Violacion

Una empresa inglesa aprobó un proyecto muy atractivo para nuestra oficina.

Para celebrarlo nos invitaron a una cena en un restaurante de la capital, continuo la fiesta en el bar del hotel donde nos hospedábamos.

Entre copa y copa de champán, una y otra botella, estábamos felices alargándose la fiesta.

Yo hablaba con uno de los ejecutivos de la empresa inglesa y cuando mire a mi alrededor, vi que mis compañeros habían desaparecido. Mire la hora, eran cerca de las dos de la madrugada.

Rápidamente me despedí y me dispuse a coger el ascensor que me llevaría a la planta donde estaba mi habitación.

Mi sorpresa fue cuando llegué a la puerta estaba esperándome el ejecutivo al que acababa de dejar en el bar del hotel.

Me pregunté … “cómo ha llegado hasta aquí antes que yo?”, mi cabeza no estaba para pensar.

Abrí la puerta y no se como el ejecutivo estaba dentro de la habitación desnudándome a la vez que me besaba por todo el cuerpo.

Mi cabeza aturdida, aún no sé que pasó pero el caso es que debí cerrar los ojos y me deje llevar.

Cuando reaccione abrí los ojos y vi que el estaba desnudo, yo tumbada en la cama y el queriendo meter la polla en la boca.

Le aparte diciéndole que no, y él seguía insistiendo.

Intenté levantarme y me daba vueltas la cabeza. 

Por unos momentos fui consciente y me fijé en él, estaba desnudó junto a mi, su polla era gorda y no muy larga, pero quería metérmela .

Yo continuaba negándome y apartándole.

De pronto bajo su cabeza hasta mi coño, metiendose entre mis muslos y empezó a chuparme con fuerza, me empezó a gustar y me rendí ante su lengua, abrí piernas y siguió comiéndome, se movía con rapidez, metía y sacaba la lengua de mi vagina a una rapidez que no podía negarme.

Empecé a gotear y ya me entregue.

Le cogí y le tumbe sobre la cama, me puse encima y metí su polla entera de una vez. Me movía como una loca, cabalgando al galope. Me gustaba y después de 5 meses de abstinencia no podía parar. 

En un momento dado él se movió y sacó la polla y me note tan mojada como no recordaba. Entonces me dio la vuelta, me agarro de las caderas y levantó mi culo para meter su polla, yo me negué y empezó a darme golpes en las nalgas con su mano.

Nunca antes me habían dado cachetes en el culo y me gusto, me gusto y mucho, quería que pegara más, y explote, me corri de forma brutal sin poder controlarlo.

El no paro y según estaba agachada con el culo hacia arriba, me metió la polla por la vagina moviéndose sin parar.

No se que me pasaba pero no quería que acabara y le pedía más. La metía con fuerza, muy fuerte y me empujaba de tal forma que movía todo mi cuerpo, mis pechos iban de un lado a otro y notaba como volvía a estar húmeda y crecía mi deseo. 

Me levanto y me sentó encima de el tocador, coloco mis piernas sobre sus hombros y volvió a meter aquella polla gruesa. Me temblaba todo. El seguía moviéndose con fuerza y notaba sus huevos como me golpeaban las nalgas, y volví a explotar, al oír mis gritos se corrió él también. 

Saco la polla y me hizo chupar todo su semen. Me obligo y no me dejaba, sujetaba mi cabeza con fuerza sin poder hacer nada, teniendo que tragarme todo su líquido hasta la última gota y entonces me soltó.

Fui al baño para darme una ducha, me sentía sucia. Me vestí y mire reloj, solo había pasado 20 minutos desde que había subido a la habitación, me parecía habían pasado horas entonces fue cuando tuve algo de lucidez.

Al salir del baño le di una bofetada todo lo fuerte que pude y le grite que saliera de mi habitación .

Me tumbé en la cama y estuve recordando todo. Había cosas que recordaba que me gustaron y otras que me enfadaban.

A la mañana siguiente me desperté vestida, me había quedado dormida sin darme cuenta.

Baje a desayunar al restaurante del hotel donde estaban mis colegas, teníamos que darnos prisa o llegaríamos tarde al aeropuerto.

Nunca mas volví a ver aquel hombre.

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Soy curiosa



Soy curiosa

Cuando me divorcié de mi primer marido, él llevaba seis meses sin tocarme. Yo no entendía por qué pero en ese tiempo mi mente se volvió loca y fue cuando empecé a pensar en las mujeres como opción… Soñaba con mi profesora de aeróbic, con la frutera, con artistas… En fin, mi mente se abrió pero no surgió ninguna oportunidad.

Mira por donde, después de unos cuantos años, se presentó… os lo voy a contar…

Necesitábamos ayuda en la oficina y buscamos una becaria, al final nos decidimos por la hija de unos amigos de mis jefes. Y se vino a vivir a casa de mis jefes porque era de fuera, para poder trabajar con nosotros. Joven, muy joven, 18 años recién cumplidos, delgada, unas tetas impresionantes de bonitas, risueña, segura de sí misma, simpática… Bueno, una preciosidad de persona. Yo por entonces, tenía 39 años.

Como os he comentado mi trabajo me exigía viajar bastante y llegó el momento de que Bea me acompañara junto al equipo con el que iba siempre, para que aprendiera. El primer viaje fue a Miami, alquilábamos una casa, casi siempre, porque era más cómodo por todo… Ésta tenía una terraza en el tejado que permitía estar bajo un cielo de estrellas alucinante, si conocéis Miami sabéis de lo que hablo.

Una de las noches subimos las dos solas a tomarnos una cerveza. Yo, inocente, entendí muchos días más tarde lo que esa noche ella me quería decir. Que si es muy fácil quererte, que eres una gran persona, que hemos conectado muy bien… La verdad es que nos reíamos mucho y teníamos muy buen rollo, pero yo lo llevé al terreno laboral…

Agradecida de la oportunidad que le estábamos brindando… pero ya hubo caricias, me cogía de la mano y me daba muchos besos y abrazos… muy muy cariñosa. A mi eso me agradaba mucho pero no pensaba más allá, la verdad.

