A solas

 

 

 

Los sábados me solía levantar tarde y desayunaba acompañada de mi madre, era cuando mi madre aprovechaba para investigar en mi vida.

 

Después ordenaba mi habitación y me vestía informal con vaqueros, camiseta y calzado cómodo y salía a tomar el aperitivo con mis amigas, hacíamos planes para salir por la noche. Después llegaba a casa comía en familia y hacía una siesta o miraba una película en su compañía.

 

Sobre las 8 de la tarde, más o menos, me preparaba para darme un baño, me encantaba. Al disponer de un solo baño en la parte de arriba de la casa, avisaba a todos para que una vez me encerrara en él, no me molestaran. Llenaba la bañera, me llevaba el tabaco, ponía música y alguna vez hasta algo para beber. Me podía pasar en el baño dos horas perfectamente.

 

Llenaba la bañera con espuma y me sumergía en el agua caliente. 

 

Uno de esos días, me había pasado con el agua caliente, pero como me gusta, aguante el calor relajándome con la música y fumando un cigarro.

 

Se me iba ablandando la piel y mi coño empezaba a despertar, al principio no le hice caso, intentaba olvidarme de ello, apagué el cigarro y seguí tumbada con la cabeza apoyada en el borde de la bañera con los ojos cerrados, al minuto abrí lo ojos y  me di cuenta que mis pezones asomaban erizados entre la espuma, me empecé a acariciar todo el cuerpo que estaba suave por la espuma relajante. 

 

Me tocaba los pechos y pellizcaba los pezones, mi coño empezó a palpitar como diciendo que él también quería caricias, le hice caso y baje una mano explorando los labios y rozando el clítoris, abrí las piernas y el agua tan caliente entro en mi vagina , esto me puso más cachonda y metí un dedo con movimientos de arriba abajo, después metí otro dedo y seguí con el masaje, me estaba poniendo muy cachonda y pensé cómo sería poner la ducha a presión dirigido al coño. 

 

Así que me levanté y puse en marcha el chorro de la ducha, dirigiéndolo al clítoris, dándome unas cosquillas que no podía controlar (era electricidad pura), le di más presión y aquello se descontrolo, tenía la piel erizada, los pezones empitonados, estaba a punto de correrme, dirigí la manguera hacia abajo y después hacia arriba, hasta dejarla fija en mi clítoris con toda la presión, unos segundos más, un clímax brutal me invadió.

 

Apague el grifo del teléfono de la ducha y lo dejé en su sitio, después me tumbé en la bañera con la espuma apoyando mi cabeza en el borde de la bañera, y cerrando los ojos, me toque los pechos para que se relajaran, seguían duros y cuando toque mi coño, también seguía vivo, desprendía un líquido gelatinoso muy espeso.

 

Me estuve tocando, hasta que se desvaneció el líquido con la espuma y me quedé tranquila un rato más en la bañera escuchando mi música.

 

Ya descansada y relajada el agua empezaba a enfriarse y decidí salir del agua dándome una ducha. Había estado tanto tiempo en el agua que se estaba quedando fría, mis manos estaban arrugadas como si fueran garbanzos. 

 

Me seque con una toalla y con el secador hice lo mismo con mi pelo, me maquille tranquilamente mientras observaba mis mejillas sonrojadas, cuando estaba lista fui a mi dormitorio para vestirme y salir a buscar a mis amigas.

 

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Violacion

Una empresa inglesa aprobó un proyecto muy atractivo para nuestra oficina.

Para celebrarlo nos invitaron a una cena en un restaurante de la capital, continuo la fiesta en el bar del hotel donde nos hospedábamos.

Entre copa y copa de champán, una y otra botella, estábamos felices alargándose la fiesta.

Yo hablaba con uno de los ejecutivos de la empresa inglesa y cuando mire a mi alrededor, vi que mis compañeros habían desaparecido. Mire la hora, eran cerca de las dos de la madrugada.

Rápidamente me despedí y me dispuse a coger el ascensor que me llevaría a la planta donde estaba mi habitación.

Mi sorpresa fue cuando llegué a la puerta estaba esperándome el ejecutivo al que acababa de dejar en el bar del hotel.

Me pregunté … “cómo ha llegado hasta aquí antes que yo?”, mi cabeza no estaba para pensar.

Abrí la puerta y no se como el ejecutivo estaba dentro de la habitación desnudándome a la vez que me besaba por todo el cuerpo.

Mi cabeza aturdida, aún no sé que pasó pero el caso es que debí cerrar los ojos y me deje llevar.

Cuando reaccione abrí los ojos y vi que el estaba desnudo, yo tumbada en la cama y el queriendo meter la polla en la boca.

Le aparte diciéndole que no, y él seguía insistiendo.

Intenté levantarme y me daba vueltas la cabeza. 

Por unos momentos fui consciente y me fijé en él, estaba desnudó junto a mi, su polla era gorda y no muy larga, pero quería metérmela .

Yo continuaba negándome y apartándole.

De pronto bajo su cabeza hasta mi coño, metiendose entre mis muslos y empezó a chuparme con fuerza, me empezó a gustar y me rendí ante su lengua, abrí piernas y siguió comiéndome, se movía con rapidez, metía y sacaba la lengua de mi vagina a una rapidez que no podía negarme.

Empecé a gotear y ya me entregue.

Le cogí y le tumbe sobre la cama, me puse encima y metí su polla entera de una vez. Me movía como una loca, cabalgando al galope. Me gustaba y después de 5 meses de abstinencia no podía parar. 

En un momento dado él se movió y sacó la polla y me note tan mojada como no recordaba. Entonces me dio la vuelta, me agarro de las caderas y levantó mi culo para meter su polla, yo me negué y empezó a darme golpes en las nalgas con su mano.

Nunca antes me habían dado cachetes en el culo y me gusto, me gusto y mucho, quería que pegara más, y explote, me corri de forma brutal sin poder controlarlo.

El no paro y según estaba agachada con el culo hacia arriba, me metió la polla por la vagina moviéndose sin parar.

No se que me pasaba pero no quería que acabara y le pedía más. La metía con fuerza, muy fuerte y me empujaba de tal forma que movía todo mi cuerpo, mis pechos iban de un lado a otro y notaba como volvía a estar húmeda y crecía mi deseo. 

Me levanto y me sentó encima de el tocador, coloco mis piernas sobre sus hombros y volvió a meter aquella polla gruesa. Me temblaba todo. El seguía moviéndose con fuerza y notaba sus huevos como me golpeaban las nalgas, y volví a explotar, al oír mis gritos se corrió él también. 

Saco la polla y me hizo chupar todo su semen. Me obligo y no me dejaba, sujetaba mi cabeza con fuerza sin poder hacer nada, teniendo que tragarme todo su líquido hasta la última gota y entonces me soltó.

Fui al baño para darme una ducha, me sentía sucia. Me vestí y mire reloj, solo había pasado 20 minutos desde que había subido a la habitación, me parecía habían pasado horas entonces fue cuando tuve algo de lucidez.

Al salir del baño le di una bofetada todo lo fuerte que pude y le grite que saliera de mi habitación .

Me tumbé en la cama y estuve recordando todo. Había cosas que recordaba que me gustaron y otras que me enfadaban.

A la mañana siguiente me desperté vestida, me había quedado dormida sin darme cuenta.

Baje a desayunar al restaurante del hotel donde estaban mis colegas, teníamos que darnos prisa o llegaríamos tarde al aeropuerto.

Nunca mas volví a ver aquel hombre.

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Un sábado diferente

Un sábado diferente


Trabajo como taxista…

Era un sábado por la noche (un día de San Valentín) y yo todavía estaba trabajando cerca una terminal, de pronto vi a una chica que salía., vestía una blusa escotada de color azul y llevaba una minifalda que dejaba ver sus bonitas piernas.

Debía tener aproximadamente 22 años, más bien alta y con unos pechos grandes, algo que llamaba la atención…

recuerdo que alzó la mano para indicarme que parara y me dijo que iba hacia un barrio del centro, si la podía acercar. Que lo sentía, pero que no tenía dinero para pagar la carrera.

Yo me había quedado embobado y fantaseando con su belleza… solo la mirada, imaginándome esos ricos y deliciosos pezones qué escondía bajo ese gran escote… de inmediato no le di importancia y le dije que se subiera.

Cuando entró y se sentó en la parte trasera del taxi, le pregunté que porque se había quedado sin dinero, a lo que ella me dijo qué se había peleado con su novio y que la había dejado tirada en la terminal.

No pude contenerme y la miraba por el retrovisor… podía ver ese tanga rojo que llevaba puesto debajo de la minifalda, recuerdo que me preguntó que sí la veía muy mal vestida o si era fea y por eso su novio no la quería.

Yo le dije que sinceramente me parecía una mujer muy atractiva, qué su novio debía ser un hombre muy imbécil al dejar semejante mujer, ella empezó a reír y me preguntaba que si de verdad le parecía que estaba buena…

— realmente con solo mirarte llegas a excitar a cualquier hombre

la conversación tomo automáticamente otro tipo de contexto y comenzamos a hablar de cosas más eróticas.

Le pregunté si realmente él la satisfacía como ella se merecía, me dijo que en cuanto al sexo ella estaba muy descuidada y qué normalmente era una mujer bastante caliente.

No sé qué cara puse, porque a partir de ese momento ella empezó a fijarse en mí y me preguntó…

— te has excitado solo con verme?

yo le dije que sí, que era una mujer muy hermosa y que no podía ocultar lo que me fascinaba, que por eso la había invitado a subir al taxi.

… Pensando en poder ver debajo de esa falda.

Ella solo reía y me dijo qué estaba tan enfadada y decepcionada qué era capaz de hacer cualquier locura…

— serías capaz de tener una aventura conmigo, aquí en el taxi?

Sin pensarlo, se pasó al asiento de adelante… entendí que era un si, y sin mediar palabra, alargué la mano y la metí por debajo de la minifalda hasta alcanzar su entrepierna, note los labios de su coño calientes en las yemas de mis dedos.

Cuando vi un sitio tranquilo, por el que no pasaba nadie y pare el taxi…

Continué acariciando su coño y le besaba el cuello, chupando y saboreando sus dulces labios carnosos, ella me agarró la polla…

— me encanta como la tienes de dura y tiesa…

y agachó la cabeza, sacó mi polla y se la metió en la boca, mmmm como chupaba, se la metió toda dentro de la boca y después la sacaba, recreándose lamiendo la punta para volver a metérsela de nuevo… ufff me supo a dulce de leche.

Al cabo de un rato, nos pasamos al asiento trasero, se puso en cuatro, aparté el hilo del tanga a un lado y le metí la polla en su jugoso coño, ella gemía y yo empujaba despacio, quería saborearla bien…

La temperatura subía con los embistes y ella jadeaba…

— ah, ahh…

Después salimos fuera y se tumbó sobre el capo del coche, se abrió de piernas y se la metí de nuevo, uhmm ella se acariciaba los pechos, mientras yo la tenía agarrada de la cadera y empecé a coger ritmo y al momento… mientras oía sus gemidos, un calambre me recorrió y estalle con convulsiones y me corri dentro de ella. Fue tremendo como se caldeó el ambiente en aquel entorno tan inhóspito.

Después nos limpiamos con unas toallitas que llevaba en la guantera del taxi y continuamos el trayecto hasta su destino, por el camino, me dijo que vivía sola y que la acompañara a la casa.

Acepte la invitación y continuamos con juegos hasta quedarnos dormidos.

… cuando quieras un taxi de confianza, que te recoja para hacer tus labores, me llamas, te llevo aunque no tengas dinero …


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Un fin de semana loco

Un fin de semana loco

Tengo 29 años, Alta, mi piel es rosada, pelo liso negro y largo, ojos de color café, buen trasero, cintura estrecha y pecho operado con una 100 de talla.

Estaba de visita en la ciudad, porque debía retirar unos documentos personales, llegue un viernes temprano, en un principio solo debía estar un día, pero se convirtieron en 3 debido a una demora en una firma.

Así que decidí disfrutar del fin de semana…
Tuve que comprar algo mas de ropa y pensé en un biquini también y así podría disfrutar de la playa.

La noche del viernes me quede en una posada que la atendía un joven de 19 anos con su madre, pero ella se tuvo que marchar y desde las 6 pm de la tarde se quedó el solo.

Era un sitio pequeño, solo tenía 4 habitaciones y en ese momento yo era la única huésped.

Fui a recepción y después salí a comprar algo para comer, al regresar me acerqué a recoger las llaves de mi habitación, hablé un poco con el chico, que se llamaba Eduardo y me fijé en que mientras hablaba, el miraba mis tetas y le pregunte…

— como me ves?

— muy guapa

quise jugar y provocarle un poco y saqué uno de mis pechos, bajándome un poco el top.

— wow

— Quieres ver mas?

— claro

— Sígueme

Abrí la puerta de mi habitación y entramos, se sentó en una silla y comencé a quitarme la ropa frente a él. El me miraba sin parpadear y sin decir una sola palabra…

— saca tu polla y masturbate…

Entonces, se desabrochó la cremallera del pantalón y sacó su polla ante mi mirada… ya estaba dura, tenía unos dieciséis centímetros y comenzó a moverla despacio de arriba abajo.

Así lo tuve mientras me quedé desnuda completamente, me senté sobre la cama, abrí las piernas y empecé a tocarme el coño ante su mirada.

Vi como su mano se movía con más rapidez, su cara sudorosa me decía que se iba a correr y así fue, al momento se corrió, escupiendo su líquido por el suelo.

Nos reímos un rato, se vistió y se fue y yo me fui a dormir.

El sábado por la tarde, fui a comprarme un biquini y un pareo, de regreso al hotel, me puse lo que había comprado para ver cual era la reacción de Eduardo.

Paso por la puerta de mi habitación y le llamé para que me viera…

— te veo perfecta… mmmm…puedo masturbarme?

— si, pasa… pero hoy te voy a atar las manos detrás y seré yo quien te haga una paja…

Así que le senté en la silla, le até, saque su polla firme y empecé a menearse la. Lo cierto es que no tardo nada en correrse, después se fue y yo me fui a la playa.

Donde conocí a una chica francesa, de unos 45 anos, una rubia muy mona. Después de un buen rato hablando, se nos acercó un hombre muy seductor, pero debía de tener como de 80 anos, nos invitó a ir a su yate y aceptamos.

Salimos a navegar cerca de 3 horas. Nos desnudamos para tomar el sol y así agradecer la invitación, con el sol, la piel nos ardía, estábamos cachondas y empezamos a jugar, a tocarnos y besarnos frente a el.

Roberto se animó y se acercó y sus manos disfrutaron tocándonos los coños y los pechos mientras mi amiga me comía con su lengua… fue tremendo notar su lengua rápida bajo el calor del sol…mmm rápidamente estalle en su boca, llenando su barbilla de mis jugos.

La polla de nuestro anfitrión estaba erecta y decidimos jugar con el y follarlo, seguro que llevaba tiempo sin meterla en un coño jugoso… primero mi amiga se lo monto con el, mientras yo le acariciaba los huevos y después le folle yo y mi amiga me chupaba los pechos, mientras los estrujaba con sus manos, así estuvimos jugando hasta que se corrió de una forma salvaje.

Habían cámaras que grabaron cada momento de nuestros juegos, pero no nos importó y lo pasamos muy bien. Cuando regresamos a puerto, nos despedimos de nuestro anfitrión y nos marchamos.


Marlene quiso venir conmigo a mi posada y pasar la noche conmigo… debían ser como las 11 de la noche, cuando Eduardo se asomó a mi habitación, mirándonos por una ventana, mientras nosotras veíamos tv y bebíamos unas cervezas.

Le hice una señal y le invité a entrar… Marlene le dio una pastilla azul de esas que te ponen cachondo y aguantas mucho tiempo…

El se la tomó y después le desnudamos y amarramos a la silla, luego nosotras nos besábamos y nos fuimos desnudando despacio… el no apartaba la mirada de nosotras, mientras jugábamos rozándonos los pechos.

Continuamos metiéndonos los dedos en el coño, una a la otra. La polla de Eduardo parecía que iba a explotar…

Comenzamos a tocarlo y manosearlo por todas partes, le pusimos los pechos en la cara y el los chupaba y besaba con hambre… y a chupar su polla, alternando nuestras bocas y besándonos al mismo tiempo.

Era la primera vez que estaba con dos mujeres…

Después lo desatamos, me tumbe en la cama y me penetro a mi primero, luego a ella, luego por mi culito, luego el de ella, y así estuvimos cerca de una hora, hasta que Eduardo exploto gimiendo y soltando su líquido en nuestras bocas.

Cuando se recuperó, se vistió y se fue.

A la mañana siguiente del domingo, me despedí de mi amiga francesa y fui sola a una piscina privada como a las 11 de la mañana, me había puesto solo el tanga del biquini, para tomar el sol en top less.

Solo habían 3 hombres mayores de entre 70 y 85 años y yo. Al rato de tomar el sol, me sumergí en el agua. Notaba como me comían con sus miradas. Me acerque con una sonrisa y cruzamos un juego de palabras…

— Os gustaría tocarme los pechos… una chupadita…

Y así les empecé a tocar las pollas por encima del bañador, ellos reían y pronto se pusieron cachondos, así que los masturbe en la orilla de la piscina a cada uno hasta que se corrieron, mientras me manoseaban los pechos.

Después fui a la posada y pase la tarde sola descansando, el lunes cogí mi coche y regresé a mi casa…

ese fin de semana fue loco, como nunca, pero tuve la necesidad de hacer cosas que nunca antes había hecho.


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Nuestro amigo Hector

Nuestro amigo Hector


Les contare como pasamos la cuarentena mi esposa, un amigo y yo…

Mi mujer no es que tenga un cuerpo espectacular, pero tiene un culo envidiable, redondo y bien duro.

Con nuestro amigo Hector ya habíamos hecho varios tríos, nos veíamos, tomábamos unas copas, reíamos y nos divertíamos. Clara se dejaba tocar y terminamos follando, pero de un momento a otro todo cambio, ya que Clara se sentía mal porque Hector ahora tenía su pareja y no quería problemas.

Todo se enfrió y ya no volvimos a follar y mucho menos Clara que no quería nada con nadie…

Todo cambio un día en que Hector me llamó y me dijo…

— oye me puedes hacer un gran favor, mi novia me ha echado de casa, me dejas quedarme en la tuya?. Se ha quedado con mi tarjeta y con todo mi dinero y estoy en la calle, anda échame una mano.

— te puedo recoger y ya vemos que hacemos…

— vale, gracias.

fui a recogerlo y estando allí me dice que me invita a tomar un par de cervezas…

— yo te las pagaré cuando tenga mi dinero, no te importa?

— bueno

me hablo de su separación y de ahí salió el tema de que aún recordaba a mi mujer, que le tenia ganas y recordaba sus gemidos y su culo que estaba muy buena…

Al rato mi mujer me llamó y me preguntó si estaba trabajando o que donde andaba, le dije que estaba con mi amigo acompañándolo un rato, que se había separado y le conté con todo detalle.

— pobrecito estará mal…

— bueno, pues si. quiere quedarse en casa solo hoy y ya mañana con su dinero se va donde sus padres…

— bien, pero no quiero ruidos, estáis bebiendo, cuando lleguéis os vais a dormir

— luego te hablo por WhatsApp y te digo… hay que hacer una fiesta para hacerlo sentir bien

— no, para nada, chau.

Y mi amigo me dijo…

— bueno en que has quedado…

— dijo que bien, pero no quiere hacer nada, solo que vayas a dormir

— ah bueno ya me dices

Nos tomamos una caja de cervezas, y llegamos pronto a casa, ya ivan a dar el toque de queda.

Llegamos a casa y le dije…


— dormirás en el sillón

Ya que mi casa solo tiene un dormitorio, y me respondió …

— ya, tranquilo

Cuando entre en el dormitorio, Clara se despertó…

— hueles muy mal… cómo está tu amigo?

— dolido… pero bien, se repondrá

Al momento, me quedé dormido y en medio del sueño me dieron ganas de beber agua, cuando estaba a punto de llegar a la cocina. Vi a mi mujer hablando con Hector y ella le decía…

— todo irá bien, no estes así

Clara se levantó y hizo como que recogía algo del suelo. Le había puesto un café o algo así… cuando se agachó le puso las nalgas a la vista de Hector…

— waw, que rica que estas

— poco te acuerdas y se rio…

— si claro, gracias por hacerme reír… crees que me dejarías tocarte solo un rato, solo tus nalgas… por favor…

— bueno, para que te sientas mejor…


Y ahí estaba mi amigo tocándola y sobándole las nalgas por encima de su shorts…

— ya vale

Y el se levantó y la empezó a besar y ella se dejó…, estaban como dos enamorados locos… besándose y yo… mirándolos con la polla bien dura.

Me gustaba mirar a mi mujer dejarse tocar por otro y estar besándose así, me puso muy cachondo… entonces el le dio la vuelta y le bajó el short, ella se dejó y se agachó…

— te voy a follar guapa

— si, hazlo por favor, quiero sentir tu polla dentro de mí

Vi como Hector se bajó el pantalón y le clava toda su polla… he de confesar, que su polla es más grande que la mía y ella siempre disfruto mucho con la polla de Hector

Entonces empezó a gemir y vi como el empujaba con fuerza, metiéndole su polla firme… ella cayó al suelo y se puso a cuatro…

— sigue, méteme tu polla…

El se colocó detrás de ella, cogió su polla y se la metió, la agarraba de las caderas y empezó a embestirla. Clara empezó a gemir con cada empujón, cada vez gritaba más…

— no hagas mucho ruido, nos va a oír…

— no te preocupes, que bien que le gustaría

… yo me estaba pajeando, espiándoles y entonces ella le dijo…

— dame mas fuerte por favor

y mi amigo que ya empujaba con fuerza, empezó a darle con dureza, chocando con su culo, la follaba como un loco y ella gemía muy fuerte…

— ya, ya… me voy a correr…

— yo también…

… yo ya acababa de correrme, y él termino dentro de ella., mi mujer quedó sonriente y los dos se levantaron y se dieron un beso…

— descansa, mañana hablamos si?

— ya amor

yo hice como que me acababa de despertar y fui a la cocina y mi amigo me dijo…

— ahora si que voy a dormir bien y yo me reí

Cuando llegue a la cama, le dije…

— hasta mañana amor

— igual amor.

a la mañana siguiente estábamos los tres desayunando. con una cara de traviesos jajaja.


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Mi profesor de la Uni

Mi profesor de la Uni

Todo empezó cuando tenía 18 años, iba a la universidad cuando lo conocí, era alto, delgado, estaba en forma, era el hombre perfecto. Tenia 37 años, curiosidad no se, pero siempre me llamaron la atención los mayores… era mi profesor de español.

Siempre he sido muy buena estudiante, pasaban los días y yo buscaba la manera de acercarme a el… me convertí en su alumna favorita, así que empecé a insinuarme, yo sabía que le gustaba y me deseaba, así que lo nuestro se empezó a dar.

Primero fue un simple beso en el salón, a la semana me invitó a salir después de clases, obvio que yo ya sabía lo que iba a pasar esa tarde…

lo espere a dos calles de la universidad, el pasó con su coche, y me recogió, fuimos por una carretera y aparco en un área del descanso.

Entonces se acercó a mí, agarro mis piernas y empezó a besarme, me envolvían sus besos profundos, su lengua jugaba con la mía y quise que se parara el tiempo.

Me acaricio las piernas y poco a poco subió hasta llegar a mi coño, mmmm que dulce sabían sus manos y sus besos me hicieron mojarme, note como sus dedos se abrieron paso entre mis braguitas y sus dedos entraron en mi coño resbaladizo de mis jugos.

Sus dedos ágiles, empezaron a acariciar mi clitoris, ufff yo ahogaba mis gemidos, mientras agarre su polla, que me parecía grande, desabroche la cremallera de su pantalón y la saque… wow si era grande, estaba totalmente dura.

Sus suaves manos se movían con rapidez, me agarró las tetas con fuerza y las estrujaba. Cuando escuchamos que se acercaba un coche, así que arrancó y nos dirigimos a un motel…

— tendremos mas privacidad aquí

cuando llegamos subimos las escaleras entramos en la habitación, nos empezamos a besar nuevamente, esta vez con delicadeza me quitó la blusa que llevaba puesta y la falda…

Me llevo a la cama, después se desnudó ante mi mirada deseosa y empezó a abrir mis piernas poco a poco, mientras con sus labios recorrió mis piernas, sus dedos trataban de penetrarme.

Yo estaba algo nerviosa, pero pronto me relaje al sentir sus dedos entrar y salir de mi coño, mientras me besaba el cuello y los pechos, uff creí estar en el paraíso, el calor se apoderó de mi.

Entonces se paro en la orilla de la cama y me sentó, yo sabia lo que quería al mirar la expresión de su cara, así que cogí su gran polla, estaba erecta y salían unas gotitas de la punta y empece a chuparsela, mientras le acariciaba los huevos…

seguía mamando, me la tragué completamente, sus gemidos me excitaban aún mas, mientras el manoseaba mis grandes tetas, después me levanto y me puso contra la cama, me apoye con las manos y empezó a penetrarme despacio, estrujando mis tetas, me daba pequeños mordiscos en la espalda, cosa que hacía que me estremeciera y me revolviera de deseo.

Empezó a empujar con más fuerza, por momentos mi excitación subía, gemía faltándome la respiración, de pronto me dio la vuelta y me empezó a besar nuevamente y comenzó a penetrarme otra vez, mmmm el notar su cuerpo sobre mi me hizo gritar, sentí su enorme polla dentro de mí, como entraba y salía con rapidez, rozando mi clitoris con su tronco…

— ahhhggg


Estalle sin control, dio unos embistes más y se corrió dentro de mí, nos quedamos tumbados sobre la cama mojada de mis fluidos, después de un rato, nos metimos en el baño, nos lavamos uno al otro mientras nos besamos, después nos vestimos y nos fuimos.

Me dejo cerca de mi casa. Fue una experiencia inolvidable desgraciadamente, ya no lo volví a ver, lo cambiaron a una universidad en USA.


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Fui a un baño Turco


Fui a un baño Turco

Hacía un tiempo que estaba fantaseando con tener relaciones homosexuales, y no me animaba, además no sabía cómo acercarme a un hombre, no se me ocurría de qué manera podría conocer a alguien que le interesara acostarse conmigo.

Hasta que un día fui a un baño turco, se me ocurrió que en un lugar donde sólo concurren hombres y en el que la única vestimenta es una toalla, debería pasar algo, y no me equivoqué…

Llegué casi temblando de los nervios, me dieron dos toallas, después de abonar la entrada y me indicaron donde estaba el vestuario para que me quitara la ropa y la guarde en una de las taquillas.

mientras un tipo se quitaba la ropa cerca de mí y me miraba como sabiendo que era mi primera vez…, era un hombre de unos 50 años, alto, de pelo blanco, con buena pinta, y un aire de intelectual… cuando se quitó el slip quedó ante mi vista su polla verdaderamente muy grande, notó que le estaba mirando y me sonrió, inmediatamente bajé la vista, me sentí avergonzado.

Me envolví en una de las toallas y fui hacia las duchas, había seis compartimentos sin cortina, me metí en uno de ellos y me quité la toalla, abrí el agua y me puse debajo, enseguida apareció ese hombre y se paró a mi lado, me miró de arriba a abajo y me preguntó…

— ¿es la primera vez que vienes?

— sí ,le contesté

— ¿me dejas que te enjabone?

y volví a responder afirmativamente… cogió un jabón y empezó a pasármelo por la espalda, me quedé inmóvil y rápidamente bajó su mano hacia mi polla, me enjabonó el ano y me acarició suavemente, jugó con sus dedos en mi agujerito, algo que me excitó muchísimo.

Mientras me enjuagaba comenzó a besarme los pezones, cuando me quitó el jabón del culo, se arrodillo detrás de mí, empezó a besarme las nalgas, me las separó con sus manos y me empezó a pasar la lengua por mi agujero…

sentí su lengua que entraba un poquito, uff eso me puso como loco y perdí totalmente la noción de lo que estaba pasando, deseaba con todas mis fuerzas que me penetrara.

De pronto levanté la vista y me di cuenta que otro tipo estaba parado frente a mí, observando la escena, acercó su polla que estaba ya dura a mi boca e hizo que se la chupara, me la metió toda en la boca mientras detrás de mi seguía el primero, que luego supe que se llamaba Germán, lamiéndome el orto y haciéndome desear sentir su polla.

Me sentí muy puto en ese momento, gozaba chupando esa enorme polla que me llenaba la boca y la lengua de mi nuevo amigo me hacia sentir un placer que nunca había experimentado.

De pronto este dejó de chuparme y se incorporó detrás de mí, mi cola estaba bien abierta y deseosa, totalmente lubricada por su saliva, apoyó la cabeza de su polla en la puerta de mi culo y empujó despacito, muy suavemente su polla se deslizó dentro de mi.

Me hizo sentir como una mujer, sentí que atravesaba mi cuerpo, me sentí una mujer deseada por estos dos hombres y me dio mucho placer ver como ellos gozaban penetrando mi boca y mi culito.

Germán se movía entrando y saliendo con su enorme polla de 20×6 de mi culo, que lo sentía tan abierto que parecía que no iba a poder cerrarlo nunca más, me estuvo penetrando un buen rato en el que pareció que el tiempo se había detenido, hasta que empezó a embestirme con más fuerza.

Al cabo de un buen rato sentí como su semen entraba en mi cuerpo, tuvo un orgasmo extensísimo, y mientras él acababa sentí como su líquido caliente corría dentro de mi cola, a todo esto Carlos que era el otro, que tenia su polla en mi boca, al escuchar los suspiros de placer de Germán también comenzó a eyacular y llenó mi boca con su semen y no pude evitar tragármelo.

Seguidamente Germán me dijo que no quería que yo acabara todavía, que quería que me quedara caliente, que le encantaba ver a un putito excitado y que tenía mas para mí…

Me llevaron a una sala de relax donde había varias camas y un televisor, en donde se veía una película porno gay, me hicieron acostar y Germán se arrodilló al lado de mi cara y me pidió que le chupara los huevos, a lo que yo obedecí, se los lamí con desesperación y luego me metí completamente su polla en mi boca, que era tan grande que casi me ahoga.

Hizo que me llegara hasta la garganta y me provocó unas arcadas, esto no hizo que él se detuviera, al contrario al ver que me ahogaba y que se me caían las lágrimas, empujó aún más hacia el fondo, en ese instante Carlos me levantó las piernas y apoyó mis pies en sus hombros, sentí como me chupaba los dedos de mis pies, al mismo tiempo que jugaba con sus dedos en mi cola que estaba bien abierta y a su total merced por la posición en la que me encontraba.

De pronto sentí que me metía la polla hasta el fondo, me hizo ver las estrellas y nuevamente me cogieron los dos como a una puta y me llenaron con su leche, Carlos en mi cola y Germán esta vez me hizo tragar todo su espeso semen.

Finalmente permitieron que acabara, pensé que iba a explotar y tuve un orgasmo extraordinario…

esa fue la primera vez en el baño turco, pero no fue la última, cada vez que voy y me encuentro con Germán, este me hace chuparle la polla durante casi una hora y termina follandome y haciéndome penetrar por algún amigo suyo.


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El plan cambió

El plan cambió

Un sábado salí de bares. Pero aunque tenía ganas de salir sucedió algo…

Mi tío vive en una cabaña cerca del pueblo, está en un sitio en el que no puedes molestar a nadie. Quise aprovechar la oportunidad, ya que mi tío tuvo que viajar urgente a la ciudad y dejo las llaves para que el que quisiera fuera a quedarse.

Me voló la imaginación… era perfecto para llevar chicas y jugar a juegos sexuales una cosa lleva a la otra y porque no hasta una orgía. Llame a un amigo de confianza y le comente el plan, le dije que le dijera a las chicas que conociera para ir y yo se lo diría a las que conozco.


La idea tampoco era que fuera mucha gente… tres chicos y tres chicas.

Transcurrió el día y llego la noche y la expectativa de que la gente que iba a ir confirmara. llegaron las diez de la noche y de pronto el plan se fue desvaneciendo, uno a uno fue diciendo que no podía por diferentes motivos, al final solo quedamos mi amigo y otra chica.
Total que tocó cancelarlo porque éramos pocos y no alcanzaba el dinero.

