía nada mío y a el se le veía la polla… parecía larga, muy larga y de vez en cuando miraba con disimulo, intentando adivinar como era, porque me habían operado y me reconstruyeron todo, y no podía abusar de pollas grandes porque estropearía todo.

Al verme al menos dos veces mirar el trozo de polla que se le veía, el sonrío y adivinando mi pensamiento, se desabrocho el albornoz y apareció la polla mas grande que he visto jamas, como sería que ni en films he vuelto a ver una igual. Era larguísima, algo gorda, pero larguísima, al escribir he buscado un metro en centímetros y debía ser de unos 25 a 28 centímetros, era algo impresionante.

Al ponerse en pie para que viera mejor esa polla, toda ella colgaba. Me contó en confianza que no tenía fuerza para que subiera y se pusiera tiesa, cuando la ocasión requería, se inyectaba una mezcla que hacia que le creciera la polla durante tres o cuatro horas. Pero que podía follar, aunque a veces le costaba eyacular.

Y al mismo tiempo que me contaba todo eso, se iba tocando la polla como si se hiciera una paja y ver todo el recorrido de su mano desde los huevos hasta la punta, me puso muy cachonda, demasiado cachonda y me levante, me quité el albornoz, dejando mi cuerpo desnudo…, me acerqué y le agarré esa polla y empecé a chuparla…

En mi boca entraba una tercera parte solamente, por más que intentaba tragarla más, no podía… desde abajo empecé a tocarla, haciéndole una paja al mismo tiempo que la chupaba, noté como que quería ponerse dura pero no lo conseguía y durante al menos cuatro o cinco minutos estuve chupando y haciéndole la paja y de pronto dijo…

.- me voy a correr… con voz entrecortada de sus jadeos

Instintivamente acelere el ritmo y al momento se corrió de una forma brutal, con espasmos impresionantes. Luego me enteré que llevaba entre cuatro o cinco meses sin poder correrse.

Al cabo de unos minutos, cuando se recupero, me tumbó sobre el sofá, donde sin miramientos empezó a chupar mi coño de una manera muy tierna… despacio, con suavidad, como si mi coño fuera un dulce y empece a gemir, a cada lametón mis jadeos eran más fuertes, sin poderlos contener…

Cuando vio que estaba muy cachonda, se aparto y me metió su polla despacio aun con semen en mi coño…, y que maravilla, era especial, sentir esa polla que tocaba mi fondo, aunque tenía un trozo mas grande fuera…, me ponía y mucho, y según me la metía, metía yo también un dedo y entre meter mi dedo y sacarlo, me estaba haciendo una paja y no pude aguantar y me corri tan salvajemente que me metí mas la polla y me hizo daño.

Después llego la cena, y le dije que no se pusiera nada encima, necesitaba ver esa polla aunque estuviera dormida, pero era una sensación excitante y quería disfrutarlo.

No follamos mas en toda la noche, para el era difícil y no quería que se sintiera mal.

Y al final no hicimos la exposición porque no nos dieron los permisos. Pero mereció la pena ese polvo…

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Me es imposible ser fiel

Me es imposible ser fiel


Siempre he sido una mujer caliente y fantasiosa. Perdí la virginidad con mi novio y después de algunos novietes más, me casé. Soy un caso perdido, me es imposible ser fiel.

Para empezar quiero decirle, que siempre he sido una mujer muy caliente. Desde muy joven me encantaba, al bañarme, fantasear con hombres que me tocaban y entraban en la ducha. Deseaba el roce de manos varoniles por mi piel y me tocaba todo el cuerpo, aunque en esa época no aprendí a masturbarme.

Mi comportamiento siempre fue tan sensual que cuando fue mi primera vez, mi novio de ese entonces quedó sorprendido de que yo aún fuera virgen. Sin embargo creo que perdí algo tarde mi virginidad pues solo hasta los 20 años fui penetrada. Pero esa primera vez ocurrió después de estar en una fiesta de unos amigos…

Después de toquetearnos, salimos y nos fuimos a una fábrica que él tenía y estábamos tan calientes que lo hicimos en el suelo. Recuerdo que después de llegar a casa yo no podía de la emoción de pensar que al fin había sido desvirgada.

Después de esto no pude detenerme y tuve muchos amantes e incluso le fui infiel a ese primer novio. Fue con un amigo que conocí en una fiesta. Estuve hablando con ese chico, al que solo acababa de conocer y él, de inmediato, me llevó a un motel. Allí me tocó de la cabeza a los pies y me penetró casi de inmediato. Pasamos casi todo el día allí hasta que fue hora de que regresase a casa.

Después conocí a un hombre mayor que me llevó con facilidad a la cama. Con el disfruté mucho pues era mucho más experimentado… me hacía gozar mucho. Lo hacíamos con mucha más frecuencia cada vez y me pidió por ultimo que dejase a mi novio, cosa que hice.

Pero como ese señor resultó ser un caradura, empecé a salir con otros. Esto no le gustó y quedamos solo como amantes, pues iba siendo una relación seria.

Después de muchos amantes ocasionales y “noviecitos”, conocí al hombre con el cual estoy actualmente casada al cabo de muchos años de noviazgo, en los cuales obviamente que le fui miles de veces infiel…

Un día de navidad siendo su novia lo hice con tres amigos míos
a diferentes horas del día y por la noche lo hice con mi novio.

Al casarme me prometí a mi misma no ser más infiel, de ahí en adelante sería una esposa modelo. Quería ser una buena esposa y tener hijos, en fin, dedicarme a mi familia. Pero mi sangre caliente pudo más y a los 20 días de casada me tocó viajar y en una noche de reunión de trabajo, al calor de unas copas, me líe con uno de mis jefes. ¡Fue realmente morboso!

Lo tenía loco pues coqueteaba con él discretamente al darme cuenta que no paraba de mirarme.
El siempre andaba pegado a mi, pero disimulando a la vez delante de todos los compañeros que estaban con nosotros. Sin embargo bailábamos y en la mesa nos sentábamos tan juntos que pasábamos rozándonos la piel a cada momento.

Yo estaba a mil y cuando me fue a dejar en el hotel donde me hospedaba, me invitó a tomar algo en otro lugar, y yo que estaba que ardía ya en ganas, accedí, pero para disimular fuimos con otros dos compañeros. Allí seguimos bebiendo y no tardamos en abrazarnos y besarnos en plena pista de baile.

Yo sentía que la sangre se agolpaba en la cabeza y un cosquilleo me recorría en todo el cuerpo. Cuando ya no pude más yo misma le pedí que nos escabulléramos de la otra pareja que nos había acompañado y nos fuimos a un motel.

En el coche no pude evitar bajarle la cremallera y empecé a chupársela con ansiedad mientras él con una mano me metía los dedos en mi coño y así logré correrme al instante. Ya estando en el motel empezó a desnudarme y a besarme toda. La verdad es que mi marido no es muy activo sexualmente y tampoco le gusta mucho besarme el coño, por ello me sentía en éxtasis y disfrutaba ese instante tanto que me provocó seguirle dando placer también a él, chupándole la polla tan ávidamente como nunca le había hecho a nadie antes.


Él me tocaba y besaba mis tetas, mi vientre hasta llegar a mi coño, que ya bien empapado estaba. Sentir como era tan paciente y deseando de que me corriera primero en su boca, me éxito aún más, así que me corrí en forma abundante. Luego, al penetrarme también sentí un orgasmo maravilloso.

Seguidamente y como yo siempre había tenido la fantasía de hacerlo por el culo, pero nunca podía llevarlo a cabo pues no soportaba el dolor, le pedí en medio de mi calentura, que me la metiera por detrás. Fue muy complaciente y así lo hizo. Así que en la misma posición subí un poco más las piernas y logró penetrarme por el culo, logrando lo que nunca antes había podido hacer. Al principio hubo algo de resistencia, pero el licor y mi calentura pudieron más y esa enculada la disfruté muchísimo.

El fue muy tierno y salvaje a la vez y me complació en todo lo que nadie había hecho hasta el momento.
Realizamos varia poses y me besaba siempre con mucha ternura, aún sabiendo que todo era tan solo pasión, hasta que me dijo que no aguantaba más y quería correrse…

Yo le pedí que lo hiciera en mi boca como recompensa por todo lo que me había hecho gozar, ya que antes nunca me gustaba o me daba algo de asco probar el semen. Pero ese día disfrute muchísimo al tragarme su leche.

Hicimos el amor tres veces más a lo largo de la noche y cuando me di cuenta ya era de mañana. Él está casado también y debía llegar a su casa pero ante de irnos no pudimos evitar la tentación de hacerlo nuevamente.

Yo sentía mi coño destrozado, pero el supo como calentarme de nuevo tocándome con delicadeza y chupándome, con lo cual estuve casi lista de inmediato para ser penetrada y lo hizo nuevamente con mucha ternura y dedicación, sin ninguna prisa, a pesar de que si la tenía y ¡que delicioso fue aquello! Nos separamos con mucha dificultad pues queríamos seguir disfrutando juntos pero yo era consciente de que debía llegar a su casa. No quería ni era mi intención desbaratar su matrimonio ya que nunca se me vino a la cabeza ningún pensamiento que no fuese sexual.

Después de ese día venía todas las noches a mi hotel, nos tomábamos unas copas y luego hacíamos el amor de la misma deliciosa forma. Siempre me enculaba y a la vez me tocaba el coño de tal manera que tenia muchos orgasmos en una sola sesión.

Mientras duró mi estancia en esa ciudad no pude tener otro amante más que ese. Cuando terminé el curso que realizaba regresé a mi ciudad y no tuve empacho en seguir haciéndolo con otros compañeros de trabajo que me gustaron también en el transcurso de los meses y además en otras de las muchas reuniones que se efectúan en mi empresa con otros jefes.

Todo ello siempre de manera disimulada ya que no se permiten relaciones entre empleados…

Hoy en día soy tan caliente que hasta busco amantes por Internet para satisfacer mis instintos pero nunca he podido encontrar la manera de hacerlo con dos hombres al tiempo. Es algo que a ninguno de mis amantes parece agradarle esa idea o tal vez no los concreto por el temor de que descubran lo puta que soy.

Sobra decir que mi marido jamás se ha enterado de mis andanzas pues siempre he tratado de ser lo más discreta posible y tampoco ninguno de mis amantes saben que tengo a otro. ¡Soy una gran puta solapada! Pero no puedo contenerme.

Ahora hasta tengo uno que siempre fue mi amigo y un día le dije que quería que fuese mi amante y ahora lo hacemos hasta en mi propia casa cuando mi marido no está, ya que es el único al que mi marido no le importaría encontrar aquí.

Una de mis fantasías es hacerlo sabiendo que mi marido está al llegar y sentir sus pasos por el pasillo mientras mi amante me entierra su polla haciéndome gozar tanto que no puedo separarme de él, pero logramos terminar con el tiempo justo para que mi marido no nos pille en la faena.

También fantaseo con hacerlo en lugares públicos. Quisiera poder llevar a la realidad mis fantasías pero no sé como…

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Una noche de cine

Una noche en el cine

Tenía ganas de ir al cine y al final su marido le dijo que podían ir aquella misma noche. No sabía qué película irían a ver, pero le hacía ilusión…


Desde hacía meses le insistía a mi marido… tenía muchas ganas de ir al cine a ver una película y él se hacía el desentendido. Hasta que una tarde me sorprendió, me invitaba al cine. Ni siquiera pregunté por la película, de hecho no me importaba, mi deseo era salir de las cuatro paredes de casa.

Me alegré y rápidamente me arreglé. Llegamos al cine, ni siquiera me enteré del programa. Entramos. Mi vista no es nada buena, sufro de miopía, por esto siempre nos sentamos en las filas más alejadas de la pantalla. La sesión ya había empezado, estaban pasando los anuncios y trailers.

Medio encandilados todavía, nos sentamos en la segunda fila, casi en el centro. Después de los anuncios hubo un breve encendido de la luz; pude ver a la mujer de mi lado, estaba acompañada por un hombre; me dieron la impresión de ser otro matrimonio como…

Tan solo al inicio de los primeros créditos de la cinta fue evidente, se trataba de una película erótica, no sabía hasta donde de pornográfica, pero de que tendría escenas de sexo explícito no había duda.

Entonces entendí… mi marido me invitó no tanto por complacerme, sino para complacerse él mismo; me encogí de hombros dispuesta a disfrutar del filme. Con solo ver las primeras escenas deduje que sería una de esas películas en las que lo menos importante era la trama. Me inquieté; luego me dije, la verdad no tengo porqué no gozar de esto, así tendré buenas fantasías para mis ricas masturbadas.

Masturbarme ha sido el maravilloso sucedáneo para las insuficiencias de mi marido, y no solo por los problemas de erección, sino por lo insulso de su forma de acariciar, si decidía hacerme algunas caricias, claro. No obstante mis dulces, ricas, prologadas y frecuentes masturbadas, mi insatisfacción sexual era apabullante. Si a esto se agrega mi libido exaltada, se pueden imaginar mi estado de ánimo y también mi disposición a gozar de la película.

En la pantalla una hermosa jovencita hacía una presentación de algo en la cabecera de una larga mesa ocupada por hombres y mujeres, ellas hermosas, ellos galanes seleccionados. La presentación terminaba y uno de los hombres se acercaba a la ponente para invitarla a cenar. Ella, sonriendo coqueta, le decía que ya tenía cita.

Pantalla negra para dar paso a la bella jovencita del brazo de una de las mujeres apenas entrevista sentada a la larga mesa, tomada de su brazo; ambas cruzaban una calle aparentemente para dirigirse a un edificio donde se podía leer: Restaurante. Y sentí…

Las butacas de ese cine son amplias, los mismo los reposabrazos; yo tenía mi brazo plácidamente aposentado allí, en el brazo de la butaca y otro brazo se situó sobre el mío, me alarmé.

Y lo hice porque la extremidad ajena bien pudo situarse en el amplio espacio de la butaca sobrante. Me giré y la vi mirándome…su sonrisa y su mirada fueron sumamente inquietantes; retiré mi brazo aún viéndola, ella continuó con la sonrisa y el brazo en la butaca.

Volví a la película más inquieta y desconcertada. Si fuera un hombre el atrevido, seguramente no me hubiera desconcertado, hubiera retirado el brazo y ya. Para colmo, la porno se iniciaba; las jovencitas estaban en el restaurante, en una mesa; la mesa estaba aislada. Las manos de las mujeres se entrelazaban, las sonrisas de una para la otra eran amplias, significativas, eróticas. Luego una de ellas miraba en todas direcciones, para seguidamente acercar su rostro a la otra para depositar un beso largo y sostenido en la boca de la jovencita ejecutiva.

Mis estremecimientos iniciales se multiplicaron; no tenía explicación válida para ello y sin embargo, algo me decía, te estremece el recuerdo del brazo ajeno. Hasta apreté los muslos, sin duda un reflejo de auto Proteccion, pero pensé, ¿de qué me protejo?, para contestarme: ¡caramba, me protejo de la vecina!

La secuencia en la pantalla donde las jovencitas continuaban a los besos, y sus manos vagaban ya por los muslos desnudos de ambas; las minifaldas de las dos eran escandalosas, ya lo había observado cuando cruzaban la calle, las minifaldas apenas bajaban un poco de la raíz de las nalgas, no sé, tal vez ese apretón de muslos, aunado a la secuencia vista, motivaban a mi chocho a pegar de saltitos y sentía los pezones erectos, mi intranquilidad se fue al infinito.

Mis manos sobre el regazo eludiendo descansar mi brazo en la butaca, no fuera a ser el regreso del ajeno, este pensamiento me turbaba y lo hacía en el sentido de continuar con mi protección y al mismo tiempo acariciar mis muslos. Mi faldita era igual de escandalosa a las de la película. Y ese lento caminar de mis manos en los muslos me hacían tiritar de emoción… ¿excitación? Me pregunté y sentí sonrojos abrumadores.

La vecina me observaba, no la veía pero sentía el peso de su mirada clavada en mí…

La jovencita ejecutiva, cínica, tocaba los senos de la otra, joven también, aunque se apreciaba de mayor edad, para volverme loca, dentro de mí deseé tener una mano precisamente en mis senos, y para colmo, bajé la mirada y vi los muslos de la vecina desnudos, la faldita casi en la cintura.

Con más estremecimientos aparté rápido la vista para llevarla a la pantalla donde las jóvenes estaban entrando a una residencia cogidas de la cintura y besándose prolongadamente.

