Violacion

Una empresa inglesa aprobó un proyecto muy atractivo para nuestra oficina.

Para celebrarlo nos invitaron a una cena en un restaurante de la capital, continuo la fiesta en el bar del hotel donde nos hospedábamos.

Entre copa y copa de champán, una y otra botella, estábamos felices alargándose la fiesta.

Yo hablaba con uno de los ejecutivos de la empresa inglesa y cuando mire a mi alrededor, vi que mis compañeros habían desaparecido. Mire la hora, eran cerca de las dos de la madrugada.

Rápidamente me despedí y me dispuse a coger el ascensor que me llevaría a la planta donde estaba mi habitación.

Mi sorpresa fue cuando llegué a la puerta estaba esperándome el ejecutivo al que acababa de dejar en el bar del hotel.

Me pregunté … “cómo ha llegado hasta aquí antes que yo?”, mi cabeza no estaba para pensar.

Abrí la puerta y no se como el ejecutivo estaba dentro de la habitación desnudándome a la vez que me besaba por todo el cuerpo.

Mi cabeza aturdida, aún no sé que pasó pero el caso es que debí cerrar los ojos y me deje llevar.

Cuando reaccione abrí los ojos y vi que el estaba desnudo, yo tumbada en la cama y el queriendo meter la polla en la boca.

Le aparte diciéndole que no, y él seguía insistiendo.

Intenté levantarme y me daba vueltas la cabeza. 

Por unos momentos fui consciente y me fijé en él, estaba desnudó junto a mi, su polla era gorda y no muy larga, pero quería metérmela .

Yo continuaba negándome y apartándole.

De pronto bajo su cabeza hasta mi coño, metiendose entre mis muslos y empezó a chuparme con fuerza, me empezó a gustar y me rendí ante su lengua, abrí piernas y siguió comiéndome, se movía con rapidez, metía y sacaba la lengua de mi vagina a una rapidez que no podía negarme.

Empecé a gotear y ya me entregue.

Le cogí y le tumbe sobre la cama, me puse encima y metí su polla entera de una vez. Me movía como una loca, cabalgando al galope. Me gustaba y después de 5 meses de abstinencia no podía parar. 

En un momento dado él se movió y sacó la polla y me note tan mojada como no recordaba. Entonces me dio la vuelta, me agarro de las caderas y levantó mi culo para meter su polla, yo me negué y empezó a darme golpes en las nalgas con su mano.

Nunca antes me habían dado cachetes en el culo y me gusto, me gusto y mucho, quería que pegara más, y explote, me corri de forma brutal sin poder controlarlo.

El no paro y según estaba agachada con el culo hacia arriba, me metió la polla por la vagina moviéndose sin parar.

No se que me pasaba pero no quería que acabara y le pedía más. La metía con fuerza, muy fuerte y me empujaba de tal forma que movía todo mi cuerpo, mis pechos iban de un lado a otro y notaba como volvía a estar húmeda y crecía mi deseo. 

Me levanto y me sentó encima de el tocador, coloco mis piernas sobre sus hombros y volvió a meter aquella polla gruesa. Me temblaba todo. El seguía moviéndose con fuerza y notaba sus huevos como me golpeaban las nalgas, y volví a explotar, al oír mis gritos se corrió él también. 

Saco la polla y me hizo chupar todo su semen. Me obligo y no me dejaba, sujetaba mi cabeza con fuerza sin poder hacer nada, teniendo que tragarme todo su líquido hasta la última gota y entonces me soltó.

Fui al baño para darme una ducha, me sentía sucia. Me vestí y mire reloj, solo había pasado 20 minutos desde que había subido a la habitación, me parecía habían pasado horas entonces fue cuando tuve algo de lucidez.

Al salir del baño le di una bofetada todo lo fuerte que pude y le grite que saliera de mi habitación .

Me tumbé en la cama y estuve recordando todo. Había cosas que recordaba que me gustaron y otras que me enfadaban.

A la mañana siguiente me desperté vestida, me había quedado dormida sin darme cuenta.

Baje a desayunar al restaurante del hotel donde estaban mis colegas, teníamos que darnos prisa o llegaríamos tarde al aeropuerto.

Nunca mas volví a ver aquel hombre.

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Nunca lo entendí

Perdí el control

Perdí el control

Era relaciones públicas en un local de moda, solíamos tener fiestas privadas cada dos por tres. Estaba muy solicitada por otros locales por cómo organizaba cada evento, el éxito estaba asegurado.

Sin darme cuenta me metí de lleno y participaba como un invitado más, caí en las drogas sin darme cuenta. Cuando lo hice ya estaba enganchada y me dejaba llevar, no era consciente de lo que estaba haciendo con mi vida.

Una noche hubo una fiesta de una Empresa, la que celebraba el fin de un trabajo el cual había sido un éxito total. Estaban eufóricos y yo como si fuera conmigo la cosa, lo celebre igual que ellos, tome alcohol y droga, y al final de la noche no me tenía en pie, gracias a la cocaina me aguanté, pero no era consciente de nada, y mi estado de furor era altísimo y quería mas, continuar la fiesta.

No me percate de que había babosos y exabruptos hombres que habían estado toda la noche metiéndome mano por todos los sitios, pero me dejaba llevar porque sabía que estaban calientes por mi, esto me gustaba, era como un juego.

Ya había amanecido y estos chicos me animaron para ir a una casa de campo que tenían los tres, según ellos y seguir la fiesta allí.
Yo como estaba con ese furor interno de tanta droga, les dije que no podía dormir y quería continuar la fiesta.

Salimos del local y fuimos en el coche de uno de ellos que no recuerdo ni como era, ni el color, estaba hasta arriba de tanta cocaina, solo cantaba, reía y quería fiesta.

Por el camino cerré los ojos, no sé cuanto tiempo pasó ni lo que tardamos en llegar, pero fue largo, o a mí me lo pareció, al despertar, me encontré en una cafetería de carretera, que según ellos estaba a pocos kilómetros de la casa de campo donde íbamos.

Me quitaron el reloj para que no viera la hora que era, y al salir tome café y cuando regresamos al coche me volvieron a dar unas rayas mas de coca, y otra vez el furor volvió a mí, y si, al poco tiempo llegamos a nuestro destino, era una casa muy coqueta en medio de un bosque, donde había que llegar por un camino de tierra.

Al entrar en la casa, volvieron a darme otra raya más y alcohol, pusieron música alta y ellos reían y me animaban a que bailara y me quitara la ropa, entre risas lo hice, me quité todo y bailando como loca, quede desnuda y de repente uno me llevó a una mesa alta.

Me tumbó, le dije que quería seguir bailando, que me dejara. Empezamos un forcejeo hasta que empezó a abofetearme, me amenazó y me venció. Dejé de luchar y me vi con la polla de este chico en mi coño, se movía a toda velocidad.

Cuando se corrió este, paso el otro y así mismo el tercero, yo estaba paralizada sin poderme mover, desnuda con las piernas abiertas sobre aquella mesa de madera.

Continuaban con la fiesta pasando uno tras otro por mi coño, sin lavarme, ni limpiarme, notaba sus líquidos dentro de mi, y desde ese momento hasta el día siguiente, pasaron y pasaron todos violándome por delante, por detrás por la boca, por todos los sitios.

No se como pero me dormí, cuando desperté estaba en la mesa atada de pies y manos, y volvieron a pasar uno tras otro pero esta vez en la boca, estaba llena de líquido, sin lavar y olía mal, así que todos metieron sus polla en mi boca y unos echaban todo dentro y otros echaban el semen por mi cuerpo.

Por la tarde después de someterme, y jugar conmigo a todo lo que quisieron, me quitaron las vendas de las manos y de los pies y me sacaron a la calle, cogieron toda mi ropa y se marcharon en el coche, abandonándome, me dejaron en medio del campo sin saber donde estaba.

Ande perdida, desnuda y descalza, sufrí arañazos y grietas en los pies y cuando ya era noche, vi unas luces a lo lejos y fui como pude hasta allí.
Llamé a la puerta pidiendo ayuda en una casa, cuando me vieron desnuda, cerraron la puerta y me amenazaron con una escopeta, salí corriendo de aquel lugar y seguí andando buscando ayuda.

Estaba desesperada, agotada y por fin me encontré con un anciano y éste se apiadó de mí y me ayudó, me llevó a su casa, me acompañó al baño y me invitó a darme un baño. Se lo agradecí y me metí en el agua tibia durante un buen rato, después me sequé con una toalla y este hombre me dio ropa de su mujer fallecida y me dejó llamar por teléfono para que una amiga me viniera a buscar.

Cuando llegó mi amiga me despedí de aquel hombre y le conté por el camino de vuelta a casa todo a mi amiga, ella me animo a que pusiera una denuncia.

Nos dirigimos a la policia y cuando conté todo lo que me había pasado, nadie me hizo caso porque todos los de la fiesta vieron en el estado en que estaba por las drogas y el alcohol, nadie me ayudo y todos me tomaron por una loca, enganchada.

A partir de ese momento recuperé mi vida…..


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Ella siempre me sorprende

Ella siempre me sorprende

Una tarde noche fui a entrenar al campo de fútbol, esta cerca de donde vivo y solemos ir los amigos a quemar adrenalina.

Cuando llegué a casa, estaba cansado y fui a darme una ducha para refrescarme y sentarme frente al televisor.

Me puse un pantalón vaquero corto, una camiseta y me senté después de beber un refresco con azúcar del frigorífico

Luisa estaba viendo un musical y me quedé viéndolo tranquilamente recostándome junto a ella. Al rato puso su mano en mi frente y me dijo que cerrara los ojos y descansara.

Y así lo hice, pero de repente note que me estaba desabrochando los botones del pantalón y los bajaba hasta los tobillos, luego con el bóxer hizo lo mismo y empece a sentir lo mismo que la noche anterior, me sorprendía cada día con algo diferente, algo que no esperaba.

Sabía cómo ponerme cachondo en milésimas de segundos.

Me dejé llevar y eche la cabeza hacía atrás, apoyándola en el respaldo del sofá, deseaba que me chupara la polla, que fuera directa, lo ansiaba y quería y así fue, me leyó el pensamiento y no me hizo esperar mucho.

De pronto note como su boca entraba en mi polla, caliente, jugosa, suave y jugaba con ella, haciéndome tocar el cielo lamiendo mi polla, me puso a tope, caliente, cachondo…

De repente dijo si seguía, si quería más, yo apenas podía pronunciar una palabra…

.- que pregunta era esa….

.- pues claro que quería que siguiera, estaba cachondo como un perro en celo.

Salió un hilo de voz de dentro de mí y le dije…

.- Haz lo que sea, lo que te apetezca, pero no preguntes.

y entonces se sentó sobre mi polla de espaldas a mi, se la metió y empezó a moverse de una manera indescriptible, se apoyaba con sus manos en mis rodillas, subía y bajaba su precioso trasero jugando con su coño y mi polla, se movía en círculos, rozando con su vagina cada rincón de mi miembro.

Después de un buen rato, oí como Luisa gemía y gemía, jadeaba, me estaba volviendo loco de placer, no podía aguantar mucho pero tampoco quería que parara, ella seguía saltando sobre mi polla, con una velocidad admirable….

de pronto dio, oí un gritito , perdí la concentración y exploté, no pude contenerme más, fue tremendo.