Pero como es la vida a veces un plan no sale pero las cosas no quieren decir que vayan a acabar ahí. Como no salió el plan igual yo quería salir porque me sentía aburrido quería ir a un bar y quería poder conseguir a una chica para tener sexo como me había volado la imaginación con lo de la cabaña pues tenía muchas ganas.

Decidimos ir a un bar de esos donde van muchas mujeres que buscan sexo por aquí le decimos prepagos. Salimos los dos y nos encontramos con un grupo de amigos, fue avanzando la noche pero lo único que hicimos fue beber y justo esa noche no habían muchas mujeres, se hizo de madrugada e igual solo bebiendo hasta que cerraron el bar a las 3.

Nos empezamos a ir uno por uno, acompañe a un amigo que estaba borracho a casa, casi no lo puedo ni llevar. Bueno me quedé solo en la calle, no había casi nadie pero seguía con las ganas de sexo.

Entonces dije… voy a darme una vuelta por la calle 9 que es donde quedan la mayoría de los bares, no encontraba nada, solo veía policías haciendo su ronda de que todo estuviera cerrado.


Llegué hasta el final de la calle y Caí en la cuenta de que muy cerca es donde queda la calle de los prostíbulos. Me fui para allá aun sabiendo que por la hora, ya eran casi las 4 de la madrugada, lo más posible es que no iba a encontrar nada.

Cuando llegue todo estaba cerrado. Pero la suerte apareció porque cuando me había ya casi dado por vencido y me iba para casa, vi que venia una mujer.

Le dije que porque iba tan solita y que tenía ganas de jugar. Me dijo que de acuerdo, acordamos un precio, y nos fuimos a buscar un lugar para hacerlo. Cabe añadir que el sitio donde quedan los clubs en Mi Pueblo, es una de las zonas más peligrosas. Hay muchas peleas y robos. Pero en ese momento eso no se me pasaba por la cabeza por la calentura que tenía.

Nos dirigimos a un barrio que queda al lado. No lo conocía, porque era la primera vez que iba. Ella me dijo que tocaba en la calle porque no podía llevar a nadie donde vivía. Le dije que no había problema. Nos pusimos a buscar un lugar donde hacerlo y fuimos a un pequeño bosque donde casi nos caemos porque había llovido hacía unas horas. Al final llegamos a un árbol donde se podía y quedaba escondido.

Estaba a punto de follarla, cuando me dijo que era transexual. Pensó que iba a molestarme pero para mí fue muy uffff… me dio un subidón y me puso aun más caliente.

Le dije que no había problema… me bajo los pantalones y me hizo la mejor chupada de mi vida. Me cogió la polla con la mano y se la metió hasta la garganta, lo hacía como toda una profesional… chupaba la punta y la succionaba y volvía a metérsela hasta la garganta, dándole arcadas. Cada vez me ponía más cachondo.

Después de un buen rato de esa mamada perfecta la penetré por ese culo tan rico que tenía.

Fue casi con la ropa puesta… La puse de espaldas contra el árbol y la penetre con ganas, empujando con fuerza, queriendo traspasarla. Era una situación muy excitante, el Morbo que me producía saber que era una transexual me puso cardiaco, la sangre ardía en mi interior y mi polla estaba extremadamente dura.

Era la primera vez que lo hacía en la calle, y la adrenalina de pensar que alguien nos pudiera ver, me envolvía en una frenética embestida y al final me corri de una manera salvaje, como nunca.

Después de explotar, me quito el condón y lo chupó, se comió el poco semen que quedaba.

Nos despedimos aunque me quedaba un poco lejos mi casa tenía que salir del barrio rápido por seguridad pero nada importaba. Pues estaba satisfecho y feliz por la experiencia que había vivido.


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Nuestra playa nudista favorita

Nuestra playa nudista favorita

Me desperté con el sol brillando a través de la ventana de mi habitación y sonreí. Habíamos planeado ir a nuestra playa nudista favorita.

Lucia ya estaba arriba, me levanté y bajé al baño. Lucia se estaba duchando. Entré y oriné, luego me volví para mirarla.

Una de las cosas que me atrajo de ella fue que era como yo, una exhibicionista. Le encantaba posar para fotos de desnudos.

Lucia tiene 27 años, y aunque soy parcial, creo que es hermosa. tiene el pelo largo y castaño, con reflejos pelirrojos. Ella es natural pelirroja, pero se lo tiñe moreno y le queda un color muy exótico. Su boca es ancha y sensual, ojos azules y piel pálida con pecas en la cara, los brazos, las piernas y la parte superior del pecho.

Es de constitución delgada, pero tiene pechos grandes, con pezones de color rosa pálido. Su vagina está cubierta de forma natural con una masa de pubis rosado y rizado, pero por lo general se la afeita, especialmente cuando planea desnudarse en público, para que su raja se pueda ver más fácilmente. tiene algunos tatuajes muy sexys…

Lucia acababa de terminar de lavarse el pelo.

— «No te olvides de afeitarte», le dije.

— “¿Quieres hacer los honores?” Preguntó ella.

— «Es un placer», le dije

Cogí la maquinilla de afeitar. Lucia se puso de pie con un pie en el lado elevado de la ducha y se frotó con una barra de jabón la entrepierna. Me arrodillé frente a ella.

Y cuidadosamente, la afeité, presionando con mi pulgar sobre su abertura para no cortar sus labios hinchados. Cuando termine, se enjuagó y le di un beso a su coño fresco y húmedo.

— «¿Quieres afeitarme?» Pregunté.

Me metí en la ducha a su lado. Hacia tiempo que no me había afeitado la polla, y tenía bastante pelo alrededor de la base y en mis pelotas.

Lucia me enjabonó, sacudiendo un poco mi polla para endurecerla, lo que facilitó el afeitado. Después de unos diez minutos de raspar, mi polla y mis bolas eran tan suaves como las de un niño pequeño.

Lucia no se puso ropa interior, sino que se colocó un vestido corto de algodón blanco sin mangas. El material se aferraba muy bien a sus tetas.


Yo me puse una camiseta y unos pantalones cortos y nos pusimos en camino. Dejamos el coche en el pequeño aparcamiento que había encima de la playa, y luego nos dirigimos hacia la cuesta rocosa que conduce a la playa.

Había bastante gente, con un buen número de mujeres y unas pocas familias. Caminamos a lo largo de la arena, examinando la carne desnuda en el programa, una emocionante variedad de coños y pollas.

El sol caía con fuerza y elegimos un lugar cerca de las rocas que nos daba un poco de sombra…

Una pareja joven se sentó a pocos metros de distancia. El chico estaba sentado, bebiendo de una botella de agua. Su novia, que tenía el pelo largo y rubio, estaba tumbada sobre una toalla, su pequeño y lindo gatito, afeitado con solo una tira de pelo.

Pusimos las toallas en la arena y nos quitamos la ropa. Me detuve un momento observando a Lucia, emocionada de estar desnuda ante tantos extraños. Me senté junto a ella y saqué el protector solar.

Me puse protector por todo, hasta un poco en mi polla y pelotas. Lucia me echo en la espalda y luego se frotó un poco sobre sí misma, tomándose su tiempo para frotarse en las tetas, algo que algunos chicos que se desnudaban y paseaban por la playa se detuvieron para mirar.

Nos bañamos y dimos un paseo por la playa, dejando que nuestros cuerpos se secaran. Lo cierto es que me gustaba ver cómo hombres desconocidos observaban el cuerpo de Lucia, y ella, por supuesto, estaba encantada.

Después Lucia se tumbó de espaldas, puso las manos detrás de la cabeza y extendió las piernas. Yo me recosté apoyándome con los codos y observé a una muchacha particularmente bonita, con el pecho y la piel de color oliva, posiblemente griega o italiana… emerger del agua.

Hay pocas mujeres que luzcan tan lindas después de bañarse.

En un momento, un tipo asiático flaco con una polla rechoncha y una toalla colgada del hombro se levantó y se quedó mirando a Lucia. Entonces se dio cuenta de que le miraba y se fue.

Llevábamos en la playa alrededor de una hora cuando un tipo de cabello oscuro que vestía una camisa a rayas y pantalones vaqueros negros llegó y caminó hasta un lugar a unos metros de nosotros. Sacó una toalla de la bolsa que llevaba, la puso sobre la arena y comenzó a desvestirse.

Cuando estuvo desnudo, se sentó en la toalla de espaldas a nosotros por un momento, y luego se fue a bañarse. Cuando salió del agua, comenzó a caminar hacia nosotros. Tenía el pelo negro y grueso en el pecho, las piernas y por encima de la polla. Se arrodilló sobre su toalla frente a nosotros, sacó una toalla más pequeña de su bolsa y se secó el pecho y los brazos con ella.

Se dio cuenta de que le miraba y sonrió…

— «Bonito día», Dijo.

— «Claro que lo es», dije. «¿Has estado aquí antes?»

Se puso de pie y se acercó a nosotros. A medida que se acercaba lo miraba, su vello púbico caía sobre su polla circuncidada, su pene y pelotas estaban afeitados.

— «Es sólo mi segunda vez aquí», dijo. «Es una playa muy bonita»

— «Lo sé, venimos aquí mucho. A Lucia le gusta .

Lucia se había sentado y estaba examinando el cuerpo del chico.

Dejo que una pierna cayera hacia un lado, dándole una vista perfecta de su hendidura rosada, que se abrió ligeramente.

— «¿Piensas que ella merece atención?» Pregunté.

Él no levantó la vista, estaba demasiado ocupado mirando el coño de mi novia. Comencé a sentir una punzada en mi polla, el comienzo de una erección.

— «Oh, sí», dijo en voz baja.

—«Uh, os importa si me uno a vosotros?»

—«Claro», le dije.

Fue a por sus cosas, regresó y dejó su toalla a los pies de Lucia.

— «Soy Cristian, por cierto», dijo.

— «Mike», dije, «y Lucia».

Se sentó con las piernas cruzadas sobre la toalla.

— « Me ha sorprendido ver a tanta gente «.

— «A mucha gente le gusta desnudarse», le dije.

— «Oye, espero que no te moleste que te lo diga», le dijo Cristian a Lucia, «pero tienes un cuerpo realmente increíble».

— «Gracias», dijo ella.

Todavía sentada con las piernas separadas, se pasó una mano por los senos y el estómago hasta que llegó a su coño. Sus dedos se detuvieron en su rendija por un momento, exponiendo los labios rosados mojados con sus jugos.

Ella me miró, y vi esa mirada implorante en sus ojos que decía que quería hacer algo atrevido. De hecho, sabía exactamente en qué estaba pensando…, algo de lo que hablamos mucho, que ya habíamos hecho.

— «Cristian», le dije, «¿Cómo te gustaría vernos follar?»

Apartó los ojos del coño de Lucia y me miró.

— « realmente si» «Um, donde?» «Hay un lugar apartado en la colina allí». «Bueno, sí», dijo. «Yo … por supuesto, eso sería genial». «Vamos entonces.»

Me puse de pie, cogí mi toalla y sacudí la arena. Lucia y Cristian hicieron lo mismo, y nos pusimos en camino. Podía sentir mi polla, ahora medio erecta, subiendo y bajando mientras caminaba.

Subimos por las rocas y Llegamos a un lugar entre los árboles, con vistas a parte de la playa. El suelo estaba cubierto de hojas y ramitas. Lucia puso la toalla y se sentó.

Se cubrió los senos con las manos y se llevó uno a la boca, se lamió el pezón rosado. Cristian se arrodilló, con la boca abierta, y observó, fascinado. Lucia abrió las piernas y comenzó a frotarse con la mano, y pude ver cuán mojada estaba. Sentado a su lado, la besé en la boca, luego le susurré al oído que se pusiera a cuatro patas.

Ella lo hizo, apuntando con su culo a Cristian. Puse mis manos en sus nalgas y las separé. Cristian avanzó hasta que estuvo al borde de la toalla de Lucia. Tenía su polla en la mano y se estaba masturbando. Mientras miraba, metí los dedos de ambas manos en el coño de Lucia y la abrí.

Los ojos de Cristian se ensancharon. Su polla estaba muy rígida en su mano ahora y pegada hacia arriba.

— «¿Te gusta?», Le pregunté.

— «Oh, sí», dijo, con su voz un poco temblorosa.

Se inclinó un poco hacia adelante, de modo que su cara estaba a pocos centímetros del coño de Lucia, tan cerca que podía olerlo. Luego me miró con nerviosismo y dijo:

— «¿Podría … estaría bien si la lamiera?»

Esto fue más lejos de lo que habíamos ido con un extraño antes…

— «Lucia, él quiere saber si puede chuparte».

— «Oh sí, por favor», dijo ella

moviendo su culo con entusiasmo… mi pequeña puta, pensé… Asentí con la cabeza a Cristian.

Soltó su polla y puso su cara contra las nalgas de Lucia y comenzó a lamer su raja afeitada. Un escalofrío recorrió a Lucia, para luego comenzar a suspirar. Cristian era claramente un hombre de culo, porque pronto se levantó de su coño y comenzó a lamer su culo con gran entusiasmo.

Lucia suspiraba cada vez más fuerte, empujando hacia atrás para que su trasero se hundiera en su cara.

Yo me estaba masturbando, disfrutando de la vista de ese extraño comiéndose a mi novia. Después de un par de minutos, Cristian cayó hacia atrás, con la boca y el mentón resbaladizos de los jugos del coño de Lucia y su polla descansando rígidamente contra su vientre peludo.

Decidí que era hora. Lucia todavía estaba a cuatro patas, me arrodillé a su lado y dejé que la punta de mi polla rozara su hendidura. Para ser honesto, me preguntaba si mi polla se mantendría dura con otro tipo mirando, pero para mi deleite mi polla estaba tan rígida como siempre. Mientras Cristian observaba, deslicé mi polla dentro de ella y comencé a follarla, asegurándome de mantener mi cadera girada ligeramente hacia un lado para que tuviera una buena vista de mi polla entrando y saliendo.

El coño de Lucia estaba apretado y la follé lentamente, sabiendo que no iba a poder mantener ese ritmo por mucho tiempo… era muy excitante ser observados de esta manera.

Justo cuando estaba a punto de correrme, saqué mi polla y disparé líneas de esperma sobre su espalda y su trasero. Lucia suspiró y se sentó en la toalla con las piernas separadas. Me senté a su lado y le di un largo beso en la boca, estrujándole un pecho con mi mano, lo levanté y besé el pezón.

Luego se recostó en la toalla, con los brazos y las piernas extendidas. La luz del sol iluminaba su cuerpo a través de las ramas de los árboles, su coño hinchado y mojado brillaba con el reflejo.

Cristian estaba arrodillado en el suelo con su polla todavía agarrada con la mano, y sus ojos en el coño de Lucia…

Ya habíamos ido más lejos de lo que esperaba, pero no quería parar ahora. Le susurré al oído a Lucia…

— «Creo que le gustaría follarte. ¿Deberíamos dejarlo?

— «¿Quieres que lo haga?» Susurró ella.

— «Sí, creo que sí».

Miré a Cristian…

— «Está bien. Seguir.»

Cristian no necesitaba más estímulo. Se sentó con las piernas abiertas sobre Lucia, con las manos plantadas en el suelo a ambos lados de ella, y se colocó de modo que la cabeza de su polla descansara sobre su cuerpo.

Lucia lo miró, extendió la mano y le cogió la polla, acariciándola un poco antes de guiarla hacia ella. Era la primera vez que veía otra polla entrar en ella, y estaba excitado.

Cuando él comenzó a follarla, seguí besándola en la cara, con un brazo alrededor de su cintura, sintiendo como su cuerpo temblaba rítmicamente mientras la embestía con sus penetraciones.

Ella gemía un poco, sus ojos se cerraron. Entonces oí un sonido crujiente y miré hacia arriba. El chico asiático que había visto en la playa antes estaba avanzando por el camino hacia nosotros. Pasó por unos arbustos y se detuvo de repente cuando vi lo que estaba pasando.

— «Lucia, mira», dije, «alguien más ha venido a mirar. Alguien más ha venido a verte como una zorra.

Ella abrió los ojos y lo miró. Cristian también lo había visto e hizo una pausa, pero luego reanudó, duplicando sus esfuerzos.

El chico asiático se veía un poco asustado y pensé que podría huir de nuevo, así que le indiqué que viniera, lo cual hizo. Me había estado acariciando la polla mientras todo esto pasaba y me complació descubrir que me estaba volviendo la ereccion otra vez.

Me arrodillé junto a Lucia, le puse la polla en la cara y se la metí en la boca. Los siguientes minutos tuvieron una calidad casi de ensueño. Era justo a mediodía, y el sol caía con fuerza. Una ligera pero bienvenida brisa había comenzado a soplar, refrescando un poco nuestros sudorosos cuerpos.

Podía escuchar débiles sonidos de conversaciones y risas que venían de la playa. Y todo el tiempo, el chico asiático estaba parado y sacudiendo su polla rechoncha mientras observaba cómo mi novia era follada por el coño y la boca simultáneamente. Todo parecía bastante irreal…

El hechizo se rompió cuando Cristian gimió y se quedó quieto…, obviamente se había corrido dentro de Lucia. Cayó hacia ella, respirando pesadamente, enterrando su cara en sus tetas.

Saqué mi polla de su boca y observé mientras los dos se besaban por un momento, luego Cristian, recordando dónde estaba, se levantó de ella.

Extendí sus piernas bien separadas e inspeccioné su coño, deslizando mis dedos en él y sintiendo el esperma de Cristian allí. El chico asiático también estaba mirando bien. Todavía se estaba masturbando, y Lucia, obviamente sintiendo lástima por él, se incorporó y dijo…

— «¿Quieres correrte en mis tetas?»

El chico no dijo nada, pero Lucia comenzó a apretar y jugar con sus pechos, que se enrojecieron un poco y le sonrió con una mirada pícara. El asiático comenzó a sacudirse con fuerza la polla, con una expresión de dolor en su rostro.

Pude ver que realmente quería correrse pero estaba teniendo problemas para hacerlo.

— «¿Quieres un poco de ayuda?», Preguntó mi novia puta.

Sin perder un instante, ella apartó sus manos y agarró su polla. comenzó a jugar con ambas manos, acariciando sus bolas y girando el eje. Estaba parado con las piernas separadas, con una mirada de éxtasis en la cara. Mientras Cristian (que ahora me parecía un viejo amigo) lo observaba, ella cogió su polla con su boca.

Comenzó a chuparlo con entusiasmo hasta que la saliva corría por su barbilla. Fue increíble verla hacer eso. Lo único que lamento es no haber traído mi cámara para grabarla, y todo lo demás que había sucedido.

Lucia estaba arrodillada ahora, con las manos en las caderas del chico asiático. Pasé mi mano por su espalda, que estaba pegajosa con sudor, debajo de sus nalgas, y hundí mis dedos en su coño de nuevo. Queriendo maximizar su placer, me di cuenta de que probablemente todavía no se había corrido y comencé a frotar el capullo de su clítoris con mi dedo índice.

Estaba soltando pequeños chillidos ahogados, y saltando arriba y abajo en mi mano. Entonces sentí que su cuerpo se ponía rígido, permaneció inmóvil por un instante y dejó escapar un gemido todopoderoso, y soltó un chorro, y una espesa y caliente porción de líquido cayó sobre mi palma.

Cuando llegó, la polla del asiático se resbaló de su boca. Lo agarró, le dio dos o tres tirones con fuerza y, dejando escapar un fuerte gruñido, eyaculó. Su esperma brotó por todas partes, unas gotas cayeron en el cabello de Lucia.

Lucia cayó boca abajo sobre su toalla con un suspiro, claramente exhausta. El chico asiático, que de repente se veía terriblemente avergonzado, se dio la vuelta y comenzó a regresar rápidamente a la playa, sin haber pronunciado una sola palabra.


Cristian y yo nos miramos y nos echamos a reír. Después, los tres volvimos a la playa y nadamos. Nos sentamos tomando el sol y hablando… la mayor parte de la conversación giraba en torno al sexo y la perversidad. Cuando Chris dijo que, a regañadientes, tenía que irse, intercambiamos números de teléfono y le dije que era bienvenido a venir a nuestra casa cuando quisiera.

Miriam y yo salimos de la playa alrededor de las 4pm. No hablamos durante el camino a casa, pero en un momento dado me acerqué y le metí la mano debajo de su vestido de algodón y toque su coño… pensé que había tenido una polla extraña en el, y otra en su boca. y no veía el momento de llegar a casa y follar a mi puta pelirroja otra vez.



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A Charlie y a mi nos gustan los juegos


A Charlie y a mi nos gustan los juegos

Eran cerca de las diez de la noche, cuando llamaron a la puerta. Cuando mi marido abrió, se llevó una sorpresa al ver a uno de los mejores clientes de nuestra Empresa.

Necesitaba ayuda, ya que su coche se había averiado. Iba de paso a otra ciudad, unos doscientos kilómetros por negocios y debía estar a primera hora de la mañana.

Mi marido empezó a llamar por teléfono para localizar a alguien que pudiera reparar el coche o alquilarle uno, pero a esa hora no respondía nadie. Le dije a mi marido que lo iba a intentar yo y si, Al final conseguimos ayuda y a primera hora de la mañana vendrían a traer un vehículo para que Ricardo pudiera llegar a tiempo.

Así que le ofrecimos nuestra casa para que se quedara a pasar la noche. Ricardo estaba muy agradecido y mi marido me abrazó y me beso para darme las gracias, para mi sorpresa Ricardo se levantó y comenzó a abrazarme desde atrás… note sus manos en mi barriga y cómo subieron hasta llegar a mis pechos.

Pensé que mi marido le diría algo, pero me cogió del culo, mientras me besaba, metiéndome la lengua en la boca y Ricardo me besaba el cuello… me sentí bien, cómoda. A mi marido y a mi nos gustaban estos juegos y pensé que quizás en algún momento lo había comentado a Ricardo, así que me dejé llevar.

Lo cierto es que me estaban poniendo muy cachonda… dos bocas besándome y cuatro manos acariciando mi cuerpo… el calor que me invadía era evidente.

Cuando note que me iban a bajar los pantalones cortos…

— vayamos a un sitio donde podamos estar cómodos

así que fuimos para nuestro dormitorio, de camino íbamos dejando caer la ropa que nos íbamos quitando.

Allí me tumbaron en la cama, mientras Charlie me besaba, notaba las manos de Ricardo entre mis piernas y al momento sentí sus labios besar mi coño y su lengua juguetear con mi clitoris…

Ufff yo para entonces estaba muy excitada… Charlie continuaba con sus besos y me agarró de los pechos, los apretaba y pellizcaba los pezones. Me sentí tan viva, que no pude evitar correrme en la boca de Ricardo con convulsiones.

Entonces Ricardo se deslizó por encima de mi y me metió la polla y comenzó a moverse deprisa dentro de mi, mientras yo miraba a los ojos a Charlie. El se inclinó un poco y metió su mano entre los dos y empezó a estimularme el clitoris. Ricardo seguía metiendo y sacando la polla de mi vagina, yo estaba extasiada y de nuevo muy cachonda.

Estaba tremendamente caliente y de pronto note como explotó Ricardo dentro de mi y al notar el calor de su líquido, wow estalle fuertemente.

Ricardo se cambió de sitio y Charlie se puso sobre mi, metió su polla en mi coño sensible y encharcado de semen, empezó a embestirme con fuerza, Ricardo me besaba enroscando su lengua y alargó su mano y empezó a frotarme el clitoris, como había hecho Charlie… empecé a gemir y a suspirar, no tenía fuerzas pero mi coño estaba hinchado y excitado y el cosquilleo me desbordaba cuando explote de nuevo al tiempo que Charlie se corrió dentro de mi también.

Después continuaron intercambiándose para follarme, uno y otro y así estuvimos hasta que nos quedamos exhaustos y nos fallaron las fuerzas… nos dormimos los tres… Ricardo a un lado y Charlie al otro y yo en el medio con mi vagina llena de líquido.

Fue nuestro primer trío, lo cierto es que me encantó ser follada por dos hombres. A la mañana siguiente Ricardo se marchó y cuando regresó para devolver el vehículo y recoger el suyo, repetimos de nuevo y fue tremendamente placentero.


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En el Tren de Alta Velocidad


En el tren de alta velocidad

Iba a la ciudad por negocios y cogí el tren de alta velocidad a las 7:00am. A esa hora viajaban muchos ejecutivos.

Habitualmente me visto informal, pero por los asuntos que debía tratar, ese día me vestí con traje azul y corbata haciendo juego. Llevaba una cartera con documentos y algo para leer en el trayecto.

Me acomode en mi asiento reservado en la ventana y al poco se sentó a mi lado un tipo que no estaba nada mal. Nos dimos los buenos días e intercambiamos unas palabras de cortesía. Después cada uno se puso a sus cosas.

Así que saque mi revista Men’s Health que me gusta mucho, no solo por las fotografías de hombres que están de escándalo, sino por lo amena que me resulta.

Estaba ojeando la y me detuve en un artículo, cuando me di cuenta de que mi compañero de asiento miraba de reojo la revista. Me pregunte si le gustaba el tema o si entendería que a mi me gustara.

Así que cogí la revista de tal forma para facilitarle que la mirara el también, donde aparecían imágenes de hombres con unas tabletas de chocolate envidiables.

Le miraba de reojo con la cabeza agachada, simulando leer, cuando como el que no quiere acerqué mi rodilla hasta rozar la suya, y pensé… si aguanta, es que entiende. Como no hizo ningún gesto, la retiré y pensé… a este no le va. Pero al rato volví a repetir lo mismo.

— te gusta la revista?. No, es que no me llama la atención ver esos tíos cuadrados.- me dijo

— si están buenísimos.- conteste

— si, están majos, si, pero no me gustan los tíos

ja, pensé… pues tu rodilla sigue pegada a la mía…

— bueno, a mi si me gustan los tíos

— cada uno con sus gustos, no tengo nada en contra de los gays

— no somos mala gente

Continuamos hablando y el seguía manteniendo su rodilla pegada a la mía… yo estaba a cien, con un calentón tremendo. Me moría de ganas de tocarle el paquete…

Le miré de reojo y me dio la sensación de que estaba empalmado, por lo menos cachondo. Se le apreciaba un bulto en el pantalón. Así que mientras continuaba hablando, gesticulé y le puse la mano encima de la pierna.

Para mi sorpresa, no dijo nada… me dije para mi… este no entiende, pero está dispuesto. Entonces me atreví y subí mi mano un poco más arriba hasta la ingle yyy…

El giro la cabeza, mirando a la gente de los asientos de al lado. Estaban a sus cosas, así que me lance y le metí mano a su paquete abultado y me dijo…

— soy hetero, pero en un par de ocasiones he estado con un hombre

— ahh pues bien, entonces entiendes

— bueno, si tú lo dices

A todo esto, yo no paré de moverle el paquete por encima del pantalón, ahora si que la tenía dura… se giró de nuevo hacia atrás y vio que los ocupantes de los asientos traseros dormían con los auriculares puestos…

— sácate la polla tío, que te la voy a chupar

— el bóxer que llevó es ajustado y es algo complicado

— vete al servicio, que yo voy detrás

Se levantó, se arregló la ropa, estirándose la camisa y se dirigió al WC. y entró. Al momento me levante y fui para allá, me asegure de que nadie miraba de ninguno de los dos vagones y entré.

El ya se había bajado los pantalones y el boxer, tenía una polla nada despreciable, firme y apuntando al techo…. Uff que gustazo mañanero me voy a dar… pensé.

Empecé a acariciarle los huevos y le besé, metiendo mi lengua en su boca, a lo que me correspondió. Me quitó la chaqueta y echó mi corbata hacia atrás. A continuación me agache y me arrodille, cogí su polla y me la llevé a la boca, por cierto era una buena polla y algo gorda, de esas que te llenan la boca.

Teniendo sus huevos en la mano, empecé a pasarle la lengua, a lo largo de su polla, llegando al prepucio, lo sujeté entre mis labios y con la lengua, hacia circulitos mientras continuaba masajeando sus huevos.

Empecé a meterme y sacarme la polla de la boca con ansias, con hambre, que es como me gusta comerme una buena polla. Notaba como el disfrutaba con mis chupadas…

Dejé de acariciarle los huevos para hacerle una paja, al ritmo de mis chupadas y note como se estremecía, lo que anunciaba que se iba a correr. Puso sus manos en mi cabeza y pare de moverme y le dije…

— follame la boca y dame todo tu semen…

Entonces se empezó a mover, metiendo su polla y sacándola de mi boca con ritmo y al momento exploto, corriendo se dentro de mi boca, apenas tenía sabor, pero si era espesa… y yo la trague toda, dejándole la polla bien limpia.

Después nos vestimos… el salió primero y yo le seguí, fuimos al vagón del bar a tomar un café, mientras hablábamos un poco de todo.

Me dijo que le hubiera gustado follarme, pero que hacía como dos años que no había estado con un hombre.

— bueno, bueno, a mi también me hubiera gustado sentir tu polla en mi culo, pero bueno… otra vez será.


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Llame al servicio técnico

Llame al servicio técnico

En la oficina llame al técnico de mantenimiento de una de las máquinas, cuando llegó la reviso y apareció una pieza que debía reparar.

El caso es que este chico ya había venido anteriormente, pero nunca reparé en el. Ese día si lo hice…

Era un hombre alto, de complexión media, atractivo y con unos labios carnosos de esos que te apetece morder.

Me explicaba cómo debía evitar que volviera a ocurrir el problema. Gesticulaba mucho con las manos y sin querer me rozó un pecho. Eso me provocó un hormigueo instantáneo entre las piernas.

Yo llevaba una blusa con un buen escote, y vi como se fijó en mis pechos, ya que mis pezones se habían erizado y volvió a rozar mis pechos “accidentalmente”., me rozó la mano… lo miré, le sonreí y cerré la puerta de la sala tras de mí.

Le dije que si quería empezar algo, yo lo iba a terminar. Sonrió y me dijo que lo hiciera. En ese momento me percaté de que tenía una ereccion importante, e intentaba ponerse bien la polla…

— espera

Me acerqué a él y le baje la cremallera del pantalón, se le veía un bulto tremendo… estaba inquieta por saber que escondía…
Le baje el pantalón y el bóxer y salto una enorme polla, era tan larga que tuve que apartarme un poco.

Ufff jamás había visto nada igual… mi coño goteaba deseando sentir aquella polla dentro de mi.

Comencé a acariciar aquella polla, mientras el desabrochó mi blusa, dejando al descubierto mis pechos, se inclinó y se los metió en la boca, con su lengua jugueteaba con mis pezones puntiagudos, pasaba de un pecho a otro, a la vez que los manoseaba.

No se que me paso, que tuve un orgasmo instantáneo y mi coño goteaba como nunca.

— quieres seguir…

— siii, quiero que me la metas

Me levante la falda y me puse de espaldas a él, apoyándome en la mesa. Note como cogía con la mano mi tanga y lo ponía hacia un lado y al momento note el calor de su polla entrando en mi vagina. Wow, tremendo, esa polla entro sin problemas dentro de mi, estaba bien mojada…
con cuidado la iba introduciendo hasta llegar al fondo de mi vagina. Empezó a moverse pausado hasta moverse con rapidez, sentía como entraba y salía rozando cada centímetro de mi interior.

Empezó a empujar con más fuerza, mis pechos bamboleaban. Me sujete en la mesa y el me tenía agarrada de la cadera para que no escapara… empecé a gemir, estaba a punto de estallar…

— correte en mi culo

— si, si, siii… yaaaa

Y sentí su líquido caliente como recorría mis nalgas. Fue rápido pero intenso, nunca pensé que me pudiera pasar una cosa así.

Rápidamente nos arreglamos y justo cuando estuvimos vestidos se abrió la puerta. Debieron notar algo, ya que yo estaba sofocada pero no dijeron nada y se marcharon

Así que el técnico agradeció que le llamara y yo le agradecí sus servicios.


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Trabajo en un Gym


Trabajo en un Gym

A veces entro al baño y me recreo mirándome… me veo mona, soy delgada, pelo largo castaño, ojos rasgados de color miel, de tez clara, tetas de talla 90 y un culo redondo bien apretado. No podía entender porque mi novio había decidido dejarme.