Mi coño se encargó de decirme… estás excitada, y lo dijo mojándose de manera ostensible. Bueno, estuve a punto de pedir a mi marido que nos fuéramos, o yo retirarme sola, dejándolo a él a continuar excitándose con la pantalla. En lugar de eso, quizá desquiciada, coloqué de nuevo mi brazo en el reposabrazos de la butaca, pretextando “cansancio” del mismo. Claro, el otro brazo concurrió a la cita de inmediato. Ahí lo dejé, aunque mi mano del otro lado ascendió a mi rostro para enjugarlo sin razón.

Entonces fue la mano, sí, la ajena, inició una levísima caricia en mi brazo entumecido de emoción; eso no lo admití en ese momento, ahora lo digo así, aquella tarde continué pretextando cansancio y era natural, en la estrechez del reposabrazos, los brazos se tocaban, nada para alarmarse, decía mi conciencia erotizada ya. Y luego, el soponcio.

No lo sabía, en la oscuridad de ese cine me enteré: los reposabrazos de esas butacas se pueden retraer como en los aviones; ella dejó mi brazo, luego inició el movimiento para elevar el reposabrazos, yo, en las nubes del desconcierto y la excitación en aumento. Los movimientos de la otra fueron una excelencia de discreción, nadie, excepto yo, se percató.

Ahora se sumaba a mi desconcierto, la incertidumbre de a dónde deseaba ir la “intrusa”, así continuaba calificándola. No tardé en saberlo, la mano audaz se posó en mi muslo desnudo e inició una suave ¡y cachonda! caricia en mi muslo desnudo…

Mis estremecimientos eran ya temblores importantes, y mi coño ya estaba escandalosamente mojado, era sin lugar a dudas, una hermosa catarata de jugos.
La mano ascendía con suavidad, sin prisas, la sentí llegar al límite mismo de la ropa, para luego descender al mismo paso. La miré, me sonreía de una forma deliciosa, así sentí esa preciosa sonrisa.

Luego, la mano apretó… Las jovencitas estaban entrando a una lujosa habitación, se situaban frente a frente, los besos eran a lenguas paradas y fuera de las bocas; las manos de ambas en las nalgas de la otra; enseguida una, la más ansiosa, bajaba las manos hasta tomar la falda de la otra, la elevaba, la de la falda levantaba los brazos para permitir la salida del minivestido sensacional, y sorpresa… estaba desnuda bajo el vestido, por eso la belleza del cuerpo deslumbró en la pantalla y…

En mis emociones erotizadas, vi los senos maravillosos y los pezones endurecidos, nada les pedían los propios, y la mano ajena sobre mis muslos andaba ya en las meras alturas. De pronto y para otra sorpresa mía, la mano se fue, pero no era así, solo fue por mi mano, la cogió y la llevó a sus muslos, ahí la dejó, mi mano sentía la suavidad de esa piel extraña. Esa tersura de mujer solo conocida en mis propios muslos, me fascinó.

Su mano regresó a mi muslo y así se inició una inédita competencia de manos para ver cuál de ellas acariciaba más y mejor…

Yo, haciendo esfuerzos, apenas si podía acallar mis ya evidentes jadeos, ella hacía lo mismo, me pareció. Mi coño se contraía cuando la vecina recorrió las nalgas al borde de la butaca, por eso sucedieron dos cosas, la primera y más alarmante, los muslos se separaron ampliamente y mi mano quedó en íntimo contacto con los pelos de su coño…

¡No llevaba bragas! Aún con los esfuerzos de ella, pude escuchar un sonido claramente suspirante.

Después, la mano ajena apretó mi muslo y me hizo separar la pierna y bajar un poco el cuerpo al borde de la butaca, era claro, deseaba sentir con su mano lo mismo que sentía la mía…

En la pantalla las cuatro manos andaban por los hermosos cuerpos desnudos de las protagonistas, y una metía los dedos en el coño de la otra, acercando la cámara a primer plano y con esta toma se veía perfectamente los dedos metiéndole en el coño. Me estremecí aún más y ya me era necesario algo en mi chochito encharcado.

Quizá esto me “obligó” a bajar mi culo hasta el borde mismo de la butaca, sin importar mi marido. La miré, me vio, sonrió y ya su mano estaba entrando por mis braguitas y acariciando mis pelos, entonces decidí quitarme las braguitas para no estar en desventaja…

Sorprendida, fui por la mano ajena para colocarla en mis adorables pelitos, en mi jugoso coño que ya clamaba por caricias, y claro, mi mano se fue hacia su coño. Ella tiró todavía más adelante las nalgas, con los muslos abiertos de par en par. Y, sin el estorbo del reposabrazos, mi mano pudo agilizar sus dedos, y los dedos ajenos, atendiendo a mis deseos, se metieron en mi vagina empapada y deseosa de placer…

En la pantalla la más jovencita chupaba el coño de la otra, y se despertó en mí el deseo de chupárselo a mi vecinita. Dejamos de ver la pantalla para concentrarnos en las miradas mutuas, en el continuo fruncir de los labios enviando besos a la otra y los dedos acariciando suave, tiernamente los coños respectivos, con lentitud estudiada, las dos igual, reprimiendo los jadeos y los gemidos, y más, mucho más, los movimientos de las nalgas desatadas por la enorme excitación…

De mi marido ni me acordaba.

Mi vecina era guapa, en una secuencia luminosa la vi, jovencita. En la pantalla una acercaba la lengua a la vagina depilada de la otra y se acercaba al clítoris mientras le metía los dedos en la vagina, esto hizo que culminara un orgasmo en mí tras tener sus dedos jugando en mi duro clítoris con mucha experiencia, la explosión de placer fue maravillosa, de una potencia nunca imaginada.

Mis dedos apresuraron la marcha, deseé, loca de deseo, provocar esa misma explosión en la vagina tan deliciosamente acariciada por mis deditos… Y sí, ella detonó su orgasmo, lo sentí por cómo apretó los muslos deteniendo mis dedos y echó la cabeza hacia atrás…

Mi orgasmo no se detenía, continuaba incansable, lo mismo los deditos sabios se movían sin descanso y en la pantalla las chicas hermosas caían en el fabuloso 69 y las cámaras hacían tomas de las lenguas penetrando a uno y otro coño y en la banda sonora estallaban los gritos orgásmicos de las dos en la pantalla, casi en simultáneo con los nuestros.

Al retraer mis nalgas, mis desnudos muslos detectaron el asiento empapado de mis jugos y sonreí enviándole un sentido besito a la vecina, suspirando sin ruido, francamente agradecida.

Volví a la pantalla, ahí las muchachitas se besaban amorosas mientras sus manos hacían recorridos por nalgas, senos y coños; las sonrisas eran maravillosas, reflejaban fielmente la satisfacción de ambas… Pantalla negra para volver a una mansión donde dos agraciadas jovencitas, más jóvenes que las otras, desnudas, se acariciaban mutuamente los pechos. Las secuencias posteriores no diferían de las ya vistas, sin embargo sí propiciaron el regreso…

Ahora fueron mis manos las del regreso a los muslos increíbles de mi vecina, ella sonrió, abrió los muslos, empujó las nalgas al borde del asiento y al mismo tiempo, con sus manos levantaba discretamente la faldita, ya con mis dedos enrolados con los pelos mojadísimos, abrí los labios verticales y ella hizo un ligero movimiento a sus nalgas dando su aprobación, y la mano ajena no se hizo esperar, regresó calmada y tierna a mis muslos aún juntos.

La hice esperar, no bajé las nalgas, tampoco abrí los muslos, ella me veía sonriendo y su mano acariciaba deliciosamente la piel de mis muslos, ya mis dedos nadaban en esa inapreciable piscina, mi coño reclamaba acción, mis muslos se abrieron de par en par y las nalgas se fueron al borde del asiento, no se apresuró a entrar a la cueva de las delicias, se entretuvo acariciando mis pelos, disfrutando de la excitante humedad…

yo deseaba intensamente la penetración de los deditos, por eso, instintos en acción, elevé las nalgas con cuidado pero con efectividad, para que los dedos entendieran la necesidad inmensa de su deseada penetración… eso hicieron, acariciaron más leve, más tierna, más cariñosamente mis labios llenos de pelos, y luego, para mi enorme satisfacción y mi candente admiración, los dedos se metieron en el chochito.

En la pantalla gran acercamiento a las lamidas sensacionales de coños que se estaban dando, y ni cortos ni perezosos, nuestros orgasmos se detonaron sin que los dedos dejaran de acariciar los respectivos clítoris, fuente del inmenso placer de las dos…

En la pantalla se escucharon los gritos de los orgasmos de las protagonistas, segundos después de los nuestros. Tal vez emití un gritito irreprimible y mi marido me miró, pero por fortuna en ese momento yo estaba con los ojos en la pantalla y había bajado mi faldita, lo cual hizo que volviera a mirar la pantalla donde las jovencitas se metían los dedos en sus respectivos coños sin dejar de mamar. No obstante permaneció un tanto inquieto, lo sentí y lo comprobé al percibir sus casi constantes abandonos de la pantalla para verme con el ceño fruncido. Miré a mi vecina, ella sonreía y se encogía de hombros indicándome estar al tanto de nuestra desdicha.

En fin, ya no fue posible volver las manos a donde tanto había disfrutado, gozado del placer de acariciar otro coño, otros pelos, otras ninfas, otro clítoris, pero los ojos continuaron solazándose con la celestial visión de los hermosos muslos que continuaron desnudos hasta poco antes del fin de la cinta.

Ambas, puestas de acuerdo con los ojos, hicimos castos movimientos para colocar las faldas en el lugar adecuado. Ella, más presurosa, hurgó en su bolsa, luego sacó algo, yo intrigada, no dejaba de verla. Ahora fue claro su suspiro; vio a su acompañante, luego al mío, estiró la mano y depositó en la mía una tarjeta, yo me apresuré a ocultarla en la palma de mi mano.

Encendiéndose las luces, ella tocó por última vez mis muslos con el grave riesgo de ser vista por cualquiera. Nos enfrentamos al ponernos de pie, la sonrisa de ambas fue maravillosa, hasta muy afectuosa la sentí, eso quiso expresar la mía. Siguiendo en su onda audaz, frunció los labios en el beso final.

El acompañante le tocó un hombro para señalarle la salida, luego se dio la vuelta y pude ver sus caderas y sus nalgas, ambas preciosas.

Yo permanecí de pie viéndola irse, me atreví a una discreta despedida con mi mano cuando ella caminaba por el pasillo camino de la salida. La tarjeta punzando en mi mano.

Mi marido me instó para salir, lo seguí con los muslos resbalosos y al caminar las sensaciones orgásmicas se dejaron venir, aunque no fueron suficientes para llevarme a un nuevo orgasmo. Por esto me metí en el baño y me encerré para masturbarme. Entonces me di cuenta que mis braguitas se quedaron dentro de la sala. Eso me calentó más y mi masturbada fue sensacional.

Esa noche no pude dormir recordando el inmenso placer con los dedos de una mujer. Por la mañana, temblando de emoción, marqué el número de la tarjeta y ¡me contestó ella!…

Fue el comienzo de una larga amistad y un placer desconocido hasta ese día e inmejorable hasta hoy.


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Enamorada de otro

Enamorada de otro

Cualquier persona que me conoce da por supuesto que mi matrimonio es feliz. Quiero a mi marido pero hay un hombre en mi vida, desde mi adolescencia al que no he podido olvidar y al que todavía veo…

Estoy casada mi matrimonio sería perfecto sino estuviera enamorada de mi cuñado. Tengo un marido que me quiere unos hijos preciosos, la vida solucionada económicamente pero… amo a otro.

Todo empezó cuando mi hermana Silvia se hizo novio. Ella tenía 16 años y yo 17…, me sentí atraída por aquel chico alto, elegante, simpático y muy guapo. A mis padres les cayó muy bien y pronto parecía que había formado parte de la familia desde siempre.

Entre Ricardo, este chico y yo nació también un buen entendimiento fruto de una atracción especial que me producía. Una atracción que por aquel entonces yo no sabía que era sexual. Pasaron los meses, también algunos años y mi hermana y su novio se casaron. La noche de la boda, sin dejar de alegrarme por mi hermana que tenía atado al hombre que quería, yo lloré por haberlo perdido para siempre.

A pesar de intentar olvidarlo, su presencia casi semanal en la casa, mantenía abierta mi herida y así llegamos al día en que cumplí los 31 años.

Yo me había convertido en una mujer muy atractiva según los chicos. Así como mi hermana era alta, esbelta, con muy poco pecho y un culo pequeño aunque respingón, yo me parecía mucho a nuestra madre. Era más baja que Silvia, más rellena, con grandes tetas y un culo bastante gordo.

La familia me hizo los regalos correspondientes pero la mayor alegría la recibí de Silvia y Ricardo al invitarme a ir una semana con ellos a Marruecos. A mis 31 años, Ricardo ya tenía 42 y mi hermana 30. Acepté la invitación loca de contenta y, con poco tacto, lo reconozco, salté al cuello de Ricardo y le llené la cara de besos mientras le daba las gracias…

— ¡Oye, jovencita, que yo también he contribuido al regalo! -dijo mi hermana haciéndose la enfadada.

También la besé a ella pero aquella noche, en la cama, me masturbé por primera vez pensando en el cuerpo de Ricardo, donde yo había estado pegada como una lapa, en los besos que le di y en algo duro que me pareció notar en su entrepierna.

Yo aún era virgen pero ya sabía perfectamente que era una polla y cómo funcionaba… Llegamos en avión a Rabat y luego, en taxi, nos dirigimos a una población de la costa, muy turística, en uno de cuyos hoteles nos alojaríamos durante aquella semana. Nos dieron dos habitaciones, una para mi hermana y su marido y otra para mí sola pero las dos habitaciones se comunicaban por una puerta interior.

El tiempo era magnífico y como aún era temprano para ir a comer decidimos echarnos un rato en la fresca agua de la piscina del mismo hotel. Nos pusimos el bañador pero yo, con toda malicia, me puse únicamente la braga dejando el sujetador del bikini sobre la cama.

Llamé a la puerta de comunicación y al decirme mi hermana que podía pasar, pasé. La cara que pusieron los dos al ver mis tetas al aire, tetas grandes, redondas e increíblemente duras, con pezones marrones y aureolas abultadas, era todo un problema…

—¿Se permitirá aquí ir en top-less? pregunté con cara de inocencia.

— Si se permite o no me importa muy poco – casi gritó mi hermana cuando pudo recuperar el habla
— te prohíbo terminantemente ir de esta forma. ¡Vete a tu habitación y ponte el sujetador, fresca, más que fresca!

Miré a mi cuñado, que tenía los ojos fijos en mis pechos, sonreí y alzándome de hombros regresé a mi cuarto cerrando la puerta. Cuando salí al pasillo con mi bikini, las sandalias y una toalla, ellos ya me estaban esperando. Mi hermana también llevaba bikini y reconozco que tenía un hermoso cuerpo pero me fijé más en el de mi cuñado, contemplando sin demasiado disimulo sus músculos, su culo pequeño y duro, sus muslos fuertes y el bulto de su entrepierna.

En la piscina, mientras mi hermana se lanzaba al agua Ricardo sonriendo, me dijo…

—¿Sabes que estás muy buena cuñadita? Parece mentira… ayer eras una niñata y hoy ya eres toda una mujer.

Sin contestar, también me eché al agua. Mi objetivo estaba logrado. Ricardo me veía ya como una mujer. Lo sentía por mi hermana pero no iba a parar hasta follármelo. Ricardo tenía que ser mi primer hombre.

Todo el rato que estuvimos en la piscina, tomando el sol o bañándonos, no hubo un solo instante que no sintiera la mirada de mi cuñado sobre mi cuerpo. Incluso en algún momento, estando dentro del agua, noté como sus manos, “sin querer”, me tocaban más o menos ligeramente, el culo o las tetas.

Al volver a las habitaciones, nos vestimos para comer y después fuimos a echarnos una siesta. Me masturbé por segunda vez oyendo los entrecortados gemidos que lanzaba mi hermana mientras Ricardo se la follaba. Imaginé que era yo la que tenía su polla en mis entrañas y me corrí mordiéndome los labios para que ahora no me oyeran ellos.

Me quedé dormida hasta que mi hermana me despertó sobre las seis de la tarde. Dimos una vuelta por el pueblo, luego a cenar y acabamos entrando en la discoteca del hotel. Nos sentamos alrededor de una mesa, pedimos la consumición y Ricardo sacó a su mujer a bailar. A la tercera pieza me sacó a mí.