Ella quedó en silencio y poco a poco recuperó su respiración, quieta, sin apenas hacer un movimiento y yo conteniendo la respiración, notaba un calor extremo en mi polla, notaba como mi líquido corría por dentro de su vagina, y al momento, Luisa se levantó y empezó a tocar mi polla con su mano derecha, empapándose con mi líquido y moviéndolo por todas las partes, desde los testiculos hasta la punta de la polla, en forma de masaje.

Al cabo de unos minutos se levantó y me quedé mirando su cuerpo, era espléndido, se dio la vuelta y se dirigió al baño, al cabo de un minuto regreso con una toalla húmeda y me limpió la polla con mucha delicadeza.

Me cogió de la mano y me ayudó a levantarme del sofá para llevarme al baño, me metió en la ducha y empezó a lavarme, mientras me observaba en silencio.

Después me llevó al dormitorio y me acostó, me arropo como si fuera un niño y lo cierto que me quedé tan relajado, que dormí como nunca.

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Me sentí muy solo con el cambio (capítulo II)

Me sentí muy solo con el cambio (capítulo II)


Se levantó y me miró a los ojos…

— ¿Crees que todavía estas solo, Carles?…

No me atrevía a contestar después de lo que había pasado, y menos aún no estando sobrio y con los pantalones bajados.

— Será mejor que te vayas a casa, esto es como un pueblo y si te viesen salir de mi casa sin haberte visto entrar mañana por la mañana , lo mínimo que me llamarían las cotorras del barrio es Puta y mis padres viven a 500 metros, Carles. Este vecindario conocen a mis padres de muchos años y a mi también.
Me gustaría mucho que te quedaras, pero es lo que hay, mándame un Whatsapp en cuanto te despiertes.

Anonadado por todo lo que había sucedido y cuando me di cuenta estaba en la puerta del pasillo a la calle de la casa de Anna dándonos un buen beso con lengua.

Cuando me acosté en mi cama eran alrededor de las tres de la mañana, me costaba mucho dormirme, no acababa de olvidarme de la extraordinaria mamada de Anna, pero seguía pensando en su culo.

Acabe llegando a la conclusión de que con una paja no tendría suficiente para calmarme y poder dormirme, así que decidí ir a buscar mi culo de goma.

Salí en calzoncillos por el pasillo, estaba muy empalmado pensando en Anna y en lo que iba a hacer ahora.
Pase por delante de la habitación de mi hermana, que está al lado del cuarto trastero, la puerta de mi hermana estaba abierta de par en par, pero debido a la oscuridad no pude verla.

Entre en el trastero y abrí la caja con la llave del candado, haciendo el menor ruido posible, tuve la precaución de meter el culo de goma en una bolsa del Super, no fuese a ser que mi hermana me pillase en el pasillo con semejante cosa en las manos.

Llegue a mi habitación sin problemas, embadurne de lubricante a mi polla y en la mesa del escritorio puse el culo de Goma, me folle en mi imaginación a Anna y su apetecible culo.

Aunque no tenía mucha leche, debido a que Anna me había ordeñado la polla antes y se había bebido casi todo mi semen, tenía que limpiar el culo de goma antes de guardarlo.

Con Laia por la casa no me atrevía a dejarlo en algún cajón y correr el riesgo de que lo viese, de pequeña a Laia le gustaba mucho registrar las habitaciones.

Fui al lavabo del pasillo, encendí la luz y haciendo el mínimo ruido limpie el culo de goma, cuando acabe lo metí en la bolsa del Super.
Antes de apagar la luz del lavabo, eche una mirada a la habitación de mi hermana, que con la luz que salía del lavabo se veía en penumbra.
Me pareció ver que se había destapado y que dormía desnuda, pero no lo podría asegurar.
Fui al trastero y guarde en el cajón el culo de goma.

No tarde mucho en dormirme, me levanté a las 3 de la tarde con mucha sed y un principio de dolor de cabeza, que afortunadamente no se parecía en nada a una resaca, así que comí algo y me tomé un par de aspirinas, por si acaso.
Estaba cansado, aunque no tenia mas sueño, así que decidí tomarme un Red Bull y ducharme.

No había visto a Laia, me preguntaba qué habría comido este mediodía, mire en su habitación, la puerta de su lavabo estaba cerrada, seguramente se estaba duchando, así que aproveché para ir al del pasillo.

Cerré la puerta con el pestillo y me quite la ropa, aproveche para echar una meada, no me gusta soltar la meadilla mientras me ducho, lo veo anti-higienico.

Mientras me la sacudía, se me empezó a poner morcillona, recordando la boca de Anna y lo bien que me había comido la polla.

Aprovecharía la ducha para masturbarme, así que con mis alrededor de 16 centímetros me dispuse a entrar en la bañera para ducharme.

La sorpresa fue de campeonato, tanto para mi hermana como para mi, cuando abrí la mampara de la ducha, mientras estaba dándose un baño se había quedado dormida escuchando música en la bañera.

Para imaginarse la situación, mi hermana tan relajada que se había quedado dormida y se despierta con una gruesa polla en plena erección a menos de 15 centímetros de su cara.

Nunca había visto a mi hermana con los ojos tan abiertos, tampoco la había visto nunca mirándome el pene con tanto detenimiento.
Cuando me recupere del susto, intente taparme la polla con las manos, gesto más bien estúpido, ya que no conseguí tapar nada.

— Menuda trempera tienes, Carles-. exclamó mi hermana entre sorprendida y sarcástica.
— Laia, que haces en este lavabo, tienes uno en tu habitación.
— Es que me apetecía un buen baño relajante y mi lavabo solo tiene ducha,Carles.

Pensé en una toalla para taparme la polla, así que cogí la que tenía preparada mi hermana para secarse.

— Sabes, hermano mío, que necesitare la toalla para secarme.

Y diciendo esto se levantó de la bañera, fue inevitable que le mirara los pechos a mi hermana, parecía extraño que una chica delgada como ella tuviese tanto pecho y aun mas extraño es que fuese sin operación, los pezones no eran excesivamente grandes y se adivinaban firmes, mojados como estaban se veían muy deseables, tanto como para que cualquier hombre hundiese su cara entre ellos.

Me di cuenta de que llevaba demasiado tiempo mirándole las tetas a mi hermana, en el momento que soltó sin ningún atisbo de vergüenza…

— Son de tu agrado, hermanito.

Y se empezó a reír.
Saco una pierna de la bañera y me aparte, en el mismo momento que me alejaba de ella para que pudiese salir, me quito la toalla.

— Carles, parece que la trempera no baja, ¿Crees que con agua fría conseguirás algo?.

Comenzó a secarse el pelo con la toalla y a mi se me fueron los ojos al matojo de pelo que tenía entre las piernas, Laia no tenía depilado el coño, aunque tenía un atractivo triángulo, eso sí se percibía muy espeso y revuelto.

Para que no me pillara mirando como hizo, cuando le mire las tetas sin querer, deje de observar, recogí mi ropa y me fui a mi habitación, no sin antes decir que me iba, a lo que contestó mi hermana con un escueto…

— Como quieras, hermano.

Ya en mi habitación, cuando iba a vestirme con la puerta cerrada, note como me pulsaba la polla, es como si tuviese el corazón en ella, me daba la sensación de que con cada pulsación mi pene se movía, así que lo mire para cerciorarme de que era más una imaginación mía que una realidad.

Aunque puestos a ser sinceros, la erección no había bajado ni un ápice, seguía mi polla dura como una piedra y no estaba pensando en Anna.

Sin llamar a la puerta entró mi hermana en mi habitación, su única vestimenta eran unas zapatillas de ir por casa.
Se quedó al lado de la puerta y dijo con todo el descaro del mundo…

— Carles, parece que la españolita es una calienta-pollas, me gustaría saber que no te dejo hacer ayer…, eso sigue sin bajar.- me dijo señalando mi pene, con una sonrisa de triunfo, como las de nuestra infancia cuando sabía que me iba a ganar a algún juego.
— Laia, por favor sal de mi habitación, no es correcto que los dos estemos desnudos, somos hermanos.
— Sabes, Carles, en el piso en el que estábamos de Okupas, mis amigas y yo los sábados y los domingos eran días nudistas, solo nos vestíamos para salir a la calle.
— Pero esta es mi casa.- Le conteste.
— En una familia sana, ir desnudo no debería ser problema, Hermanito ¿Tienes algo que esconder?.
— Vete de mi habitación, Laia, Por favor.- le conteste muy enfadado, lo peor de todo es que mientras lo decía notaba la pulsión cada vez más fuerte en mi polla.
— Hermanito, te vas a echar a perder con estos cabrones españoles. – Espetó indignada dándose la vuelta.
— Deja de insultar y mira tu Dni, en ese momento sabrás a qué país perteneces, Laia.

Mi hermana cerró de un portazo, me la había quitado de encima, pero mi polla no dejaba de estar empalmada, estaba empezando a preocuparme.
De forma repentina, escuche un fuerte golpe en la habitación de mi hermana y un chillido de mi hermana, al momento escuche a Laia pidiendo ayuda.
La puerta estaba cerrada, yo seguía desnudo, pensaba que le habría pegado un golpe a la estantería de los libros y se le habría caído encima.
La sorpresa fue mayúscula cuando vi la estantería y los libros por los suelos, sin embargo, mi hermana no estaba debajo de la estantería, si no encima de la cama.
Y encima de la cama estaba también mi culo de goma y el lubricante, Laia estaba en la misma posición que el culo de goma, la diferencia entre el real y el de mi hermana, es que mi hermana tenia un poco de vello cerca de los labios de la vagina, que tenia el culo un poco más cerrado, y sobre todo que tenía un ano.
Me di cuenta de que cuando cerré el baúl por la noche no le puse el candado y mi hermana descubrió mi secreto.

— Venga, hermanito, elige uno de los dos.
— Laia, estas loca somos hermanos.
— Carles, no diré nada, es más ni siquiera te voy a mirar, piensa que soy tu españolita.

Sabía que me arrepentiría después, pero tenía la polla tan dura y desde hacia tanto rato, que me daba igual.
Así que me acerque a la cama, agarre a mi hermana de las caderas y se la introduje toda dentro de una sola vez…

— Ahhhhh, hermanito, me estas haciendo mucho daño, sácamela, Ahhhhhhh.- exclamó mi hermana quejándose.

Yo iba a empezar a bombear y me asuste, me quede parado, cuando noto en mi polla que mi hermana empieza a reírse y a mover sus caderas hacia delante y atrás.
Era imposible que con el coño tan mojado, le hiciese daño, se estaba cachondeando de mi, así que la cogi con mas fuerza, y empecé a dar embestidas brutales.

— Así me gusta hermanito, ahora ya no tengo tantas ganas de irme a Barcelona, creo que aquí nos lo pasaremos bien, AHHHHHHHHHHHHHHH.