En el Gym llevo unos pantalones cortos deportivos y camiseta blanca, habitualmente sin sujetador, ya que tengo los pechos firmes.

Observaba desde el mostrador cómo salían los últimos clientes y apareció mi jefa Amanda… una mujer de unos treinta y pocos, elegante y sofisticada. Siempre atenta y pendiente de las necesidades de sus empleados…

— cerramos?, todo bien?

Me dijo Amanda alegremente mientras pasaba por delante del mostrador…

— si, todo perfecto

Debió notar mi ánimo y se acercó, me cogió de los hombros…

— todo bien de verdad?

Quise disimular, pero no lo pude evitar y mis ojos se inundaron de lágrimas, agache la cabeza y Amanda puso un dedo en mi barbilla, levantándome la cara…

— ánimo, no llores guapa, que te pasa?

— mi novio me ha dejado

Entonces Amanda me abrazo y me sentí bien, arropada entre sus brazos, así que le correspondí. Al momento me dijo…

— espérame aquí, no te muevas, solo necesito unos minutos

Amanda se dirigió a la puerta y cerró por dentro con llave, apago todas las luces y volvió, pasó por detrás del mostrador, apartó la silla …

— donde íbamos?

— gracias Amanda, no hacía falta que cerraras, ya lo hubiera hecho yo

— no es nada

Y me dio un beso entre el cuello y la oreja. En ese momento me aparté de ella y me dijo…

— estas bien?

— si Amanda, no quiero que pienses otra cosa…

— confías en mi?

— si, claro que si

— y estarás bien?

— si, muy bien

Y volvió a rodearme con sus brazos suavemente, al momento note como empezaba a besarme el cuello… me sentí bien así que me dejé llevar… sus manos ligeras se metieron por debajo de mi camiseta acariciándome el vientre.

Cerré los ojos y suspiré para mis adentros, mientras notaba como sus manos alcanzaban mis pechos firmes. Mi respiración se aceleraba por momentos, instintivamente busqué los labios de Amanda, a lo que ella me respondió enlazando su lengua con la mía.

Amanda me pellizcaba un pezon y con la otra mano la iba introduciendo por la cintura del pantalón hasta llegar hasta mi depilado coño y húmedo, con sus dedos ligeros los hundió en mi vagina, empezó a moverlos en mi interior.

Ummmm me temblaban las piernas, sus manos no cesaban de regalarme caricias, con una mano continuaba estrujando mis pechos y la otra hundiendo sus dedos en mi vagina, su lengua ágil jugando con mi lengua. Yo creí desfallecer de placer, para mi era la primera vez que tenía contacto con otra mujer.

Se centró en mi clitoris, moviéndolo con rapidez, mis sollozos se habían convertido en gemidos, casi gritaba….

— Ahgggggg

Amanda no quiso que me corriera aun, se separó de mi y se arrodilló, con sus manos me bajo el pantalón, arrastrando al mismo tiempo las braguitas…

Notaba su respiración agitada entre mis piernas, estaba tan excitada que le acerqué mi coño a su boca. No me hizo esperar y hundió su lengua…

Ufff que dulce el roce de su lengua cálida, al mismo tiempo, hundió dos dedos en mi vagina, los movía deprisa y mis gemidos eran incontrolables. Entonces Amanda empezó a succionarme el clitoris y con la mano libre empezó a estrujarme los pechos erizados.

Yo estaba en una nube, las piernas apenas me sujetaban… iba a correrme…

— ahhh, así… sigue…. Ahhhhh

Cuando me calme un poco y recobre la respiración…

— ha sido increíble

Amanda sonrió, se acercó y me dio un beso…

— esto no tiene porque acabar aquí, podríamos ir a mi casa

Entonces la sonreí, me subí los pantalones y le dije…

— voy a darme una ducha al vestuario

Amanda me acompañó y me miraba mientras me duchaba, salimos del gym y andamos por la calle cogidas del brazo, cuando Amanda me pregunto…

— estas bien?

— mejor que nunca Amanda.


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Me invitó a ir al cine

Me invitó al cine

Llegó a nuestro grupo de amigos, se llamaba Miguel y congeniamos muy bien desde el primer momento, era fácil hablar con el… tenía una mirada cautivadora y pícara al mismo tiempo.

Al cabo de unos días, me invito a salir una noche a ir al cine, a lo que yo acepte encantada. Lo cierto es que estaba coladita por el y ese día me preparé a conciencia para nuestra cita.

Me hice unos rizos en la melena, dejándola suelta, me puse un vestido por encima de la rodilla de color azul, con la tela de satén y un tanguita de hilo de color negro, sin sujetador y por último mi perfume favorito de aroma dulce.

Cuando llegue a la puerta del cine, ya estaba Miguel esperándome, era pronto así que tranquilamente elegimos la película que queríamos ver.

Después entramos a la sala y elegimos la última fila de la parte de arriba. El cine estaba prácticamente vacío, apenas habían algunas parejas en las filas delanteras.

Empezó la película y yo estaba inmersa en mis pensamientos… me sentía muy atraída por Miguel y necesitaba saber si era correspondida, así que me acerqué todo lo que pude.

En una escena de la película, me sobresalté y mi mano fue a parar sobre la polla de Miguel, rápidamente la aparté pidiéndole perdón…

— no te preocupes, tengo que decirte que desde que te vi me sentí atraído por ti. Ese perfume que usas…

Alargó su mano hacia mi pelo y lo acaricio, al mismo tiempo se acercó a mi cuello para olerme…

— me gusta

Empezó a besarme suavemente el cuello, las orejas, uff, se me erizo la piel, desde los pies hasta la cabeza…

— vas muy rápido

— para nada

dijo pasando sus dedos por mis muslos, seguidamente los deslizo hasta llegar a rozarme el coño

— Miguel, aquí no, nos pueden ver

— tranquila, no hay casi nadie

En ese momento, se arrodilló frente ante mi, levanto la falda de mi vestido y hundió su cara entre mis piernas. Al momento creí soñar, sentía como me lamia el coño despacio, su lengua iba de abajo hacia arriba y me daba besos en el clitoris.

Mmm notaba como mi vagina empezó a gotear y deseaba que ese momento no acabara… pasados un par de minutos se levanto…

— me gusta como sabes

Y volvió a hundir su lengua en mi vagina, ahora lo lamía con frenesí y chupaba y succionaba mi clitoris. Ufff estaba haciendo un gran esfuerzo para no gemir, cada segundo que pasaba sintiendo su lengua y saber que nos podían pillar, me hizo excitarme al máximo.

El siguió lamiendo mi coño hasta llegar a mi ano, me acaricio con sus dedos… me sentí toda empapada…

— Cuanto hace que no follas por detrás?

me pregunto, al mismo tiempo que hundió uno de sus dedos en el ano…

— hace tiempo, eso no se lo doy a cualquiera

le conteste casi sin aliento…

— pues ven, que yo te voy a tratar bien.

Se sentó y me subió sobre sus piernas, dándole la espalda. Cogiéndome por la cintura me acercó a él. Note la suavidad de la punta de su glande rozar mi ano, intento metérmelo pero le resbalo.

— mmm tienes el culito bien apretado

Se cogió la polla con su mano y suavemente la fue introduciendo en mi recto, note la grosura de su miembro y sentí algo de dolor, pero a cada centímetro que entraba, note como mi vagina se mojaba, me mordí los labios y poco a poco se iba moviendo, dándome cachetes en la nalga.

Me movia las caderas, al mismo tiempo que el empujaba subiendo el ritmo. Uhhh ahogaba mis gemidos, pero uno se escapó…

— shhh, calladita

Con una mano tapó mi boca y con la otra me acariciaba el clitoris al ritmo de sus embestidas. Uff yo lamia los dedos que tapaban mi boca, no podía resistirme, estaba sofocada, la sangre me ardía y el corazón me iba a cien.

Notaba su polla entrar y salir de mi ano y sus dedos ágiles estimulándome el clitoris, mi vagina era un rio… No podía más, me incliné hacia delante y el metió su polla totalmente dentro de mi…

— tengo ganas de azotarte

me dijo, mordiéndose los labios…
No pensé, me desabotone parte del escote del vestido, dejando a la vista mis grandes pechos, y el rápidamente me los cogió, los estrujaba sin parar de mover su polla dentro de mi.

— que culito más rico, ven bésame

cogió mi cara y la acercó a él… Sus besos me hicieron estremecer…

— no puedo, ya no aguanto, me voy a correr si sigues así.

— correte, yo también me voy a correr… correte conmigo…

— siii, sigue, no pares, ya casi, ya, ya…

dije apretándome los pechos. Me inclino hacia adelante de nuevo y en una embestida note como me inundo con su cálido líquido y yo estalle con él, empapándolo todo.

Me quedé sentada sobre su polla un momento, mientras nos besábamos y jadeábamos.

— anda, límpiate con esto.- dándome un pañuelo

— gracias, creo que vendré más a menudo al cine

Sonrió regalándome un guiño.

Cuando me senté en la butaca de al lado, vimos que el suelo estaba empapado de nuestros fluidos.


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Fin de semana en el pueblo

Fin de semana en el pueblo

Aunque tengo una relación estable con Yesica, en ocasiones necesito una polla…

Mi ex marido apoya mi relación… ya que todos nos conocemos desde la universidad y siempre me fascinaron las tetas enormes de Yesica.

Roberto llegó a recoger a nuestro hijo para llevárselo y pasar la mitad del periodo de vacaciones con el.

Roberto está encantado de follar conmigo alguna vez. Le dijo a nuestro hijo que dejará sus cosas en el coche y que fuera a despedirse de sus amigos y que en una hora se marchaban.

Cuando nos quedamos solos, me pregunto si necesitaba un polvete… miré el bulto que empujaba su pantalón y dijo…

— será rápido

Con la mirada le dije que si y sacó su polla del pantalón. Me agache y empecé a chuparla con fuerza, le lamí la punta con entrega, ya que se que le encanta.

El me subió la camiseta, y me quitó el sujetador. Me estrujo los pechos y pellizcaba mis pezones, después me levantó del suelo, agacho su cabeza y la hundió entre mis pechos, los lamía y besaba con desesperación, bajo una de sus manos por mis muslos y metió dos dedos en mi vagina, los metía y sacaba deprisa.

Me apoye en el respaldo del sofá, dándole la espalda y levante una pierna, le agarre la polla que estaba tremendamente erecta y dura. La puse en la entrada de mi vagina y él empujó, metiéndome la de una vez y empezó a moverse metiendo y sacando su polla con fuerza.

Con una mano me sujetaba de la cadera y con la otra me acariciaba el clitoris. Mis tetas bamboleaban de los embistes y de pronto me inundo con su semen y exploté al notar su líquido caliente en mi interior. Caí al suelo exhausta, me pasé la mano por el coño y mi mano se llenó de su semen.

Fuimos al baño y nos lavamos rápidamente, nos vestimos y se fue ya que nuestro hijo estaba esperando.

Me sentí mal al engañar a Yesica…

Apenas habían pasado 15 minutos cuando llegó Yesica. La fui a recibir a la puerta y le di un largo beso en los labios. Ella se alegró y dijo…

— vaya como tienes los pezones

… olvide ponerme el sujetador y mis pezones aún estaban excitados, empujaban la camiseta… ella me pellizco un pezon…

— tenemos tiempo para uno rápido antes de irnos al pueblo?

Íbamos al pueblo de sus padres a pasar el fin de semana, estaba algo retirado y le dije que cuando llegáramos tendríamos tiempo para lo que quisiera…

Lo cierto es que me la hubiera comido en ese momento, pero temía que quedaran restos del semen de Roberto y ella lo notará. Entonces dijo que me iba a imitar y a quitarse el sujetador…

Ella sabía que me volvían loca sus tetas y eso sería muy tentador para mi…

Cuando tuvimos todo preparado en el coche, Yesica dijo que tenía un regalo para mi. Me quedé sorprendida y cuando lo abrí, vi que era un huevo vibrador…

— me dejas que te lo ponga?

Deslizó sus dedos por mi coño y introdujo el huevo, después se lamió los dedos y se colocó su huevo. Le dio al mando y el vibrador pálpito en mi interior, dijo que durante el viaje lo llevaríamos conectado en modo intermitente…

Estábamos a escasos dos kilómetros del pueblo, cuando paramos a repostar. El chico de la gasolinera dijo que había caído un líquido del motor, así que fuimos a un taller cercano. El dueño conocía a la familia de Yesica y nos explicaba que podría ser… cuando Yesica le dio al mando de mi vibrador…

Ufff me puse roja y mis pezones empujaban la camiseta. Sergio notó que estaba incómoda y se acercó preguntando si podía ayudarnos en algo, a lo que Yesica aprovecho para pedirle un coche prestado hasta tener el nuestro listo. Muy amable no ofreció un utilitario y nos dio las llaves.

Cambiamos el equipaje de coche y me senté en la parte del conductor. Sergio se acercó para enseñarme donde estaban las luces y demás, acercando su mano a mis muslos y su cara a la altura de mis pechos.

Una vez que salimos, Yesica se reía de cómo Sergio miraba nuestras tetas… alargue la mano y le di un pellizco en su pezon…

— no me extraña, menudo bulto tenía… se ha puesto cachondo mirándonos las tetas.

Cuando llegamos a la casa, recogimos las pocas cosas que llevábamos, entramos y dejamos caer las bolsas. Comenzamos a besarnos… estábamos cachondas de todo el viaje, con los huevos vibradores… Yesica me sujeto por la espalda y me besaba y chupaba los pezones, yo cogí sus enormes pechos, apretándole los pezones, ella accionó de nuevo el vibrador y yo hize lo mismo con el de ella.

Nos desnudamos y nos frotamos los pechos, después nos tumbamos sobre la alfombra, enlazamos nuestras piernas hasta rozarnos los coños. Nos movíamos deprisa, empujando apretándonos compulsiva mente, le dimos a toda velocidad a los vibradores y estallamos casi al tiempo.

Un par de horas después, aparecieron Sergio y su hijo para entregarnos el coche reparado…

Nos envolvimos con unas diminutas toallas. Les pagamos la factura y Yesica para mi sorpresa fue cuando dijo…

— hemos estado follando, pero ahora necesitamos una polla, o quizás dos.

Se quedaron paralizados…

— queréis echarnos una mano?

… a todo esto, el hijo ya había entrado y se estaba quitando los zapatos. Sergio aceptó y nos presentó a su hijo David… se desnudaron ante nuestra mirada, mostrando sus pollas considerablemente grandes.

Aprovecharon el tiempo y rápidamente Sergio le metió la polla a Yesica, la hundió en lo más profundo de su vagina, empujaba con fuerza y David le metía la polla en la boca…, ardía todo en mi, estaba tan cachonda por el ambiente que me uní a ellos y chupe los pechos de Yesica , después me acerqué para lamer su coño y las bolas que lo golpeaban, trague los jugos mezclados de ellos, la excitación era irremediable…

Cuando Sergio se corrió y descargó todo su líquido sobre el coño de Yesica y me dijo que dejara que su hijo me follara. Sin pensarlo me puse a cuatro, ofreciéndole mi vagina deseosa de una polla y Yesica se deslizó debajo de mi para ver cómo entraba la polla de David dentro de mi, dejándome su coño a la altura de mi boca.

El chico empujaba con fuerza y yo hundí mi lengua en el coño de Yesica… olía al semen de Sergio… yo saboree su coño como si fuera la primera vez, con esmero degusté su dulce flujo… este le metió los dedos y brotaba de su coño restos de su líquido que yo lamí. Tuve que parar cuando David descontrolado empujaba a toda velocidad hasta que explotó inundándome con su líquido…

Antes de que pudiera reaccionar, Sergio metió su polla dentro de mi coño mojado… la tenía dura y era más gruesa que la de David. Yesica me dijo que levantara las piernas para que no escapara nada de líquido. Sergio era más experto y metía y sacaba su gruesa polla de mi coño una y otra vez, hundiéndola bien, en lo más profundo de mi vagina.

Sin desfallecer empujó hasta correrse de nuevo dentro de mi, note su cálido líquido y me hizo estremecer de placer.

Yesica me confesó que disfrutaba de ver cómo me follaban, que no me preocupara porque pasaría la noche lamiendo todo el semen de mi coño.


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Una de mis fantasías cumplida

Una de mis fantasías cumplida

En mis fantasías imaginaba a mi marido como un hombre liberal, satisfaciendo mis más íntimos deseos…

Un sábado Arturo llegó con Juan y Sebastián del fútbol, me los presento y me retiré a terminar unas cosas. Arturo les preparó unas copas, cuando acabe me uní a ellos, sentándome junto a Arturo en el sofá.

Ya habían tomado algunas copas y reían con la conversación que parecía ser animada. Mi marido puso su mano en mi rodilla, y la acarició subiendo por el muslo hasta el borde de mi falda…

— sabes? Juan dice que le gustaría comerse un buen coñito… dijo Arturo mirándome a los ojos y levantándome la barbilla con un dedo.

Sonrojada le miré sin entender nada. Juan se atragantó con la bebida y tosió con fuerza. Sebastián se quedó paralizado sin saber que hacer o que decir…

— pues si Juan, mi mujercita tiene un coñito muy sabroso, estoy seguro de que te gustaría conocerlo

Yo miraba a Arturo alucinada, sin acertar a decir una sola palabra. Sus amigos estaban callados, y en silencio le miraban.

Al momento Arturo se levantó y me pidió que me levantara, yo obedecí sin atreverme a decir nada. El se puso tras de mí y me levantó la falda… sonrojada intentaba que parara, empujando sus manos para que se estuviera quieto.

Acariciaba mis muslos y me mordisqueó el lóbulo de la oreja mientras me susurraba…

— hazlo por mi cariño

Me quede paralizada, sin saber que hacer o decir pero lo cierto es que sentí una excitación fuera de lo común y me dejé hacer… me bajo el tanga …

— os gusta?

Sus amigos sujetaban sus copas sin mediar palabra, pero sus ojos transmitían lujuria.

A continuación Arturo me hizo sentar en el sofá y separó mis rodillas, exponiendo mi coño a sus amigos. En ese momento me intimidó sentir las miradas de esos desconocidos, pero a la vez sentí satisfacción al ser observada.

Arturo pasó su mano por mi coño abierto y sentí un calentón tremendo…

— a que tiene un coño apetitoso?

Sus miradas lo decían todo y a continuación Arturo siguió acariciándome el coño, metiéndome un dedo… yo notaba un calor tremendo, mi coño estaba mojado y mi excitación subió…

— anda Juan, vente a comer este coñito, que a Marta le encanta que se lo coman.

Jamás hubiera pensado que me ofrecería a otro hombre, pero lo cierto es que lo deseaba, estaba tan cachonda que hasta se lo hubiera pedido yo misma.

pero Juan no se movió…

— venga Juan, no hagas esperar a la señora… esta toda mojada…

Juan dejó la copa sobre la mesa y se levantó acercándose a mí con pasos inseguros y mirando a un lado y a otro…

— donde has escondido la cámara?

— en ningún sitio Juan

— no es una trampa? dijo Sebastián

— nooooooo… dijo Arturo riendo. Es una oferta a dos amigos…

Juan aún desconfiando llegó hasta mí y se arrodilló mirando mi coño…

— solo es eso Juan…

Entonces Juan se animó y metió la cara entre mis muslos, sentí su aliento en mi coño, su lengua húmeda y cálida me estremeció. Chupaba con cuidado y rapidez…

— está bueno?

pregunto mi marido mientras me estrujaba los pechos…

— muy bueno

— te gusta cariño?

Un gemido salió de mi garganta cuando fui a responder y asentí con la cabeza. Me recosté en el sofá y me acomodé para disfrutar de la lengua de Juan…

— Sebastián, ven con nosotros, a Marta le gusta chupar una buena polla.

Y a continuación me besó, metiéndome la lengua en la boca…

— te va a gustar, tiene una buena polla

Antes de poder decir nada, tenía una polla enorme y dura en mi cara…

— venga cariño, demuéstrale lo bien que la chupas

Abrí la boca y él poco a poco me la fue metiendo. Juan seguía chupando mi coño con ganas, succionaba mi clitoris y pasaba la lengua de abajo arriba, recorriendo todo mi coño.

Estaba al máximo de excitación, mis gemidos se ahogaban en la polla de Sebastián. Arturo me desabrocho la blusa y me quito el sujetador y empezó a jugar con ellas, pellizcándome los pezones.

Uff no podía contenerme más, me iba a correr… ahhh ahogando mis gemidos me corri en la boca de Juan y este chupaba con más ganas, bebiéndose los fluidos de mi corrida.

Sin dejarme recuperar de los jadeos, Arturo hizo que se cambiaran de sitio y Sebastián fue quien me comía el coño ahora, hundiendo su lengua en mi vagina y yo chupaba la polla de Juan… era algo más pequeña, de unos 16 cm. pero estaba tremendamente dura.

Yo le chupaba la polla con desesperación, quería devolverle lo bien que me había corrido con su lengua… Note que volvía a estar excitada… me iba a correr de nuevo en la boca de Sebastián…

— correte en su boca… dijo mi marido… que vea lo rico que sabe

Y entre suspiros me corri, mientras Arturo me besaba la cara.

— fantástico cariño

Después hizo que se tumbara Sebastián en el sofá y me pidió que me pusiera encima. Así que obedecí y me metí ese pedazo de polla de una vez, sentí como llenaba cada rincón de mi vagina.

Empecé a moverme como poseída, mi coño ardía con aquella polla dentro… saltaba sobre ella como una loca. Levante la cabeza y vi como Juan y mi marido nos observaban con cara de satisfacción.

Entonces mi marido le señaló mi culo a su amigo… no se muy bien, pero al momento Juan se colocó tras de mí y me metió su polla en el ano… sentí dolor, pero al momento se transformó en placer… estaba eufórica, exaltada, mis pechos eran piedras…

Me faltaba la respiración con los jadeos… levante la cabeza y vi que Arturo que se estaba haciendo una paja, con los ojos pegados a la escena de verme follada por dos pollas.

Le miré fijamente y abrí un poco la boca, me lamí los labios. Entonces Arturo se acercó y me metió su polla en la boca…

— hazme tú mejor mamada cariño

Creí enloquecer… tres hombres… tres pollas solo para mi…

— follarla bien… dijo Arturo con voz entrecortada… correos dentro…

Los dos se corrieron casi al tiempo y se quedaron quietos esperando a que mi marido explotara.

Al momento se corrió como nunca…

— trágatelo todo

Después nos vestimos y se acabaron las copas entre risas. Cuando se marcharon, mi marido me pregunto si me había gustado. Asentí con la cabeza, al mismo tiempo que me mordía el labio inferior.

— te gustó ser mi puta?

— me encanto

— querrás más?

— siiiii… respondí abrazándole… pero sería bueno algo de variedad…

— otros amigos?

— también mujeres?

— te gustaría ver a tu mujercita follando con mujeres?

… sonrió pensativo…

— en que piensas?

— ya verás…

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Un juguete para mi jefe

Un juguete para mi jefe


Estábamos pasando momentos muy delicados económicamente, apenas nos alcanzaba para pagar la hipoteca. Nos costaba mucho llegar a fin de mes y Luis y yo discutíamos a menudo, nuestro ánimo no estaba en el mejor momento y follabamos de tarde en tarde, lo que aumentaba mi desesperación.

Una tarde recibí un recado de mi jefe, quería que fuera a verle a su despacho. Sentí que algo malo iba a suceder… por la mañana cuando estaba mandando unas fotos mías desnuda a Luis por wasap, no me di cuenta y mi jefe que pasaba por detrás, creo que las vio.

Cuando entre en su despacho, me hizo cerrar la puerta tras de mi y me señaló la silla frente a su mesa. Cuando me senté me dijo…

— He visto que enviabas fotos de desnudos a alguien esta mañana.

— no, no… lo negué

Se molestó y dijo…

— me llamas mentiroso?

— no, no quería ofenderle… estos últimos días estoy algo nerviosa y no he tenido sexo con mi marido y por eso le mandé esas fotos.

— y como son esas fotos, Puedo verlas?

No me apetecía enseñarlas, pero quería ganármelo y así no perder mi trabajo. Cogí mi teléfono y las busqué y se las enseñé, bajo la promesa de que no contaría nada.

Mientras buscaba las imágenes, note como el me miraba las rodillas. Me sentí algo incomoda y excitada a la vez.

El iba pasando las imágenes, mientras yo le miraba, hubo una que no podía ver y me acerqué a él, para ampliar la imagen. En ese momento, puso su mano sobre mi rodilla… hablaba de la foto mientras su mano iba subiendo por mi muslo, cuando estaba a punto de llegar a mi tanga, le pare la mano.

Me miró sorprendido…

— por favor, no me despidas… sujetándole la mano sobre mi muslo.

— no te despediré

Me dio tal alegría, que me levante y le abracé fuertemente. A lo que el aprovecho y puso su mano en mi culo, luego la otra y sentí como su polla erecta empujaba mi entre pierna.

Se apartó por un momento y fue a la puerta, miró fuera y después la cerró por dentro con llave…

— estamos solos, todos se han ido a casa

— desnúdate, quiero verte

Sin decir una sola palabra, me puse frente a él y fui quitándome la ropa poco a poco y dejándola caer al suelo…

— llevo soñando con este momento desde el día que te contrate, es una de mis fantasías, pero nunca pensé que se hiciera realidad.

Cuando estaba totalmente desnuda, con una seña me dijo que me acercara. Yo obedecí y sus manos cogieron mis pechos y empezó a jugar con ellos y a pellizcar mis pezones, después agachó la cabeza y empezó a chupar y mordisquearlos. Me recostó sobre el escritorio y sentí como sus labios recorrían mi piel hasta llegar a mi coño.

Me estremecí, mis pezones apuntaban al techo y notaba como mi vagina goteaba.

Hundió su lengua en mi clitoris y como si fuera un dulce, lo chupaba con la lengua abierta y lo mordisqueaba con cuidado… yo estaba envuelta en un mar de sensaciones y excitación.

Al momento me agarró de los hombros para que me inclinara y me agachara de rodillas… le desabroché el pantalón y se lo baje, a continuación hice lo mismo con sus bóxers y salió su polla golpeándome la cara… no estaba nada mal… la cogí con la mano y me la llevé a la boca.

La estuve chupando y con la mano le hacía una paja, continué con la mano y le chupaba una bola y la otra, metiéndolas en mi boca, sin dejar de mover mi mano, de arriba abajo.

Después abrí mi boca y el metió la polla en ella, empezó a moverse, empujando hasta llegar al fondo de mi garganta, se movía con rapidez y sentí como empezaba a temblar… se paró sujetándome la cabeza con las manos.

Me hizo levantar y colocar de nuevo sobre el escritorio, abrió mis piernas, se cogió la polla y la colocó en la entrada de mi vagina. La note como se abría paso en mi interior, lo que me hizo enloquecer… notar la dureza de su polla, no podía esperar más…

— follame, follame…

Se movía con suavidad, y poco a poco con más intensidad. Estaba a punto, me iba a correr… el jadeaba y pensé que estallaríamos a la vez, pero de pronto la sacó. Me dio la vuelta sobre el escritorio, dejando mi culo a su vista., separó mis piernas, note como pasaba la punta de su polla por mi ano, lo frotaba de arriba abajo y la hundió de una vez hasta el fondo… se me escapó un gemido.

El me sujetaba con las manos las caderas y empujaba con fuerza… como un loco, pasaron unos minutos sin dejar de moverse, hasta que le oí gemir y seguidamente, me inundo con su líquido caliente. Se quedó parado un momento y después fue sacando poco a poco su polla de mi culo, sentí como salió un poco de su líquido.

Me quedé quieta recobrando el aliento y oí un ruido, cuando me di la vuelta, mi jefe me estaba haciendo fotos desde su teléfono. Me obligo a abrir la boca y metió su polla en ella para hacerme una foto y otra como me la metía en el coño…

— quédate tranquila, son solo para mi. Si quieres que nadie las vea, tendrás que ser mía siempre que quiera. A partir de este momento, nunca llevarás bragas en el trabajo.

Y así me convertí en un objeto para mi jefe…


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Perduró en mi recuerdo

Perduró en mi recuerdo

Recuerdo que cuando empecé a descubrir mi cuerpo, me excitaba con solo mirarlo. Me llegue a hacer tres pajas al día de lo cachonda que estaba durante todo el día.

En cualquier sitio, si me picaba, aprovechaba el momento y me daba placer…

Una tarde estaba en el baño de la piscina, era verano y el calor hizo que mi calentura se disparara… la puerta no tenía pestillo y se quedaba entre abierta, había una ventana por la que se podía ver una zona para tomar el sol.


Llevaba el biquini puesto y empecé a tocar mis pechos por encima de la tela y con la otra mano, me acariciaba los labios del coño con la braguita puesta.

Uhmmm rápidamente note como empezaba a chorrear mi flujo, me apretaba las tetas con la otra mano, estrujandolas y pellizcándome los pezones duros… metí un dedo dentro de mi vagina, apartando la braguita a un lado.

Mi dedo entraba y salía con rapidez, empapando mi mano de mis fluidos… mordisqueaba mis labios del placer que sentía y cerré los ojos…

Mmmmm estaba a punto, mi mano iba a toda velocidad, estimulándome con el dedo, me estremecí y me curvé, cuando sentí una mirada…

Mire hacia la ventana y vi a un chico, escondido tras un árbol, observando cómo me tocaba…

Fue cómo un estallido, mi mano siguió metiendo y sacando el dedo de mi vagina y explote de forma brutal, arqueando mi cuerpo… fue intenso y largo, como nunca antes había experimentado.

Mis piernas temblaban y salió mucho líquido blanquecino de mi vagina, que recorrió parte de mis muslos… agotada mire al chico, pero ya no estaba. Después fui a la ducha y a continuación me bañé en la piscina.

Pasaron los días y en mi recuerdo perduraba aquel día, quería volver a sentir aquella explosión… en mi cabeza estaba la cara de aquel chico y mi lo que sentí …

Un día paseaba cerca de un río y me excité con el recuerdo, me senté en una piedra que había dentro del agua para refrescarme, me senté en ella y notaba como el agua acariciaba mis pies, cuando instintivamente metí dos dedos en mi vagina por un lado de la braguita.

Estaba ensimismada, sintiendo el cosquilleo que me producían mis dedos acariciando mi coño y me metí otro dedo en el ano, miraba como entraban mis dedos en la vagina y me excitaba aún más…

Cuando mire al otro lado del rio y vi una sombra, entonces mi calentura se aceleró, sentía los latidos de mi corazón alterados, me subí el vestido hasta la cintura… no pensaba en nada, solo en lo cachonda que estaba…

Abrí las piernas, aparté la braguita a un lado y metí dos dedos dentro de mi vagina. Volví a mirar y las sombras parecían ser las de un chico… eso me hizo sentir la misma intensidad de deseo que la otra vez… me volví loca y mi mano no paró de moverse hasta que explote tremendamente, agachándome completamente sobre mis rodillas, gimiendo sin importarme si alguien me oía.

En ese momento descubrí que me gustaba y que me excitaba ser observada.


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Me gusta mirar

Me gusta mirar

Hablábamos Clara y yo de cómo sería si follara con otro hombre… yo le preguntaba si le gustaría y una noche que estábamos follando, fantaseábamos con que yo era otro hombre.


El caso es que nos pusimos muy cachondos y tuvimos una explosión digna de recordar.

Un día hablamos con alguien y dijo que nuestro vecino tenía un pollon, de esos que salen en las películas porno, grande y gruesa.

Desde ese momento hablábamos de la polla de nuestro vecino Joel, y le propuse hasta convencerla de que cuando le viera se le insinuara y le pusiera cachondo… era un juego que a los dos nos motivaba para nuestros momentos sexuales.

Un día le pedí a Joel que por favor me ayudara a mover un mueble del salón…

Clara llevaba una minifalda muy cortita y una blusa transparente y nada de ropa interior. Eso era lo acordado para poner cachondo a Joel.

Cuando llegó, no le quitaba el ojo de encima a Clara y de vez en cuando se frotaba la polla… se apreciaba que la tenía dura, por el bulto del pantalón, aunque lo intentaba disimular.