A mí no me gustan las piezas lentas pero agradecí que en aquel momento fuera una de ellas la que sonaba. Me pegué a Ricardo todo lo que pude para que notara la dureza de mis tetas en su pecho y el calor de mi carne contra la suya. Ricardo no se apartó, al contrario, me dio la sensación de que él también se apretaba a mí ya que, casi al instante, noté aquello tan duro contra mi bajo vientre…

Le miré a los ojos y le sonreí mientras removía mi sexo contra su polla. La pista ya estaba llena de gente así que Ricardo bajó las manos de mi cintura a mis nalgas y me sobó el culo lo que quiso, haciendo que mi coño empezara a mojarse.

En este momento acabó la música lenta, empezando los movidos. La gente salió de la pista y tuvimos que dejar de apretarnos, volviendo a la mesa con Silvia. Hablamos un rato hasta que Ricardo dijo que iba al lavabo. A los dos segundos me levantaba yo y decía a Silvia que también tenía necesidades.

Alcancé a Ricardo justo en la puerta del lavabo de caballeros…

—Mira si hay alguien dentro – le dije muy nerviosa.

—Hay un tipo -me contestó después de mirar -¿No pretenderás…? añadió adivinando mis intenciones.

— Siempre vamos a tener a mi hermana en medio – dije – así que hay que aprovechar todas las ocasiones.

No me daba cuenta de que estaba actuando como una golfa consumada y eso debió pensar Ricardo pues nada más salir el tipo que estaba dentro, me cogió de un brazo y nos metimos en uno de los reservados, cerró la puerta y abrazándome, me besó como un loco mientras sus manos me recorrían todo el cuerpo, sobaba mis pechos y mis nalgas hasta que, levantándome la falda, dejó mi culo al aire. Me dio la vuelta, me inclinó hacia adelante y de un golpe me bajó las bragas hasta las rodillas. Cuando noté una cosa muy dura apretarme la raja del coño, tuve miedo…

— Con cuidado, por favor, es la primera vez… – le dije en voz muy baja.

—¿La primera vez? – repitió soltándome de las caderas – ¿No lo has hecho nunca… eres virgen…?.

— Sí, soy virgen pero por favor, házmelo, quiero que seas tú, no sabes lo que te quiero, lo que te deseo…

— ¡Estás loca! – exclamó entonces, escondiéndose la polla. Tú también me gustas y me excitas pero… me miró y esbozando una sonrisa, continuó diciéndome…
— No vengo preparado y no, no es aquí donde debemos hacerlo… Venga, arréglate la ropa y ya encontraré un lugar más cómodo que este.

—¿Me lo prometes? – le dije subiéndome las bragas y llena de ilusión – ¿De verdad que me vas a follar?

— Sí, me apetece pero no así, como un ligue cualquiera – contestó, besándome en la boca – Vete a la mesa con Silvia que yo tardaré un poco más.

Miró fuera y cuando no había nadie en los lavabos, salí corriendo. Al llegar él volvió a bailar con las dos pero ahora, cuando la gente nos protegía de las miradas de Silvia, él me metía mano y me besaba poniéndome caliente como un horno. Nunca en mi vida había tenido las bragas tan mojadas. La raja no paraba de chorrearme líquidos que empapaban la tela e incluso la parte superior de mis muslos.

Cuando ya nos encontrábamos cada uno en su habitación pude oír los gemidos que lanzaba mi hermana al ser follada por su marido. Me molestó un poco pensar que Ricardo se había puesto cachondo conmigo y ahora la beneficiaria de su calentura era mi hermana y no yo. Para resarcirme acabé masturbándome, imaginando que las manos que me acariciaban los pechos y masajeaban mi coño eran las de Ricardo y así me corrí murmurando su nombre.

A la mañana siguiente, ya en la playa y aprovechando que mi hermana estaba en el agua, Ricardo me dijo…

— Le he dicho a Silvia que he de poner una conferencia por un asunto de trabajo así que cuando venga del agua me voy a ir. Aprovecha tú para buscarte también una excusa y nos vemos en tu habitación. ¿De acuerdo?…

Al llegar Silvia y tenderse a nuestro lado, Ricardo se marchó y yo, a los pocos minutos le dije a mi hermana que quizá había sido una equivocación que me invitaran a irme con ellos, que yo les cortaba la libertad, era una carga y encima me aburría. Mi propia hermana me dio la solución al decirme…

— No digas tonterías, estamos encantados de tenerte aquí pero quizá tengas razón en lo de que te aburres – y sonriendo, añadió —Anda vete a dar una vuelta por la playa y el hotel para ver si ligas a algún chico guapo pero, sobre todo, rico.

Salí pitando, pero hacia mi habitación. A los dos minutos Ricardo llamaba a mi puerta…

Nos abrazamos y con manos febriles empezó a desnudarme hasta dejarme a pelo. Era la primera vez que alguien me veía así y la verdad es que mi calentura estaba a tope. Todo me ardía, la piel, los pechos, el coño. Todo era como si tuviera fuego. Ricardo me besaba entera. Chupaba mis tiesos pezones y bajaba por mi vientre hasta que tumbándome de espaldas en la cama, colocó la cabeza entre mis muslos y se comió mi coño por primera vez… uff creí volverme loca.

Aquello nada tenía que ver con las masturbaciones que yo me regalaba. El placer era muchísimo más grande así. Así me corrí por primera vez con sus dulces lametazos en mi clitoris. Mientras me recuperaba de este primer placer, contemplé como Ricardo se desnudaba. También por primera vez tenía al alcance de mi mano una polla real, de carne dura y tiesa. Me la puso en la mano y se la acaricié. También ardía, como mi piel…

— Pásale la lengua, cariño – me dijo entonces – Chúpamela un poco.

Lo hice, no sé si bien o mal, pero lo hice con ganas notando como aquella barra aún se endurecía más entre mis labios. Entonces me la sacó de la boca, me abrió aún más los muslos y se colocó entre ellos. Agarró su polla con una mano y con la otra contemplé como se colocaba un condón…

Gemí cuando el gordo capullo acarició mi mojada raja y volví a gemir cuando noté el empujón que me abría los labios. No eran gemidos de dolor pero sí lo fue el que lancé cuando Ricardo de una fuerte atacada, me la metió entera. Algo se rompió en mis entrañas… Mi cuñado acababa de hacerme mujer.

Ya dentro de mí, dueño de mi cuerpo, empezó a follarme, se movía con ligeros movimientos, metiendo y sacando su polla de mi vagina recién estrenada. El suave dolor fue, poco a poco, substituido por un no menos suave placer hasta que de pronto, el orgasmo irrumpió en mi vientre… ahhh, Grité, vencida. Aquello era increíble. Me moría de gusto. Lástima que el condón no me dejó sentir la descarga de leche de mi amante llenarme el recién desflorado coño.

Quedamos los dos abrazados, gozando de aquellos instantes maravillosos. Luego, por separado, bajamos a la playa con Silvia.
Contrariamente a lo que había creído al encontrarme al lado de mi hermana no sentí el menor remordimiento. Ella tenía a mi amante todos los días y podía gozar de él.

Desde este día Ricardo buscó todos los instantes precisos para volver a follarme. Al volver a nuestra ciudad aún lo tuvimos mejor por lo que nos convertimos en amantes pero como ni él ni yo queríamos hacer daño a mi hermana, ninguno de los dos habló jamás de que se divorciara de Silvia para unir nuestras vidas pero lo que sí hice fue buscarme novio y casarme, pensando que así olvidaría a Ricardo.

Fue en vano. Mi auténtico amor es para mi cuñado el cual, cuando él quiere, me entrego sin limitaciones para gozar de todos los placeres del sexo…


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La ruptura con mi novio marco mi vida

La ruptura con mi novio marco mi vida

Me traslade de ciudad y mantenía mi noviazgo a distancia… Hablaba por teléfono, fantaseaba… pero era muy duro para los 2. Mi novio vino a verme a primeros de año y cuando nos despedíamos me enteré de que él me había sido infiel, solo una vez, pero me destrozó…

Hola mi nombre es Rebeca, soy rubia, de estatura media, piernas largas, culo bien redondo, tetas de mediano tamaño pero firmes, es decir una figura muy proporcionada.

Amaba con todo mi corazón a Eduardo, llevábamos una relación maravillosa, no era muy atractivo pero tenía una personalidad excelente; fue mi primer hombre, mantuvimos relaciones sexuales frecuentemente y lo disfrutaba mucho, pensaba que era lo mejor que podía experimentar.

Cuando nos separamos sufrimos mucho pues la distancia era importante y no podíamos vernos. Hablábamos por teléfono y fantaseaba con él, hasta me masturbaba escuchando su voz e imaginaba su lengua metida entre mi húmeda vagina. A pesar de los enormes deseos sexuales que mantenía, ni se me pasó por la cabeza serle infiel, y la verdad que tenía muchos admiradores que me invitaban a salir, pero yo no accedía.

Durante el primer año conocí mucha gente y sobre todo hombres que me comían con su mirada, pero yo seguía pensando en Eduardo, a pesar de que algunos me parecían atractivos. Para un comienzo de año me llamó y me dijo que vendría a visitarme… me puse muy contenta de pensar que lo podría tener entre mis brazos y piernas otra vez.

Cuando lo vi me paso de todo por la mente, el corazón se me quería salir, así que lo besé y abracé desesperadamente, quería que ese momento no terminara.
Durante su estancia no pudimos hacer mucho, pues mi madre vivía pendiente de nosotros, aunque a veces nos acariciábamos mientras nos besábamos. Así pasaron los días hasta que llego la hora de volver.

Esa noche lo llevé hasta la terminal de autobuses y mientras esperábamos, conversábamos cosas triviales, hasta que él interrumpió el momento y me pregunto si había tenido relaciones sexuales con alguien en ese tiempo, de inmediato le respondí que no.

En ese momento me invadió una duda; no sabía si devolverle la pregunta, pues no me imaginaba lo que podía causar en mí una respuesta afirmativa, pero no me podía quedar con la duda así que le pregunte y él algo nervioso me respondió que sí, algunas semanas atrás había tenido sexo con una de mis amigas, con la que también hablaba mucho por teléfono.

Esa respuesta me partió el corazón, me fui para mi casa y toda la noche estuve encerrada en mi cuarto llorando y lamentándome de todo lo que había perdido por pensar solamente en él, así que decidí darle una vuelta total a mí vida y disfrutar de todo aquello que había perdido, necesitaba desesperadamente follarme a otro hombre.

Me convertí en una mujer extrovertida, todo lo que hablaba le ponía sentido sexual, mis gestos eran muy insinuantes. Los vecinos y amigos estaban sorprendidos por ese cambio radical de niña tierna a una zorra en potencia.

Fue así como Roberto, un atlético joven que siempre me molestaba se interesara más en mí, comenzó a perseguirme y yo le daba motivos para que se ilusionara. Una mañana mientras me bañaba sonó el timbre de la puerta, me rodeé una toalla muy corta que solo tapaba la mitad de mis tetas y escasamente cubría mi rasurado coño. Salí a abrirla cuando me di cuenta que era él, que buscaba a mi madre para entregarle unos papeles sobre algo que le había solucionado, pero ella no se encontraba en cambio estaba yo, lo cual fue una sorpresa para ambos.

Abrí la puerta y le hice pasar, él me quito la toalla con la mirada, le pregunté si quería un café y él sin despegar la mirada de mi coño afirmó con la cabeza. En ese momento pensé que era la ocasión perfecta, pues el chico no estaba nada mal, incluso mejor que mi novio. Estaba sentado y me acerqué mirándolo a los ojos, dejé caer la toalla frente a él y le puse mis tetas en la cara, él se estremeció y me dijo…

— Rebeca, estás muy buena, por fin se cumplirá mi deseo. Si supieras todas las pajas que me hice pensando en ti…

Comenzó a chupar mis pezones erectos y con la mano tocaba mí coño. Yo me estremecía de placer pues él no cesaba de morder, chupar y besar mis tetas de arriba abajo, mientras me introducía los dedos en la vagina, entonces me levantó y me llevó hacia la habitación, me tendió en la cama y separó mis piernas, paso lentamente su lengua por mi clítoris y con sus manos amasaba mis tetas, me chupo el coño durante bastante tiempo, yo estaba en la gloria, entonces reaccioné, le bajé el pantalón y el slip dejando a la vista una buena polla muy dura…, me la metí en la boca y empecé a mamarla sin parar mientras él me metía los dedos en el coño.

Hacía mucho tiempo que no tenía mi ración de sexo y eso fue genial, alcancé tres orgasmos. Nos separamos, me hizo poner a cuatro patas y me la empezó a meter desde atrás. De solo sentir el primer mete y saca dentro de mi vagina, me corrí, empezó a bombearme violentamente y eso me encantaba.

Tenía algo de aguante para correrse, a lo contrario de mi novio. Aflojó la marcha y comenzó a meterme un dedo húmedo por su saliva en el culo, de inmediato le dije que no, que mi culo era virgen, entonces se acercó a él y metió su lengua por mi culo, lo cual me encantó, pues nunca me lo habían hecho.

Me di la vuelta y me metí su polla en la boca, le pasaba la lengua de arriba abajo y le chupaba los huevos. Me hizo parar y me tendió de nuevo en la cama metiéndome toda su polla en el coño, ¡era genial! Hizo unos cuantos movimientos bruscos y cuando me di cuenta que estaba gimiendo demasiado, lo aparté y sentí algo caliente en mi barriga y piernas, era su leche derramada, era una cantidad importante. En ese momento pensé en Eduardo y sentí una satisfacción enorme de haber follado con otro hombre.

Decidimos irnos juntos a la ducha, donde echamos otro polvo increíble. Después de esa experiencia maravillosa, los vecinos me miraban con una cara de malicia, creo que el idiota de Roberto les contó lo sucedido, cosa que a mí no me importó para nada.

Al cabo de unos días fui para una fiesta de unos amigos. Llevaba un vestido negro corto muy pegado al cuerpo, el cual me quedaba fabuloso. Cuando entre en la fiesta fui el centro de las miradas, pues resplandecía entre todas las mujeres de la fiesta por mis hermosas piernas largas y ese escote tan sensual.

La fiesta estuvo muy bien, yo consumí bastante alcohol hasta al punto de sentirme mareada pero muy alegre. Salí a bailar y me movía muy sensualmente, cuando sentí alguien detrás de mí, me di la vuelta y era un hombre negro de casi dos metros de estatura. La verdad, nunca me gustaron los negros pero este fue diferente, tenía un cuerpo fantástico, un culo bien puesto y un bulto que resaltaba en su pantalón, aparte de que el alcohol ayudo un poco.

Estuve bailando el resto de la noche con él. Se llamaba Juan, jugaba a fútbol en un equipo importante de la ciudad. Mientras bailábamos no se cansaba de elogiar mi belleza y decía que era el hombre más afortunado de la fiesta. Fuimos a tomar algo para refrescarnos y nos sentamos, al rato de estar charlando me puso la mano sobre la rodilla y comenzó lentamente a subirla hasta casi tocar mí coño, yo estaba turbada pero comencé a sentir cosquillas en mí vientre y mi coño comenzó a mojarse. Cuando terminó la fiesta me propuso de ir a su casa, pensé que era muy tarde pero me pudo más el calentón, así que decidí acompañarlo a su casa.

En el taxi él me abrazaba y me besaba el cuello y al bajarnos nos dimos un beso apasionado, movía su lengua dentro de mí boca como nunca lo había sentido. Cuando entramos en la casa me llevó directamente a la habitación, me acostó en su cama y comenzó a pasarme sus manos por todo mi cuerpo. Me quito los zapatos y lamió mis pies. Yo estaba que reventaba, subió mí vestido y me dio la vuelta, quedando mi culo al aire solo con unas bragas de hilo dental. Comenzó a besar mis nalgas mientras halagaba mi culo.

Se levanto y aproveché para darme la vuelta y observar como se quitaba la ropa y como quedaba descubierta aquella gran polla negra. Cuando la vi, mi coño comenzó a sentir espasmos, no podía esperar a que me la metiera. Entonces se acercó, me quito el vestido y quede en bragas. Comenzó a chuparme las tetas y entonces sentí unas risas, traté de cubrirme rápidamente cuando de repente Juan dijo…

— ¡Salid ya muchachos!

Me sorprendí al ver otros dos negros y le pregunté quienes eran contestando…

— ¡Te presento a mis amigos y compañeros de cuarto!

Sentía el rostro ardiendo, me incorporé y me tapé bien con la sabana.
Uno de ellos dijo comentó que siempre habían follado con mujeres de color pero nunca se habían beneficiado a una blanca, por eso se habían hecho una paja mientras me miraban con muchas ganas.