Cada vez que mi pelvis chocaba con su culo, se escuchaba una palmada, me entró tanto ímpetu que la cogí del pelo de forma algo violenta.
Ella en vez de quejarse, arqueo la espalda para ofrecerme mejor su culo y dejarse coger el pelo y dijo con voz profunda…

— Ohhhhh, si, déjate llevar, hermanito, revienta a tu hermana por dentro con ese trabuco.

Sabía que en dos golpes de cadera más me correria, pero para ser sinceros no quería terminar tan pronto, estaba disfrutando con este polvo como nunca había disfrutado con una mujer, nunca había pensado en el incesto y ahora no quería dejar de cometerlo.

Antes de correrme, saqué mi polla y le di la vuelta a mi hermana, quería ver su cara cuando me corriese dentro de ella.

— Hermanito, ahora no podrás pensar en otra mientras me follas, venga dale a tu hermana lo que se merece, Ahhhhhhhhhhh.

La bese en los labios y en el cuello, ella abrió sus piernas, me metí entre ellas, y Laia las levanto y me cogió del culo.
La introduje de golpe como en la vez anterior.

— Carles, me gusta tu polla, me siento llena, me siento estrecha, Ayyyyyyyyy.

Le gustaba el sexo duro, cuanto más fuerte bombeaba, mas gemía ella.
Me fije en sus pechos y en cómo se movían cada vez que la embestía era casi hipnótico.
Baje mi cara y bese sus pechos.
Laia empezó a bufar y a cerrar los ojos, quitó las manos de mi espalda y las bajó hasta mi trasero, después se empezó a acariciar los pezones y me miró a los ojos.

— No te asustes, me voy.

A continuación se puso blanca como la leche y cerró los ojos, pensando que era una broma, le di 6 embestidas más y solté toda la leche que mi cuerpo le pudo dar.
Me tumbe a su lado y le pellizque un pezón con fuerza, me comencé a preocupar cuando vi que no reaccionaba, aunque respiraba, tenía el cuerpo laxo, flojo.
Unos 15 segundos más tarde, abrió los ojos, se incorporó como si no hubiese pasado nada, me dio un beso con lengua y me cogió la polla con fuerza.

— Hermanito, ¿estás preparado para otro polvo con la hermana que mas quieres?.
— Laia, ¿qué coño te ha pasado?.
— Carles, cuando tengo un orgasmo lo suficientemente intenso, me produce lo que los franceses llaman “La Petite Mort” (La pequeña Muerte), al principio me asustaba, pero ahora me dejo llevar, porque hasta que te desvaneces es tan potente el placer que no deseas que finalice y ya has visto cómo acaba.

Reconozco que estaba tan agotado que no pude follarme a mi hermana en todo lo que resto de tarde.

Esa misma tarde serían las 6 de la tarde cuando Anna me mandó un Whatsapp par quedar en unas horas y salir de copas a la urbanización de al lado.
La llame a escondidas en el lavabo, para decirle que mejor que quedásemos el Domingo, ya que estaba agotado (Esto era verdad) y que debido a lo mucho que había bebido tenía una buena resaca.
Quedamos para salir el domingo por la mañana, para dar una vuelta por los alrededores, sin mi hermana claro está.

Pero esa noche, la noche del sábado la dedicaría a conocer más en “profundidad” a mi hermana.
A las nueve de la noche pedimos unas pizzas, y aunque nos las podíamos haber comido en el mismo cartón de la pizza, le dije a mi hermana que utilizáramos platos y cubiertos.
Esa noche llevaba puesta ropa que había dejado mi Ex-mujer olvidada, un vestido azul a media pierna con los hombros descubiertos, y a petición mía llevaba braguitas, algo que como buena antisistema que se precie no le gustaba demasiado.
Cuando terminamos de comer, le dije que como buena mujer debía lavar los platos y ella se negó.
La cogí del cuello y la lleve a la cocina, y a regañadientes empezó a lavar los platos.

— Carles, eres un machista de mierda, también los puedes lavar tu, que has comido con ellos.
— Calla, guarra independentista y haz algo útil.

Se dio la vuelta para darme una bofetada, pero le pare la mano a tiempo, le cogí el vestido por los hombros y se lo rompí.
No llevaba sujetador, sus dos grandes pechos esperaban ser manoseados con salvajismo.
Le agarre la teta izquierda con las dos manos y empecé a besarla, aunque me apetecía morderla.
Baje mi mano a sus bragas y se las rompí con tanta fuerza que le deje marcas en la piel.
Tenía la polla palpitando otra vez de lo dura que estaba, le metí dos dedos en el coño a mi hermana, me encantaba el tacto casi áspero de su vello púbico, Mi Ex-Mujer siempre estaba bien depilada.

Tenía el coño muy mojado, la muy viciosa se estaba poniendo muy cachonda con la actuación que habíamos montado.
Yo tenía otros planes, que no había acordado previamente con ella, así que la puse de espaldas y me quite toda la ropa.
La hice agacharse encima del pollete de la cocina, y volví a meter mis dedos en su vagina, aunque esta vez tres.
Mis manos chorreaban de sus flujos, Mi hermana pensaba que le metería toda mi polla de golpe cuando noto que apretaba su espalda con una mano contra el pollete de la cocina para que no se moviera.
Con la otra mano, cogí la aceitera y le eche una buena cantidad de aceite en el esfínter de Laia y después le eche a mi polla.
Y metí un dedo en su culo.

— Carles, eso no, soy virgen de ahí y me vas a hacer daño- dijo casi llorando.

Le metí un segundo dedo, y esta vez se estaba intentando liberar, le asustaba que le follase el culo y eso me ponía aun mas cachondo.

— Carles, eres un cabron -. esta vez las lágrimas eran reales, estaba aterrada por el hecho de que le iba a reventar el culo.

Moví los tres dedos y los saque, puse mi gruesa polla delante del orificio de su culo, preparado para entrar por donde hasta ahora nadie había entrado antes.

— Carles, nooooooooooooooooooo.

Un segundo más tarde, tenía toda mi polla dentro de su coño y la había liberado.
No quería forzar a mi hermana, aunque se lo mereciese, esperaría a que me permitiese encularla alguna vez.
Empujo hacia atrás y se sacó la polla del coño, se sentó en el pollete de la cocina y me beso con lengua con una rabia, que me pareció que me iba a morder.
Notaba las lágrimas que habían corrido por sus mejillas y su sabor salado, me cogió del culo, y se metió la polla en su mojado coño.
Notaba el frío mármol de la cocina cuando pegaba la embestida hacia delante, seguí bombeando durante casi 5 minutos hasta que note que se desvanecía.
Todo su cuerpo se aflojaba, no tardé ni tres segundos en correrme, deje dentro de mi hermana mi polla, hasta que se recuperó.

Esa noche tuvo dos desvanecimientos más, pero esta vez en la cama, y en diferentes posiciones.
Esa misma semana mi hermana me regaló una paja a la cubana, me encanto llenarle su cara y su cuello de leche calentita.

Después de dos meses he conseguido desvirgar el culo de mi independentista hermana, con su permiso, claro está.
También he conseguido follarme a Anna, por todos sus agujeros, de hecho estoy saliendo a escondidas de mi hermana con ella.

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Me sentí muy solo con el cambio



Me sentí muy solo con el cambio

Capitulo I

Todo empiezo cuando en mi desesperación en solitario, compré en una revista, una vagina de plástico, donde predominaba un agujero que hacia funciones de chocho y ayudaba a pasar las noches de soledad.

Aunque en realidad no es un culo, sino un coño y no es de goma si no de silicona, me costo casi 150 euros.
Lo he utilizado pocas veces y es que tengo que estar muy caliente para satisfacerme con él porque tengo todo un ritual para utilizarlo, aparte está el hecho de que como tengo una polla más gruesa de lo normal me cuesta un poco meterla y algunas veces me hago daño.
El culo de goma es básicamente el trasero de una mujer visto desde atrás, sin el orificio del ano y con una vagina o chocho con los labios muy marcados.
Me hubiese encantado comprarme una muñeca de silicona, las hay preciosas y no son tan caras como uno piensa, sin embargo el miedo a que la mujer de la limpieza (61 años) que visita mi casa cada dos semanas la viese me echa bastante para atrás.
El culo de goma lo tengo escondido en un baúl con candado, en un pequeño cuarto que utilizo como trastero.

Vivo en en pueblo cerca de Madrid en un piso de 120 metros cuadrados, estoy divorciado desde hace un año, mi afición a la silicona con forma de mujer empezó justo dos meses después de divorciarme.
Y es que en la empresa en la que trabajo, hay 25 mujeres y solo tres hombres en plantilla.

El que no ha tenido una mujer como Jefa, no puede darse una idea del morbazo que puede llegar a darte este hecho.
Mientras estaba casado, mi apetito sexual estaba totalmente cubierto, cada dos días como máximo cumplía con Sonia mi Ex-mujer.

Desde novios le encantaba follar conmigo, y es que la mayoría de los hombres pensamos que el tamaño importa, algo que no voy discutir, sin embargo lo que hace gozar de verdad a una hembra es el grosor de tu polla.
Si la tienes pequeña independientemente de su grueso, se saldrá más veces en según que posiciones y eso es una molestia cuando estás en plena faena, para ellas y para nosotros.

Aunque me gustaba que Sonia me chupase la polla, no lo hacía casi nunca, la excusa que ponía era que se podía hacer daño en la boca, porque tenía que abrirla más de lo normal.
Nuestro divorcio fue por culpa de la directora de mi empresa, con la cual tuve que ir en dos ocasiones a la central en Barcelona y quedarme durante dos semanas en un hotel.

Nunca me folle a Nuria, una atractiva divorciada de 49 años con dos hijas y no fue por falta de ganas por mi parte, si no porque en ningún momento se dio una ocasión que fuese favorable.
Y es que Sonia era muy celosa, y se pensaba que me la follaba en Barcelona, así que sus celos me devolvieron a la soltería.

En mis primeras semanas como divorciado me fui de discotecas para darme cuenta de que en muy pocos años había cambiado ostensiblemente la forma de buscar pareja y que en estos ambientes un tipo con 35 años equivale prácticamente a un hombre de la tercera edad.

Me apunté a varias web de citas online, pero las tres mujeres con las que quede estaban enamoradas del amor, por lo tanto buscaban un príncipe azul, y yo no he sido nunca especialmente romántico.

También pensé en recurrir a la prostitución, pero cuando uno ha ido a un prostíbulo de Madrid o de Barcelona, se espera algo mucho más serio que lo que se ve en una casa de citas de carretera en Extremadura.

Ahora que he mencionado Barcelona, diré que nací allí y me vine a vivir aquí a Madrid cuando me case con Sonia.
Allí dejé a mis Padres y a mi hermana, mis padres son de Córdoba y mi hermana al igual que yo nació en Barcelona.
Mi hermana acaba de cumplir 25 años hace muy poco, por cierto.Laia no ha tenido demasiados trabajos, y los pocos que ha tenido no le han durado mucho más de una semana.
Es antisistema y también en independentista, en casa de mis padres estaba prohibido hablar de política, porque Laia siempre acababa insultando y llamando “Fachas” a los que no eran independentistas como ella, caso de mis padres y de mi mismo.

Mi padre estuvo siempre muy bien relacionado con la Policía Autonómica y gracias a ello fue avisado de que mi hermana estaba empezando a ser muy vista en las quemas de banderas francesas y españolas.