Clara se agachaba como haciéndose la descuidada, dejando ver su coño, tenía los pechos duros, con los pezones de punta.

Me di cuenta de que Joel ya estaba en su punto y con el pretexto de ir a comprar unos tornillos que se habían caído del mueble… los dejé a solas.

Hice como que salía de casa y me escondí en una habitación cerca del salón, para poder escuchar lo que decían…

Estaba muy cachondo de oírles y después de unos 20 minutos… entre en silencio al salón, vi que Clara le estaba chupando la polla a Joel… el estaba apoyado en el respaldo del sofá y Clara estaba arrodillada, comiéndole el pedazo de polla… era cierto lo que decían…doblaba en tamaño y grosor la mía… no lo podía creer…

Esto me excito de sobremanera, ver esa imagen, fue tremendo. Debí hacer algo de ruido porque…

De repente Joel se dio la vuelta y me vio… rápidamente para que se relajase, le dije que no había ningún problema, que continuara…

— Ir al dormitorio, les dije…

el titubeó un poco, pero Clara le cogió de la mano y le llevó a la habitación, allí Joel se desnudo completamente y empezó a querer metérsela a Clara, pero la verdad es que le costó

… ya que Clara nunca había estado con otro hombre… yo la desvirgué y tenía la vagina estrecha…

Clara se levantó la minifalda hasta la cintura y se puso a cuatro, apoyando sus manos sobre la cama, el se cogió la polla y se la restregó por las nalgas y se la pasaba por la entrada del coño y ella se estremecía al sentir esa polla.
El calentón que sentí era irresistible…

Después la colocó en la entrada de su vagina y poco a poco fue hundiéndola, hasta meterla al fondo… ella gemía sin parar.

En ese momento le pregunté que sentía y me dijo sentirse llena por completo…

— me gusta mucho, mmmmm…

Apenas podía hablar…

Joel empezó a embestir su coño, acelerando su ritmo, la metía y sacaba sin hacer pausas… ella ya deliraba de gusto gritando…

— si, si, que gusto, sigue…

Yo para entonces, había sacado mi polla y la movía de forma violenta…

El continuo con el vaivén penetrando a Clara, note como se convulsionaba y un último empujón en el que paró con temblores, indicando que se había corrido.

Ella me miraba como me hacía la paja… el ver su cara, saber que tenía una polla dentro y oírla gemir… estallé, corriéndome de una forma tremenda y manchando mis pantalones

En ese mismo momento Clara gimió como yo nunca la he hecho gritar de ese modo. Después de unos segundos Joel sacó la polla y del interior de su vagina, brotó el semen de él, le corrió entre los muslos hasta las rodillas.

Ella temblorosa se levantó, con una sonrisa. Le dijo a Joel que pasara al baño y ella pasó al nuestro con pasos cortos, yo fui tras ella y nos aseamos.

Después nos despedimos de Joel y se marchó. Nos quedamos Clara y yo hablando de lo que había sentido… nos pusimos cachondos relatando todo y empezamos a tocarnos y acabamos follando en el sofá.

Clara tubo la entrada de su vagina dilatada por unos días.


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Fue un apoyo para mí

Fue un apoyo para mí

En la Universidad, cada jueves salíamos de fiesta hasta la madrugada.

Uno de esos días Ivan llamo a Leticia para salir, pero no estaba muy animada y dijo que pasaba, que lo pasáramos bien. Al insistir Ivan, ella le pasó el teléfono a alguien… era Lorena… cuanto me alegre al oírla, me ayudo mucho cuando lo dejé con mi novia Sofía. Así que me dirigí a casa de Leticia.

Toque al timbre y cuando Leticia me abrió, se sorprendió al verme… iba vestida con un pijama rosa…

— pero que haces aquí?

El caso es que pase al salón y salude a Lorena. Leticia sacó unas cervezas y unos panchitos… nos pusimos a hablar y a recordar cosas del pasado. La conversación era divertida y Leticia sacó unos chupitos de ron añejo.

Lo cierto es que lo estábamos pasando bien, nos dimos unas buenas risas… y el alcohol se nos subió un poco, cuando de pronto Lorena me echo mano a la polla por encima del pantalón, rápidamente la apartó y me dijo…

— como es que estas empalmado?

— siempre me has puesto cachondo…

la dije mirando sus pechos y pezones que empujaban la tela de su camiseta. La verdad es que me excitaba ver como se bamboleaban con sus movimientos.

Hubo un silencio y al momento, Lorena volvió a posar su mano sobre mi polla, que ya no cabía dentro del pantalón, se acercó y empezó a besarme, metiéndome la lengua hasta la campanilla.

El calor era tremendo, ella me besaba y movía mi polla por encima del pantalón, entonces se levantó, cogió mi mano y la de Leticia y nos arrastró hasta un dormitorio…

Hizo que me sentara al borde de la cama y empezó a besar y desnudar a Leticia, al mismo tiempo que se desnudaba ella… yo estaba alucinando al ver el espectáculo…

Se rozaban los pechos y a continuación agarró la cabeza de Leticia y la bajo a sus pechos, obligándola a que los chupara… Lorena jugaba con sus pezones, lamiéndolos mientras sus manos se apoyaban en las caderas de Leticia.

Sentí como mi polla presionaba el pantalón, así que sin dudarlo… me los quite y también la camiseta, entonces Lorena, se puso de rodillas ante mi y empezó a lamer mi polla… seguidamente Leticia la acompañó, chupandome una los huevos y la otra recorría el tronco de mi polla, para recrearse en la punta.

Yo sólo podía gemir, era un sueño hecho realidad… Lorena metió mi polla entre sus pechos y los movía, haciéndome una paja con ellos y Leticia, me chupaba los labios.

Después Lorena subió y se sentó con las piernas abiertas sobre mí, metiéndose mi polla en su vagina empapada, se movía de arriba abajo, apretando para sentir mi polla… sus pechos empujaban mi pecho y Leticia me quitaba la respiración con sus besos.

En ese momento me tumbaron sobre la cama y mientras Lorena se follaba mi polla, Leticia abriendo sus piernas, me acercó el coño a la boca, frente a Lorena… empezaron a estrujarse los pechos y yo lamía entre gemidos el coño jugoso de Leticia.

Estaba al borde del abismo, no podía soportar el subidón… ellas gemían a la par…

— me voy a correr, chúpame más rápido el coño, más deprisa.

Lorena saltaba sobre mi polla como una loca y le dije…

— me voy a correr, aparta o me correré dentro…

Ella siguió con sus movimientos y estalle, inundando su coño y al momento gritaron…

— si, si, si, yaaaaa

Leticia se tumbó a un lado de la cama y Lorena sobre mi… cuando nos recuperamos, pasamos uno a uno al baño a asearnos y después tomamos unas cervezas en el salón.

Después de aquel día hemos repetido alguna vez más y siempre son apoteósicas las corridas.


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El transporte público no está tan mal

Cuando acepté el trabajo en la otra punta de Paris, pensé que sería cómodo ir con la moto, pues las combinaciones de metro eran imposibles. No entraba en mis planes que se me estropease en la primera semana y que tuviese que coger el autobús.

Esta mañana, he esperado en la parada junto a otros tantos pobres que tenemos que madrugar mientras el resto duerme.

Odio las esperas y la aglomeración de gente que supone el transporte público.
El autobús llega con retraso, otro punto negativo más a la lista de cosas molestas que añadir al día, y apenas había empezado. Para seguir, está tan lleno que apenas cabemos de pie. Pronto me veo pegado a una de las ventanas, intentando mantener el equilibrio, agarrado a la barra que casi se me clava en el pecho. No llegaré a la oficina con la camisa sin arrugar.

Fuera, en la calle, hacía frío. En el bus, el abrigo empezaba a sobrarme.

—Disculpa —dice el chico que se pegó a mi espalda cuando el autobús trastabilla, al pasar por un bache en la carretera.
—No te preocupes —le respondí, mirándolo por encima del hombro.

Llevaba la gabardina abierta y trataba en vano de abrirse un poco la bufanda para poder respirar, aunque el calor ya había coloreado sus mejillas. Le sonreí y él me devolvió la sonrisa, achinando sus bonitos ojos azules. Después, volví a dirigir mi mirada a la calle.

Espero no llegar tarde, no controlo los horarios.

El autobús volvió a temblar y el desconocido se pegó un poco más a mí. Podía sentir su cuerpo en mi espalda y cómo su abdomen se hinchaba levemente con cada respiración. Sus manos se movían detrás, mientras intentaba hacer un hueco en su gabardina. Supongo que para alcanzar el móvil, pero en lugar de ello noté que la dejó a la altura de mi cadera, rozando levemente mi culo cuando mi cuerpo se movió con el vaivén del bus.

La temperatura dentro parecía haber subido un par de grados de repente.
Miré por encima del hombro y nuestras miradas volvieron a cruzarse en silencio. Con disimulo, cojí la cartera del bolsillo delantero y la guardé en el trasero, rozando mi mano con la suya, con su cuerpo. Y después, la dejé ahí colgada del bolsillo posterior, agarrada solo por el pulgar.

Él pegó su cuerpo al mío y sentí cómo se recolocaba levemente hasta que su entrepierna coincidió con la o quedad de mi mano. Con la vista puesta en la carretera, la moví y palpé su cremallera, el calor que emanaba su piel bajo la ropa. Su gabardina nos cubría cuando apreté su paquete con suavidad, sintiendo el perfil de una incipiente erección y la suavidad de sus testículos.

Su mano izquierda, que tenía pegada a la pared y que nadie podía ver en el atestado autobús, ahora se deslizaba por mi culo y mi cintura hasta llegar al borde de mis caderas. Con un leve movimiento, me atrajo ligeramente hacia él y yo obedecí.

Retiré mi mano y dejé que pegara mi culo a su cuerpo. Su erección palpitaba contra mi cuerpo, pero él no se detuvo y aventuró su mano entre mis piernas y me acariciaba por encima del pantalón.

Alguien tosió en la distancia, totalmente ajeno a nuestros juegos, a nuestros roces furtivos. Me moría de ganas de girarme, de atraerlo hacia mí y tenerlo entre mis piernas, con sus labios entre los míos. Aquí mismo, delante de todos, sin que nadie se diera cuenta.

Intentando que no se me notara en absoluto las ganas de sexo, moví mi culo pegado a su cuerpo y casi pude escucharle contener un gemido.

El autobús se detuvo en la siguiente parada y el contacto con su cuerpo desapareció. Me giré con disimulo y nuestras miradas se cruzaron una vez más; él más colorado que antes, con la misma sonrisa y sus ojos azules que me lanzaron un guiño de despedida.

Ya no echo en falta la moto. El transporte público no está tan mal, después de todo.


penelope.estudios@hotmail.com

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Buscar en tu interior

Este relato es un estudio técnico realizado hace algunos años por un profesional.
Las partes implicadas dan su consentimiento para que sea publicado.

Te voy a contar una historia real que vivi hace unos años, puede ayudar a muchas Mujeres…

Hace años, una noche que teníamos una tertulia un grupo de conocidos, en la cual yo participaba en referencia a consejos sexuales, se unió una Chica que supuestamente había tenido una serie de problemas, pero al ir esa noche de participante y orador, pues me dispuse a comentar temas de actualidad en lo concerniente a Sexo.

Cada mes, tocaba un tema, y una persona del grupo, hablaba sobre ello y respondía preguntas, siempre bajo su especialización. Después de un tentempié, y un vino, empece mi argumentación sobre el sexo en la actualidad, en la pareja y termine hablando sobre la Mujer, sus miedos, necesidades, y lo que omitían por vergüenza.

En esto, que la Chica que se había unido bajo la invitación de una participante, empezó a disparar preguntas y preguntas, y claro, me di cuenta que tenia un problema muy serio, pero no deseaba inmiscuirme en su vida.

Debo aclarar, que en esos momentos, solo me dedicaba a escribir estudios relativos a la Mujer, y no recibía en consulta a casi nadie (a excepción de casos muy especiales y ayuda a Jenny en problemas delicados). Al terminar mi sesión (todo iba por tiempo para no cansarnos todos), nos fuimos despidiendo y quedando para el mes siguiente y con otro tema que nos pudiera ampliar mas nuestro saber.

Sali del Local y fui a buscar un Taxi, mientras esperaba, esta Chica se me acerco y medio llorando y temblando, me pidió hablar conmigo de algo muy delicado y penoso para ella. Intente disuadirla, e incluso me invente cosas pendientes que tenia esa noche para que se fuera. Pero ante su insistencia, su miedo en los ojos, pavor y lagrimas, accedí a escucharla, pero la dije que para poder entender lo que la pasaba, necesitaba un sitio ideal para concentrarme y poder atenderla mejor.

Al oír eso, rápidamente contesto que si podía acompañarme a mi Apartamento para hablar. E inmediatamente la respondí que no buscaba sexo y que mi Apartamento era sagrado. Nada de pinchitos ni aventuras.

Se puso en guardia y me dijo que me tranquilizara, que lo que menos quería y deseaba era sexo.

Apareció un Taxi y montamos en el. Estábamos aproximadamente a unos 20 minutos del Local, era un trayecto corto y acostumbraba por las noches a desplazarme en este medio de locomoción, Nueva York era una ciudad para por la noche, no coger tu vehículo.

Durante el trayecto, apenas hablamos, ella tenia su mirada en el infinito y no era consciente de el entorno e incluso el recorrido. Llegamos a Casa y recuerdo que me dije, tengo que coger el teléfono de este taxista, porque tan solo ha tardado 14 minutos en llegar. Vaya, por fin un conductor serio.

Bajamos del Taxi y subimos los 2 escalones que distaban de la puerta de acceso, el Conserje salió a abrir la puerta y me saludo. Esta Chica, que incluso desconocía su nombre, no respondió y se limitaba a seguirme detrás mío. Cogimos el ascensor y pulse la tecla de la planta 51.

Mientras subíamos, ella seguía impasible, su mirada seguía perdida, brazos cruzados sobre su bolso y como si se tratara de algo valioso, no se relajaba. Notaba sus nudillos blanquecinos a consecuencia de la tensión que tenia y se aferraba a ello, como si de un arma fuera. Y por fin, las puertas se abrieron.

Salimos del ascensor y recorrimos los casi 60 metros que distaban del ascensor a mi apartamento 1525. Abrí la puerta e invite a entrar, ella seguía quieta y sus ojos denotaban miedo. Me volví frente a ella y le comente que quizás no era una buena idea, que llamaba al Conserje para que localizara un Taxi y la llevaría a su Casa. Que yo pagaría el trayecto y que otro dia, hablaríamos.

En ese momento que dije este comentario, entro y cerré la puerta. La invite a que se sentara donde quisiera, dónde estaba el baño, la cocina y una pequeña zona que tenia donde había parte de bebidas y aperitivos. Me excuse un momento para ir a mi habitación a ponerme algo mas cómodo (un pantalón de Chandal y una camiseta), pase al baño y. cuando regrese al Salón, me la encontré en el mismo sitio que la deje. Acepto una botella de Agua mineral, y una bolsa de patatas fritas, por mi parte, me prepare un Whisky McCallan y un cubito de hielo. Cogí un cuaderno, una pluma estilográfica y me senté en mi sillón preferido, y deje que ella eligiera su asiento.

Se sentó en un sillón individual y la comente que cuando estuviera preparada empezara a hablar, pero si notaba que no era sincera, guardaba información, omitía escenas o cualquier otra, dejábamos la sesión y ella a Casa. Creo que fueron las palabras mágicas, se recostó sobre el respaldo y empezó su triste historia……..

Hacia casi 2 años, que tenia una pareja de 3 meses, en un principio era todo perfecto, pero según avanzaba el tiempo, su pareja se volvió mas huraño, egoísta, e incluso con posición de agresividad.

Su relación sexual era el primer mes estupenda, pero a partir del siguiente, se volvió diferente. Diferente en que ?? En que empezaba a gustarle cosas raras. Que cosas raras ?? Quería que me tragara el semen cuando eyaculaba, quería follarme por el culo, quería que le chupara el culo, quería chuparme a mi el culo, quería que cuando estuviera viendo el la Tv me pusiera a un lado agachada con el culo desnudo frente a el, quería que me metiera botella en el coño, en fin, un montón de aberraciones que rozaban lo raro y principios de sadomasoquismo y/o sumisión total.

Tu, que hacías, que decías ?? Al principio me opuse totalmente a todo ello, pero un dia que estuvimos cenando con unos amigos, tomamos unas copas y quizás nos pasamos, y al llegar a Casa, y él querer follar, me opuse alegando que había bebido, que no estaba bien y no pude terminar, me cogió, me abofeteo y me obligo a todo lo que el quería. Fue tal su agresividad, que acepte llorando. Que paso después ??

Al dia siguiente, medio llorando, me pidió perdón y que no volvería a pasar. Pero fue mentira. Siguió y siguió y cada vez mas, que hasta me empezaba a gustar.

Era como un enganche a el, y sus juegos, que me recordaba a la heroina. Estaba enganchada. Y paso el tiempo, y cada vez iba a mas. No supe cortar esa situación, que llego el dia en que me pego una paliza. Me dejo tan mal, con los dos brazos rotos que en el mismo Hospital, denunciaron a la Policia. Le detuvieron y me vi sola. Imagínate como estaría de enganchada, que no comía y ya, las lagrimas salían solo de pensar en el.

Fue tal el mazazo escuchar eso, que decidí coger este caso para ayudarla a superar este trauma y dependencia que me metí mas de la cuenta. Quedamos para otro día y al preguntarla si había mantenido relaciones sexuales con otros hombres, me asintió que si, pero que no podía concentrarse, no había llegado a correrse y no sentía nada.

Que tan solo hacia un mes y medio antes de este día en el cual estoy relatando, había coincidido con ese hombre y había rehecho su vida con otra Mujer, y esta, le había rogado que volviera a follarla, que lo necesitaba y así fue, volvió a follar con el esa única noche y había conseguido llegar a un extasis que no había vivido antes, solo con esta persona. Después no volvió a verle.

Me intrigo tanto este caso, que sin darme cuenta, me estaba involucrando mas de lo normal y no era mi estilo, era la primera vez que me pasaba, Quizás debido a la complejidad, a sus miedos, pena, no se, pero me inmiscuí tanto, que termino viviendo conmigo.

Todos los días, después de mi trabajo, le dedicaba 3 horas a solucionar su problema. Y debo decir, que en los 2 meses hasta este párrafo, no tuvimos sexo.

Si que teníamos libertad para expresarnos tal como queríamos con nuestros cuerpos, pero ella en su habitación y yo en la mía. Después de el tiempo que dedicábamos a buscar el gran problema, de sus soluciones, llegaba a la cama y me ponía a pensar en ello.

Donde podría estar la solución, como podría superar este trauma, y así, con infinidad de preguntas, no encontraba solución. Paso el tiempo y recuerdo perfectamente como si hubiera sido ayer…

que era Sábado, no iba a salir, quería trabajar desde Casa y me levante a las 6 y 10 de la mañana. Prepare Cafe, cogí la cajetilla de tabaco y me senté como siempre, como cada mañana durante 7 años, en mi sillón preferido mientras saboreaba el Café y encendía el primer cigarro del día.

Estaba ensimismado en mis pensamientos, que vi a esta Chica, como saludaba, e iba a coger una taza para echarse Café. En ese momento, al ponerse de puntillas y abrir el armario, vi que debajo de esa camisola, no llevaba nada. Y empezó mi contradicción en mis posibles soluciones.

No encajaba esa situación de ella con mi perspectiva de el problema. Así que una vez termine mi Café y el cigarro, la llame y le dije….

— Por favor, serias tan amable de acercarte, coger mi taza y el cenicero y llevarlo a la Cocina ??

Ella como si hubiera recibido una grata noticia, sonrío y vino casi corriendo a por ello. Era la primera vez que la veía sonreír. Y me empezó a rondar por la cabeza lo que le pasaba. Así que, a continuación la mande que se pusiera frente a mi, se diera la vuelta, y se agachara.

Al decirla que hiciera eso, su cara cambio, y como si hubiera una transformación en ella, empezó a cantar, saltar y se agacho riendo.

Ya había dado con su problema y su solución inicial.

Ese Sábado, prácticamente la tuve practicando ejercicios y con cada uno de ellos, era mas feliz. Y entre el día, los ejercicios su sonrisa, su cuerpo, me metí donde no tenia que haber entrado. Por la tarde, la dije que se pusiera de rodillas frente al sillón donde estaba sentado y que mirándome a los ojos, me dijera que quería…. y sin pensárselo dos veces, me dijo …

— follame como a una perra.

Sin poder llegar a pensar en lo que había respondido, se tiro a mi pantalón, lo bajo un poco, lo suficiente como para cogerme la polla, y metérsela en la boca, succionaba como jamas nadie lo ha hecho, se la tragaba de tal manera, que con la punta notaba su garganta.

Fue unos momentos que perdí la noción del tiempo y cuando volví a ser consciente, la aparte y al ponerse en pie, cayó al suelo, al levantarla vi una sonrisa como nunca olvidare, se puso en pie y al ver mi polla erecta, y que la tenia cogida por los brazos y que mi polla rozaba su vagina, se subió a la banqueta de la cocina y se la metió.

Gritaba que mas fuerte, mas rápido, que la golpeara, que la insultara y no recuerdo cuantos mas comentarios profirió. No podía correrme, no sabia que pasaba, bueno.. si lo sabia y ahora en ese momento, sabia lo que quería, necesitaba y cual era su solución al problema.

A partir de ese momento, empezó una guerra por su parte sin cuartel, me perseguía, me provocaba, cuando estaba dormido, se metía en la cama y me empezaba a chupar, a tocar,……

Y llego un día, donde solo entendía que si realmente lo hacia con ella y le hacia entender su problema, empezaría a andar sola sabiendo cual era su problema, solución y medidas para vivir con ello.

Ese día, la trate como una sumisa. La mande de todo, solo para mi, y a cada pedido que la hacia, mejor respondía y con una alegría que me sorprendía.

Después de mandarla absolutamente todo lo inimaginable, la dije que se tumbara en la alfombra, que abriera de piernas todo lo que pudiera, y se hiciera una paja mirándome.

No se que paso, pero aun sigo pensando que tan solo transcurrió 10 segundos, se corrio de una manera, que tuve que taparla la boca de los gritos que pegaba. Fue tal la corrida que tuvo, que mancho la alfombra de liquido que salía de su vagina.

Ahí y a partir de ese momento, durante un mes, entendí lo que le pasaba, que necesitaba y lo que tenia que buscar.

Su solución era de ser una mujer sumisa. Que la ordenaran las cosas y que sin llegar a un Sadomasoquismo, era la vida que quería y que deseaba. No podía tener otra, era y había encontrado, su felicidad.

Al mes se marcho y no volví a saber mas de ella. A los varios años mas tarde, un colega de esas tertulias que teníamos, me hablo de ella, vivía con un hombre tenían una niña y eran muy felices. Tan felices que querían tener familia numerosa.

Hoy, recuerdo esta historia, y sonrío de esa experiencia que vivi y que al final, esa Chica, consiguiera ser feliz a consecuencia antes de sufrir.

Algunas personas tienen secretos que no se atreven a sacar y necesitamos a alguien que los descubra.

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Un juego que no fue lo esperado

Un juego que no fue lo esperado

A Carla y a mi nos gustaba hablar de sexo y fantasear de cosas que podríamos hacer, experiencias nuevas que nos ayudarán a mantener nuestra libido.

Hablábamos entre risas como nos sentiríamos si ella follara con otro, solo pensarlo, nos ponía cachondos…

Ella comentó que había un chico que la escribía de vez en cuando, que le tiraba los tejos, y se me ocurrió que le siguiera el juego…

Un día estábamos hablando por teléfono y le entró un mensaje de Roberto, y le dije…

— contesta y ponle cachondo…

A lo que ella continuó hablando conmigo y iba contándome las cosas que él decía, y nos íbamos calentando. Cuando note que estaba cachonda de verdad, le dije…

— llámale y ponle más cachondo, a ver si consigues que se haga una paja.

Corte la llamada y me quede pensando en que estaba tan cachonda, que se acabaría haciendo una paja ella…

Paso alrededor de media hora, cuando Carla me llamo, me contó con vergüenza, que había tenido sexo telefónico, y que le había gustado sentirse como si fuera una putilla al ponerse cachonda con las cosas que otro hombre le decía.

Mientras relataba todo lo ocurrido, tuve una mezcla de celos y al mismo tiempo la polla se me puso dura como nunca. Entonces le propuse que una vez al mes podía tener sexo virtual con Roberto.

Pasaron dos meses y Carla me comentó, que Roberto le había pedido verse, que estaba deseando follarla, sentir su piel y saber como sabían sus besos… en ese momento sentí un escalofrío que recorrió todo mi ser.

Carla me pedía permiso, por mi cabeza pasaba… debo aceptar que folle con otro hombre?. Mi cabeza se contradecía, por un lado estaban los celos y por el otro, la excitación de imaginarla follando con otro… después de darle vueltas, acepté y le dije…

— está bien, prueba, después me cuentas como lo has pasado…

Era jueves por la tarde y Carla me dijo que había recibido un mensaje de Roberto, que la esperaba en un café.

En toda la tarde no supe nada de ella, mi cabeza iba a mil, no pensaba, estaba nervioso… a las nueve de la noche recibí un mensaje de Carla en el que decía, que estaba en un hotel con Roberto, que habían estado tomando unas copas y que acababan de llegar.

Durante el trayecto habían parado el coche y el la beso, ella respondió besándole apasionadamente, habían jugado con sus lenguas…

— mientras me besaba, jugando con mi lengua, sentí como sus manos recorrían mis piernas, hasta llegar a mi coño, se entretuvo tocándome por encima del tanga… ufff el cosquilleo me hizo mojar el tanga, sentí el calor de sus dedos en mi clitoris y deseaba que atravesara la tela y me metiera los dedos.

Después Roberto dijo de ir a un sitio más tranquilo y la llevo a un hotel…

— en la habitación había una barra, un sillón y una cama. Roberto sirvió dos copas de vino tinto y mientras las tomábamos en la barra, el me beso, bajando por el cuello, hasta llegar a mis pechos. Mis pezones estaban duros y excitados. Bajo los tirantes del vestido, dejando mis pechos desnudos y se metió un pezon en la boca, lamiéndolo con delicadeza… jugaba con su lengua a rodearlo.

— pasamos al sillón y allí continuó chupándome y metiendo sus dedos por un lado del tanga en mi coño… mmmm yo gemía de cachonda que estaba. Entonces el bajo, sujetando el tanga a un lado, lamió mi coño. Ufff me puso a cien… al momento…

— el se quitó los pantalones y el bóxer, mientras yo le miraba fijamente… su polla apareció dura, apuntando al techo. Rápidamente me arrodillé frente a él y me la metí en la boca, con tantas ganas que me la metí hasta la garganta… por momentos me daban arcadas… su polla medía unos veintidós centímetros y no cabía en mi boca, yo la chupaba, queriendo metérmela toda.

— Al rato, mi coño estaba deseando probar esa polla. Le senté en el sillón, con una mano aparté mi tanga aún lado y me senté, abriendo las piernas, sobre su polla.

— fui poco a poco metiéndola y sacándola de mi vagina, mmm llenaba todo mi interior, a cada movimiento me estremecía, mis gemidos acelerados, notaban la dureza de su miembro. Me volví loca, salió la furia que llevo dentro de mi, empecé a moverme, a saltar sobre aquella maravillosa polla.

— Roberto me agarraba el culo, moviéndose a mi compás, y chupando mis tetas. Cuando empezó a gritar…

— sigue, sigue, no pares…

— continúe moviendo mis caderas y de pronto sentí el calor de su líquido dentro de mi y explote en ese mismo momento. Ufff fue apoteósico.

— cuando descansamos un momento, fuimos a la cama y allí se tumbó Roberto y yo fui a chupar esa polla que me había dado tanto placer… recorrí con mi lengua sus testiculos, subiendo por su tronco y parándome en el glande. Note como recobraba su dureza.

— entonces el se levantó y me puso a cuatro apoyada en la cama, me penetro, empujaba con fuerza, a cada embestida mi coño se iba derritiendo. Así estuvo un buen rato hasta que se corrió de nuevo.

Yo no quería creer todo lo que me estaba contando, a lo que Carla contestó…

— es cierto cariño, quieres que te enseñe una foto de su polla? Cuando te vea te las enseñaré…

Cuando Carla llegó a casa, me volvió a contar todo y me enseñó las fotos de la polla que la había penetrado.

Ahora, después de todo lo sucedido, no me siento como creía. Debo asimilarlo pero me resulta difícil…


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La chica de la Inmobiliaria

La chica de la Inmobiliaria

Ojeaba por internet los portales inmobiliarios con la intención de adquirir un apartamento, cuando apareció uno en el centro de la capital que se adaptaba a mis necesidades y sobre todo el precio me resultó muy interesante.

Al momento me puse en contacto con la Inmobiliaria y empezamos las negociaciones. Hablaba con una Agente llamada Estela, por teléfono era muy simpática y me facilitó todo tipo de documentación, planos, imágenes…

Llegamos a un acuerdo y firme poderes a Estela para la gestión de compra de dicho apartamento.

Llegó el día que tenía que recoger las llaves y quedamos en mi nuevo apartamento, a las 5:30h de la tarde. Llame a la puerta y ante mi apareció Estela con una melena larga y castaña, llevaba una blusa semi transparente, con una falda gris larga. Me recibió con una sonrisa, alargó la mano…

— Marcos?

— Estela

Visitamos el apartamento y era tal cual las imágenes que me había mandado, iba tras ella y al mismo tiempo que miraba el salón, me iba fijando en el trasero de Estela… como lo movía a un ritmo que me hipnotizaba, algo que me volvía loco.

Nos sentamos en el sofá del salón y ella me mostraba y me explicaba los documentos que tenía que firmar, poco a poco nos relajamos, dejando la tensión del inicio y empezamos a sonreír.

Me llamo la atención de que en un momento dado vi como Estela se mordía el labio y echándose el pelo hacia atrás, dejando su cuello descubierto, tenía un lunar, justo a la mitad. Me causo una excitación tremenda.

La mire fijamente y ella respondió a mi mirada, hablándome con los ojos y como un iman me acerqué a ella y la besé en los labios, para mi sorpresa ella me lo devolvió y estuvimos un buen rato, rozando nuestras lenguas, mis manos iban solas… comencé a abrazarla, acercándola a mi cuerpo.

Mis manos continuaron la exploración hasta llegar a sus pechos firmes, poco a poco fui desabrochando, uno a uno los botones de su blusa, ella miraba mis manos sin decir nada.

Dejé caer la blusa al suelo, me lance a besar y lamer sus pechos, primero uno y después el otro… los mordisqueaba sintiendo cómo se erizaban sus pezones dentro de mi boca.

Escuchaba unos tímidos gemidos y eso hacía que mi polla reaccionara, se puso dura y no puede contenerme más. Me levante del sofá y la hice que se levantara, le desabroche la falda que resbaló por sus piernas hasta caer, después le baje el tanga, dejándola completamente desnuda ante mi. Únicamente quedaban sus medias y sus zapatos de tacón.

Después comencé a desnudarme ante la mirada fija de Estela. La cogí de la mano y caminamos por el apartamento hasta llegar al dormitorio, me tumbé sobre la cama y ella puso una rodilla y otra a los lados de mi cadera, cogió mi polla y la dirigió a su coño.

Poco a poco se la metió hasta el fondo de su vagina y empezó con un balanceo que me llevo a un estado de embriaguez sexual… cómo se movía, como una diosa en el edén. A un ritmo sin pausas, se inclinó un poco sobre mi, sujetándose con las manos sobre la cama, así yo alcanzaba sus pechos, empecé a chuparlos y ella continuaba con su baile sexual sobre mi polla.

Sus gemidos eran música para mis oídos, me hizo enloquecer, al momento empezó a empujar más fuerte y con más rapidez como si quisiera que mi polla la traspasara, yo me dejaba hacer, en ese momento me entregué a su voluntad…

Me tenía loco, estaba extasiado y a punto de correrme. Entonces ella paró y bajó hasta mi polla, empezó a comérsela con hambre, la chupaba y succionaba, tragando nuestros jugos. Así estuvo unos minutos y regresó de nuevo para volverse a meter mi polla.