Por la mañana, me dio un papel y me dijo que no lo abriera hasta que no llegara a casa…

— “Muy bien, así lo haré”, le dije.

Una carta de amor en toda regla… todavía la conservo… Fue muy especial pero, cómo se gestiona eso? Mi becaria, mucho más joven que yo… y no solo eso, sino que me hablaba de amor, no de sexo. Ufff!!

Después del día de descanso me tocó volver a la oficina, claro… y, cómo actuaba? Bueno, voy a decirle que una carta muy bonita, que le agradezco mucho los sentimientos hacia mi pero que trabajamos juntas y que controle un poco…

Bien, pues mi mesa cuando llegué estaba llena de pétalos de rosa con post it en la pantalla del ordenador con corazones dibujados. …

— “¡Qué bonito Bea, pero no lo merezco… vamos a trabajar”, le dije. Sonrió y seguimos…

A la hora de irme a casa me gritó para que volviera que me tenía que dar algo y me robó un beso, un beso cálido, fresco, todo junto… me encantó.
Yo no quería decirle nada, no sabía qué, y seguimos así unos días… Ella me robaba besos en cualquier sitio cuando nos quedábamos solas, me daba masajes en la cabeza que me hacían llegar al éxtasis, hasta que un día le dije que la invitaba a comer el domingo a mi casa, que teníamos que hablar.

— “Muy bien, allí estaré”.


Me apetece mucho tener esa experiencia, por qué no? Ella me atrae, me gusta mucho y la pienso entre mis manos, destapando sus secretos…

Terminamos de comer y nos fuimos a sentar al sofá, una al lado de la otra, sabiendo lo que iba a pasar. En esta ocasión fui yo la que la besé…. fue un beso apasionado, largo, que nos mojó a las dos las entrañas… podía oler su deseo, hmmm….metí una de mis manos bajo su camiseta, tenía los pezones erectos, me encantaban sus tetas. Hice uso de ellas con mis manos, apartando el sujetador y las acaricié con deseo. Cuando me pareció poco tocárselas con mis manos, levanté su camiseta sin dejar de besarla…

Solo se separaron nuestros labios para que pasara la tela un segundo, nos deseábamos tanto que no queríamos que se separaran nuestros labios. Desabroché su sujetador… ella solo me besaba, la recosté en el sofá y comencé a comerle las tetas… Bajé muy despacio por su cuello, besé su oreja, bajé despacito disfrutando del contacto de su joven piel en mis labios… ella se estremeció cuando llegué a su pezón.

Eran más grandes que los míos y más oscuros, aunque su piel era muy blanca… Lo chupé erecto, era tan sabroso!! Bea miraba hacía otro lado, gimiendo, le gustaba, con mi otra mano manoseaba su otro pecho… yo estaba excitadísima!!! El instinto me hizo saber qué tenía que hacer para darle placer pero también deseaba que ella me lo diera, estaba tan tímida que pensé que tenía que dirigirla para que yo también disfrutara, pero antes, bajé sus braguitas y se las quité, dejándole la faldita puesta admirando su entrepierna, totalmente depilada y con los jugos de su vagina brillando.

El deseo de echar mi boca hacia ellos fue irrefrenable, me lancé, quería sentirlos, olerlos… eran por mi!!! Su clítoris latía en mi boca, lo lamí con cuidado un par de veces hasta que lo metí entero en mi boca y lo absorbí con ansiedad… Ella se mordió el labio y giró su cara como si no quisiera que yo viera todo el placer que estaba sintiendo… era el momento de parar….


Me levanté, me desnudé mirándola a los ojos y me recosté a su lado llevando una de sus manos a uno de mis pechos. Le dije…

— “tócame”,

y comenzó a tocarme las tetas con las dos manos y luego siguió chupándomelas por todos lados… qué placer! Hmmmm me encantaba… me empujó para que me tumbara totalmente en el sofá y ella se puso encima de mi notando todo su cuerpo, ligero pero caliente… nuestros sexos se tocaron por primera vez… abríamos las piernas para acercarlos más y más… la ansiedad del momento hizo que nuestros movimientos fueran haciéndose más rápidos y una de mis manos bajó hacia su sexo para introducirle uno de mis dedos, eso hizo que pegara un pequeño grito que me asustó…

— ”estás bien??

—. Si, si muy bien, sigue”.

— “Chúpamelo, por favor”, le dije,

cogiéndole la cara con mis manos. Fue bajando después de besar mi boca, dándome besos por todo el cuerpo, me excitaba cada vez más….cuando llegara a mi coño iba a encontrarse con todo mi placer esperándola y eso me iba a descontrolar… así fue.

Sentir su lengua en mi clítoris, con esa timidez y con mi necesidad de placer hizo que sintiera que tenía que explotar, no aguantaba más. Cogí su cabeza con las dos manos acercándola más a mi sexo y gritando…

— ¡me voy a correr!

Ella aceleró los movimientos de su lengua y me vacié para ella… fue increíble!! Cuando había suspirado un par de veces para recuperarme, la recosté y sobre ella, metí dos dedos en su vagina y uno en su culo, con mucho cuidado, mientras lamía su clítoris hasta que llegó al climax con un tímido gemido. Yo noté todos sus espasmos en mi mano y en mi boca, fue un placer para mí sentirlo.
Bea tuvo que respirar profundamente varias veces para recomponerse, me dio un beso en la boca cogiéndome la cara con las dos manos, como hacía ella y me dijo que había sido maravilloso.

— “¿Sabes?, nunca había estado con una mujer y me ha encantado que la primera vez haya sido contigo.