Su amigo de la policía le comento que solo era cuestión de tiempo que su hija fuese detenida, de hecho tenían fotografías de mi hermana quemando libros de la Constitución Española y banderas a cara descubierta.
Así que le aconsejaron a mi padre que mi hermana desapareciera por un tiempo de los ambientes secesionistas, mejor aún si abandonaba durante un tiempo por prudencia la comunidad autónoma en la que vivía.

Mis padres lo primero que hicieron fue pensar en mi como es lógico, me hubiera podido negar si estuviese casado, pero no era el caso.

Cuando llegó mi hermana a Madrid, hacía tiempo que me había masturbado ya pensando en todas y cada una de mis compañeras de trabajo, ese era mi nivel de fogosidad.
Pero cuando estaba especialmente excitado, situaba el culo de goma encima de la mesa, me llenaba la polla de lubricante con base de agua y la metía pensando en Anna, mi compañera de trabajo.

Anna, me recordaba a Bridget Jones en sus tiempos más redondos, en los que había acumulado más peso, su cara y su trasero eran lo que más me atraía de ella. Su cara era una mezcla de inocencia y picardía, o por lo menos era lo que me hacía sentir a mi.

Y era de esas personas que cada dos por tres tienen un problema con el ordenador, por lo que siendo yo el informático de la empresa, hizo que acabáramos conociéndonos muy bien.

Cuando estaba con ella en su despacho me calentaba de sobremanera y cuando llegaba a casa tenía que recurrir al culo de goma, el cual dejaba desbordado de leche. Cerraba los ojos y pensaba en el culo de Anna, y así empezaba mi mete y saca en la mesa.

No me atrevía a quedar con ella, aunque la notaba receptiva, primero por miedo a una posible negativa y segundo por el famoso refrán…

— “donde tengas la olla, no metas la polla” .

Así que yo vivía feliz en mi conformista e imaginario mundo de sexo hecho de silicona, hasta que apareció mi hermana.

Mi abuelo tenía la teoría, que yo siempre he considerado una verdad absoluta, de que una mujer con muchas tetas, tendrá poco culo y viceversa.

Para ser claros, en una mujer no podías disfrutar nunca a la vez de un poderoso culo y unas pechos generosos, o era una cosa o la otra, por ello el hombre debía renunciar a una cosa o a la otra.

Mi hermana era del grupo en el que la naturaleza le había hecho crecer mas las tetas y con lo delgada que estaba parecía estar operada.
Cuando llego a casa me hice a la idea de que mis sesiones de pajas se habían acabado hasta que no se fuese, y que me tendría que masturbar en mi triste lavabo.

La habitación en la que iba a estar mi hermana, tenía su propio cuarto de baño por lo que no necesitaría salir de su habitación para hacer sus necesidades o ducharse.
Mis padres prácticamente la habían obligado a quitarse las rastas y a vestir un poco mejor, acostumbrado a las pintas que tenía cuando visitaba a mis padres en Navidad, su look ahora era algo más moderado.

Para “celebrar” que había venido esa primera noche fuimos a cenar a uno de los dos únicos restaurantes diferentes de la localidad donde resido.
En esa toma de contacto, me di cuenta de lo radicalizada que estaba en prácticamente todos los aspectos de su vida.
Para comer mi hermana pidió una ensalada y yo una tabla de embutidos.
Cuando trajeron los platos, miro el mío indignada y dijo…

— Carles, has pensado en lo mucho que sufren los animales para que tu tengas ese plato encima de la mesa.
— Laia, soy un hombre y los hombres no podemos hacer más de una cosa a la vez, no tengo posibilidades de pensar y comer a la vez -. Le conteste yo jocosamente.
— Parece que consideras gracioso el sufrimiento ajeno, Carles.
— Laia, recuerdo que hace dos años te encantaban los Doner Kebab.
— Carles, eso es el pasado, ahora soy vegana.
— Laia, disfruta de tu comida y respeta que yo no sea vegetariano.

La conversación me puso de muy mala leche, no volvimos a hablar hasta que llegamos a casa.
Le pedí por favor a mi hermana que fuese más comprensiva con los que no piensan como ella, que deseaba mucho que disfrutara de su estancia aquí conmigo, y que la echaba de menos más de lo que ella pensaba.
Me miró con una sincera sonrisa para darme un beso en la mejilla y me deseó buenas noches.

Al otro día en el trabajo mientras desayunaba con Anna en el comedor de la empresa, salió en la conversación que había venido mi hermana a vivir un tiempo conmigo y que era vegana.

Anna se alegró y me propuso que fuésemos a su casa a que nos cocinará en plan vegano, ya que durante un tiempo tuvo que hacer una dieta estrictamente vegetariana y había aprendido mucho sobre el tema.

Al final quedamos en que traería la comida a mi casa y cenaríamos el viernes por la noche con mi hermana.

Y llegó el viernes, la casa de Anna está a unos 300 metros de la mía, así que a las 8 de la noche me llamó para que pasase por su casa a recoger la comida.

Cuando abrió la puerta, me lleve una grata sorpresa viendo lo mucho que se había arreglado para una simple comida casera, ni siquiera en las comidas de empresa la había visto tan atractiva, aunque lo que mas me gusto fue cuando la seguí por el pasillo hasta la cocina.

Se había puesto unos pantalones de licra que le marcaban mucho el trasero, ese culo con el que me había pajeado imaginándolo más de 100 veces.

Pero la guinda del pastel fue cuando se agacho sin doblar las rodillas par recoger unas bolsas con botellas del suelo de la cocina, tuve una panorámica de sus deseados glúteos que casi me hacen perder los estribos.

Por unos segundos pasó por mi cabeza, abalanzarme sobre ella, romperle los pantalones y follarmela en el suelo de la cocina.

Sin embargo, lo único que tenía era una erección que me tape con una de las bolsas que debíamos llevarnos.

De camino a mi casa, me puse a andar a su lado, ya que si me hubiese puesto detrás, mi polla no hubiese dejado de estar dura, y la verdad es que me dolía bastante porque los pantalones no eran demasiado holgados.

Cuando llegue a casa hice las presentaciones, mi hermana se había puesto una andrajosa camiseta en la que se veía una estelada y en la que se leía en inglés… Nuevo estado en Europa, o algo parecido.
Anna que durante el trayecto entre su casa y la mía se veía muy animada y alegre, había cambiado al ver a mi hermana, y ahora la percibía algo menos risueña.

A pesar de lo muy carnívoro que siempre he sido, debo admitir que la comida estaba muy buena, Anna es una cocinera excelente.
Fue una cena en la que hablamos sobre todo de trabajo, creo que Laia se vio algo desplazada, aunque Anna intentaba que no quedará excluida de la conversación preguntándole sobre su vida.
El conflicto llegó cuando después de los postres, empezamos a beber, Anna había comprado una bebida alcohólica africana llamada Amarula, que entraba muy bien con unos hielos, ya que era como un Baileys muy suave, y era esa suavidad dulzona la que te daba la engañosa sensación de que no se te subía a la cabeza.

Cuando ya llevábamos 2 botellas de Amarula e íbamos para la tercera, se me ocurrió la estupida idea de poner la televisión para buscar algún programa en el cual hiciesen música, tipo MTV.

En eso que Anna me comento que nos habíamos quedado sin hielo, y nos fuimos los dos a buscar hielo a la cocina.
Cuando volvimos, mi hermana había cambiado el canal y estaba viendo el canal internacional de Cataluña.
En el estaba hablando el actual presidente de la comunidad autónoma donde nací, el mismo que tiene un peinado de fregona.

Pusimos el hielo encima de la mesa y le pedí por favor a Laia, que cambiase el canal ya que Anna no entendía el catalán.

— Pues debería aprenderlo, es cultura-. soltó mi hermana sin cortarse un pelo.

Anna se lo pensó un poco y nos dijo que estaba cansada, que se volvía a casa, que había sido un placer estar con nosotros.
Anna es una persona que huye siempre que puede de las situaciones conflictivas.

— No te preocupes, Anna, ya me voy yo a dormir, parece que los catalanes y su lengua ,te molestamos.

Anna cogió su chaqueta y se preparó para salir de mi casa y contesto a Laia…

— Laia, creo que fue vuestro “Muy Honorable” Pujol, el que decía que hasta la tercera generación nacida en Cataluña, no eras catalana, y si mal no recuerdo tus padres son Andaluces, eso ¿En que te convierte?.

Antes de que Laia pudiese contestar, salió por la puerta.
Ahora ya sabía que las dos eran como perros y gatos, nunca se llevarían bien.
Yo le dije a mi hermana muy enfadado que ya hablaríamos, y salí disparado detrás de Anna.
Cuando la encontré 50 metros más adelante, me pidió disculpas y me dijo que no pudo reprimir contestar a mi hermana.
Y pidiéndole que me guardase el secreto, le explique el porque mi hermana estaba aquí conmigo.
Anna me preguntó cuál era mi posición en estos tema.

— Anna, creo que a falta de uno, se tendrían que hacer dos referendums, uno para preguntarles a todos los españoles, sobre si deseaban cambiar la constitución para permitir la independencia de las comunidades autónomas y si salía un Si, modificarla y preguntarle a todas las comunidades si se quieren separar o No, eso sería lo más democrático, todo lo demás son ilegalidades y estupideces.

— Carles, tienes toda la razón, pero dejemos el tema, no nos lleva a ningún lugar, por cierto ¿Quieres tomar un café o alguna copa más de Amarula?.

De alguna manera, me sentía obligado a estar con ella, mi hermana se había comportado groseramente con ella, así que asentí y entré en su casa,
Nos sentamos en el sofá y Anna puso la radio, una emisora en la que ponían musica de los 80.

— Anna, nunca hubiese dicho que cocinaras tan bien la comida vegana, hoy he disfrutado, pese a ser carnívoro.

— Carles, cuando deje de salir con mi novio, también dejé de fumar, la pequeña depresión o grande según se vea que tuve y el no fumar, me hicieron coger bastante peso y la nutricionista que visite me aconsejo, que cuando estuviese deprimida o estresada optara por comida vegetariana.

— Anna, no te imagino deprimida.

— Pues lo he estado, Carles.

Estuvimos unos minutos mirándonos y esperando a que el otro hablara o hiciese algo.
Opte por romper el silencio.

— Estoy muy bien, aquí en Madrid, pero para ser sincero, me siento muy solo, no he conectado con nadie aquí.
La pregunta que me hizo Anna, me dejó descolocado, es más tuve que asimilar, porque no creía que me la estuviese haciendo.

— Carles, ¿cuánto hace que no follas?.

Me quedé planchado, porque no sabía si era una invitación o una pregunta.

— Desde que me divorcie, Anna.

— Nunca hubiese pensado que llevases tanto tiempo, Carles.
— Y tu cuanto llevas sin hacerlo, Anna.
— Más o menos, el mismo tiempo que tú, Carles.

Mientras me miraba a los ojos, sentí su mano en mi entrepierna y enseguida note como me bajaba la cremallera y liberaba mi polla.