Sus gemidos eran casi gritos, yo la agarré de las caderas, empujándola hacia mi polla, al mismo tiempo levantaba el culo para facilitar que entrara mejor su coño dentro de mi.

Oía la fricción de nuestros sexos con los jugos, para ese entonces ella cabalgaba como un fiera sobre mi polla, de pronto un gemido largo me hizo saber que se había corrido. Se paró y se tumbó sobre mi, besándome y metiéndome la lengua en la boca, cuando recobró el aliento…

La puse a cuatro, apunte a su coño con la polla, la agarre de la cadera y hundí mi miembro en ella. Le daba besos en el hombro y ella giró su cabeza sonriéndome, entonces humedecí mi dedo corazón y se lo metí por el ano, me miró y con una sonrisa picarona me dio permiso para continuar.

Le saqué la polla de la vagina y apunte a su ano, poco a poco la fui introduciendo hasta meterla completamente, empecé a moverme más deprisa… ella me miraba, mordiéndose los labios, al mismo tiempo que gemía… ufff me iba a correr…

Pero no quise hacerlo dentro de ella, me aparté y me tumbé de nuevo en la cama, ella inmediatamente se puso sobre mi, metiéndose mi polla de nuevo y a un ritmo frenético, saltaba y saltaba sobre ella. Mis manos agarraban su cadera y le pedí…

— no pares, sigue, me corro…

Ella continuó follandome y explote tremendamente dentro de su vagina, al sentir mi líquido inundando su interior me miró sonriendo, se acercó y me beso de nuevo.

Desde ese día no la he vuelto a ver, pero tengo interés en adquirir otro apartamento y me pondré en contacto con ella…


Consejo

Después de follar por el ano, no es nada recomendable volver a introducir la polla en la vagina de la mujer sin antes lavarla bien.
El ano siempre tiene bacterias que se pueden traspasar a la vagina de la mujer, con la consecuencia y probabilidad alta de adquirir infecciones muy dañinas.
La mujer es la que debe parar esta práctica y cuidarse así misma.

La higiene es importantísima para tener una Salud sexual sana y placentera. Ambos deben lavarse antes de la relación sexual y después.


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La dulce Noa

La dulce Noa

Me llamo Alejandro y tengo 38 años, me casé muy joven con mi novia embarazada. Nada más nacer mi hija, un buen día mi mujer nos dejó una nota encima de la cuna de mi hija, en la que decía…

— esto no es para mi, me marchó con alguien que he conocido, no te molestes en buscarme…

Desde ese momento hasta ahora, me he dedicado exclusivamente a cuidar de mi hija y a mis negocios, de vez en cuando he ido a algún club de carretera a descargar tensiones. Pero se pueden contar con los dedos de una mano, las veces que he follado después de veinte años.

Una tarde después del trabajo, cuando llegue a casa mi hija estaba acompañada de una amiga. Las dos se giraron para saludar…

— hola papá, esta es Noa… una compañera de clase

La chica se levantó para saludarme y me quede prendado de su hermosa melena rubia, ojos grises, labios carnosos y unos pechos medianos… que resaltaban debajo de su jersey ajustado. Llevaba una minifalda, luciendo unas largas piernas. Me dio dos besos en la mejilla y toco mi hombro, lo bajo por mi brazo y pude sentir sus manos calientes.

Colgué la chaqueta en el perchero y me senté en el salón y hablamos un rato… no recuerdo de que hablamos ya que yo estaba como ausente, prendado de Noa, sus ojos, sus manos, sus labios, piernas… toda ella me había levantado algo más que el animo…

— pedimos una pizza?

dijo mi hija, interrumpiendo mis pensamientos lujuriosos, imaginándome besando esos labios a Noa… chupando sus pechos…

— vale, te quedas a cenar no? Le dije a Noa…

— si vale… dijo mi hija

— de acuerdo

A la media hora llego el chico con la pizza y mi hija salió a recogerla, mientras ponían la mesa, yo estaba absorto observando cada movimiento de Noa.

Nos sentamos a cenar y cuando acabamos eran cerca de las once de la noche. Noa miró el horario del bus y había pasado el último hacia 15 minutos. Entonces mi hija me pidió si podía quedarse a dormir, a lo que dude por un momento pero le dije…

— si ella quiere, sin ningún problema

Ambas subieron corriendo a ponerse el pijama, para tener su noche de chicas y yo me quede un rato en el salón… pensando en la amiga de mi hija. Cuando me fui a mi dormitorio tenía la polla erecta, a cada roce de la ropa, me erizaba la piel con el recuerdo de Noa.

Eran las tres y media de la madrugada y me levante desvelado, me puse un batín y fui a la habitación de mi hija. Abrí la puerta y vi que dormían. Me acerqué a la cama de mi hija y comprobé que estaba dormida, después me acerqué a la cama donde dormía Noa.

Se había puesto un pijama de tirantes de mi hija que le quedaba grande. Me agache, poniéndome de cuclillas y comencé a observarla, sin darme cuenta le estaba acariciando la cara y retirándole el pelo.

Después poco a poco fui tirando de la sabana, destapándose hasta que llegue a sus pechos, que se le salían de la camiseta… me senté en la parte de arriba de la cama, a la altura de su cabeza.

Comencé a acariciar sus hombros y la zona del escote… ella continuaba durmiendo. Como si un iman me atrajera, mis manos tocaron sus pechos por encima de la camiseta, note como sus pezones estaban erizados, no pude evitarlo y le pellizqué uno.

En ese momento Noa abrió los ojos, me miró con cara de sorpresa, pero no dijo palabra…

— te parece bien que te haya tocado?

Se quedó unos segundos callada y después dijo…

— si

— quieres que siga?

— si

Antes de que dijera algo más le puse un dedo en la boca para que no hablara, señalándole con la mirada donde estaba mi hija, mientras con la otra mano, la seguía acariciando…

— destápate… le susurré

Se destapó hasta la cintura y le baje los tirantes de la camiseta dejando a la vista sus pechos… ella miraba sus tetas y después me miraba a mi, comencé a acariciarlos… mi polla estaba firme, me abrí el batín y dejé viera mi miembro desnudo.

Cogí una de sus manos y me la llevé a la polla, inmediatamente la agarró y empezó a moverla de arriba a abajo… me miraba con una sonrisa tímida y yo le pellizcaba los pezones, mmm estaba muy cachondo y necesitaba más, así que le acerqué mi polla a su boca y le pase el glande por sus labios.

Noa lo comenzó a lamer y poco a poco se lo fue metiendo en la boca… eche una mirada a mi hija que estaba de espaldas a nosotros y seguía dormida.

Noa seguía comiéndome la polla con esmero, se puso de rodillas para tragársela mejor, levantando su culo, mi mano fue directa a acariciar le el trasero, empecé a estrujarse lo ya con las dos manos… que chupadas daba, creí estar en el cielo, mi excitación iba en aumento.

Le baje las bragas y hurgue en su rajita, ella ahogaba sus gemidos, se levantó un poco más y mis dedos descubrieron una vagina humeante. De pronto paro de comerme la polla, termine de quitarme la ropa y la hice que se sentara sobre mi polla, se la metió en la vagina y empezó a moverse haciendo chirriar la cama, así que la hice parar y la tumbé sobre la cama.

La penetre, metiéndole la polla al fondo de su vagina, Noa agarró la almohada y se tapó la boca, a cada embestida ella se la apretaba aún más… mis entradas y salidas de su coño eran intensas pero con lentitud para no despertar a mi hija.

Con el vaivén de mis movimientos ella apretaba más la almohada y yo notaba como mi polla no aguantaba más, me iba a correr y … wow explote sobre su vientre, ella restregó todo mi semen por su cuerpo, con una mirada picarona me dedicó una sonrisa.

Me levante con cuidado y la bese en los labios y me marche a mi habitación.

Esa fue la primera vez de otras muchas que vinieron después…


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Mi primera experiencia laboral

Mi primera experiencia laboral


A los 22 años tuve mi primera experiencia laboral, fue como pasante universitaria en una importante empresa del país. Él era mi jefe, 38 años, atractivo, muy correcto e intelectual. Lo respetaba muchísimo, tanto que me intimidaba llegar a su oficina y comentarle algo de mi trabajo, siempre lo veía tan ocupado.

Todo empezó con mensajes esporádicos a mi WhatsApp …

— “Qué buena foto”, “Te ves muy bien”, “Cada vez me gustan más tus fotos”.

respondía simplemente con un…

“Gracias”

Un domingo por la tarde, me escribió y me preguntó por mis cosas, que qué me gustaba hacer, que si salía mucho a la playa…, entre otras cosas. La conversación fue tan amena que rápidamente surgió la química… no me lo creía… ¡estaba hablando con mi jefe!

Finalmente la conversación terminó con una propuesta de ver una película juntos en la casa de él, por cuestión de la semana de vacaciones de semana santa, su esposa e hijos se encontraban de viaje. Yo acepté… no podía creer que eso estuviera pasando…

Ricardo me recogió en mi casa en su camioneta, llegamos a su casa y me ofreció una copa de vino… lo cierto es que me hizo sentir cómoda…

— “Toma estos chocolates”, “gracias por venir”.

Empezó la película, era de terror, estábamos acostados uno al lado del otro y cubiertos con una cobija. Empezó a hablar… me dijo que todas mis fotos de wp las tenía guardadas, que le parecía una niña muy hermosa, en pocas palabras, comenzó a decir todo lo que le gustaba de mí.

Yo hacía muy bien mi trabajo, era muy responsable y dedicada, y todas esas cosas las resaltó también, cosas que pensé que no habría visto, porque como dije antes era un hombre sumamente ocupado.

Me dijo finalmente que desde que llegué a la Empresa se había fijado en mí y todo lo que hacía, pero nunca se había acercado por respeto a su condición… al ser un hombre casado.

Después de esa declaración, de repente me besó… wow el corazón me iba a mil pero le respondí al beso, en ese momento se paró el tiempo… la dulzura de sus besos y sus suaves manos empezaron a recorrer mi cuerpo, si poder resistirme, me dejé hacer…

Sus labios recorrieron mi cuerpo, parándose en mis pechos, levantó mi camiseta y me la saco por la cabeza y siguió mordisqueando me los pezones… mmmm el cosquilleo me excito de tal forma que me lance…

Le ayude a quitarse la ropa y el resto de la mía… ante mis ojos apareció una polla firme de unos dieciséis centímetros, algo gruesa y la agarre con la mano derecha, mientras el me acariciaba los pechos, hasta que llegó a acariciarme el coño, ufff yo notaba como mis flujos salían y el metió un dedo y después dos en mi vagina, empecé a gemir y el se tumbó con los dedos dentro de mi coño, así de costado y incline la cabeza y lamí su polla, suave y algo salada de las gotas que brotaban de la punta…

Que rico… el metía y sacaba los dedos de mi coño más deprisa y yo chupaba su polla, como queriendo tragármela… uff estaba muy cachonda, necesitaba sentirla dentro de mi.

Entonces me senté encima de él y me la metí, empecé a moverme despacio, moviendo la cadera, de un lado a otro y en círculos… el me apretaba el culo, empujándome hacia el y empezó a moverse, intentando meterme aun más su miembro. Con mis manos me apoye en su pecho y empecé a saltar sobre su polla, cabalgue como una fiera, el me estrujaba los pechos y decía…

— que bien los haces, sigue… fóllame, soy todo tuyo…

mmm esas palabras me excitaron aún más, quería hacerle disfrutar de tal forma para que no olvidara ese momento.

Cada vez me movía más deprisa, el gemía, gritando…

— sigue mi niña, como me haces disfrutar…

Las fuerzas me fallaban, hundía mi vagina en su polla todo lo que podía, saltando y metiéndome la de nuevo, hasta que sentí un estallido en mi interior y grité…

— siiii, siiii, ya viene, ya viene…

Entonces note como su líquido lleno mi interior …

— yaaaaaa.

Y caí tumbada sobre el, estuve un par de minutos con su polla dentro de mi, notando como sus espasmos se mezclaban con los míos.

Cuando nos recuperamos fuimos a ducharnos y después me llevo a casa.

Al día siguiente en la oficina, yo tenía una cara de felicidad, aunque sabía que lo había hecho era muy arriesgado, no podía dejar de pensar en lo ocurrido. Yo estaba encantada con él, sus atenciones, su intelecto y madurez, su sonrisa, sus canas, todo me atraía.

Él llegó a mi oficina y me saludó muy cariñosamente, me confesó que le encantó y que quería estar conmigo de nuevo, para lo cual yo acepté.

Los días pasaron y cada vez que podíamos coqueteábamos con miradas, sonrisas, besitos. De vez en cuando, iba a su oficina a llevarle algo de mi trabajo, me ponía nerviosa pero aun así con toda la profesionalidad del mundo le decía las cosas, pero luego él con su sonrisa pícara no dejaba de mirarme.

Estaba encantado conmigo, así como yo con él. Cada que podíamos hablábamos de nuestros encuentros sexuales, pero también de nuestras vidas personales y familiares.

Él era un padre ejemplar, su pequeña hija Sofía era su adoración, yo la veía tan bella e inocente… físicamente muy parecida a él, la niña era un ángel.

Nunca hablamos del por qué estaba engañando a su esposa, sabíamos lo que estábamos haciendo y éramos conscientes de que no era correcto, pero el fuego, la química y la empatía que había entre él y yo era mayor que todo eso.

Pasaron dos meses y medio, nuestros encuentros sexuales eran muy arriesgados, ya tarde por la noche cerca de las 7 en mi oficina o en la oficina de él. Aquello era una locura.

Ha sido el mejor sexo que he tenido. Sin embargo, mi período de pasantía terminó luego de estos dos increíbles meses, tengo que regresar a mi casa y eso significa que no lo veré más.

Actualmente, seguimos hablando por WhatsApp, ya no tan frecuente como antes, pero aún con el deseo de volver a encontrarnos de nuevo y ver qué pasa.

Está claro que hay un sentimiento por parte de los dos, pero también está claro que no podemos estar juntos y que cada quien debe vivir su vida, él con su hogar ya formado y yo, empezar mi proyecto de vida, seguir trabajando, estudiar y formar mi propia familia.

Finalmente y para concluir mi jefe es como dice la canción: “Eres casi el hombre perfecto, el que busqué por tanto tiempo, el que me hace vibrar la piel y el esqueleto; tu serías el hombre perfecto, sino fuera que tienes un defecto, que no eres… soltero”.


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Mi amiga y sus juegos

Mi amiga y sus juegos

Cuando me preparaba para ir a visitar a mi amiga Gin-tonic jamás se me paso por la mente lo que iba a ocurrir… una noche cualquiera, de un viernes cualquiera, del mes de agosto .

Prepare mi maleta y, todos los regalitos que le llevaba… sinceramente iba a su encuentro, sin ninguna intención. supongo que ya le había insistido tanto, que había perdido la esperanza de liarme con ella.

El caso es que, cuando salíamos juntas de marcha, al tomarse unos Gin-tonic demás, se volvía loca, y le daba por calentarme… me tocaba el culo, me acariciaba. sin que nadie de los que nos acompañasen se dieran cuenta. ella me hacia mojar las bragas…

pero, cuando el efecto del Gin-tonic pasaba,. me decía “Tu eres mi amiga” el caso es que le gustaba calentarme y, luego salía con el cuento de que “no le iban las tías”…

Eso era lo que se me pasaba por la mente cuando me senté encima de la lavadora, con las piernas abiertas y ella entremedias escupiéndome el coño y pasando su lengüecita mojada, Babia dita por completo. me mojaba por completo. unos minutos antes, estábamos sentada tomándonos unas copas, ni siquiera hablando del tema para que ella me pusiera como una moto. su marido estaba durmiendo, eran las dos de la mañana, y su hijo aun seguía viendo la tele. hasta que me dijo…

— “Vente a la cocina” puso una cara de zorra, que me quede sin palabras, luego dijo…

— “¡pero eso sí! no me tocaras” acepte inmediatamente. aun sin saber lo que iba a pasar.-

nos besamos apasionadamente, y ahora me encontraba sentada, con ella entre mis piernas, con mis bragas en el suelo…

cerré mis ojos. y sentí como su lengua me chupaba el coño… diosss!!! me quería sacar todo… luego subió a mi boca, nos besamos… intentaba tocarla. pero ella sutilmente apartaba mis manos.

Hummm, le gusta dominar y, repentinamente… como si fuera una autentica domina me dio la vuelta, con tanta fuerza que hicimos mucho ruido…

me asuste, su hijo estaba aun en el salón viendo los dibujos animados. mientras que su madre se hinchaba a comer mejillón…

afinque mis manos con mucha fuerza, sobre la lavadora, me abrió las piernas y, paso su lengua desde la vulva de mi coño hasta mi espalda. sentí todo húmedo su recorrido… y, la piel se me erizo… ahogue mi suspiro de placer, mordí mis labios ahogando mis gemidos,. y, ella allí de rodillas, con sus dos manos firmes apretando mi culo, clavándome las uñas con deseo, con su lengua frenética… solo fue un par de minutos. cuando sentimos la puerta abrirse.

Y la magia se apago. era su hijo, que venía a buscar agua, menos mal que estábamos en la terracilla. me puse nerviosamente las bragas, cuando repentinamente pregunto por mi…

La muy cachonda le respondió…

— “está mirando por la ventana”

cuando pude recuperar el aliento. sali de la terraza y nos encontramos nuevamente… se acerco a mi y me dijo…

— Que sepas que esto, tiene puntos suspensivos…

Puffffffff, no sé cuando volveremos a vernos pero, estoy deseando de que sea pronto. digamos que los Gin-tonic que me tome, no tienen el mismo sabor.

Su sabor me atrae más…


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Más vivo que nunca

Más vivo que nunca

Me llamo John, mi vida es de lo más normal, trabajo en una fábrica. Mi día a día siempre es igual, por las mañanas ayudo a Olivia, mi mujer a preparar a nuestros hijos para ir a la escuela. Desayunamos y ojeo el periódico.

Los chicos no paran y mi mujer no deja de dar voces, intentando poner orden, así que no veo la hora de marcharme al trabajo para encontrar paz.

Así durante diez años, hasta que un día empezó a trabajar un chico nuevo en la fábrica. Un mulato, musculoso de Brasil llamado Joao.

Una tarde estábamos a punto de acabar nuestro turno y Joao me convenció para tomar unas cervezas, la verdad es que me apetecía. Así que fuimos a un local y lo pasamos bien, hablamos un poco de nuestras vidas y nos despedimos.

Otro día Joao me invitó a una fiesta que organizaba en su casa, le dije que si, congeniábamos muy bien y me serviría para cambiar mi rutina. Me pidió discreción, ya que sus fiestas eran privadas y solo invitaba a amigos de confianza, que lo que allí pasará, que no se lo contará a nadie. Yo me lo tome a broma, porque Joao era muy dado a los chistes… me propuso de que me quedara toda la noche.

Me pareció buena idea porque si bebía más de la cuenta… así que llame a Olivia y le dije que me habían invitado a un cumpleaños de un compañero de la fábrica, que vivía un poco lejos y si se me hacía tarde, me quedaría a dormir.

Cuando acabamos el trabajo, nos fuimos directos a la casa de Joao, cuando entramos me llamo la atención el buen gusto en la decoración, algo desordenado pero limpio.


Me ofreció una cerveza y mientras charlábamos, sonó el timbre de la puerta, eran dos amigas de Joao, tenían aspecto de putillas, pero no dije nada, eran simpáticas y cariñosas.

Me sentí un poco incómodo, pero después de la tercera o cuarta cerveza, ya participé en el ambiente. Nos reímos y bailamos… lo estaba pasando bien y como decía Joao

— la vida es para vivirla, lo que pase en mi casa, en mi casa se queda

Así que me dejé llevar, dispuesto a disfrutar de la noche… empezamos a jugar a peticiones y debíamos acatar lo que nos pidieran… fue muy divertido, nos íbamos quitando la ropa poco a poco, con cada petición. Lo estaba pasando muy bien desde hacía mucho tiempo.

A parte llevaba tres semanas que Olivia me tenía castigado sin sexo, así que sin querer me di cuenta que estaba empalmado…

Una de las chicas me pregunto si sería capaz de chuparle la polla a Joao, buff me cambio la cara, pero pensé que era una broma, pero Claudia insistió y de pronto Joao se levantó, se puso frente a mi, se bajó la cremallera del pantalón y lo dejó caer hasta las rodillas y dijo…

— ponte de rodillas, bájame los calzoncillos y mírame la polla

Yo me quede paralizado sin saber que hacer o decir…

— te he dicho que te arrodilles y que me bajes los calzoncillos… no quiero repetirlo otra vez

me sentí avergonzado y notaba las miradas de las chicas y me animaban a hacer lo que me pedía Joao. Estaba muy nervioso… era una broma? Y si no lo era…

Me sorprendió que mi polla estaba más dura que nunca, estaba excitado… sentí un impulso y con mucha vergüenza le baje los calzoncillos.

De pronto salto una polla enorme, grande y gruesa golpeando mi cara. Joao me miraba y sonriendo dijo…

— mírala y contesta si la ves con un si o asienta con la cabeza

— si

— que te parece su polla? dijo una de las chicas…

— mírala…

— muy grande… dije yo…

Entonces Joao empezó a mover su cintura, moviendo su polla de lado a lado, rozándome la cara…

A partir de ese momento, fue cómo estar en otro mundo. Joao me hizo oler su polla, oler su culo… me obligó a sentarme en el sofá y que viera cómo se follaba a las dos chicas.

Yo paralizado viendo cómo se chupaban unos a los otros, como Olivia se tragaba ese pedazo de polla, mientras Joao le mamaba los pechos a Samanta. Después Samanta se puso a cuatro apoyada en el otro sofá y Joao le metía la polla, y Olivia le tocaba los pechos a Samanta y con la otra mano, le acariciaba los huevos a Joao.

Yo estaba atento a aquella escena y sin saber cómo me corri sin apenas tocarme dentro de mis pantalones…

Entonces vi cómo Joao se corrió y las chicas gemían y se retorcían de placer. A lo que me ordenó que le limpiara la polla y los coños a ellas.

Después de limpiarles con papel, me pidieron que me pusiera un delantal y que recogiera todo. Mientras ellos se sentaron…cuando acabé Joao me dijo que me dejara querer, que me iba a dar un premio por portarme bien.

Me senté en el sofá y Olivia y Samanta empezaron a manosearme, casi de inmediato sentí como mi polla revivió, los pechos de Olivia me presionaban la poca y chupe sus pezones duros y jugosos, no podía contenerme. Me arrancaron el resto de la ropa y Samanta se sentó sobre mi polla y empezó a moverse frenéticamente, mientras Olivia seguía dándome de mamar sus pechos.

Wow estaba súper cachondo, empecé a jadear y ellas gritaban..

— si, siiii, dámelo todo… vamos… que polla tan rica…

Vi que Joao estaba a mi lado haciéndose una paja viendo como me follaban las dos chicas, eso me excitaba aun más…

— me voy a correr, no puedo más…

Entonces Joao se levantó y se puso a mi lado haciéndose la paja y estallé de una forma brutal dentro del coño de Samanta y casi a la vez Joao exploto en mi cara y las chicas tragaban todo su líquido. Fue increíble…

A mis cuarenta y ocho años me sentí más vivo que nunca…

John esa noche descubrió que le excitaba ser sumiso, que le mandaran y le trataran como si fuera un objeto…

A partir de ese momento fui del todo complaciente con Joao, se abrió ante mi un mundo nuevo y desconocido…


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Y un día me di cuenta de que el tiempo no se detiene…

Y un día me di cuenta de que el tiempo no se detiene…

Siempre he sido una mujer poco atrevida y muy convencional. No me considero guapa pero si atractiva, de talla media, grandes pechos y muy simpática.

Mi pareja Darío es cariñoso, pero me aburre, sus caricias no me dicen nada. El otro día me estaba mirando en el espejo y me di cuenta de que tenía unas patitas de gallo, de pronto me sentí mayor…

Empecé a sentirme insegura… mi amiga Verónica, tiene mi misma edad y siempre la escucho fardar de su vida sexual con su marido, cuenta historias fogosas y excitantes. A veces incluso se me han mojado las bragas al pensar en poder experimentar algo así.

He leído historias por internet de infidelidades y me he puesto cachonda, hasta el punto de tener el impulso de tocarme y hacerme una paja…

Un día acompañe a Verónica a una tienda de lencería, era su aniversario y quería comprar algo sexy y atrevido. Aproveche para mirar cosillas, y me llamo la atención las prendas de color rojo, me sentí atraída por ese color…

Había un tanga con un encaje precioso, negro con formas de flores, transparente, con los ligueros colgando en los extremos…

por un momento pensé en comprarlo y darle una sorpresa a Darío pero… el no era muy dado a los juegos, es muy básico y solo se limita a meterme la polla y correrse.

Pero yo tengo la fantasía y sueño con que un día Darío me coma a besos en el metro, o el cine… excitarlo de tal forma que me folle salvajemente en cualquier sitio…

Pero… ese tanga, tiene algo especial… su tacto, su olor a nuevo… lo pensé durante unos instantes, y decidí comprarlo.

Pasaron varios días, hasta que por fin decidí ponerme el tanga para sorprenderle, esperaba que a Darío le gustara, pero ese día follamos como siempre, ni siquiera se dio cuenta de que llevaba puesto un tanga nuevo.

Me sentí desilusionada, aburrida con mi vida sexual y la falta de creatividad de Darío. Realmente a mis cuarenta y cinco años, solo he conocido el sexo con el.

Necesitaba volver a sentirme viva, fuese con quien fuese… cuando miraba aquel tanga despertaba en mi, mis más íntimos deseos, locuras… no se, descubrí que tenía un punto fetiche, que nunca antes me había dado cuenta… el roce de ese tanga en mi coño… la tirilla pasando entre mi culo, despertaba en mi las ideas más excitantes. Al observarme con el puesto y los ligueros por detrás colgando sobre mis nalgas… me sentía tan sexy.

Una mañana me levante llena de energía, con ganas de comerme el mundo… aquel día cuando me estaba vistiendo para ir al trabajo, me topé con ese tanga rojo… era muy escandaloso, pero me sentía tan guapa y sexy con el, que decidí ponérmelo, con medias negras, bien sujetas a los ligueros y me puse una falda con una chaqueta negra a juego.

Sonreí para mis adentros, pensando en que nadie podría imaginar que debajo de aquella ropa tan formal, llevara algo tan sexy…


Como todos los días, me dirigí a la estación del tren, me senté y estaba dispuesta a continuar leyendo mi novela, hasta que note la mirada de un hombre, era alguien al que veía todos los días, pero ese día sin saber porque su mirada me hizo estremecer… será por el tanga? pensé…

Intente disimular, pero el me miraba de tal forma, que notaba que me observaba como queriendo ver más allá… me puse nerviosa. La mirada de aquel hombre, no me dejaba concentrarme…

Pensé que con mi positivismo con el que había amanecido, desprendía buena energía y eso lo percibían los demás…

Con el vaivén del tren, hizo que el tanga ejerciera presión, y casi sin darme cuenta me estaba poniendo cachonda, cuando alce la vista, mis ojos y los de aquel hombre chocaron… debe de tener mi misma edad… pensé. Era un hombre muy atractivo, iba vestido con un traje.

Mientras le observaba, me fijé que había un bulto en sus pantalones… aquel hombre estaba excitado, al darse cuenta, intento disimular, poniendo sus manos encima del paquete.

No me lo podía creer… yo había provocado una ereccion a un desconocido, lo estaba poniendo cachondo…

Entonces me propuse jugar con el, sabía que no podía pasar nada, estábamos rodeados de gente…levante mi libro un poco y le miré fijamente y con disimulo fui abriéndome de piernas. El bajo su mirada…, notaba como se asomaba algo rojo… dios, aquella vista le disparó los sentidos… note como le ardía la polla con sus movimientos, queriendo disimular lo evidente.

El debió notar la humedad en mi tanga y se relamía los labios…

Cuando el tren paro, cerré las piernas, cogí mi maletín y salí. Iba andando sin poder evitar sonreír… estaba viva, había sido una travesura, pero me sentía viva, solo fueron unos segundos, pero me bastó para sentir que aún podía gustar.

De repente alguien me cogió del brazo, y me llevo directamente a la salida de emergencia, me puso de espaldas contra la pared y mi maletín cayó al suelo. De pronto le vi la cara… era aquel hombre del tren, ufff que subidón…

Sus manos fuertes me agarraban el culo y al instante estaban manoseándome los pechos, me sentí excitada y sin poder reaccionar me deje llevar…

Separo mis piernas y subió mi falda… me beso y metió su lengua en mi boca. Ufff el calor era sofocante… de pronto se agachó y aparto mi tanga aún lado y hundió su cabeza en mi coño… wow estaba paralizada, apenas podía moverme… sentir la lengua de un desconocido y sabiendo que alguien nos podía ver…

Estaba muy cachonda, el fuego salía de mi coño a cada lametazo, como mordisqueaba mi clitoris… ufff ahogaba mis gemidos y no quería que parara. El seguía chupando mi coño y notaba líquido chorreando entre mis piernas.

Entonces se levantó y me dio la vuelta, me agarró el hilo del tanga, apartándolo, restregando su polla sobre mi culo…

— mmmm follame, quiero sentir tu polla dentro de mi…

Dije entre suspiros. El hilo del tanga apretaba mi nalga derecha. Me incliné un poco y note la punta de su polla en la entrada de mi vagina y de una embestida me hundió su polla, se movía rápido, la metía y sacaba con rapidez…

Me agache un poco más para que entrara mejor su polla, no pensaba, solo sentía la dureza de su polla en mi interior, ufff estaba a punto de correrme y el empujaba haciéndome disfrutar como nunca y de pronto explote con temblores, apreté el culo. Pero el continuaba follandome, golpeándome con fuerza.

Entonces sentí su dedo húmedo en el ano, empezó ha rozarme en círculos y meterme el dedo un poco. En ese momento cerré los ojos, la excitación iba en aumento, estaba cachonda de nuevo y sentí que me iba a correr, el seguía metiendo y sacando su polla y sin poder evitarlo se me escapó un…

— ahhhhh…

— te gusta el tanga verdad?, pedazo de zorra… ahora quiero que te tragues mi leche…

Me arrodillé frente a su polla y me la metió en la boca, al mismo tiempo se la movía con su mano y de pronto se corrió dentro de mi boca… hummm me trague todo su líquido.

Después me levante y el chico con una sonrisa se acercó y restregó su polla en mi tanga, sacudiendo sus últimas gotas en el…

No hubieron palabras, se vistió y se marchó. Yo me arregle la ropa y me marche. Nunca le he vuelto a ver, pero cada vez que veo el tanga me acuerdo de aquella fantasía cumplida…

Relató enviado por una seguidora


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Soy taxista

Soy taxista


Me llamo Juan y tengo veinticinco años, mido 1,80, algo gordito y soy taxista…

Una tarde iba circulando con el taxi y una chica estiró el brazo y pare para que subiera…

Era una chica muy guapa, con el pelo moreno, largo hasta la cintura., debía de ser de mi edad. Iba vestida con un pantalón muy ajustado, que marcaba su culo redondo y respingón. Una blusa con un escote espectacular… era imposible no mirar, se adivinaban su pechos rosados y bien puestos.

Me dio la dirección, se dirigía al centro. Mientras conducía no podía dejar de mirarla por el retrovisor. Le pregunté si iba a trabajar o a tomar algo, a lo que contesto…

— las dos cosas…

Pero que solo había conseguido trabajo, no había podido tomar nada. A lo que conteste en plan de broma…

— si quieres, con mucho gusto te invito a tomar algo…

Ella empezó a reír y dijo…

— si de verdad eres capaz… acepto la invitación…

— eso está hecho…

En ese momento me desvié de la ruta y la llevé a un pequeño bar que conocía, pero estaba lleno y no podíamos entrar.

Decidimos comprar unas cervezas y fuimos a un parque, aparqué y nos sentamos en el asiento de atrás del taxi.