En ese momento sentí ganas de salir de ese lugar, pero algo me dijo…

— “¡Quédate que esto puede ser genial!”.

En ese momento pensé en Eduardo y lo racista que era y eso me hizo terminar de decidir en quedarme, el saber la cara que haría él cuando supiera que me entregaba a tres negros al mismo tiempo y que me convertiría en su esclava por unas horas.

Esa idea me puso muy cachonda, me relajé y volví a descubrirme. Ellos se acercaron, se desnudaron y Juan comenzó a chuparme las tetas, otro corría mí tanga a un lado e introducía sus dedos en mí coño y el otro puso su polla en mí boca, estaba tan excitada que tuve mi primer orgasmo inmediatamente. No podía creer lo que estaba haciendo, follando con tres tipos al mismo tiempo, nunca lo habría imaginado, ni en la mejor de las películas porno podía ocurrir esto.

Juan acercó su polla a la entrada de mi coño y comenzó a introducirla lentamente, no era muy gruesa pero si larga, los otros dos me ponían las pollas en mí cara para que las mamará, entonces Juan la metió toda y comenzó a moverse, yo gemía de placer, no podía creer que a mi chocho le entrara toda esa polla tan larga. Cambiaron de posición para que todos me la pudieran clavar, al tiempo que sentía orgasmos a cada momento.

Al rato uno de ellos me coloco a cuatro patas y comenzó a meterme el dedo en el culo, a lo cual del placer que sentía, no me opuse. De pronto miré al costado y vi un espejo que reflejaba la figura de tres negros poseyendo a una rubia, de verdad que era una imagen sugestiva. Uno de los amigos de Juan puso la polla en la entrada de mi culito virgen, mientras que el otro por debajo me lamía el coño y Juan solo nos admiraba. Entonces sentí un empujón en mí ano y trate de quitarme, pero me cogió por las caderas, acarició y dijo…

— Relájate, lo vas a disfrutar mucho.

Y así lo hice, trate de relajarme. Al comienzo fue horrible pero después fue maravilloso, los tres pasaron por el agujero de mí ano y me encantó. En un momento nos separamos, uno de los amigos de Juan se acostó y me dijo que me sentara en su verga, así lo hice, entonces llamó a Juan y le dijo que me la metiera en el culo. Esta posición solo lo había visto en las películas y nunca pensé que algún día la haría. Quedamos como un sándwich, con dos negros arriba y abajo y una rubia en la mitad.

Tuve por lo menos dos orgasmos mientras me atravesaban el coño y el culo, el tercero aprovechó y me puso su verga en la boca. El primero en correrse fue el que estaba debajo, después sentí como Juan también se había venido y por ultimo sentí leche caliente en mi boca.

Estaba tan excitada que me la trague toda, algo que nunca había hecho, pero la excitación de la situación me llevó a no tener limitación alguna.

Quedamos tendidos los cuatro en la enorme cama y nos dormimos inmediatamente. A la tarde siguiente nos duchamos, les mamé las pollas a los tres y recibí su leche al tiempo, quedando toda bañada. Me limpié, arreglé y me fui a casa muy satisfecha, deseando tener más y más…

Pienso que fue el momento que cambie y forme en mi mente otra manera de disfrutar de este cuerpo que tengo y que soy plena como mujer por lo que disfruto de el sexo, pero con la edad me veo perjudicada con daños y operaciones para corregir excesos. Estoy en sus manos.

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Descubrí una nueva faceta en mi, hasta ese momento desconocida…

En aquella empresa y con aquella mujer descubrí una faceta mía que desconocía y que desde aquel día, me proporciona un placer insospechado. No se como empezar pero ha indicado líneas a marcar en la redacción para analizar mi vicio oculto que esta pasando daños a terceras personas queridas…


Me llamo David, tengo el pelo rubio, guapo de cara y con un buen físico. Estudiaba en Europa con beca desde Miami…

Esto me ocurrió en mi primer puesto de trabajo serio, fue en unos famosos Grandes Almacenes con centros en toda Europa, era un trabajo que realizaba para poder pagarme los estudios, no es que me guste demasiado ir de traje, pero la verdad necesitaba el dinero, no tenía otro medio para costearme los estudios ni para pagarme el lugar donde residía.

Tuve un par de problemas con dos clientas que presentaron unas reclamaciones y mi jefa intervino, avergonzándome delante de ellas. Me sentí humillado y cuando me llamó a su despacho y entré me dijo que la próxima vez que volviera a ocurrir algo parecido me echaría a la calle, que no podía permitir mi actitud para con la clientela, tuvieran o no tuvieran razón en sus pretensiones, lo importante era el nombre de la empresa.

No tardó ni una semana en ocurrir algo parecido y cuando se enteró de ello me hizo llamar a última hora del trabajo, antes de cerrar, cuando entré en su despacho me dijo…

— Parece que tiene usted algún problema con las clientas de este centro, específicamente solo con mujeres por lo que compruebo, me parece que necesita usted que le eduquen de nuevo.

— Yo no tengo ningún problema con nadie, y menos con las mujeres, si son unas cretinas no querrá que les dé la razón, y menos cuando son unas analfabetas – repliqué.

— Me parece que no tiene muy claro cual es su misión aquí – dijo y luego gritó tuteándome

— ¡Desnúdate!

— ¿Cómo dice?, me parece que no he oído bien.

— Que te desnudes gilipollas, no tengo todo el día para atenderte. ¿Todavía no sabes quien manda aquí…? pues yo te lo voy a aclarar.

Yo me quedé parado, no sabiendo que hacer, y ella se acercó a mí y después de darme un fuerte bofetón me dijo que tenía dos opciones…

— O colaboras, o te vas a la calle nada mas salgas de aquí, niñato.

Lentamente empecé a desnudarme, pero me paré cuando llegue a los calzoncillos. Ella se acercó al ver que me quedaba quieto, me dijo que bajara la vista y que no la mirara de frente, y cuando estaba a mi lado vi que llevaba unas tijeras en la mano, las acercó a mis calzoncillos y los cortó por un lateral cayendo al suelo, luego llevó las tijeras a mi polla y me la tiró hacia abajó con las tijeras diciendo…

— Ahora no pareces tan gallito David ¿Crees que por llevar esta cosa entre tus piernas puedes hacer lo que te dé la gana con las clientas? Yo te voy a enseñar cómo se trata a las mujeres…

Después de esto empezó a cortarme el pelo de los huevos y yo, que miraba hacia abajo, le agarré la mano para que no siguiera, pero ella me pegó un bofetón con la otra mano en toda la cara y dijo…

— ¡Suelta la mano, bastardo o te corto la polla!

Yo solté la mano y me la llevé a la mejilla ya que estaba sangrando un poco debido a un corte que me había hecho con uno de sus anillos y que la cicatriz perdura en el tiempo. Yo no daba crédito a lo que me estaba pasando, una mujer me estaba dominando, y no era capaz de reaccionar.

Ella se separó de mí, y se volvió a apoyar en el borde de la mesa, bajó las luces de la oficina y descorrió las cortinas de su despacho desde donde se divisaban las luces de la ciudad que iluminaban en esos momentos la noche. Me dijo que me pusiera de rodillas y me tiró las tijeras delante de mí…

— ¡Cógelas y córtate el pelo de ahí, cerdo!

Yo las recogí y empecé a cortarme el vello y mientras lo hacía mi polla notaba como empezaba a reaccionar, aunque todavía no estaba empalmada, pero notaba un cosquilleo por la situación del momento, o eso creía yo. Cuando acabé y había cortado la mayoría del vello de mi zona, ella se acercó al lateral de la oficina donde tenía un pequeño aseo y después de sacar una cuchilla de afeitar, jabón, una toalla y un poco de agua en un recipiente, los dejó en el suelo sin decir una palabra.

Recogí el jabón, lo mojé y después la espuma la pasé por mi zona, luego recogí la cuchilla y rasuré todas mis partes, una vez acabado, lo dejé todo y esperé, no pensaba, solo esperaba a que ella hablara, y al rato dijo…

— Bien, ahora que parece que ya estás más decente y que ya no tienes ese pelo de machito, ponte a cuatro patas y ven aquí, y no se te ocurra levantar la cabeza, perro.

Me puse a cuatro patas sobre la moqueta y me acerqué a ella, parándome enfrente suyo y con la cabeza baja mirando al suelo, desde allí podía observar sus pies y sus zapatos negros de tacón alto, también pude apreciar que llevaba medias de color cristal, tenía los tobillos algo hinchados por llevar ese calzado desde por la mañana.

— Como buen perro que debes ser, después de limpiarte tú, que ya lo has hecho, ahora debes limpiar a tu Ama, empieza por limpiarme el sillón de cuero de mi escritorio.

Rodeé la mesa y cuando estaba al lado del sillón me paré, cogí un pañuelo de papel y empecé a limpiar el sillón

— No, no, así no perrito, así no se limpia, hazlo con la lengua, limpia bien el sillón donde pongo mi culo y donde me masturbo cuando me apetece, después de chuparlo, pues no quiero tus babas asquerosas en él, pásale el pañuelo.

Empecé a chupar el cuero negro del sillón de mi Jefa y ahora Ama, le pasé luego el pañuelo y cuando acabé me quedé muy quieto esperando sus órdenes. Se acercó y comprobó el sillón, después me dijo…

— Ahora te vas a quedar aquí muy quieto y sin decir nada de nada mientras yo reviso algunos documentos.

Se sentó en el sillón, y empezó a trabajar sobre papeles que tenía en la mesa, mientras tanto me quedé a su lado esperando. Desde mi posición dentro de la mesa y a sus pies, podía ver sus piernas con medias, hasta las rodillas nada más, a partir de ahí tenía la falda entallada no dejaba apreciar nada más, pero una de las veces en las que miró me vio mirando entre sus piernas y me lanzó una patada a mis partes dejándome dolorido y retorciéndome en el suelo…

— ¿Quién te ha dado permiso para levantar la cabeza perro, y menos a intentar mirar mis piernas? Tú lo has querido…

Se levantó y cogió un paño, seguidamente lo ató a mi nuca y me vendó totalmente los ojos. Yo no podía ver nada a través de él y se volvió a sentar. Ahora solo podía oír lo que ocurría a mi alrededor y en tal caso a oler, y eso es lo que estaba haciendo, oler su perfume.

Entre eso y el olor a sudor de sus zapatos, notaba que me estaba excitando, mi imaginación era más poderosa que la vista y tenía unas sensaciones muy raras.

Al rato de estar así, llamaron por teléfono, según la conversación, parecía ser su marido, le comentaba que tenía mucho trabajo y que igual llegaría más tarde, que no tenía más que ineptos a su alrededor y que tenía que reformarlos, riéndose por algo que había escuchado de él.

Mientras hablaba empezó a rozar sus piernas en mi cara, luego se quitó los zapatos y seguidamente cruzó las piernas, dejando sus pies con las medias puestas a la altura de mi boca.
Yo no veía nada, pero notaba la presencia de sus pies a mi altura, ella arrimó la puntera a mi boca y empujó, yo abrí la boca y con miedo empecé a besar y lamer con cuidado, pero al ver que no me agredía y que seguía hablando por teléfono con su marido empecé a besar su empeine de rodillas, lo besaba y lo lamía, cada vez un poquito más arriba, hasta que llegué al principio de su falda por encima de la rodilla, ella le dijo a su marido que esperara un momento, y noté que se levantaba y que rozaba algo, cuando se volvió a sentar y coger el teléfono, al acercar mi cara noté que se había quitado las medias.

Volví a besar sus piernas y ella me dejó seguir más arriba, y cuando subí más arriba noté que también se había quitado la falda, entonces empecé a chupar sus muslos mientras ella reía y ronroneaba en la conversación que mantenía con su marido.

Estaba chupando sus muslos y notaba que yo estaba excitadisimo , mi polla estaba totalmente erguida y vibraba de excitación. Cuando estaba chupando sus muslos notaba el olor a hembra que me venía de sus partes y me volvía loco, por lo que traté de llegar con la lengua hasta su coño, pero ella apoyó su mano en mi nuca y me la empujó violentamente hacia abajo, dándome un golpe con el sillón, pero seguí chupando sus muslos y piernas, hasta que, pasado un rato, oí como ponía sus piernas sobre el escritorio y me agarraba del pelo, llevando mi cara a su coño y restregándomela contra sus bragas diciendo…

— ¡Cómeme el coño, venera a tu Ama y veremos si te perdono por hoy, coge tu polla con la mano y mastúrbate, pero si te corres, te apaleo, perro!

Yo empecé como loco a chupar sus bragas, tenían un sabor ácido, pero me encantaba su olor, notaba que estaban húmedas y mi saliva inundaba su prenda.

Al rato ella misma separó un poco la parte delantera de la braga y chupé sus labios directamente… Que delicia, notaba que su coño estaba depilado y totalmente húmedo y chorreando. Mi lengua se entretuvo en su clítoris y no dejé de chuparle su garbanzo, que estaba durísimo, tan duro como mi polla. Tenia que parar de tocarme de vez en cuando porque sino me hubiese corrido, y no quería defraudar a mi dueña.

Ella seguía hablando por el teléfono, pero empezó a moverse rítmicamente en la silla, agarró bruscamente de nuevo mi pelo y restregó violentamente su coño contra mi boca, haciendo esto durante un buen rato, hasta que noté que se arqueaba considerablemente y que luego se dejaba caer en el sillón, apartándome de una patada y dejándome en el suelo con mi mano en la polla sin saber que hacer.

Ella acabó la conversación telefónica, se levantó y fue al aseo, se acicaló y seguidamente se vistió. Yo mientras tanto, seguía enrollado sobre mi mismo escuchando todo lo que ocurría a mi alrededor, esperando alguna indicación. Los huevos me dolían, estaba a punto de explotar por no poder llegar hasta el final, cuando oí…

— Bien, hoy has recibido tu primera lección de cómo tratar a las mujeres, todavía no te mereces ni mirarme, no a una mujer. Cuando yo salga te levantas y te vistes, no te quiero ver aquí cuando vuelva dentro de un rato, y a partir de ahora cuando te llame vendrás a mis pies y esperarás mis indicaciones, espero que te haya quedado claro de quien manda, y que no se te ocurra masturbarte aquí.

Seguidamente oí como se abría la puerta y salía del despacho, me quité la venda de los ojos y vi que estaba solo, me levanté con dolores y me vestí. Todavía me encontraba terriblemente excitado, y a cada roce de mi miembro sobre mis calzoncillos me producía un martirio, estaba como loco por llegar a casa y poder masturbarme.

Mi vida no iba a ser la misma a partir de ese momento…

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Me gustan las mujeres maduras…

Me gustan las mujeres maduras

Las mujeres maduras me gustaban, pero ella, era una fruta prohibida para mí…

Marisa es la más tremenda hembra que conocí en mi vida y el símbolo sexual de todos mis amigos, Martín su hijo es mi mejor amigo…
Marisa tiene cuarenta y cinco años y es secretaria de una importante empresa… Morena, alta y un cuerpo que hace que hasta las mujeres se den la vuelta para mirarla. Aparatosas tetas, cintura estrecha, largas piernas y un culo que parece obra de un escultor alucinado, pero lo que más llama la atención en ella es su rostro…

tiene cara de puta, que digo de puta, de putísima. Ojazos negros que ligan con su cabellera negra alborotada, nariz pequeña, pero enérgica y lo mejor… su boca. Labios gruesos siempre pintados de rojo intenso y entre abiertos como si estuviese a punto de jadear y una mirada que parece medirte antes de saltar para devorarte.

Pero Marisa no solo tiene cara de zorra…, lo es. El padre de Martín la abandonó harto de sus infidelidades, pero a ella no le importó demasiado porque nunca le faltó alguien en la cama, colegas, empresarios, funcionarios… y además, sabe sacar provecho de sus relaciones. Así compró la casa más lujosa del barrio en el que vivimos, con jardín y una piscina divina.

Los amigos compadecemos a Martín por la fama de su madre, pero también lo envidiamos porque tiene su propio coche, una moto, el más potente equipo de música, el mejor ordenador y es el primero siempre en tener cualquier novedad electrónica que aparezca y además de buen amigo y generoso, su casa siempre está abierta para todos y disfrutamos de la piscina y de sus atenciones y, sobre todo, de la visión de su madre en traje de baño.

El fin de semana pasado él se fue de vacaciones con su padre, entonces me di cuenta que me había olvidado la noche anterior mi tablet en su habitación, así que el sábado por la tarde fui a buscarla. Hacía muchísimo calor y yo llevaba un pantalón corto y una camiseta, y como vivo a pocos metros de su casa, me puse un par de zapatillas y allá fui.