Mi polla empezó a crecer, pero debido a lo mucho que habíamos bebido no terminaba de estar a plena potencia.
Anna lo noto y me bajó los pantalones, me miro a los ojos y me pregunto…

— Carles, ¿Crees que has conectado conmigo?.

No conteste, y ella bajó la cabeza y comenzó a hacerme la mamada de mi vida y yo me deje hacer.

En cuanto, note la humedad de su boca en mi glande, mi polla empezó a aumentar su tamaño, no dejó ni un solo milímetro de mi pene sin ser lamido y mientras me acariciaba los testículos, cuando terminaba de comerse el tronco de la polla, volvía a la cabeza de mi polla y la chupaba con fuerza.
Se puso cómoda, yo empecé a pensar que dejaría de chuparmela porque ya estaba a tope y le molestaría metérsela en la boca, y se sentaría encima de mi o me diría que me pusiese encima de ella y me la follase,
Pero, no, después de 5 minutos estaba a punto de correrme y con la mano hice el ademán de que se quitara que me iba a correr.
Cual fue mi sorpresa cuando ignoró la señal y cuando notó que empezaba a salir semen, empezó a tragarlo sin ningún tipo de problema, cuando pensé que no me quedaba nada dentro pegó un último chupetón, que me hizo salir un poco más, la sensación era como si yo fuese una piscina y me estuviera vaciando y cada gota que se perdía te produjese un placer más fuerte que el anterior.
Se levantó y me miró a los ojos…

— ¿Crees que todavía estas solo, Carles?…


Continuará….


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Una tarde tonta

Una tarde tonta

Llegamos a casa después de toda la mañana de compras por la ciudad, adquirimos unos muebles y electrodomésticos para la cocina. Quería darle un toque moderno a esa estancia de la casa, hacía dos años que no habíamos cambiado nada de la decoración.

Estábamos cansados, mientras preparaba una ensalada completa y unos filetes a la plancha para la comida. Michael se encargó de abrir una botella de vino blanco de rueda y poner la mesa en el salón. Sirvió dos copas y brindamos en la cocina, esperando que estuvieran los filetes listos.

Llevamos los platos a la mesa y nos dispusimos a comer. Hablamos de todas las cosas que habíamos comprado y cuando terminamos la comida y la botella de vino, tomamos café y recogimos todo, metimos los platos y las copas en el lava vajillas.

Regresamos al salón y nos tumbamos en el sofá uno junto al otro, era tipo cama, muy amplio y cabíamos muy bien los dos, estábamos tan cómodos, que sin darnos cuenta nos quedamos dormidos, frente al televisor.

No se cuanto tiempo pasó, pero cuando despertamos estábamos algo tontos, yo me desperté algo cachonda y a Michael le notaba como su polla estaba pidiendo guerra y sin planes para la tarde, empezamos a hablar de sexo.

Entre risitas picaronas y miradas profundas dirigidas a su polla, poco a poco fue creciendo el deseo entre nosotros, así que como el era cortito, sin iniciativa, le llevé a la cama y saque un juguete del cajón del armario que es mi preferido.

Una polla de silicona, con un tacto muy natural, con venas pronunciadas y velocidades distintas, el se quedó mirando de pie frente a la cama, yo me tumbé, abriendo las piernas después de quitarme la camisola y el tanga, quedándome desnuda.

Empecé a jugar con la polla vibradora delante de Michael. Le puse velocidad lenta y recorría mi coño abierto por los labios, clítoris, ano y lo metía y sacaba de la vagina.

Mi coño empezó a estar empapado, y la polla vibradora entraba y salía con suavidad. Michael estaba de pie frente a mi, sin perderse un solo detalle de la escena que estaba protagonizando para él, vi como se empezaba a poner más cachondo por momentos, quería tocarme y no le dejaba.

Le ordené que se desnudara y tocara la polla para ver como crecía y se ponía a punto como a mí me gustaba, yo mientras tanto con la mano derecha me tocaba y empezaba con la paja, acariciandome el clítoris y con la mano izquierda seguía jugando con el juguete a meterlo y sacarlo de mi coño.

Michael con su mano en la polla, cogía velocidad. La Subía y la bajaba, apretaba y gemía bajito. El sonido de el juguete y mi flujo era excitante, el calor recorría mi cuerpo, Michael estaba a punto de correrse. Sus ojos penetraban en mi coño y el juguete, esto me ponía aún más cachonda, le salían gotitas de la punta de la polla.

El se empapaba la mano de su líquido y continuaba moviendo su mano, que se desplazaba con más rapidez, se paraba en el prepucio acariciando se con suavidad.

Sin apartar la vista de la polla de Michael, seguía tocándome y jugando con el juguete y mi coño. De pronto vi como empezaba a brotar su leche, como salía de su polla con fuerza ese líquido blanco que tanto me gustaba. Al ver eso, no pude controlarme y me corri, después de meterme el juguete hasta el fondo de mi vagina, exploté en una buena corrida.

Después nos duchamos juntos, nos pusimos cómodos y vimos una película tranquilos mientras saboreábamos una cerveza fresquita, viendo un documental y más tarde jugamos en el sofá, nos tocamos y acabamos follando como animales.

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Tuve un buen maestro (capituloII)

Tuve un buen maestro
(capítulo II)

No pudimos seguir por que nos quedamos sin condones. Cuando regresé a casa fuí a ducharme y sentí un poco de dolor en mis pechos por tanto como me las apretaba y succionaba, pero aproveché para hacer lo que mi hombre me pidió, ir estirando mi esfinter, ya que la próxima vez quería romperme el culo como en los videos que vimos juntos. Así que ya esperaba con ansias el próximo fin de semana para que me lo hiciera.

….. …..

Pasaron tres semanas de mí último encuentro con mi amado, faltaban como 3 horas para mi encuentro amoroso ya acordado. Desde la noche anterior solo estaba tomando líquido como él me indicó y me tocaba hacerme una enema para limpiar mis tripas como había visto en los videos por internet.

Terminada la tarea me dirigí a su casa, él me recibió con un beso apasionado mientras me levantaba con sus fuertes brazos tomándome por las nalgas para llevarme hasta el dormitorio. Me sentó en la cama y saco su polla para que le demostrara que no me había olvidado de sus clases; estando su polla semi-dura la comencé a chupar hasta que la puse como un tronco de dura.

Me dijo que esta vez acabaría en la punta de mi lengua, así que la succioné hasta que me indicó que ya se corria, que esperara su primera descarga, que fué a parar a mi garganta por la fuerza de su chorro, mientras que el resto quedaba en mi lengua, que trague y saboree como mi macho me estaba indicando.

Me recostó en la cama para lamer mi coño que ya chorreaba jugos de la excitación, llevándolos con su lengua hasta la entrada de mi culo que se estremecía con cada roce de su lengua. Me puso a cuatro y empezó a clavar mi coño con dureza hasta que su polla se empapó bien de mis jugos, mientras uno de sus dedos se introducía lenta y suavemente en mi ano, para luego sumarse otro mas haciendo un mete saca que aumentaba su intensidad a medida que se movía con mas libertad y yo lo disfrutaba por que no sentía dolor alguno salvo la molestia inicial.

Y sin mediar palabra ubico su polla en la entrada de mi trasero empezando a presionar lentamente, el dolor aumentaba, me ardía el culo a tal punto que le pedí que la retirara, pero contrario a eso empujó con fuerza para encajarla completamente…

aaaahhhhh…Grite del dolor, mis lágrimas saltaron y buscaba morder la almohada. El acariciaba mi cabello y me pedía que me tranquilizara, que me relajase mientras estaba aún quieto, pero empezó a moverse lentamente mientras ví que estiró su mano hacia la mesa de luz donde había un tubo, que era el lubricante. A medida que retiraba un poco su polla, le tiraba un chorro arriba; yo sentía como empezaba a deslizarse mejor y el dolor disminuía poco a poco.

Empezó a follarme con mas fuerza, el dolor ya había pasado, pero mis nervios no me dejaban disfrutarlo. Me bombeó un buen rato hasta que hizo su descarga en mis intestinos. En cuanto se quitó sentí un alivio importante, él me hizo ir hasta el bidé y que me diera con el agua fría hasta que me relajó el orto.

El dolor ya se había ido, solo quedaba una molestia, le dije que en realidad no lo había disfrutado, pero mi hombre me decía que eso era por ser la primera vez y por lo grueso de su polla, que ya me acostumbraría pero para eso debía trabajarlo bien a mi culo. Así fue que me dejó descansar un buen rato y mas tarde comenzó la acción de nuevo chupando locamente mis pezones y mi clítoris poniéndome cachonda como una loca.

Se puso boca arriba e hizo que lo montara introduciéndome de una estocada su polla hasta el fondo de mi vagina, de la calentura que tenía. Mientras hacía desaparecer semejante pedazo en mi interior, él seguía dándome placer en mis pechos mientras con la otra mano empezaba a trabajar mi culo de nuevo, introduciéndome el lubricante con sus dedos.

Tanto placer, me hizo acabar al poco tiempo, así que quitó su polla, me hizo girar y que apoyara mis manos en sus rodillas; puso la punta de su polla en la entrada de mi culo y me dijo que bajara lentamente. Ya no había dolor, ya no había molestia, y mientras mis tripas cedían el paso de su miembro, el placer se apoderaba de mí. Como me sentí cómoda así, le empecé a dar ritmo y velocidad a mis movimientos para que toda esa bestia entrara bien adentro.

Pero me estaba cansando así que le pedí cambiar de posición, me recosté boca arriba, él solo tomo mis tobillos y los puso sobre su hombro; guió su polla y me la introdujo de un solo golpe, esta vez fué placer puro, y empezó a bombear con locura mientras yo gritaba y gemía al mismo tiempo, hasta que sentí su chorro de leche saltar en mis tripas. Ufff. Me dejó exhausta, así que me retiré a mi casa pensando… que me esperaría el próximo fin de semana.

Llevo mas de un año follando con mi vecino, ya no es solo el fin de semana, incluso durante la semana nos juntamos un rato, e incluso a la salida del cole me llama para que se la mame hasta que llegamos a casa. Mis días de periodo, él se hace la fiesta con mi culo que lo deja lleno de leche y exhausto. Pero tanta calentura tuvo sus consecuencias, malas para mí en realidad.

Estaba claro que a él solo le interesaba follarme y el tema del novio siempre estuvo presente por su parte. Una noche, él se quedó en una reunión que había en el club, así que coincidimos a la salida, pero estaba mi padre también así que no volvería con él. Me estaba esperando en la zona de los baños, y cuando salí de clase me hizo una seña para que lo siguiera. Nos dirigimos detrás de los vestuarios donde me quería follar a toda costa, pero le dije que ahí no.

Entonces me pidió una mamada rápida que se la dí con gusto y como era toda una experta ya, lo hice acabar en poco tiempo. Nos vestimos y nos fuimos.

Llegó el viernes, siempre nos cruzábamos para coordinar la hora que nos veríamos al día siguiente, evitábamos los teléfonos por miedo a que nos descubrieran. Mientras su hijo se bajó para abrir el portón del garaje, él sacó su teléfono y me enseñó una foto en la que yo estaba tragándome su polla.