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De regreso a casa



De regreso a casa

Un viernes después del trabajo, fui a un pub donde nos reuníamos los amigos. Era el inicio del fin de semana, llegaba el momento de desconectar hasta el lunes. Como siempre tomamos unas copas y empezamos a reír contando anécdotas que habían acontecido a lo largo de la semana, cosas sin importancia pero nos daban pie para hacer bromas, a ver quién soltaba la tontería más grande.


Y así pasábamos las horas, claro que bebíamos y tomábamos patatas chips y algunos frutos secos, porque allí no había cocina. Algunas veces encargábamos bocadillos o pizzas de algún takeawey pero ese día pedimos unas aceitunas y poco más.


El caso es que lo estábamos pasando bien, bailábamos y nos reímos hasta que ya era la hora de regresar a casa. Eran cerca de las doce de la noche y después de todo el día fuera, estaba cansada y me despedí y fui a buscar mi coche. Tenía unos quince minutos para conducir por delante.


Vivíamos a las afuera del pueblo y por la carretera a esas horas no pasaba nadie, era una noche oscura. Puse música de la radio y iba cantando, contenta porque lo había pasado bien. Conducía despacio por las curvas que habían en aquella carretera estrecha.


No se porque, pero tenía calor, instintivamente me llevé la mano derecha a mi coño, el tanga se me había metido entre los labios y me presionaba. Estaba incómoda y me fui a sacar el tanga, al tocarme, me di cuenta que tenía las mallas mojadas. Me palpé, tocándome y no entendía, pero sin darme cuenta no paraba de acariciarme los labios, pronto me di cuenta que estaban hinchados.


Me estaba poniendo cachonda y pensaba…..


– en cuanto llegue a casa me voy a hacer una paja.


Seguía conduciendo con la mano izquierda puesta en el volante y con la derecha, empecé a tocarme los pechos por debajo de la camiseta blanca que llevaba. Mmmmm tenía los pezones duros, empecé a pellizcarlos y me iba poniendo más cachonda.


Al rato bajé mi mano y seguí acariciándome el coño por encima de la ropa, por momentos me mojaba más. Me recosté un poco en el asiento y abrí lo que pude las piernas para no apartar los pies de los pedales del coche y seguí pasando los dedos por los labios y el clítoris, uff que cosquilleo más bueno, sin pensar metí la mano por debajo de la malla y seguía tocándome por encima del tanga.


Que mojada estaba, que sensación, que gusto. Por mi cabeza pasaba la imagen de mi coño y me ponía aún más cachonda. Lo imaginaba mojado con mis jugos suaves, abierto, mi clítoris estaba a flor de piel.


Y volví a sacar la mano por si acaso tenía que poner las dos manos al volante, pero mi coño seguía pidiendo guerra y bajé de nuevo la mano y seguí haciéndome cosquillas en el coño por encima de la ropa y con el dedo empujaba la ropa, y sin darme cuenta tenía un dedo dentro de la vagina, me rascaba un poco el interior por el encaje del tanga, pero me gustaba, era una sensación distinta a lo que estaba acostumbrada .

Metía el dedo y lo sacaba, movía en círculo mis dedos alrededor del clítoris y volvía a meterme el dedo dentro de la vagina, el cosquilleo era más intenso y un calor tremendo dentro.


Notaba el calor en las mejillas y hasta las orejas tenía calientes, fui acelerando los movimientos sin ser consciente de que iba conduciendo. Mi pensamiento estaba en mi coño caliente, y sin dejar de tocarme, y de pronto noté un estallido, como una fuerte sacudida y flojedad en las piernas que tuve que levantar el pie del acelerador.


Cuando reaccione, que fue casi al instante, me sonrojé de pensar en lo que había hecho. Me saqué el tanga y la malla de dentro de la vagina, levantado un poco el culo para poder sacar la ropa de dentro, estaba totalmente mojada, después pensando sonreía de los minutos tan placenteros que había pasado, incluso me olía el dedo y si, olía a mi flujo suave.

Cuando llegué a casa, dejé el coche en el garaje y al salir me di cuenta de que había mojado hasta el asiento. Pensé…. mañana tendré que limpiarlo.


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Mis preferencias



Mis preferencias

Entró Mark en el despacho, llevaba todo el día esperándole. Había estado de viaje de trabajo y no follabamos desde hacía diez días. Para que viniera directo a buscarme y no se entretuviera, le mande unas fotos de mi coño abierto para que supiera lo que le esperaba nada más verle.

Le abrí la puerta y mi mano fue directa a su paquete y nos besamos apasionadamente, cerrando la puerta tras de nosotros. A continuación y sin apenas cruzar unas palabras, me agache y le baje la cremallera del pantalón, metí la mano y cogí su polla que estaba doblada presionando el pantalón y la saqué, me golpeó en la cara y le di unos lengüetazos, en cada uno de ellos, se movía y brotaban de la punta esas gotitas que tanto me gustan ver, las chupe y succione la punta y al momento me levanté.

Cogí su mano y la acerque a mi coño y el metió su mano por debajo del tanga, me miró y sonrió diciendo…..

— Mmmmmm que mojadita está

Notaba un calor sofocante y como sus dedos resbalaban entre mis labios vaginales y me incliné para quitarme el tanga, al mismo tiempo él se bajó los pantalones y se los quitó. Me levanté la falda y me senté en el borde de la mesa del despacho, abrí las piernas todo lo que pude y me toque el coño ante su mirada, rápidamente Mark metió un dedo dentro de mi vagina y lo empezó a mover, se oían mis flujos con la fricción de sus dedos.

Le agarre de las nalgas y le atraje hacia mí y su polla penetro en mí interior provocándome un gemido. Ufff su polla estaba tremendamente erecta, yo me movía ayudándome de sus nalgas, él empujaba al mismo tiempo, eran embistes intensos y en esa posición rozaba mi clítoris con su polla. El calor recorría mi cuerpo y el cosquilleo en mi interior era tan intenso que deseaba explotar, mis gemidos con cada embiste eran más intensos, le decía…

— sigue, sigue, métela toda, ahhhh, siiiiii….