Bebimos, hablamos de todo un poco, empezamos a reír… lo estábamos pasando muy bien, entonces me contó que tenía pareja y que era bisexual… riendo decía que era la primera vez que hacía una locura con un taxista y sin cortarme le dije…

— hagamos la locura completa… vayamos a un hotel…

Silvia no lo pensó dos veces y dijo que si… wow eso me excitó tanto, que tuve una ereccion al momento.

Fuimos a un hotel de las afuera y cuando entramos en la habitación, empezó a desnudarse mientras yo me recreaba admirándola… era realmente bonita. Se quitó el pantalón ajustado y quedó al descubierto un tanga blanco, de esos que solo tienen un hilo.

Mientras se quitaba la blusa, me di prisa para quitarme el pantalón, estaba cachondo y mi polla estaba deseosa de mojar en caliente. Ella se abalanzó sobre mi y mis manos empezaron a acariciar los pechos y sus pezones puntiagudos, baje la mano hasta su coño y note que estaba empapada de excitación.

Me tumbó sobre la cama y mi polla empalmada, miraba al techo de la habitación y de una vez se metió la polla hasta la garganta, al mismo tiempo la cogía con la mano y me empezó hacer una paja con la mano y el vaivén de su boca…

Me puso súper cachondo, era la primera vez que me pasaba algo así… ella chupaba y succionaba mi polla como para exprimirla hasta dejarla seca… ufff no pude contentarme….

— si continuas así me voy a correr… me estás poniendo muy cachondo

En ese momento Silvia dejó de chuparme la polla y se levantó, yo empecé a sobarla todo el cuerpo, besar y chupar sus pechos, ella acercó su coño y metí mi cabeza entre sus muslos y saboree su dulce vagina… empezó a gemir cogiéndome de la cabeza, le temblaban las piernas…

Entonces se apoyó en la cama poniéndose a cuatro, me levante y le metí los dedos en la vagina chorreante y a continuación empecé a meterle la polla despacio, poco a poco hasta tocar el fondo, ella gemía sin parar… le agarre del pelo y acelere mis movimientos, en un vaivén de placer…

Mi polla resbalaba con facilidad de cómo estaba su coño lubricado, mmmm que rica estaba… caliente, jugosa, disfrutando de sus dulces gemidos que aún levantaban más mi deseo.

Sus gemidos eran cada vez más intensos y yo empecé a empujar más deprisa, se estaba haciendo una paja mientras yo la follava y al momento grito…

— ya, ya, yaaaaa

En ese momento exploté y me corri dentro de ella, inundando su vagina. Cuando saque la polla chorreaba de su coño mi semen, nos tumbamos unos minutos y después fuimos a la ducha. Nos vestimos y nos marchamos…

la llevé a su casa y al despedirnos me dio un beso apasionado, dándome su número de teléfono.

Ahora, cada vez que necesita un taxi y no tiene dinero… me llama.

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Llevamos a cabo nuestra fantasía

Llevamos a cabo nuestra fantasía

Laura y yo teníamos muchas fantasías, las íbamos anotando en una libreta y siempre que teníamos ocasión, las llevábamos a cabo.

Nos preguntamos que sentirían las mujeres que trabajan la noche como prostitutas callejeras. Diseñamos un plan en el que ella estaría ofreciendo sus servicios sexuales en la calle y yo sería el cliente, para el momento pusimos una cámara en el coche y así grabaríamos todo para después poderlo ver.

Después de llegar a un acuerdo económico debíamos ir a un local de alterne y ella debía actuar como una puta más, pero conmigo.

Reservamos una habitación de hotel y ella se vistió de forma que no podía creerme lo sexy que se había puesto… un vestido negro, ajustado mini que asomaban sus nalgas al mínimo movimiento y un escote del cual se le salían sus espléndidas tetas, y zapatos de tacón de aguja.



Cuando la vi, ya tuve una buena ereccion. Si no hubiera sido porque teníamos que cumplir nuestra fantasía, la hubiera follado en ese mismo momento.

Elegimos una calle y la dejé en una esquina, di la vuelta a la manzana y comencé a filmar. Cuando me iba acercando a la esquina donde dejé a Laura, vi que había un coche parado.

Quería contratar los servicios de Laura… sentí celos, pero me contuve porque la fantasía había comenzado. Al momento el coche se marchó y me acerqué, le hice un guiño y ella se acercó. Se apoyó en la ventana.

Y entonces le pregunte por sus servicios y llegamos a un acuerdo, después la invité a subir al coche y nos dirigimos al club como estaba acordado. Por el camino me contaba que el hombre del coche que paró, le dijo que estaba muy buena y que quería follarla, que cuanto costaba… que quería que le chupara la polla…

La conversación nos puso muy cachondos…

Llegamos al club y nos sentamos en una mesa apartada, el local estaba muy concurrido, se respiraba lujuria… Pedimos unas copas de whisky, bebimos mientras observamos a las mujeres que iban de un lado a otro, buscando clientes… hombres bebiendo mirando a las mujeres con ojos de deseo, algunos ya tenían compañía y esperaban el show de strip-tease y bailarinas de barra.

Nos fuimos calentando con besos y echándonos mano por todas partes. Notaba las miradas de otros hombres hacia Laura, eso aumentaba mi excitación y a ella la ponía muy cachonda el sentirse deseada por desconocidos.

Nosotros seguíamos a lo nuestro y fue subiendo la temperatura por momentos, cuando le metí mano a su coño, note que estaba empapado y eso me puso a cien.

La hice que se sentara sobre mis piernas y su culo presionó mi polla que estaba completamente dura, traviesa y con ganas de acción. Comencé a acariciarle los muslos, al mismo tiempo que besaba sus pechos, con la otra mano le subí el mini vestido y empecé a acariciar sus suaves nalgas.

Su lengua jugaba con la mía, notaba su agitación y deseo. Veía cómo nos miraban… a Laura claro está, ya que podían apreciar su culo y mis manos como lo acariciaban.

Laura sacó uno de sus pechos y me lo puso en la boca, chupe y mordí su pezon… me estaba volviendo loco de excitación, el sentirnos observados aumentaba nuestra libido… era Morbo, adrenalina…

Le dimos un sorbo a las copas y continuamos besándonos, le metí la mano entre las piernas hasta llegar a su coño, que estaba ardiendo y tenía el tanga empapado. Ufff no podía aguantar más y en eso Laura dijo que tenía que ir al w.c.

Yo me quede sentado, esperándola y se me acercó una de las chicas muy guapa, con un culo tremendo y me propuso acompañarnos a los dos… se había dado cuenta de que éramos pareja y que podíamos tomar algo y luego hacer un trío.

Cuando llegó Laura, esta chica clavó sus ojos en los pechos de mi mujer… mmmm me puso muy cachondo imaginarlas a las dos juntas acariciándose y besándose, fue excitante, hasta sentí algo de celos.

Le conteste que no estaba en nuestros planes del día y le di las gracias por el ofrecimiento, que quizás otro día y la chica se marchó, no sin antes decirme al oído lo buena que estaba mi mujer y que la deseaba locamente.

Al momento empezó el espectáculo de barra, con las chicas desnudas, moviéndose de forma muy explícita y de pronto Laura dijo…

— ya no aguanto más, vámonos de aquí, necesito que me folles…

Subimos al coche y fuimos a toda velocidad hacia el hotel. Por el camino, Laura sacó mi polla del pantalón y empezó a chuparla con desesperación, la succionaba de tal forma y me pedía a gritos que quería sentir mi polla dentro…

Llegamos al hotel y Laura estaba tan cachonda que por el pasillo hasta nuestra habitación, se iba quitando la ropa. Entramos y casi nos arrancamos el resto de la ropa.

Me dio un empujón y me echo sobre la cama y como si fuera una fiera, salto sobre mi y me monto literalmente, después me puso su coño en la boca… me empapo la cara de sus jugos y yo comencé a chuparla y meterle la lengua en la vagina.

Con las manos le pellizcaba los pezones duros y estrujaba sus pechos… ella gemía… casi gritaba. No tardo en correrse soltando sus fluidos en mi cara y boca, fue tremendo lo que duró su orgasmo y lo que soltó, corrían sus jugos por toda mi cara y barbilla. Se inclinó y empezó a chupar sus propios jugos, a lamerlos hasta dejarme limpio.

Se echo a un lado y al momento ya había recuperado fuerzas y sin darnos cuenta, estábamos en posición del 69. Mi polla se perdía en su boca, la devoraba con avidez, sedienta de polla. Me excito tanto y recordar esas miradas en aquel local, que no aguante, tenía que penetrarla… la puse a cuatro y le metí la polla por el culo. Laura dio un brinco y cayó de barriga sobre la cama, no espere más y volví a penetrarla el ano y sin piedad le metí la polla entera, ella respondió con una mezcla de quejido… dolor, placer y poco a poco gritaba de placer, decía…

— dame más, méteme la toda, quiero que te corras dentro…

Y así sin parar de moverme no aguante mucho y me corri, con un estallido espectacular…

Al cabo de unos minutos, me levante, me di una ducha y me vestí. Le tire unos billetes sobre la cama. Ella me miro y supo cómo se siente una prostituta.

Salí de la habitación feliz. Habíamos cumplido nuestra fantasía.


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Descubriendo mi cuerpo

Descubriendo mi cuerpo

A la edad de 16 años, no sabía nada de sexo, solo sabía hacerme pajas dado que no tenía ni idea de lo que era una polla, aunque soñaba todas las noches con una grande y gorda.
Descubrí unas revistas de mi padre, donde aparecían chicos y chicas desnudos. Las ojeaba siempre que podía.
Eso hacía que entrara en un espacio de salida, que no me quedaba mas remedio que hacerme la paja. Al ver que me satisfacía yo sola, lo intentaba una y otra vez. Llegue a masturbarme hasta cuatro veces al día . Estaba salida perdida siempre.
De pie, en la cama, en el Wc, en la cocina, en clase, en fin, en todos los sitios que podía.
Un día descubrí una zanahoria que pelándolas me la metía dentro y notaba mas placer.
Me abría de piernas y con la zanahoria grande me la metía en el coño, y con otra mas pequeña por el culo. Era tal el placer, que debido a mis corridas, me cambiaba varias veces al día de bragas.
Una noche que mis padres salieron a cenar, se quedo una compañera de clase a dormir, entre conversaciones, películas y las revistas de mi padre, hicieron que nos pusiéramos tan cachondas, que mi amiga y yo subimos a mi habitación para tocarnos.
Fue ella que tenía mas experiencia quien me tocaba y me ponía cada vez más cachonda. Recuerdo sus pedazos de tetas, un coño abierto rosado con poco pelo y como sus pezones empezaban a crecer.
Fue un momento inexplicable la sensación que tenía . Sudaba, notaba mi piel erizada, las palpitaciones de mi corazón, las notaba en el coño, mis pezones iban a despegar y un sin fin de sensaciones que jamás antes había sentido.
Que cuando estaba a punto de correrme después de que mordisqueara mis pezones, mis tetas y mi coño, que me salía un líquido blanquecino por el coño y era el síntoma de que me iba a correr.
Mi amiga me cogió la cabeza y me la bajo hasta su coño. No se como y porque, empece a morder su coño, lamiendo entero todo, y sin darme cuenta, le hice una paja con la lengua. Fue como un instinto que me hizo hacer todo aquello desconocido para mí en ese momento.
Hicimos la tijera y ahí explote con una corrida que grite como una loca. Fue algo indescriptible que a día de hoy lo recuerdo y me pongo cachonda.
Así estuvimos varios meses hasta que llegaron las vacaciones de verano y ya no volvimos a vernos, pero cada momento que pasamos juntas, fue una gozada.
Siempre animo a las mujeres a que tengan por lo menos tres experiencias sexuales con mujeres. Son experiencias en las que se aprende mucho, descubrimos zonas muy placenteras de nosotras mismas.
Con un pepino pequeño, nos lo metíamos al mismo tiempo las dos y nos pajeabamos mirándonos mutuamente, una frente a la otra.
Fue una experiencia que aún hoy me causa rubor y goteos.

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La ambición de Carlos

La ambición de Carlos

Todo empezó cuando el Presidente de la Empresa donde trabaja mi marido se jubilaba, Carlos tenía un puesto de Directivo pero se obsesionó con conseguir el puesto de Presidente.

Se reunieron los Directivos en las oficinas y mi marido invitó a uno de Los Altos cargos a cenar a casa, para conseguir que le recomendara para el puesto y me dijo…

— conozco muy bien a Rodríguez, más de lo que imaginas… tiene debilidad por las mujeres… creo que será muy bueno para nuestro futuro, si mientras cenamos… le seduces…

— que dices?

— que te arregles bien y te pongas muy guapa, provócale sutilmente, solo un poco, las mujeres sabéis hacerlo…

— como hacemos las mujeres? … que quieres decir?… que me acueste con ese hombre por el futuro?… que me prostituya?…

No podía creer lo que estaba oyendo, me enfadé mucho y el al ver mi reacción, quiso calmarme con una torpe sonrisa…

— no, no cariño, como puedes pensar que quiero que te acuestes con él?. Solo quiero que se lo hagas creer… sería una herramienta más que tendríamos para inclinar la balanza a nuestro favor…

Lo cierto es que me convenció. Organizó la cena en un lujoso restaurante y nos la mandaron a casa, mientras me sugirió cómo debía prepararme… con un recogido en el pelo, un conjunto de ropa interior, sujetador de encaje y tanga de hilo.

Estaba terminando de ponerme el conjunto y entro en el dormitorio y me dijo que no me pusiera el sujetador, que si el había pagado mis pechos… quería disfrutarlos como el quisiera…

Entonces me puse un vestido color salmón, cortito de satén , con escote redondo… mis pezones se marcaban muchísimo…

Aún estaba terminando de pintarme los ojos cuando sonó el timbre…

Carlos me llamo para presentarme a Arturo… era más joven de lo que esperaba… alto, rubio, con un exquisito estilo europeo, perfectamente afeitado, vestido de sport con chaqueta gris y camisa negra, que hacían juego con sus zapatos.

Extendí mi mano, pero el se acercó y me dio un beso en la mejilla, aspiré su fragancia y intuí a un seductor nato… me sentí nerviosa… sus ojos parecían devorarme, lo cierto es que me incomodaba.

Carlos le pidió la chaqueta y la colgó en el perchero… mi vista se perdió en los músculos que se marcaban bajo su camisa.

Nos sentamos en la mesa y al momento, Carlos y yo fuimos a la cocina a por la cena. Cuando regresamos nos sentamos, Carlos en la cabecera de la mesa y yo frente a Arturo

La cena transcurrió mientras hablábamos de todo un poco… Carlos enfocando la conversación en su anhelo. Arturo no dejaba de mirarme las tetas… parecían dos globos a punto de explotar y yo sin saber que hacer…

Se me ocurrió hacer lo que había visto en diferentes películas… me desnudé el pie y lo llevé a la entrepierna de Arturo… el cómo si nada, continuo hablando con Carlos, pero bajo una mano para acariciar mis dedos y el empeine, mientras lo empujaba sobre su polla.

Era algo nuevo para mi y me sentí rara y excitada al mismo tiempo… ahí estaba mi marido ajeno a todo… continué con el juego y empuje mi pie aun más hasta el punto de molestarlo… sonreí para mis adentros y después me calcé el zapato y fui a la cocina para traer algunas cosas más, no sin antes lanzarle un beso al aire como el que no quiere.

Cuando regrese Arturo corto la conversación y dijo…

— espera mujer, quédate ahí… Carlos, por favor tómate esto como un halago y no te ofendas… que pedazo de mujer tienes, tu la miras?… ves que bonita es?… eres muy afortunado…

Carlos asintió sonriendo y yo me sentí muy halagada…

— por favor voy a pedirte… podéis cambiaros de sitio? es que debo concentrarme en la conversación y francamente teniéndola enfrente, los ojos se me van y me pierdo…

Carlos asintió, y yo no recordaba lo que se sentía cuando un hombre te ve atractiva y que te lo digan de esa forma tan respetuosa, por el otro lado pensaba que me estaba ofreciendo como si fuera un pedazo de carne en pos de sus objetivos.

Continuó la velada y lo cierto es que ya no me miraba, me sentí un poco decepcionada, pero minutos más tarde, sentí una de sus manos sobre mi rodilla… mientras seguía hablando, iba subiendo su mano. Yo estaba expectante… debía pararle la mano, cual era el límite?…

Metió la mano entre mis muslos… me sentí mojada y miré hacia abajo y vi como mis pezones habían crecido… me dio vergüenza y cuando estaba a punto de llegar a mi coño húmedo, instintivamente me contraje cerrando las piernas, obligándole a que apartara la mano.

Cuando fui a la cocina para traer el postre, que era una tarta helada, vi que la habíamos dejado fuera del frigorífico y se había derretido… mi marido la había dejado adrede… y dijo…

— no hay problema, voy en un momento a la heladería y compro algo…

Arturo quería acompañarlo, pero le disuadió. Yo quise hablar un momento a solas con el…

— Carlos no me dejes a solas con este hombre…

— no te preocupes, lo tenemos a punto de caramelo…

— Carlos por favor, me ha tocado por debajo de la mesa

— jajaja, falta poco cariño, eres estupenda

— es que quieres que me folle?

— que exagerada eres…

— pero Carlos… Carlos…

Se marchó, dejándome sola en la cocina, le oí coger las llaves y despedirse…

Me puse a organizar las cosas en la cocina, dejando a Arturo en el salón. Quería hacer tiempo para que regresara Carlos y evitar tener contacto con Arturo, pero al momento apareció en la cocina.

Había bebido algo más de la cuenta y se acercaba mucho a mi, me miraba como un lobo hambriento, me agarró por detrás, rodeándome con sus brazos. Notaba su polla dura en mi culo, yo intentaba apartarlo, diciéndole…

— Arturo soy una mujer casada y fiel

— y cual es el problema? Siempre hay una primera vez…

Sus manos recorrían mis muslos, mis pechos y yo sin poder evitarlo, sentí la humedad entre mis piernas y perdí el control. Estaba prisionera entre la mesa y el pegado a mi espalda. Sus dedos subieron hasta mi coño… notaba su respiración agitada en mi nuca.

El pecho me latía a cien por hora, mi respiración se entre cortaba, le decía…

— Arturo por favor, no sigas…

Hizo oídos sordos… cogió mi mano derecha y la llevo hacia atrás, hasta su polla. Se la había sacado del pantalón sin que me diera cuenta.

Cerré los ojos y empecé a acariciar su polla con suavidad, era bastante gorda, pero no era larga, su glande estaba circuncidado… el mientras tocaba mi coño por encima del tanga, lo empujaba hasta el punto de que metía los dedos en mi vagina a través de la tela…

Yo para entonces ya me había relajado, entonces aparto la tela y metió tres de sus dedos en el interior de mi vagina, los metía y sacaba… mmm se escuchaba el sonido de mis jugos con la fricción de sus dedos… mi cuerpo deseaba lo que mi cabeza negaba.

Con la otra mano me aparto el hilo del tanga, hizo que me inclinara un poco sobre la mesa y metió su polla hasta el fondo de mi vagina de una embestida, haciéndome gritar, empujaba casi levantándome en el aire.

Me tapo la boca…

— shhhh.. no seas escandalosa

Entonces siguió metiendo y sacando su polla de mi coño, sin quitarme la mano de la boca, acallando mis gemidos y continuó follandome, sentía su polla dentro de mi, me estaba haciendo disfrutar, sentí como pequeños orgasmos, uno tras otro… era muy excitante.

Estaba en mi cocina siendo follada por un desconocido y con el consentimiento de mi marido.

En cada envite me estremecía, con su mano libre la llevo a mis pechos y los estrujaba, poniéndome más cachonda.

De pronto empezó a gemir, sentí como su polla se hinchaba en mi interior, sentí que iba a correrse y seguidamente inundó mi interior con un líquido templado y me dejé y gemí con el, estallando con un orgasmo brutal.

Cuando acabo, se preocupó en ponerme bien el tanga y ajustarme el vestido, en ese momento oí la cerradura de la puerta.

Carlos ajeno a todo y Arturo como si nada y yo sentía una vergüenza terrible… no podía mirar a ninguno de los dos a los ojos.

Nos sentamos en la mesa del salón para tomar el postre y mi incomodidad fue en aumento, al sentir como corría el semen entre mis muslos. Me sentía sucia y culpable.

Cuando fuimos a la cama. Carlos quería follar estaba tan contento de cómo había ido todo, pero le dije que estaba muy cansada. Ni siquiera se dio cuenta de mi ausencia mental.

Con los días me fui acostumbrando y fui enterrando ese momento en mi recuerdo.

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Así fue cómo empezó nuestra historia


Así fue cómo empezó nuestra historia

Hace unos 3 años, conocí a un chico encantador, bien vestido y muy fino. Entramos después de una conferencia a un Iris Coffee muy bello y nos sentamos en una zona de sillones donde compartimos unos Whiskys con Jenny, John y un Especialista Psiquiatra y Psicólogo, repasábamos todo lo que habíamos hablado y expuesto.

El caso es que notaba como un chico me miraba desde la barra sentado en un taburete con una media sonrisa y no apartaba su mirada. Eso me hizo sentirme importante y hacía como que no me daba cuenta de ello. Disimulaba con el Camarero, mirando lo que llevaba en una bandeja de cosas, haciéndome la tonta.

Mientras tanto nosotros seguíamos hablando, comentando y de vez en cuando reíamos sobre los temas que habíamos tratado y las preguntas que nos hacían a cada uno.

Pero seguía pendiente de ese chico, notaba su mirada en mi nuca y no podía concentrarme.

Y llego la hora en que el Especialista se levanto y se marchó y mira por donde, Jenny y John se pusieron a discutir sobre algo, no se que era, porque hacía que estaba pendiente de ellos, pero en realidad yo solo seguía pensando en ese chico.

Era normalito, su porte denotaba seguridad y tranquilidad, me miraba, su media sonrisa me hacia tener 16 años y no podía dejar de pensar el por qué.

Me levante y fui a pagar lo que habíamos bebido, con cuidado de no ponerme a su lado para que no creyera que estaba buscándole. No tardó mucho en atenderme el camarero, puse cara de estar abstraída pensando en mis cosas. De repente se acercó el camarero, diciéndome que el chico que no dejaba de mirarme nos había invitado a las consumiciones.

Me quede parada, sorprendida y reaccioné acercándome a él y dándole las gracias por el detalle.

Conversamos unos 10 minutos y le invité a que conociera a mis colegas. Cuando llegue a nuestra mesa, conté lo que había pasado con nuestra cuenta y presente a este chico tan encantador llamado Philip.

Conociendo a John como es, enseguida le invito a sentarse con nosotros y empezó como es el a analizarle y entre bromas y risas, iba sacando cada vez mas información de este chico.

Llegado el momento, John comento que porque no nos íbamos a cenar y seguíamos con la conversación. Philip quería poner alguna excusa para no molestar, pero John se encargó de girar todo para que el chico se viniera con nosotros. Ya se había dado cuenta de mi interés en él .

A la vuelta de la manzana había un pequeño restaurante que servían unas ensaladas increíbles y unos Sandwiches sabrosos. Nos sentamos en una mesa apartada y como macho John se encargo de pedir para todos.

La velada fue fantástica y se nos hizo corta. Y ya viendo la hora que era, decidimos levantarnos para marcharnos. Deseaba con todas mis fuerzas irme esa noche a follar con Philip, pero me acordaba de los consejos de John y encima allí delante, que me corte muy a pesar mío.

Pero enseguida salió John con su ojo médico y nos obligo de una forma muy sutil a quedar para el día siguiente en una comida sin aun hoy saber como lo hizo. El caso es que ya en la calle John, insinuó que yo le invitara a comer por el detalle que había tenido y que estaba en deuda con Philip, que me tocaba invitar a mi.

El pobre chico se quedo parado y se vio obligado a aceptar. Quedamos para el día siguiente en un buen Restaurante para comer los dos solos.
Esa noche no pude apenas dormir, parecía una niñita de 16 años pensando en él y poniéndome cachonda solo de pensarlo. Solo tuve sueños sexuales con él, lo poco que dormí.

Solo escuche a John decirme que esos ojos que tenía , esa muesca de mis labios solo significaban una cosa, AMOR. Que aprovechara y no le dejara escapar. No le pregunte más, sabía que se había encargado de hacerle el auto análisis interior. Y agradecí ese consejo.

Al día siguiente quedamos a la 12:00 h., tarde en vestirme lo que nunca. Decidí por consejo al final de John, ponerme un vestido azul marino de tipo punto, un pañuelo gris por los hombros y un bolso de mano, con unos zapatos de vestir de color azul marino y unas medias casi gris perla que me llegaban a los muslos sujetándolos bien.

No me puse sujetador y si un tanga negro de encaje por los lados y transparente donde se podía apreciar todo. Estaba muy nerviosa. No sabía que tenía ese chico, que me estaba pasando pero me atraía, existía algo que me hacia perder la cabeza para no pensar en otras cosas.

Llegue a las 12:05h. y allí estaba, en la puerta mirando su reloj. Nos dimos un beso en la mejilla y entramos al restaurante. Teníamos mesa reservada y allí nos sentamos. Apenas comí, hablábamos de todo sin parar, cuando llegamos a los postres empezamos a hablar de nosotros. De que si era guapa, simpática y que me había estado observando en ese local varias veces y que le atraía.

Bueno, terminamos de comer y decidimos ir a un sitio tranquilo donde conversar. Tomamos café y otro, y otro, el caso es que nos dimos cuenta que habíamos estado hablando casi 3 horas. Eran las 6:30h. de la tarde, ya había anochecido.

Salimos a la calle, pero él no daba muestras de marcharse, entonces me decidí y le pregunté si quería que fuéramos a mi apartamento, para preparar algo, picar y tomar un buen vino. Acepto rápido.

El apartamento era compartido. Así que llame a mi compañera para que se fuera a cenar algún sitio y así lo hizo.

Llegamos y le enseñe el apartamento diciéndole que no tardaría mucho en llegar mi compañera. Puse 2 vinos y seguimos hablando de cosas irrelevantes. Mire la hora y le propuse que fuéramos a la cocina y preparar algo para picar con el vino.

Se levantó y me fui a poner cómoda. Me puse un pantalón de pijama gris y una camiseta blanca de tirantes donde mis pezones amenazaban con romper la tela. Tengo unos pezones gordos, puntiagudos y siempre suelen estar erectos.

El cuanto me vio, hizo como que no se daba cuenta, pero notaba su mirada en mi camiseta, en mis pezones y eso me hacia sonreír. Preparamos unos aperitivos (congelados porque yo no guiso), y nos sentamos a comer y seguimos charlando. De vez en cuando notaba su mirada en mis pezones y encima estos, se ponían mas de punta.

Después de una hora hablando, se levanto y empezó a recoger la mesa mientras le miraba y me preguntaba que tenía este chico para no parar de pensar en él.

Era atracción, amor a primera vista, sexo, no lo se. Tenía claro que sexo no porque era una persona normal, tampoco era un macho para perder la cabeza. No se bien que paso. John tenía su teoría y puede ser, pero yo no la veía como el decía.

Me levanté para ayudarle a recoger las cosas de la cocina, y al cruzarme con el para guardar unas bandejas, se apresuro a darme un beso. Fue tal su mirada e intensidad, que caí rendida. No se que paso ni como fue, el caso es que me vi en la cama.

El bajaba mi pantalón por las rodillas y se lanzo a besar, mordisquear y succionar mi coño, ufff como lo hacía, tenía una sensibilidad en sus caricias que me venció, empecé a temblar con cada lengüetazo, notaba como mis flujos salían sin parar, cada succión a mi clitoris me hacía estremecer y no pude contenerme y explote como nunca…creo que solo tarde 1 minuto en correrme. Soy muy escandalosa cuando me llega un orgasmo bueno, y ese fue de recordar.

Se levantó mientras miraba mi coño y miré como se bajaba el pantalón. Se quito los pantalones mientras yo me quitaba el mío pero yo no apartaba mi mirada de su bulto. Quería saber como podía ser su polla. Y apareció dura. Era normal, ni pequeña ni grande, de unos 12 centímetros pero estaba dura y tiesa.

Últimamente solo veía grandes y caídas. Se quito la camisa y se fue agachando poco a poco hacia mí. Se puso de lado mientras mordisqueaba mis pezones e imagine que como sabía lo que era lo que más me gustaba, habría sido John quien le hubiera dicho lo que me gusta o yo con mi mirada se lo estaba diciendo.

No sé, me deje llevar, incorporé la cabeza y empece a chupar su polla. Mmmm que rica, Lo que nunca, se la estaba comiendo como si jamas lo hubiera hecho antes, con desesperación y ansiedad. Sin pensármelo 2 veces, le tiré sobre la cama boca arriba y me puse encima para follarle como yo sabía .

Me la metí de una vez, quería sentirle dentro de mi, empecé a moverme de lado a lado, hacia arriba, mientras me tocaba los labios del coño, ya no podía más, notar su polla dentro, los gemidos de él, me decían que estaba a punto de correrse, yo continuaba acariciándome el coño cada vez más deprisa, haciéndome una paja, ufff al momento explotamos como si un rayo nos hubiera unido.

Nos tumbamos boca arriba…, sin hablar, yo solo pensaba y pensaba que había pasado, que había hecho y sin respuestas. Fumamos un cigarro y empezamos a hablar de que nos había parecido, que tal nos habíamos quedado, que cuerpo tenía, que si tenía yo, y bueno, mi mano se fue a su polla mientras empezaba a encogerse, y el tocaba mi coño despacito como si fuera un masaje.

Al rato, nos levantamos y nos duchamos uno primero y luego el otro, mientras observábamos como nos lavábamos. Después se vistió y quedamos para el siguiente día .

Y en ese momento empezó nuestra historia…..

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La cabaña del bosque

La cabaña del bosque

Un fin de semana que estábamos en medio de un estudio relacionado con sexo y debíamos entregarlo cuanto antes, estábamos tan saturados.
John estaba estresado y con mal humor, no había quien le aguantara, pero necesitábamos estar todo el equipo juntos, Julia, John y yo, decidimos marcharnos de fin de semana a la cabaña de un amigo en común en medio del bosque, sin cobertura, sin tv cable, ni nada. Solo había Luz a través de un generador de gasolina.

El caso es que un viernes por la mañana salimos de New York camino de ese sitio, 5 horas tardamos en llegar , fuimos en un 4×4 grande. El viaje fue genial, hablamos, reímos y repasábamos el estudio que teníamos que terminar.
Tanto repasábamos con pelos y señales, que al parar para comer algo y tomar un cafe, nos dimos cuenta que nuestro amigo estaba empalmado, el pobre no decía nada, pero se le notaba.

Al ver que no era un bulto grande, pero se apreciaba simpático y resultón , yo iba pensando que antes que Julia se lo follara, tenía que ser yo.
Y el viaje fue todo así, hablábamos y pensaba como hacer para que él se fijara en mi, y puse en marcha mi mejor estrategia de morbo.

Mientras Julia tenía los ojos cerrados, yo empecé a desabrocharme la blusa, me quite el sujetador y cruzaba mis piernas, intentaba que el pantalón pudieran marcar mi coño, y de vez en cuando le daba en el brazo y le obligaba a volver la cabeza para atrás y que pudiera verme.

Y empecé a darme cuenta, que ya iba mirando de reojo mis tetas.
Uff. Que sofocos me entraban, notaba cada vez mas calor en mi coño, hasta me notaba mojada.

Al llegar a la cabaña, hacia frío y lloviznaba, así que corriendo cada uno cogió del maletero las bolsas, bolsos y todo lo que había para entrar dentro de la cabaña y calentarnos.

Una vez dentro, encendimos la chimenea que a su vez calentaba toda la casa y un sistema de hilos por el suelo, que aveces se hacia insoportable andar por la madera del calor que despedía.

Como ya habíamos organizado todo, nos sentamos para beber una cerveza, aproveche para subir a una habitación que me pareció ideal, y cuya cama no hacia ruido, me instalé en ella, me duché y baje con una camiseta de tirantes, que dejaban ver mis pezones, que los tenía como los pitones de un toro, marcando pezon y se apreciaba el color oscuro y redondo, un pantaloncito corto con aberturas en los laterales que cada vez que abría las piernas y las cruzaba, se veía parte del coño.