Me abrió la puerta Marisa. Llevaba un bikini color verde y un pareo blanco que dejaba al descubierto su ombligo, tragué saliva y saludé…

— Buenas tardes señora. Discúlpeme, pero anoche me olvidé mi tablet y quería pedirle si…

— Pasa – me interrumpió – y sube a buscarla.

Subí las escaleras corriendo y un minuto después bajaba con mi tablet en la mano. Marisa estaba destapando una botella de refresco y me sirvió un vaso grande de bebida helada. Se estaba muy bien en la sala con el aire acondicionado, fuera el sol apretaba y se veía su reflejo en el agua de la piscina…

— Siéntate y hazme un poco de compañía que estoy terriblemente aburrida – me dijo.

Me senté, ella lo hizo frente a mí y en ese momento el pareo se abrió y descubrió sus maravillosos muslos hasta la entrepierna, pero las cruzó lentamente mientras sonreía ante mi cara de asombro y mi mirada hipnotizada con el vaso en la mano a mitad de camino de mi boca…

— ¿Tienes algo que hacer esta tarde? – me preguntó y al decirle yo que no, añadió –

— ¿Entonces por qué no te quedas y luego nos bañamos juntos?…

Mientras yo interpretaba el “bañarnos juntos” de la peor manera, la mano me temblaba y el vaso que estaba a punto de llevarme a la boca desde hacía ya rato se agitó y el líquido se derramó sobre mi camiseta y mi pantalón. Avergonzado pasé la mano por ella al tiempo que Marisa decía…

— Sácatela que te la lavo, con este sol en media hora estará seca

y mientras me la sacaba Marisa había tomado una servilleta de papel y se acercaba …

— Vaya, un hombre de pelo en pecho

comentó mientras yo tomaba conciencia de mi semi desnudez y ella se acuclillaba entre mis piernas…

— Que varonil te ves

agregó y comenzó a secarme el pecho con la servilleta en tanto yo paralizado y mudo no atinaba a hacer ni decir nada, entonces sucedió lo inesperado…

Veía las tetas de Marisa balancearse ante mis ojos junto con su entrepierna, que el pareo abierto descubría, y no pude detener la erección. Marisa se percató…

— ¿Yo provoco esto?

preguntó mirándome a los ojos con una sonrisa totalmente lasciva.
La miré sin atinar a responder y ella comenzó a pasarme la servilleta de papel por el pantalón, mejor dicho por mi polla erecta bajo el pantalón. Me estremecí y no pude ahogar un breve gemido haciéndola sonreír…

— ¿Qué pasa, me tienes miedo?

— No… no… – mentí.

Entonces Marisa me apretó el glande con las yemas de sus dedos y yo me sentí desfallecer, pero ya acercaba su boca a la mía y besarla era una manera de no mirarla a los ojos y que se diese cuenta de mi miedo. Marisa se tragó mi lengua, la succionó con tanta fuerza que la sentí hundirse en lo más profundo de su garganta y los ojos se me dieron vuelta, su perfume, el sabor de su lápiz labial, su boca caliente que mordisqueaba mi lengua, su mano izquierda que me aferraba de la nuca para inmovilizarme y su mano derecha que me masturbaba con dos dedos con una maestría inigualable, me hicieron perder la cabeza y me abandoné a su voluntad, un minuto después eyaculaba como no recordaba haberlo hecho antes, pero Marisa era implacable y me tuvo inmovilizado hasta el último latido de mi polla. Luego me miró sonriendo y dijo…

— Me parece que también voy a tener que lavarte el pantalón

bajé la vista y vi un tremendo lamparón en medio de mi entrepierna…

— Quítatelo, dijo, pero yo dudé…
— ¿Todavía tienes vergüenza? – preguntó sonriendo, pero antes que le contestase agregó…
— Para que no sientas vergüenza yo también me desnudaré. ¿Te parece mejor así?

asentí con la cabeza y un segundo después el pareo y el bikini caían al suelo, mi pantalón los siguió al instante, entonces nos miramos detenidamente.
Marisa, de pie ante mí, parecía aún más alta desde mi posición, apoyado en el respaldo del sillón y sus piernas más imponentes aún, su coño estaba perfectamente depilado excepto un breve penacho en la parte superior, sus labios eran gruesos y la raja brillaba humedecida por sus flujos.

Su ombligo era excitante, pero sus tetas quitaban el aliento y se me hizo agua la boca imaginando el sabor de esos maravillosos pezones. Entonces estiré las manos y la cogí de la cintura para atraerla hacia mí, Marisa se arrodilló entre mis piernas, me agarró la polla, que a pesar de la violenta eyaculación se mantenía dura y la miró detenidamente sonriendo…

— Tienes una hermosa polla

dijo halagándome, luego se incorporó y colocó sus rodillas a ambos lados de mi cuerpo y sus manos se apoyaron en mis hombros…

— Quédate quieto, déjame hacer a mí – ordenó.

Se situó para colocar mi polla en la entrada de su coño y se sentó sobre ella devorándola, luego comenzó a moverse lentamente subiendo y bajando mientras me miraba sonriendo, parecía disfrutar no solo por follarme sino también por el dominio que ejercía sobre mi inocencia. Me dominaba con su personalidad y me folló magistralmente hasta obtener un magnífico orgasmo, pero no pude evitar pensar que Marisa se había masturbado sobre mi polla así que yo también intenté tener mi propio orgasmo y comencé a moverme…

— ¡Quieto te dije, aún no he terminado! – me ordenó.

Entonces se paró, dejándome desolado con mi tremenda erección, pero Marisa no había terminado conmigo. Se puso de espaldas y se sentó nuevamente sobre mi miembro, solo que ésta vez se lo metió en el culo. Los ojos se me abrieron al verlo desaparecer entre esas fantásticas nalgas. Marisa comenzó a moverse nuevamente subiendo y bajando…

— ¡Las tetas! – ordenó de nuevo.

Comprendí que debía agarrarle las tetas, mis manos volaron y comencé a pellizcar los duros pezones mientras gemía y aceleraba los movimientos. Marisa se movía lentamente, subía casi hasta que el glande estaba a punto de salirse y volvía a descender culminando con una ligera rotación de caderas, jadeaba cada vez más fuerte y me di cuenta que se corría y comencé a empujar yo también con fuerza, pero ella me detuvo tajante…

— ¡Quieto!

La obedecí, de todos modos me estaba llevando al paraíso y valía la pena dejarle el mando. El primer chorro de semen coincidió exactamente con el grito de Marisa, su coordinación había sido perfecta, y eyaculé como un caballo mientras ella se echaba hacia atrás y yo le mordía el cuello y mis dedos pellizcaban con fuerza sus pezones. Sentía que estaba a punto de desmayarme de tanto placer. Marisa resoplaba y luego se abandonó en mis brazos aún penetrada.

Cuando nuestra respiración se normalizó se levantó lentamente mientras yo miraba asombrado como mi verga salía de ese maravilloso culo que me había pertenecido unos segundos antes, y cuando salió totalmente un borbotón de semen corrió por sus muslos, Marisa, entonces, me tomó de la mano y nos metimos en la piscina, yo estaba de pie frente a ella con el agua por la cintura y me miró sonriendo…

— Eso es lo que me gusta de los jovencitos, son insaciables y siempre quieren más.

Entonces me percaté que la cabeza de mi polla emergía del agua como el periscopio de un submarino y no lo dudé, me arrojé sobre ella dispuesto esta vez a tomar la iniciativa.

Rió mientras caía de espaldas y seguía riendo cuando la penetré y flotando a dos aguas comencé a sacudirla con todas mis fuerzas. A impulso de mis sacudidas recorrimos la piscina de punta a punta copulando como delfines hasta que Marisa enlazó las piernas alrededor de mi cintura y dio un giro mientras me clavaba las uñas en las nalgas y teníamos un nuevo e increíble orgasmo.
Tragué agua, lo confieso, pero tuve uno de los mejores orgasmos de toda mi vida, luego salimos del agua, Marisa me dio una toalla y me pidió que la secara, lo que hice aprovechando para manosearla a gusto, luego sugirió descansar y me llevó a su dormitorio.

La cama de Marisa era la más grande que había visto en mi vida, escenario propicio para las más arriesgadas acrobacias, y en ella recibí mis primeras lecciones del Kama Sutra y me convencí que era un hombre muy afortunado por estar viviendo tan increíble experiencia. A última hora de la tarde nos dimos un último baño en la piscina y nos despedimos, previo compromiso de volver a la tarde siguiente para continuar con mis lecciones.

Llegué a casa poco antes de la cena y al entrar encontré a mi padre leyendo el periódico en la sala.
Le saludé y le dije que iba a acostarme que me dolía la cabeza. Me dio las buenas noches y me acosté pensando en la tarde que había pasado y que esperaba que no fuese la última…

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Así fue cómo solucioné mi problema…

Mi vida sexual parecía haber decaído de una manera alarmante. No encontraba estímulo ni atractivo después de mi separación. Era joven, 43 años, pero comencé a preocuparme y alguna de mis amigas me convencieron para que consultase con un profesional, pero yo no estaba muy convencida y encontraba múltiples argumentos para desechar sus consejos.

Los meses se sucedían hasta que leyendo un anuncio en el periódico donde se promocionaba la atención para las disfunciones sexuales con discreción y profesionalismo, me decidí….

¿Qué me estaba pasando?

No lo comenté con nadie pues me daba vergüenza y fui sola a la cita. Llegué puntualmente al domicilio de la entrevista donde una secretaria me recibió y después de tomarme los datos, me anunció al doctor que sin demora, me hizo pasar al consultorio.

Era un hombre rubio de unos 40 años, con gafas, abundante cabellera y un bigote prolijamente recortado. De estatura mediana y buen porte, me pareció buen mozo y atractivo.

Durante el interrogatorio me fui serenando. Su manera de ser, preguntar y ahondar en mi problema, terminó por relajarme. Me sinceré como jamás lo hubiese imaginado previamente, comentando intimidades durante mi matrimonio anterior y la pérdida del interés por todo aquello relacionado con el sexo a partir de saber que me había sido infiel.

Sus preguntas se hicieron cada vez más precisas y escabrosas, pero la manera de inducirme a responder sin tapujos hizo que terminase contándole mis fantasías y mis expectativas con todo lo relacionado con el placer sexual. Después de escuchar mis palabras, me propuso realizar un tratamiento integral, pues consideraba que no tendría problema en recuperar mi libido y mis deseos.

La semana siguiente volví al consultorio, me presentó a un médico joven, su ayudante, encargado de colaborar para el tratamiento según me explicó, y me invitó a desnudarme. Pasé a una pequeña habitación y regresé solo cubierta por la blusa blanca, el liguero y las medias negras…

– No, por favor, debe desnudarse toda, por entero …me dijo el doctor.

Estaba avergonzada, pero obedecí y al salir completamente desnuda, mi vergüenza era enorme pero a la vez estaba excitada ante la mirada de los dos médicos que vestidos con la típica bata blanca, me ayudaron a subir a la camilla de ginecología y procedieron a fijar mis piernas abiertas a los soportes de la misma, con unas finas tiras de cuero.

Luego separaron todo lo que pudieron esos soportes dejando ante su vista mi coño que con esmero yo había depilado. Mis piernas estaban tan separadas y levantadas que estoy segura que incluso mi ano estaba a la vista de los dos doctores.

Al verme expuesta frente a la mirada de los dos facultativos, no pude evitar un sentimiento ambiguo, aunque superado por la vergüenza. De pronto y sin entender el por qué, sentí que se mojaba mi raja y en un susurro les pedí disculpas. El doctor y su ayudante me tranquilizaron, y con una sonrisa manifestaron que el tratamiento comenzaba a dar resultado.

Sentí los dedos del doctor que separaban con sabiduría los labios mayores de mi vulva y acariciaban mi clítoris. Sin querer, moví mi pelvis, y exhalé un suspiro que no pude contener. Empezaba a estar excitada. Entonces me preguntó…

– ¿Cuanto tiempo ha transcurrido desde tu última relación sexual y has sido penetrada por el ano alguna vez?

Sin dudar le confesé que hacía más de un año que no tenía relaciones y solo había tenido una experiencia anal desagradable con mi marido y no la quería repetir.

Decidido, me propuso relajarme y dejarlos hacer. Ensayé una tímida defensa, pero con la ayuda de Marcos comenzaron introduciendo un consolador en mi ano desoyendo mis gemidos de dolor. No podía defenderme, en realidad, al poco rato, comencé a jadear y gozar sin poderme contener…

– Por favor, me voy a correr – exclamé entre jadeos y gemidos…

– Ahora viene lo mejor, ya verás como desaparecerán tus temores y se cumplirán tus fantasías…

Ambos se bajaron los pantalones y, mientras Carlos me introducía su polla en el coño, dilatando las paredes de la vagina, jugaba con el consolador dentro de mi recto en un mete-saca frenético. Entonces Marcos acercó su polla a mi boca.


Era magnífica, gruesa y enorme, la atrapé con mi boca y comencé a mamarla con desesperación. Había vencido todos mis prejuicios. Sentía mi coño encharcado por los jugos de Carlos que eyaculó dentro de mi vagina.

Mi culo estaba abierto como una flor. Estaba gozando. Logré que Marcos liberara su semen dentro de mi boca y tragué hasta la última gota, pero faltaba lo mejor…

Liberaron mis piernas, entonces Marcos, se recostó sobre la camilla y yo lo monté a horcajadas…

¡Que polla tan hermosa, que gruesa!

Por el espejo lateral observé como Carlos separaba mis glúteos y contemplaba la penetración. Marcos se había apoderado de mis senos. Los acariciaba y mamaba con fruición. Finalmente gimiendo y jadeando tuve un orgasmo maravilloso.

El tratamiento fue magnífico y su resultado definitivo y genial.
Exclamaron al unísono cuando me ayudaron a levantar. Mis piernas temblaban por el esfuerzo y la follada, pero había gozado como nunca y recuperado la libido y el deseo.

Al despedirme me propusieron integrarme a su equipo terapéutico pues según ellos muchas veces necesitan de una mujer para resolver problemas sexuales y tener éxito como el logrado conmigo….

Lo voy a pensar seriamente, pues había disfrutado de una sesión maravillosa.

Por cierto, se me olvidaba algo muy importante. Cuando volví para consultarles un problemilla que me había surgido, me confesaron que realmente no eran médicos, y que si hubiera mirado bien el anuncio, estaba en la sección de relax.

Ser “médicos” en ciertas ocasiones, era de las fantasías más comunes de sus clientes femeninas, pero como me vio tan apurada y nerviosa, me siguió la corriente, al fin y al cabo el “tratamiento” había dado resultado.

Después de esta experiencia con “médicos”, una tarde acudí a verlos, pero en aquella ocasión eran dos ejecutivos agresivos que se follaban a la secretaria…

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Sincerarme o vivir con mi secreto…

Estaba dando un paseo y me pare para tomar un café. De pronto le vi, era el ex de mi hermana. Estaba guapo como siempre. Nos saludamos y recordamos cosas del pasado. Me saludó muy sorprendido y me dijo:

– Vaya como has crecido, te ves muy bien.

Enrojecí un poco, pero le agradecí el cumplido y le dije que a él también le había sentado bien el tiempo. Preguntó a donde iba, le dije que ya me iba a casa y me preguntó si iba en coche o a pie, a lo que contesté que venía a pie y entonces se ofreció a llevarme a casa. Lo pensé un poco pero luego le dije que sí.

Ya en el coche, hablamos sobre lo que había sido de nosotros y nuestras familias en el tiempo en el que no nos habíamos visto, aunque no nos llevábamos demasiado bien cuando era novio de mi hermana, él tenía cierto cariño por mi familia y a eso redujimos la conversación.

En un momento dado me preguntó si tenía hambre y yo le dije que no, pero en ese momento mi estómago anunció lo contrario, me rugían las tripas de hambre. Solté una carcajada nerviosa, me puse colorada y me llevó a cenar. Allí seguimos hablando, pero esta vez me preguntó que había sido de mi vida en los últimos cinco años.

Le hablé un poco sobre mis amigos, de mi vida en la escuela, mis aventurillas, hablando de todo y de nada, sin dar detalles ni entrar en un tema a fondo.
Terminamos de cenar y me llevó a casa, nos despedimos con un beso en la mejilla y me pidió el número de mi móvil para mantenernos en contacto ya que le había gustado mucho haberme encontrado y hablar así conmigo.