Y exploté… al momento me preguntó dónde quería que se corriera, a lo que contesté que dentro de mi vagina yyyyyyyy noté el calor de su semen dentro de mí.

Fue tremendo y muy intenso, y en esa postura fue genial y muy cómoda para los dos


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Un juego para romper con la rutina

Un juego para romper con la rutina

Un día después del trabajo llegó mi pareja con una película porno que le había dejado un compañero de trabajo. No había nadie en casa así que era el momento para verla, fui a la cocina y saqué del frigorífico una botella de cava, cogí dos copas del estante del salón y abrí la botella, nos sentamos en el sofá y le dimos al play para ver el film.

Pusimos la película mientras le dábamos un sorbo al cava . En la película participaban dos parejas, que se desnudaban, mirándose entre sí, las chicas tocaban las pollas de los chicos y después las chupaban, uno de ellos estaba sentado en un sofá y el otro de pie, los dos tenían pollas descomunales, después uno le metía la polla a la chica estando a cuatro patas y la otra se follaba al otro chico en el sofá, poniéndose sobre él y metiéndose aquella gran polla.

Yo notaba como mi coño se iba mojando al ver las escenas, lo que más atraía mi mirada eran aquellas tremendas pollas cómo entraban hasta el fondo de las vaginas de las chicas, el calor se apoderó de mí y tuve que dar un sorbo a la copa de cava, para tragar mi saliva mientras de reojo veía como a mi pareja como le había crecido la polla.

Presionaba con su bulto la cremallera de el pantalón corto que llevaba.

Pronto me empezó a mirar con deseo y se acercó a mi, yo llevaba una camiseta larga finita y un tanga, acercó una mano para acariciar mi coño por debajo del tanga, cuando noto que estaba empapada me miró y se acercó a besarme, metiéndome un dedo dentro del coño.

Lo tenía tan hinchado que me estremecí, metía y sacaba el dedo con el ruidito de mis jugos con la fricción, el calor me sofocaba hasta sonrojar mis mejillas, que las notaba ardiendo.

Se inclinó y agachó la cabeza para morder mis pezones por encima de la camiseta. Alargue la mano y desabroche la cremallera del pantalón y saqué su polla, estaba totalmente erecta y goteaba esas gotitas de las que me ayude para mover su miembro de arriba abajo.

Impaciente se levantó y se quitó el pantalón, se arrodilló frente a mí abriéndome las piernas y tirando de ellas hacia él, apartó el tanga a un lado metiendo su dedo de nuevo en el coño mientras lo miraba con una sonrisa.

Pasados unos segundos, estando de rodillas, cogió su polla y la puso rozando mi coño y acto seguido la fue metiendo poco a poco, hasta meterla hasta el fondo de mi vagina. Levanté las rodillas y apoye los pies en el sofá y así notaba como entraba con facilidad su polla, mientras seguía viendo las escenas de la película .

Esto me ponía aún más cachonda, él seguía con su polla taladrando mi coño ardiendo. El notar su polla dentro me sentí con la necesidad de metérmela aún más, le dije que se sentara, que me tocaba jugar a mí y se sentó y me puse sobre su polla y me la metí, ayudándome con el respaldo del sofá, me sujetaba con las manos , metía y sacaba su polla de mi coño húmedo.

Levanté un poco mis caderas y metía de nuevo la polla, con el movimiento me rozaba el clítoris.

Él acercó la cabeza a mis pechos, lamiéndome los pezones, los mordía y la electricidad llegaba a mi coño, poniéndome cardiaca, ufff el cosquilleo era bestial, necesitaba explotar y empecé a cabalgar a galope, gemía notando su tronco en mi interior y recordando las imágenes que acababa de ver, esas pollas tan perfectas, me veía metiéndome una de aquellas pollas tan deliciosas.

Me sentí desfallecer, mis fuerzas estaban al límite, pero no podía parar de meterme la polla y de pronto un estallido tremendo en mi interior y un temblor que tuve que parar en seco, entonces él me agarro de las caderas empujándolas hacia dentro y fuera de su polla y unos segundos más tarde explotó también .

Me dejé caer un momento sobre su polla hasta recobrar el aliento, después me levanté y fui al baño a lavarme, salí sonrojada y bebí otro sorbo de cava para refrescarme mientras él iba al baño. Cuando regresó quitamos la película y la guardamos para devolverla a su amigo.

Resumen

Fue tremenda la excitación que sentí viendo a otras parejas follar, me gustó la experiencia, para repetir. Es un juego muy satisfactorio, en el que te invade el deseo y te dejas llevar, rompiendo la rutina. Un juego recomendable.

Penelope2020

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Hormonas alborotadas

Hormonas alborotadas

Estando embarazada, la sensibilidad se triplica.

Mis hormonas estaban alborotadas, mi coño hinchado al igual que el resto del cuerpo y esas tetas que parecían que no eran mías, habían crecido y no podía dejar de tocarme las y mirarlas cada vez que tenía ocasión, incluso estando en la cafetería, cuando me daba cuenta ya tenía la mano en una de ellas.

Me gustaba vestir ceñida, me veía muy sexy con mi barriguita, marcaba los pezones y me sentía observada por donde pasaba. Las embarazadas podemos llegar a resultar muy atractivas para el resto.

El caso es que a mi pareja le daba miedo hacerme daño y follabamos poco, yo estaba caliente todo el día, hasta cuando andaba, mis labios se iban tocando y con lo sensibles que estaban, llegaba a casa con él tanga siempre empapado.

Yo iba detrás de Juan todo el tiempo que estaba en casa, le pasaba mis tetas por la boca, me las tocaba delante de él y presumía de ellas. Cuando conseguía provocarle me las tocaba y se las metía en la boca, chupandolas y mordisqueando mis pezones.