Julia como es mas cortita la pobre, tardo mucho en reaccionar y tome la delantera.
John empezaba a reírse porque veía que era una competición entre las dos y que el regalo era nuestro amigo…

— quien podría llevárselo a follar?

La noche y velada transcurrió entre risas, conversaciones de sexo. Apagamos La Luz, solo nos reflejaba las llamas de la chimenea.
Busque el sitio perfecto y me senté en un sillón frente al chico y como tengo la costumbre de sentarme con las piernas cruzadas encima de la silla, mostraba mi coño y mis pezones se ponían duros al notar su mirada.
Julia, al final, se puso una camisola corta pero tuvo que sentarse al lado de él, no podía mirarla, todo era para mi.

Las conversaciones empezaron a girar sobre experiencias y entre sus miradas cuando el pensaba que no le veía, el calor, la conversación y mi coño, veía como un bulto trataba de romper su pantalón, era un poema, sus ojos cambiaban y cada vez su mirada iba mas a mi coño, llegando en un momento dado, a jugar con el con mis dedos y ya le veía que se estaba conteniendo para no saltar sobre mi.

Como Julia es una persona que debe dormir por lo menos 12 horas, se la cerraban los ojos y daba cabezazos, y llego un momento, en el cual John la cogió y acompaño a su habitación.

En ese momento, solo vi como nuestro amigo se puso de pie y saco su polla empapada y querida metérmela, a lo que dije que se lo tenía que trabajar.
Yo pensaba que no bajaría John y como es tan silencioso, en menos de 5 minutos estaba riéndose en la encimara de la cocina mientras abría una botella de champan.

Nuestro amigo se corto, pero enseguida dijo John …. “hacer como si yo no estuviera, me voy a mi habitación a dormir, la casa es vuestra”

Ya fue el detonante para que el chico se tirara encima de mi. Agarrándome por las cadera, intentaba metérmela por todos los lados, pero era tal el nerviosismo y lo cachondo que estaba, que no acertaba, así que, le aparte y baje con fuerza su cabeza hasta mi coño.
Sujete su cabeza, se la movía, le gritaba…

— vamos enséñame lo que sabes hacer, comeme el coño, mueve la lengua más deprisa…

quería que fuera la corrida mas bestia que había tenido nunca y así fue… mordía mis labios y me succionaba el clitoris a toda velocidad.
A cada lametazo me estremecía, casi sollozaba… por mis gemidos el sabía que estaba a punto de correrme, así que hundió aún más su lengua dentro de mi vagina, moviéndola a un ritmo frenético que no pude contenerme y me dejé llevar, explotando con un gemido ahogado… luego me decía que me había corrido mucho que le había llenado la boca.

Me incorpore y John no estaba, tumbe a nuestro amigo en el sillón grande, y mientras ponía mis tetas en su boca, le chupaba la polla, como si fuera la primera vez, metiéndome la hasta el fondo, dándome arcadas… le cogí la mano izquierda para que tocara mi mojado coño y con la derecha, hice que se hiciera una paja.

El tonto, no le dio ni tiempo a nada, se corrió, no me dijo nada, y trague toda su leche.

Hablamos, reímos y comentamos lo que había pasado, y ya dijo que estaba cansado. Subimos arriba, el cerró la puerta y yo, tenía que explotar y contárselo a alguien, así que desperté a John y estuvimos un buen rato riéndonos, tomando Champan y fumando.

Y no se que paso, el caso es que desperté en su cama y el en la mía.
Me dijo que hubo un momento mientras estaba sentada en el silloncito se me cayo la cabeza y me quede roque, me llevo a la cama y el a la mía.

El fin de semana fue muy bello, folle los dos días siguientes y el trabajo se hizo corto.

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Fui Infiel

Fui Infiel

Hace años cuando me enteré que mi mujer tuvo una aventura, mi sueño se cayó por los suelos, me pillo en momentos bajos. Por trabajo tuve que estar fuera de casa, cinco meses.

Y por fin llegó el día….

Llegue a Londres después de un trabajo para mi Empresa y no quería ir a casa, fui a mi empresa y me quede trabajando en el despacho solo, después de irse todos, seguí trabajando.

Estaba concentrado en los papeles y no oí que entraba alguien. Era la mujer de un colega que trabajaba en la misma empresa, me preguntó que si necesitaba algo.

Le dije que no y bromeé con ella diciéndole que si era nueva y ella se echó a reír y se sentó en el sillón frente a mi mesa.

Pude ver sus muslos fuertes, cruzó las piernas y dejaba ver sus bragas blancas. Ella se dio cuenta que la miraba… sonrió y abrió las piernas un poco más.

Me dijo que llevaba mucho tiempo sin sexo con una mujer. Que si podía hacer ella algo para que mi polla estuviera tranquila.
Yo reí y así empezamos hablar de sexo. Y ella me contó que su marido no funcionaba en la cama por un problema de salud, que ella buscaba hombres de verdad que la utilizaran con fuerza y que la mandaran, era lo que la gustaba.

Yo estaba caliente con la conversación y no podía disimular con esa mujer y al mismo tiempo recordaba que mi mujer me había sido infiel.

Le propuse comer algo y rápidamente dijo que sí, que ella iba a comprar algo para cenar y regresaba. Que mientras tanto continuara trabajando.

Yo pensaba que se marchaba y quedaba todo en risas. Pero al rato largo apareció con una bolsa, con montaditos variados y una botella de vino.

Nos sentamos en el sofá y apoyamos la comida en la mesa, comimos y seguimos hablando de sexo. Pasó el tiempo y cuando miré el reloj ya eran 2:10am, muy tarde, no había nadie en las oficinas, solo los vigilantes en la entrada del edificio.

Después de comer me dijo que el postre era ella. Me cogió de la mano y me levantó y se sentó en el sillón grande, después se puso de rodillas y me bajo la cremallera del pantalón, saco la polla y empezó a chuparmela con fuerza y muy deprisa, me puse rápidamente en marcha, entonces ella levantó y dijo que ya la tenía bien para otra cosa

Me hizo sentarme en el sofá y se dio la vuelta, se levantó la falda y con los dedos se apartó el tanga a un lado y se sentó sobre mi polla, yo notaba el tanga rozando mis huevos y eso me ponía más cachondo aún, estuvo moviéndose sin parar.

Metiéndose y sacando mi polla de su coño, mientras se tocaba el clitoris, con sus dedos iba rozándome la polla. De pronto empezó a gemir, a gritar, a decir que ya, que ya venía y el escuchar su voz, sus gemidos y saber que se corria, yo explote y eyacule dentro de ella.

Fue un sexo increíble, era una mujer que estaba muy buena y sabía follar, hacer lo que aún hombre le gusta.

Fue la primera y la única vez que he sido infiel a mi mujer. Ella no lo sabe y nunca se lo diré. Porque luego supe que era amiga suya y sabía todo lo que había pasado entre nosotros.

Ahora pienso que ella sabía lo de mi mujer y quiso ayudarme a superar esa circunstancia. No volvimos hablar nunca de eso y dejamos de vernos en trabajo.

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Rompí con muchos mitos

Rompí con muchos mitos

Con 28 años, era un joven deportista, me gustaba machacarme horas en el gimnasio.

Era un noche fría de invierno, pero decidí salir, ya me tocaba, cogí mi moto y fui a un local que frecuentaban chicas, pero no tuve suerte de encontrar a ninguna que se adaptara a mis gustos.

Decidí ir a otro lugar donde estaba seguro que conseguiría a la chica que calmara mi sed. Cuando entre en el local me llamo la atención una chica que estaba sentada en un taburete de la barra. Estaba de espaldas a mi… era rubia, con el pelo corto asimétrico, un lado corto a ras de la oreja y el otro lado le llegaba al hombro.

Llevaba un vestido corto, color chocolate, con la espalda desnuda, el corte le llegaba al nacimiento de sus nalgas.

Me acerqué a ella y al verla de frente, su mirada color miel y sus labios carnosos, me quedé prendado de ella, le dije…

— hola, te invito a una copa

— hola, ya estoy tomando una copa. Pensé que me invitarías a otra cosa…

Su respuesta me sorprendió, no me lo esperaba…

— tienes razón, ya veo que estás bebiendo y ya que lo mencionas, si te apetece?…

Ella sonrió, y yo pedí una cerveza al Barman. Nos presentamos, se llamaba Yesica y hablamos de cosas sin mayor importancia.

La miraba sin poder disimular sus pechos desnudos debajo de su vestido, como sus pezones lo empujaban…

Al rato le dije…

— Que te parece si nos vamos a un sitio más tranquilo?

— me encantaría, pero he venido con mi amiga. Hemos venido con mi coche y no la puedo dejar sola… déjame que la llame y vemos cómo hacemos.

Cuando vi llegar a su amiga Clara, fue una sorpresa, era una chica con el pelo largo, pelirrojo y rizado. Ojos azules y boca grande, vestida con pantalón y camiseta ajustada con un buen escote, donde sobresalían sus grandes pechos.

Yesica le dijo algo al oído, mientras me miraba de reojo y entonces Clara dijo…

— vaya, que suerte… mi amiga siempre tiene suerte.

Nos quedamos hablando un rato los tres, Clara no paraba de sobarme el pelo, los brazos… y en un momento determinado Yesica se acercó para darme un beso en los labios, algo que yo aproveché para rodearla por la cintura y acariciar su espalda, intentando alargar la mano y rozar uno de sus pechos.

Me propusieron ir los tres juntos a un sitio tranquilo, a lo que yo accedí sin pensarlo.

Salimos del local y subí en mi moto y ellas dos en su coche, arranco y las seguí… por el camino iba pensando en que dos chicas me había encontrado… estaban buenas, eran guapas y encima simpáticas…

llegamos a un Edificio a las afueras de la ciudad y subimos a la planta 21. Cuando entramos en el apartamento, una de ellas encendió la calefacción y la otra apartó las cortinas del ventanal del salón. Entraba una luz tenue del amanecer…

Impaciente bese a una y después a la otra, entonces Yesica me dijo…

— tranquilo, no tengas prisa, observa un poco, quieres?

Y me senté en uno de los sillones… Empezaron a besarse, se abrazaban, tocaban mientras reían. Yesica lamia los dedos de Clara, como si se estuviera comiendo una polla, se los metía hasta la garganta. Note como mi polla reaccionaba al estímulo…

Clara empezó a bajarle el vestido a Yesica, hasta dejar sus pechos desnudos y volvieron a besarse dejándome ver sus lenguas… Clara se quitó la camiseta y comenzaron a restregarse los pechos… yo miraba boquiabierto esos pezones como se rozaban unos con los otros…

Después de varios minutos se acercaron a mi, Clara se sentó a mi derecha y comenzó a besarme, a acariciar mi pecho, brazos… sentía su respiración agitada y mis manos se dirigieron a sus pechos.

Yesica se arrodilló entre mis piernas, desabrochó mi pantalón y sacó mi polla, que estaba dura como nunca. Empezó a meneármela, la agitaba de arriba abajo, como para arrancarme la… ufff que bien lo hacia. Al momento paró y dijo que iba al baño.

Clara continuaba mordisqueando mi oreja y me susurró…

— sabes que mi amiga y yo somos muy putitas? Nos vamos a comer tu polla, la vamos a exprimir hasta bebernos todo tu líquido, nos lo pasaremos de una boca a la otra…

Lo dijo de tal forma que me puso cardiaco, era puro Morbo. De pronto algo llamo mi atención… la puerta del w.c. estaba entre abierta y me pareció ver a Yesica haciendo pis de pie. Me levante de un salto y Clara me quiso frenar, pero me deshice de ella y en un forcejeo conseguí llegar…

— pero… no eres una mujer

Ella se acercó a mi queriéndome besar…

— que importa, vamos, tócame como antes… no seas antiguo, hombre, mujer, que importa…, no te gustan mis tetas, no te ha gustado que te chupara la polla? …

Se acercó de nuevo y volvió a besarme, sentí su calor, sus jadeos y entonces Clara dijo…

— no os acordáis de mi?…

Clara se había desnudado completamente y estaba tumbada sobre el sillón… con sus pechos exultantes y su buena polla, no me sorprendió que también fuera hombre y en ese momento me dejé llevar, dispuesto a tener sexo con dos travestís…

Fuimos a un dormitorio. Ellas se pusieron rápidamente a cuatro patas sobre la cama, una junto a la otra. Tenían unos culos perfectamente femeninos bien depilados, me acerqué, mojé dos de mis dedos y con la mano derecha le metí dos de mis dedos en el culo de Yesica y dos dedos de mi mano izquierda a Clara, ambas empezaron a gemir y a pedir polla.

Yo estaba tremendamente caliente, así que fui detrás de Yesica y de un empujón enterré mi polla en su culo, ella se arqueó gimiendo de placer. Al rato fue el turno de Clara, se la metí hasta el fondo, moviéndome sin parar y así fui alternándolas a la dos.

Después Yesica me recostó en la cama boca arriba, se sentó sobre mi polla, con una pierna y otra a los lados de mi cadera, la empujo hasta tenerla toda dentro de su culo y empezó a cabalgar, moviendo sus caderas… fue una sensación rara, sentir sus bolas y su polla sobre mi pubis, pero no me incomodo…

Me besaba gimiendo con mi polla en su culo, Clara se acercó interrumpiéndola, le acercó su polla y Yesica abrió la boca y está se la metió y empezó a mamarla, mientras seguía cabalgando mi polla.

Yo miraba las dos pollas que tenía cerca de mi, y Clara me acercó su polla y empecé a hacerle una paja mientras Yesica la chupaba. La acercó a mi y sentí la necesidad de probarla, acerqué mi cabeza y lamí el glande, me la metí poco a poco en la boca y la chupe. Fue tan excitante, que de pronto sentí un estallido en mi interior y inundé el culo de Yesica con mi semen, empecé a moverme como si me hubieran dado electricidad, entonces Clara se corrió sobre los pechos de Yesica y Yesica explotó sobre mi abdomen.

Esa madrugada comprobé que podía disfrutar del sexo de una manera más amplia de la que siempre había disfrutado, sin pensarlo derribe muchos prejuicios.

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Cada día quería más

Cada día quería más

Descubrí que mi pareja mantenía relaciones sexuales con una amiga común, en un principio no podía creer como podía traicionarme…

Marga de había separado y la invité una temporada a vivir con nosotros, hasta que encontrara una vivienda que le encajara y que estuviera tranquila con nosotros. Éramos amigos desde hacía años.

Paul hablo conmigo en varias ocasiones explicándome que no había sentimientos, eran juegos y que le gustaría que participara en ellos. Mi respuesta inmediata fue…

— NO, ni hablar…

Pero después de hablar mucho, participando Marga y haciéndome entender que estos juegos nos unirían más a Paul y a mi como pareja, acepte…

Me enseñaron Marga y Paul a mantener relaciones sexuales con ellos, y llegó un momento en que lo necesitaba y lo buscaba, nunca antes me había fijado en el coño de otra mujer…

cuando estábamos sentados en el salón, viendo la televisión, Marga se abría de piernas y yo no podía dejar de mirarla, como era, como se excitaba, como goteaba líquido, como se le hinchaban los los labios y crecía su coño…

Cuando Paul le metía la polla, veía como se abría su vagina, como le salían sus flujos y mojaba los testiculos de él y también cuando la veía como se masturbaba y como lo hacia… uff me fascinaba verla y en mi cabeza solo tenía esa imagen.

Si una semana no había sexo entre los tres, yo lo buscaba… recuerdo una semana que no había pasado nada…

Estábamos sentados en el sofá grande y Marga en el pequeño, hacia calor y estábamos todos desnudos, y sin saber porque cogí la polla de Paul y empece a tocarla, ellos me miraban sin decir nada, y cuando empezaba a crecer, bajé la cabeza y empecé a chuparla, con suavidad, lamiéndola con intensidad, entonces Marga se acerco y quería chupar también la polla de Paul.

Entonces me aparté, y ella levanto mi culo y se puso de rodillas tras de mí y empezó a chuparme el coño… tan cachonda estaba, el notar su lengua rozar mi vagina, me volví un volcán y exploté tremendamente fuerte y me olvidé de la polla de Paul…

Marga tuvo que seguir chupando a Paul, este tenía la polla durísima, se había puesto muy cachondo mirando cómo Marga me hacía disfrutar. Ella empezó a meterse la polla muy deprisa, la devoraba hambrienta, con sed… Paul empezó a gemir más deprisa y yo empecé a tocarle sus testiculos y al momento terminó con una buena corrida, Marga tragó todo su semen, le dejo la polla bien limpia.

Luego Marga se tumbó en el sofá y hizo que Paul y yo la chuparamos bien los pechos y vagina. Hubo un momento que yo necesitaba comerle el coño y Paul no se apartaba y empezamos un juego de lenguas comiendo un dulce.

Marga no dejaba de gemir, decía…

— me volvéis loca de placer, estoy a punto, si seguís así me voy a correr…

Continuamos chupando los dos con nuestras lenguas y su vagina y al momento oímos un gemido desgarrador que anunció su gran corrida.

Marga y Paul me metieron en ese mundo y me volvía loca, me gustaba y disfrutaba mucho, todo era felicidad, buscaba momentos para pillarlos cuando se masturbaban cada uno, y mientras les miraba yo también me hacía una paja, y cuando estábamos juntos quería jugar con ellos y si me decían que no, yo empezaba con Marga o con Paul o con los dos.

Estaba obsesionada y necesitaba sexo a diario. Ahora lo pienso y no lo entiendo, pero en ese momento era como droga que me empujaba a querer más…

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Invite a Luis a cenar

Invite a Luis a cenar

Una noche invite a Luis a mi apartamento, prepare la cena mientras esperaba que llegara, puse la mesa de gala y encendí una vela que coloque en el centro.

Cuando llegó Luis ya tenía todo listo, había preparado una fuente de verduras a la plancha y otra fuente de diferentes quesos. El trajo una botella de vino tinto, un reserva de Rioja, me dio un beso y la abrió, sirvió dos copas y brindamos. Nos sentamos en la mesa y empezamos a degustar la comida mientras hablábamos de cómo había ido el día.

Me vestí con una camisola ancha, por encima rodilla, sin nada debajo. El llevaba jeans, con una camiseta blanca.

Después de cenar continuamos hablando tranquilamente, mientras bebimos hasta acabar con la botella de vino, en un momento dado, Luis se levantó y se acercó a mí, dándome un beso largo y excitante, jugando con mi lengua.

Al momento mis pezones se pusieron rectos y activos y el lo notó. Me levante y le cogí de la mano y le lleve a mi dormitorio, me levantó la camisola y yo levanté los brazos y me la quito.

Empezó a lamerme los pechos, mordisqueando los pezones duros y su mano bajó hasta mi coño húmedo, metió un dedo…mmmm para ese momento yo notaba como mis flujos empapaban su mano.


Con la otra mano, se desabrocho los botones del pantalón y saco su polla, y mi mano fue directa a acariciarla… estaba totalmente dura, notaba sus venas hinchadas. Empecé a moverla de arriba abajo con celeridad.

Al momento, me tumbó en la cama, se agachó y metió su cabeza entre mis piernas y empezó a Chupar mi vagina, tenía una lengua colosal, como me puso de cachonda. Yo gemía, y le decía…

— me estás poniendo muy cachonda, sigue, sigue…

No pude contenerme y explote dando saltitos, estremeciéndome de placer.

Después, me levante y le tumbe a él sobre la cama, empecé a acariciar su polla, con suavidad, le fui masturbando, al mismo tiempo, con la otra mano, le tocaba los testiculos y pasaba la yema de un dedo por su ano… sentí como se estremecía y su polla se movía al tacto de mi dedo, endureciéndose aún más.

Sentí la necesidad de llevarme la polla a la boca, necesitaba sentir su dureza y me la metí con hambre, no me cabía en la boca, pero yo intentaba tragármela y saborearla. Estaba algo salada de las gotitas que brotaban de su punta.

Le folle con mi boca, succionando y lamiendo desde los huevos hasta la punta, recreándome en ella. El me cogió la cabeza y dijo…

— nena, sigue… no pares… me voy a correr…

yo empece a mover mi cabeza mas deprisa, acariciándole el perineo y a los pocos segundos, explotó dentro de mi boca, fue tanto lo que expulsó que trague todo su líquido. Al apartarme, cayo semen por mi barbilla. El me miraba con cara de satisfacción, con una mueca dibujando una sonrisa. Fue una corrida especial.

Después nos dimos una ducha juntos, frotándonos el uno al otro.

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No se preocupó por mí

No se preocupó por mí

Era mi cumpleaños, por fin ya era mayor, estaba harta de masturbarme todos los días, quería probar algo nuevo, diferente.

Una tarde iba paseando por la calle después de hacer unas compras y entre a comer algo a un local, coincidí con un amigo del Instituto, que se llamaba Ricardo, estuvimos hablando un buen rato, cuando acabe mi consumición le dije que me marchaba a casa y el rápidamente dijo que si quería el me acercaba en su coche.

Por el camino comento que podíamos ir a un sitio que conocía, que era tranquilo y así estar un rato a solas. Supe enseguida que iba a pasar pero era mi oportunidad para probar algo nuevo…

Cuando llegamos al mirador apagó las luces del coche y pasamos al asiento de atrás, y a los tres minutos ya estaba besándome, me tocaba los pechos y como veía que yo no le tocaba se llevó la mano a los jeans y se sacó su polla tiesa.

Al verla, pensé que no estaba mal, era grande, pero no de las grandes que había visto en las películas porno de internet, la podía ver bien con la luz que reflejaba una farola y le dije que quería verle como se la tocaba y empezó a masturbarse… su mano subía y bajaba a lo largo de su miembro y apretaba un poco cuando llegaba a la punta.

Empecé a ver cómo brotaban unas gotas transparentes con las que se empapaba la mano y continuaba con su subida y bajada de mano acariciando su polla.

Estaba atenta mirando la escena y de pronto empecé a tener un calor tremendo y note como salía líquido de mi vagina., con un gesto inconsciente me llevé la mano al coño y note como tenía el tanga mojadísimo.

Estaba absorta viendo como él seguía tocándose y de momento empezó a gemir y sin darme cuenta, me tumbó en el asiento y me apartó el tanga, me abrió las piernas y metió de un empujón su polla al fondo de mi vagina.

Note la dureza y el calor que desprendía dentro de mi, y antes de un minuto terminó y se corrió dentro de mi. Yo estaba cachonda y él salió del coche, se limpio, se subió los jeans y arrancó el coche.

Me quede sin palabras y llegamos a mi casa en silencio y cuando paro el coche para que bajara dijo que si quería podíamos ir al cine al día siguiente y pensé…

— porque no

Así que quedamos en que me recogería por la tarde

Al recogerme al día siguiente, fuimos directos al cine, saco las entradas y compro unos refrescos y entramos. Nos sentamos por la parte de atrás donde no había mucha gente.

Apagaron las luces y empezó la película. Al momento empezó a meterme mano, tocándome los muslos, iba subiendo despacio hasta mi coño, me acariciaba por encima de las braguitas y yo notaba como estaban empapadas, por un lado metió un dedo y rozaba mi labio y metió otro dedo…

Yo estaba cachonda perdida, notaba como mis pezones estaban de punta y el calor se apoderaba de mi. Abrí las piernas y el metió uno de sus dedos dentro de mi vagina, con el otro dedo empujaba mi clitoris… mmmm me empecé a estrujar los pechos sintiendo sus dedos dentro de mi. Saque mi culo hacia adelante y le expuse mi coño abierto para que siguiera tocándome con más facilidad.

Entonces saco su polla, cogió mi mano y la llevo hasta ella, la cogí y el con su mano sobre la mía, me guiaba para masturbarle, notaba su dureza en la mano y las gotitas que brotaban de la punta como iban mojándome la mano, cuando me quise dar cuenta se corrió y ahí acabo la historia, guardo su polla y siguió viendo la película.

Yo estaba con tal calentón que subía el calor hasta mis orejas. Cuando acabo la película le dije que me llevara a casa. Quiso que quedáramos otro día, pero le dije que no podía, pero insistió y entonces le dije que no era el chico que yo esperaba.

Cuando llegue a mi habitación, me masturbe con desesperación.


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Mi sueño convertido en realidad

Mi sueño convertido en realidad

Tenía que probarlo y un día me arme de valor y quede con una amiga bisexual. Cité a Sofia en una cafetería y le hable de mi inquietud y deseo de tener una experiencia con una mujer, ella aceptó sonriendo y me dijo que seguro que me gustaría y que lo íbamos a pasar muy bien… y acordamos llevarlo a cabo en esa misma semana…

Quedamos el viernes en un hotel en el centro de la ciudad, nada más entrar en la habitación después de dejar las cosas sobre una mesa, fuimos a asearnos al baño, nos mirábamos con sonrisas de complicidad mientras nos duchamos cada una.

Sofia me iba tranquilizando, diciendo que ella me guiaría y que lo iba a disfrutar… tenía unos pechos redondos con pezones rosados de una tamaño 95, su pubis depilado y labios vaginales delgados, parecía el coño de una niña.

Después nos envolvimos con unas toallas y fuimos a la habitación, me tumbo sobre la cama y sin mediar palabra, empezó a chupar todo mi cuerpo, estaba algo nerviosa pero rápidamente me relaje, era maravilloso con que dulzura recorría mi piel con sus labios y lengua, yo ya en ese momento quería correrme ya, no quería esperar, me puse tan cachonda… pero ella iba despacio y saboreándome con delicadeza y alargaba el momento, hasta que llegó a mi coño y se entretuvo en chupar, morder y jugar con el.

Yo estaba al máximo de excitación, estaba extasiada y necesitaba correrme, se lo pedí y ella me dio un cachete en el culo, y continuó a su ritmo, recorriendo con su lengua cada centímetro de mi coño, recreándose en los labios y metiendo la punta de su lengua en mi vagina, succionando me el clitoris… mmm era una gozada.

De repente se puso en la postura del perrito sobre mi, dándose la vuelta, mirando a mis pies y me puso todo su coño en mi boca, mientras seguía comiendo mi coño, yo instintivamente empecé a saborear mi primer coño… algo ácido y sensible a mis labios, sentí como ella estaba cachonda, notaba sus jugos en mi boca y me gustaba cada vez más esa sensación de placer desconocido para mi hasta ese momento.

Notaba que nos íbamos a correr, entonces ella se levanto y puso su coño junto con el mío, con las piernas abiertas, rodeando mi cadera y empezó a moverse como una posesa, me asusto y todo, y se me corto un poco la excitación, pero al instante mi coño empezó a despertar de nuevo.

El sonido de sus jugos junto con los míos, el calorcito que desprendía esa unión vaginal, como estaban goteando, la fricción de sus movimientos… eso me puso mucho más cachonda y al poco tiempo explotamos, nos corrimos de una manera salvaje. Fue explosivo y muy satisfactorio, notando palpitaciones en mi coño y también sentí los de ella.

Desde ese día quedábamos de vez en cuando para repetir y siempre era lo mismo, el placer que sentí con ella siempre lo he recordado, fue una experiencia tremendamente placentera.

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Durmió como un niño

Durmió como un niño

Una noche mientras esperaba a Lucas a que llegara de viaje, que regresaba después de unos días de trabajo fuera del país, prepare todo para ponerme dura con el y obligarle a que hiciera cosas que me gustaran y estaba segura de que a el también le gustarían.

Me vestí de chica mala, sin ropa interior y me coloqué unas bolas chinas grandes dentro de la vagina, huecas y con bolas golpeando las bolas, eso hizo que con cada paso que daba, las bolas se movían golpeando mis paredes vaginales y me puse caliente solo con pensar la reacción de Lucas cuando me viera y estuve constantemente goteando de los repetidos golpes de las bolas.

Con una falda de cuero corta, que a cada paso se me veía el culo, y con una camiseta de tirantes blanca que marcaba mis pezones negros, muy escotada, que cuando me agachaba se salían mis pechos y pezones.

Me hice un recogido con el pelo y me puse unos guantes de color negro para agarrar mejor su polla.

Cuando llegó Lucas, apague la luz del salón y el entró, empezó a llamarme y le dije que entrara en el salón sin encender la luz.
Cuando vi que entraba, no le di tiempo para que reaccionara y de un empujón le tiré sobre el sofá, me puse de rodillas frente a él y saqué su polla y empecé a chuparsela, hasta que se puso muy dura, entonces, con un plumero de juegos, empecé a golpear despacio sus testiculos, el apenas dijo nada, empezó a moverse y soltaba unos gemidos.

Yo seguía chupando su polla y acariciando sus huevos, note como salía líquido por la punta de su polla, y me senté encima, metiéndome la polla muy despacio, para que notara dentro de mi vagina las bolas.

En ese momento intentó levantarse, y le volví a empujar al sofá, callada, sin decir nada, y el tampoco dijo palabra, estaba sorprendido. Cogí el hilo y tiré y saqué las bolas y se las puse en su boca para que chupara mis fluidos, después me puse de rodillas apoyando los brazos en el respaldo del sofá, acercando mi coño a su boca y hice que me chupara sin darle un respiro, y empezó a chuparme con desesperación.

Succionaba mi clitoris y yo me movía para que metiera su lengua dentro de mi, estaba cardiaca de excitación, empecé a jadear y el chupaba con más fuerza hasta que explote con convulsiones, apenas podía moverme, cuando lo conseguí y me aparté, vi mis jugos como corrían por su barbilla.

Después tal como estaba, me senté de nuevo encima de su polla y me empecé a mover como una loca, no dejé que el hiciera nada, cabalgaba sobre su polla con fuerza, entre gemidos le gritaba…

— como me gusta tu polla, que dura la tienes… me encanta comérmela…

Cuanto mas alto le decía lo mucho que disfrutaba de su polla, mas se excitaba, moviéndose al mismo ritmo que yo, hasta que note por sus gemidos constantes que se iba a correr, seguí cabalgando su polla más deprisa y al momento note como me inundaba con su líquido y dejo de moverse, me aparté y le chupe la polla metiéndomela toda como nunca, hasta garganta.

El no creía lo que pasaba, estaba en otro mundo, como en un sueño. Después le levanté del sofá y le llevé al baño, le lavé la polla y la seque y le acosté para que durmiera y descansara.

Y durmió como niño.

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Me costó superar ese episodio

Me costó superar ese episodio

Estaba grabando una serie, compartía camerino con Franck, eran muchas las horas de grabación, países que visitamos, escenarios, horas intempestivas… era agotador y cuando disponíamos de un descanso, Franck y yo nos escapábamos a tomar una copa, un café o comer algo.

Cuando finalizo la serie, organizaron una fiesta todo el equipo como siempre. Fuimos a cenar, luego a tomar un copa a un local privado, y después de una copa de mas, estaba cansada y tenía ganas de irme a descansar, ademas había quedado con mi pareja para ir a su casa. Julius había preparado todo a mi gusto, había cogido mis sabanas favoritas, mi almohadón, y tenia todo organizado para que pudiera descansar unos días con él.

Al despedirme Franck, se ofreció a llevarme a casa, dijo que también estaba cansado y así tenía la excusa perfecta para marcharse de la fiesta…

Bajamos al parking y fuimos hacia su coche y entramos. Al salir del aparcamiento me empezó a hablar de un papel que le habían ofrecido para otra serie y que le encantaría que yo aceptara el papel de protagonista, decía que me iba perfecto y no se cuantas cosas mas.

Fue muy insistente y parecía que estaba muy emocionado hablándome del que podría ser mi papel, que me invitó para que subiera a su casa y así me daría una copia para que lo estudiara.

Tenia tantas ganas de acostarme, de descansar y estaba tan agotada, que por no escucharle, le dije que subía a su casa un momento y el me contestó que después me llevaba a casa.

Cuando entramos a su apartamento, me ofreció tomar una copa, que rechace y acepté un poco de agua. Al regresar con el agua, trajo una copia de ensayo de mi supuesto papel, y dijo que iba a darse una ducha rápida porque estaba agotado, mientras yo le echaba un vistazo al trabajo.