Pasaron, una, dos semanas y un miércoles me llamó por teléfono, invitándome a ir al cine. Yo no tenía ganas de estudiar letras, así que acepté su invitación y pasó a por mí. Llegamos al cine, discutimos un rato sobre lo que queríamos ver y cuando nos decidimos fuimos a taquilla y como insistió en pagarlo todo él, yo no me hice mucho de rogar. Mientras esperábamos a que empezara la sesión fuimos a dar una vuelta por la plaza, entrar a las tiendas a curiosear, comer un helado, etc. Se nos fue el tiempo y llegó la hora de entrar al cine. Nos sentamos atrás porque es donde se ve mejor.

Empezó la película y casi de principio a fin me tuvo con los ojos bien abiertos atenta a la pantalla. Era una película de terror, que son mis favoritas aunque me muera de miedo. De vez en cuando le apretaba la mano o la pierna o escondía la cara en su hombro para mirar de reojo. Él se reía de mí y me espantaba haciéndome gritar y brincar. Afortunadamente no había mucha gente en la sala porque ya era la última sesión.

Salimos de ahí comentando la película y él seguía haciéndome brincar y gritar de los sustos que me pegaba combinados con cosquillas.
Así se pasó todo el camino del cine a mi casa, riendo y haciéndonos bromas. Pasamos un rato bastante ameno. Cuando llegamos a mi casa, se bajó para despedirme. Lo hicimos con el habitual beso en la mejilla pero ya se iba y yo estaba a punto de cerrar la puerta cuando regresó y me dio un beso en la boca diciéndome:

– Gracias, hacía mucho que no me divertía tanto.

Me volvió a besar y allí en la puerta, prácticamente en la calle, nos besamos desesperadamente, se pegaba a mí y yo sentía su paquete en mi pierna, como iba creciendo. Pronto puso sus manos en mi cintura y después las bajó a mi trasero, levantándome un poco. Se nos dificultaba un poco besarnos porque él es bastante más alto que yo y se tenía que agachar y yo ponerme de puntitas.

Los vecinos de enfrente veían el espectáculo, hasta que después de meter su mano por mi blusa y desabrocharme el sujetador, me empujó suavemente hacia adentro de la casa y cerró la puerta, yo lo llevé hacia mi habitación y él me sentó en la cama, me quitó la chaqueta y me levantó, después me quité los zapatos y me arrodillé en la cama y así quedamos a la altura perfecta para besarnos a gusto.

Mi sujetador ya estaba desabrochado, así que metía las manos por debajo de la blusa mientras masajeaba mi pecho suavemente, pellizcando y tirando de mis pezones despacio, al mismo tiempo que mordía mi cuello y mis orejas empezando a sacarme gemidos de placer. Entonces me dijo al oído…

– Desde que te encontré tenía muchas ganas de hacer esto y me pasé toda la semana pensando en ti.

– Yo también tenía ganas, pero desde que te conocí – le contesté sonriendo.

Dicho esto me quitó la blusa y desabrochó mi pantalón al mismo tiempo que se metía mis pezones duros a la boca.

Lo abracé y le dije que no parara pero como no me parecía justo que yo estuviera en bragas y él siguiera vestido, le levanté la camisa y se la quité, y después de explorar con mis manos y mi boca su pecho, su espalda, sus hombros, le bajé al pantalón. Luego me bajé de la cama y lo empujé hacia la pared, lo besé, empecé a jugar con sus orejas, bajé a su cuello, sus hombros, llegando a su pecho, bajando poco a poco hasta toparme con el cierre de su pantalón y un bulto que se veía grande.

Le desabroché el pantalón y me tomé mi tiempo para bajárselo, mientras lo miraba y sonreía. El solo cerraba los ojos y me acariciaba el cabello. Ya sin pantalón, le asomaba por el calzoncillo una polla que parecía grande y dura, y que mi naturaleza curiosa me invitaba a probar.

Metí la mano para comprobar que era grande y ya chorreaba líquido. Pasé mis dedos por la punta despacio, mientras lo fui sacando poco a poco hasta que tuve su polla dura y no tan grande frente a mi cara. Jugaba con ella entre mis dedos, le di un besito en la punta y jugaba con su polla con una mano mientras con la otra acariciaba sus huevos.

Empecé a hacer círculos con la lengua en la punta, rodeándola toda con mi lengua, poco a poco metiéndome su polla a la boca seguí chupando mientras succionaba y jugaba con sus huevos y pasaba la lengua por todo, chupando bien la cabeza y metiéndola en mi boca una y otra vez.

Cundo me dijo que estaba a punto de correrse, me agarró de los brazos y me levantó mientras que yo seguí dándole placer con la mano en su polla y sus huevos, besaba y le mordía los hombros y el cuello… Se corrió en mi mano y me comí un poco de lo que había recibido, pues era mucho, y lo demás me lo quité con un pedazo de papel. Me agarró de la cintura y me empujó a la cama, se acostó sobre mí y me dijo al oído que le había encantado la mamada y empezó a jugar con mi oreja, metiéndome la lengua, mordiéndomela, pasando al cuello, mis hombros, llegando a mi pecho y mordiendo suavemente mis pezones.

Fue bajando y llegó a mi ombligo y después de jugar con él un momento bajó hasta llegar al monte de Venus. Lo lamía y con una mano abría mis labios y sentía lo húmedo de mi coño.

Pasaba los dedos cerca de mi clítoris, sin tocarlo, solo lo rodeaba, y empezó a hacer lo mismo con la lengua. Cada vez que pasaba cerca de mi clítoris gemía más fuerte para que entendiera que quería que llegara ahí. Pasaba la lengua una y otra vez, succionando mi clítoris y mordiéndolo suavemente hasta que no aguanté más y me corrí empapándole los dedos y la cara de mis jugos.

Sin desaprovechar lo mojada que estaba y todavía excitada y su propia excitación, se levantó y me tiró de los tobillos, me puso a la orilla de la cama y me levantó, me puso contra la pared, así como había hecho yo con él al principio, solo que él me levantó una pierna y empezó a meterme su polla poco a poco pero se salía, y después subí la otra pierna y me cogió contra la pared un momento.

Fue bastante cansado para los dos así que, sin sacarla, nos giramos, de manera que él quedó contra la pared de nuevo y nos sentamos. Así sentados empecé a marcar un ritmo buenísimo y él lo siguió, ayudándome a meterla más fuerte. Yo gritaba, gemía, lo abrazaba, lo besaba. Me encantaba como estábamos follando y sentía como mis jugos se me escurrían por los muslos de lo excitada que estaba mientras le gritaba que me encantaba hacerlo con él y él me decía…

– ¡Córrete bien chiquilla, así me gusta, que estés bien caliente, pídeme más!

Empecé a sentir mi orgasmo, cerré los ojos y grité mientras sentía los espasmos del placer en todo el cuerpo. El no se corrió y mientras yo seguía apretando su polla en mi coño. Seguimos moviéndonos cada vez más despacio hasta detenernos completamente, se quedó así adentro de mí y nos abrazamos.

Nuestros cuerpos sudados, llenos de saliva del otro, resbalaban al tocarse y decidimos que una buena ducha nos caería bien. Cuando me levanté, se me escurría la mezcla de sus jugos con los míos al caminar hasta el baño y allí, como pude, me limpié un poco y luego nos metimos en la bañera los dos juntos. Esa fue la ducha más agradable que me haya dado jamás…

Debo contarlo a mi hermana o callar?… Pero cuando la miro no puedo seguir su mirada, es como si ella supiera algo…

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Como me hice Trans

Como me hice Trans

Me llamo Juan Carlos, gemelo de Sandra, con quien compartía el dormitorio y también el armario de ropa. Vivíamos en un barrio obrero, yo era un poco anti social y me relacionaba poco.

Mi sexualidad despertó un día jugando con unos amigos(as) del barrio. Una de las chicas cayó y tuvimos que llevarla a su casa, recuerdo que mientras ella lloraba, yo la sujetaba el trasero y provocó en mi mi primera ereccion. A partir de ese momento me masturbaba, hasta que un día olvidé cerrar la puerta del dormitorio y Sandra me pilló…

.- tienes la polla de un bebé, jajaja deberías haber sido mujer…

Esas palabras despertaron en mi algo nuevo. Empecé a coger su ropa, me la ponía y me masturbaba mirándome en el espejo. A partir de entonces las pajas ya no eran las misma si no usaba la ropa de Sandra.

Un día mientras buscaba su ropa, encontré un dildo y me animé a usarlo con la ropa de Sandra puesta. Me fui al baño y lo unté con el aceite que usaba mi madre, sin apenas tocarme, empecé a meterme el dildo con cuidado y al momento instintivamente acelere el ritmo… ufff estaba muy excitado y me corri al poco tiempo.

Me quede parado y pensando en mi corrida y como había sido, no lo podía creer… me estaba volviendo gay? Desde ese momento no me excitaba ni con películas porno, solo con la ropa de Sandra.

Al cabo de un año, nos mudamos a otro barrio y yo empecé a ponerme las braguitas de Sandra para ir al instituto. Alguien debió vérmelas puestas y se extendió el rumor, algo que a mí no me importaba., pero un día tres chicos me cogieron por sorpresa y me arrastraron a un pequeño almacén del conserje, cerraron la puerta y comenzaron a querer besarme…

Querían comprobar si era cierto que usara braguitas, para mi desgracia llevaba unas negras con bordes rosa…

.- mirar, era cierto que usa bragas la puta esta…

.- quitárselas, vamos a ver que esconden…

Uno intentaba quitarme los pantalones, mientras yo me resistía y empezaron los golpes hasta que me vencieron y consiguieron desnudarme. En cuestión de segundos, estaba desnudo y ellos tres con sus pollas fuera de sus pantalones…

.- deberíamos dejar que la puta haga su trabajo…

Me obligaron a chuparles la polla, mientras uno de ellos me acariciaba el trasero… sentí una gran frustración pero poco a poco comencé a sentir algo extraño… el que me tocaba el trasero, me penetro, por momentos sus movimientos eran más rápidos y de pronto sentí unos espasmos y como mi interior se inundaba de su líquido.

Pasarían como unos 15 mts. pero para mi fueron eternos, me sentí distinto, pero no estaba enfadado, tampoco triste, estaba… excitado, mientras ellos se burlaban de mi. De pronto me levante con las fuerzas recuperadas y uno de los chicos dijo…

.- mirar, la puta aun camina. Parece que después de todo si que es una puta…

De mi boca salieron solas…

.- eso es todo lo que sabéis hacer?…

Y en ese momento, perdí el control de mi cuerpo… me abalancé a uno de ellos y le penetre… los otros dos se quedaron parados… sin habla y como mecánicos empezaron a hacerse una paja viendo como me follaba a su amigo, después fueron acercando sus pollas a mi y me incliné y empecé a chuparles la polla a cada uno, mientras seguía follando al otro… sentí una excitacion intensa, como no conocía y a continuación un orgasmo tremendo, que me dejó con las piernas temblando y uno de ellos dijo…

.- pensábamos que era una broma, pero la verdad es que eres un pedazo de puta…

Después de eso, metieron sus pollas dentro de sus pantalones y se marcharon, yo me vestí y salí de aquel cuarto siendo otra persona…

Llegó el verano y nos fuimos de vacaciones, me dejé crecer el pelo y al regresar al instituto decidí utilizar el uniforme de Sandra… una faldita corta y una camisa con el logo del instituto.

Sandra parecía haber sabido lo que hacía con su ropa, me vio buscando su uniforme y me dijo…

.- está en el tercer cajón de la derecha, también hay calcetines y una braguitas azules…

Me sorprendió mucho pero no dije nada… me vestí y salí dirección al instituto y el impacto que generé en todos fue inmenso y a partir de ese momento me hice trans para entregarme totalmente al placer…

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Amanda resultó ser una experta

Amanda resultó ser una experta

Mi nombre es Frank y en aquel momento tenía 18 años. Era mi primer día de trabajo y conocí a Amanda, de 19. Una joven que aparentaba más edad por su aspecto físico. Cabello largo y castaño, 169 cm, un delicioso cuerpo contorneado que escondía unos grandes senos debajo del uniforme. Al momento de presentármela noté cierta mirada cómplice y como me evaluó por unos segundos.

Los días transcurrieron con normalidad cuando un día el jefe no fue a la tienda y los empleados nos dimos un relajo tomando las cervezas del local. Entre copa y copa no pude dejar de notar como Amanda no dejaba de mirarme, así que sentí esa electricidad en el cuerpo que me impulsó a ponerme a su lado. Risas van y risas vienen… En un momento dado dije…

.- sabéis? hace mucho que no tengo pareja, hasta olvidé como besar, jajajaja .

A lo que Amanda contestó…
-no te preocupes que eso tiene solución.

Ruborizado y entre los gritos de mis compañeros solo atiné a reírme de los nervios mientras ella no dejaba de mirarme…
Llegó la hora de la salida y oí que me llamaron de la oficina… era Amanda…

.- bueno, ya que estás aquí, quiero ayudarte con ese problema que tienes.

.- bueno, que puedes hacer por mí?

.- puedo hacer esto.

De pronto se acercó a mi, me rodeó con sus brazos y me empezó a besar, metió su lengua en mi boca y presionaba sus labios con los míos, sin apenas dejarme respirar.

Sentí un fuego intenso en mi interior y como sus manos acariciaban mi pectoral, yo empecé a acariciar su cuello y fui bajando despacio hasta su cintura y caderas. Estaba a punto de agarrarle esos grandes pechos con los que había estado soñando desde el día que la vi por primera vez cuando escuchamos pasos cercanos y nos separamos ruborizados.

Después de este suceso dejé de verla al trasladarme a otra tienda , pero un día me invitaron a una fiesta de la empresa, donde volví a encontrarme a Amanda.

No pudimos evitar mirarnos, nos lanzábamos miradas de lujuria cada vez que teníamos ocasión. Una amiga nuestra se puso mal porque bebió más de la cuenta y Amanda pidió un taxi para llevarla a su casa y yo me ofrecí a ayudar…

Subimos al taxi Y nos sentamos a ambos lados de su amiga.

De pronto Amanda dijo…

.- avisa en tu casa que hoy no vas a llegar, ya es tarde para que tomes un taxi solo.

.- por mí no te preocupes, yo estaré bien si me dejas quedarme en tu casa, puedo dormir en el sofá?

.- claro, veremos si puedes dormir esta noche…

Estas palabras hicieron que el taxista me mirara con una sonrisa pícara a través de su espejo retrovisor.

Llegando a la casa de Amanda llevamos a su amiga al sofá para que descansara, mientras Amanda fue a su dormitorio un momento.
En este momento estaba nervioso por la posibilidad de quedarme a solas con Amanda, a oscuras, en su salón… cuando regreso Amanda, llevaba unos Shorts cortos y una blusa pegada negra, sin sujetador. Uff Esto me provocó una erección al ver sus pezones marcados y ver como ese short no alcanzaba a ocultar todo su trasero y solo lo dejaba a 3/4. Era obvio que algo iba a pasar esa noche…

Acomodamos a la amiga en el sillón, que ya dormía, y ambos nos sentamos juntos a su lado. Para romper el hielo hice un pequeño sonido de dolor…

.- estas bien? Te sucede algo?

.- si, es que tengo un dolor aquí en los hombros de cargar algunas cajas temprano en la tienda.

.- recuéstate en mí, te haré unos masajes.

Me sentía en la gloria al estar acostado y sentir sus pechos duros encima de mi cabeza, mientras Amanda me hacía un masaje en los hombros. Poco a poco fui poniendo mis manos en sus piernas desnudas e ir acariciándolas, primero empezando por las rodillas y subiendo por sus muslos.

Amanda por su parte había dejado de masajearme los hombros y estaba tocándome el pectoral por debajo de la camisa. Era tanta la excitación que empezamos a besarnos como la vez pasada. Cuando empecé a besar su cuello sentí como ella arañaba mi espalda, y no me importó sentir el dolor…

.- vamos a tu dormitorio y seguimos allí

.- no podemos, comparto el dormitorio con mi hermana… Sígueme cuando te diga…

Amanda se paró y se fue a otra habitación, que resultó ser la cochera. Desde allí me llamó.
Tomé un segundo para respirar y procesar que después de un tiempo por fin iba a follarme a alguien y quién mejor que está tetona que me traía loco desde hacía dos meses.

Al entrar a la cochera la vi apoyada en una pared, sonriéndome e invitándome a que fuera hacía ella. Me acerqué y salvajemente empecé a besarla y morderle los labios, el cuello. Metí mi mano por debajo de su blusa y rápidamente toque sus erectos pezones. Ella soltó un gemido y me apretó la polla por encima del pantalón. Con las dos manos le estrujaba las tetas, mientras le besaba el cuello…

Ella no paraba de sobarme la polla. Baje mi cabeza y empecé a mordisquear y retorcer sus pezones. Ella no podía hacer más que reprimir gemidos para no despertar a sus padres. Le bajé el short y para mi sorpresa no llevaba braguitas. Tenía el monte sagrado depilado al cero.