Esa noche estaba cansado y le dejé por imposible, decidí que íbamos a dormir sin nada de juegos. Cuando nos acostamos Juan se quedó frito al momento, lo cierto es que trabajaba mucho y debía de estar agotado.

Yo me acosté desnuda como siempre, me puse de lado y una teta tocaba la otra. Entraba por la ventana el reflejo de la farola y me miraba las domingas, sin pensarlo empecé a sobármelas, sin darme cuenta saqué la lengua para chuparme un pezon. Ummmmm que cosquilleo me dio, me estaba poniendo muy cachonda, me di la vuelta y me arrimé a Juan, me peque a él y con la mano derecha la acerque a su polla por encima del slip. Cuando no quería follar se lo dejaba puesto para dormir, pero yo metí la mano por debajo.

Uff la polla estaba calentita, aprisionada por esa tela, quería meter la mano y tocar los huevos pero estaba tan oprimido que no me dejaba, pero yo la imaginaba y mi coño chorreaba, necesitaba relajarme como fuera. La estuve acariciando y noté como se ponía dura pero Juan estaba en el quinto sueño. Así que me di la vuelta y me empecé a tocar, por momentos mi excitación subía.

Uff tuve que abrir las piernas, me puse boca arriba y con cuidado metía los dedos y con la mano izquierda acariciaba esas tetazas, mis jugos llegaban a mi culo, que sensación, mis labios estaban hichadisimos y cubrían el clítoris. Con los dedos me abrí camino y movía el clítoris de arriba abajo, en círculos y los volvía a meter en la vagina. Sin esperarlo solté un gemido tímido, deseaba que Juan despertara y meterme esa polla tan Gordita que tiene, que me encanta. Y sin esperarlo me corri, fue explosivo.

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Me gustan los viernes



Me gustan los viernes

Los viernes me gustan, marcan el fin de semana, aunque los sábados trabajo, son más relajados. Llegué a mi apartamento y debía prepararme porque Mark venía a buscarme para ir a cenar. Así que sin entretenerme fui al dormitorio, me desnudé y pase al baño para darme una ducha.

Wow, cuando me vi en el espejo, los pelitos del coño empezaban a asomar, buff no podía acudir a mi cita así, esta noche acabaría la noche con un buen polvo con Mark y me gusta sentir las yemas de sus dedos cuando rozan mi pubis. Tenía que depilarme, no había otra.

Cogí la cuchilla rosa, especial para la mujer y apoye la pierna derecha él la taza del w.c. Y empecé con cuidado a quitar esos desagradables pelitos, pensaba… porque no inventaran alguna crema que te pongas y desaparezcan, porque no tengo tiempo para ir a hacerme un láser, bueno un día tendré que ir porque así no puedo seguir con estos contratiempos.

Y así inmersa en mis pensamientos, miraba en el espejo y veía mi coño abierto, con el roce de la cuchilla y mis dedos abriendo los labios, me di cuenta que mi clítoris había crecido. No podía ser, se estaba despertando y no tenía tiempo…. cambie de pierna y empecé con la depilación por el otro lado, notaba un cosquilleo que me estaba avisando de que tenía que hacer algo.

Termine la depilación y me toque el coño para notar la suavidad y para asegurarme de que no había quedado ningún pelo revoltoso. Que gustito, que suavidad, sin darme cuenta me estaba tocando más de la cuenta. Mis pezones se habían puesto alerta, instintivamente me los toque y me miraba en el espejo…..

No pude más y me dejé llevar, ummmmmm mi coño estaba mojado, goteaba ese líquido tan suave, metí un dedo y después otro, los sacaba al mismo tiempo que los pasaba por mi clítoris. Me llevé los dedos a la boca para sentir mi sabor…. no está salado, es suave y fino. Lo olí…. huele bien, huele a mi sensualidad….. estaba en otro mundo, de pronto se había parado el reloj y seguí metiendo los dedos y sacándolos.

Me agache de cuclillas y mi coño se abrió del todo, ahora cabían tres dedos, ummmmm que placer, que sensación, empecé a mover mi cadera y los dedos más deprisa. Uff estaba a punto, pero quería probar el grifo del agua tibia a presión sobre mi coño.

Me levanté y me metí en la ducha, abrí el grifo todo lo que daba y enfoque la presión a mi coño. Wow, que pasada, me erizo todo, abrí las piernas y metí dos dedos de mi mano derecha en la vagina y con la mano izquierda me apuntaba la presión, lo centré en el clítoris y no podía controlar el placer que sentía, quería tocarme los pechos pero me faltaban manos. Me apoye en la pared de la ducha y fui resbalando poco a poco, hasta quedarme sentada abierta de piernas.

Movía la presión de arriba y abajo sin parar de meter y sacar los dedos. Sin poder remediarlo me corri fuertemente, fui consciente al despertarme mis propios gemidos. Ufff, fue bestial, saqué los dedos y los tenía empapados de mis jugos.

Cuando me recupere un poco me di la ducha y salí corriendo a terminar de prepararme.