El maldito viejo que trabaja de sereno en el club nos vió y nos gravó. Cuando nos vimos al día siguiente me mostró los mensajes del viejo. Su silencio valía que él también me follara. Pero yo no quería saber nada, le decía que le diera dinero pero solo quería follarme. Tenía miedo, hasta que me convenció y me dijo que él estaría ahí para cuidarme y ver que el viejo no me hiciera daño.

Al fin de semana siguiente nos juntamos en el club donde el viejo vive, estaba bañado, perfumado y con una cara de degenerado total.
El viejo pretendía que le bailara, que le hiciera un show, a lo que yo no sabía como reaccionar. Pero mi macho intervino y le dijo que me ayudaría a comenzar, que tenía que entender que no era una prostituta, así que tomo la iniciativa.

Ven, enséñale como la mamas, fueron sus palabras. Le bajé el pantalón y cogí su polla que estaba totalmente flácida para empezar a lamer con timidez, torpeza, apatía. Mi macho me comenzó a hablar, diciéndome que me relajara, que hiciera bien las cosas así nos deshacíamos rápido del viejo, poco a poco fui animándome a mas, miré de reojo y el viejo se estaba pajeando al vernos; entonces me concentre en mis mamadas que también me daban placer.

En eso sentí las manos del viejo coger mi nalgas y levantarme la minifalda que llevaba puesta, luego sentí su lengua lamer mis cachetes mientras me quitaba el tanga para encontrar mi raja bien rasurada y reluciente por los jugos que comenzaban a emanar de mi interior.

Me transformé cuando sentí su lengua introducirse en mi vagina, lo que llevó a que me devorará con mas pasión la polla de mi amante que gemía en cada lengüeteada que le daba, pero al cabo de un momento me detuvo e invito al viejo a recibir su mamada. Su polla estaba dura, pero no era tan grande como la de mi amante, así que me la engullía sin ningún problema haciendo chillar al viejo, que me cogía de los pelos para presionar su polla contra mi garganta. Mi macho se puso detrás de mí y sin mediar palabras me clavo su polla de una estocada…..

Uhhhmmmmmm Grite de placer, me empezó a bombear con fuerza, me tenía totalmente dominada, mientras me indicaba que siguiera con el viejo. Me tenía en la gloria cuando sentí su leche en mi interior dejándome a un paso de llegar a mi orgasmo. Le dijo al viejo que se recostara, así yo lo monte, así que de inmediato me subí sobre el viejo, que aún no había probado mis grandes tetas, por lo que me las empezó a succionar como un loco logrando mi máxima entrega producto de la excitacion, por lo tanto no demoré en correrme.

Al notar esto, el viejo me quito de encima y se puso detrás para sacudirme en 4 patas hasta que se descargó en mi interior también.

Yo me quedé recostada en la cama para descansar un momento, realmente lo había disfrutado mucho, nos turnamos para ir al baño a higienizarnos siendo yo la última en hacerlo. Al regresar, ambos estaban recostados con sus vergas firmes, el viejo nos confesó que había tomado una pastilla de viagra para la ocasión, mi macho en cambio era un semental así que podía seguir follandome aunque hubiera acabado, por lo que no me sorprendía que siguiera firme.

Sin mas vueltas el viejo me pidió que se la volviera a chupar, esta vez ni lo pensé, solo obedecí y me subí a la cama en 4 pies para empezar a saborear esa polla mientras con mi otra mano cogí el pollon de mi macho para pajearlo y luego intercalar mi boca entre ambos rabos. Pasado un rato, mi macho se levantó y se puso detrás de mí, comencé a sentir sus manos acariciar mis nalgas, su boca lamer mi coño y darme pequeños mordiscones.

Me puse muy cachonda, por lo que devoré con mas lujuria la polla del viejo; mi macho no se detuvo ahí, su lengua comenzó a darle placer a mi ano, sus dedos, empapados en lubricante se abrieron camino estirando mi esfinter.
Mi macho me indicó que montara al viejo que tenía los ojos blancos de la mamada que le estaba regalando, me clavé toda su polla de una sentada y empecé a moverme despacio manteniendo todo el pedazo dentro.

Los dedos de mi macho continuaban su trabajo dilatorio suavemente produciéndome mucho placer. Sacó los dedos y su polla se posicionó en mi entrada para presionar e ir ganando espacio en mi interior. Yo estaba quieta, con la polla del viejo bien metida en mi vagina, dejando que mi macho fuera avanzando cada vez mas en mis tripas hasta meterla toda. Les pedí que se quedaran quietos y fui yo la que se follo ambas pollas a la vez, cada vez me movía más rápido, mas fuerte, mas violento, mientras gritaba de placer y mi cuerpo empezó a estremecerse.

Estaba a punto, faltaba poco para correrme pero me estaba cansando y ellos lo notaron, así que empezaron a coordinar sus movimientos para darme una excelente follada y chupada de tetas. No podía más, así que solté mi peso sobre el viejo y los dejé que me hicieran tener una hermosa y fenomenal corrida.

Ellos siguieron un rato mas cada uno hasta que se descargaron bien dejándome totalmente rendida. Como supuestamente esa noche dormía en casa de una amiga, nos quedamos allí a descansar ya que mi macho estaba solo y no tenía inconveniente en regresar tarde a su casa.

Por la mañana temprano, para evitar que nos vieran salir de ahí nos fuimos no sin antes regalarle una última mamada al viejo para dejar la tarea cumplida, satisfecha por una experiencia que ni pensaba tener a esta edad y que en cierta forma me marco para dejar de pensar que mi macho tenía que ser el único hombre que me tocara.

De vuelta en el hogar, recordaba lo vivido y pensaba en otros hombres que me parecían atractivos, y que podrían llegar a ser mis próximas experiencias.


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Tuve un buen maestro

Tuve un buen maestro
Capitulo I

Mi nombre es Patricia y soy de una pequeña ciudad de Cordoba en Argentina. tengo un cuerpo muy trabajado ya que practico mucho deporte, mido 1,60 cm. y tengo 18 años.

Siempre he sido atractiva y muy deseada. Pechos grandes desde niña, una buena melena y una cintura de avispa siempre fueron mis mejores características, sumado a eso mis labios pequeños y carnosos.

Debuté sexualmente a los 15 años con un vecino mucho mayor, él tenía por entonces cerca de 40 años. Siempre me gustó por que es una persona muy amable, ademas muy atleta ya que juega al futbol en el club del barrio y es uno de los líderes que ahí tenemos.

Él notaba cada vez que lo miraba o saludaba que lo hacía con deseo.
Siempre lo veo cuando vamos a entrenar, ellos están terminando la practica cuando nosotros llegamos. Su hijo practica artes marciales junto a mí así que por lo general él siempre nos lleva a casa a pesar de quedar cerca del club, así que tengo mucho contacto con él y su familia. Su esposa fue profesora mía, ademas ellos charlaban mucho con mis padres aunque no eran amigos.

Los viernes por lo general mi padre se queda con sus amigos en el taller hasta muy tarde, mi madre vuelve tarde del trabajo por lo que estoy sola hasta cerca de las 22:00 h. como mínimo. Vive a dos casas de la mía y nuestra propiedad se conecta en el fondo con la de él por estar en una esquina.

Pleno verano, ese día el club estaría cerrado por desinfección, cerca de las 18:00h. estaba sola refrescándome en la piscina de lona que tenemos. Y como toda chica curiosa se me ocurrió hacer top les para tomar sol, pasado un tiempo escuche silbidos a lo lejos que en un principio no di importancia ya que para mí era imposible que alguien me observara ya que tenemos un tapiado muy alto, hasta que decidí ver para identificar de donde venían, y ahí lo encontré a mi vecino en su terraza, desde donde me podía ver tranquilamente.

Estiró su mano para saludar, y yo con mi brazo derecho tapé mis pechos y con el izquierdo lo saludé también. Me empezó a hacer señas que en un principio no entendía, hasta que me di cuenta que me decía que quería venir a mi casa a refrescarse en la piscina, así que le di el ok., pero me indicó que entraría justamente por la parte de atrás.
En tan solo un minuto lo tuve saltando el tapiado, mientras yo terminaba de ponerme el sostén del traje de baño.

Me comentó que para la semana entrante tendría lista su piscina y que también me invitaría a ir. Me dijo que lo acompañara en el agua, mientras yo de mis nervios no sabía como actuar, hasta que le hice caso y fui con él al agua, donde se puso a provocarme inventando juegos para tocarme. Poco a poco cogió confianza y empezamos con pequeños empujones hasta ir a forcejear con él para empezar a rozar nuestros cuerpos.

Me gustaba la situación, las risas cambiaron a una respiración agitada y gemidos de mi parte cuando me rozaba «inocentemente» mis pechos con sus manos o su polla por mis nalgas. Hasta que posó sus labios junto a los míos, sin experiencia, se movían de acuerdo a como los movía él. Su lengua sobrepaso la linea de mis dientes para jugar con la mía. Sus manos estaban acariciando mi espalda hasta que una de ellas bajó hacia mis nalgas para presionarme contra su polla que se la sentía super dura mientras su otra mano se dirigió a mis tetas no si antes desatarme el sostén y empezar a sobarlas suavemente.

Me propuso ir al dormitorio, a lo que me negué al principio, pero sus dulces y cariñosas palabras acompañadas de sus caricias me convencieron. Me cogió en volandas entre sus brazos y me llevó mientras devoraba mi boca a besos. Me dijo que no iba a pasar nada que yo no quisiera, pero el problema era que no sabía que es lo que quería con él.

Suavemente me colocó sobre mi cama y me desnudó sin que yo le dijera nada, para empezar a besar mi cuerpo. Bajaba por el cuello hasta mis pechos, parándose a morder mis pezones, continuo bajando y besó cada uno de mis abdominales y luego me hizo girar para arrancar nuevamente desde arriba y deslizarse por toda mi espalda hasta llegar a mis nalgas, las cogió con ambas manos fuertemente y las comenzó a lamer con violencia y lujuria, haciéndome gemir de placer.

Poco a poco me hizo separar las piernas para acceder en esa posición a mi vagina, ya lubricada, que empezaba a conocer y disfrutar del sexo oral que este hombre me estaba dando. Me volvió a girar y continuó su trabajo con mis pechos mientras se acomodó sobre mí ya desnudo y sentí como su polla buscaba mi sexo para ingresar.

Solo me dejé llevar y sentí como su polla me desgarraba por dentro haciéndome chillar de dolor. Se quedó quieto por un momento, yo estaba en silencio, al momento empezó a moverse suavemente, el calor interior mermó, el ardor iba desapareciendo lentamente. Aumentó su ritmo y su profundidad en cada embestida para hacerme gemir nuevamente; el placer volvió a mí y se apoderó de mi cuerpo, que empezaba a estremecerse como cuando su lengua jugaba con mi vulva, así que lo abracé fuertemente mientras el comía mi boca apasionadamente.

No podía resistir mas esa sensación y abrí mas mis piernas para que su polla calmara mi interior, su testículos golpeaban mi ano y sus manos apretaban fuertemente mi culo pegándome bien a él hasta que me estremecí por completo, mi hombre me hizo conocer el orgasmo en mi primera follada, mientras sentí su descarga en mi interior.