Me volví loco y salvaje, me agaché y le di la vuelta, le abrí las piernas y hundí mi cara en su muy húmedo coño. Empecé a meterle la lengua a su agujero mientras estimulaba su clítoris con la mano derecha. Tenía un olor rico y fresco. Esto me hizo perder más la cabeza y empecé a lamerle el ano. Primero poco a poco, a los lados, y luego enterré la lengua en su pequeño agujero.

En este punto ella no podía contenerse y lanzaba gemidos que podían despertar a su amiga . Se dio cuenta y cogió mi mano y me llevó al pequeño baño que había en la cochera.

Dentro seguimos besándonos mientras metí tres dedos en su vagina. Ella no podía dejar de gemir y suplicarme que se la metiera de una vez, a lo que finalmente accedí. Me senté en el wáter y ella se montó encima. En esa posición empezó a moverse de arriba a abajo, de izquierda a derecha, en círculos, a saltar. Era una maldita experta en esta posición. Me sentía en una nube ver cómo bailaba sobre mi polla esa estrecha vagina.

Poco a poco fue aumentando el ritmo entre ambos y sentí como me venía, a lo que ella empezó a moverse más rápido y terminé corriéndome dentro de ella, sin pensar que no usamos condón, pero en ese momento no importaba.
Exhaustos salimos del w.c. y fuimos al salón y nos sentamos al lado de su amiga… sentía un gran morbo al tener la polla al aire con Amanda y su amiga al lado.

Al cabo de un rato empezó a resurgir mi polla y Amanda se dio cuenta. Esta vez no pedí permiso e hice que se agachara y me cogiera la polla con la boca. La maldita era una experta en el arte del sexo oral. Se la tragaba entera y me lamía las bolas y con la mano libre me estimulaba el perineo…

No podía aguantar más, estaba cachondo perdido y le pedí que se sentará otra vez encima mío, pero está vez lo hizo de espaldas. Por fin pude tener ese culo glorioso en mi polla erecta. Ver cómo entraba y salía ese carnoso trasero hizo que perdiera el control y me corri en 8 minutos…

Al día siguiente me marché de su casa, con la promesa de que nos volveríamos a encontrar para seguir con la faena. Y VAYA que lo volvimos a repetir…


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Las zapatillas me vuelven loca

Las zapatillas me vuelven loca

Soy una chica travesti ya madura, mido 1.70, pelo castaño claro, de cuerpo normal, ni llenita, ni flaquita. Me gusta mucho usar tacones altísimos, son mi fetiche más grande, así como la ropa entallada y lencería.

En todos mis años de vestirme de mujer y tener experiencias agradables, la que más me gustó fue la primera, o mejor dicho con el primer hombre con el que estuve, y el que marco mi vida como pasiva y por el cual, quizás jamás me conforme con el amor de un hombre.

Resulta que con el primer hombre que estuve, era mayor que yo como por 10 años, se dio cuenta de mis gustos cierto día que me vio usando unas zapatillas de una tía. Al principio se burló de mí, y cada vez que me veía lo hacía, hasta que cierto día, se encontraba con sus amigos en una esquina, cerca de dónde yo vivía, y al pasar junto a ellos les susurró algo que no escuché, pero al unísono 3 de ellos exclamaron:

.- “¿en serio?”

Y comenzaron a reír, así que apresure mi paso para llegar a casa.
Pasaron como 2 horas y la noche llegó. Estaba a punto de dormir y en eso tocaron la puerta y al abrir era el, diciéndome que si quería salir un rato con ellos, le dije que no podía, pero termino por convencerme, pero me susurro al oído:

.- ¿puedes traer las zapatillas?

Y después de pensarlo un poco, las fui a buscar y salí con él, llegamos a un Almacen que usaban como bodega y pasamos algunos obstáculos y allí estaban sus amigos. Me presento a sus amigos y me ofrecieron algo para beber y fumar, cosa que hice por primera vez también.

Pasado algún tiempo me cansé de estar parada y al hacerlo notar me ofrecieron sus piernas algunos de ellos, cosa que acepte, quizás por el alcohol, pues hasta ese momento no sabía aún sus intenciones, y después de sentarme en las piernas del primero, este se movía de una forma muy sensual, cogió mi mano y la puso en su polla, mientras los otros reían y se burlaban, así me pasaron por las piernas de los que estaban sentados.

Ya después de un rato de burlas y risas, comenzaron a cuchichear y algunos se despidieron, mientras los otros los cuestionaban y les susurraban algo, el caso es que después que se fueron quise sentarme en un banco que estaba vacío, uno de ellos me agarró fuerte de la cintura y acercándome hacia él, me sentó ya descaradamente encima de él, mientras hacía movimientos circulares con su cadera, y movía la mía con fuerza sobre su polla, mientras el que me había llevado les recordó lo de las zapatillas, así que me hicieron ponérmelas.

De pronto, el que me tenía encima de él me pasó al que tenía junto en la misma posición y este continúo con el movimiento de cadera y me cogía de la cintura, haciendo círculos contrarios a la suya, 2 de ellos se bajaron el pantalón y se sentaron junto a este, y pusieron mis manos en sus pollas. A estas alturas mi cuerpo se sentía súper caliente, y entre risas, tocamientos y piropos, yo solo cerré mis ojos hasta que sentí algo en mi cara, y al abrirlos, vi la polla del que me llevo, ordenándome que se la besara, que sacará la lengua y que la lamiera y chupara como si fuera una piruleta, y así lo hice por un rato.

Después el que me tenía encima de él, me levanto la playera y comenzó a besarme, hasta que de pronto, bruscamente me empujó y se levantó, se bajó el pantalón, se paró junto al que estaba frente a mi y comenzó a soplar y a tocarse la verga efusivamente hasta que se corrió en mi cara, y antes de poder reaccionar, uno de los que tenía al lado, me cogió y me sentó en su verga, emulando una penetración… yo estaba extasiada, sintiendo calor por todo mi cuerpo, mientras oía el ruido de los tacones que traía puestos al golpear en el piso.

Mientras oía por primera vez, lo que marcaría mis gustos y preferencias a partir de ese momento, pues comenzaron a decirme entre insultos y halagos que estaba muy buena, que les chupara la polla. Me ordenaban exactamente que debía hacerles, como sacar la lengua, chupárselas, y mover mis manos más rápido, me decían que les hiciera una paja, ¿Que si me gustaba? Y yo solo movía la cabeza afirmando.

El siguiente en correrse fue el que me había llevado, mientras me agarraba de la cabeza y literalmente me cogía por la boca, comenzó a humillarme verbalmente, ordenando me que abriera más la boca, para meterme la polla hasta el fondo de mi garganta, y en ese momento, escuché la palabra más excitante para mí, y que hasta la fecha sigue provocándome morbo y una excitación desmedida, pues mientras me cogía por la boca me decía:

.- ya me voy a correr, así, así, sácame la leche y ¡trágatela!

En ese momento solo sentí como le crecía la polla dentro de mi boca, para después sentir espasmos que anunciaban su inminente corrida, la cual no pude retener en mis labios al sentirme ahogar, me hice hacia atrás alejándome de su polla, perdí el apoyo de uno de mis pies y le di una patada (sin querer claro) en una de sus espinillas, a lo cual los otros 2 rieron y se pauso la acción jijiji.

Ya después de un rato de estar bebiendo me quisieron penetrar, pero la verdad si me dolió y decidieron que no lo harían, pero me hicieron chuparles la polla e incluso llegaron otros 2 a la reunión y yo ya entrada en el juego los atendí como se merecían pero se corrieron rápido.

Al final solo se quedó el que me había llevado y los demás se fueron, dejándome toda llena de “semen” hoooo que rica palabra… tenía líquido por todo el cuerpo, en el cabello y ropa, mi pantalón a la altura de las rodillas y con las zapatillas aún puestas, y al verme así de indefensa y sumisa, se volvió a sacar la polla y me hizo chuparsela, mientras me preguntaba:”¿Si me había gustado?” Y yo asentía con la cabeza, se puso de pie y mientras me seguía humillando, diciéndome toda clase de groserías, me volvió a coger por la boca, diciéndome que era bien puta y que él sería quien me follaria primero, me agarro del cabello y me hizo gatear como metro y medio, se sentó y continuo con groserías, ordenándome que se la chupara hasta que se corriera.

Creo que se dio cuenta de mi fascinación por esa palabra y que a él también le gustaba usarla, porque después de eso me la repetía a cada rato, e incluso fue tanta su excitación por mi sumisión que cuando se corrió, me hizo lamer todo su líquido, e incluso algunas gotas que cayeron en el piso me hizo limpiarlas con la lengua.

Después de ese día me hice su puta personal, e incluso comenzó a cobrarles a sus amigos por qué les hiciera sexo oral solamente, pues como lo dijo y al final así fue, él fue quien me penetró por primera vez.

El caso es que he tenido algunos amantes que incluso me han propuesto vivir juntos, pero siento que no podría corresponderles como quisieran, ya que desean que solo sea de ellos y aunque lo he intentado, la verdad es que por temporadas me sale lo puta y deseo otras pollas. Cuando la calentura me domina no puedo evitarlo.

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Curiosidad por conocer algo nuevo

Curiosidad por conocer algo nuevo

Llevábamos tiempo hablando mi amiga Penelope y yo de cómo sería el sexo entre mujeres, era curiosidad o quizás nos sentíamos atraídas una a la otra pero no queríamos aceptarlo, pero una tarde nos propusimos hacerlo.

Lo planeamos para el viernes noche porque entrábamos en el último turno de ejercicios de relajación y motivación, estábamos nerviosas y nos mirábamos y no parábamos de reír.

Por fin acabamos y nos marchamos a nuestro dormitorio, ya que compartíamos habitación en el colegio mayor. no sabíamos bien que hacer o quien empezaba, así que al final nos metimos en una cama y dentro empezamos a desnudamos con la luz apagada.

Era una sensación rara el estar con otra mujer en la cama y desnudas, así que empezamos hablar de sexo y poco a poco empezamos a rozarnos y tocarnos cada una por separado, y poco a poco empezamos a hacernos una paja. El calor por momentos era más sofocante, estábamos cachondas y instintivamente mientras con una mano continuábamos acariciando nuestros coños, con la otra empezamos a tocar los pechos de la otra.

Nerviosas, con el calor sofocante, notaba mis dedos cada vez más ágiles, metiéndome los dedos en la vagina y el líquido que corría por mi mano. Penelope dijo que ella estaba muy mojada, que estaba súper cachonda y sin darnos cuenta, nos estábamos tocando una a la otra.

Las manos de penelope eran suaves y ligeras, hundió sus dedos en el interior de mi vagina y yo abrí las piernas todo lo que pude sin dejar de estrujar sus pechos y juguetear con sus pezones puntiagudos, después baje una de mis manos y metí dos dedos en su vagina que chorreaba como si de un río se tratara.

Al rato nos corrimos casi al unísono, con gemidos tímidos. Pero necesitábamos más y continuamos acariciándonos los coños, los pechos y nos dimos besos que sabían a dulce de leche, besos que nos transportaron a un deseo incontrolable, me volví loca y empezamos a chuparnos los pechos y al final cambiamos de postura y empezamos a chuparnos los coños a una velocidad que no sabia que pudiera llegar y volvimos a corrernos, esta vez explotamos al mismo tiempo, nos quedamos unos minutos sin poder movernos en esa posición.

Fue tremendo de ensueño…


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Se me fue de las manos

Se me fue de las manos

Siempre fui una chica muy tímida y cursi, el sexo me asustaba y había tenido muy pocas experiencias hasta que llegue a la universidad.

Aunque soy muy delgada y alta, tengo un buen trasero y de pecho más de 100 de talla.

Empecé a ir de fiesta en fiesta. En una de esas fiestas con mis compañeros de la uni. bebimos más de la cuenta y empezamos a jugar con preguntas y respuestas, cuando me di cuenta, era la única chica que quedaba pero eso no me importó.

Continuamos bebiendo, riendo y las preguntas subieron de tono, yo contestaba con naturalidad y sin ningún tabú, eso parece ser que les gusto…

Uno de ellos pregunto…

.- chupas pollas?

Respondí que si, que al principio me costó, pero encontré la forma de meterme una polla hasta la garganta sin que me entraran las ganas de vomitar…

Sus caras, sus ojos se abrieron y dijeron…

.- Osea, que has aprendido bien a chupar pollas

Y de la forma más natural dije…

.- si, pero he terminado con mi pareja y no tengo a quien chuparsela.

Cuando me di cuenta, mire a mi alrededor y vi a ocho chicos con sus pollas duras escondidas empujando las cremalleras de sus pantalones. Entonces dijeron…

.- porque no practicas con nosotros?

No se que paso por mi cabeza cuando dije…

.- vale, si ninguno se pasa y queda entre nosotros.

Así que poco a poco fueron sacando sus pollas y yo iba chupando cada una de sus pollas, iban pasando uno, otro hasta que se excitaron y de pronto uno de ellos bombeaba mi boca a velocidad que mi nariz tocaba su abdomen.

Uno de ellos había bebido más de la cuenta y se abrió paso entre los demás. Me cogió del pelo y dijo…

.- la mejor forma de aprender es tragándote una buena polla hasta la garganta.

Todos miraban asombrados y excitados de vernos… este tenía una polla grande, que llenaba toda mi boca y apenas podía respirar. Le quise apartar pero otro me sujetaba la cabeza y me faltaba el aire, en ese momento dijo…

.- Yoco te bautizó Lara como mi puta, por ser quien te convirtió en una traga pollas.

A continuación, me cogió del pelo y tiro mi cabeza hacia atrás sacando su polla, escupió en mi boca y me dio un bofetón diciendo…

.- verdad que si, putiza?

Yo estaba en trance y a pesar de que era una situación humillante, de mi boca salió…

.- claro que si, ahora soy tu puta traga pollas.

No termine de decir esa frase cuando se abalanzaron todos a manosearme por todas partes, me manoseaban los pechos, los estrujaban y notaba como entraban dedos en mi vagina y yo seguía hincada en el suelo comiendo pollas.

Hubo un vacío en mi mente y cuando cobré la conciencia, estaba a cuatro patas y uno de los chicos me estaba penetrando la vagina y otro me follaba la boca, el resto alrededor se masturbaban a toda velocidad viendo la escena.

No supe de mi amo hasta que note como un líquido corría por mi ano. Esto me superaba y no podía reaccionar, estaba paralizada pero de pronto di un salto y me levante, me negué a que me penetraran por detrás.

Entonces vi sus caras, parecían poseídos… me sujetaron y me obligaron a ponerme a cuatro patas, dejando mi culo expuesto… empecé a gritar y rápidamente uno de ellos me tapó la boca.

En ese momento volvió a poner líquido en mi ano, metió sus dedos y iba estimulando para que abriera un poco, de pronto colocó su gran polla y sin pensarlo me la metió de una vez hasta meterla toda dentro de mi recto…

Empecé a llorar desconsolada sin poder evitarlo y él se acercó a mi oído diciéndome…

.- ahora me perteneces y siempre serás mi puta.

Sentí odio y dolor. Fui suya y de todos toda la noche, se corrieron sobre mi cuerpo, corría semen por todas partes de mi interior… mis pechos estaban pegajosos de tanto semen y mis piernas escurrían todo el semen que salía de mi vagina y ano.

Cuando acabaron, ellos mismos me bañaron, me vistieron y me llevaron a casa.

Pase días tratando de asimilar aquella humillación y de seguir con mi vida, pero no pude.

Recurrir a un profesional que me ayudará a comprender, entender y aceptar aquella situación fue lo único que me ayudó a seguir con mi vida sin ningún pesar.

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Tome la Iniciativa



Con mi segundo marido, quise hacer cosas que no hice con el primero, y hablando con amigas y con una especialista en sexo, ella me aconsejo que hiciera cosas que no había hecho, cosas que me costaran mucho hacer, que así me superaría meta y me encontraría mejor conmigo misma.

Así que después de pensarlo mucho, un día busque a una chica que me dijo que si aceptaba tener sexo conmigo y con mi marido, así que quedé con ella para darle una sorpresa a mi marido.

Un día le llame a su oficina, y le dije que estaba en la habitación de un hotel y que le esperaba en la cama desnuda, y vino corriendo porque tardo poco en llegar, y allí en la habitación estábamos desnudas la otra mujer y yo.