Sin sentarme mire por encima la copia, y apareció al momento vestido con un albornoz. Hablaba del papel y no me dejaba hablar. Al ver que no tenía prisa, recogí mis cosas y le dije que iba a llamar a un taxi para marcharme, y cuando vio que me iba, me agarró con sus brazos y me llevo a su dormitorio…

Empezó a querer quitarme la ropa, y le dije…

— estas loco, estas mal…

y empece a insultarle gritando, y de repente me dio dos bofetones en la cara que me tumbo sobre la cama, se tiro encima de mi y me arranco las bragas con sus manos, y sin darme cuenta me metió la polla.

Empece a gritar y arañarle la cara y me dio un puñetazo, que me hizo sangre en la nariz y en el labio. Fue tal su fuerza que me dejo mareada y medio inconsciente, y siguió follandome. Yo sin poder hacer nada, me dio la vuelta y metió su polla por mi culo virgen…

Fue tal el dolor que sentí, que empece a gritar, y fueron tan fuertes mis gritos e insultos, que volvió a meterme otro puñetazo, dejándome medio adormilada pero consciente. No se el tiempo que paso y me volvió a dar la vuelta y metió nuevamente su polla en mi vagina moviéndose como una fiera atacando, era un salvaje brutal, y no se corria, seguía empujando con fuerza, la saliva le caía por la boca, salpicando mi cara… era asqueroso, babeando como un cerdo, salía un olor nauseabundo de su boca, y llego el momento y se corrió.

Cayo a un lado de la cama, y en ese momento medio mareada y sin fuerzas y con la sangre llegando a mi barbilla escapé de allí, solo pude coger mi bolso que estaba en la banqueta, al lado de la puerta de la calle, y con su semen goteando por mis rodillas hui.

Oi como me llamaba, pero no mire atrás, baje por las escaleras corriendo, porque el ascensor era mas lento, y cuando llegué a la calle, lo primero… olí el aire, y después fui por el jardín buscando un grifo, y lo encontré. Me lavé como pude, me quite la sangre y intenté arreglarme un poco.

Me escondí y llamé a Julius para decirle que me habían robado y que viniera a buscarme, le di la dirección y le pedí que por favor no tardara.

No se como lo hizo, pero en veinte minutos estaba allí con un taxi, abrió la puerta y empezó a llamarme y salí de detrás de unos setos. Entre corriendo al taxi, y dije que fuera lo más deprisa que pudiera…

Durante el trayecto de camino a casa no dije ni una sola palabra, estaba como en shock, sin poder pensar, no podía entender lo que había pasado., solo deseaba darme un baño y dormir. Al día siguiente le contaría todo a Julius.

Al llegar al apartamento de Julius, fui corriendo quitándome la ropa y dejándola por el suelo, entre en el baño y cerré la puerta, abrí el grifo de la bañera y me metí dentro. No se cuanto paso, pero me encontré a Julius llamándome y diciendo que llevaba mucho tiempo dentro. Me enteré al día siguiente que pase mas de dos horas en la bañera.

Me ayudo a meterme en la cama, me puso la sabana y una colcha por encima, me trajo un vaso de leche caliente, y ya solo recuerdo que me dio un beso en la frente y me dijo…

— duerme tranquila, descansa que yo estaré a tu lado. Y ya no recuerdo más de esa noche.

Al despertar, Julius me dijo que había dormido 41 horas seguidas. Me ayudo a darme una ducha, me puso un albornoz y me llevo a una mesa llena de comida. No quería comer nada, pero me obligo y comí algo…

Decidí contárselo mas tarde, y mas tarde y nunca se lo conté. Julius me dijo que me acompañaría a ir a la policia para denunciar el robo, pero nunca fui.

Tampoco recogí mis cosas de casa de Franck, ni el me las entrego. Debí haber denunciado, pero no lo hice. Y me costó mucho superar ese episodio de mi vida.

No volví a coincidir con Franck, ni el hizo nada para coincidir. Desapareció.

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Ahora puedo decir que soy Voyeur

Ahora puedo decir que soy Voyeur

Descubrí que era un voyeur sin proponérmelo. Lo curioso es que la persona a la que miraba era mi novia en ese momento. Estaba follando con otro tío en un coche y me puse cachondo…

Tengo que reconocerlo, por fin puedo decir gritando…

— soy un voyeur convencido.

Siempre me ha gustado mucho mirar, pero el capítulo de mi vida que hoy puedo escribir me convenció lo mirón que soy y de lo que puedo soportar…

Hace ya años con mi novia Raquel… Era un año mayor que yo, simpática, alegre, extrovertida aunque quizá demasiado, y físicamente muy guapa, alta, ni delgada ni gorda, en su punto, y con un buen culo y unas bonitas tetas.

La verdad es que era el centro de atención allí donde fuéramos, siempre llevaba unos vestidos bonitos y unas minifaldas cortitas. A ella le gustaba que la mirasen y la verdad, a mi también.

Nos conocíamos de toda la vida, por lo cual, aunque llevábamos saliendo 8 meses, teníamos mucha confianza y desde el principio tuvimos relaciones sexuales. No hacíamos nada fuera de lo normal, los típicos polvos, alguna mamada pero nunca completa…

Aunque tengo que reconocer que era bastante fogosa. Yo, por aquellos entonces, trabajaba de repartidor en una pizzería de mi ciudad y los fines de semana acababa muy tarde, por lo que los sábados ella salía de copas con sus amigas.

Un sábado de verano, por la noche, iba con la moto cuando pasé por una zona de bares. Me gustaba pasar por allí porque aunque todo estaba abarrotado de gente de fiesta, había muchas chicas guapas y en esa época del año todas van ligeras de ropa, minifaldas, tops y poca cosa más.

Al parar en el semáforo algo me llamó la atención en el coche de delante, dentro iba una pareja que aprovechaban todos los semáforos para comerse a besos y meterse mano. La silueta de la chica me resultó conocida y al acercarme pude comprobar que…

¡Era Raquel, mi novia! Al principio me entró un ataque de rabia, por mi cabeza pasaban muchas cosas, estaba realmente cabreado, decepcionado y, como instintivamente, me dedicaba a seguirlos por la ciudad, con la suficiente distancia para no ser descubierto, pero sin perderles de vista. A los cinco minutos de persecución me imaginé donde se dirigían. Iban dirección al parque, hacia el pinar. Allí suelen ir muchas parejas de mi ciudad a follar dentro de los coches.

Efectivamente, el coche se desvió hacia un camino de tierra, adentrándose en el pinar y pararon, apagando las luces. Yo estaba aturdido y rabioso, pero a la vez sentía mucho morbo por la situación.

Quería ver lo guarra que era mi novia, así que apagué yo también las luces, me adentré por los pinos y dejando la moto en el suelo, me dirigí sigilosamente hacia el coche. Pude acercarme sin ser visto, pues estaba bastante oscuro, y me metí dentro de un arbusto, justo al lado del vehículo.

El arbusto era muy frondoso y grande, sus ramas incluso rozaban las ventanillas del coche por el lado donde estaba Raquel por lo que yo quedaba a un metro escaso de ellos, pero sin dejarme ver.

Rápidamente pasaron a la parte de atrás sin salir del coche, pues este era bastante grande, y comenzaron a besarse y a magrearse con pasión. Yo estaba bastante nervioso y a la vez excitado.

Entonces bajaron las ventanillas del coche, lo cual me asustó por miedo a ser visto, pero me alegré a continuación pues les veía con todo detalle e incluso podía oír perfectamente sus palabras y sus jadeos…

El tío le había quitado a Raquel el sostén y con la minifalda subida le magreaba el culo mientras le chupaba las tetas y jugaba con sus pezones. Raquel jadeaba excitada, mientras se peleaba con los vaqueros del tío intentando quitárselos.

Yo sentía que me iba a explotar la polla y me la tocaba intentando no hacer ruido. Cuando, por fin, pudo quitarle los jeans, de un tirón le bajó los calzoncillos dejando a la vista una enorme y hermosa polla. La verdad que sentí celos pues mi polla es delgadita y no mide más de 14 cm. Esta debía tener, por lo menos, 16 y gorda.

No sé porque, supongo que por la admiración del tamaño, me sentí atraído hacia esa polla, la veía hermosa, apetecible, me la hubiese comido allí mismo aunque os prometo que nunca he tenido ninguna experiencia homosexual, así que no me sorprendí cuando Raquel se tiró como una loca a chupar esa hermosura de verga. Chupaba como si en ello le fuese la vida, recorría con su lengua toda la longitud, jugaba con el capullo, le chupaba los huevos, y se la metía a la boca succionando, mientras con las dos manos se la pajeaba de arriba a abajo rápidamente.

El tío gemía de placer mientras Raquel hacía ruidos de succión con su boca. El del coche no pudo aguantar más y comenzó a escupir chorros de semen como yo nunca había visto. Raquel se empeñaba en tragar pero a la muy guarra se le escurría el semen por la boca y le caía a las tetas. Yo tampoco aguanté y me corrí, manchando la puerta del cabronazo ese.

Estaba flipando, a mí jamás me había dejado correr encima de ella y mucho menos en su boca, y allí estaba la zorrona limpiándole los restos de corrida con su preciosa boca. Después que le dejase la polla bien limpia, él le quitó la minifalda y bajándole las bragas, enterró su cara entre las piernas de mi chica.

Así estuvo unos minutos hasta que se levantó y sacó de la guantera del coche algo alargado, creo que era un estuche cilíndrico metálico, de esos donde van los buenos puros. Raquel le miró primero con mala cara, pero el tío sin ningún miramiento, hundió el cilindro en el culo de mi novia mientras esta chillaba y se intentaba levantar, cosa que el guaperas impedía de un empujón.
Entonces, rápidamente, siguió comiéndole la rajita a Raquel hasta que mi chica fue cambiando los juramentos por gemidos y entonces le empezó a decir…

— ¡Métemela ya… penétrame…siiiií métemela toda!.

Parecía una ninfómana sin follar desde hacía años. El tío se tumbó en el asiento con la polla otra vez dura y hermosa hacía arriba y Raquel, sin quitarse el tubo de su ano, saltó encima metiéndose por el chocho aquella polla. Se quedó un momento parada con los ojos cerrados mirando hacia arriba y de repente empezó a botar encima de él.

Ella le cogía las manos y las llevaba hacia sus tetas que se movían frenéticamente al ritmo de la follada. En cuanto Raquel tuvo su orgasmo, anunciado por unos gritos de placer, el del coche se puso de rodillas, a la vez que ponía a mi novia de espaldas con las manos apoyando en el suelo del coche y las rodillas encima del asiento.

Yo estaba alucinando. Raquel era ya como una muñeca a la que manejaba a su antojo. En esa posición yo no le veía la cabeza pues quedaba debajo del asiento, solo veía su espalda arqueada y su bonito culo respingón apuntando al techo. Entonces el tío, de rodillas en el asiento y después de haberle sacado del ano el puro metálico, apuntó con su polla erecta hacia el culo de mi chica y de varios empujones se la fue clavando hasta adentro.

Yo creía que Raquel chillaría y que no le dejaría pues conmigo nunca lo había hecho, pero ella empezó a mover sus caderas y su culo de atrás a delante mientras gemía de placer. El tío le agarró fuerte de las caderas y aumentó la fuerza de la enculada, hasta que descargó toda su leche dentro del culo de mi novia, mientras esta volvía a gritar como una loca.

Por mi parte, entre excitado, cabreado y avergonzado, me escabullí entre los pinos, después de correrme dos veces. Esta no fue la última vez que Raquel me puso los cuernos y yo lo disfruté a escondidas y aunque sigue la relación como matrimonio, ella ahora es feliz y yo he encontrado con lo que me gusta y excito.

Ella me ayuda dejando que mire. Son muchos años disfrutando los dos, y si, me gusta mirar las pollas, comparar y ponerme cachondo, soy narcisista con una homosexualidad light que quizás algún día, tenga una experiencia con otro hombre. Ahora lo reconozco.

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Ocultar la verdad

4.- Ocultar la verdad

Quiero dar las gracias por su ayuda… conseguir reconocer mi problema… en todo momento no quería ver la verdad y quería seguir mintiéndome a mi misma de todos mis problemas, pero es difícil dar este paso, en todo momento quería esconder al mundo entero mi problema, mis errores y mentiras…

Mi vida ha dado muchas vueltas, me casé y reafirmé mi sexualidad, pero reconozco, que nunca he olvidado aquella situación e incluso, cuando la recuerdo, me pongo cachonda…

Ha sido obra suya, el haber conseguido que pudiera escribir, hablar y reconocer mis experiencias, y no creía en nada en sus terapias, pero mis conocidos le adoraban. Y entiendo sus formas porque entiendo que sexo y cerebro va unido a los miedos, inseguridades y confianza en una misma.

¿Por qué negarlo? ¿Por qué no contarlo? ¿Por qué esconderme en la mojigatería de “lo normal”? A fin de cuentas ¿qué es lo normal? Ser mujer, hacerte mayor, casarte, tener hijos, una vida sexual más o menos complacida…

Crecí en un pueblo pequeño, de esos en el que hay ventanas que se entreabren y dejan ver en la penumbra ojos curiosos y quizás mal intencionados, o quizás solo carentes de más diversión que cotillear el ir y venir de algún vecino o vecina.

Llegó mi adolescencia en ese sofoco continuado del pecado y la tentación, del mirar de con disimulo al niño que te gustaba y mostrarte pudorosa y recatada si alguno traspasaba la cintura al bailar… Lo normal de un pueblo pequeño.

Por mi mente pasaban furtivamente en mis noches de soledad imágenes no permitidas de cuerpos sudorosos y brazos aterciopelados, de manos calientes resbalando por mi pecho joven y bailes de lenguas en bocas ajenas.

Me calentaba con solo pensarlo pero, educada como lo estaba en aquel ambiente, rápidamente las trataba de borrar y negarme a mí misma el placer que se me hacia asfixiante en mi entrepierna. Nada, o apenas nada, sabía yo del hombre y su cuerpo, aunque tratara de imaginarlo en mi soledad. Solo rumores, comentarios de amigas pero nada más.

La primera vez que un chico me besó, casi ni me sostenían las piernas, mi pulso se acelero hasta los límites del infarto… y eso que solo fue un beso. Por eso, aquella tarde en que mi amiga vino a probarse ropa a mi casa, todo me dio vueltas.

Todo fue como una quimera de mi mente, pero sin embargo, fue tan real…

Casi había cumplido los 18 y mi cuerpo seguía tan “intacto” como cuando nací. Diana, mi amiga que se desnudaba frente a mí impúdicamente, quedándose apenas en bragas y sujetador, me sonreía mientras miraba extasiada mi ropa nueva tendida sobre la cama. Su mirada pasaba rápidamente de una falda a una blusa o una camiseta, sin percatarse de que mis ojos permanecían clavados en las redondeces de su cuerpo casi desnudo.

Nunca había dudado de mi heterosexualidad pero aquel cuerpo joven y apetecible, me estaba provocando reacciones en mi desconocidas hasta ese momento…

Se volvió hacia mí colocándose una blusa sobre los hombros, mostrando la parte baja de su abdomen en la que resaltaban unas braguitas casi transparentes que no dejaban mucho a la imaginación…

— ¿Me quedará bien?

pregunto mirándose al espejo de frente y perfil, dejando su maravilloso culo a apenas unos centímetros de mis ojos.

Tragué saliva y traté de aclararme la garganta con un carraspeo que me sacó de mi admiración.

— Sí, creo que sí. Póntela a ver -contesté con una media voz que casi tuve que forzar a salir.

Uno a uno desabrochó los botones y se la colocó. Abrochó de nuevo los ojales vacíos y se dio media vuelta hacia mí…

— ¿Cómo me ves?

preguntó de nuevo mostrándose coqueta y creída frente al espejo.

— Quizás me aprieta un poco en el pecho ¿no?- dijo mientras se ponía de perfil.

Me levanté de la cama y me acerqué a ella. Ciertamente su pecho casi no cabía en aquella blusa. Tiré un poco de los lados para hacérselo notar y sin querer, rocé uno de aquellos redondos pechos, tan diferentes a los míos.

Ni se alteró, cosa que no pasó con mi pulso que se aceleró aun más si podía hacerlo. Me sorprendí a mi misma nerviosa frente a semejante despliegue de sensualidad contenida. Bajé la mirada tratando de ocultar mis pensamientos y su voz retumbó en mi cerebro…

— A ver, póntela tú para ver cómo te queda.

Y diciendo esto se apresuró a tirar de mi camiseta hacia arriba, sin apenas darme tiempo a reaccionar, allí estaba yo, en sujetador frente a ella, que mostraba una sonrisa encantadora. Se quedó mirando mi pecho y, como quien no quiere la cosa, alcanzó uno de ellos con su mano…

—Tienes menos pecho que yo, te quedará genial. Tiene gracia, marcas más pezón que yo pese a su tamaño

dijo esto mientras pasaba un dedo justo por la punta de aquel pecho que se moría porque lo tocasen más.

Mi pecho reaccionó frente a la caricia y el pezón se alzó sin que pudiese evitarlo. Miré sus ojos por un momento y un rayo de maldad vi que cruzaba los suyos mientras apretaba entre sus dedos mi pezón, que se hacía más grande por momentos…

—Tienes unos pezones preciosos, grandes y apetecibles, no como los míos que apenas si se alzan. Mira, toca tú misma y verás.

Como si fuese lo más normal del mundo, cogió mi mano derecha y la dirigió a su pecho para que lo comprobase por mi misma. Casi sin querer acaricié aquel pecho duro y joven, grande y nacarado.

Una punzada pasó por mi bajo vientre mientras lo hacía. Como llevada por una mente ajena a la mía, hice el sujetador a un lado para poder palpar aquel pezón que se empeñaba en no sobresalir de la piel. Lo tomé entre mis dedos y lo noté endurecerse poco a poco.

De sus labios escapó un suspiro. La miraba como embelesada, como si aquello no estuviese ocurriendo, como si no fuese yo la que acariciaba aquella suave piel. Miré su cara y la vi sonrojarse por momentos mientas se mordía un labio.

Mis dedos no cesaban en su empeño de masajear aquel botón marrón. Nunca se me había pasado por la cabeza, ni en mis sueños más húmedos, pero allí estaba, sintiendo el latir de un pecho, que no era el mío, en mi mano desnuda.

Bajé la cabeza poco a poco y puse mis labios sobre él. Los entreabrí y mi lengua probó el dulce néctar que destilaba. Una mano se apoyó en mi nuca y me empujó hacia aquel cuerpo que, poco a poco, comenzaba a temblar bajo mis caricias.

Escuché su respiración alterada a cada pasada de mi lengua, noté como se erizaba su piel al resbalar de mi saliva. Mis manos hacía un rato que ya vagaban por su cintura o subían hasta la cumbre de su otro pecho, como si me estuviese emborrachando de ella. Cerré los ojos al notar el tirante de mi propio sujetador resbalar empujado por sus dedos por mi hombros, el “clic” del cierre y la libertad de su ausencia sobre mi cuerpo.

Levanté la cara solo para enfrentarme a la calidez de sus labios que se entreabrieron para enlazarse con mi lengua en una pelea que nunca soñé.

Sus manos resbalaron por mi espalda hasta más debajo de la cinturilla de mi falda, hasta tomar posesión de mi culo que masajearon a su antojo. Para entonces ya sobraban las palabras, solo los quejidos mudos de nuestras bocas en la habitación y la impresión de aquello era un sueño, como irreal, como si no fuese yo la que apretaba, uno después de otro, aquellos pechos grandes y blanquecinos o dejaba una huella de saliva en su cuello hasta su boca para volver de nuevo al satén de su lengua.

Mi falda resbaló sobre mis muslos empujada por sus ávidas manos. Retomó con ansia mis pechos hasta arrancarme gemidos de lujuria que su lengua provocaba. Una mano bajó por mi vientre y se acercó al filo de mis braguitas. Casi inconscientemente apreté mis piernas, como queriendo impedir la invasión que ansiaba.

Dulcemente paseó la palma de su mano sobre mi monte de Venus. Como sin prisa, como sin querer, introdujo un dedo entre mis muslos apretados y hurgó despacio sobre mis bragas, ya húmedas.

Yo flotaba y me dejé hacer, mis piernas se relajaron poco a poco y su mano ahondó aun más entre ellas. Pequeños temblores hacían palpitar mi cuerpo mientras un dedo jugaba en la comisura de mis labios vaginales. Un escalofrío parecido a una pequeña descarga eléctrica, me recorrió la columna vertebral cuando acarició por encima de la tela mi ya erguido clítoris.

Me tenía entregada y lo sabía. Paso su mano bajo la suave tela de la braguita y se posó un momento entre mi rizado vello púbico. Bajó un poco más y encontró mi vagina palpitante y ansiosa de caricias, húmeda, expectante.

Mientras su boca sobre mi pezón a punto de reventar y mi cabeza daba vueltas y se agitaba de un lado a otro, sus dedos encontraron mi botón del placer y, tras mojarlos en su propia saliva, comenzaron a atormentarme entre quejidos de placer y estertores incontrolados. Mis piernas se abrían y cerraban sobre aquella mano intrusa que se empeñaba en sacar de mí el animal que llevaba dentro. Mis manos apretaban su cara contra mi pecho o pellizcaban sus hombros.

Lentamente, bajó su cara sobre mi vientre, introdujo su lengua húmeda y tierna en mi ombligo, y alcanzó mi pubis entre mis lamentos de placer. Noté su saliva resbalar sobre mi coño, ya abierto e hinchado, el calor de su lengua y la calidez de su boca cuando sus labios besaron profundamente mi clítoris atormentándolo.

Mi cabeza estallaba en un sinfín de destellos mientras me retorcía bajo aquella boca que me levantaba literalmente de la cama, con convulsiones arrítmicas que me llevaban al paraíso.

Sus manos habían viajado hasta mi culo y tiraban de mí hacia ella con fuerza, amasándolo. De repente mi cuerpo dejó de ser mío, solo era la muñeca que rebotaba en las sábanas al compás que ella me marcaba. Sus caricias fueron poco a poco pasando de ser suaves a casi dolorosas, arrancándome una y otra vez quejidos profundos y sentidos, hasta que noté en lo más profundo de mí ser que el fin estaba cercano.

Un flash me cegó por un momento, mis manos se aferraron a su nuca mientras mis piernas temblaban como poseídas, ajenas a mí. Mi cerebro estallaba y un grito de placer nacía en lo más hondo de mi ser.

La fuente del placer se abrió y su boca estaba preparada para ello. Hundió mi clítoris en su boca mientras lo succionaba casi con saña. Se sabía dueña del momento y lo quiso vivir plenamente.

Después la paz, el dejarse ir, la somnolencia y pequeños temblores que aun recorrían mi cuerpo de parte a parte. Se separó de mí lo justo como para que no dejase de sentir el calor de su piel. Me besó en la frente mientras pasaba delicadamente su mano sobre mi pecho. Me dejó recuperarme a mi ritmo.

Entreabrí los ojos y me enfrenté a los suyos, acaramelados, dulces, sonrientes. Me besó en la boca delicadamente, sin hablar, solo sentir. Su pecho reposaba sobre mi brazo y podía notar su suavidad. Acerqué mi mano para notar su tacto de nuevo. Estaba allí, dulce, goloso, tentador.

Resbalé de su hombro hasta ellos y lo tomé dulcemente entre mis labios. Un gemido y continúe con mi conquista. Su pezón apenas si se levantaba de su piel pero podía notarlo en la punta de mi lengua. Lo saboreé a conciencia, arrancando gemidos placenteros a cada succión de mi boca. Dejé mis manos volar sobre su vientre hasta alcanzar sus braguitas húmedas.

Nunca había antes tocado ningún sexo que no fuese el mío. Lo sentí palpitar bajo mi palma, sus pequeños pelitos me hicieron cosquillas en ella, su olor a mujer en celo me embriagó por momentos.

No pude contenerme, tenía que saborearlo. Me puse de rodillas y lo contemplé a través de la transparencia de su braguita, oscuro, húmedo, tentador. Aparté la tenue tela a un lado y su aroma me golpeó de frente, me estaba retando, se mostraba caliente y desafiante.

Bajé mi cara lo justo como para que su vello hiciese cosquillas en mi nariz, su perfume me emborrachaba. Puse mis labios sobre aquella piel perlada y mi lengua notó el sabor salado y dulce de su coño. Lo saboreé lentamente, deleitándome a cada sorbo de su piel de mujer, sus gemidos me llegaban como lejanos cuando me apropié de un clítoris retador, lo noté duro frente a mi lengua. Dos dedos míos se habían colado entre sus labios y rozaban el interior de su vagina. Aspiré aire antes de hundirme en aquellas profundidades y mi lengua descubrió sabores desconocidos.

Sus muslos se cerraron sobre mi cara mientras su mano se posaba en mi nuca pidiéndome más, y se lo di. Hundí aun más mis dedos en ella y mi lengua jugó con su clítoris, atormentándolo, presionándolo, haciéndolo mío. Sus caderas se balanceaban adelante y atrás en un baile de sexo y lujuria, sus piernas se anudaron a mi espalda y gemidos continuos se atropellaban en su garganta.

Noté como sus crispados dedos se aferraban a mi cabello mientras una convulsión casi eterna me hacía cabalgar sobre su coño. Estalló en un grito final, abrumada de estertores y convulsiones, mordiendo la almohada para acallar sus gritos de placer. La noté poco a poco dejarse ir mientras sus jugos inundaban mi boca.

Lentamente se deshizo el nudo de sus piernas y aire fresco llegó a mis pulmones al separarme de aquel pozo de deseo. Nunca más volví a él. Nunca más ocurrió. Pero ocurrió.

Yacimos desnudas y relajadas un rato, prometimos no decírselo a nadie y hacer como si aquello no hubiese pasado nunca. No sabemos qué paso realmente, supongo que serían las ganas de sexo acumuladas o la curiosidad, pero el caso es que paso.

De aquello han pasado muchos años, años en los que me case, conocí profundamente el sexo opuesto y me reafirmé en mi condición bisexual, aunque viva ahora en ser heterosexual,
algunas veces me acuerdo aquella experiencia y alguna vez hasta mojo mis braguitas al recordarlo. Incluso alguna vez me masturbo pensando en aquella tarde…


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Matrimonio de tres

Matrimonio de tres

Mi marido ha sido mi primer hombre. Llevamos muchos años de casados y el sexo es muy bueno y follamos como locos dejando nuestra imaginación volar, y siempre propongo yo.

Un día me llamo una buena amiga y me dijo que se había peleado con su novio, y le dije que si quería, podía venir a vivir con nosotros una pequeña temporada.

Soy una mujer de 44 años, casada, con un cuerpo frondoso y con unos pechos que superan los 105 centímetros.

Contraje matrimonio con 24 años sin conocer macho alguno, pero con una larga y amplia experiencia sexual con mi amiga Romana.

Llegué virgen al matrimonio pero había tragado algunos litros de leche ordeñando a mi novio. En la noche de bodas follamos tanto que terminamos escocidos, tanto por las cópulas como por el gran tamaño de su polla, 15 cm. En el viaje de novios gastamos varios tubos de lubricante con tal de no dejar de follar.

Eramos tan ardientes que follábamos con vicio, probando todas las posturas, fuera y dentro de la cama, tanto por el coño como por el ano, que también me da mucho placer. La potencia de mi hombre era tal que con arrimarle el culo me la clavaba.

Al principio me follaba como los conejos pero luego se volvió un berraco y cada monta que me realizaba me resultaba multiorgásmica hasta que conseguía extraerle la crema.

Cada vez que nos acoplábamos, sabía que tres corridas me tocaban pero al echarme dos casquetes ya perdí la cuenta.
La costumbre era que yo fuera a pelo, sin bragas ni sujetador, faldas cortitas y amplias, mostrando la frondosidad de mi aparato sexual y el muslamen, arriba camisetas de tirantes amplias o súper ceñidas para marcar pechos y pezones.

Pero, a pesar de todo, después de estar tres años follando a destajo, mi marido no lograba preñarme.

Así estábamos hasta que, después de romper con su novio mi amiga Romana, le propuse si quería vivir con nosotros una temporada. A pesar de que entendí que ella nos limitaba la libertad matrimonial, también deseaba yo, por otra parte, reanudar mis relaciones sexuales con ella, a la vez que ella, necesitaba desfogarse con un hombre y mi marido tenía la suficiente potencia para saciarnos a las dos, así que tomé la determinación de plantearles el tema y de mutuo acuerdo consensuamos un matrimonio a tres o lo que es lo mismo, compartir a Romana entre los dos.

Todo aclarado, en ese mismo momento nos fuimos a la cama y la poseímos, él como macho y yo como hembra. Luego lo primero que hicimos fue comprar el colchón más grande del mercado para acostarnos los tres.

En la actualidad tenemos 43 y 44 años y el triángulo lo llevamos haciendo cuatro años, pero mi marido no nos preña a ninguna de las dos, aún que no es por falta de monta ya que nos folla a diario y nos deja bien satisfechas.

Nos consideramos tan esposa la una como la otra y él nos trata a las dos por igual. No existen los celos entre nosotras ni he notado mengua en la actividad sexual de mi marido de cuando yo lo tenía en exclusiva.

Siempre participamos los tres, sin problemas de que en un determinado momento se folle a una de las dos, sin la presencia de la otra, al igual que nosotras podemos tener relaciones sin estar él.

Gracias a mi amiga Paula, nos pusimos en manos de un profesional y a través de las terapias y consejos que nos reporto, hicimos la primera cama redonda con un matrimonio de nuestra edad que elegimos con experiencia en intercambios.

La terapia que impartía a parejas con problemas de autoestima e inseguridades, nos sirvió para mucho y pasamos un fin de semana muy grato con la otra pareja.

Ella quedó prendada del berraco de nuestro marido y él nos folló de categoría. Luego nos facilitaron las direcciones de clubs de intercambio y nos animaron a conocerlos y allí fuimos un fin de semana.

Conocimos uno muy elegante y tomamos una copa en el salón viendo como llegaban parejas hasta que decidimos entrar, dejamos las ropas en las taquillas y desnudos nos integramos en la habitación que más gente había haciendo cama redonda.

A los cinco minutos cada cual estaba acoplada con alguien. Yo me lié con una pareja, nos morreamos los tres, ella me comió el coño y me lo preparó para que me follara el marido.

Estábamos follando mientras otro tío, a mi derecha, se meneaba la polla mirándonos y en cuanto el primero terminó de follarme le faltó tiempo para subirse encima de mí y metérmela en mi chorreante coño.

Nos presentamos entre beso y caricias en mis pechos y diciéndome que tenía un cuerpo muy excitante, me la fue clavando haciéndome disfrutar de dos buenas corridas.

Al irme a lavar vi a mi marido cabalgado por una morena y a Romana acoplada con una pareja.
Por el pasillo me crucé con uno que le colgaba un badajo de por lo menos 4 cms y echándome una sonrisa, sabia que algo tan pequeño se haría grande y dura y apuntille con mi mirada, me siguió y nos duchamos juntos.

Luego nos fuimos los dos solos a una habitación y allí se la mamé hasta que se empalmó, y entonces lo monté. Era tan gracioso como buen amante y lo pasé tan de maravilla que incluso le dejé que me diera por el culo. Era la polla perfecta, dura, calidad y no hacia daño.

A la noche siguiente fuimos a otro club diferente, no tan elegante pero con dos pisos y con más lugares para elegir. Nosotras lo pasamos muy bien, pero la anécdota de la noche fue que, al entrar, vimos a una mujer aún más alta que mi marido, la típica alemana jaquetona, totalmente depilada, con un coño que no le cabía entre los muslos y unos pechos como sandías…

—Esa necesita cuatro o seis tíos – fue el comentario de Romana.

—Es la industria pesada alemana – añadió mi marido.

La anécdota es que nuestro marido se lió con ella y no pararon de follar en toda la noche, pero como la mujer era muy escandalosa se convirtieron en la atracción y todos hacían corro para verles joder mientras su hombre y otras dos parejas de alemanes les aplaudían. Fue apoteósico.

En la actualidad, cuando nos apetece, hacemos una excursión por la ruta del sexo para disfrutar lo más posible y en fin, este es, a grandes rasgos, nuestra preferencia actual, porque nos ha unido mucho mas de lo que estábamos, somos mas felices y la complicidad es grande, solo puedo dar las gracias por su paciencia en las terapias, sus consejos y sabiduría, porque nos habían dicho que era el mejor, pero quedaron cortos para lo que es usted .

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