Al momento salió de mi y se recostó a mi lado, hablamos un ratito, de las ganas que teníamos los dos de volver a vernos, de lo bien que lo habíamos pasado. Así que acordamos en volver a vernos en un par de días.

En mi segundo encuentro con mi veterano amante, hablamos mucho tiempo sobre la diferencia de edad, el cuidado que debíamos tener etc. El me decía que debíamos cuidarnos para que no me quedara embarazada y de vez en cuando me dejaba caer la idea de que si yo quería tener novio era mejor, que nuestra diferencia de edad con el tiempo nos perjudicaría, que teníamos que vivir el momento y cuando yo lo decidiera me apartara de él.

Obvio que en esos momentos ni se me ocurría nada de eso, solo quería estar con él, mi primer hombre, quien ya me gustaba desde hacía mucho tiempo y solo quería que él me tocase, pero estaba claro que para él era solo la aventura de follarse a una tonta primeriza a su antojo, una niña que estaba caliente como una estufa y que cada vez que lo veía no podía evitar mojarse las bragas.

Nuestro primer encuentro me había marcado tanto que solo pensaba en sentir sus labios por todo mi cuerpo a pesar que siempre comenzaba pensando en estar en sus brazos y en sus caricias. Ese día volvió a follarme en su coche y lo organizamos para juntarnos el fin de semana.

La siesta del sábado me llevó a su casa y como bienvenida me besó todo mi cuerpo y terminó succionando mi clítoris hasta hacerme correr. Luego me propuso ver una película mientras estábamos en la cama abrazados, él ya tenía todo preparado, con sus claras intenciones de no perder tiempo conmigo e ir al grano en cada encuentro, quería enseñarme todo sobre el sexo, a mamar su polla, el sexo anal, y los juegos que se pueden hacer. Cuando puso el televisor, estaba pausado un video porno, y me propuso verlo, así aprendíamos juntos, según sus palabras. Como yo hacía lo que él decía me deje llevar.

Mientras observábamos el cogió mi mano y la llevo a su polla para que lo pajease, hasta que en un momento dado, me preguntó si me animaba a probar lamer su polla. Sin muchas vueltas empecé mis clases practicas, primero empecé a jugar con mi lengua en su glande y por todo el largo de su polla, luego practicaba a metérmela sin hacerle daño con mis dientes, para luego terminar de tragármela lo máximo posible; todo esto bajo su supervisión y aprobación.

Cogía mi cabeza y presionaba para que me la tragara toda, haciendo que me ahogara en varias ocasiones. Mi hombre no dudo ni un instante en hacerme probar su leche, no me dijo nada y acabo, se corrió prácticamente en la garganta. Hizo que lo tragara todo y se la limpié continuando con la mamada; al sentir su leche en mi boca me dio un poco de impresión, pero al no sentir un sabor feo me animé a lo que él me indicaba.

Su polla seguía dura, así que me puso a 4 patas y metió su polla en mi vagina y empezó a moverse metiendo su miembro hasta el fondo de mi vagina, hasta que nos corrimos juntos nuevamente. Después de un descanso seguimos follando en diferentes poses por dos polvos mas, enseñándome a montarlo también.

No pudimos seguir por que nos quedamos sin condones. Cuando regresé a casa fuí a ducharme y sentí un poco de dolor en mis pechos por tanto como me las apretaba y succionaba, pero aproveché para hacer lo que mi hombre me pidió, ir estirando mi esfinter, ya que la próxima vez quería romperme el culo como en los videos que vimos juntos. Así que ya esperaba con ansias el próximo fin de semana para que me lo hiciera.


Continuará…

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Como han cambiado las cosas

Como han cambiado las cosas

Está historia sucedió hace ya muchísimos años, pero aún hoy la recuerdo como si fuera ayer. Son esas cosas, que por más que pase el tiempo, no te vas a olvidar, porque te marcaron de alguna forma o porque pasaron cosas, que en ese momento nunca te hubieses imaginado.

En fin, en esa época yo estaba saliendo con una chica hacía ya más de dos meses y aún no había pasado nada (nos tocábamos y esas cosas, pero no habíamos tenido sexo aún). No se si, porque yo era un poco lerdo o porque en esa época las cosas iban más lento. También es cierto, que no la teníamos fácil, ya que los dos vivíamos con nuestros padres, así que era difícil tener un momento de intimidad.

Pero un día, cuando llegué a su casa, ella me recibió con una cara pícara y me dijo que estábamos solos, porque los padres habían salido y no volverían por lo menos en unas dos horas. Yo tampoco podía creerlo! De inmediato, comenzamos a abrazarnos y besarnos y fuimos así, caminado hasta el sofá del living de la casa y nos tiramos ahí.

Comencé a tocar sus pechos por sobre su ropa y su cola (la mejor cola que he visto y tocado en mi vida). Al poco empecé a meter mi mano por debajo de su remera y a sentir su suave piel. Mientras tanto ella me tocaba también sobre mi pantalón la polla que ya la tenía durísima.
Empecé a sacarle la remera, y ella me ayudó quedándose en la parte de arriba, solo con el corpiño. Fui tocando sus pechos, sobre el sostén y al poco llevé mis manos hacía atrás para soltárselo, pero ella me las agarró y me detuvo. Ahí yo pensé, no va a pasar nada!. Pero, para mi total sorpresa, me dice…

— «no me saques el corpiño, yo también tengo muchas ganas de hacerlo, pero me dan mucha vergüenza mis pechos, así que por favor no me lo saques».

Yo no entendía nada!. Si bien había notado cierta incomodidad cada vez que le tocaba los pechos, pensé que era porque quizás le parecía que estaba yendo muy rápido, pero nunca se me pasó por la cabeza, que pudiera ser porque le avergonzaran. Si bien tenía unos pechos pequeños, nunca pensé que pudiera estar acomplejada por eso. Aparte siempre se mostró como una chica super alegre, que no se hacia problema por nada, con lo cuál esto realmente me sorprendió.

Por otro lado, a mí siempre me parecieron muy sexys los pechos pequeños (no es que no me gusten los pechos grandes, pero los chicos siempre me llamaron más la atención). Me llevó un tiempo, poder salir del asombro pero apenas pude articular alguna palabra, le dije que no entendía el porque de su vergüenza y que a mi me encantaban su pechos.

Ella no me creyó y me dijo que yo se lo decía para hacerla sentir bien, a lo cual yo le explique que tenía la polla que me explotaba y que era por sus tetas y que no había nada más en el mundo que deseara más, que verlas y tocarlas. Pero ella seguía incrédula y además me dijo…

— «es que aparte mis pechos son raros y me muero de la vergüenza».

Ahí yo ya no podía entender que era lo que pasaba, a que le llamará ella «raro»? y ya me había entrado la curiosidad por saber que era la cuestión esa que ella decía que convertía a sus tetas en raras. Yo le insistí que me moría de ganar por ver sus pechos y que no tuviera vergüenza que sean como sean, a mi me iban a gustar.

Y bueno, después de tantas vueltas y sin estar muy convencida, por fin accedió y se desabrochó el sostén. En el momento que se lo sacó, me miró, con los ojos llenos de lágrimas y se quedó mirando atenta a las caras o gestos que yo hacía. Yo cuando los vi, no lo podía creer.

En realidad eran raros como ella decía… o por lo menos yo nunca había visto unos pechos así. Eran bien pequeños, pero bien cónicos y el pezón empezaba desde la mitad del pecho. Es difícil de explicar con palabras, pero la verdad que eran extraños (o distinto a lo que había visto antes por lo menos). Pero me encantaron y se lo dije. Y se los empecé a acariciar, diciéndole que tenía unos pechos hermosos, es mas, que eran los pechos más lindos que había visto. Se le puso la piel de gallina, y se le erizaron aún más los pechos.

Comencé a pasar mi lengua por todo el pezón y sentía como se le empezaba a entrecortar la respiración. Abrí mi boca bien grande dejando que entrara todo el pezón adentro y le succionaba suavemente uno y después el otro. Yo estaba con la polla dentro del pantalón, queriendo salir inmediatamente!. Y no aguanté más y me bajé los pantalones, dejando mi polla al descubierto, muy dura a punto de explotar y comencé a masturbarme, tocando sus pechos desesperadamente. Creo que no duré más de 10 segundos antes de estallar y llenar sus pechos de semen.

Ella arqueaba su espalda, como para exponerlos lo más posible y yo le seguía acariciando sus senos, todos mojados. Después de un rato, sonriéndome, me dijo me parece que tengo que ir al baño a limpiarme un poco, y se fue para allá. Yo me subí los pantalones, y fui a buscar algo para limpiar, porque no solo había terminado en sus senos, sino que también había varias salpicaduras por el sofá.

Cuándo ella volvió del baño ya se había puesto nuevamente su remera. Yo la miré sorprendido, pues pensé que íbamos a continuar. Ella se dio cuenta de mis intenciones y me dijo que mejor no sigamos, porque ya había pasado más de una hora y sus padres podían volver y encontrarnos en una situación complicada.

Y así fue, nos quedamos besándonos y acariciándonos hasta que llegaron sus padres. Al rato yo me volví a mi casa, sin poder creer, ni entender bien lo que había pasado. Por dentro me sentía un poco incómodo, imaginándome que podría estar pensando ella de lo que había pasado, ya que me había masturbado frente de ella, y la verdad es que me daba un poco de miedo que podría pensar ella respecto de eso. Debe estar pensando que soy un pajero! me decía a mis adentros.

La verdad, las veces anteriores que había tenido sexo con otras chicas, había sido todo muy convencional y está vez es como si hubiera perdido el control y me había dejado llevar por lo que sentía en el momento. Así que me fue a dormir, pensando como lo habría tomado.

Al día siguiente, a las diez de la mañana, me llama a mi casa y me saluda muy cariñosamente y me dice que estaba muy feliz y que quería verme… ufff y ahí me tranquilice un poco, ya que parecía que no le había parecido tan mal lo del día anterior. Es mas, días después me confesó que le encantó lo que había sucedido ese día, ya que no podía creer que yo estuviera tan excitado con sus pechos y que esa noche se había masturbado tres veces recordándome a mí acabando en sus senos.

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Insaciable



Insaciable



~Sentía como entraba y salía haciendo ese chasquido producto de mi gran excitación, sus manos apretaban mis tetas al ritmo de sus clavadas…. mmmmmmmmmm esa polla gruesa repercutía entre mis entrañas y mis jadeos eran tan profundos que me raspaba la garganta. Me levanto una pierna y metiéndomela hasta el fondo me hizo gozar como nunca~

Apretando la almohada me desperté, sintiendo que picaban la pared. Mis flujos caían entre mis muslos, mientras una sonrisa se me dibujaba en la cara. Había olvidado que el albañil iba a terminar la obra en la habitación de al lado y justo ese día estaba sola.

Me levante, y me quede sin la tanguita y me puse un short ajustadito (pero muy fácil de bajar) que estaba al lado de la cama, una remerita ajustada sin el corpiño y salí de la habitación. Me asome a la puerta…

— Buen día.

— buen día señorita como le va? Disculpe si la desperté.