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Todo un descubrimiento



Todo un descubrimiento

Aprendí cómo casi todo el mundo, curiosidad, instinto…

A la edad de 16 años, no sabía nada de sexo, solo sabía hacerme pajas dado que no tenía ni idea de lo que era una polla, aunque soñaba todas las noches con una grande y gorda.
Descubrí unas revistas de mi padre, donde aparecían chicos y chicas desnudos. Las ojeaba siempre que podía.
Eso hacía que entrara en un espacio de salida, que no me quedaba mas remedio que hacerme la paja. Al ver que me satisfacía yo sola, lo intentaba una y otra vez. Llegue a masturbarme hasta cuatro veces al día . Estaba salida perdida siempre.
De pie, en la cama, en el Wc, en la cocina, en clase, en fin, en todos los sitios que podía.
Un día descubrí una zanahoria que pelándolas me la metía dentro y notaba mas placer.
Me abría de piernas y con la zanahoria grande me la metía en el coño, y con otra mas pequeña por el culo. Era tal el placer, que debido a mis corridas, me cambiaba varias veces al día de bragas.
Una noche que mis padres salieron a cenar, se quedo una compañera de clase a dormir, entre conversaciones, películas y las revistas de mi padre, hicieron que nos pusiéramos tan cachondas, que mi amiga y yo subimos a mi habitación para tocarnos.
Fue ella que tenía mas experiencia quien me tocaba y me ponía cada vez más cachonda. Recuerdo sus pedazos de tetas, un coño abierto rosado con poco pelo y como sus pezones empezaban a crecer.
Fue un momento inexplicable la sensación que tenía . Sudaba, notaba mi piel erizada, las palpitaciones de mi corazón, las notaba en el coño, mis pezones iban a despegar y un sin fin de sensaciones que jamás antes había sentido.
Que cuando estaba a punto de correrme después de que mordisqueara mis pezones, mis tetas y mi coño, que me salía un líquido blanquecino por el coño y era el síntoma de que me iba a correr.
Mi amiga me cogió la cabeza y me la bajo hasta su coño. No se como y porque, empece a morder su coño, lamiendo entero todo, y sin darme cuenta, le hice una paja con la lengua. Fue como un instinto que me hizo hacer todo aquello desconocido para mí en ese momento.
Hicimos la tijera y ahí explote con una corrida que grite como una loca. Fue algo indescriptible que a día de hoy lo recuerdo y me pongo cachonda.
Así estuvimos varios meses hasta que llegaron las vacaciones de verano y ya no volvimos a vernos, pero cada momento que pasamos juntas, fue una gozada.
Con un pepino pequeño, nos lo metíamos al mismo tiempo las dos y nos pajeabamos mirándonos mutuamente, una frente a la otra.
Fue una experiencia que aún hoy me causa rubor y goteos.


Siempre animo a las mujeres a que tengan por lo menos tres experiencias sexuales con mujeres. Son experiencias en las que se aprende mucho, descubrimos zonas muy placenteras de nosotras mismas.

Penelope2020

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Mi amigo Ángel

Mi amigo Angel

Llevo muchos años con mi pareja, de hecho es con la única persona que había tenido relaciones sexuales. Creía que mi vida sexual era satisfactoria. No soy una mojigata, creo que cuando una pareja está junta, todo lo que los dos quieran está permitido dentro del juego del sexo siempre que no incomode al otro. 

Pero un día llego él, Ángel, mi amigo y compañero de trabajo. No tenía problemas en hablar de todo con Ángel, era fácil, nos conocíamos de bastante tiempo.

Pero un día después de unas copas… Aún no lo comprendo. Sería el morbo… Me apetecía besarle, ¡de locos! Si es mi amigo no podía entender que lo estaba mirando con otros ojos. Él me conoce también o mejor que yo misma.

Me preguntó….“¿qué te pasa por esa cabeza?

No callé y le dije que me apetecía besarle, a lo que él respondió que también le apetecía. De pronto estábamos jugando con nuestras lenguas. Fue maravilloso, mi cuerpo respondía como nunca a su boca, su mano por mi pierna hacía que me diera electricidad por todo el cuerpo. 

En aquellos días tenía las llaves de la casa de Ana, otra compañera de trabajo que no estaba en la ciudad. No lo pensamos ni un momento. Salimos hacía la casa de Ana con la única condición de que llegaríamos solo hasta donde uno pusiera el tope, sin pensar que llegaríamos más lejos de esas caricias o besos. 

Que equivocada estaba cuando llegamos a casa de Ana. Nos besamos sin darnos tiempo ni de soltar las llaves. Los besos eran cada vez más urgentes, las manos volaban por encima de nuestra ropa, me encantaba la sensación de que todo mi cuerpo lo deseara, notar que su cuerpo respondía con las mismas urgencias que el mío.

Me puso caliente, húmeda, no recordaba eso. Hace años que uso lubricantes en mis relaciones por lo dolorosas que suelen ser, pero en esos momentos no hacía falta nada. Estaba completamente rendida.

Cuando sus manos pasaron por encima de mi tanga estaba chorreando….

“¿Tienes ganas?”, me preguntó.

Era evidente que ¡muchas! Sus dedos entraron en mi húmedo sexo como si nada, provocó una subida de mi temperatura inimaginable. Con dificultad pude desabrochar su pantalón, estaba tan excitado como yo.

Me gustó sujetar su polla en mi mano, notar lo dura que estaba, empecé a moverla rápidamente pero Ángel me decía al oído….

“no corras tanto, no quiero que se acabe antes de empezar”.

Sus dedos eran maravillosos, cómo se movían dentro de mi, estaba a punto de correrme. Pero él seguía negándome que le tocara, quería que disfrutara antes de mi orgasmo.

Fue delicioso correrme entre sus dedos, nunca antes me había corrido de esa manera. 

No lo entendía, yo disfrutaba del sexo con mi pareja, o eso creía.

Ángel quería que gozara más todavía, cuando por fin quedé exhausta del orgasmo. Pude tocarle, fue delicioso meter su polla en mi boca. Estaba caliente, dura, con ganas de seguir.

Disfrutaba de sentir cómo respondía a mis caricias. Sus manos empezaron de nuevo a tocarme los pechos, apretándome los pezones, me hacía arder más y más.

Con la polla en la boca, me dijo que no tuviera prisa:

….. “Ahora me toca divertirme con tu coño”.

Al principio no podía abrir las piernas, me daba vergüenza verle entre ellas mientras su lengua entraba, lamía y chupaba mi clítoris. Me puso de pie, besándome los pechos. Bajó hasta quedar de rodillas en el suelo, abrió mis piernas, volvió a meter su lengua y jugar con mi clítoris, beber de mis fluidos, sus dedos entraron también en mi vagina, estaba casi a punto cuando le empujé hasta llegar a la cama.