La mujer tenía 48 años, era una chica normal, pechos normales y vagina normal, una chica corriente… le dije que cuando llamaran a la habitación se escondiera para que el fuera al baño a lavarse y las dos saldríamos y nos acostaríamos en la cama para darle una sorpresa.

Y así fue, cuando llegó mi marido, le mandé al baño, y cuando salió vio a la mujer y a mi desnudas sobre la cama, abiertas de piernas y hicimos que se pusiera en la cama tumbado, y después las dos empezamos a tocarle la polla hasta que se puso mucho, se le puso dura, dura y mientras la mujer le seguía tocando la polla, yo puse mi vagina en su boca para que me chupara.

Wow, me puse cachonda, estaba tan caliente que terminé enseguida, me corri tremendamente bien y después, hice que la mujer chupara mi vagina y mi marido se puso de rodillas y yo le fui masturbando y chupando la polla al mismo tiempo.

Yyyyy menuda explosión, volví a terminar otra vez mientras la mujer seguía chupando mi coño sin parar y de repente mi marido se corrió echando todo su líquido en mi boca.

Luego la mujer nos dio un masaje a los dos, y volvimos a tener sexo pero esta vez mi marido y yo, mientras ella nos tocaba y fue el mejor sexo que he tenido nunca.

A mi marido le encanto que tomara la iniciativa y siempre lo recuerda.

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Sexo en la madurez

Sexo en la madurez

En la madurez parece que la mujer deja de tener ganas de sexo, quizás sea un tabú y niegan que deseen follar, disfrutar del sexo y tener orgasmos, diciendo… eso es para los jóvenes, yo ya, a mi edad…

Pero no es cierto, la mujer en la madurez despierta, esta y sigue queriendo sentirse viva, en ella nace una necesidad de recuperar el tiempo. De aprovechar cada momento y investigar y descubrir cosas nuevas, quiere saber que se ha perdido.

En la madurez las cosas se tienen más claras… los gustos, las preferencias e el juego sexual. A partir de los 50 ya no quieren perder el tiempo, quieren jugar, mucho morbo, mandar y disfrutar al máximo de la expresión y tener muuuuchoooos orgasmos.

Explotan toda su experiencia aprendida a base de quedarse insatisfechas y hacerse muchas pajas y ahora quieren disfrutar de su sexo de la mejor manera y para ello indagarán viendo muchas películas que además de aprender también las pondrán cachondas durante sus juegos. Gravarán sus propias películas como protagonistas o en pareja para darle morbo a la relación.

Las mujeres que menos hayan disfrutado en su vida sexual, ahora serán más agresivas, no se andarán con rodeos, se desmelenarán y querrán probar todo… si no han chupado una polla, ufff ahora la succionarán y se la comerán, tragaran hasta dejarla seca. Provocarán y pondrán cachondo a su hombre sin miramientos, innovarán en posturas, renovarán su vestuario y se harán pajas como locas. Se harán unas cachondas profesionales.

Las mujeres que han llegado a la madurez con sus parejas, certifican que el sexo es más intenso y fuerte. Se olvidan de tabúes y quieren más intensidad en sus encuentros. Hablan mucho de sexo, aprenden viendo películas porno, se esfuerzan en descubrir cosas nuevas…. quieren jugar, ponerse cachondas, masturbarse delante de sus parejas, innovar en posturas…

Aunque os cueste creerlo, los tríos están a la orden del día. Ya no tienen ningún reparo y quieren vivir intensamente y disfrutar de su sexualidad.

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La sexualidad en la mujer



La mujer es observadora, inquieta, le intriga y investiga la sexualidad. Desde niña tiene curiosidad por ver a los padres, hermanos, a su entorno más cercano, las muestras de amor o sexo y empieza a tocarse a muy temprana edad, descubriendo sensaciones que le dan placer y la relajan.


Así, sin darse cuenta descubren lo que es hacerse una paja y nace un deseo incontrolable y aprenden hacerse pajas de todas formas y posturas, en la cama, en la cocina, en el baño, etc. y acostada, sentada, de pie…. con un dedo, con dos, en círculos, de arriba abajo, estimulando el clítoris, pellizcando, estirando los labios, dándose golpecitos, por encima de la ropa o sin ella, frente al espejo, mirando sus pechos, viendo cómo entran y salen sus dedos del coño, recordando las escenas que han visto, todo lo que pasa por su imaginación. Así se motivan y ponen cachondas.


La mujer en general se suele hacer de cuatro a cinco pajas semanales, se motivan soñando con vecinos, amigos, actores, películas porno, etc… no lo dirán, pues suelen buscar un momento de intimidad y soledad.


Llega un momento que necesitan conocer el sexo en pareja, esperan descubrir todo un mundo perfecto al rededor del hombre, entienden que este las enseñará todo lo que necesitan saber. Pero dejarán que el hombre marque el juego.
Esperan aprender sin preguntar, sin hablar de lo que les gusta y quieren, por vergüenza a lo que el otro piense de ellas.
Sin embargo la mujer tiene una necesidad imperiosa de controlar el juego pero calla, en ocasiones le gusta que el hombre la obligue a hacer cosas, que la mandé y diga lo que debe hacer.


Ellas se prestan y hacen lo que el hombre les pide y se olvidan del motivo principal por el que han llegado a este momento. El disfrute personal, se preocupan por complacer al otro y ellas acaban regresando a casa para hacerse la paja en la intimidad y quedarse satisfechas.


Algunas veces la mujer castiga y maltrata su vagina por problemas pasados vividos, vive una realidad que no existe, confundiendo el placer con el dolor, se meten pollas de gran tamaño pensando que verán las Estrellas y el golpe continuado de estos miembros, causan daños irreparables en la vagina con el tiempo.


Cuando la relación de pareja no funciona como debería, se inventarán películas en las que serán las protagonistas, que contarán a sus amigas como realidades vividas con su pareja. Alabarán a su pareja, diciendo que este las satisface plenamente.


La mujer tiene su sensibilidad en los primeros cuatro centímetros de la entrada de su vagina, la mayoría son clitorianas por lo que necesitan la estimulación de este para llegar a explotar, algunas consiguen tener orgasmos vaginales, pero es necesario estimular el clitoris.


La mujer es bisexual por naturaleza, tienen necesidad de mirarse entre ellas, con disimulo o no, la curiosidad les puede, necesitan comparar unos cuerpos con otros, algunas incluso hacen fotos a escondidas, en los w.c., en los gimnasios, probadores de un centro comercial, etc. para después poder comparar en la intimidad.


Son conscientes de la belleza del cuerpo de la mujer, todas son distintas…. pechos, pezones, coños, labios, culos. Todas tienen un encanto que las hace diferentes las unas de las otras. Las intriga y les parece excitante mirar el cuerpo de una mujer.


Con los años, es posible que cambie su inclinación hacía una mujer, por decisión propia o errores vividos la empujarán a este cambio. Si su vida ha estado llena de equivocaciones, las desavenencias, el maltrato…. la mujer tenderá a buscar la compañía, amistad y amor sexual en otra mujer, donde se sentirá comprendida y no amenazada por posibles reprimendas. En momentos puntuales tendrá una necesidad imperiosa de meterse una polla, será como una fijación o odio hacía el hombre.


La mujer de clase Baja, es la mayor consumidora de películas porno o clubs de parejas.

La mujer de clase Alta, dirigirá el juego , se hará pajas conjuntamente con su pareja, se motivan y prefieren los juegos antes que meterse la polla .


Consejos

La mujer debería expresar abiertamente lo que le gusta y necesita. Quererse más y valorar su inteligencia por encima del cuerpo. Tomar la iniciativa y dominar el juego.

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Maltrato

Maltrato


Entendemos a la mujer y sabemos porque continúa con su maltratador. El maltratador necesita manipular a su pareja… hijos…


Para hacer frente a tu maltratador, primero debes entender porque consientes esos menosprecios, esa falta de cariño en sus palabras. Debes conocerte a ti misma y las circunstancias que te rodean y comprenderlas. Saber cual es la relación que te une a él. Y analizar porque actúa de esa forma, cuál es el motivo de que la actitud de este sea diferente a los comienzos de la relación…

. Enganche sexual?
. Miedo?
. Falta de independencia económica

Realmente es la persona adecuada, la que nos hará feliz? Estas dispuesta a sacrificar tu vida? Tus hijos crecerán felices viendo a una madre triste?, en un entorno donde la discusión predomina, los gritos, insultos y falta de cariño?.


Cuando la mujer es joven…

Estas sobre una nube, todo es maravilloso, tu príncipe azul te colma de atenciones, hay deseo sexual. Las locuras de juventud, la impulsividad y el no querer reconocer que nos hemos equivocado cuando recibimos el primer insulto, el primer empujón…. pero pensamos que esto ha venido ocasionado en un momento determinado y ante su disculpa le creemos y caemos rendidas a sus pies.


La mujer va perdiendo seguridad y autoestima….

. Eres tonta…
. Estas gorda…
. Estas loca…
. No vales para nada…

Nuestro cerebro acepta esa relación porque hay momentos que disfrutamos y lo pasamos bien, aunque hayan momentos que el sexo sea malo, lo olvidamos y solo queremos ver lo bueno. Nuestro cerebro lo acepta relajándose y nos dejamos llevar.

Pero este suceso se llega a normalizar y durante la convivencia, el desgaste de la vida diaria, harán que las desavenencias vayan en aumento, empezarán los desacuerdos, las salidas individuales y las desconfianzas.

Nuestro cerebro es nuestro peor enemigo y en nuestra soledad veremos cosas que no existen, creándonos conflictos neuronales inconscientes. Llegando la mujer a sentirse culpable, a pensar que ha sido ella la que ha originado este cambio en la actitud de su pareja.

Poco a poco, sin darse cuenta será su esclava, su sirvienta, su vida ya no le pertenecerá. Siendo anulada como persona y como mujer. Callara y aceptara las decisiones de él.

….. yo sufría al ver los ojitos de mis hijos tristes, el miedo en sus caras cuando él llegaba a casa y yo me quedaba paralizada, sin poder reaccionar para salir de aquella situación.


Por lo general estos episodios suceden durante el fin de semana, vacaciones… cuando están mucho tiempo en casa, salen solos y beben más de la cuenta…


Ejemplos de las formas de un maltratador-violador…

. Cogen a la mujer y le arrancan las bragas y le meten la polla donde sea.
. La agarran del pelo y le bajan la cabeza para que le chupe la polla.
. Le sujetan la cabeza con fuerza Para correrse en la boca de ella
. La empuja sobre la cama, le arranca las bragas y la folla por el culo o vagina
. La obliga a hacerle una paja en el sofá, en la cocina o donde le apetezca.
. Cuando se hace una paja, obliga a la mujer a que le chupe el culo con la lengua.
. Cuando está en la ducha la obliga a que la mujer le chupe la polla.
. Obliga a la mujer para que se agache y le mete la polla por detrás, en la mayoría de los casos es por el culo.
. Siempre la obliga a que le chupe la polla mientras él ve la televisión.
. Obliga a la mujer que a que pase desnuda cuando sus amigos están en casa.
. Obliga a la mujer que pase sus pechos por su polla
. Obliga a la mujer a tener sexo con otra mujer y él se folla a las dos mujeres.
. La obliga ha hacer un vídeo que luego enseñará a sus amigos.

Estas formas son las más comunes que sigue un maltratador cuando abusa de su poder sobre la mujer, pero la preferencia es dejar el sello de propiedad, follándola por el culo, así demuestra que la mujer es de su propiedad, su esclava y sirvienta. Cuantas más veces la posea de este modo aumentará su poder y no tendrá piedad por ella, cada vez será más brusco y no pensará en la higiene, penetrándola por delante o por detrás.

Este acto a la mujer le causará daños en el futuro, tendrán problemas padeciendo daños en la vagina, ovarios… El riesgo es muy alto, en el ochenta por ciento de las mujeres maltratadas sexualmente sufren estas consecuencias, surgen problemas en los pezones, perdiendo la sensibilidad de estos por lo que deben acudir a un especialista para su exploración y análisis para prevenir daños mayores.


Como es el maltratador …

El maltratador en un principio se presenta como un adonis, pero cuando consigue entrar en la vida de la mujer empieza a mostrarse poco a poco como es realmente… es un ser inseguro, acomplejado, manipulador, en muchos casos es un gay reprimido… busca a mujeres que pueda moldear y someter para tener a alguien que esté por debajo de él.

Para evitar que nadie le abra los ojos y la aparte de él, este la aislara de forma sutil… de amigos, familia y elegirá donde puede o no trabajar. Así poco a poco conseguirá controlar su vida y apartarla de la sociedad y que no piense.


Ejemplo de manipulaciones…

. Ese vestido no te sienta bien…
. Tu amiga te envidia…
. Tu familia quiere separarnos…
. Ese trabajo no es para ti, tu te mereces más…

El maltratador no descansa y dedica cualquier momento que tenga ocasión para conseguir que la mujer esté a su merced.

Ella ante el terrible aislamiento en que se encuentra, se sentirá incomprendida, se culpará de lo que sucede en su vida, entrará en una depresión con la que aprenderá a vivir. Y su vida girará en torno a él, mirando con sus ojos y viviendo la vida que él quiere. Se convertirá en su sirvienta para todo.

La mujer se sentirá insegura y no tomará ninguna decisión sin consultar con el.


El maltratador no cambia porque él no se reconoce como un maltratador, no es consciente del sufrimiento de la mujer.

Por lo general estas mujeres que sufren en silencio, abren los ojos cuando aparecen inconscientes, están con heridas o con fracturas en un hospital y/o secuelas mentales.


Más de 22000 mujeres maltratadas consultadas…

En el 96% de casos la primera vez que reciben el primer insulto…. lo olvidan y perdonan rápido. Les duele, pero no lo suficiente para darse por vencidas. Confían en que no se repetirá y creen en sus palabras. Él acepta el perdón como un triunfo… no ha pasado nada, a partir de ese momento los insultos van subiendo de tono.

Para conseguir el perdón…

En todos los casos de abuso de cualquier término, después de una agresión. Llegan los regalos, piden perdón, si es necesario se arrodillan e incluso lloran y prometen que nunca mas volverá a pasar.


Excusas como….

. He discutido con mi jefe…
. La situación económica…
. El coche me ha dado problemas…

La mujer tiene que entender de que en ningún momento el piensa en ella. Solo piensa en el, en no perder los beneficios de tener a una mujer que controla.

En el 97% de casos ante el primer bofetón, la primera violacion. Sin excepción, todas las mujeres consultadas coinciden, piensan en que la culpa de este suceso es de ellas, por negarse a mantener sexo, por pensar que es su deber satisfacer al hombre cuando este lo reclama.

En un primer momento ante este hecho, se sienten humilladas al ser forzadas y obligadas a tener sexo de forma violenta, pero seguidamente buscan una explicación de lo sucedido, llegando a la conclusión de que si hubieran aceptado no hubiera pasado nada.

A partir de este momento para evitar la agresividad del hombre, se dejan follar cada vez que él quiera y de la forma que él decida. Calladas y en silencio, aunque algunas veces fingen disfrutar para que acabe y se corra cuanto antes y la deje en paz.

…. siempre tenía en mi cabeza como podría salir de esta situación, pero el miedo y no saber dónde ir me paralizaba.


Con el tiempo una mujer que ha sido maltratada…

Con ayuda, la mujer puede rehacer su vida y vivir feliz con una nueva pareja. Entenderá y aceptará de que los errores cometidos le han servido como aprendizaje, ha renacido como una mujer nueva y fuerte, ha sido una lección con la que ha madurado y ha aprendido que ante un pequeño detalle de falta de respeto, esté crece descontrolado.


Consejos

La comunicación libre y sinceridad en la pareja es fundamental. Ante los desacuerdos se debe dialogar y llegar a un consenso por ambas partes. Si esto se consigue habrá perduracion en el tiempo de la relación.

Cuando la relación está en punto muerto, no hay unión ni acuerdo. Sería recomendable hacer un paréntesis en la relación durante un mes. Vivir este tiempo en lugares distintos sin contacto. Tu cerebro te hablará y te dirá cuáles son tus sentimientos reales.


Desde este espacio…

Solicitamos ayudas reales que protejan a una mujer que se juega todos los días su vida en las manos de su maltratador…

. Viviendas donde poder rehacer su vida….
. Trabajo que las permita salir adelante….
. Profesionales que se pongan en su piel y puedan darles las terapias adecuadas que las fortalezca y superen sus errores.

http://www.womanpenelope.es