— Ningún problema, voy a darme una ducha si necesita algo avíseme.

Don Andrés era un hombre de aproximadamente 40 y tantos, estaba en su mejor momento, rumoreaban que después de su separación la cola de mujeres que circulaban por su casa no era solo un comentario al pasar. Aunque con su ropa de trabajo y medio sucio por estar picando la pared me intrigaba saber que había debajo de ese pantalón.

Entre a la ducha, el agua caliente corría por mi piel y mis dedos rápidamente supieron posicionarse. Hacia tiempo que no recibía un polvito de algún macho. La última vez había sido con un viejo que me había tirado en el coche de camino hasta mi casa, así que particularmente ese día mi coño no dejaba de emanar ese flujo que me brota cuando necesito urgente una buena polla. Un día antes me había depilado y estaba listo para que la lengua habilidosa de un servidor se deleitara entre mis jugos.

Mmmmmmmmmmmm tres deditos entraban en mi coño sediento de polla, se sumergían y salían al compás de mis caderas. Incremente el ritmo, sabía que si seguía iba acabar pero no…
Quería dejarle ese lujo a quien sepa corresponderlo, y como últimamente los hombres estaban muy lentos, seguro que iba a ser otro madurito el que me quitara las ganas.

Me detuve aunque mi coño palpitaba y explotaba, deje correr agua sobre mi cara para apagar un poco la calentura que hervía dentro de mí.
Me sequé bien el pelo y otra vez sin ponerme tanga ni corpiño me puse una remera que parecía más un top que una remera y el shorsito que demostraba a simple vista que no había nada abajo.
En segundos las aureolas de mis pezones se hicieron visibles entre lo mojado de la tela.

Salí del baño y fui hasta la cocina, al lado estaba la habitación donde trabajaba Andrés. Comencé a servirme una taza de café haciendo un poco de ruido con los cajones, cuando me di la vuelta vi que Andrés estaba colocando unas cerámicas sin perder de vista mi culito carnoso que se movía en la cocina.

Me agache un poco para coger unos platitos que estaban debajo de la alacena, él ya había notado que no llevaba nada debajo de la ropa sino que también yo estaba buscando algo y el como viejo zorro se dio cuenta con solo unos movimientos de mi culo. Cuando estaba por salir de la cocina sentí como sus manos comenzaron a recorrer mis piernas metiendo suavemente sus dedos por adentro del short.

Su aliento caliente circulaba en mi cuello, mi culito comenzó a empinarse rozando su bulto bien erguido.
Me di la vuelta, pero sin poder reaccionar sentí sus manos estirándome el pelo hacia atrás.

— que piensas hacer??? Te gusta calentarme y ahora te quieres ir??

— mmm si me niego vas hacer algo?

Me apretó de la mandíbula e introdujo su lengua en mi boca, sentía como me lamia sin parar de un lado a otro dejándome prácticamente sin aire. Eso es lo que mas me gusta de los maduros.
Intente tirarme hacia atrás pero fue en vano, me apretó la nuca dejándome sin escapatoria, sentía su saliva cayendo en mis tetas y esa lengua asquerosa penetrándome la boca.

Sin perder el tiempo me bajo el shorsito en un segundo para ver que no llevaba nada y que mi culo ya estaba a su total disposición.

— ahhh bueno ahora si que te voy a hacer disfrutar..

— a ver que me haces???

Decirle eso lo volvió loco y me alzo arriba de la mesa y separándome las piernas comenzó a colarme la mano entera.

— ayyyyyyyyyyyyy noooooooooooo

— no que putita????? Ay que te duele mi vida?? Si te duele esto como te va a doler cuando te folle

Mmmmmmmmmmmmmm su mano áspera se impregnaba de flujo y sin darme respiro me manoseaba con desesperación.
Le arañé toda la espalda de la calentura que tenía, era una especie lujuria y dolor.
Después de unos minutos dilatándome la vagina, sacó su mano y me la pasó por los labios, lamí cada gota de flujo que brillaba en su piel.

— siiiiiii así de guarra te quiero putita !!!

Me levantó de la cocina y cargándome en su cintura me llevó hasta la habitación tirándome en la cama. Separo mis piernas y escupió un largo flujo de saliva dentro de mi, vi como se desprendía el cinturón ante mis ojos dejando ver una panza peluda sobre mi y su polla dura e hinchada.

Comenzó a levantarme la remera mientras sentía su polla extremadamente dura rozando mi pierna, pasó su lengua por mi rajita pero sin detenerse subió hasta mis pechos. Sin siquiera usar las manos y con un solo movimiento apoyo su polla en la puerta de mi vagina toda mojada, sentía su cabecita gorda expandiéndomela lentamente.

— siiiiiiiiiiiiiiiiii ayyyyyyy que ricoooooooooo

En un segundo y con un clavada me hizo ver el cielo, ese miembro entraba a la perfección en mi coño!!!! Sus labios carnosos rodeaban mis pezones y estirándolos con crueldad los saboreaba en su boca. Su cuerpo se tambaleaba sobre mi, mientras sentí ese pedazo de carne desarmándome por dentro.

— ahhhhhhhh

— cierra la boca puta y gime bien fuerte, dale!!

Levanto su mano y apretándome el cuello me obligo a que abriera la boca y escupió dentro de mí su saliva. Me besaba el cuello empapándome en su transpiración pero no había nada mejor que sentir como estaba siendo dominada por ese hombreeee!!!
Me apretó de la pelvis y estirando mi cabeza hacia atrás me dijo…

— quieres que te folle bien fuerte no, hija de puta?? No das maaaas mmmmmm ese olorcito a coño mojado.. eres una perra…..

— uuuuufffff follame mmmmmmmmm follameeeee follameeeeee!!

— Uffff que trolita, al final tenían razón los que iban diciendo que eras flor de putita

— ah si? Quien dijo eso??

— cierra la boca te dije ( mientras con su dedo todo mojado me lo metió por el culo) ahhh no lo puedes cerrar.. ya te lo rompieron hija de puta.

A penas sintió eso me estiró y la saco por completo y con fuerza y presión volvió a meterla, esta vez presionando con tanta fuerza que parecía que quería meterme hasta los huevos..

— Ayyyyyyyyy siiiiiiii!!!!!

Sus movimientos eran muy bruscos, pero se notaba que sabía como tratar a una puta como yo. Mmmmmmmmmmmm era un hijo de mil puta!!!!!! La puntita estaba a punto de estallar de lo gruesa que la tenía, me la metía y empujaba mis labios hacia adentro dificultando que volviera a salir. Sus huevos rebotaban contra mis piernas erizándome la piel!!!

Mi orto carnoso parecía quererse tragar sus huevos, se envolvían en flujo y cada clavada intentando ser mas profunda me arremetía contra el colchón, y mientras yo me resbalada y me movía el volvía a traerme hacia el con toda bestialidad.

Metió su mano por medio de mis piernas y comenzó a pajearme el clítoris uuuufffff, tenía el dedo tan largo que me pajeaba de todas las formas que podía!!!!! Lo estiraba lo presionaba volvía a estirarlo y presionarlo en círculos, con la otra mano separaba mi culo para abrirme aún más el coño y ver su polla presionada en ese torrente de flujo.

— Uuuufffffff mmmmmmmmmm como me calientaaaaassss!!!!!!! Ayyyyyy que ricoooo es follaaaarrrrttteee!!!!!! Que edad tienes putita??

— 19 añitos…

— uffff eres una nena.. y que buena que estas!!

Saltaba sobre mi para que las clavadas repercutieran en todo mi cuerpo. Sobaba mis nalgas más y más, parecía desarmarse sobre mi cuerpo, sus gotas de sudor me bañaban entera, gemía como desquiciada no aguantaba maaaaaas!!!!!!! Su polla latía dentro de mí y mi coño no podía más de lo hinchado y caliente que estaba.

Cada vez costaba mas que entre que estábamos sudados y envueltos en lujuria, por diooooooooosssssssssss me quemaba por dentro, su polla salía y entraba como poseída y mi vagina no tardo en hincharse haciendo más difícil su salida pero más gustosa cuando lo intentaba.
En un momento se sintió que no aguantó mas..

— Mmmmmmm tomaaaaaa aaayyyyyy tomaaaaaaaa puta de mierdaaaaaaaaa

— Uuuuffff siiiiiii mmmmmmmmmmmmmmmm como me poneeeesss

Apretó mis hombros, se puso de cuclillas sobre mi y levantando mis rodillas me la clavo como nunca nadie lo había hecho

— aaaaaaaayyyyyyyyyyyyyyyyy sentí que me desgarraba por dentro. La presión de sus manos en mis rodillas y sus huevos agolpándose en mi coño me hacia enloquecer.

No aguante más y lo empujé hacia un costado, necesitaba estar sobre él, que viera el coño de la puta que se estaba comiendo.
Me subí arriba de él quedando de espaldas y empecé a montarlo una tras otra, sentía mi cuerpo temblar sobre el.

Saltaba, me abría las nalgas y me inclinaba más adelante para que viera que se estaba comiendo y que tantas veces se habrá querido comer, ahora la tenía en bolas y comiéndole la polla, chupe su dedo gordo y sin preámbulos lo lleve para que me lo metiera entero en el culo, me quebré hacia adelante entregándoselo por completo. Masajeaba sus huevos con mi clítoris ..estaba excitadísima!!! Mi culo estaba siendo follado por su dedo, y sentía como me lo estaba rompiendo.

No aguante mas y acabe con todo sobre su polla, mmmmmmmm sentía como se deslizaba el flujo sobre su tronco y caía hasta sus huevos. Me corrí mas para atrás y le lamí los huevos mientras se los succionaba. El se levantó y quedando de rodillas, empezó a bombearme en cuatro. Mi vagina contraída succionaba su polla como haciéndolo parte de mis entrañas.

— que delicia sentir ese culo!!!!!!!! Te estaría follando todo el dia..

Bombeaba al máximo que podía, su polla aumentando mas su grosor parecía ya no caber dentro de mi, pero no me importaba.. me hundía mas y mas sobre el obligando que permaneciera ahí, quería que ese momento fuera eterno, no veía el momento de sentir ese chorro de leche golpeándome las entrañas.

Sentir toda su polla dentro de mí penetrándome, invadiéndome, me fascinaba, miraba hacia atrás y veía como me follaba con su dedo mientras ya se le veía cansado pero con muchas ganas de seguir.
Cuando me miró le dije..

— te corres adentro???

Su cara se transformó y me apretó fuerte las nalgas, clavando sus uñas en mi piel, como si nunca hubiera imaginado que le iba a decir eso.
Con un grito ahogado sentí como se desprendió el semen de su polla, directo dentro de mi.

— Uuuuuuuffffffffffffff de tanta fricción quemaba dentro de mí, y en segundos el olor a sexo invadió la habitación.


Cansado y sin decir nada se sentó unos segundos en la cama, mientras yo aun en cuatro dejaba que permaneciera en mi su potente leche que al momento empezó a escaparse de mi interior.
Me acerque a su boca, mordí sus labios y sacando un poco de leche de mi coño me la metí en el ano para que viera hasta que punto llegaba con mi calentura.

Puta follada si, satisfecha solo por un rato….


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