Me senté encima de él, moviéndome arriba, abajo… Me decía que no siguiera, que no aguantaría ,que quería seguir disfrutando de cómo lo estaba pasando, que para él es mucho más importante que correrse.

Pero yo estaba a punto de explotar de placer, necesitaba fusionarnos, que llegara conmigo y llegó. Fue maravilloso sentir cómo se corria al mismo tiempo que yo. Mis muslos estaban chorreando de su líquido y mis fluidos… no había tenido nunca un orgasmo como esa maratón a la que me estaba sometiendo Ángel. 

Nos relajamos un poco, tomamos algo para hidratarnos. Estaba más que satisfecha, toda la vida usando lubricante para disfrutar del sexo y Ángel consigue que empape todo con mis fluidos.

Los orgasmos salían del interior de mis entrañas como nunca antes había sentido. 

Sus manos son fuego en mi piel. Damos comienzo a una nueva tanda de besos, caricias, hace que arda en pasión, que me estremezca solo con rozarme. Su boca es un peligro, es experimentada en besar, su lengua en lamerme, conoce cada rincón de mi cuerpo.

No entiendo cómo lo ha conseguido. Está pendiente de todas mis reacciones para saber dónde tocarme, volverme loca. Sus manos están otra vez en mi vagina, sus dedos se mueven con mucha rapidez. Vuelvo chupársela, está de nuevo dura, con más ganas.

Me pone de espaldas, me penetra desde atrás, dándome pequeños azotes en las nalgas. Cada vez que me azota noto como si fuera a reventarme las entrañas. Empiezo a moverme al tiempo que embiste.

….“Si no paras, volveré a correrme de nuevo”, me suelta.

No quiero parar, quiero sentir esa explosión que mi cuerpo está a punto de experimentar. Noté salir líquidos de mi ser como si un grifo se abriera. Ángel llegó al orgasmo al mismo tiempo, asombrado por la forma en la que estallé.

….“Nunca había sentido mojarme con los fluidos de una mujer”. 

¡¿Cómo pude pensar que mis relaciones sexuales eran normales si nunca había experimentando algo tan maravilloso?! 

Regresamos a la vida normal del trabajo. Me enamoré de Ángel, de mi amigo, de mi confidente. Es detallista, atento, cariñoso, todo lo que una puede leer en un libro de amor que no existe nunca.

La empresa le ofreció un empleo fuera del país, mucho mejor pagado. Aceptó y se marchó. Desde entonces no sé nada de él, ni un mensaje ni una llamada. Sigo enamorada esperando que algún día se pase, creo para él fui otro polvo en su lista. No lo sé.

Pero lo que sí puedo agradecerle es esa maravillosa tarde que nunca podrá quitarme nadie. No fue un sueño, fue real. Por una tarde él fue tan solo mío, de ninguna otra mujer.

Penelope2020

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Acepté por no perderlo


Acepté por no perderlo


Mi marido, era un hombre de éxito, con diferentes negocios que funcionaban por inercia. Era un hombre muy conocido por tener muchas amantes, yo hacía como que no sabía nada, pero un día fui donde comía en un Restaurante, su secretaria fue mi cómplice.

Estaba comiendo con una niña, no debía tener más de veinticinco años. Cuando me vio, puso todo tipo de excusas, se hizo el simpático para no llamar la atención.

Me marché a casa y quedamos que cuando llegara hablaríamos, y así fue, estuvimos hablando y hablando cerca de dos horas y final me decía que faltaba sexo más profundo en su vida, por lo que buscaba otras cosas fuera de nuestra relación.

Le dije que estaba dispuesta hacer realidad sus sueños, quería que fuera feliz conmigo, que no quería perderlo. Llegamos a un acuerdo y me propuso tener sexo a tres, con otra mujer.

Acepté y Luis lo organizo todo. Quedamos en nuestra casa, con una amiga que tenía Luis de una noche de sexo. Yo estaba nerviosa porque no sabía cual iba a ser mi reacción, pero estaba dispuesta a llegar hasta el final.

Sonó el timbre de la puerta y Luis se apresuró a ir abrir, era una niña de 23 años, muy mona de cara y con un cuerpo 10.

Fuimos directos al dormitorio y nos desnudamos cada uno muy fríamente, nos mirábamos y yo miraba el cuerpo de la niña y pensaba que era perfecto, como podía competir con esa juventud, yo ya pasaba de los cuarenta.

Luis me dijo que nos tumbáramos en la cama, asentí sin soltar palabra esperando saber que iba a pasar, rápidamente la niña empezó a chupar la polla a Luis y con las manos le tocaba, los huevos, la polla….

Yo estaba como tonta y no sabía que hacer, cuando Luis estaba muy cachondo, se veía como goteaba su polla. La chica se puso encima de él, metiendosela toda dentro de su coño, moviéndose como una loca, se movía sin para, disfrutando de la polla de mi marido.

Entonces Luis me cogió de la cabeza y me la acercó para que le chupara los pechos a la niña. Así lo hice. Ella disfrutaba, gemía cada vez más deprisa y yo no. Así estuvieron durante unos minutos, después la puso de rodillas sobre la cama y él me ordenó que le chupara el culo y el coño a aquella chica.

Le dije que no, me negué y él me dio una bofetada, cogiéndome la cabeza y llevándome de nuevo a la vagina de ella, empecé a comerle el coño, mientras él la follaba por detrás.

Luis empujaba con fuerza y gemía, se unían los sonidos de excitación de los dos, yo seguía chupando el coño a la chica, notaba su liquido en mi boca y de pronto sentí como la niña explotaba en mi boca, salpicándome la cara.

Me aparte rápidamente y ella como si tuviera un guion estudiado y supiera cual era el siguiente acto, se tumbó en la cama y se abrió de piernas, todo lo que pudo. Luis me volvió a coger la cabeza y me obligó a ponerla entre medias de los muslos de la chica, yo empujaba la cabeza hacia atrás, diciéndole que no…

Entonces me volvió a abofetear la cara, me dio la vuelta y no contento, me cogió de la cadera, me empujó la espalda apoyándome con las manos sobre la cama y la chica, me metió por el culo la polla, follandome con fuerza, como castigándome hasta que empezó a gemir y se corrió, echando todo su líquido dentro del culo. Menos mal que su polla no era grande y no me hizo daño.

Después sin lavarse la niña empezó a tocarle la polla hasta ponérsela dura de nuevo a Luis, él se la volvió a meter por el culo, mientras ella se tocaba el coño, estimulando su clítoris, gimieron a la par, ella diciéndole…

dame todo tu líquido, sigue, sigue, más…..

Él por su cara se notaba que estaba a punto de explotar y la chica dio un grito de haber terminado y unos empujones más y Luis explotó también, echándolo todo dentro del culo de ella.

Después los dos me cogieron la cabeza y la llevaron a la polla de él para que me la metiera en la boca, no pude negarme y nada más metérmela, vomite, ellos empezaron a reírse y tuve un ataque ansiedad, mientras estaba en el suelo tumbada, creía que me moría del mal estar y ellos orinaron encima de mí.

Después de aquello, contraté un detective para conseguir pruebas y me diera el divorcio. Lo cierto es que no se negó y llegamos a un acuerdo.

Penelope2020

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Me volví loca

Me volví loca

Tenía 38 años, había salido de una experiencia amorosa y me vi con fuerzas de volver a vivir y recuperar el tiempo perdido.

Todas las noches iba de fiesta, copas, amigos, viajes, todo era nuevamente nuevo para mi después de los años perdidos viviendo con un cura acomplejado y frígido (no era cura, yo lo llamo así). Y la vida era fiesta.

Chico que me entraba riéndose, alegre o con copitas, pues me lo follaba donde fuera.

Me volví loca completamente y perdí el rumbo. Creía que controlaba mi vida, pero no fue así, una noche me presentan a un tio de casi 1,90 de estatura, fuerte, rubio, ojos azules mar, con cara simpática y muy alegre.

Y al mirarle el pantalón, notaba que tenía una buena polla, no grande, pero de las llamadas buenas. Aquella noche fuimos a mi casa y mi intención era sentarnos en el salón y charlar un poquito más.

El me cogió y casi me arrastra a la habitación después de pasar por otras estancias. Me tumbo, me arranco la ropa, si como suena, me arranco la ropa y cuando llego a el tanga ya que casi nunca llevo sujetador, las rompió.

Me levanto las piernas y se desabrocho la cremallera de los jeans, saco una polla que no era como yo imaginaba, era mas grande y me la metió entera bruscamente.

Me follo durante unos pocos minutos, luego me dio la vuelta sin mediar palabra y me la metió tipo perro, empujando como si le fuera la vida y cuando estaba a punto de correrse, me volvió a dar la vuelta y me la metió en la boca, le dije que eso no, que no y que no, pero la metió y se corrió dentro de mi.

Terminamos y le recriminé la dureza de el sexo, a lo cual el, me abrazo, me dijo lo rica que estaba, lo buena que era, el cuerpazo que tenía (me regaló los oídos), y empezó a besarme, la boca, incluso bebió parte de su semen que caía por mi boca, el cuello, los hombros, las tetas, mordisqueaba mis pezones y cada vez un poco mas fuerte y mi coño empezó a gotear de gusto, y me deje llevar nuevamente.

Bajo hasta mi coño y me lo comió entero, incluyendo pasarme la lengua por el culo y se recreo, casi una hora comiendo el coño y llego el momento, fue tal la corrida que tuve que chille y eso que jamas he chillado. Fue increíble, mayúsculo y bestial.

El caso es que entre risas y chorradas, se quedo a dormir, nos quedamos los dos abrazados tipo cuchara. A la mañana siguiente, después de despertar, me dio un beso de buenos días, y empezó a besar mis tetas y pezones y al momento me estaba comiendo el coño de una manera que me corri, yo creo que fueron 2 minutos si llego. Que corrida, que corrida. Alucinada me dejo.

Durante todo el día estuve pensando en él, en lo que había experimentado y no se como, me vi viviendo con el.

Follabamos todos los días, en una silla agachada, en una mesa tumbada, en la Cama, en la encimera de la cocina, era bestial. Solo me corria con su lengua. Era un genio. Y el tiempo fue pasando, pero el sexo cada vez era mas salvaje, mas brusco.

Y llego el día, en el cual planeamos una noche de un sexo controlado, o sea, planificado. Y si, empezamos bien, pero de repente, después de chupársela bien, me dio la vuelta y me la metió por el culo.

Empece a notar un líquido , no sabía que era, pero el dolor era muy fuerte y sentía algo que tenía detrás, cuando pude mirar después de correrse y querer que se la chupara, me negué hasta que se la lavara bien y que yo lo viera, me abofeteo y me la volvió a meter.

Me dejó sin dinero, sin llaves, sin conexión sin nada. Era alguien que estaba en una cárcel. Perdí mi voluntad, mi fuerza y me convertir en una mierda.

Luego vi que era sangre lo que me había echo por su agresividad. A partir de ese momento, todo fue sexo brusco y bofetadas si no lo hacía . Cuando llegaba a casa él , tenía que ir de rodillas a recibirle, bajarle los pantalones y chupársela fuera la hora que fuera. 

Y el colmo fue, que una noche trajo a un amigo y tuve que chupársela delante de el, pero no contento con eso, me obligo a chupársela al amigo.

Se corrieron los dos y tuve que tragar todas sus corridas, las de los dos.

No era capaz de salir de allí, estaba enganchada y no era yo, no se, era un despojo hasta que llego un amigo a visitarme y mira como sería lo que vio, que me cogió y me metió en su coche.

Durante el camino, llamo a no se quien para que cambiara la cerradura de la puerta y así conseguí deshacerme de este hombre.

Penelope2020

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